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Tema: Pensando en el Ejército del siglo XXI

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    Predeterminado Pensando en el Ejército del siglo XXI

    CAPITULO
    El Instrumento Militar Terrestre Futuro

    En la gestión del teniente general Brinzoni, fue presentado el proyecto Instrumento Militar Terrestre Futuro, que consistía en una profunda reestructuración, adaptado a los cambios estratégicos – tanto global como regional – y la nueva realidad del país, especialmente luego de largos períodos de bajo presupuesto y la introducción del Servicio Militar Voluntario. El Plan estaba previsto para el período 2003-2030, sobre la base de las previsiones fijadas por la ley 24.948 de Reestructuración de las FFAA. Las décadas del 80 y 90 fueron de muchos cambios, pero de carácter negativo para el Ejército, especialmente por cuestiones de política interna. La caída del presupuesto y las complejas relaciones militares, especialmente en los 80. La reducción de la cuota de conscriptos afecto seriamente la operatividad de las unidades, unido la introducción abrupta del servicio militar voluntario, con el consiguiente costo para el limitado presupuesto militar, afectando cualquier intento de modernización de los sistemas en servicio. Los principales cambios que afectaron al EA:
    • Fin de la hipótesis de guerra contrainsurreccional;
    • Rechazo a la existencia de hipótesis de conflicto y reemplazo por “diseño por capacidades” ;
    • Vigencia de las llamadas “nuevas amenazas”, en reemplazo de las tradicionales hipótesis de conflicto regional;
    • Reducción de estructuras como consecuencia de reducción del presupuesto militar, no obstante ello no responden a una concepción de empleo determinada;
    • Incremento en la participación en misiones de Paz especialmente en el período 1992-2000;
    • Nuevo marco legal que termina con el tradicional concepto de seguridad, con la vigencia de las leyes de defensa y seguridad interior;
    • Perdida de capacidad de movilización y reservas;
    • Reducción de la presencia del Estado federal, como consecuencia de las privatizaciones y transferencia de competencias a los estados provinciales;
    • Modificación vía reglamentaria de la estructura de conducción, reduciendo atribuciones a los jefes de estado mayor general, incrementando las del Jefe del Estado mayor conjunto y la creación del comando operacional;
    • Desmantelamiento de capacidades industriales, afectando el sostén logístico de determinados sistemas de armas;
    • Incremento de los desequilibrios estratégicos regionales,

    El plan Instrumento Terrestre Futuro 2003-2030

    Este Plan implicaba una serie de cambios, que desde el punto de vista orgánico que consistía en disponer de una fuerza caracterizada por su flexibilidad, versatilidad, y polivalencia, en la cual se prioriza la excelencia, la calidad, el liderazgo, y la tecnología, se minimiza la cantidad y los costos. El Ejército del futuro según dicho plan debía estar en capacidad de:
    • Operar en el campo de batalla aero terrestres en cualquier punto de la geografía nacional, ejecutando operaciones autónomas caracterizadas por el aislamiento, dispersión de efectivos;
    • Ejecutar operaciones con un alto nivel de movilidad, disponiendo de un gran volumen de información y con escaso tiempo de resolución y reacción;
    • Sostener operaciones sin recurrir a la movilización en primera instancia, constituyendo reservas para fases subsiguientes de la campaña;
    • Alcanzar un nivel tecnológico adecuado en lo referente a sistemas de comando y control, combate nocturno, defensa aérea, defensa antitanque, adquisición de blancos y apoyo de fuego sostenido y suficiente.

    El ejército del futuro, debería estar organizado en Fuerzas de Empleo Regional o FER, que estarían organizadas, equipadas, instruidas y adiestradas para actuar en diversos ambientes geográficos con una adecuada autosuficiencia logística, siendo el primer elemento para ser empleado en caso de crisis, para provocar un efecto de retardo ante un eventual ataque, hasta la movilización de las Fuerzas de Empleo Variable o FEV. En este último caso, estas fuerzas estarían constituidas por unidades con diferentes grados de movilidad estratégica, desplegadas en zonas centrales del país, con gran poder de fuego, con aptitud de desplegar fuerzas rápidamente con todos sus medios ante situaciones de crisis y lograr una decisión. El Plan preveía que estarían compuestas por la Fuerza de Despliegue Rápido, unidades mecanizadas y blindadas.
    La creación de la Fuerza de Despliegue Rápido fue toda una novedad al momento de su creación, creada en 1999, tuvo alta prioridad para el EA, formada por fuerzas ligeras, especialmente la IV Brigada Paracaidista, regimiento de asalto aéreo, las dos compañías de comandos, Agrupación de Aviación 601, Escuadrón de Exploración de Caballería 1, Destacamento de Inteligencia y elementos del Hospital Militar 602. La Fuerza estuvo concebida para operar a requerimiento en forma inmediatamente en cualquier zona del país. Entre sus capacidades figuraban ejecutar operaciones de comandos y especiales de elevada complejidad, asalto aéreo y operaciones con fuerzas aerotransportadas.
    El 1ro de enero de 2003 estaba previsto que el plan fuese puesto en marcha con tres objetivos principales:
    • Elementos de combate con organizaciones completas, manteniendo fuerzas especializadas para los diferentes ámbitos geográficos;
    • El concepto de control territorial será reemplazado por el de presencia territorial, para ello era esencial el salto tecnológico, al cual deberían adecuarse los cuadros de organización y equipamiento necesario;
    • El EA debería alcanzar los 50.000 efectivos. La proporción de elementos operativos pasaría de 62% al 75% y los de conducción, apoyo y educación disminuirían del 38% a; 25%.

    En cuanto a la estructura del EA, los cambios abarcarían la conformación de una estructura de conducción y apoyo, compuesto por la Secretaría General, la Dirección de Estado Mayor General, el Comando Logístico, Dirección de Bienestar, Inspección General y la Guarnición Militar Buenos Aires. La Estructura Operacional estaría conformada por las FEV y FER y una Estructura de Educación, formada por el Comando de Educación y Doctrina. El Plan comenzó a ejecutarse, en materia de organización fueron creados el Comando de Educación y Doctrina, el Comando Logístico de Material, la unificación de las Escuelas de Suboficiales, la Fuerza de Despliegue Rápido, la creación de la Escuela de Armas, la reestructuración de organismos del Estado Mayor General, creación del Destacamento de Armas Combinadas y cambios en la Brigada Blindada II, como resultado de la disolución de la III Brigada Escuela.
    En materia educativa hubo un cambio – que lamentablemente no continuó con el cambio de jefe de Estado Mayor – con el llamado Sistema de Incorporación Siglo XXI. Este sistema venia a incrementar la necesidad de cubrir la falta de oficiales de menores jerarquías. La novedad del sistema era que profesionales universitarios, hasta universitarios con estudios incompletos, junto a soldados que cumplieran ciertos requisitos y suboficiales, podrían acceder al grado de subteniente luego de un curso especial en el Colegio Militar. El General Brinzoni, impulsor de este sistema decía al respecto: Estos candidatos del siglo XXI hoy conviven con los cadetes y aportan, los cursantes a los cadetes y aportan, una visión enriquecedora de otro nivel, porque provienen de la tropa de soldados o porque son suboficiales o universitarios y esa amalgama que ya lleva dos años está dando resultados excelentes (entrevista dada la revista Defensa y Seguridad nro 3 marzo abril 2003. pág., 46).
    En 2003 comenzaron los cambios en el área de Defensa, que dieron marcha atrás con programas de modernización. El cambio del mando del Ejército implicó el fin del sistema de incorporación siglo XXI, programas para adquirir helicópteros Bell Cobra de segunda mano, etc. En 2006 con el decreto 1691 de Organización y Funcionamiento de las FFAA, implicó cambios en la estructura militar, dando paso a la creación del Comando de Operaciones Terrestres, para posteriormente crearse en su reemplazo el Comando de Alistamiento y Adiestramiento, del cual dependen las Divisiones, que reemplazaron los Cuerpos de Ejército.

