El control aéreo no es una piedra angular de la defensa de Finlandia, como es para un país como Australia. En lugar, Finlandia necesita hacer su espacio aéreo bastante peligroso para negarles a los enemigos su completo dominio, mientras que su difícil terreno y fuerzas móviles de tierra detienen cualquier invasión rusa. Ese pensamiento alimenta en la reciente decisión de Finlandia de actualizar sus recursos y medios de defensa aérea de largo alcance, substituyendo los radares existentes y los misiles antiaéreos rusos de alcance intermedio 9K37-M1 Buk por soluciones acordes con la OTAN. El movimiento será una de las compras más grande de la defensa de Finlandia, puesto que compró su actual flota de aviones de combate de más de 60 F/A-18C/D Hornet. Los SA-11 fueron dados a Finlandia en el 2006, contribuyendo con 300 millones de dólares hacia el establecimiento de las deudas de la era Soviética. El Buk es un sucesor de los sistemas SA-6 que ofrecieron prominente en varias guerras de Medio Oriente, y también probados en combate. Las fuerzas rusas las utilizaron para derribar a varios UAV georgianos, mientras que las fuerzas georgianas los utilizaron, según se informa, para abatir por lo menos 4aviones de apoyo aéreo cercano Su-25 y un bombardero Tu-22 durante la invasión de Rusia en el 2008. Las actualizaciones de los sistemas de Finlandia al estado 9K37-M2/M3 fueron vistas como opción de bajo costo, pero Finlandia decidió ir detrás de sistemas más avanzados de la OTAN como el Medium Range Air Defense Missile System (MRADMS). Finalmente las dos opciones fueron descartadas. En un lado estaba NASAMS de Kongsberg, que utiliza los mismos misiles de AIM-120 AMRAAM que equipan a la fuerza aérea finlandesa. Por el otro lado estaba SAMP/T de MBDA, una versión basada en tierra de los sistemas navales avanzados que equipan a Gran Bretaña, Francia, y la defensa aérea de Italia. El ganador fue NASAMS de Kongsberg, firmándose un contrato por 300 millones de euros.



fuentes:
espejo aeronautico


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