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Tema: México entre el caos y la corrupción

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    Predeterminado México entre el caos y la corrupción

    La burla de la huida de la cárcel del narcotraficante más buscado hunde a México aún más en la frustración y el desaliento

    EL PAÍS - LUIS PRADOS 12 JUL 2015 - 18:02 CEST
    Sólo en México. Sólo en México puede ocurrir que a un mismo presidente (Felipe Calderón) se le maten dos secretarios de Gobernación (Juan Camilo Mouriño y Francisco Blake) en sendos accidentes aéreos o que el enemigo público número uno, el narcotraficante más buscado de todo el país y de Estados Unidos, se escape dos veces de cárceles de máxima seguridad. La fuga de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, El Chapo Guzmán, es un durísimo golpe para la imagen del presidente Enrique Peña Nieto, actualmente de viaje oficial en Francia, cuya popularidad ya estaba a la baja tras la tragedia de Iguala, el escándalo de la mansión de su esposa y el estancamiento de las reformas aprobadas.

    Peña Nieto llegó al poder con la promesa de un enfoque mucho más eficiente y pragmático de la lucha contra el crimen organizado y si bien la violencia no se ha atemperado aún lo suficiente en sus tres años de mandato, su Gobierno sí podía presumir de haber acabado con los principales señores de la guerra de la droga como el propio Chapo, el Z40, líder del cartel de Los Zetas o La Tuta, capo de Los Caballeros Templarios. Ahora tampoco queda eso.

    La huida complicará también las relaciones con Estados Unidos, que pidió su extradición cuando fue detenido en febrero de 2014 a lo que el gobierno mexicano se negó orgullosamente por razones de soberanía nacional, asegurando que no existía peligro de fuga, y supondrá otro mazazo moral para una opinión pública proclive a las teorías de la conspiración y hastiada de engaños y abusos. No es para menos, un caso como éste implica múltiples complicidades y valida todas las hipótesis.

    La segunda fuga de El Chapo agranda también su leyenda elevándolo a la categoría casi mítica del bandido de extrema crueldad e irresistible atractivo. El jefe del cartel de Sinaloa fue detenido por primera vez en Guatemala en 1993. Extraditado a México fue encarcelado en una prisión de máxima seguridad cerca de Guadalajara de la que se escapó en 2001 escondido, según se cuenta, en un carrito de la lavandería, y ahora de un penal cercano al aeropuerto de Toluca, donde los potentados mexicanos tienen sus jets privados, a unos 90 kilómetros del DF, cuando se dirigía al área de las duchas.

    Protagonista de numerosos narcocorridos como El hijo de la Tuna, de Roberto Tapia, o La fuga del Chapo, de El As de la Sierra, El Chapo (Badiraguato, 1957), aprendió el negocio de Miguel Ángel Félix Gallardo, alias El Padrino, fundador del narcotráfico moderno mexicano y de quién se convertiría en mano derecha. Su competencia para los negocios, su crueldad e intolerancia ante los errores de sus sicarios, pero sobre todo su frialdad y personalidad calculadora y sus dotes para la organización -contrató a un asesor para que digitalizase todo el papeleo y las cuentas del cartel- fueron decisivas para hacerse el dueño y señor del tráfico de drogas hacia Estados Unidos una vez abatidos y desarticulados los carteles colombianos.

    Quienes han estudiado al personaje destacan su tenacidad, su modestia en comparación con la ostentación de otros capos -su único capricho al parecer son unas pistolas de oro con sus iniciales grabadas-, su superioridad intelectual y su calma. Lo describen también como un seductor cuya voz nasal y el ojo izquierdo paralizado le dotan de un especial magnetismo sobre amigos y enemigos.