    La realidad del Ejército 2003-2015 (ampliar)

    Durante mucho tiempo el presupuesto federal tuvo un importante superávit, del cual el área de Defensa no se vio beneficiado. El Ministerio de Defensa decidió encarar, especialmente en 2006 una serie de cambios, sin las inversiones adecuadas, lo que implicó que los limitados recursos presupuestarios fueran fagocitados por los cambios y la creación de nuevas estructuras.
    Los cambios orgánicos fueron acompañados por diversas adquisiciones de materiales, modernización de sistemas existentes. No obstante el esfuerzo realizado los alcances, han sido limitados.

    Nuestra propuesta: Ejército XXI.

    En el marco de la modernización propuesta en esta obra, el Plan Ejército XXI, toma los conceptos del plan IMT F lanzado en el 2000, con una serie de adecuaciones a la realidad estratégica que vive el país y los cambios tecnológicos. El Plan deberá contener una serie de orientaciones que ayudará a definir las capacidades de la fuerza terrestre futura:
    • La futura fuerza deberá estar dotada de las capacidades militares esenciales que aseguren la disuasión en el ámbito terrestre y que garanticen, llegado el caso, la defensa del territorio nacional. Esto implicará contar con un número adecuado de unidades de combate, apoyo al combate y sostén logístico, organizados, instruidos, equipados y sostenibles, que permitan la ejecución de los planes de defensa del territorio nacional. Especialmente, con capacidades de superioridad en el enfrentamiento que le confiera, en caso de ser empleadas, carácter contundente y resolutivo;
    • La complejidad y los escenarios de incertidumbre, los constantes cambios imponen a las fuerzas terrestres, ser polivalentes y flexibles, capacidad de adaptación a un escenario siempre cambiante. Esto tendrá repercusión en la doctrina, adiestramiento, organización, estructura y equipamiento;
    • Despliegue estratégico menos disperso, que haga factible la ocupación de áreas más sensibles del territorio nacional, reducir los tiempos de empenamiento en situaciones de crisis, favorecer el adiestramiento y empleo conjunto;
    • Ejecutar operaciones en más de un área geográfica;
    • La posibilidad de desarrollar operaciones contra amenazas o escenarios de lucha asimétrica, indican la necesidad de capacidades de combate no convencional, cooperación con el entorno civil, obtención y elaboración de inteligencia, operaciones especiales, operaciones psicológicas. Asimismo la fuerzas terrestre deberá estar en aptitud para operar en zonas urbanas que implicarán desafíos en materia de inteligencia, combate individual, movilidad y contramovilidad, protección de la fuerza, apoyo logístico;
    • Potenciar la capacidad de realizar operaciones fuera del territorio nacional, ya sea en operaciones combinadas o en coaliciones multinacionales bajo auspicios de organismos internacionales;
    • Contribuir a un efectivo control y vigilancia del espacio nacional en conjunto con las otras FFAA, esto implicará potenciar capacidades de reconocimiento, vigilancia, obtención de inteligencia, defensa antiaérea, guerra electrónica, información y telecomunicaciones complementando las del resto de las FFAA;
    • Disponer de un núcleo de capacidades que contribuyan a garantizar un nivel mínimo de disuasión;
    • Contar con medios adecuados para incrementar la supervivencia del combatiente en el campo de batalla moderno, ello implicará mejoras en el sistema de sanidad militar;
    • Empleo de las fuerzas terrestres en el marco de operaciones conjuntas, y posiblemente en acciones combinadas, siendo especialmente relevantes potenciar las capacidades de comando y control, vigilancia y reconocimiento, inteligencia, comunicaciones, adquisición de objetivos, y sostenibilidad;
    • Contar con medios y recursos para brindar apoyo a las autoridades civiles;

    Este conjunto de pautas nos ayudarán en pensar no solo en las capacidades del Ejército futuro, sino también su estructura y orgánica.
    A lo largo de la historia del Ejército este ha sufrido una serie de cambios, que han obedecido a diferentes circunstancias. El coronel Luis Eduardo Riobó analizando la evolución de las estructuras orgánicas
    “puede observarse una variada y, a veces, anárquica, sucesión de niveles y denominaciones de elementos orgánicos que han ido cambiando, en función de la concepción operativa o pensamiento militar de cada momento.

