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Tema: Ejercito de Colombia

  1. #21
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    Predeterminado re: Ejercito de Colombia

    Colombia: PIB y pobreza absoluta
    Por: Horacio Duque Giraldo (ANNCOL, especial para ARGENPRESS.info)
    ARGENPRESS.info - Prensa argentina para todo el mundo: Colombia: PIB y pobreza absoluta

  2. #22
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    Predeterminado re: Ejercito de Colombia

    De: francisco simancas <fco.simancas@hotmail.com>
    Fecha: 12 de octubre de 2012 21:24
    Asunto: FW: CARACOL VS. RCN QUÉ VERGÜENZA.!!
    Para: palito a <palito@hotmail.com>




    Un saludo patriotico y revolucionario. Esta es la realidad de nuestro pais hermano Colombia. Pongamos freno a la invasión de videos que tratan los temas que aquí se denuncian ahora. No esperemos que sea demasiado tarde. (recibido de un colombiano que ama a su Patria)

    POR FAVOR LEANLO

    ESTA CRÍTICA FUE ENVIADA A LAS DEFENSORÍAS DEL TELEVIDENTE DE RCN Y CARACOL, ASÍ COMO AL MINISTERIO DE COMUNICACIONES Y A LA COMISIÓN NACIONAL DE TELEVISIÓN.


    RESPETOS A QUIEN SACÓ VALOR PARA CANTAR ESTA REALIDAD...

    ¡Qué buen escrito: Por nuestro país y la cultura de COLOMBIA!!!


    No más narco-novelas, narco-series, y narco-películas. NO MÁS NARCO-TELEVIDENTES, NI NARCO AFICIONADOS.
    "LA VIRGEN DE LOS SICARIOS", "LA VENDEDORA DE ROSAS", "MARIA LLENA ERES DE GRACIA", "SIN TETAS NO HAY PARAISO", "EL CARTEL DE LOS SAPOS", "SOÑAR NO CUESTA NADA", "LOS PROTEGIDOS", "LA VIUDA DE LA MAFIA", "PANDILLAS, GUERRA Y PAZ", "EL CAPO", "LAS MUÑECAS DE LA MAFIA" LA BRUJA, CORREO DE INOCENTES, TRES MILAGROS…

    Entre otras porquerías, han servido de reafirmante y de estimulante para que ante el resto del mundo Colombia sea visto como un nido de ratas, y por ende que los colombianos que viven en el extranjero sean discriminados, marginados, maltratados, agredidos moral y físicamente, mirados como personas que son un peligro para quienes los rodean, por las supuestas "mañas", malas costumbres y negocios raros que al parecer todo colombiano lleva consigo. Estas producciones antes mencionadas, han sido hechas con el pretexto de "mostrar nuestra realidad".
    Esa no es la razón que los motiva; lo único que quieren es llenarse los bolsillos a costa del deterioro de la dignidad y la reputación de nuestro país, porque saben el morbo de los extranjeros y de muchos colombianos por ver todas esas situaciones basadas en una situación negativa del país, que los distrae y los llena de emociones fuertes...
    Venden unas historias disfrazadas que son "balazos" para la publicidad de Colombia ante el concierto internacional.

    A causa de la reacción del cantante Fonseca, por la canción de don Omar en que relaciona a Colombia con la coca, en un foro de internet decía: "colombianos hipócritas, de qué se quejan, si ustedes eso es lo que muestran en sus programas de televisión: muestran que Colombia es la cuna de las drogas".

    Así, cada vez que un colombiano entra a una sala de chat o a un foro en la red, es señalado, insultado, lo tratan de rata, de narco, de asesino a sueldo. Éso es lo que promocionan caracol y RCN a través de la pantalla.
    Lo mismo cuando el colombiano llega a otros países. En EE.UU. al periodista "Pirry", al momento de de entregarle un premio en un evento importante, el anunciador antes de mencionar la palabra "Colombia" se movió varias veces la nariz, haciendo como si hubiera terminado de consumir cocaína. Ésas son cosas que duelen, que dan rabia... Pero qué se puede hacer, si éso es lo que muestran en la televisión para el mundo estas cadenas y nuestra mal llamada literatura.
    ¡Gracias Caracol Televisión! ¡Gracias RCN, por hacer posible el repudio del resto del mundo hacia nosotros! Parece que no pueden inventar otra cosa, o es que simplemente no lo hacen porque ¿temen no atrapar a la audiencia nacional e internacional que desean?
    Parece mentira: Colombia tiene una pésima imagen a causa del narcotráfico, la violencia y la corrupción de algunos funcionarios del estado, y, sin embargo, ¡¡¡ la televisión y el cine colombiano colaboran para empeorarla aún más!!!

    ¿Por qué mejor no crean producciones que ayuden a contrarrestar nuestra mala reputación, mostrando todas las virtudes, cualidades y cosas positivas que tiene nuestro país y que tenemos nosotros?

    Ya estamos cansados de todo lo que la TV nacional y el cine de aquí hacen siempre de manera reiterativa: narcotráfico, mafia, traquetos, prostitutas, sicarios, corruptos, avivatos, matones, mulas, jibaros, drogas, ladrones, trampas, etc.

    Ustedes, detrás del pretexto barato y trillado de mostrar la realidad de Colombia, se enriquecen a causa de la desgracia y la miseria del país, porque las tramas de sus productos audiovisuales se basan siempre en éso, pero ¿Cuál realidad del país? ¿Acaso esa es la única realidad de nuestra patria?
    Pongamos todos un grano de arena para que ésto cambie; ustedes exportando esas novelas y esas series a los otros países no ayudan en nada. Simplemente están llevándole una mala publicidad de nuestra tierra y de nuestra gente al resto del mundo.

    Esa ambición de tener mayor "rating", de obtener millonarios ingresos y de derrotar al otro canal, ha hecho que piensen en todo, menos en las personas que ven sus porquerías de producciones. Recuerden que aparte de la gente bien formada, con bases solidas en buenas costumbres, ética, valores y moral, que han recibido una buena crianza por parte de sus familias y que por ende tienen un criterio formado y una personalidad definida, también hay otras millones de personas ignorantes, carentes de personalidad y desafortunadas que no tienen una familia ideal que pueda formar en ellos un criterio sólido que les permita discernir entre lo que conviene y lo que no conviene, y que al vivir en la pobreza y en la miseria, ven en esos personajes de televisión los modelos de vida a seguir, copiando sus acciones característicasy sus actitudes; hasta empiezan a hablar igual que la cantidad de bandidos que salen en los dos canales privados, para ver si logran algún ser "capos" también y ganar millones con negocios, no importa que sean turbios, todo por salir de la pobreza en la que viven.

    No vengan ahora con el argumento de que los padres de familia son responsables de lo que ven o no ven sus hijos, porque ustedes bien saben que Colombia tiene una alta degradación social, donde muchísimos padres no garantizan el bienestar y la buena formación de sus hijos. Ustedes son conscientes de éso, porque tienen un noticiero que todos los días lo reconfirma y en el que el contenido de violencia y maldad es más que suficiente para ampliarlo a través de sus poco creativos programas.
    Así que en vista de ese vacío formativo por parte de los hogares, ustedes como medio masivo de televisión deberían aportar un grano de arena, para que los niños y jóvenes por lo menos aprendan alguna cosa buena.
    Lo más cínico de todo es el horario en que dan esas "bazofias": en horario familiar, cuando todos están frente al televisor pero esto es intencional, obviamente, para atrapar una mayor audiencia.

    A ustedes les importa un comino si los niños y los jóvenes, ésto incluye a los suyos propios, aprenden todas las porquerías y las barbaridades que ustedes enseñan; a RCN y Caracol lo único que les importa es el "rating", es llevarse por delante a la competencia. Es una competencia salvaje y desenfrenada, y, como reza el refrán, "en la guerra como en el amor, todo se vale", pues acá se vale inventar cualquier tipo de situaciones y tramas, llenas de anti valores, donde no importa el contenido, con tal de atrapar la mayoría en audiencia, y si es posible la totalidad. Ustedes están dañando la mente de los más pequeños, y de esas personas, que una vez adultas carecerán de personalidad y criterio, y de manera incalculable, están contribuyendo a la degradación de nuestra sociedad.
    Que lejos estamos de la TV. de los 80's.,hasta comienzo de los 90's.,donde se realizaban producciones extraordinarias sin recurrir al sexo barato y a la violencia,y se ponían de manifiesto nuestro valores culturales,literarios y folclóricos...Como extrañamos a directores integrales como:Jorge Ali Triana,Julio Cesar Luna,David Stivel,Keppa Amuchastegui,Pepe Sanchez,ellos hicieron grande nuestras producciones y por ellos fuimos conocidos en el exterior...para que hoy los dueños del Biopolio (RCN Y CARACOL)hayan vendido nuestra identidad entregándose al mejor postor,MEXICO...que daño nos ha hecho!!,los mexicanos nos convirtieron en su producto, porque el nuestro les estaba haciendo daño a nivel internacional. ¿Donde estan los que hicieron: PERO SIGO SIENDO EL REY,SAN TROPEL,CABALLO VIEJO,GALLITO RAMIREZ,LA CASA DE LAS DOS PALMAS,LA POTRA ZAINA,ETC.?...y que tuvieron todo el raiting del mundo...en algunos casos, hoy, insuperables.