    El cartel de Sinaloa llegó a extender su negocio a EE UU Europa y Asia y se calcula que, en su momento de esplendor, hasta 15.000 hombres trabajaban bajo las órdenes de El Chapo. Acabó con los carteles del Golfo, de Tijuana, de Juárez, sembrando México de cadáveres y corrompiendo a las autoridades hasta convertirse no sólo en uno de los hombres más ricos del país, según la revista Forbes, sino también en una especie de Robin Hood, que construía escuelas y hospitales allí donde el Estado mexicano no llega, regalaba vehículos todoterreno a la policía para comprar su lealtad o irrumpía en un restaurante a cuyos comensales tras el pánico que causaba su presencia y la de sus sicarios invitaba generosamente a cenar.

    El último narco, como le llamo el periodista norteamericano Malcolm Beith, ha vuelto y con él la pesadilla de los más de 100.000 muertos que ha dejado la guerra contra el narcotráfico en México desde 2006. La segunda fuga de El Chapo destapa de nuevo la trama de traición, corrupción y complicidades sobre la que se asienta el Estado profundo mexicano. No será igual que antes ni el propio Chapo será el mismo, con 58 años pertenece ya a una generación pasada en el nuevo hampa mexicano, pero la burla de su huida hunde a México aún más en la frustración y el desaliento.

    Golpe a Peña Nieto | Internacional | EL PAÍS
    Última edición por Teodofredo; 05/01/2016 a las 19:22 Razón: cambio de título

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    Predeterminado Re: Los problemas de México

    Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán se fuga de la cárcel por un túnel de 1.500 metros

    El pasadizo en la prisión de máxima seguridad disponía de ventilación, iluminación y rieles

    EL PAÍS - JAN MARTÍNEZ AHRENS México 12 JUL 2015 - 20:37 CEST
    Lo imposible ha ocurrido. Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, uno de los mayores narcotraficantes del planeta, se ha fugado. El líder del cártel de Sinaloa, de 58 años, se escapó a las nueve de la noche del sábado del penal de máxima seguridad de El Altiplano por un túnel de 1.500 metros. Un pasadizo, iluminado y ventilado, por el que se ha venido abajo el orgullo de las fuerzas de seguridad mexicanas. La magnitud de la obra, que tenía hasta rieles para sacar escombros; la peligrosidad del reo, que sólo necesitó ir a la ducha para desaparecer, y la impunidad que revela todo el increíble plan de huida sitúan al Gobierno mexicano ante el más grave de los retos y ponen en duda su capacidad para hacer frente a su enemigo público número uno. Su captura hace un año, considerada como un éxito sin precedentes en la lucha contra el narco, se enfrenta ahora a su reverso. Y lo que es peor, a la imparable sospecha de que recibió ayuda desde el interior del presidio. Todo el personal de la prisión, hasta ahora la más segura de México, ha sido retenido y 18 funcionarios están siendo interrogados en la capital.

    La última grabación en la que se le ve quedó registrada a las 20.52. Tras tomar su medicación, El Chapo se dirigía en ese momento al área de duchas. Allí, fuera de la zona de videovigilancia, inició su fuga. Todo estaba milimétricamente preparado. Oculta bajo una trampilla, se había excavado una boca rectangular, de 2,5 metros cuadrados. Este orificio comunica con un conducto vertical de 10 metros de profundidad, en el que los delincuentes instalaron una escalera. Tras bajarla, Guzmán Loera no tuvo más que pasar al túnel final (1,7 metros de altura y 70 centímetros de ancho) y llegar, bajo luz eléctrica y buena ventilación, hasta un inmueble en obras de la Colonia Santa Juanita. Ahí, desapareció. Atrás sólo quedaron útiles de obra.

    El túnel, fruto de meses de trabajo, desata todo tipo de preguntas. ¿Cómo es posible horadar una cárcel de máxima seguridad sin que nadie se dé cuenta? ¿Cuánto tiempo transcurrió hasta que se dio la voz de alarma? ¿Con qué apoyos internos y externos contó El Chapo? El Ejecutivo mexicano fue incapaz de aclarar ninguna de estas cuestiones. El titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, visiblemente afectado, se limitó a leer un comunicado con los datos básicos y recordar que se había puesto en marcha un protocolo de seguridad. Este plan incluyó el cierre del aeropuerto de Toluca, en el Estado de México, donde se ubica la cárcel, así como el despliegue de cientos de policías. Doce horas después de la fuga, el operativo no había dado ningún resultado.