    Esto indica que los cambios en el ámbito orgánico, las características de cada ámbito geográfico, además de las llamadas “modas” o influencias doctrinarias extranjeras, no siempre coincidente con nuestras necesidades. No obstante los constantes cambios, se puede identificar la existencia de cuatro niveles, a partir de un módulo base, que es la subunidad que ha sido la expresión orgánica más uniforme. Según cada “arma” tienen diferentes denominaciones: escuadrón, compañía o batería. Esta opera bajo la conducción inmediata de un jefe, generalmente no es independiente, ni tiene capacidad logística propia. En cuanto a los niveles encontramos:
    • Primer nivel: la unidad táctica bajo dependencia de un jefe, con cierto grado de autonomía en cuanto apoyos, con logística de combate propia, siendo su denominación según el arma, Regimiento, Batallón o Grupo. Este tipo de unidades siempre ha estado conformado por un número variable de subunidades (2 a 4). En cuanto a los efectivos varían de 250 a 800 (cifra máxima en los tiempos de conscripción y que hoy dudamos que se llegue a ese nivel de efectivos). Esta ha permanecido casi intacta desde la reestructuración del ejército en 1963, implantándose la doctrina del US Army. El coronel Riobo señala que la unidad táctica es el elemento que con mayor urgencia necesita una nueva reestructuración, acorde a nuestras realidades y coherencia con un nuevo pensamiento militar integral.
    • Segundo nivel: Gran Unidad de de Combate o GUC, que respondió a la necesidad de coordinación indirecta de varias unidades tácticas. Este es nivel propio de la táctica inferior. En lo que respecta al EA, este nivel estuvo a cargo de Divisiones, Brigadas y en algunos casos Destacamentos y Agrupaciones. En una primera instancia las brigadas aludían inicialmente a una coordinación o conducción inmediata de unidades sin apoyos ni logística. (RIOBO: 318). Este tipo de unidades fue evolucionando en su estructura incorporando apoyos. La División, tradicionalmente fue el nivel de conducción táctica dotada de medios para conducir y proporcionar a los elementos asignados los apoyos para operar en un ámbito geográfico determinado con un elevado nivel de independencia. Por último tenemos a las Agrupaciones o Destacamentos, similares a las Divisiones, pero afectados a situaciones particulares.
    • Tercer Nivel: La Gran Unidad de Batalla, responsable del nivel táctico superior, cuando la magnitud y concurrencia de elementos que operan próximos impone la necesidad de un comando capaz de conducir la Batalla. En este nivel fueron equiparados elementos de conducción responsables del control territorial de espacios interiores, fuera de las áreas asignadas al nivel de táctica inferior. La situación señalada determinó dos tipos de elementos de conducción: las Regiones Militares y los Cuerpos de Ejército. En el caso de las primeras, fueron creadas para el control territorial (logística, líneas de comunicaciones, etc.), que en diferente número tenían responsabilidad sobre un determinado espacio, quedando excluidas las zonas geoestratégicas a cargo de las GUC, atendían el sostenimiento del esfuerza de guerra del área de su competencia, como también brindaban el sostén logístico de los elementos del segundo nivel. Los Cuerpos de Ejército, eran el órgano de conducción de áreas geoestratégicas cuando intervenían, llegado el caso, dos o más GUC.
    • Cuarto Nivel: el estratégico operacional – u operacional – que la evolución histórica ha existido un organismo responsable de la conducción superior “de La Campaña”, que en el nivel estratégico era responsable de coordinar y comando del conjunto de áreas de combate en coordinación con las zonas de batalla en la maniobra estratégica. Además en este nivel las direcciones generales por tipo de apoyo, o bien por un comando centralizado que coordina y dirige las Regiones Militares…se fueron estructurando los elementos que apoyan, en los diferentes rubros, el esfuerzo estratégico terrestre.

    El decreto 1691/2006, posteriormente el decreto 727/2007 de reglamentación de la ley de defensa y resoluciones ministeriales, significó importantes cambios, que implicó la supresión de los cuerpos de ejército y su denominación como “divisiones” con sus brigadas, dependientes del comando de alistamiento y adiestramiento. No obstante los cambios, la creación de organismos, reestructuraciones, el despliegue del EA es similar que el vigente en la década del 60, con la salvedad que muchas unidades han reducido drásticamente sus efectivos, además de la pérdida sustancial de capacidades y en más de un caso la presencia del EA en determinadas zonas ha desaparecido.

    El diseño de fuerzas. Concepto operativo
    Lo expuesto en capítulos anteriores, nos fijan pautas rectoras para pensar en el Ejército del siglo XXI. Las características geográficas del espacio argentino, presenta sin ninguna duda serios desafíos para los responsables de su defensa. En lo que respecta a la defensa terrestre se observa un desarrollo desigual, donde existe un área central donde se concentra gran parte de la actividad económica, más del 70% de la población, además de ser sede de las autoridades políticas de la Nación. El resto del país cuenta con pequeños núcleos de desarrollo, dejando amplios espacios vacíos o semivacíos. A ello cabe agregar que en dichos espacios, dotados de potencial económico, no cuentan con una infraestructura desarrollada. Otro gran problema de Argentina, la existencia de serios problemas de infraestructura, que afecta a la defensa, como fue observado en su oportunidad durante el conflicto armado del 82.
    En el diseño de fuerzas, no solo factores geográficos y otros condicionantes incidirán en mayor o menor grado, sino también debe tomarse en cuenta la actitud defensiva de nuestra estrategia nacional.
    “Nuestras opciones estratégicas y tácticas se verán preponderantemente influenciadas por los inmensos espacios y la escasez de tropas y medios, factores que conformarán situaciones de guerra inestables, impregnadas de gran dinamismo y amplitud. El despliegue y redespliegue de las fuerzas constituirá un problema estratégico importante, al igual que la atención constante que requerirán las largas y vulnerables líneas de comunicación” RIOBO 345.

    Los escenarios de conflicto previstos, demandarán fuerzas con alto nivel de flexibilidad y esto repercutirá en las fuerzas terrestres, lo que implicará estar en aptitud para ejecutar tanto operaciones convencionales como no convencionales. El objetivo principal de las fuerzas terrestres será negar el control sobre la población y los espacios a un eventual enemigo. La magnitud de los espacios a defender, el número de efectivos disponibles – que en los últimos veinte años se han visto reducidos notablemente – y la actitud defensiva, son factores que impactaran en el tipo de operaciones a ejecutar por parte de las fuerzas terrestres. El coronel Riobo considera que estos condicionantes significa que difícilmente puedan ejecutarse operaciones convencionales de carácter puro. A ello cabe agregar, que las características territoriales y las condiciones de los diferentes ambientes operacionales requerirán elementos de conducción militar que contemplen mayor centralización estratégica y la mayor descentralización táctica.
    Las características de los diferentes teatros, imponen la necesidad de contar con una gran capacidad de conducción y organización sobre una diversidad de medios y organismos, presentes en amplios espacios. Esto demandara contar con elementos capaces de integrar y coordinar organismos del Estado y entidades privadas en apoyo al esfuerzo de defensa. Esta relación promovida desde tiempos de paz – apoyado por una legislación actualizada de movilización – permitirá contar con adecuados mecanismos de coordinación que pueden ser de suma utilidad en diversos escenarios de crisis: conmoción interior, emergencias, apoyo a la comunidad en casos de catástrofes, etc.
    Tomando lo expuesto por el trabajo del coronel Riobo, en donde dice que ante la inexistencia de frentes continuos y retaguardias seguras generará inestabilidad en las operaciones, por las posibilidades que existirán para la infiltración y el envolvimiento, repercutirá en un gran dinamismo de las operaciones, por ende la conducción de las operaciones tendrán una necesidad de movimiento, exigiendo a las fuerzas terrestres constantes exigencias de movilidad y velocidad. Las limitaciones en la infraestructura, la geografía, serán factores a considerar por la conducción, demandando un profundo conocimiento del teatro de operaciones, capacidad de desplazamientos en terrenos difíciles y adaptación a dichos espacios.
    El plan IMT F planteaba en el aspecto operativo, la ejecución de operaciones caracterizadas por la dispersión de efectivos y por el aislamiento, con efectivos reducidos y un amplio espacio geográfico. La profundidad del espacio podrá ser aprovechada por la fuerza propia, compuesta por elementos reducidos pero ágiles, con una conducción apta para actuar desde la dispersión, concentrar efectivos con suficiente poder, por un limitado tiempo, para producir efectos decisivos. En este contexto, dado los medios y recursos con que dispone el país, las posibilidades de apoyo aéreo cercano serán más que limitadas. Los escasos recursos y medios aéreos con que se puedan disponer deberán ser destinados a operaciones de interdicción y superioridad aérea. No obstante ello, las fuerzas propias deberán contar con modernos equipos antiaéreos.
    El número limitado de efectivos con que contará la fuerza terrestre, exigirá estar en capacidad de operar contra fuerzas enemigas superiores en medios y en número, lo que también incidirá en su despliegue, adiestramiento y equipamiento. También deberán adoptarse previsiones para que la fuerza terrestre, esté en aptitud para operar en zonas pobladas, especialmente para hacer frente a amenazas asimétricas. Esta reducción de fuerzas, implica la ampliación del espacio en el cual tienen que moverse, cambiando radicalmente la situación del EA, con sus consecuencias operacionales. Una de ellas el incremento del valor de las fuerzas aeromóviles: el amplio espacio que deben defender, los limitados recursos humanos disponibles, en base a la experiencia bélica moderna, agregándose el exitoso hecho de haberse creado un batallón de asalto aéreo, la creación de este tipo de fuerzas permitirá movilizar efectivos y material de forma rápida, a fin de ocupar espacios de gran importancia operativa que pudiera contrarrestar, llegado el caso, superioridades locales. Además las operaciones de combate en el aire y desde el aire, incluso a gran profundidad en el territorio enemigo, posibilitan vías para llevar a cabo la maniobra en profundidad. También el espacio aéreo se utiliza para funciones de comando y control, inteligencia, apoyo al combate y sostén logístico.
    Las fuerzas blindadas también deberán atravesar una serie de cambios, que a nuestro juicio siguiendo un viejo trabajo de Florentino Díaz Loza, dichas fuerzas tendrán la capacidad de garantizar el empleo masivo de sus medios en un corto lapso de tiempo y producir la decisión, en amplios espacios, además las fuerzas blindadas:
    • Cooperar con la aviación táctica, requiriendo equipos de comunicaciones y modernos sistemas de comando y control;
    • Estar encuadradas en una GUB, bajo mando unificado, bajo el comando operacional del componente terrestre o del comando del TTOO;
    • Medios estandarizados, en lo referente a vehículos, simplificando la logística, preferentemente con un alto índice de nacionalización;
    • Alto grado de alistamiento y adiestramiento;
    • Capacidad de combatir frente a fuerzas superiores en número;

