Resultados 1 al 2 de 2
  1. #1
    Usuario registrado Avatar de Quequén Grande
    Fecha de ingreso
    28 Aug, 09
    Ubicación
    Barcelona, España
    Mensajes
    216

    Predeterminado 2 de marzo de 1811 - 2 de marzo de 2011, 200 aniversario del bautismo de fuego de la

    COMBATE NAVAL DE SAN NICOLAS DE LOS ARROYOS (Marzo 2—1811).


    Imagen fuente:Gaceta Marinera Digital © | ARMADA ARGENTINA ::


    El 2 de marzo de 1811 se desarrollo sobre las aguas del río Paraná frente a las costas de la ciudad de San Nicolás un combate naval entre unidades pertenecientes al gobierno de Buenos Aires y unidades provenientes de Montevideo correspondiente al desmembrado Virreinato del Rio de la Plata en la cual había asumido su gobierno el Virrey Elio.
    Ese encuentro es hoy recordado como el bautismo de fuego de la armada de la República Argentina y al cumplir el bicentenario, va este recuerdo para todos los hombres de bien que hicieron y hacen honor al uniforme de nuestras armadas Argentinas.

    Nota aclaratoria

    De modo explicativo adicione una series de dibujos en donde se puede apreciar el desarrollo del combate, en estas figuras las unidades navales se diferencia por los colores de sus banderas, las del Virreinato del rio de la Plata con los colores españoles y las del gobierno de Buenos Aires con los colores argentinos. Esto es en modo ilustrativo ya que en 1811 no existía la bandera nacional y en dicho combate como cuenta Ángel Carranza ambas flotas utilizaron la bandera Española.

    La mayor parte de esta narración se basa en el historiador argentino Ángel Carranza, este gran investigador de la historia de nuestra marina utiliza muchos términos navales en su relatos, para facilitar la lectura y hacerla más amena agregue el significado de algunos vocablos, estos aparecen entre paréntesis y en letras cursivas.

    Preludio a la batalla

    Luego de la derrota de Belgrano en la batalla de Paragaui o Cerro Porteño y sabiendo la necesidad de enviar socorro para ayudar al ejercito que estaba emprendiendo una retirada la Junta Gubernativa, envuelta en tempestuosas deliberaciones acerca de lo que debía emprenderse para llevar á cabo la conquista del Paraguay, dejaba correr infructuosamente un tiempo precioso.

    Las opiniones de los vocales en este punto, estaban encontradas. Unos proponían el abandono de la empresa y que las fuerzas de Belgrano retrocediesen sobre la marcha para no verse cortadas y expuestas á perecer por falta de recursos, repasando el Paraná por el vado de Candelaria; con el objeto de cubrir la garganta ó tranquera de Loreto; estrecho montuoso que se encuentra en la margen derecha de aquel rio, dirigiéndose en seguida á Corrientes, en donde debían situarse dos baterías; una en la ciudad, y otra en la isla de Antequera, interceptando así la comunicación con el Paraguay.

    Otros pensaba en la continuación de la guerra, pedían se enviasen al general Belgrano, sin pérdida de momento, mil y tantos hombres, para que tomara nuevamente la ofensiva. Parte de esta fuerza caminaría por agua hasta Corrientes, en buques armados, una vez allí, remontando el rio Paraguay, debían desembarcar y demoler la guardia de Seembucú ó Villa del Pilar, y otras puntos del tránsito hasta llegar á la Asunción.

    Concluida que fuese esta campaña marítima, regresarían dichos buques, hasta quedar incorporados al Ejército del Norte, en cuya combinación debían operar en lo sucesivo.

    En este caos de opiniones, hubo por suerte un eminente patriota, que guiado por su amor al bien y á la América, sacó al Gobierno de su indecisión y de sus apuros. Don Juan José Paso, hombre dotado de un temple de alma digno de los antiguos tiempos, y tan necesario en circunstancias como las difíciles que se atravesaban, exhortó enérgicamente á sus colegas para que poniendo fin á discusión tan obstinada y extemporánea, acordasen un temperamento medio, cual era, mandar la mitad de la fuerza mencionada, directamente al ejército del Norte, y el resto, en tres buques de fuerza que esperarían en Santa Fe, las órdenes de Belgrano, ya fuese para incorporarse á aquel Ejército, ó bien emprender la campaña marítima proyectada en el curso de la discusión anterior.