    La cárcel de El Altiplano, a una hora en coche del Distrito Federal, forma parte de las leyendas carcelarias mexicanas. En sus 27.000 metros cuadrados se mezclan desde el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, hasta criminales como Servando Gómez Martínez, alias La Tuta, líder de los Caballeros Templarios; el despiadado Edgar Valdez Villarreal, La Barbie; Héctor Beltrán Leyva, El H, o Miguel Ángel Félix Gallardo, El Padrino, el padre de los grandes narcos, incluido El Chapo. De sus rejas jamás se había escapado ningún reo. Considerado inexpugnable, el penal está sometido a vigilancia excepcional y, al menos en apariencia, impone a los presos un intenso control. Este hecho ha motivado episodios tan ambivalentes como la carta firmada en febrero pasado por todos los grandes capos en la que se que se quejaban de sus “indignas e inhumanas” condiciones.

    La huida de El Chapo, cuya extradición a EEUU había sido denegada por no haber riesgo de fuga, derriba de cuajo este mito y vuelve a poner a las fuerzas de seguridad mexicanas en la situación previa al 22 de febrero de 2014. Ese día, los comandos de la Marina detuvieron al capo en el departamento 401 del Condominio Miramar, frente al malecón de Mazatlán, en Sinaloa. La captura puso fin a una larga e intensa búsqueda que se había acelerado una semana antes, cuando estuvieron a punto de atraparle en su casa de seguridad de Culiacán. Salvado por la puerta de blindaje hidráulico, que le dio unos minutos de oro, pudo huir a través de un pasadizo que desembocaba en las alcantarillas. Acompañado de su escolta, el teniente desertor Alejandro Aponte Gómez, El Bravo, decidió huir a los cerros de Sinaloa, el corazón de su imperio. Pero antes quiso ver a su esposa, Emma Coronel, y a sus hijas gemelas. Las pistas acumuladas y las intervenciones telefónicas (más de 100) permitieron a las fuerzas de seguridad localizarle. El Chapo entró en el hotel de Mazatlán en silla de ruedas, disfrazado de anciano. Cuando los comandos irrumpieron en la habitación, se había ocultado en el baño. Eran las 6.50. Sobre la cama quedaron una maleta rosa, un bote de champú y un montón de ropa desperdigada. Había sido arrestado sin un disparo.

    La captura puso entre rejas a un narcotraficante que desde su rocambolesca fuga en 2001 era considerado prácticamente intocable. Guzmán Loera sólo había sido detenido anteriormente, en Guatemala en junio de 1993 en una operación bajo mando mexicano. En aquel entonces ya era un capo importante. Un hombre de orígenes paupérrimos y que escribía con dificultad, pero cuya sangre fría le había hecho prosperar a la sombra del líder del cártel de Guadalajara, Miguel Ángel Félix Gallardo, apresado en 1989 y que precisamente ocupa celda en El Altiplano. Tras esta primera detención en Guatemala, permaneció siete años en prisión, hasta que la noche del 18 de enero de 2001, ocultó en un carro de lavandería, se escapó de la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, en Jalisco. Al menos 71 personas, entre ellas numerosos funcionarios, participaron en la fuga.

    Fue entonces cuando empezó su verdadero ascenso. Rompió con sus socios y desató la guerra contra otros cárteles. A sangre y fuego su poder fue creciendo. No hubo límite en esta expansión. Se enfrentó a los temibles zetas, libró una oscura batalla en Ciudad Juárez, doblegó sin compasión a los cárteles más débiles. Abrió nuevas rutas internacionales para la cocaína. Sus años dorados fueron el infierno de México. Era la guerra. Y el Estado respondió con la movilización del Ejército. El país entró en estado de choque. Mutilaciones, decapitaciones, asesinatos en masa se volvieron moneda corriente, mientras en la cúspide del dolor, El Chapo acumulaba una fortuna que, según Forbes, le situaba entre los hombres más ricos del país. El niño criado en las estribaciones de la Sierra Madre oriental, el agricultor de modales torpes, se había convertido en el señor oscuro de América.