    Volviendo al desastre de hoy en día...En estas series los policías son los malos y los delincuentes son los buenos. Además de todo lo anterior, también están acabando con la imagen de las instituciones del estado, que si bien algunas tienen funcionarios corruptos, éso no es razón para ahora hacerse ricos a base de esa situación tan negativa. Escuché alguna vez a un niño decirle a su padre que no era justo que la policía capturara al "capo", del canal RCN. ¿Qué bonito, no? Un pequeño niño, en su inocencia, preocupado por un mafioso de la novela; un niño que está empezando a odiar a esos policías porque quieren detener al bandido de la trama "el capo". Miren, miren con este ejemplo todo lo que están creando en los chiquillos.
    Unos jóvenes comentaban cómo les gustaría ser narcos, ser traquetos, porque prefieren vivir una vida corta, aunque en cualquier momento los maten, pero rodeados de dinero, lujos y comodidades, a vivir 90 años ganando el salario mínimo. Dense cuenta la percepción de la vida que están creando en los jóvenes, que, desafortunadamente, no tienen guías en su vida, que no tienen padres o familiares que les enseñen a vivir como debe ser, o que si bien los tienen, esas personas no les garantizan una buena formación como personas. Cuantas niñas desean ser muñecas de la mafia, para tener todo lo que a ellas se les antoje, sin tener que trabajar, pero esta conclusión se da por la pobreza y la miseria económica y espiritual en la que viven, y por no tener opciones en educación, ni alternativas laborales; se arriesgarían a entrar en el oscuro mundo de la mafia y el crimen organizado.
    No crea que algún día uno de nosotros tendrá que vivir en su familia esta lamentable situación que nosotros mismos hemos promulgado al ser pasivos espectadores. Prepárense porque "lo que se siembra se siega".

    Por medio de estas "basuras" de programas le están mostrando a la juventud y a la niñez, formas de vida, que si bien son arriesgadas y peligrosas, son sinónimos de millones de dólares. ¡¡¡Qué gran daño le hacen a Colombia los dos canales privados y el cine nacional, y nosotros los seguidores de estas baratijas. Ellos ensucian aún más la imagen de los colombianos ante el mundo, contribuyen a la enorme degradación social y pisotean las instituciones estatales... Se enriquecen a causa de la desgracia, el infortunio y la miseria del país!!!
    Sigan, sigan acabándonos y acabándose ustedes, porque al fin y al cabo también son colombianos.
    Sigan vendiendo esa mala imagen, sigan dañando mentes inocentes, sigan influyendo en personas ignorantes y débiles, sigan acabando la televisión como tal, porque, desde que salieron al aire, estos dos canales, la TV colombiana ya no sirve.
    Con gran descaro van por el mundo llevando sus películas, sus series y sus novelas nutridas de la mala suerte del país más rico de América, pero no rico económicamente, sino por todo lo valioso y no exaltado que contiene.

    De qué sirve que haya tantos artistas triunfando en el mundo, deportistas colombianos exitosos en otras naciones, de qué sirve que Colombia exporte tantas cosas excelentes y tantas personalidades sinónimo de éxitos, si ustedes empañan todo eso con sus programas.
    Lo que más rabia produce es que ni el Ministerio de Comunicaciones, ni la Comisión Nacional de Televisión intervienen, ni se pronuncian al respecto; en Colombia todo el mundo hace lo que se le da la gana. Aquí estos dos canales monstruos de la TV colombiana no tiene nadie que los vigile, ni controle. Ellos hacen lo que quieren, llevándose por el medio a la sociedad y al buen nombre de nuestro país. Por éso es que desgraciadamente estamos tan mal como estamos.
    ¿Será que el Ministerio de Comunicaciones y la Comisión Nacional de Televisión están recibiendo su "mordida" para pasar estas groserías de programas? Y dónde está el defensor del televidente?

    ¡POR FAVOR!!! ... SI ESTÁS DE ACUERDO REENVÍA ESTE MENSAJE A TODOS TUS CONTACTOS.
    ¡¡¡DEBEMOS HACER ALGO POR COLOMBIA... POR NOSOTROS MISMOS!!!
    "Es necesario aprender lo que necesitamos y no únicamente lo que queremos"

  3. #23
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    Predeterminado re: Ejercito de Colombia

    Histórico discurso de Iván Márquez en Oslo, un documento indispensable para la comprensión de la realidad colombiana: análisis integral sustentado en numerosos datos, cifras y realidades.

    Márquez habla de la bancarización de la tierra promovida y viabilizada por la estafa santista de la 'ley de tierras', entre otras cosas; ya hoy Santos salió a defender esa ley que legaliza el despojo, fase clave en los proyectos económicos del gran capital.

    Lo nuevo de este discurso es el haber llevado la voz de los que no tienen voz en los mass-media hasta Oslo, hacer oír esa voz por encima de diplomacias acartonadas y de la estrategia gubernamental de desterrar los diálogos para impedir aporte popular.

    Iván Márquez: “Acumulación por desposesión es el proyecto de las élites; el nuestro es la paz con justicia social”


    en VIDEO: Intervención del delegado de las FARC, Iván Márquez , en la rueda de prensa - YouTube
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    ANNCOL presenta el texto completo del discurso del comandante Iván Márquez de las FARC-EP en la instalación la mesa de diálogo en Oslo

    LA HABANA / ANNCOL / OCTUBRE 19 / Con la instalación de la mesa de diálogo en las afueras de Oslo, comenzó el proceso de paz que desarrollarán las FARC-EP y el gobierno de Colombia.

    El acto público tuvo su inicio con la intervención del vocero principal del gobierno, Humberto de la Calle Lombana y prosiguió con las palabras del jefe de la delegación de las FARC-EP, Iván Márquez, integrante del Secretariado Nacional de la organización insurgente.

    A continuación, damos a conocer el texto completo del discurso de las FARC-EP:


    Nuestro sueño, la paz con justicia social y soberanía

    “La paz que hemos querido nosotros, por la cual hemos luchado por mucho tiempo, ha sido siempre buscando que en este paísse acaben las desigualdades que son tan poderosas…”

    Manuel Marulanda Vélez



    Señoras y señores
    Amigas y amigos de la paz de Colombia
    Compatriotas


    Hemos venido hasta este paralelo 60, hasta esta ciudad de Oslo desde el trópico remoto, desde el Macondo de la injusticia, el tercer país más desigual del mundo, con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos.

    Venimos a esta Noruega septentrional a buscar la paz con justicia social para Colombia por medio del diálogo, donde el soberano, que es el pueblo, tendrá que ser el protagonista principal. En él reposa la fuerza irresistible de la paz. Ésta no depende de un acuerdo entre voceros de las partes contendientes. Quien debe trazar la ruta de la solución política es el pueblo y a él mismo le corresponderá establecer los mecanismos que han de refrendar sus aspiraciones.


    Las dos delegaciones en Oslo

    Tal emprendimiento estratégico no puede concebirse como un proceso contra reloj. La pretendida paz exprés que algunos promocionan, por su volátil subjetividad y por sus afanes, sólo conduciría a los precipicios de la frustración. Una paz que no aborde la solución de los problemas económicos, políticos y sociales generadores del conflicto, es una veleidad y equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia. Necesitamos edificar la convivencia sobre bases pétreas, como los inamovibles fiordos rocosos de estas tierras, para que la paz sea estable y duradera.

    No somos los guerreristas que han querido pintar algunos medios de comunicación, venimos a la mesa con propuestas y proyectos para alcanzar la paz definitiva, una paz que implique una profunda desmilitarización del Estado y reformas socioeconómicas radicales que funden la democracia, la justicia y la libertad verdaderas. Venimos aquí con el acumulado de una lucha histórica por la paz, a buscar, codo a codo con nuestro pueblo, la victoria de la solución política sobre la guerra civil que destroza a Colombia. No obstante, nuestra determinación tiene la fortaleza para enfrentar a los guerreristas que creen que con el estruendo de las bombas y de los cañones pueden doblegar la voluntad de quienes mantenemos en alto las banderas del cambio y la justicia social.


    Usme, sur de Bogota, extrema pobreza para
    centenares de miles colombianos

    No se puede encadenar este proceso a una política enfocada exclusivamente en la obtención desaforada de ganancias para unos pocos capitalistas a los que no les importa para nada la pobreza que abate al 70% de la población. Ellos sólo piensan en el incremento de su botín, no en la reducción de la miseria. Más de 30 millones de colombianos viven en la pobreza, 12 millones en la indigencia, el 50% de la población económicamente activa, agoniza entre el desempleo y el subempleo, casi 6 millones de campesinos deambulan por las calles víctimas del desplazamiento forzoso. De 114 millones de hectáreas que tiene el país, 38 están asignadas a la exploración petrolera, 11 millones a la minería, de las 750 mil hectáreas en explotación forestal se proyecta pasar a 12 millones. La ganadería extensiva ocupa 39.2 millones. El área cultivable es de 21.5 millones de hectáreas, pero solamente 4.7 millones de ellas están dedicadas a la agricultura, guarismo en decadencia porque ya el país importa 10 millones de toneladas de alimentos al año. Más de la mitad del territorio colombiano está en función de los intereses de una economía de enclave.


