La FAA de EE UU cambia 22 años después de un accidente la ley de alarmas en aviones

La norma afecta al mismo sistema que falló en el siniestro de Barajas en el MD-82 de Spanair
El País - LARA OTERO - Madrid - 16/08/2009
Un cambio de normas que llega dolorosamente tarde. La Administración Federal de Aviación (FAA) ha propuesto la revisión de la normativa (de 1977) sobre alarmas a la tripulación en los aviones, 22 años después del accidente del MD-82 en Detroit (Michigan), que los expertos consideran un precedente del siniestro del JK 5022 de Spanair el año pasado. En ambos murieron 154 personas. En el siniestro del avión de Northwest falló la misma alarma que en el de Spanair. Si la revisión de la norma se hubiese abordado antes quizás hubiese contribuido a evitar la tragedia de Barajas.
La propia autoridad estadounidense señala que la revisión legislativa se origina en el accidente de Detroit de 1987. La Oficina Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) determinó que uno de los que factores que contribuyeron al siniestro fue el sistema de alerta de despegue del avión, que no avisó a la tripulación de que el aeroplano estaba mal configurado para el despegue. Ha sido un camino excesivamente largo, sobre todo si se tiene en cuenta que el propio informe de la NTSB (1988) sobre el siniestro recomendó la modificación del cableado de los modelos de esa serie y la instalación de un aviso visual en caso de fallo del sistema de alerta. La autoridad competente (FAA) aceptó una "alternativa" más barata: un cambio en el manual de operaciones para incluir comprobaciones adicionales del sistema de alarma. Tanto en el accidente de Detroit como en el de Madrid la tripulación falló en la realización de la lista de comprobación previa al despegue de modo que no se aseguraron de que los flaps (los alerones que se despliegan en el borde de las alas para dar mayor sustentación al avión) estaban correctamente configurados para el despegue. En ambos falló la alarma que debía avisar a la tripulación. Tras el siniestro de Detroit, la FAA aceptó que el fabricante, Mc Donnell Douglas (luego Boeing), se limitase a emitir un télex en el que recomendaba a las aerolíneas comprobar antes de cada vuelo el sistema de alerta. Pero Spanair sólo obligaba a comprobar ese sistema antes del primer vuelo del día, y no antes de cada despegue. Este extremo levantó mucho revuelo tras el accidente de Madrid, sobre todo porque el borrador del primer informe recomendaba a las autoridades que obligasen a esa comprobación reiterada. Ahora Spanair ya revisa sus aviones antes de cada vuelo.