    Su poder era excesivo. El Departamento del Tesoro de EEUU estableció que controlaba a lo largo de 10 países una red criminal formada por 288 empresas y miles de operadores. Y su capacidad letal, cristalizada en un ejército de sicarios, ponía en cuestión al mismo Estado. Una inmensa maquinaria se puso en marcha para someterle a la ley. Por ello, cuando llegó su caída, fue vista no sólo como un triunfo del Estado de derecho, sino como el principio de fin de la vorágine y el ocaso de una era, la de los grandes señores de la droga.

    Bajo estas coordenadas, el Gobierno de Enrique Peña Nieto ha conseguido en dos años y medio acabar con los principales capos que simbolizaban este reto. El primero en caer fue Miguel Ángel Treviño, el Z-40, el hombre que pobló México de decapitaciones y que en sus orgías de sangre aseguran que llegaba a morder los corazones de sus víctimas. Luego llegaron muchos más, como Nazario Moreno, El Chayo, cabecilla de la narcosecta de Los Caballeros Templarios; su sucesor La Tuta, y en marzo pasado Omar Treviño Morales, el Z-42. Estos éxitos han sido presentados como una seña de identidad del Ejecutivo y han hecho creíble un combate que durante años se movió entre el escepticismo general. La fuga del penal de El Altiplano y sus más que previsibles repercusiones políticas, van a zarandear de firme estos logros. El Chapo vuelve a estar libre. El Estado mexicano se enfrenta, de nuevo, a su mayor enemigo.

  3. #3
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    Predeterminado Re: Los problemas de México

    LA pregunta es por qué mienten del túnel equivale a 200 camiones de volteo llenos de tierra y nunca se vio siquiera uno.

    Fueron 120 millones de dólares al presidente en turno más otros pagos a los del penal y salió por la entrada principal.

  4. #4
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    Predeterminado Re: Los problemas de México

    Cita Iniciado por Caronte Ver mensaje
    LA pregunta es por qué mienten del túnel equivale a 200 camiones de volteo llenos de tierra y nunca se vio siquiera uno.

    Fueron 120 millones de dólares al presidente en turno más otros pagos a los del penal y salió por la entrada principal.
    Fue una ganancia política muy grande y un golpe de efecto para Peña Nieto haberlo atrapado al Chapo Guzmán y es un costo político muy alto que se te escape de una prisión federal, 120 millones me parecen muy pocos.
    No creo que el presidente esté implicado, que haya habido colaboración de la prisión es obvio y ahí si, alcanzan y sobran los 120 millones para repartir.

  5. #5
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    Predeterminado Re: Los problemas de México

    A 30 años del terremoto que terminó con la vida de más de 3.000 personas (algunas fuentes sostienen que fueron cerca de 10.000). Y pensar que en el terremoto de la ciudad argentina de San Juan en 1944, según estimaciones recientes, murieron más de 5.000, quedando el 80% de la ciudad devastada.

    Viernes, 18 de septiembre de 2015

    Los cambios de tres décadas

    Mañana se cumple el aniversario del sismo de 8,1 en la escala de Richter que, en septiembre de 1985, provocó más de tres mil muertes y pérdidas valuadas en ocho mil millones de dólares. Por el impacto de la catástrofe, el país elaboró un protocolo de actuación.


    El terremoto se produjo a las 7.17 de la mañana y sus efectos calaron hondo en lo social.
    Imagen: AFP

    Mañana se cumplirán treinta años del sismo que devastó la Ciudad de México y causó la muerte de más de tres mil personas. El terremoto del 19 de septiembre de 1985 tuvo una intensidad de 8,1 en la escala de Richter, una magnitud similar –y algo menor– a la que padeció Chile el miércoles.