    En nuestra visión, colocar sobre la mesa el asunto del desarrollo agrario integral como primer punto del acuerdo general remite a asumir el análisis de uno de los aspectos centrales del conflicto. El problema de la tierra es causa histórica de la confrontación de clases en Colombia. En palabras del comandante Alfonso Cano “las FARC nacimos resistiendo a la violencia oligárquica que utiliza sistemáticamente el crimen político para liquidar a la oposición democrática y revolucionaria; también como respuesta campesina y popular a la agresión latifundista y terrateniente que inundó de sangre los campos colombianos usurpando tierras de campesinos y colonos…”

    Aquello que fue causa esencial del alzamiento armado y de una heroica resistencia campesina, a lo largo del tiempo se ha agudizado. La geofagia de los latifundistas acentuó la desequilibrada e injusta estructura de la tenencia de la tierra. El coeficiente GINI en el campo alcanza el 0,89. ¡Espantosa desigualdad! Los mismos datos oficiales dan cuenta de que las fincas de más de 500 hectáreas corresponden al 0.4% de los propietarios que controlan el 61.2% de la superficie agrícola. Se trata de una acumulación por desposesión, cuya más reciente referencia habla de 8 millones de hectáreas arrebatadas a sangre y fuego a través de masacres paramilitares, fosas comunes, desapariciones y desplazamiento forzoso, crímenes de lesa humanidad, acentuados durante los 8 años de gobierno de Uribe, todos ellos componentes del terrorismo de Estado en Colombia.

    Para las FARC, Ejército del Pueblo, el concepto TIERRA está indisolublemente ligado al territorio; son un todo indivisible que va más allá del aspecto meramente agrario y que toca intereses estratégicos, vitales, de toda la nación. Por eso la lucha por el territorio está en el centro de las luchas que se libran hoy en Colombia. Hablar de tierra significa para nosotros hablar del territorio como una categoría que además del subsuelo y el sobresuelo entraña relaciones socio- históricas de nuestras comunidades que llevan inmerso el sentimiento de patria, que concibe la tierra como abrigo, y el sentido del buen vivir. Al respecto debiéramos interiorizar la profunda definición del Libertador Simón Bolívar sobre qué es la patria, nuestro suelo, nuestro territorio: “Primero el suelo nativo que nada -nos dice-, él ha formado con sus elementos nuestro ser; nuestra vida no es otra cosa que la esencia de nuestro propio país; allí se encuentran los testigos de nuestro nacimiento, los creadores de nuestra existencia y los que nos han dado alma por la educación; los sepulcros de nuestros padres yacen allí y nos reclaman seguridad y reposo; todo nos recuerda un deber, todo nos excita sentimientos tiernos y memorias deliciosas; allí fue el teatro de nuestra inocencia, de nuestros primeros amores, de nuestras primeras sensaciones y de cuanto nos ha formado. ¿Qué títulos más sagrados al amor y a la consagración”?


    Higinios Olmos, campesino en Calamar sufre doble;
    la politica neoliberal y la fumigación de su yuca

    Partimos de esta visión para alertar a Colombia toda: la titulación de tierras, tal como la ha diseñado el actual gobierno, es una trampa; encarna una suerte de despojo legal a través del cual se busca que el campesino, una vez con el título de propiedad en sus manos, no tenga otra salida que la de vender o arrendar a las trasnacionales y conglomerados financieros, a los que sólo les interesa el saqueo exacerbado de los recursos minero-energéticos que están debajo del suelo. Dentro de su estrategia está la utilización del suelo para extender las explotaciones forestales y las inmensas plantaciones, no para resolver el grave problema alimentario que padece nuestro pueblo, sino para producir agro-combustibles que alimentarán automóviles. En el mejor de los casos, la gente del campo quedará con una renta miserable, pero alejada del terruño y confinada en los cinturones de miseria de las grandes ciudades. Al cabo de 20 o 30 años de contrato nadie se acordará del verdadero dueño de la tierra. Lo aseguramos sin vacilación: la bancarización de la tierra derivada de la titulación, acabará “tumbándole” la tierra al campesino. Nos están empujando a la extranjerización de la tierra y al desastre ambiental dinamizado brutalmente por la explotación minero-energética y forestal.La naturaleza como fuente de información genética no puede ser convertida en botín de las trasnacionales. Nos oponemos a la invasión de las semillas transgénicas y a la privatización y destrucción de nuestra biodiversidad y a la pretensión de hacer de nuestros campesinos pieza del engranaje de los agro-negocios y sus cadenas agroindustriales. Están en juego la soberanía y la vida misma.

    En estos términos, la titulación no es más que la legalidad que pretende lavar el rostro ensangrentado del despojo que durante décadas ha venido ejecutando el terrorismo de Estado. Para una trasnacional es más presentable decir “tengo un título minero” a que se le sindique de haber financiado grupos paramilitares y desterrado a una población para hacer viable su proyecto extractivo. Dentro de esta dinámica en Colombia el régimen asesina no sólo con sus planes de guerra, con sus paramilitares y sicarios, sino también con sus políticas económicas que matan de hambre. Hoy hemos venido a desenmascarar a ese asesino metafísico que es el mercado, a denunciar la criminalidad del capital financiero, a sentar al neoliberalismo en el banquillo de los acusados, como verdugo de pueblos y fabricante de muerte.

    No nos engañemos: la política agraria del régimen es retardataria y engañosa. La verdad pura y limpia, como dice el Libertador Simón Bolívar, es el mejor modo de persuadir. La mentira sólo conduce a la agudización del conflicto. El fin último de tales políticas, en detrimento de la soberanía y del bienestar común, es dar seguridad jurídica a los inversionistas, liberalizar el mercado de tierras y lanzar el territorio al campo de la especulación financiera y mercados de futuro. Independientemente de que exista o no la insurgencia armada, ésta política multiplicará los conflictos y la violencia.

    Acumulación por desposesión y nueva espacialidad capitalista, eh ahí la fórmula del proyecto político-económico de las élites neoliberales haciendo chorrear sangre a la patria de la cabeza a los pies.

    Es a esto a lo que nos resistimos. Las FARC no se oponen a una verdadera restitución y titulación de tierras. Por años hemos luchado, como pueblo en armas, por una reforma agraria eficaz y transparente, y es precisamente por ello que no se puede permitir que se implemente el despojo legal que el gobierno proyecta con su ley de tierras. Por medio de la violencia del Plan Colombia y el proyecto paramilitar, se preparó el territorio para el asalto de las trasnacionales. La ley general agraria y de desarrollo rural, es esencialmente un proyecto de reordenamiento territorial concebido para abrirle campo a la economía extractiva en contra de la economía campesina, en desmedro de la soberanía alimentaria y del mercado interno, al superponer el mapa minero-energético sobre el espacio agrícola. Ni siquiera se tiene en cuenta la promoción de una agroecología que permita una interacción amigable con la naturaleza.

    Por otro lado, la restitución de tierras tiene que aludir a las tierras que les arrebataron violentamente a los campesinos, indígenas y afro descendientes, y no a baldíos distantes de sus sitios raizales de existencia, también codiciados hoy por las multinacionales. Pero resulta que este es un problema que tiene que ver con todo el pueblo colombiano y que de hecho está salpicando de conflictos todo el territorio. Hay una profunda inconformidad del país nacional con el hampa financiera que se está apropiando de la Orinoquía. Ahora han aparecido unos tales “nuevos llaneros” que de llaneros no tienen nada, como los magnates Sarmiento Angulo y Julio Mario Santodomingo (hijo), los terratenientes Eder del Valle del Cauca, el señor Efromovich, el ex vicepresidente Francisco Santos (gestor del paramilitar Bloque Capital), los hijos de Uribe Vélez, entre otros filibusteros, que ningún derecho tienen sobre esas tierras y que sólo quieren clavar sus garras en el petróleo, el oro, el coltán, el litio, explotar grandes proyectos agroindustriales y la biodiversidad de la altillanura. Abordar el asunto agrario es discutir con el país sobre estos problemas. Que hablen los verdaderos llaneros, esos de piel tostada por el sol de los bancos de sabana; esos que por siglos han convivido en armonía con los morichales y el vuelo de las garzas y de los alcaravanes; esos de pies descalzos que con su histórica bravura empuñaron las lanzas para darnos la libertad.



