¿Se podrían evitar catástrofes aéreas con la aplicación de las nuevas tecnologías?

El anuncio de la ministra de Transportes de Francia, Nathalie Kosciusco-Morizet, sobre el quinto rastreo de los restos del accidente de Air France en junio de 2009, que causó la muerte de 228 personas, reabre la opinión de expertos aeronáuticos sobre el desfase tecnológico en las comunicaciones aéreas respecto a las tecnologías aplicadas en otros sectores. El conjunto de operaciones, en busca de las cajas negras, superará los 27 millones de euros.


Precisamente la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, durante la celebración de Aerodays 2011, se definió a la industria aeronáutica como "sector estratégico, capaz de transferir con éxito su tecnología a otros sectores". Parece que si bien pueda ser cierto en algunos aspectos tecnológicos no lo es, en modo alguno, en lo que se refiere a la aplicación de la banda ancha.

En la clausura de las jornadas aeronáuticas de Aerodays 2011, Domingo Ureña, presidente de ASD (Asociación europea de Industrias de Defensa y Aeroespacio) y de Airbus Miitary, aseguró que la clave para vencer al desafío del incremento del tráfico aéreo, que triplicará al actual en el 2050, consiste en "una inversión continuada en tecnología” y en el respaldo de las instituciones europeas al desarrollo del futuro sistema de gestión de tráfico aéreo, el SESAR, “sólo con ese apoyo podremos seguir escribiendo una historia de éxito en nuestro continente”, fue la conclusión de Ureña.

El proceso en el marco de la UE que debe unificar los criterios en cuanto a navegación y seguridad aérea y desembocar en el 2020 en el denominado Cielo Único Europeo, enmarcado dentro del SESAR, incluye avances en las comunicaciones, como el seguimiento de los vuelos vía satélite. El GPS y Galileo jubilarán a los radares terrestres, y eso será el fin de las zonas de sombra como la que se tragó al avión de Air France. Los nuevos sistemas permitirán aumentar el número de vuelos y su seguridad, disminuir la separación entre las trayectorias de los aviones y adaptar de forma instantánea los planes de vuelo ante cualquier contingencia.

El punto negro de este plan es la ausencia de tecnologías de la comunicación más modernas, como la banda ancha, que haría posible un seguimiento exhaustivo y al momento desde tierra de todo cuanto ocurre en el avión, además de la perspectiva que permite la información disponible en los centros de control.

"Bastaría la velocidad de transmisión de un viejo módem" para analizar constantemente los parámetros –rumbo, altitud, velocidad, temperatura exterior, estado operativo de los equipos– del avión”, aseguraron en su día expertos aeronáuticos, lo que permitiría, “reducir los fallos, detectarlos de inmediato y tener opción desde tierra de ayudar a la tripulación a resolverlos”

Las cajas negras ya no serían necesarias y se salvarían vidas humanas, invertir antes de afrontar el desastre y los grandes costes que van implícitos en la búsqueda de las "cajas negras", como es el caso de este vuelo AF447 Río de Janeiro-París de Air France en el que murieron 228 personas.

El propio presidente de Airbus Thomas Enders, declaró en septiembre de 2009 en una entrevista al diario Le Parisien. “Los datos más importantes de los vuelos podrían, por ejemplo, ser transmitidos en tiempo real por satélite como ya ocurre con las informaciones vinculadas al mantenimiento del avión”, Enders hizo hincapié en la dificultad de encontrar estas cajas negras.

Así mismo, el presidente del organismo gubernamental francés encargado de los siniestros de aviones, el BEA, Paul-Louis Arslanian, invitó en fechas inmediatamente posteriores al accidente de Air France a la reflexión internacional sobre cómo sustituir el sistema actual sobre dos alternativas: diseñar cajas negras que floten o transmitir los datos durante el vuelo.

Incluso Pierre Jeanniot, creador de las cajas negras, que en realidad son de color naranja, cree que su invento está hoy obsoleto y que se debería sustituir por una tecnología de transmisión de datos más actual, aunque el inventor estima que su coste rondaría los 50.000 dólares por aparato.

Es posible que utilizar "banda ancha" embarcada, donde los propios satélites y los aviones en vuelo actuarían como nodos de la red, podría tener costes sensiblemente inferiores.

En cualquier caso, las previsiones de aumento de tráfico aéreo son del 250% para 2025, dado que el Cielo Único Europeo, que se encuentra en fase de desarrollo, tendrá aplicación a partir de 2020 para los siguientes 30 años, teniendo en cuenta la rápida evolución de una tecnología como es la banda ancha, surgida apenas un par de décadas, "si ahora ni siquiera se contempla en el SESAR, luego será demasiado tarde y el retraso, respecto a otros sectores, se prolongará durante muchas décadas". Es tiempo de reflexión y debate.

Fuente: ¿Se podrían evitar catástrofes aéreas con la aplicación de las nuevas tecnologías?