    El terremoto ocurrió por la mañana, a las 7.17, y tuvo epicentro en el océano Pacífico mexicano, a 15 kilómetros de profundidad bajo la corteza terrestre. Dos minutos más tarde, el sismo se percibió en el Distrito Federal, que fue la ciudad más afectada, aunque también fueron seriamente perjudicadas las zonas centro, sur y occidente del país. En algunas zonas, el sismo llegó a sentirse hasta durante 90 segundos.

    Un día después, la zona afectada sintió la réplica del terremoto. La noche del 20 de septiembre, un temblor, aunque más leve, terminó de hacer colapsar las estructuras que se habían desestabilizado el día anterior.

    “De repente el edificio se torció, se colapsó y quedé en completa oscuridad. Luego me di cuenta de que tenía el brazo derecho atrapado y la mano aplastada”, recordó Francisco Bucio, que al momento del terremoto se preparaba para una clase de cirugía en el Hospital General. En ese momento, Bucio comenzó a escuchar gritos “de todos los que estaban atrapados cerca de mí y que poco a poco se fueron callando. Y así pasé cuatro días”. Ese cuarto día, los rescatistas dijeron que ya no detectaban vida entre los restos del edificio, pero los seis hermanos de Francisco revolvieron los escombros hasta dar con él.

    En 1985, México todavía no tenía un protocolo de emergencia, por lo que las tareas de rescate debieron ser autoorganizadas y se prolongaron hasta el mes siguiente. Además, miles de mexicanos se convirtieron en socorristas espontáneos; los llamaron “topos” porque se escabullían entre los escombros.

    “Yo tenía el concepto de que yo era un rescatista, no pensé nunca en los riesgos, yo sólo era parte de la fuerza de toda la población que estaba ayudando, sin distinción de clases, a los que necesitaban ese apoyo”, rememoró Adrián Pérez. En ese entonces, Pérez trabajaba en una oficina pública de una de las zonas menos afectadas por el sismo y aceptó brindar ayuda al barrio céntrico de La Roma, que “parecía una zona de guerra”. En la actualidad, Pérez es jefe de Operaciones del grupo Topos, fundado a raíz del terremoto y que ha asistido desastres como el tsunami de Indonesia y el terremoto que Nepal padeció en abril.

    De acuerdo con datos oficiales, 3192 personas fallecieron por el terremoto, que también provocó daños materiales, cuyo impacto se estimó en pérdidas de 8 mil millones de dólares. Las viviendas devastadas dejaron sin hogar a 250 mil personas y 900 mil debieron abandonar sus viviendas. Los escombros recién terminaron de removerse en 1995, y todavía hoy existen campamentos derivados de este sismo.

    La organización popular de los habitantes de la capital mexicana replanteó, a su vez, la organización política de la ciudad. La reacción popular se tradujo en un aumento de la participación cívica e incentivó la democratización de la capital. Así, se inició un proceso de mayor autonomía y terminó por conformarse la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, que tiene facultades legislativas. Las leyes debieron ajustarse a la realidad sísmica del país y se tomaron medidas tendientes a la prevención y protección civil.


    Fuente: Página/12 :: Sociedad :: Los cambios de tres décadas
    Última edición por Hoplita; 18/09/2015 a las 11:12

  6. #6
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    Predeterminado Re: Los problemas de México

    México sale a la calle en el aniversario de la tragedia de Iguala


    Decenas de miles de personas recorren México DF para exigir justicia por el 'caso Ayotzinapa'. "Sigue prendida la llama de la indignación", resumió la madre de uno de los 43

    EL PAÍS - DAVID MARCIAL PÉREZ México 27 SEP 2015 -
    Una masiva manifestación volvió este sábado a inundar las calles de la capital de México un año después de la desaparición de los 43 estudiantes en el pobre y violento Estado sureño de Guerrero. La marcha se nutrió de una imponente y pacífica participación de diferentes estratos de la sociedad civil mexicana, aunque no de manera tan multitudinaria como las vividas durante el año pasado.