    El pueblo tiene la palabra: Ahí está la patriótica resistencia de los trabajadores petroleros contra la canadiense Pacific-Rubiales en Puerto Gaitán, cuyo escenario de saqueo fue preparado con sangre por los paramilitares de Víctor Carranza. Diariamente el vampiro trasnacional se lleva más de 250 mil barriles de petróleo, mientras le succiona la sangre a más de 12 mil 500 trabajadores tercerizados que como esclavos tienen que trabajar 16 horas diarias por 21 días continuos por una semana de descanso. Su situación laboral es más atroz que la impuesta por los enclaves bananeros de los años 20.

    Ahí está la resistencia de los pobladores del Quimbo, donde el gobierno pretende sacar a patadas a la gente que ha vivido allá más de un siglo, destruyendo así sus trayectorias culturales, de vida, y su entorno ambiental. ¿Vamos a dejar acaso que se hiera de muerte al río de la patria que es el Río Grande de la Magdalena, sólo para construir una represa que generará energía para la exportación y no para resolver la demanda interna de millones de colombianos que no tienen acceso a la energía eléctrica? Para el gobierno están primero las ganancias de la trasnacional EMGESA que la suerte de las familias que quedarán desarraigadas.

    Ahí está la resistencia de los pobladores de Marmato (Caldas), gente humilde que siempre ha vivido de la explotación artesanal aurífera y que ahora la trasnacional MEDORO RESOURCES quiere borrar del mapa para convertir esa aldea en la mina de oro a cielo abierto más grande del continente. Recordemos aquí, que hasta la iglesia colombiana ha acompañado esa justa lucha en la que el " target="_blank">sacerdote José Idárraga, líder del Comité Cívico Pro defensa de Marmato, fue acribillado por los esbirros de las trasnacionales.

    Ahí está la formidable resistencia indígena y campesina en el Cauca en defensa de su territorio y de sus culturas ancestrales, y la de sus hermanos afrocolombianos, guardianes patrióticos de la soberanía del pueblo sobre el Pacífico y nuestras selvas.

    Insisten las castas dominantes en destrozar el páramo de Santurbán, riqueza de biodiversidad y de aguas que sacian la sed de ciudades importantes como Bucaramanga y Cúcuta. Por la codicia del oro pretenden destruir la alta montaña y la pureza de las aguas del río Suratá. La dignidad de los hijos de José Antonio Galán, el comunero, ha movilizado la resistencia, unificando incluso al pueblo llano con el empresariado local, que ha comenzado a entender, que esta es una lucha de toda Colombia.

    ¿Cómo vamos a permitir que por complacer la voracidad por el oro de la ANGLO GOLD ASHANTI se le entregue a esta multinacional el 5% de nuestro territorio? El proyecto extractivo de esa empresa en La Colosa (Cajamarca) dejará una gran devastación ecológica y privará de agua a 4 millones de colombianos que dependen de sus fuentes hídricas.

    La locomotora minera es como un demonio de destrucción socio-ambiental que si el pueblo no la detiene, en menos de una década convertirá a Colombia en un país inviable. Frenemos ya las locomotoras físicas del Cerrejón y de la Drummond que durante las 24 horas del día saquean nuestro carbón, asperjan polución al paso de sus interminables vagones, dejándonos, como dice el cantautor vallenato, Hernando Marín, sólo socavón y miseria. Frenemos a la BHP BILLITON, a XSTRATA y la ANGLO AMERICAN, que para extraer 600 millones de toneladas de carbón que yacen bajo el lecho del río Ranchería, pretenden desviar su curso, lo que disminuirá el caudal de sus aguas en un 40% generando devastación ambiental y destrucción irreparable al tejido social de los pueblos Wayúu.


    Toma de los carriles en Cerrejon para impedir la Locomotora Neoliberal y transnacional

    Qué asustadizo se ve al gobierno para defender la soberanía frente a la trasnacional BHP BILLITON que saquea en descarada actitud de lesa patria el ferroníquel de Cerro Matoso (Córdoba), y a la que sigue colmando de gabelas en detrimento de la soberanía, el bienestar social y el medio ambiente.


    Hay que poner fin a esa monstruosidad que son los contratos a 20 y 30 años que privilegian los derechos del capital en menoscabo del interés común.

    Y claro, se escuchan a los portavoces del gobierno y la oligarquía proclamando el crecimiento de la economía nacional y sus exportaciones. Pero no, en Colombia no hay economía nacional. Quienes exportan el petróleo, el carbón, el ferroníquel, el oro y se benefician con ello, son las multinacionales. La prosperidad, entonces es de éstas y de los gobernantes vendidos, no del país.

    Este no es un espacio para resolver los problemas particulares de los guerrilleros, sino los problemas del conjunto de la sociedad; y dado que uno de los factores que más impacta negativamente a la población es la subscripción de los Tratados de Libre Comercio, éste es un tema que tendrá que abordarse indefectiblemente. Pobre Colombia obligada a competir con las trasnacionales con una infraestructura arruinada por la corrupción y la desidia.

    Entonces la paz… sí. Sinceramente queremos la paz y nos identificamos con el clamor mayoritario de la nación por encontrarle una salida dialogada al conflicto abriendo espacios para la plena participación ciudadana en los debates y decisiones.

    Pero la paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca la transformación de la estructura del Estado y el cambio de las formas políticas, económicas y militares. Sí, la paz no es la simple desmovilización. Decía el comandante Alfonso Cano: “Desmovilizarse es sinónimo de inercia, es entrega cobarde, es rendición y traición a la causa popular y al ideario revolucionario que cultivamos y luchamos por las transformaciones sociales, es una indignidad que lleva implícito un mensaje de desesperanza al pueblo que confía en nuestro compromiso y propuesta bolivariana”. Necesariamente tendremos que abocar las causas generadoras del conflicto y sanear primero el cangro de la institucionalidad. Claro, desde el punto de vista estrictamente económico, para una trasnacional es más fácil saquear los recursos naturales del país sin la resistencia popular y guerrillera. Apoyados en ejercicios sencillos de matemática, podemos afirmar que la guerra es insostenible para el Estado, por las siguientes consideraciones:

    El gasto militar en Colombia es de los más altos del mundo en proporción a su Producto Interno Bruto. Este alcanza el 6.4% cuando hace 20 años estaba por el orden del 2.4%; es decir, se ha triplicado, y eso es relevante. El gasto militar actualmente oscila entre 23 y 27 billones de pesos al año, descontando que Colombia es el tercer receptor de “ayuda” militar estadounidense en el mundo y que por cuenta del Plan Colombia recibe una financiación equivalente a 700 millones de dólares al año.


    Fuerzas Especiales de las FF.MM. desfilando el 20 de julio en Bogota
    (Mercenarios de espalda al pueblo pero serviles a los intereses extranjeros, son apatridas)

    En Colombia hay un régimen jurídico que se acompaña con la protección militar de las inversiones. De unos 330.000 efectivos de las Fuerzas Militares, 90 mil soldados son utilizados para cuidar la infraestructura y las ganancias de las multinacionales. El enorme gasto que esto representa, aunado al costo de la tecnología empleada, pone en evidencia los límites de la sostenibilidad de la guerra. Nosotros hacemos un llamado sincero a los soldados de Colombia, a los oficiales y sub oficiales, a los altos mandos que aun sientan en su pecho el latir de la patria, a recobrar el decoro y la herencia del ideario bolivariano, que reclama a los militares emplear su espada en defensa de la soberanía y las garantías sociales. Qué bueno sería protagonizar el surgimiento de unas nuevas Fuerzas Armadas. No más sumisión a Washington, no más subordinación al Comando Sur y no más complacencia con la expansión de bases militares extranjeras en nuestro territorio.

    Esa es la hoguera que arde en nuestro corazón; por eso no pueden ser más que un agravio los llamados instrumentos jurídicos de justicia transicional que apuntan a convertir a las víctimas en victimarios. Que se tenga presente, que el alzamiento armado contra la opresión es un derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo, que ha sido consagrado en el preámbulo de la declaración de los derechos humanos aprobada por la ONU en 1948, y que además es un derecho consignado en muchas constituciones de las naciones del mundo. No somos causa sino respuesta a la violencia del Estado, que es quien debe someterse a un marco jurídico para que responda por sus atrocidades y crímenes de lesa humanidad como los 300 mil muertos de la denominada época de la violencia en los años 50, que responda por los 5 mil militantes y dirigentes de la Unión Patriótica asesinados, por el paramilitarismo como estrategia contrainsurgente del Estado, por el desplazamiento de cerca de 6 millones de campesinos, por los más de 50 mil casos de desaparición forzada, por las masacres y los falsos positivos, por las torturas, por los abusos de poder que significan las detenciones masivas, por la dramática crisis social y humanitaria; en síntesis que responda por el terrorismo de Estado. Quien debe confesar la verdad y reparar a las víctimas son sus victimarios atrincherados en la espuria institucionalidad.

    Somos una fuerza beligerante, una organización política revolucionaria con un proyecto de país esbozado en la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia, y nos anima la convicción de que nuestro puerto es la paz, pero no la paz de los vencidos, sino la paz con justicia social.