    Creación de la flota

    Una vez acordes los Vocales, se activó el armamento de la flotilla patriota comisionando á uno de ellos, don Francisco Gurruchaga, para atender á su equipo sin perdonarse gastos.

    La carencia de astilleros, maderas de construcción, enseres navales, y sobre todo marineros, no arredró á los revolucionarios, y todo fue remediado por el entusiasmo y el patriotismo. El carácter nacional, hasta entonces tan opuesto á las aventuras de la mar, sonrió ante la idea de un futuro triunfo naval.

    Los esfuerzos y sacrificios hechos con tan buena voluntad, no fueron estériles, y muy luego quedaron listos y en estado de prestar un servicio activo los buques siguientes:

    Goleta "Invencible de Buenos Aires",

    Fue adquirida en julio de 1810 por el comandante de Marina y diputado ante la Junta Grande Francisco de Gurruchaga. Ese año se la mencionaba como bergantín goleta, por lo que probablemente modificó su aparejo.

    Fue incorporada a la escuadra revolucionaria en agosto de ese año con el nombre de Goleta Corsaria de su Majestad Invencible. El 13 de octubre se dieron instrucciones de proveer al Comisionado de Marina Manuel Mutis "lo necesario para la construcción y demás gastos de la goleta Invencible". Armada con la escasa y anacrónica artillería con que se contaba, parte de la cual había sido dada de baja por inservible, en enero de 1811 se convirtió en el buque insignia de la escuadrilla

    Armanento: 12 cañones, 75 hombres, comandante, el que lo era en jefe de la expedición, don Juan Bautista Azopardo.
    La siguiente imagen obtenida de la pagina histamar corresponde a un tipica goleta.


    Unidad tipo Goleta Fuente Histamar
    Fuente: http://www.histarmar.com.ar/nomencla...ariostipos.htm

    Bergantín "25 de Mayo"

    La polacra Nuestra Señora de Caldas de la matrícula de Buenos Aires comprada en diciembre de 1810 por el comandante de Marina y diputado ante la Junta Grande Francisco de Gurruchaga, fue convertida en bergantín y puesta al mando de Hipólito Bouchard, quien llevaba como segundo al mando a Ángel Hubac y contramaestre a Luis Rafia.
    Armaneto: 18 cañones, 80 hombres.
    Imagen correspondiente un típico bergantin.


    Unidad tipo Bergantín Fuente Histamar
    Fuente: http://www.histarmar.com.ar/nomencla...ariostipos.htm

    Balandra "Americana".

    Esta balandra registrada por la Real Armada de España como falucho con el nombre de San Felipe y Santiago, también conocida como Falucho Chasquero, integraba la Real Armada y se hallaba estacionada en Buenos Aires en ocasión de producirse la Revolución de Mayo de 1810. En agosto, como balandra y rebautizada Americana, se sumó a la primera escuadra revolucionaria. La nave portaba 35 tn. y llevaba montado a proa un cañón de (calibre) 18.
    Con tripulación reducida pasó a Barracas para su alistamiento a cargo del patrón Salvador Blanco. En diciembre fue puesto al frente Ángel Hubac y como segundo el teniente Juan Francisco Díaz.
    Armamento:. 3 cañones, 40 hombres, comandante don Ángel Hubac.


    Unidad tipo balandra, fuente histamar
    http://www.histarmar.com.ar/nomenclatura/Velas/3c.jpg

    Montando en todas 33 bocas de fuego (incluso el giratorio de la balandra) de los calibres 3, 6, 8, 12; tripulados por cerca de 200 hombres, y componiéndose su guarnición de parte de los "Granaderos de Fernando VII" y algunos Patricios.
    La elección del comandante

    El gobierno de la Junta no se mostró menos fluctuante é indeciso en la elección de un jefe de confianza y pericia á quien investir con el mando de una tan débil división, y por lo mismo expuesta en sumo grado á malograrse en las ciento treinta y tantas leguas que debía navegar rodeada de innumerables peligros.