    La posibilidad de desplegar fuerzas en escenarios de guerra asimétrica, potencia el rol de las fuerzas de adiestramiento especial. Esto planteará la necesidad de modificar programas de instrucción y selección de determinadas unidades, a fin de poder llevar cabo una serie de misiones que van desde reconocimiento, lucha antiterrorista, contrainsurgencia, operaciones detrás las líneas enemigas, etc. Los estudios sobre las reformas deberían contemplar la posibilidad de crear un comando único para este tipo de fuerzas y considerar en sus escenarios de empleo actuar en operaciones conjuntas y combinadas.
    La ocupación de ciertos espacios semivacíos significará dotar a las unidades desplegadas de recursos adecuados para operar en dichas zonas, teniendo en cuenta que muchos de estos espacios se caracterizan por ser inhóspitos y de gran rigurosidad del clima y la geografía. Los vacíos geopolíticos también incidirán en el despliegue de la fuerza terrestre, a fin de coadyuvar a la disuasión y presencia del Estado en áreas sensibles al interés nacional.
    Conceptos orgánicos
    Lo expuesto nos ayuda a tener una visión de la estructura posible de la fuerza terrestre, acorde a la realidad nacional. El decreto 727 de reglamentación de la ley de defensa, establece la idea de un Teatro de Operaciones único, que se extiende a todo el país, bajo responsabilidad del Comando Operacional del cual depende los componentes naval, terrestre y aéreo. En lo que concierne a las fuerzas terrestres, encontraremos el Comando de Fuerza Terrestre o COTER, responsable de la ejecución de las operaciones militares específicas en las zonas de alto combate, reserva estratégica y regiones militares involucradas, llegado el caso en acciones de combate. En el trabajo de Riobó hace mención de las regiones militares, cuyo número será resultado de la conformación geográfica del país, además de atender cuestiones políticas, económicas y sociales de cada área. En dichas regiones, serán como expresa el autor, de “bajo combate”. Por lo tanto operaran pequeños elementos militares de combate y apoyo. La responsabilidad de las regiones abarcaría:
    • Protección de objetivos vitales;
    • Apoyo a tareas de defensa civil;
    • Adecuada protección en el área de retaguardia;
    • Neutralización de focos de beligerancia;
    • Movilización de recursos;
    • Gestión de sistemas logísticos;

    Un ejemplo de la propuesta de crear un “componente territorial”, podemos citar el caso del ejército territorial alemán, responsable de la preparación de las acciones destinadas a garantizar el principio de defensa avanzada en la Guerra Fría, mantenimiento de la libertad de acción, apoyo a las fuerzas aliadas y colaboración cercana con la defensa civil. La división existente entre el ejército de campaña y territorial, fueron delimitadas claramente en lo atinente a sus responsabilidades y funciones de cada uno de ellos. El ejército territorial germano, estaba compuesto mayoritariamente por reservistas. Nosotros proponemos combinar el modelo alemán con lo propuesto por el coronel Riobo, creando una Fuerza Territorial, compuesta en gran parte por una reserva activa, que dado las capacidades deberá desarrollar, la convierten en una herramienta apta para realizar diversas operaciones subsidiarias, que contribuirán a consolidar vínculos con diversos actores públicos y privados, que facilitará su integración en casos de crisis.
    En el marco de los cambios propuestos, el planeamiento debería contemplar el establecimiento de las “zonas de combate”, áreas que por su grado de vulnerabilidad y alto valor estratégico, y atención que pueden ser espacios donde el grado de amenaza sea mayor que otros puntos. En dichas zonas se desplegarán las Fuerzas de Empleo Regional, que deberían contar con la capacidad de afrontar combates de alta intensidad con cierto grado de autonomía. Dado la responsabilidad de las unidades en estas zonas demandarán un particular entrenamiento, equipo adecuado y un elevado nivel de alistamiento. Estas unidades dependerían del COTER. Asimismo deberá preverse que dichas las brigadas FER tendrán pocas posibilidades de recibir apoyos que incrementen sus capacidades, un limitado sostén logístico, que incluirá sus medios de campaña y su ensamble con la corriente logística proveniente de fuentes territoriales.
    Las Fuerzas de Empleo Variable, formado por elementos no asignados a las zonas de combate, formarán la reserva estratégica, cuyas características más relevantes serán:
    • No estar asignadas a un ambiente determinado, que impactará en su equipamiento y entrenamiento. caracterizándose por su flexibilidad, movilidad, polivalencia y potencia de fuego;
    • Las fuerzas de las FEV las conformarían unidades aptas para esta función: paracaidistas, blindados, aeromóviles, unidades especiales;
    • Disponer de dos cuarteles generales del nivel división para las fuerzas de despliegue rápido y las fuerzas blindadas;

    La idea de asignar las fuerzas blindadas como parte de la reserva estratégica, es de vieja data. Esto fue planteado por Florentino Diaz Loza, que sobre la base de la experiencia histórica y la evolución doctrinaria de las fuerzas de tanques, consideraba a la Caballería Blindada que el mejor medio y más apto instrumento de decisión del ejército. Asimismo señalaba, que la división blindada, estructura orgánica que debería tener la capacidad de conducción de tres a seis brigadas. El autor dice que la división debería contar con dos brigadas blindadas, con la posibilidad de recibir unidades de otros tipos, según el tipo de operación, aplicándose el concepto de “modularidad”. Dicha división dependería del comando en jefe de la fuerza terrestre o del comando del TTOO.
    En cuanto a los niveles y estructuras orgánicas del Ejército Futuro, encontraremos:
    • Táctica inferior: el combate es conducido por una Gran Unidad de Combate (Brigada);
    • Táctica superior: conduce la batalla a nivel de una Gran Unidad de Batalla, por ej: Comando Fuerza Terrestre;
    • Fuerzas territoriales: nivel Gran Unidad de Batalla para los eventuales comandos regionales/territoriales a crearse;
    • Nivel operacional: maniobra y prepara la batalla en un Teatro de Operaciones, por ejemplo: comando de TTOO.