    Tropas guerrilleras de las FARC-EP en algún lugar de Colombia
    (El Pueblo Alzado en armas contra un Gobierno Opresor)

    La insurgencia armada motivada en una lucha justa no podrá ser derrotada con bombarderos ni tecnologías, ni planes por muy sonoros y variados que sean sus denominaciones. La guerra de guerrillas móviles es una táctica invencible. Se equivocan aquellos que embriagados de triunfalismo hablan del fin del fin de la guerrilla, de puntos de inflexión y de derrotas estratégicas, y confunden nuestra disposición al diálogo por la paz con una inexistente manifestación de debilidad. Nos han golpeado y hemos golpeado, sí. Pero con el romancero español podemos decir: “por fortuna os vanagloriáis porque vuestras armas están bruñidas; en cambio mirad las mías, qué amelladas están, porque hieren y han sido heridas”. Así son los avatares de la guerra. El Plan Patriota del Comando Sur de los Estados Unidos ha sido derrotado y la confrontación bélica se extiende hoy con intensidad por todo el territorio nacional. No obstante en nosotros palpita un sentimiento de paz fundado en el convencimiento de que la victoria siempre estará en manos de la voluntad y la movilización de nuestro pueblo. “Este es un mensaje de decisión, decía hace poco Alfonso Cano: aquí en las FARC nadie está amilanado, ¡estamos absolutamente llenos de moral, de moral de combate!”.

    Presidente Santos, fundemos la paz tomando como base los anhelos de la nación.

    Convocamos a todos los sectores sociales del país, al Ejército de Liberación Nacional, ELN, a los Directorios de los partidos políticos, a Colombianas y Colombianos por la Paz, organización que liderada por Piedad Córdoba trabajó denodadamente por abrir esta senda, a la Conferencia Episcopal y a las iglesias, a la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), a la Coordinadora de Movimientos Sociales de Colombia (COMOSOCOL), a los promotores del Encuentro por la Paz de Barranca, a los indígenas, a los afro-descendientes, a los campesinos, a las organizaciones de desplazados, a la ACVC, a la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC), a las centrales obreras, a las mujeres, al movimiento juvenil colombiano, a la población LGTBI, a los académicos, a los artistas y cultores, a los comunicadores alternativos, al pueblo en general, a los migrados y exiliados, a la Marcha Patriótica, al Polo Democrático, al Congreso de los Pueblos, al Partido Comunista, al MOIR, a la Minga Indígena, a los amantes de la paz en el mundo, para que llenen de esperanza este intento de solución diplomática del conflicto.



    Simón Trinidad ya manifestó desde la cárcel imperial de Florence (Colorado), donde está condenado injustamente a 60 años de presidio, su total disposición para participar en los diálogos por la paz de Colombia. En un acto de sensatez la Fiscalía colombiana ha dicho que él tiene todo el derecho a hacer parte de la delegación de las FARC en la mesa de conversaciones y el Consejo Superior de la Judicatura ofreció la tecnología y la logística para que eso sea posible. El gobierno de los Estados Unidos haría un gran aporte a la reconciliación de la familia colombiana, facilitando la participación de Simón, de cuerpo presente en esta mesa.

    Finalmente queremos expresar nuestra eterna gratitud a los gobiernos y pueblos de Noruega, Cuba, Venezuela y Chile, que desplegaron sus esfuerzos mancomunados desde Escandinavia, desde el Caribe, desde la cuna de Simón Bolívar y desde el indómito Arauco de Neruda y Allende, para que el mundo pueda contemplar el prodigio de la nueva aurora boreal de la paz. También resaltamos la contribución del CICR como garante del traslado de voceros de las FARC desde agrestes regiones colombianas bajo el fuego.

    Rendimos homenaje a nuestros caídos, a nuestros prisioneros de guerra, a nuestros lisiados, a la abnegación de las Milicias Bolivarianas, al Partido Comunista Clandestino y al Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, y junto a ellos al pueblo fiel que nutre y acompaña nuestra lucha.

    Sin aún comenzar la discusión, no coloquemos como espada de Damocles, a pender amenazas sobre la existencia de esta mesa. Sometamos las razones de cada una de las partes contendientes al veredicto de la nación, a la veeduría ciudadana. No permitamos que los manipuladores de opinión, desvíen el rumbo de esta causa necesaria que es la reconciliación y la paz de los colombianos en condiciones de justicia y dignidad. La gran prensa no puede seguir actuando como juez inicuo frente al conflicto, porque como decía Cicerón, “un juez inicuo es peor que un verdugo”. De los esfuerzos de todos y de la solidaridad del mundo, depende el destino de Colombia. Que la oración por la paz de Jorge Eliécer Gaitán ilumine nuestro camino:“Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres del pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!”.

    Damos la bienvenida a este nuevo emprendimiento por la paz con justicia social. Todos, por la solución incruenta del conflicto colombiano.

    ¡Viva Colombia/ Viva Manuel Marulanda Vélez/ Viva la paz!

    Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

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    Predeterminado re: Ejercito de Colombia

    Histórico discurso de Iván Márquez en Oslo, un documento indispensable para la comprensión de la realidad colombiana: análisis integral sustentado en numerosos datos, cifras y realidades.

    Márquez habla de la bancarización de la tierra promovida y viabilizada por la estafa santista de la 'ley de tierras', entre otras cosas; ya hoy Santos salió a defender esa ley que legaliza el despojo, fase clave en los proyectos económicos del gran capital.

    Lo nuevo de este discurso es el haber llevado la voz de los que no tienen voz en los mass-media hasta Oslo, hacer oír esa voz por encima de diplomacias acartonadas y de la estrategia gubernamental de desterrar los diálogos para impedir aporte popular.

    Iván Márquez: “Acumulación por desposesión es el proyecto de las élites; el nuestro es la paz con justicia social”


    en VIDEO: Intervención del delegado de las FARC, Iván Márquez , en la rueda de prensa - YouTube
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    ANNCOL presenta el texto completo del discurso del comandante Iván Márquez de las FARC-EP en la instalación la mesa de diálogo en Oslo

    LA HABANA / ANNCOL / OCTUBRE 19 / Con la instalación de la mesa de diálogo en las afueras de Oslo, comenzó el proceso de paz que desarrollarán las FARC-EP y el gobierno de Colombia.

    El acto público tuvo su inicio con la intervención del vocero principal del gobierno, Humberto de la Calle Lombana y prosiguió con las palabras del jefe de la delegación de las FARC-EP, Iván Márquez, integrante del Secretariado Nacional de la organización insurgente.

    A continuación, damos a conocer el texto completo del discurso de las FARC-EP:


    Nuestro sueño, la paz con justicia social y soberanía

    “La paz que hemos querido nosotros, por la cual hemos luchado por mucho tiempo, ha sido siempre buscando que en este paísse acaben las desigualdades que son tan poderosas…”

    Manuel Marulanda Vélez



    Señoras y señores
    Amigas y amigos de la paz de Colombia
    Compatriotas


    Hemos venido hasta este paralelo 60, hasta esta ciudad de Oslo desde el trópico remoto, desde el Macondo de la injusticia, el tercer país más desigual del mundo, con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos.

    Venimos a esta Noruega septentrional a buscar la paz con justicia social para Colombia por medio del diálogo, donde el soberano, que es el pueblo, tendrá que ser el protagonista principal. En él reposa la fuerza irresistible de la paz. Ésta no depende de un acuerdo entre voceros de las partes contendientes. Quien debe trazar la ruta de la solución política es el pueblo y a él mismo le corresponderá establecer los mecanismos que han de refrendar sus aspiraciones.


    Las dos delegaciones en Oslo

    Tal emprendimiento estratégico no puede concebirse como un proceso contra reloj. La pretendida paz exprés que algunos promocionan, por su volátil subjetividad y por sus afanes, sólo conduciría a los precipicios de la frustración. Una paz que no aborde la solución de los problemas económicos, políticos y sociales generadores del conflicto, es una veleidad y equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia. Necesitamos edificar la convivencia sobre bases pétreas, como los inamovibles fiordos rocosos de estas tierras, para que la paz sea estable y duradera.

    No somos los guerreristas que han querido pintar algunos medios de comunicación, venimos a la mesa con propuestas y proyectos para alcanzar la paz definitiva, una paz que implique una profunda desmilitarización del Estado y reformas socioeconómicas radicales que funden la democracia, la justicia y la libertad verdaderas. Venimos aquí con el acumulado de una lucha histórica por la paz, a buscar, codo a codo con nuestro pueblo, la victoria de la solución política sobre la guerra civil que destroza a Colombia. No obstante, nuestra determinación tiene la fortaleza para enfrentar a los guerreristas que creen que con el estruendo de las bombas y de los cañones pueden doblegar la voluntad de quienes mantenemos en alto las banderas del cambio y la justicia social.