    Como se debe presumir, los hombres de mar, eran enteramente escasos, y á la natural repugnancia de los americanos del sud por este noble ejercicio, se unía el poco ó ningún interés que hasta entonces había despertado este medio de defensa y acción, en el espíritu de la Junta. En una palabra, la marina, se encontraba en un deplorable abandono, y no abundaban por cierto hombres competentes y capaces de encabezar una empresa tan ardua, y en la que, como ha dicho, se cifraban tan altas esperanzas.

    Así fue que el gobierno patrio, utilizó lo único que había á este respecto, parando sus miradas en la persona de don Juan Bautista Azopardo, maltés de origen pero que al decir de un escritor de la época, había abrazado la revolución con bandera negra.


    Juan Bautista Azopardo

    Improvisado así el jefe y la flotilla que debía luchar en las aguas con la prepotencia de sus antagonistas, se ofició reservadamente al teniente gobernador de Santa Fe. don Manuel Ruiz (19 de enero de 1811) lo siguiente: "Han salido de este puerto con destino al Paraná y Paraguay, tres buques de fuerza para auxiliar la de tierra, y oponerse a las que los enemigos puedan oponer en el rio, al mando del capitán don Juan Bautista Azopardo y no se pierde momento en armar una balandra y una cañonera, para que aumentando aquella fuerza pueda V. E. contar con este poderoso recurso en el agua, y que obrando de concierto con el ejército de V. E. se logren las miras de paralizar las fuerzas enemigas, y poner á cubierto á la ciudad de Corrientes, cuya conservación se cree de mucha importancia, por los auxilios que de ella podría sacar el enemigo; habiendo ya con esta fecha comunicado las correspondientes órdenes al comandante de mar, á efecto de que esté precisamente a cuanto V. E. le ordenare Dios, etc. excelentísimo señor general Belgrano, etc.”
    También se le prevenía á dicho Intendente, mandase montar en el punto antes citado, una batería con parte de los cañones de la de San Jerónimo, para proteger a los buques patriotas, caso fueran atacados por los cruceros enemigos.
    No contenta la Junta con esto, deseosa de averiguar hasta donde pudiera humanamente preverse, el éxito de un armamento que le costaba tantos sacrificios, ordenó á las autoridades de los pueblos de San Pedro, San Nicolás de los Arroyos, Rosario y costa de San Lorenzo, auxiliasen á los buques de la flotilla con caballos que debían tener listos para silgarla, á falta de viento favorable, y otros recursos que estos requiriesen al enfrentar dichos pueblos, á donde serian reconocidos por una bandera blanca izada al tope mayor. Esto se lee en uno de los "oficios" que hemos tenido original en nuestras manos, sin embargo de que el artículo 2o. de las "Instrucciones" dadas á Azopardo, decía: "Para que en los pueblos que se hallan en la costa no duden ser buques de Buenos Aires, pondrán bandera inglesa al palo trinquete, y la española en el pico de la mayor: y la balandra, bandera española únicamente". "Vide", Gaceta de Montevideo 3 de abril 1811.

    Los realistas

    Mientras que la Junta obraba de esta manera, el activo Elio tan aborrecido en Buenos Aires, encaramado en los muros de Montevideo, vigilaba con airada atención los aprestos navales que se hacían en la orilla opuesta, preparando al propio tiempo los elementos necesarios para aceptar el duelo.

    Los españoles de Buenos Aires en su mayor parte, mirando de reojo la revolución, mantenían activa correspondencia con Montevideo y nada de cuanto se pensaba y ejecutaba por el Gobierno de Diputados, les era allí extraño. Estaba pues á su servicio la misma disidencia en que estos se encontraban, de donde nacía la imposibilidad de guardar secreto, aun en los casos más precisos é importantes.

    No bien se trató de la expedición que nos ocupa, cuando ya el titulado Virrey, estaba tan impuesto de las miras de los patriotas, como si hubiera asistido á las deliberaciones de la Junta.

    Mientras en el puerto de Buenos Aires en vísperas del 16 de febrero de 1811, se tiró pieza de leva, y la escuadrilla surta en balizas interiores, puso se majestuosamente á la vela, llevando la marcha la "Invencible" en la que levantó su corneta el comandante en jefe.