    El debate sobre la estructura orgánica del EA queda abierto. No cabe dudas que la actual estructura, no es acorde a la realidad estratégica del país y que a todas luces, precisan cambios. Los responsables del diseño deberán tener en cuenta, como dice el coronel Riobo: que el ejército futuro debería establecerse sobre la base de sus necesidades de guerra, no de paz.
    La baja densidad de efectivos militares, como consecuencia de la reducción de efectivos del EA, produce un aumento del valor de cada elemento y un incremento de responsabilidades en cada nivel. Esto repercutirá en las características de la unidad táctica del nivel inferior. El marco legal, diversos documentos y la realidad argentina, demandan contar con unidades tácticas ágiles, con aptitud para ejecutar movimientos que permita dispersarse y concentrarse rápidamente. Estas aptitudes permitirán combatir desde una dispersión controlada en un espacio geográfico muy extenso. Las unidades deberán contar con efectivos con un alto nivel de entrenamiento, gran cohesión interna, un elevado nivel de autonomía y comunicaciones de enlazar dichas unidades con bases a grandes distancias.


    Capacidades de las futuras fuerzas terrestres

    Las pautas orientadoras del Plan Ejército XXI expresadas, indican que el EA ante dichos escenarios deberá disponer de:
    • Una fuerza con un conjunto de capacidades que le permita dar respuesta a las exigencias operativas en todo el espectro del conflicto, especialmente operar en el campo de batalla aero terrestres en cualquier punto de la geografía nacional, ejecutando operaciones autónomas caracterizadas por el aislamiento y dispersión de efectivos;
    • Concepto gradual y escalonado de capacidad de reacción, en caso de dar una rápida respuesta, el potencial de empleo estará sustentado en la utilización de fuerzas aeromóviles y mecanizadas;
    • Fuerzas con un alto grado de alistamiento, con un alto nivel de movilidad y potencia de fuego, disponiendo de un gran volumen de información y con escaso tiempo de resolución y reacción;
    • Readecuación de la estructuras orgánicas y de despliegue, acordes a los recursos y objetivos alcanzar;
    • Fuerzas ligeras de rápido despliegue, con un alto grado de disponibilidad, para poder ser desplegadas en un corto espacio de tiempo y en respuesta a un amplio abanico de situaciones;
    • Fuerzas mecanizadas y blindadas, modernas y de gran poder de fuego, que como mínimo formarán una división con tres brigadas, garantizando su empleo en masa y con unidad de comando, de una fuerza instruida y altamente especializada para operar en misiones de carácter decisivo. Las características geográficas imponen la necesidad de operar con fuerzas móviles de gran autonomía, capaces de satisfacer las exigencias de un gran espacio, con vías de comunicación reducidas o de escaso desarrollo, incluso en ausencias de éstas;

    Comando y control
    Los distintos escenarios en los que deberán actuar las fuerzas terrestres, la complejidad de los conflictos futuros, las características del /los teatros de operaciones de posible empleo, que demandarán conducir fuerzas conjuntas/combinadas ubicadas a largas distancias. Además el sistema de comando y control requerirá conducir varias operaciones de manera simultánea, cooperar con otras agencias estatales. Consideramos que el EA deberá contar con un Cuartel General de nivel Cuerpo de Ejército, para el COTER; cuarteles generales para asumir el comando del nivel GUB para asumir la conducción de estructuras superiores a nivel brigada.

    Comunicaciones, ciberdefensa, seguridad de la información.
    Las FFAA en general y el EA en particular precisan modernizar su red de comunicaciones y telecomunicaciones. El salto tecnológico en la materia, obligará a realizar importantes esfuerzos para desarrollar modernos sistemas, que para el caso de nuestro país, deberá garantizar comunicaciones seguras entre los diversos niveles de comando con tropas desplegadas a grandes distancias, con las consecuentes dificultades geográficas y de climatología.
    El ciberespacio ha cobrado particular importancia en estos últimos tiempos y hoy dia su seguridad, afecta a la Nación y por ende a la defensa nacional. La Capacidad militar que integra la ciberdefensa militar, deberá ser entendida como el conjunto de recursos, actividades, tácticas, técnicas y procedimientos para preservar la seguridad de los sistemas de mando y control propios y la información que manejan, así como permitir la explotación y respuesta sobre los sistemas adversarios; y la seguridad de la información, que proporciona la adecuada protección, integridad y disponibilidad de los sistemas, así como de la información almacenada, procesada o transmitida.
    En lo que respecta al EA, este como las otras FFAA, requiriendo para las llamadas “ciberamenazas” contar con sistemas de comunicaciones e información redundante y resilientes, con posibilidad de reconfigurarse y regenerarse rápidamente para mantener su capacidad operativa. Asimismo el EA deberá identificar puestos críticos en los diferentes cuarteles generales/comandos, formar especialistas para hacer frente a este problema. La cooperación con instituciones civiles, CITIDEF, en programas de I&D para hacer frente a estas amenazas. Esto tiene impacto estratégico.
    La seguridad de la información siempre ha sido un factor clave en el campo de batalla, la revolución tecnológica de estos últimos tiempos, repercuten en la necesidad de contar con herramientas adecuadas para brindar dicha seguridad. El EA ha hecho esfuerzos orientados a contar con modernos equipos de seguridad de comunicaciones y guerra electrónica, pero con limitaciones por la siempre escasez de recursos. El campo de batalla del siglo XXI demandará que el EA cuente con modernos medios de guerra electrónica, inteligencia electrónica. En el marco del programa de modernización se procurará una progresiva descentralización en beneficio de los escalones más bajos.