    Usme, sur de Bogota, extrema pobreza para
    centenares de miles colombianos

    No se puede encadenar este proceso a una política enfocada exclusivamente en la obtención desaforada de ganancias para unos pocos capitalistas a los que no les importa para nada la pobreza que abate al 70% de la población. Ellos sólo piensan en el incremento de su botín, no en la reducción de la miseria. Más de 30 millones de colombianos viven en la pobreza, 12 millones en la indigencia, el 50% de la población económicamente activa, agoniza entre el desempleo y el subempleo, casi 6 millones de campesinos deambulan por las calles víctimas del desplazamiento forzoso. De 114 millones de hectáreas que tiene el país, 38 están asignadas a la exploración petrolera, 11 millones a la minería, de las 750 mil hectáreas en explotación forestal se proyecta pasar a 12 millones. La ganadería extensiva ocupa 39.2 millones. El área cultivable es de 21.5 millones de hectáreas, pero solamente 4.7 millones de ellas están dedicadas a la agricultura, guarismo en decadencia porque ya el país importa 10 millones de toneladas de alimentos al año. Más de la mitad del territorio colombiano está en función de los intereses de una economía de enclave.


    En nuestra visión, colocar sobre la mesa el asunto del desarrollo agrario integral como primer punto del acuerdo general remite a asumir el análisis de uno de los aspectos centrales del conflicto. El problema de la tierra es causa histórica de la confrontación de clases en Colombia. En palabras del comandante Alfonso Cano “las FARC nacimos resistiendo a la violencia oligárquica que utiliza sistemáticamente el crimen político para liquidar a la oposición democrática y revolucionaria; también como respuesta campesina y popular a la agresión latifundista y terrateniente que inundó de sangre los campos colombianos usurpando tierras de campesinos y colonos…”

    Aquello que fue causa esencial del alzamiento armado y de una heroica resistencia campesina, a lo largo del tiempo se ha agudizado. La geofagia de los latifundistas acentuó la desequilibrada e injusta estructura de la tenencia de la tierra. El coeficiente GINI en el campo alcanza el 0,89. ¡Espantosa desigualdad! Los mismos datos oficiales dan cuenta de que las fincas de más de 500 hectáreas corresponden al 0.4% de los propietarios que controlan el 61.2% de la superficie agrícola. Se trata de una acumulación por desposesión, cuya más reciente referencia habla de 8 millones de hectáreas arrebatadas a sangre y fuego a través de masacres paramilitares, fosas comunes, desapariciones y desplazamiento forzoso, crímenes de lesa humanidad, acentuados durante los 8 años de gobierno de Uribe, todos ellos componentes del terrorismo de Estado en Colombia.

    Para las FARC, Ejército del Pueblo, el concepto TIERRA está indisolublemente ligado al territorio; son un todo indivisible que va más allá del aspecto meramente agrario y que toca intereses estratégicos, vitales, de toda la nación. Por eso la lucha por el territorio está en el centro de las luchas que se libran hoy en Colombia. Hablar de tierra significa para nosotros hablar del territorio como una categoría que además del subsuelo y el sobresuelo entraña relaciones socio- históricas de nuestras comunidades que llevan inmerso el sentimiento de patria, que concibe la tierra como abrigo, y el sentido del buen vivir. Al respecto debiéramos interiorizar la profunda definición del Libertador Simón Bolívar sobre qué es la patria, nuestro suelo, nuestro territorio: “Primero el suelo nativo que nada -nos dice-, él ha formado con sus elementos nuestro ser; nuestra vida no es otra cosa que la esencia de nuestro propio país; allí se encuentran los testigos de nuestro nacimiento, los creadores de nuestra existencia y los que nos han dado alma por la educación; los sepulcros de nuestros padres yacen allí y nos reclaman seguridad y reposo; todo nos recuerda un deber, todo nos excita sentimientos tiernos y memorias deliciosas; allí fue el teatro de nuestra inocencia, de nuestros primeros amores, de nuestras primeras sensaciones y de cuanto nos ha formado. ¿Qué títulos más sagrados al amor y a la consagración”?


    Higinios Olmos, campesino en Calamar sufre doble;
    la politica neoliberal y la fumigación de su yuca

    Partimos de esta visión para alertar a Colombia toda: la titulación de tierras, tal como la ha diseñado el actual gobierno, es una trampa; encarna una suerte de despojo legal a través del cual se busca que el campesino, una vez con el título de propiedad en sus manos, no tenga otra salida que la de vender o arrendar a las trasnacionales y conglomerados financieros, a los que sólo les interesa el saqueo exacerbado de los recursos minero-energéticos que están debajo del suelo. Dentro de su estrategia está la utilización del suelo para extender las explotaciones forestales y las inmensas plantaciones, no para resolver el grave problema alimentario que padece nuestro pueblo, sino para producir agro-combustibles que alimentarán automóviles. En el mejor de los casos, la gente del campo quedará con una renta miserable, pero alejada del terruño y confinada en los cinturones de miseria de las grandes ciudades. Al cabo de 20 o 30 años de contrato nadie se acordará del verdadero dueño de la tierra. Lo aseguramos sin vacilación: la bancarización de la tierra derivada de la titulación, acabará “tumbándole” la tierra al campesino. Nos están empujando a la extranjerización de la tierra y al desastre ambiental dinamizado brutalmente por la explotación minero-energética y forestal.La naturaleza como fuente de información genética no puede ser convertida en botín de las trasnacionales. Nos oponemos a la invasión de las semillas transgénicas y a la privatización y destrucción de nuestra biodiversidad y a la pretensión de hacer de nuestros campesinos pieza del engranaje de los agro-negocios y sus cadenas agroindustriales. Están en juego la soberanía y la vida misma.

    En estos términos, la titulación no es más que la legalidad que pretende lavar el rostro ensangrentado del despojo que durante décadas ha venido ejecutando el terrorismo de Estado. Para una trasnacional es más presentable decir “tengo un título minero” a que se le sindique de haber financiado grupos paramilitares y desterrado a una población para hacer viable su proyecto extractivo. Dentro de esta dinámica en Colombia el régimen asesina no sólo con sus planes de guerra, con sus paramilitares y sicarios, sino también con sus políticas económicas que matan de hambre. Hoy hemos venido a desenmascarar a ese asesino metafísico que es el mercado, a denunciar la criminalidad del capital financiero, a sentar al neoliberalismo en el banquillo de los acusados, como verdugo de pueblos y fabricante de muerte.

    No nos engañemos: la política agraria del régimen es retardataria y engañosa. La verdad pura y limpia, como dice el Libertador Simón Bolívar, es el mejor modo de persuadir. La mentira sólo conduce a la agudización del conflicto. El fin último de tales políticas, en detrimento de la soberanía y del bienestar común, es dar seguridad jurídica a los inversionistas, liberalizar el mercado de tierras y lanzar el territorio al campo de la especulación financiera y mercados de futuro. Independientemente de que exista o no la insurgencia armada, ésta política multiplicará los conflictos y la violencia.

    Acumulación por desposesión y nueva espacialidad capitalista, eh ahí la fórmula del proyecto político-económico de las élites neoliberales haciendo chorrear sangre a la patria de la cabeza a los pies.

    Es a esto a lo que nos resistimos. Las FARC no se oponen a una verdadera restitución y titulación de tierras. Por años hemos luchado, como pueblo en armas, por una reforma agraria eficaz y transparente, y es precisamente por ello que no se puede permitir que se implemente el despojo legal que el gobierno proyecta con su ley de tierras. Por medio de la violencia del Plan Colombia y el proyecto paramilitar, se preparó el territorio para el asalto de las trasnacionales. La ley general agraria y de desarrollo rural, es esencialmente un proyecto de reordenamiento territorial concebido para abrirle campo a la economía extractiva en contra de la economía campesina, en desmedro de la soberanía alimentaria y del mercado interno, al superponer el mapa minero-energético sobre el espacio agrícola. Ni siquiera se tiene en cuenta la promoción de una agroecología que permita una interacción amigable con la naturaleza.

    Por otro lado, la restitución de tierras tiene que aludir a las tierras que les arrebataron violentamente a los campesinos, indígenas y afro descendientes, y no a baldíos distantes de sus sitios raizales de existencia, también codiciados hoy por las multinacionales. Pero resulta que este es un problema que tiene que ver con todo el pueblo colombiano y que de hecho está salpicando de conflictos todo el territorio. Hay una profunda inconformidad del país nacional con el hampa financiera que se está apropiando de la Orinoquía. Ahora han aparecido unos tales “nuevos llaneros” que de llaneros no tienen nada, como los magnates Sarmiento Angulo y Julio Mario Santodomingo (hijo), los terratenientes Eder del Valle del Cauca, el señor Efromovich, el ex vicepresidente Francisco Santos (gestor del paramilitar Bloque Capital), los hijos de Uribe Vélez, entre otros filibusteros, que ningún derecho tienen sobre esas tierras y que sólo quieren clavar sus garras en el petróleo, el oro, el coltán, el litio, explotar grandes proyectos agroindustriales y la biodiversidad de la altillanura. Abordar el asunto agrario es discutir con el país sobre estos problemas. Que hablen los verdaderos llaneros, esos de piel tostada por el sol de los bancos de sabana; esos que por siglos han convivido en armonía con los morichales y el vuelo de las garzas y de los alcaravanes; esos de pies descalzos que con su histórica bravura empuñaron las lanzas para darnos la libertad.