    La ribera y edificios inmediatos permanecieron largo rato cuajados de espectadores que llenos de emoción hacían votos, por el mejor resultado de esta empresa.

    Poco después de haber desaparecido del horizonte el atrevido Azopardo supo la Junta, por informe de un patrón de lancha que fue reconocido, que una división naval española, salida de Montevideo y compuesta de los bergantines "Cisne" y "Belén", sumaca "Aranzazu", faluchos "San Martin" y "Fama" la balandra de gavia "Castro" y un lanchón, había entrado al Paraná, al día siguiente de la partida del jefe patriota con el decidido propósito de perseguirlo y anonadarlo.

    Orden de batalla

    Flota Patriota

    Comandante en jefe de la flota: Juan Bautista Azopardo

    Goleta Invencible
    Desplazamiento 164 tn.
    Dimenciones: Eslora 22,5 mts; Manga: 7,75 mts; Calado 1,8 mts.
    Armamento en 1811: En cubierta mitad por banda, 4 cañones de a 12 libras; 8 cañones de a 8 libras.
    Comandante: Juan Bautista Azopardo

    Bergantín 25 de Mayo
    Tripulación: 80 hombres.
    Desplazamiento 180 tn.
    Dimenciones: Eslora 26 mts; Manga: 5,5 mts; Calado 3 mts.
    Armamento en 1811: En cubierta mitad por banda, 14 carronadas de 12 libras; 2 cañones de a 12 libras a proa y 2 cañones de 8 libras a popa
    Comandante: Hipolito Baouchard.

    Balandra: América
    Desplazamiento 35 tn.
    Armamento: 1 cañón de 18 a proa.
    Tripulación de 5 a 12 hombres
    Comandante: Angel Hubac

    Flota Realista

    Comandante en jefe de la flota: Capitán de fragata Jacinto Romarate


    Bergatín: Nuestra señora de Belén
    Desplazamiento: 220 Tn.
    Dimenciones: Eslora 20 mts; Manga: 6 mts; Calado 1,8 mts.
    Armamento en 1811: 7 cañones de 6 libras
    Comandante: Teniente de fragata José Maria Rubión

    Bergantín: Cisne
    comandante: Teniente de fragata don Manuel Clemente


    Falucho: San Martin
    Comandante: Alférez de navio don José Aldana

    Falucho: Fama
    Comandante: Alferez de navío Joaquín Tosquella


    Sumaca: Aranzazu
    Balandra de gavia Castro

    Balandra: Hilen

    Lanchon ¿?

    Fase previa

    Alarmada la junta con esta noticia, no perdió momento en hacerla volar al Litoral con fecha 20 de febrero, para que prevenidas sus autoridades con tiempo, evitasen un golpe de mano cualquiera.

    Entretanto Azopardo, luego que se elevó á la altura de Martin García, izó la señal de Comandantes á bordo, según se le previno, y á presencia de estos abrió el pliego que al tiempo de embarcarse, puso en sus manos el diputado don Francisco de Gurruchaga. En ese papel que tenía la data del 10 de febrero, estaban contenidas las Instrucciones en diez artículos, á los que debía ajustar puntual y rigurosamente su conducta.

    Habiendo informado Azopardo á sus subordinados de la que debían observar, y sobre todo el más prolijo reconocimiento de las embarcaciones que encontrasen, se continuó la navegación y el 22 á la una de la tarde pasaron los tres buques de la Junta por el Rincón de San Pedro, con viento hecho y la señal convenida flameando al tope. El 26 enfrentaba la expedición. á San Nicolás de los Arroyos. Acto continuo, el comandante del punto se trasladó á bordo de la Invencible, é hizo presente al jefe de la escuadrilla, el oficio recibido de la Junta, anunciando la entrada al Paraná de los siete buques españoles.


    Recorido de las flotas

    Impuesto Azopardo de esta emergencia, resolvió continuar su ruta, no obstante la flojedad del viento y la mucha corriente del rio que lo obligaba á bordear incesantemente, hasta que vencido por la calma completa que reinaba fue á largar anclas dos leguas más arriba de San Nicolás.