    Combate
    En materia de combate individual, el EA tiene importantes deudas, especialmente en materia de supervivencia en el campo de batalla. Los requerimientos en la materia deberían contemplar:
    • Protección y equipamiento: mejorar la protección contra armas livianas de carácter, ergonómicos y más ligeros. Esto implicará cambios y mejoras en el vestuario, cascos, calzado, correajes. En atención a los diferentes medios geográficos, deberán desarrollarse equipos adecuados.
    • Letalidad: mejoras en el armamento individual y de la pequeña fracción, incrementando sustancialmente su precisión y potencia de fuego. Las subunidades deberán incrementar sustancialmente su poder de fuego, incorporando morteros, ametralladoras, lanzacohetes y misiles antitanque La industria nacional tiene muchas soluciones a esta cuestión:;
    • Conocimiento: los combatientes deberán estar en enlace permanente con el jefe de su unidad, asimismo este enlace permanente deberá facilitar la transmisión de datos, permitiendo un mayor conocimiento de la situación en tiempo real;
    • Visión nocturna: las fuerzas deberán contar con modernos equipos, más ligeros con mayor autonomía y facilite el fuego en movimiento en condiciones de visibilidad reducida;
    • Autonomía y movilidad: contar con equipos que sean eficientes energéticamente, de menor consumo, asimismo deberán desarrollarse/adquirirse equipo más ligero y adaptados, a fin de que su peso no sea una limitación importante a la movilidad de las tropas.

    En lo que respecta a las fuerzas blindadas debemos tener en cuenta las características geográficas del país, su infraestructura, que en más de un caso es inexistente o con serias limitaciones, conforman condicionantes para éstas. El EA cuenta con un importante parque de blindados que precisan a todas luces de un programa de modernización cuyos puntos principales serán:
    • Recuperación de capacidades industriales que permitan a la industria nacional producir, modernizar y reparar medios blindados;
    • Modernización de los VC TAM: continuidad con el programa vigente, extendiéndose a todos los VC existentes, la modernización debería extenderse a la planta motriz, sistema de gestión del campo de batalla, capacidad de operar todo tiempo, blindaje adicional. El objetivo será incrementar su capacidad de supervivencia en el campo de batalla, precisión y letalidad;
    • Modernización de los VCTP TAM y M 113: planta motriz, armamento, blindaje. Las otras variantes de TAM y M113 también serán modernizadas y deberá preverse incorporar vehículos provenientes del mercado de segunda mano para complementar las familias de blindados (recuperación, defensa AA, antitanque, morteros, etc);
    • Tanque Principal de Batalla o MBT: la necesidad de contar con un tanque de 50 t y con cañón de 120 mm. El objetivo equipar una brigada blindada.
    • Vehiculo de Combate a Rueda: En su momento existieron estudios o intenciones, el objetivo adquirir una familia de vehículos que incluya variantes de transporte de personal, apoyo de fuego con un arma de 105 mm, de ingenieros, etc. El modelo dotará principalmente a las unidades ligeras de potencia de fuego, movilidad y protección.

    Fuerzas aeromóviles – comando de aviación
    Anteriormente citamos la necesidad de fuerzas aeromóviles y las exigencias operaciones, por ende dichas fuerzas deberán estar en capacidad de:
    • Ejecutar operaciones de asalto aéreo con capacidad para una fuerza helitransportada de la magnitud de un batallón;
    • Complementar las capacidades de las brigadas. Las secciones de aviación deberán incrementar sus medios y capacidades, para poder transportar como mínimo una compañía;
    • Contar con un escuadrón con capacidad de ataque, con capacidad de operar todo tiempo y armas antitanque;

    El parque de helicópteros es anticuado, a pesar que se lleva a cabo exitosamente la modernización de los Bell UH1- 1H al nivel Huey II. Esta solución es parcial, es preciso contar con medios con mayores prestaciones. Por lo tanto el plan deberá contemplar adquirir los siguientes tipos de medio:
    • Helicóptero de ataque: el mínimo requerido será un escuadrón, con medios adquiridos en el mercado de segunda mano modernizados y/o un medio nuevo;
    • Helicópteros de transporte y maniobra: contar con los medios suficientes para transportar un batallón. El modelo será un helicóptero de tipo medio, capaz de transportar hasta 20/30 efectivos equipados. Será relevante sus prestaciones en cuanto a autonomía, capacidad de carga, costo operativo;
    • Helicópteros de transporte: en caso de ser factible desde lo económico, podrá adquirirse un lote reducido de helicópteros pesados, ya sea del mercado de segunda mano o nuevos;

    Apoyo de fuego – artillería antiaérea.
    El EA gracias a la industria nacional ha logrado contar con medios, que por sus prestaciones, son de utilidad, debidamente modernizados y potenciados. En los últimos veinte años, los esfuerzos estuvieron orientados a poner en servicio el VCA Palmaria, que equipa un grupo de artillería blindado, modernización de los VCA AMX 13, el prototipo del cañón CALA 30 de 155 mm, el desarrollo del sistema de adquisición de objetivos RATRAS, modernización del CITER 155 mm, sistemas de lanzacohetes SAPBA, además del uso de UAV’s. No obstante el esfuerzo realizado, sin ninguna duda es preciso realizar importantes transformaciones. Otro tema pendiente en la modernización de la artillería antiaérea, que en el caso del EA se centra en sistema de tubo y con capacidades limitadas. Estos medios no ofrecen una protección adecuada de las unidades del EA desplegadas. Las prioridades en este programa serían;
    • Modernización de la artillería remolcada: CITER 155 mm, reemplazo de los obuses 105 mm M 56. Introducción del CALA 30, con el objetivo de reducir en número de sirvientes, mejoras en la puntería y posicionamiento autónomo;
    • Modernización del sistema autopropulsado: modernización del Palmaria, incorporación de obuses ATP de 155 mm en el mercado de segunda mano, modernizados o a modernizarse en el país. El objetivo que todas las unidades mecanizadas y blindadas tendrán grupos de artillería ATP;
    • Sistema de artillería de cohetes: continuidad con el sistema CP 30 SAPBA de 127 mm, para apoyar a nivel GUB. Asimismo se deberá estudiarse adquirir un grupo formado por sistemas de 300 mm de largo alcance;
    • Desarrollo de municiones “inteligentes” para la ejecución de fuegos con alta precisión, en entornos complejos, y municiones de “alcance extendido” de hasta 100 km;
    • Potenciar y modernizar sistemas de adquisición, vigilancia, reconocimiento, seguimiento y localización de objetivos, sobre plataformas terrestres como aéreas. Uso de UAV’s;
    • La actuación de las futuras capacidades de defensa antiaérea del EA encuadradas en unidades de artillería antiaérea, tendrá dos posibles modalidades operativas: subordinadas al mando de la defensa aérea, para protección y defensa antiaérea de los objetivos de interés del comando conjunto, así como para la vigilancia y control del espacio aéreo de responsabilidad (Ground Based Air Defence –GBAD– en lenguaje de la OTAN), o subordinadas al mando del componente terrestre para la protección de fuerzas terrestres desplegadas, así como de los objetivos que sean de interés en su área de responsabilidad. Esto incluirá la modularidad e interoperabilidad para poder actuar en una estructura conjunta o combinada, o de carácter específico;
    • Modernización integral de la artillería antiaérea, que abarcará modernizar los sistemas de 20 mm y 35 mm, incorporación de misiles de corto alcance, tanto sobre plataformas fijas/móviles, como portátiles; disponer de un sistema de defensa de medio alcance;
    • Defensa antiaérea de capas bajas basadas en misiles, para unidades de nivel brigada y de capas medias y bajas para unidades del nivel GUB;
    • Adopción de medidas contra el empleo de vehículos aéreo no tripulados;