    El pueblo tiene la palabra: Ahí está la patriótica resistencia de los trabajadores petroleros contra la canadiense Pacific-Rubiales en Puerto Gaitán, cuyo escenario de saqueo fue preparado con sangre por los paramilitares de Víctor Carranza. Diariamente el vampiro trasnacional se lleva más de 250 mil barriles de petróleo, mientras le succiona la sangre a más de 12 mil 500 trabajadores tercerizados que como esclavos tienen que trabajar 16 horas diarias por 21 días continuos por una semana de descanso. Su situación laboral es más atroz que la impuesta por los enclaves bananeros de los años 20.

    Ahí está la resistencia de los pobladores del Quimbo, donde el gobierno pretende sacar a patadas a la gente que ha vivido allá más de un siglo, destruyendo así sus trayectorias culturales, de vida, y su entorno ambiental. ¿Vamos a dejar acaso que se hiera de muerte al río de la patria que es el Río Grande de la Magdalena, sólo para construir una represa que generará energía para la exportación y no para resolver la demanda interna de millones de colombianos que no tienen acceso a la energía eléctrica? Para el gobierno están primero las ganancias de la trasnacional EMGESA que la suerte de las familias que quedarán desarraigadas.

    Ahí está la resistencia de los pobladores de Marmato (Caldas), gente humilde que siempre ha vivido de la explotación artesanal aurífera y que ahora la trasnacional MEDORO RESOURCES quiere borrar del mapa para convertir esa aldea en la mina de oro a cielo abierto más grande del continente. Recordemos aquí, que hasta la iglesia colombiana ha acompañado esa justa lucha en la que el " target="_blank">sacerdote José Idárraga, líder del Comité Cívico Pro defensa de Marmato, fue acribillado por los esbirros de las trasnacionales.

    Ahí está la formidable resistencia indígena y campesina en el Cauca en defensa de su territorio y de sus culturas ancestrales, y la de sus hermanos afrocolombianos, guardianes patrióticos de la soberanía del pueblo sobre el Pacífico y nuestras selvas.

    Insisten las castas dominantes en destrozar el páramo de Santurbán, riqueza de biodiversidad y de aguas que sacian la sed de ciudades importantes como Bucaramanga y Cúcuta. Por la codicia del oro pretenden destruir la alta montaña y la pureza de las aguas del río Suratá. La dignidad de los hijos de José Antonio Galán, el comunero, ha movilizado la resistencia, unificando incluso al pueblo llano con el empresariado local, que ha comenzado a entender, que esta es una lucha de toda Colombia.

    ¿Cómo vamos a permitir que por complacer la voracidad por el oro de la ANGLO GOLD ASHANTI se le entregue a esta multinacional el 5% de nuestro territorio? El proyecto extractivo de esa empresa en La Colosa (Cajamarca) dejará una gran devastación ecológica y privará de agua a 4 millones de colombianos que dependen de sus fuentes hídricas.

    La locomotora minera es como un demonio de destrucción socio-ambiental que si el pueblo no la detiene, en menos de una década convertirá a Colombia en un país inviable. Frenemos ya las locomotoras físicas del Cerrejón y de la Drummond que durante las 24 horas del día saquean nuestro carbón, asperjan polución al paso de sus interminables vagones, dejándonos, como dice el cantautor vallenato, Hernando Marín, sólo socavón y miseria. Frenemos a la BHP BILLITON, a XSTRATA y la ANGLO AMERICAN, que para extraer 600 millones de toneladas de carbón que yacen bajo el lecho del río Ranchería, pretenden desviar su curso, lo que disminuirá el caudal de sus aguas en un 40% generando devastación ambiental y destrucción irreparable al tejido social de los pueblos Wayúu.


    Toma de los carriles en Cerrejon para impedir la Locomotora Neoliberal y transnacional

    Qué asustadizo se ve al gobierno para defender la soberanía frente a la trasnacional BHP BILLITON que saquea en descarada actitud de lesa patria el ferroníquel de Cerro Matoso (Córdoba), y a la que sigue colmando de gabelas en detrimento de la soberanía, el bienestar social y el medio ambiente.


    Hay que poner fin a esa monstruosidad que son los contratos a 20 y 30 años que privilegian los derechos del capital en menoscabo del interés común.

    Y claro, se escuchan a los portavoces del gobierno y la oligarquía proclamando el crecimiento de la economía nacional y sus exportaciones. Pero no, en Colombia no hay economía nacional. Quienes exportan el petróleo, el carbón, el ferroníquel, el oro y se benefician con ello, son las multinacionales. La prosperidad, entonces es de éstas y de los gobernantes vendidos, no del país.

    Este no es un espacio para resolver los problemas particulares de los guerrilleros, sino los problemas del conjunto de la sociedad; y dado que uno de los factores que más impacta negativamente a la población es la subscripción de los Tratados de Libre Comercio, éste es un tema que tendrá que abordarse indefectiblemente. Pobre Colombia obligada a competir con las trasnacionales con una infraestructura arruinada por la corrupción y la desidia.

    Entonces la paz… sí. Sinceramente queremos la paz y nos identificamos con el clamor mayoritario de la nación por encontrarle una salida dialogada al conflicto abriendo espacios para la plena participación ciudadana en los debates y decisiones.

    Pero la paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca la transformación de la estructura del Estado y el cambio de las formas políticas, económicas y militares. Sí, la paz no es la simple desmovilización. Decía el comandante Alfonso Cano: “Desmovilizarse es sinónimo de inercia, es entrega cobarde, es rendición y traición a la causa popular y al ideario revolucionario que cultivamos y luchamos por las transformaciones sociales, es una indignidad que lleva implícito un mensaje de desesperanza al pueblo que confía en nuestro compromiso y propuesta bolivariana”. Necesariamente tendremos que abocar las causas generadoras del conflicto y sanear primero el cangro de la institucionalidad. Claro, desde el punto de vista estrictamente económico, para una trasnacional es más fácil saquear los recursos naturales del país sin la resistencia popular y guerrillera. Apoyados en ejercicios sencillos de matemática, podemos afirmar que la guerra es insostenible para el Estado, por las siguientes consideraciones:

    El gasto militar en Colombia es de los más altos del mundo en proporción a su Producto Interno Bruto. Este alcanza el 6.4% cuando hace 20 años estaba por el orden del 2.4%; es decir, se ha triplicado, y eso es relevante. El gasto militar actualmente oscila entre 23 y 27 billones de pesos al año, descontando que Colombia es el tercer receptor de “ayuda” militar estadounidense en el mundo y que por cuenta del Plan Colombia recibe una financiación equivalente a 700 millones de dólares al año.


    Fuerzas Especiales de las FF.MM. desfilando el 20 de julio en Bogota
    (Mercenarios de espalda al pueblo pero serviles a los intereses extranjeros, son apatridas)

    En Colombia hay un régimen jurídico que se acompaña con la protección militar de las inversiones. De unos 330.000 efectivos de las Fuerzas Militares, 90 mil soldados son utilizados para cuidar la infraestructura y las ganancias de las multinacionales. El enorme gasto que esto representa, aunado al costo de la tecnología empleada, pone en evidencia los límites de la sostenibilidad de la guerra. Nosotros hacemos un llamado sincero a los soldados de Colombia, a los oficiales y sub oficiales, a los altos mandos que aun sientan en su pecho el latir de la patria, a recobrar el decoro y la herencia del ideario bolivariano, que reclama a los militares emplear su espada en defensa de la soberanía y las garantías sociales. Qué bueno sería protagonizar el surgimiento de unas nuevas Fuerzas Armadas. No más sumisión a Washington, no más subordinación al Comando Sur y no más complacencia con la expansión de bases militares extranjeras en nuestro territorio.

    Esa es la hoguera que arde en nuestro corazón; por eso no pueden ser más que un agravio los llamados instrumentos jurídicos de justicia transicional que apuntan a convertir a las víctimas en victimarios. Que se tenga presente, que el alzamiento armado contra la opresión es un derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo, que ha sido consagrado en el preámbulo de la declaración de los derechos humanos aprobada por la ONU en 1948, y que además es un derecho consignado en muchas constituciones de las naciones del mundo. No somos causa sino respuesta a la violencia del Estado, que es quien debe someterse a un marco jurídico para que responda por sus atrocidades y crímenes de lesa humanidad como los 300 mil muertos de la denominada época de la violencia en los años 50, que responda por los 5 mil militantes y dirigentes de la Unión Patriótica asesinados, por el paramilitarismo como estrategia contrainsurgente del Estado, por el desplazamiento de cerca de 6 millones de campesinos, por los más de 50 mil casos de desaparición forzada, por las masacres y los falsos positivos, por las torturas, por los abusos de poder que significan las detenciones masivas, por la dramática crisis social y humanitaria; en síntesis que responda por el terrorismo de Estado. Quien debe confesar la verdad y reparar a las víctimas son sus victimarios atrincherados en la espuria institucionalidad.

