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Iberia no es la única compañía europea que tiene problemas. Si Silvio Berlusconi no vuelve otra vez a meterse en medio, a Alitalia en unos meses de italiana sólo le va a quedar el nombre. Salvada de la bancarrota con más 3.200 millones de euros en 2008 por el Estado cuando gobernaba 'Il Cavaliere', la aerolínea entra en un período de máxima inestabilidad: a partir de este sábado 12/01 los accionistas pueden vender sus participaciones a inversores externos. Hasta octubre, los socios tendrán prioridad para igualar las ofertas de venta. Controlada en un 75% por un grupo de empresarios “patriotas”, como los bautizó el ex mandatario, su máximo accionista en solitario es, sin embargo, extranjero, Air France-KLM, que intentó hace cuatro años comprar la compañía pero se topó con el veto del entonces primer ministro. En aquel momento a la aerolínea le cerraron la puerta, pero accedió a entrar por la ventana y quedarse con un 25%. Ahora tiene todo de cara para engullir a Alitalia.
12/01/2013| 12:38 comentáprintmailA+A-
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“Desde el punto de vista económico no tiene ningún interés la defensa de los campeones nacionales. De hecho, Italia ha sido condenada por la Unión Europea por dar ayudas ilícitas a Alitalia. Se rechazó una oferta de compra de Air France-KLM que hubiera evitado al Estado desembolsar millones de euros. Hemos decidido volar caro para mantener la italianidad de la aerolínea”, explica Roberto Pardolesi, profesor de Derecho Privado en la universidad Luiss de Roma.
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por DARIO MENOR

ROMA (El Confidencial). Aunque Air France-KLM asegura no haber iniciado negociaciones con nadie, los medios italianos dan por hecho que se hará con el paquete de acciones de los socios dispuestos a vender, que podrían ser la mayoría. Se especula que la operación se cerraría con un intercambio de títulos, de manera que los “patriotas” que Berlusconi reclutó para garantizar la italianidad de la aerolínea transalpina se convertirían en accionistas de Air France-KLM. Esta opción haría posible la operación sin que el coloso franco-holandés metiese mano a su caja, que según explicó recientemente su consejero delegado, Alexandre de Juniac, tiene “recursos muy limitados en estos momentos”.

Los empresarios italianos, agrupados en el consorcio CAI (Compagnia Aerea Italiana) recibirían una bonificación del 20% respecto a la inversión realizada en 2008, poco superior a los 1.000 millones de euros. El interés por Alitalia de Etihad, aerolínea nacional de Emiratos Árabes Unidos, desvelado por el diario económico francés Les Echos, podría hacer que algunos de los accionistas intentasen subir el precio a Air France-KLM. Las buenas relaciones entre ambas compañías, sin embargo, hacen pensar que si se hace realidad el interés árabe, la entrada en el accionariado se haría de forma amistosa con el consorcio franco-holandés.

Las siempre turbulentas aguas de la política italiana pueden anegar el paso definitivo de Alitalia a manos extranjeras. El 24 y 25 de febrero se celebran elecciones generales y, si vence Berlusconi (una posibilidad hoy lejana, según las encuestas) no puede descartarse que repita la jugada de 2008 y vuelva a cerrar el paso a Air France-KLM. De Juniac debe cuidarse del nacionalismo italiano y recordar lo que le ocurrió a la española Abertis en un contexto político similar. En 2006, en medio de un cambio de Gobierno, anunció su fusión con la italiana Autostrade, pero el Ejecutivo salido de las urnas, liderado por Romano Prodi, le obligó a deshacer la unión.

“Desde el punto de vista económico no tiene ningún interés la defensa de los campeones nacionales. De hecho, Italia ha sido condenada por la Unión Europea por dar ayudas ilícitas a Alitalia. Se rechazó una oferta de compra de Air France-KLM que hubiera evitado al Estado desembolsar millones de euros. Hemos decidido volar caro para mantener la italianidad de la aerolínea”, explica Roberto Pardolesi, profesor de Derecho Privado en la universidad Luiss de Roma.

Este proteccionismo, manifiesto también en el caso de Abertis o en las dificultades que ha encontrado Telefónica para hacerse con el control de Telecom Italia, “pesa en la economía italiana”. “Llama la atención que un partido de derecha como el de Berlusconi mantenga esa postura, pues va en contra del liberalismo que propugna. Es más propio del nacionalismo de formaciones de extrema derecha”, sostiene Pardolesi. “Para lograr que CAI se hiciese con Alitalia se llegó incluso a suspender durante nueve meses la legislación antimonopolio, pues suponía la fusión entre la primera y la segunda aerolínea del país, Air One, integrada hoy en el consorcio”.

Si, como se espera, Air France acaba haciéndose con Alitalia, le tocará cambiar muchas cosas. La compañía, pese a la prometida reestructuración de 2008 -que incluyó el despido de 4.000 trabajadores-, sigue perdiendo dinero. La fuerte competencia de los trenes de alta velocidad en la ruta Milán-Roma (la más rediticia), el dinamismo de los operadores de bajo coste en los vuelos de medio recorrido y el abandono del aeropuerto de Malpensa, entre otros motivos, han hecho que la aerolínea haya perdido 753 millones de euros en los últimos cuatro años.

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