    Apoyo a la movilidad y contra movilidad
    La geografía y las deficiencias en la infraestructura como hemos dicho en reiteradas oportunidades imponen serios desafíos a la modernización de las fuerzas terrestres, el arma de ingenieros no es la excepción. Este componente del EA no solo tiene y tendrá las responsabilidades que le son inherentes, sino que en tiempos de paz tiene misiones para casos de catástrofe, apoyo a la comunidad, etc. El equipamiento es obsoleto y precisa ser renovado o reemplazado. Por ejemplo se observa que las unidades asignadas a brigadas mecanizadas y blindadas, no hay vehículos específicos, por ejemplo sobre chasis M113 o TAM. Asimismo, consideramos pertinente que las unidades de ingenieros asignadas a las brigadas deberían tener entidad de batallón, como crear unidades a nivel GUB.
    • Disponibilidad de una nueva generación de vehículos lanzapuentes para apoyo a las unidades de maniobra de las brigadas, con una versión sobre chasis de tanque y otra sobre ruedas;
    • Adquisición de una nueva generación de puentes tácticos, tomando en cuenta la peculiar realidad geográfica, los obstáculos naturales, etc.;
    • Modernización y adquisición de maquinaria vial, movimiento de tierras, etc;
    • Adquisición y llegado el caso desarrollo de vehículos de combate de zapadores, vehículos de limpieza de minas;
    • Equipos de descontaminación, potabilizadoras, potenciar capacidades de protección NBQ;
    • Disponer de vehículos con protección contra minas y los llamados IED;
    • Disponer de recursos para llevar a cabo operaciones de cooperación cívico militar, especialmente en materia de construcción/reconstrucción de infraestructuras;

    Vigilancia, reconocimiento, inteligencia y adquisición de objetivos
    Este concepto es definido como la capacidad militar para detectar, identificar y realizar el seguimiento de objetivos de interés, mediante la observación y recopilación de información desde el entorno aeroespacial, terrestre, marítimo y submarino. En lo que respecta al EA, se h observado el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados y el sistema RATRAS. En atención a las exigencias del campo de batalla del siglo XXI. La lucha por la superioridad de la información, no solo demanda de modernas tecnologías, sino sobre todo medios eficaces de obtención de información. Los objetivos alcanzar serían:
    • Contar a nivel brigada de plataformas sobre ruedas/cadenas de vigilancia y reconocimiento, dotados de sensores optrónicos, electrónicos y radares;
    • Disponer de una capacidad de reconocimiento que cubra las necesidades de los niveles de GUC y GUB, mediante un sistema sobre plataforma ruedas, el futuro vehículo de reconocimiento terrestre, dotado de sensores optrónicos;
    • Los medios de reconocimientos deben contar con protección adecuada, autonomía, alcance y precisión, además de modernos medios para transmisión de datos, etc.;
    • Desarrollo de UAV’s de corto, mediano y largo alcance para cometidos de reconocimiento, vigilancia e inteligencia, así como cooperar en misiones de adquisición y localización de objetivos. Los diferentes escalones del EA contarán con UAV’s;
    • Desarrollo de capacidades que permita proteger los sistemas de información, quedando asegurada la capacidad de comando y control propio, impidiendo la acción ofensiva del enemigo sobre dichos sistemas;
    • Adquirir medios modernos para las unidades de inteligencia, que estarán desplegadas desde el nivel brigada para tareas HUMINT. La adecuada comprensión e interpretación de la información serán elementos claves para alimentar el ciclo de la decisión, y precisarán no solo del apoyo técnico que facilite las tareas de compilación, valoración y análisis, sino también en el adiestramiento y selección del personal

    Logística, movilidad y proyección.
    La Argentina, es un país con serios problemas de infraestructura, esto fue observado en la Guerra de 1982, que influyó sin ninguna duda el apoyo de las fuerzas desplegadas en las islas. Esta carencia se agudiza aún más en la Patagonia, donde la escasez de rutas, puertos y aeropuertos adecuados, las largas distancias, son elementos que deben tenerse en cuenta para llegado el caso para el despliegue de fuerzas de magnitud, incluso en tiempos de paz para las fuerzas allí apostadas. A ello se une las responsabilidades de las FFAA en tareas subsidiarias en apoyo a la comunidad, seguridad interior, misiones de mantenimiento de paz, que constituyen desafíos adicionales al sistema logístico del EA. Los ejes de la renovación del sistema logístico abarcarían:
    • Desarrollar elementos para apoyo al despliegue, que constituye la capacidad militar para planear, gestionar y ejecutar de forma eficaz el movimiento, transporte y distribución de recursos desde sus bases de partida hasta el destino final;
    • La ejecución de operaciones de proyección de contingentes de entidad a grandes distancias, implicará desarrollos de capacidades de transporte militar complementados con el ámbito civil;
    • Modernizar los medios de las unidades logísticas, incrementando sus medios de protección, infraestructuras, vehículos, maquinarias e incrementando sustancialmente la movilidad de los batallones logísticos de las unidades del nivel brigada;
    • La reducción de las capacidades logísticas de las unidades de combate y apoyo al combate, concentrando dichas capacidades en las unidades logísticas;
    • Introducción de modernos procedimientos logísticos;
    • Reestructuración del sistema de sanidad, uso racional de capacidades, empleo de instalaciones conjuntas en la medida de lo apto, factible. Sería conveniente el desarrollo de hospitales móviles, para ser desplegados dentro y fuera del país;


    El Ejército del siglo XXI.
    La presente propuesta se enmarca en un plan de diez años, compuesto por una serie de etapas, que en una primera instancia estará orientada a terminar con el proceso de deterioro, racionalizar y reestructurar la fuerza, con el fin de obtener recursos para garantizar cierto grado de operatividad y adiestramiento. Los objetivos por alcanzar serían:
    • Desarrollo de capacidad no convencional, que tendrá su impacto en materia disuasiva;
    • Prioridad en la modernización de fuerzas de despliegue rápido;
    • Reestructuración de las unidades tácticas;
    • Recuperación y modernización de material;
    • Capacidades suficientes para operaciones de apoyo a la seguridad interior y apoyo a la comunidad en casos de catástrofe;
    • Fortalecimiento y desarrollo de las unidades especiales;
    • Estar en capacidad para mantener y llegado el caso, incrementar la presencia propia en operaciones de mantenimiento de paz;
    • Incremento del número de efectivos del servicio militar voluntario y readecuar la distribución de la distintas jerarquías, a fin de solucionar las distorsiones existentes;
    • Incrementar el número de reservistas que sean convocados para ejercitaciones;