    La conmemoración del primer aniversario llega en un momento especialmente sensible para la investigación del caso, que ha vuelto a abrir con fuerza numerosas incógnitas sobre lo ocurrido aquella noche del 26 de septiembre de 2014.

    "Les estamos demostrando que un año después sigue prendida la llama de la indignación", clamó la madre de uno de los desparecidos a primera hora de la tarde desde un improvisado escenario en el Zócalo, la plaza central del DF donde desembocó la marcha bajo una lluvia punzante, que disuadió a una considerable parte de las decenas de miles de personas que marcharon durante la mañana.

    La cabecera había arrancado a media mañana de la residencia presidencial de Los Pinos. Los padres y familiares de los estudiantes abrían paso organizados en filas horizontales, como una falange romana que en vez de escudos utilizaba como protección los rostros de sus hijos plastificados en carteles. Detrás, contingentes en representación de las universidades, sindicatos, grupos de la sociedad civil y ciudadanos de todas las edades. "Estamos aquí para apoyar a las familias y pedir justicia", decía Xanat García, de 21 años, una estudiante de ingeniería agrónoma de la Universidad Autónoma de Chapingo, en el vecino Estado de México, que había llegado a las nueve de la mañana al DF en autobús junto a 150 de sus compañeros.

    Durante el recorrido por el Paseo de Reforma, una de las arterias de la ciudad, la columna de la plaza del Ángel volvió a ser uno los lugares simbólicos para recoger los lemas que marcaron la jornada: Ayotzinapa vive, Ayotzinapa somos todos, Día de la indignación. Frente a los escalones del monumento, agarrando contra el pecho un cartel con el rostro de uno de los estudiantes, Beatriz Aguilar, de 52 años, explicaba que estaba allí porque era madre y sentía el dolor de las familias de Ayotzinapa: "Están desapareciendo nuestras raíces, nuestros jóvenes, lo más valioso del país".

    Además de recordar la efeméride, el descontento y la demanda de justicia por parte de los manifestantes llega en un momento en que la investigación del caso ha dado un fuerte giro.

    La Procuraduría General consideró cerrado el expediente en febrero tras más de un centenar de detenciones, decenas de trabajos periciales y la identificación por ADN de uno de los estudiantes. La conclusión de la fiscalía, defendida como una “verdad histórica”, fue que los estudiantes fueron secuestrados por un grupo de policías locales aliados con el narco, que los habrían ejecutado para después incinerar sus cuerpos en un basurero.

    Esta versión fue refutada este mes por el comité de expertos de la OEA, lo que a su vez ha provocado un vuelco en la política oficial. El Gobierno asume ahora nuevas líneas de investigación y se muestra más próximo a las familias, que mantienen la fe en que los muchachos no estén muertos.

    "Dónde están los normalistas / dónde están no lo sabemos / porque vivos se los llevaron / y vivos los queremos / Anoche te vi pasar / por la esquina de mi sueño / y me pareció pequeño / el mundo para soñar / porque quería ser tu dueño" . Antes de la lluvia, las canciones de 12 requintos de son jarocho mecieron la marcha hasta el Zócalo. Irene Galindo, una de las integrantes del contingente jaranero, defendía la combinación de canciones y el deseo de justicia como dos partes de la misma cosa. "Nosotros creemos que la música, como la protesta social, sirve para decir cosas, como criticar la impunidad por los 43 estudiantes y el resto de desaparecidos que hay en este país". En México existen más de 23.000 personas perdidas en un agujero del que nadie parece ser capaz de rescatarles.

  7. #7
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    Predeterminado México entre el caos y la corrupción

    México el reino del caos, la corrupción y la muerte

    Hoy un nuevo titular sacude a la prensa internacional, la desapariciób de dos turistas australianos y la posterior aparición de sus cuerpos dentro de una camioneta carbonizada
    La pesadilla de dos surfistas en México | Internacional | EL PAÍS


    El 26 de septiembre del año pasado, docenas de estudiantes de una escuela de magisterio de México desaparecieron tras una protesta en la ciudad de Iguala. Fueron vistos por última vez siendo arrastrados al interior de furgones policiales y no se ha sabido más de ellos desde entonces.
    En su búsqueda, los investigadores han destapado una ristra de fosas comunes, policías trabajando para cárteles de la droga y cargos públicos al frente de organizaciones criminales.
    Aunque la violencia en general se ha reducido en México en los últimos años, esta investigación ha vuelto a poner el foco en la despiadada fuerza de los cárteles, la brutalidad de las fuerzas de seguridad del Estado y la corrupción rampante presente en varias zonas del país.