    Aun no habían transcurrido muchas horas desde la entrevista de Azopardo y el comandante don Miguel Herrero, que lo era de aquel pueblo, cuando llegó un oficio muy urgente del capitán de San Pedro, don Vicente de Mier y Teran comunicando haber subido á las 8 de esa misma mañana, y con buen viento los buques de Montevideo. Serian las 11 y media del día y en el acto se destacó una canoa pasando el aviso al comandante Azopardo.

    Impuesto este de semejante nueva y no dudando sería muy luego alcanzado y cazado, en razón de la reconocida superioridad marinera de los buques enemigos. resolvió, previo consejo, arribar al puerto citado, en donde aprovechando la estrechez del canal que forma la isla enclavada frente al pueblo, ordenó acoderar (dar una codera, cuando el barco está fondeado, para presentar un costado.) á vanguardia la "Invencible", con un razón que le permitiera presentar sus flancos fácilmente. La Americana (casi desartillada por haber desembarcado sus carronadas) fue situada á retaguardia y en el paraje donde dobla el canal—quedando ambos buques con la proa aguas abajo y al castado de la barranca. El "25 de Mayo", fondeado por la popa; con el objeto de que sirviese de codera guardando los costados de los buques menores, paralelos con la costa, fue aproximado á la banda opuesta.


    Receloso de un desembarco, y para obviarlo caso de intentar el enemigo, echó á tierra 4 piezas de artillería, calibre de á 8, con las que se armaron dos baterías próximas á la bajada y quinta de don José Majuach, distante casi diez cuadras de la población, cuya dirección se cometió al comandante de la "Americana" don Ángel Hubac.

    En esta posición, al parecer formidable y estratégica, esperó Azopardo tranquilamente la aparición del enemigo.
    Entre tanto, la división española de ataque compuesta del bergantín Cisne, comandante, el teniente de fragata don Manuel de Clemente; bergantín Belén, comandante el de igual clase don José María Rubión; falucho "San Martín", comandante, alférez de navío don José Aldana, falucho "Fama", comandante el de igual clase, don Joaquín Tosquella; sumaca "Aranzazú", y otros buques menores, todo bajo la dirección del capitán de fragata don Jacinto de Romarate, llegó en la noche del 28 de febrero á la parte E. de la isla del Tonelero, en donde tuvo que amarrar sorprendida por la calma.


    Durante el conticinio, roló el viento y poniéndose á soplar favorable, siguió ruta la división Romarate, y al blanquear los primeros matices de la aurora del jueves 28 de febrero de 1811 los beligerantes, estaban á la vista y con los colores afirmados.

    Una vez reconocidos los buques de la Junta. Llamó Romarate á su bordo, á los comandantes de su división, y en el consejo que tuvo lugar para determinar facultativamente, si convenía combatir navegando en favor ó contra la corriente, que en la estrechura del río defendido por Azopardo, es de rapidez incalculable opinó francamente porque se llevase el ataque en contra de ella, puesto que de ese modo se podría hacer uso por más tiempo y con mayor ventaja de la gruesa artillería del "Cisne" y "Belén".

    Adhiriendo la mayoría del Consejo, á la idea de su jefe se puso inmediatamente la señal de dar la vela, lo que se verificó, doblando luego los buques españoles, la isla del Tonelero, con proa al O. S. después de haber espiado al efectuarlo por algún tiempo á falta de viento, consiguiendo amarrarse á las 12 del día en la parte O. de dicha isla, y como á dos tiros de cañón de los patriotas.

    A las 4 de la tarde, disparó el "Cisne" (en el que tenía su insignia Romarate) un cañonazo sin bala, y acto continuo se observó que desprendía un bote en dirección a la escuadrilla de la Junta. Así que dicha embarcación se puso al habla de la Invencible se le intimó retirada sin dar oídos á las propuestas que tal vez conducía; por lo que regresó á bordo del "Cisne", á puestas de Sol, sin haber podido llenar su comisión.

    Se supo posteriormente, que el parlamentario era el comandante de la "Fama", quien conducía el "manifiesto" de Oficio de 12 de febrero, (1811) en el que se trataba al gobierno de Buenos Aires, de rebelde y revolucionario, siendo "parto de la sedición formada por cuatro facciones enemigos del orden" etc., declarando traidores á todos los que tomasen armas en defensa de la causa de la "subversiva" Junta. Finalmente, Romarate añadía á este "Bando" publicado en Montevideo á "usanza de guerra", una intimación en nombre de la humanidad para que se rindiese Azopardo en el término de dos horas.