    En las etapas subsiguientes, la reforma apuntará a potenciar capacidades convencionales, a la consolidación de las unidades territoriales y de proyección. Los puntos destacables serán:
    • Programa de modernización, que incluirá la incorporación de nuevo material, especialmente que potencien la movilidad, potencia de fuego, comunicaciones, etc;
    • Nivel de disuasión mínimo, el EA contará con fuerzas de empleo regional y fuerzas empleo variable;
    • Las capacidades convencionales se verán potenciadas, adecuadas en determinado grado al campo de batalla del siglo XXI;
    • abanico de capacidades esenciales, organizadas en un número equilibrado y suficiente de unidades de combate, apoyo al combate y apoyo logístico, organizadas, adiestradas, equipadas y sostenibles de forma que garanticen el cumplimiento de las misiones que les puedan ser asignadas;

  2. #2
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    Predeterminado Re: Pensando en el Ejército del siglo XXI

    Sr Forista WINDHOEK80 : Más allá de destacar el valor de sus aportes, es para felicitarlo si son de su autoría

    Si no lo son, es bueno recordar que es reglamentario en el Foro añadir el enlace con la Fuente, a fin de respetar los derechos de autor

    Muchas gracias y reciba mis respetuosos saludos

  3. #3
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    Predeterminado Re: Pensando en el Ejército del siglo XXI

    Estimado me presento, soy jorge A. Suarez Saponaro, magíster en Defensa Nacional. Autor de dos libros gracias a la generosidad infinita del alma mater del sitio, Sr Julio, que fueron difundidos aqui. Este es un capítulo de un libro que estoy escribiendo y es una manera de sondear a los lectores, leer las opiniones más diversas que siempre enriqueces y ayudan a saber "donde esta uno parado". Los otros post son también borradores de ese libro sobre Defensa que veremos si alguna vez saldrán a la luz., Las editoriales especializadas son mas que escasas y con muy pocos recursos. Muchas gracias por los elogios. A disposición.

  4. #4
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    Predeterminado Re: Pensando en el Ejército del siglo XXI

    Sr Suarez Saponaro:

    Agradecido por la gentileza de aclarar la autoría del material y la deferencia de ponerlo a consideración del Foro, es bueno destacar que participaciones de esta índole prestigian este espacio y no hacen más que confirmarlo como uno de los sitios con información mejor fundamentada debido al respaldo y calidad de sus autores, entre los que Ud se cuenta. Sin duda coloca a AA.net como un referente en la materia para cualquier interesado en conocer más en profundidad la temática de Defensa y Seguridad

    Una vez más gracias y reciba mi cordial saludo
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  5. #5
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    Predeterminado Re: Pensando en el Ejército del siglo XXI

    Cita Iniciado por WINDHOEK80 Ver mensaje
    Estimado me presento, soy jorge A. Suarez Saponaro, magíster en Defensa Nacional. Autor de dos libros gracias a la generosidad infinita del alma mater del sitio, Sr Julio, que fueron difundidos aqui. Este es un capítulo de un libro que estoy escribiendo y es una manera de sondear a los lectores, leer las opiniones más diversas que siempre enriqueces y ayudan a saber "donde esta uno parado". Los otros post son también borradores de ese libro sobre Defensa que veremos si alguna vez saldrán a la luz., Las editoriales especializadas son mas que escasas y con muy pocos recursos. Muchas gracias por los elogios. A disposición.
    Excelente comentario, muchas gracias por compartir su conocimiento. Si es que tuviera algo desarrollado, sería un honor si pudiera compartir, como lo acaba de hacer, en relación a la defensa aérea. Saludos.

  6. #6
    Administrador Avatar de Pisciano
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    Predeterminado Re: Pensando en el Ejército del siglo XXI

    Cita Iniciado por WINDHOEK80 Ver mensaje
    Estimado me presento, soy jorge A. Suarez Saponaro, magíster en Defensa Nacional. Autor de dos libros gracias a la generosidad infinita del alma mater del sitio, Sr Julio, que fueron difundidos aqui. Este es un capítulo de un libro que estoy escribiendo y es una manera de sondear a los lectores, leer las opiniones más diversas que siempre enriqueces y ayudan a saber "donde esta uno parado". Los otros post son también borradores de ese libro sobre Defensa que veremos si alguna vez saldrán a la luz., Las editoriales especializadas son mas que escasas y con muy pocos recursos. Muchas gracias por los elogios. A disposición.
    Hola Jorge!!

    Me da mucho gusto tu presencia en el foro y me encantó la nota. Muchas gracias, como dice Tiburón, prestigia el foro. Bienvenido


    Abrazo
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    Julio Gutièrrez
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  7. #7
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    Predeterminado Re: Pensando en el Ejército del siglo XXI

    SI estimado tengo publicado en Defensa y Seguridad, la revista, en este mismo foro sobre Ley de Derribos. y en Zona Militar. https://www.zona-militar.com/2016/03...aereo-peligro/. Gracias poir sus palabras
    speka, Kóshkil and romantur like this.

  8. #8
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    Predeterminado Re: Pensando en el Ejército del siglo XXI

    muchas gracias Julio por las palabras generosas hacia mi persona

  9. #9
    Usuario registrado Avatar de Kóshkil
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    Predeterminado Re: Pensando en el Ejército del siglo XXI

    Cita Iniciado por WINDHOEK80 Ver mensaje
    SI estimado tengo publicado en Defensa y Seguridad, la revista, en este mismo foro sobre Ley de Derribos. y en Zona Militar. https://www.zona-militar.com/2016/03...aereo-peligro/. Gracias poir sus palabras
    Bienvenido al foro, Windhoek80!

    Lo felicito por la claridad del escrito publicado en ZM y principalmente por las líneas finales del mismo. Comparto su reflexión y preocupación por lo apremiante de la situación y la inexplicable lentitud con la que se están tomando decisiones que afectan al resguardo de la soberanía nacional y de nuestra integridad territorial.

    q
    Esperemos que no se dejen pasar las oportunidades en medio de debates estériles. La situación de la FAA demanda acciones concretas y de carácter urgente. Si el estado actual de cosas continúa ante la falta de decisiones, la institución solo existirá en el papel, con las consecuencias estratégicas para el país.
    uq
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  10. #10
    Usuario registrado
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    Predeterminado Re: Pensando en el Ejército del siglo XXI

    Cita Iniciado por Kóshkil Ver mensaje
    Bienvenido al foro, Windhoek80!

    Lo felicito por la claridad del escrito publicado en ZM y principalmente por las líneas finales del mismo. Comparto su reflexión y preocupación por lo apremiante de la situación y la inexplicable lentitud con la que se están tomando decisiones que afectan al resguardo de la soberanía nacional y de nuestra integridad territorial.

    q
    Esperemos que no se dejen pasar las oportunidades en medio de debates estériles. La situación de la FAA demanda acciones concretas y de carácter urgente. Si el estado actual de cosas continúa ante la falta de decisiones, la institución solo existirá en el papel, con las consecuencias estratégicas para el país.
    uq
    Le pongo me like porque coincido con cada una de las palabras, pero me da mucha pena la situación, y todo lo que muchas veces hablamos acá, si la FAA hace todo lo que tiene que hacer también para preservar sus aeronaves. En fin ojalá algo salga de esto. Y nuevamente un honor contar con la sabiduría de Suarez Saponaro.
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