    Aquí hay 11 cifras que ayudan a comprender la situación que atraviesa México.

    43
    El número de estudiantes desaparecidos desde la protesta de Iguala en septiembre. Según algunos testigos, los estudiantes se dirigían a las afueras de la ciudad cuando agentes de policía y hombres enmascarados comenzaron a dispararles. Al acabar la noche, seis personas habían muerto. El cuerpo de un estudiante fue encontrado más tarde con los ojos arrancados y la cara despellejada. Docenas de jóvenes fueron vistos mientras eran arrastrados al interior de furgones policiales. No se ha vuelto a saber de ellos.

    12
    El número de fosas clandestinas encontradas cerca de Iguala durante la búsqueda de los estudiantes desaparecidos. Los test de ADN han revelado que los restos analizados hasta la fecha no pertenecen a ninguno de ellos. Aún están por realizarse pruebas sobre el resto de los cuerpos encontrados.

    85.000
    La cifra estimada de asesinados desde que el Gobierno del expresidente Felipe Calderón comenzó su guerra contra los cárteles y el narcotráfico.
    El International Crisis Group explica que la violencia relacionada con los cárteles de la droga en México comenzó a escalar en 2004, bajo la presidencia de Vicente Fox. Tras ganar las elecciones, Calderón aplicó mano dura contra las organizaciones criminales, apoyándose en el Ejército. Aunque las fuerzas de seguridad se incautaron de una cantidad récord de drogas y mataron a docenas de capos de los cárteles, la ofensiva tuvo un precio.
    La violencia entre cárteles rivales y las fuerzas de seguridad llevó a un baño de sangre. La brutalidad de las fuerzas gubernamentales comprometió su legitimidad. Y, aunque la agresividad de la ofensiva dificultó el tráfico de drogas, también dio lugar al nacimiento de pequeñas bandas criminales que se centran en otras actividades, como el secuestro y la extorsión.
    El sucesor de Calderón y actual presidente, Enrique Peña Nieto, prometió dar marcha atrás a las medidas de Calderón y reducir el papel del Ejército en la lucha contra los cárteles.

    8.000
    El número de desaparecidos desde que comenzó la presidencia de Peña Nieto a finales de 2012 y hasta mayo de 2014, según el ministro del Interior, Osorio Chong. Ha clarificado que el número real de gente desaparecida asciende a 22.000, una lista que incluye también a los desaparecidos durante la presidencia de Calderón.

    22.732
    El número de homicidios denunciados en 2013, según el Instituto Nacional de Estadística de México (Inegi), que registra como principal causa de muerte los disparos por arma de fuego, seguida de heridas por arma blanca y estrangulamiento. Los datos no revelan si los casos están relacionados con el crimen organizado.
    Los datos de 2013, equivalentes a 19 homicidios por cada 100.000 habitantes, suponen una reducción significativa con respecto al número de muertos en el cénit de la guerra contra los cárteles, cuando alcanzaron los 23 por cada 100.000. El grupo de periodismo de investigación InSight Crime apunta, no obstante, que las estadísticas no incluyen los cadáveres que no han sido hallados.
    Para contrastar, la tasa de asesinatos en EEUU en 2012 fue de 4,7 por 100.000 habitantes. La más elevada del mundo ese año se contabilizó en Honduras, con 90,4 homicidios por cada 100.000 habitantes.

