El permanente incremento del petróleo comienza a afectar a las principales aerolíneas norteamericanas que ya vislumbran una crisis similar a la sucedida en los años 70’s. Desde la semana pasada las principales aerolíneas norteamericanas han comenzado a anunciar importantes planes para reducir los gastos de combustible que hoy representa el costo más alto de cada operación aérea.

Northwest Airlines ya comunicó que desprogramará sus aeronaves de mayor consumo, comenzando por 10 Douglas DC-9. Continental Airlines seguirá el mismo camino retirando de servicio 67 Boeing 737-300/500 lo que implica además la eliminación de unos 3.000 puestos de trabajo. United Airlines también anunció que retira 94 Boeing 737-300/500 y 6 B-747-300, perdiendo entre 1.400 y 1.600 puestos de trabajo. En tanto se espera para éstos días el anuncio de American Airlines sobre la reducción de su flota.



Cuando surgió la crisis del petróleo en 1974, todas las aeronaves a reacción de primera generación quedaron desafectadas del servicio debido a su alto consumo. Tres décadas después la nueva crisis avanza sobre las aeronaves modelos construídos en los años 80’s tal como los 737-300/500, los 747-300 y los DC-9 de última serie. La reducción de flotas se traduce también en una sustancial reducción de las capacidades de las aerolíneas (asientos disponibles), por cuanto muchas empresas no logran renovar su material con la velocidad necesaria que les impida perder capacidad de transporte.

Actualmente el modelo más perjudicado es el 737 en sus series 300/400/500. Tanto United como Continental esperan desprogramar antes de fin de año 161 de éstos modelos actualmente en servicio, sin embargo la crisis no sólo afecta a los 737 ya que American Airlines dispone de más de 200 MD-82/83 que también están en la mira.

Si el precio del crudo no se estabiliza y tal como sucedió en los años 70’s, a la baja masiva de aeronaves y personal inevitablemente le seguirá la desaparición de varias aerolíneas. Las épocas del combustible barato, se han terminado.