    Sin más ocurrencia, los beligerantes anochecieron en observación, obligados á la inacción por la completa calma que seguía reinando.

    Al dia siguiente, Azopardo. Sujetándose á sus Instrucciones, cuyo artículo 7º decía así: "encontrándose nuestras fuerzas navales con las ya indicadas de Montevideo, entrarán precisamente en combate con ellas, y lo continuarán hasta hacerlas presa, procurando, antes perecer que permitir se les escapen, ó caer en sus manos prisioneras"—largó una bandera roja al tope de trinquete de sus buques, asegurándola con un cañonazo á bala, en señal de guerra á muerte y sin cuartel.


    Recorrido previo de los buques realistas

    Poco antes de las 8 de la mañana, se aproximó una lancha con el distintivo de Romarate, hasta quedar al alcance del cañón patriota, ocupándose al parecer en reconocer y rectificar la posición de Azopardo. Verificado que lo hubo, se retiró después de haber sufrido algunos disparos.

    La continuación del tiempo calmoso, seguía impidiendo se empeñase la acción, con gran impaciencia de ambas partes, que ansiaban por venir á las manos.

    El Combate

    Se mostró finalmente el 2 de marzo día memorable en nuestros fastos marítimos.

    Habiendo saltado el viento al Sud, fresco, se activaron los preparativos de combate, notándose en ambas escuadras gran movimiento y animación.

    A las ocho de la mañana, los bergantines "Cisne" y "Belén", seguidos de los dos faluchos, apercibidos á combate, se movieron resueltamente sobre la línea de batalla de los patriotas después de haber virado para tomar el canal que conducía á ella.

    Puestos á tiro, principió el fuego, el que corriéndose de un extremo á otro, muy luego se hizo general y mortífero.

    Los buques españoles, navegaban tan próximos á las barrancas, que repetidas veces tuvieron que arribar (Bajar una
    vela que esté izada
    ) para no ser aconchados (Arrastrado por el viento o la corriente hacia un paraje peligroso) por la fuerza de la corriente. No obstante, esto no impidió que á poco andar varasen ambos bergantines sobre el placer (Banco de arena o fango) de la Isla precisamente en lo más recio del combate.


    El Belén, en el acto puso sus aparejos en facha (Orzar hasta quedar proa al viento), y merced á la prontitud de sus maniobras, logró zafar momentos después, retirándose del fuego para ir á dar fondo en la parte N. E. de la Isla.
    El "Cisne" menos feliz que su conserva(Compañía que se hacen mutuamente dos o más barcos en navegación.), siguió sufriendo por más de dos horas los disparos de una batería volante regularmente dirigida, la que le introdujo cuatro balas en el casco y aparejo, hasta que tendiendo una espía (Cabo que sirve para trasladar el barco maniobrándolo desde a bordo, habiendo previamente afirmado su otro extremo en algún lugar) consiguió desencallar. Así que flotó, se dio prisa en reunirse á los faluchos y al "Belén" que lo esperaban á la distancia, quedando suspendida y por lo tanto indecisa la acción.

    A las tres de la tarde, dieron nuevamente la vela en vuelta del canal los cuatro buques indicados, y á los que hemos visto tomar la retirada en lo más vivo del fuego de un modo inexplicable.

    Pero esta vez sea dicho en honor del enemigo, la actitud que asumió fue firme y resuelta.

    El "Belén", que por su mucho andar traía la delantera. Gobernó directamente sobre la Capitana de los patriotas con el intento de abordarla.


    El "Cisne", tremolando el gallardetón de Romarate, seguía de cerca al primero y puso la proa sobre el "25 de Mayo", sostenido en este movimiento por los faluchos que hacían un vivísimo fuego de mosquetería y cañón.

    Luego que la dotación de la "Americana" conoció la actitud de abordaje que traía el enemigo, abandonó cobardemente el buque cuya defensa le estaba encomendada, dispersándose en desorden y completamente desmoralizada al mismo tiempo que su bravo comandante Hubac, se cubría de gloria en las baterías de tierra.