    10,7 millones
    El número estimado de hogares en los que al menos un miembro fue víctima de un crimen en 2013, según una encuesta realizada a principios de 2014 por el Inegi. El número es equivalente al 40% de los hogares mexicanos.
    InSight Crime destaca que los datos de la encuesta son significativamente más elevados que los de las estadísticas oficiales mexicanas, lo que sugiere que hay un alto porcentaje de delitos que no son denunciados. El grupo calcula que, según los datos, el 90% de los crímenes cometidos en 2013 no fueron denunciados.
    La discrepancia entre las infracciones denunciadas y la "cifra negra" (el número de crímenes que no son declarados) es especialmente notoria en el caso de los secuestros, añade InSight Crime. Aunque el estudio indica que 120.000 personas aproximadamente fueron víctimas de un secuestro en 2013, sólo 1.698 casos fueron denunciados.

    1.698
    El número de denuncias por secuestro en 2013, un 15% más que el año anterior. El número de secuestros ha aumentado cada año desde que Calderón lanzó su campaña contra los cárteles.

    2.764
    El número de mujeres asesinadas en México en 2012. Reuters destaca que la cifra ha crecido un 155% entre 2007 y 2012. En el noreste de México el número pegó una subida del 500% entre 2001 y 2010. El estado más peligroso para las mexicanas en 2012 fue Chihuahua, con 22,7 asesinadas por cada 100.000 mujeres.

    47.000
    El número estimado de inmigrantes asesinados en los últimos seis años por el crimen organizado a su paso por México con destino a EEUU. Esta cifra, recabada por el Instituto para las Mujeres en la Migración, incluye tanto a centroamericanos como a mexicanos. Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, al menos 70.000 migrantes han desaparecido entre 2007 y 2012 en México.

    600%
    El aumento del número de denuncias por tortura a manos de las fuerzas armadas o la policía mexicana en la última década. Amnistía Internacional ha informado de que más de 1.500 personas presentaron una denuncia por tortura o maltrato por parte de las autoridades en 2013, un aumento del 600% con respecto a 2003. Las quejas incluyen palizas, amenazas de muerte, violencia sexual, descargas eléctricas y asfixia. Otra encuesta de Amnistía Internacional señala que el 64% de los mexicanos tienen miedo de ser torturados por las autoridades si son detenidos.

    7
    El número de torturadores condenados por la justicia mexicana, según Amnistía. La organización señala que, según el Consejo de la Judicatura Federal, la justicia mexicana trató 123 casos de tortura entre 2005 y 2013. Sólo siete de ellos resultaron en condenas bajo la ley federal.

    Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de The Huffington Post y ha sido traducido del inglés por María de Sancha.

    11 cifras para entender la violencia que sacude México
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    Predeterminado Re: México entre el caos y la corrupción

    Pero quien fue catalogado como una amenaza para la seguridad nacional de EU fue Venezuela, que le queda lejos. México al lado, no es amenaza alguna.

    La gente es muy optimista con eso de los desaparecidos. Siempre que veo esos números, a mi cuenta le pongo que más del 90% están muertos.
    *****************

    Una cosa que no sale en esos datos, es una característica que en el continente, solo he visto en México (en tiempos de paz): el de los asesinatos terroristas.

    Digo terroristas porque para mi, colgar medio docena de tipos de un puente sobre una de las autopistas mexicanas, a plena luz del día, es para causar terror. Igual cuando paran el tránsito tres furgonetas, igual en una autopista, generan un tapón, y se ponen a tirar cadáveres a la calle en frente de todo el mundo. Y no pasa absolutamente nada...

  9. #9
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    Predeterminado Re: México entre el caos y la corrupción

    las cifras son 3 millones 500 mil muertos desde Fox a Peña Nieto es decir desde el 2000 al día de ayer.

  10. #10
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    Predeterminado México entre el caos y la corrupción

    Cita Iniciado por Caronte Ver mensaje
    las cifras son 3 millones 500 mil muertos desde Fox a Peña Nieto es decir desde el 2000 al día de ayer.
    Caronte, eso es muchísimo!! Son todos los muertos que hubo por hechos violentos?
    Última edición por Teodofredo; 05/01/2016 a las 19:18

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