    Esta imprevista defección no abatió el esforzado ánima de Azopardo quien dé pié en la toldilla de la "Invencible", esperó impávido la arremetida del enemigo, defendiéndose bizarramente, no obstante la inferioridad de sus fuerzas, siendo el único buque que cumplió con las leyes del honor, animados por su jefe, los tripulantes lucharon por dos horas hasta que la situación se hizo insostenible. Azopardo intentó volar la santabárbara, pero los heridos le suplicaron que no lo hiciera, de modo que accedió a rendirse y arrió bandera obligado por las recias andanadas del 'Cisne" que acudió en protección del "Belen" después de haber rendido al "25 de Mayo" que se defendió miserablemente. Escribe el historiador Ignacio Nuñez “el Comandante Azopardo no se movió de su buque pisando cadáveres y sangre”

    Las baterías de tierra se cubrieron de honor, prestando á los buques todo el apoyo que les fue posible, y sosteniéndose su valiente comandante hasta que hubo quemado el último cartucho al ponerse el sol. El sargento de milicia Juan Cardoso, dio su poncho generosamente para que sirviese de tacos cuando faltaron estos La "Historia" no debe silenciar este rasgo de virtuoso patriotismo.

    Tal fue el fin de las tres embarcaciones que por vía de ensayo, armara la Junta, y de las cuales una solamente llenó su deber.


    Muchos de sus tripulantes fueron heridos, entre otros muchos, y además del mismo Azopardo, su segundo, en un brazo y un ojo. Tanto este, como los comandantes de los otros buques amarinados, y la mayor parte de sus guarniciones lograron evadirse del enemigo á nado, los que fueron enviados por tierra á la capital, por el comandante militar de San Nicolás de los Arroyos. ("Vide" Parte del mismo, dirigido á la Junta, desde su campamento, á una legua de San Nicolás, marzo 3 de 1811)

    Si como dicen, hay laureles que coronan con más mérito que los que reparte la fortuna, el comandante Azopardo apurando su resistencia hasta donde era compatible con el honor, mereció bien de la patria, en aquel día tan célebre como aciago, y se hizo digno del respeto y veneración de la posteridad. Los patriotas según el mismo Romarate, tuvieron más de 40 hombres fuera de combate.

    Pero si el descalabro de los patriotas había sido completo, no fueron por eso menos sensibles las pérdidas del enemigo; y baste decir que solo el Belén, tuvo once muertos y diez y seis heridos incluso un oficial (algunos de gravedad) quedando horriblemente maltratado en su casco y arboladura.

    Combate de San Nicolás (óleo de Leban)

    Luego del Combate

    A puestas de sol, había terminado la función y acto continuo desembarcó el enemigo 50 hombres con el objeto de registrar los montes y quintas próximas al lugar del combate, para cerciorarse en caso hubiese alguna emboscada. Esta fuerza la dirigía el antiguo comandante del "San Luis" que habiendo estado con este falucho en tiempo del virrey Cisneros, en busca de Liniers, era conocedor del punto y propio para esta comisión. No encontrando novedad volvieron á sus buques antes de oraciones, sin haber inferido el menor daño al pueblo, puesto que no alcanzaron sino hasta la quinta de dona Agustina Benitez. (Carta autógrafa del cura de San Nicolás, doctor don Manuel José Warnes, fecha 7 de marzo 1811 dirigida al Presidente y Vocales de la Junta provisional, etc).

    Los españoles, después del triunfo del 2 de marzo y de embarcar los 4 cañones, que los patriotas armaron en la costa estuvieron reparándose tranquilamente delante de San Nicolás, desembarcando repetidas veces para proveerse de víveres y otros recursos necesarios á sus heridos, sin que el comandante del punto, don Miguel Herrero, que tan mal se había portado con su destacamento durante la acción, esquivando su cooperación á las baterías de la tierra, que bien servidas podían haber incomodado sobremanera el enemigo, tomase en lo sucesivo medida alguna tendiente á proteger el pueblo y su vecindario, expuestos por momentos á ser pillado y quemado.

    Entre tanto Romarate, había llenado su misión, Azopardo estaba deshecho y con él las esperanzas de la Junta y el apoyo del ejército del Norte. El jefe español ciñéndose á sus Instrucciones debía regresar á Montevideo á dar cuenta de su cometido. Así fue que destinando tres embarcaciones pequeñas para cruzar en aquellos parajes, el 5 de marzo, con sus buques pesados incluso los capturados y 5 del tráfico, pasó al otro brazo del Paraná para ponerse en franquía. Al día siguiente, muy de madrugada, dio el convoy la vela aguas abajo, llevando á su bordo sesenta y dos prisioneros entre las que se encontraba Azopardo, el que llegado que hubo á Montevideo, donde le encarneció el populacho á su desembarco, fue enviado por Elio, á bordo de la fragata "Proserpina" y bajo partida de registro, á los calabozos de Ceuta, en donde permaneció cautivo, hasta que la revolución de Riego en 1820, le devolvió la libertad.
    Así que fue público en Buenos Aires, el funesto contraste, con el que morían quizá por mucho tiempo, las esperanzas de dominar los ríos, se apoderó de los ánimos patriotas una profunda impresión de dolor, ya por ser el primer revés que se experimentaba después de la revolución, cuanto que los ponía por lo pronto en absoluta incomunicación con el ejército de operaciones en el Paraguay, desprovisto desde aquel momento de todo recurso.

    Conocedora la Junta del abatimiento público, y que no faltaba quien atribuyera á su viciosa organización la pérdida de las aguas del combate, dirigió al pueblo una proclama (4 de marzo) en la que se leían estas memorables palabras.
    "Si un ligero revés de la fortuna, nos arrojase en el abatimiento, decía César á sus soldados, esto sería no conocer sus favores. Lo mismo os decimos á vosotros. Mengua fuera sin ejemplo, que después de haber admirado al mundo entero con nuestros heroicos esfuerzos, cayéramos ahora de ánimo, por la pérdida de tres pequeños buques, que jamás han entrado en el cálculo de nuestras fuerzas. Nueve meses de triunfos nada deben á unos frágiles vasos, que tuvimos abandonados en total inacción con ellos nada hicimos; sin ellos llegaremos á coronarnos; habiendo tenido "la gloria de quitar eso mas al enemigo."

    Fuentes
    Libro “Revista de Buenos Aires Tomo III – Campañas marítimas durante la guerra de la Independencia por el doctor Ángel Carranza.
    Noticias históricas de la república argentina, Ignacio Núñez
    Combate de San Nicolás - Wikipedia, la enciclopedia libre
    Invencible (1810) - Wikipedia, la enciclopedia libre
    25 de Mayo (1810) - Wikipedia, la enciclopedia libre
    América (1810) - Wikipedia, la enciclopedia libre
    Glosario de términos navales
    imágenes
    http://www.histarmar.com.ar/nomencla...ariostipos.htm

  2. #2
    Corresponsal Avatar de cordobes
    Fecha de ingreso
    15 Sep, 10
    Mensajes
    645

    Predeterminado Respuesta: 2 de marzo de 1811 - 2 de marzo de 2011, 200 aniversario del bautismo de f

    Muy bueno este artículo.

    Mi humilde aporte :
    Hubo que esperar hasta 1814, para que el Gobierno de las Provincias Unidas, tomara la decision de armar una nueva escuadra (mas poderosa que la anterior), para ayudar a las tropas terrestres que cercaban Montevideo.
    Gracias a esta escuadra (al mando del Almirante Brown), se ganó el dominio del Río de la Plata y se ayudó a la capitulacion de Montevideo, pudiendo concentrarse tropas y recursos en la guerra que se libraba al Norte (Alto Perú -actualmente Bolivia-).
    Sirva esta fecha para el recuerdo de aquellos primeros e improvisados marinos y al Almirante Azopardo, y para la reflexión de las autoridades nacionales, sobre el control y el dominio de los mares y ríos que nos pertenecen, y que, llenos de riquezas son hoy explotados en una porción importante, por un país extranjero.
    Los tiempos son muy distintos, las obligaciones siguen siendo las mismas.

Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 1 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 1 visitantes)

Marcadores

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •  
Desarrollado por Devonix

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30