    Somos una fuerza beligerante, una organización política revolucionaria con un proyecto de país esbozado en la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia, y nos anima la convicción de que nuestro puerto es la paz, pero no la paz de los vencidos, sino la paz con justicia social.


    Tropas guerrilleras de las FARC-EP en algún lugar de Colombia
    (El Pueblo Alzado en armas contra un Gobierno Opresor)

    La insurgencia armada motivada en una lucha justa no podrá ser derrotada con bombarderos ni tecnologías, ni planes por muy sonoros y variados que sean sus denominaciones. La guerra de guerrillas móviles es una táctica invencible. Se equivocan aquellos que embriagados de triunfalismo hablan del fin del fin de la guerrilla, de puntos de inflexión y de derrotas estratégicas, y confunden nuestra disposición al diálogo por la paz con una inexistente manifestación de debilidad. Nos han golpeado y hemos golpeado, sí. Pero con el romancero español podemos decir: “por fortuna os vanagloriáis porque vuestras armas están bruñidas; en cambio mirad las mías, qué amelladas están, porque hieren y han sido heridas”. Así son los avatares de la guerra. El Plan Patriota del Comando Sur de los Estados Unidos ha sido derrotado y la confrontación bélica se extiende hoy con intensidad por todo el territorio nacional. No obstante en nosotros palpita un sentimiento de paz fundado en el convencimiento de que la victoria siempre estará en manos de la voluntad y la movilización de nuestro pueblo. “Este es un mensaje de decisión, decía hace poco Alfonso Cano: aquí en las FARC nadie está amilanado, ¡estamos absolutamente llenos de moral, de moral de combate!”.

    Presidente Santos, fundemos la paz tomando como base los anhelos de la nación.

    Convocamos a todos los sectores sociales del país, al Ejército de Liberación Nacional, ELN, a los Directorios de los partidos políticos, a Colombianas y Colombianos por la Paz, organización que liderada por Piedad Córdoba trabajó denodadamente por abrir esta senda, a la Conferencia Episcopal y a las iglesias, a la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), a la Coordinadora de Movimientos Sociales de Colombia (COMOSOCOL), a los promotores del Encuentro por la Paz de Barranca, a los indígenas, a los afro-descendientes, a los campesinos, a las organizaciones de desplazados, a la ACVC, a la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC), a las centrales obreras, a las mujeres, al movimiento juvenil colombiano, a la población LGTBI, a los académicos, a los artistas y cultores, a los comunicadores alternativos, al pueblo en general, a los migrados y exiliados, a la Marcha Patriótica, al Polo Democrático, al Congreso de los Pueblos, al Partido Comunista, al MOIR, a la Minga Indígena, a los amantes de la paz en el mundo, para que llenen de esperanza este intento de solución diplomática del conflicto.



    Simón Trinidad ya manifestó desde la cárcel imperial de Florence (Colorado), donde está condenado injustamente a 60 años de presidio, su total disposición para participar en los diálogos por la paz de Colombia. En un acto de sensatez la Fiscalía colombiana ha dicho que él tiene todo el derecho a hacer parte de la delegación de las FARC en la mesa de conversaciones y el Consejo Superior de la Judicatura ofreció la tecnología y la logística para que eso sea posible. El gobierno de los Estados Unidos haría un gran aporte a la reconciliación de la familia colombiana, facilitando la participación de Simón, de cuerpo presente en esta mesa.

    Finalmente queremos expresar nuestra eterna gratitud a los gobiernos y pueblos de Noruega, Cuba, Venezuela y Chile, que desplegaron sus esfuerzos mancomunados desde Escandinavia, desde el Caribe, desde la cuna de Simón Bolívar y desde el indómito Arauco de Neruda y Allende, para que el mundo pueda contemplar el prodigio de la nueva aurora boreal de la paz. También resaltamos la contribución del CICR como garante del traslado de voceros de las FARC desde agrestes regiones colombianas bajo el fuego.

    Rendimos homenaje a nuestros caídos, a nuestros prisioneros de guerra, a nuestros lisiados, a la abnegación de las Milicias Bolivarianas, al Partido Comunista Clandestino y al Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, y junto a ellos al pueblo fiel que nutre y acompaña nuestra lucha.

    Sin aún comenzar la discusión, no coloquemos como espada de Damocles, a pender amenazas sobre la existencia de esta mesa. Sometamos las razones de cada una de las partes contendientes al veredicto de la nación, a la veeduría ciudadana. No permitamos que los manipuladores de opinión, desvíen el rumbo de esta causa necesaria que es la reconciliación y la paz de los colombianos en condiciones de justicia y dignidad. La gran prensa no puede seguir actuando como juez inicuo frente al conflicto, porque como decía Cicerón, “un juez inicuo es peor que un verdugo”. De los esfuerzos de todos y de la solidaridad del mundo, depende el destino de Colombia. Que la oración por la paz de Jorge Eliécer Gaitán ilumine nuestro camino:“Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres del pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!”.

    Damos la bienvenida a este nuevo emprendimiento por la paz con justicia social. Todos, por la solución incruenta del conflicto colombiano.

    ¡Viva Colombia/ Viva Manuel Marulanda Vélez/ Viva la paz!

    Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

  5. #25
    LAM
    Guest

    Predeterminado re: Ejercito de Colombia

    Ejercito Colombia recibe 5 S-70i Black Hawk

    Días pasado, el Ejercito de Colombia recibió de parte de Sikorsky Aircraft, cinco helicopteros Black Hawk S-70i de reciente fabricacion.

    Esta nueva compra marca una nueva era en la Aviacion del Ejercito Colombiano, ya que con este nuevo modelo se potencias las capacidades de maniobra, y representa un salto tecnologico respecto a los anteriores modelos utilizados por el Ejercito Colombiano.
    Los nuevos helicopteros pueden ser configurados para misiones de asalto aereo, apoyo de tropas, ayuda humanitaria, tranporte VIP, patrulla armado o evacuacion medica.


    Foto: webinfomil

  6. #26
    LAM
    Guest

    Predeterminado re: Ejercito de Colombia

    Ejercito de Colombia Compra 24 Blindados GLDS LAV III

    Colombia través del Ministerio de Defensa, ha finalizado la negociación con la Empresa General Dynamics Land Sysitems Canada , por el suministro de 24 blindados ligeros LAV III.
    El contrato esta valuado en 65,3 millones de dólares, y las unidades fueron seleccionadas mediante un concurso licitatorio, en la cual también participaron vehículos como Steyr Pandur y el Otokar Arma.

    Estos nuevos vehículos formaran parte de las unidades de infantería mecanizada en los departamentos de Guajira y Cesar, complementando y en un mediano plazo sustituyendo a los M-113 del Ejercito de Colombia.
    La versión adquirida LAV III, está equipada con casco doble tipo V y blindaje adicional, que protege a la tripulación de minas y otro tipo de explosivos.
    Estarán armados con una ametralladora 0,50 producida por la Compañía israelí Rafael.
    Se estima que para fines del 2014 serán entregadas todas las unidades.


    Foto: webinfomil

    AA.net

  7. #27
    LAM
    Guest

    Predeterminado re: Ejercito de Colombia

    Ejercito Colombiano repara sus Black Hawk

    El Ejercito de Colombia reparará 7 de sus Black Hawk UH-60L en los hangares de la base Militar de Tolemaida.
    Sikorsky Aerospace Services, anució sus planes de reparacion de los 7 Black Hawk en dicha base. Los helicópteros tienen importantes daños estructurales.

    Al contar con las capacidades de realizar estas reparaciones en Colombia, supone un importante ahorro en los costos de la reparacion.
    Recordemos que Colombia opera la cuarta flota de Black Hawk del mundo.


    Foto: webinfomil

    AA.net

  8. #28
    BrasilPotencia
    Guest

    Predeterminado re: Ejercito de Colombia

    Camuflaje del Black Hawk similar a la FAB. Saludos

  9. #29
    LAM
    Guest

    Predeterminado re: Ejercito de Colombia

    PRESIDENTE DE COLOMBIA HACE ENTREGA OFICIAL DE NUEVOS BLACKHAWK AL EJERCITO

    Bogotá - En una ceremonia encabezada por el señor Presidente de la República, Juan Manuel Santos, se hizo la entrega oficial -al Ejército de esta nación- de cinco nuevos helicópteros Black Hawk (S70i), así como de un UH-1H Huey II y dos aviones Cessna Grand Caravan C-208.

    El acto, tuvo lugar en la Brigada 25 de Aviación en el fuerte Militar de Tolemaida, con la presencia del Señor Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón Bueno, El señor General Alejandro Navas Ramos y el señor General Sergio Mantilla Sanmiguel, así como por el señor General Alberto José Mejía, Comandante de la División de Aviación de Asalto Aéreo.

    Las aeronaves fueron adquiridas por sumas cercanas a los US 143 millones de dólares y serán destinadas al apoyo de las unidades de operaciones especiales y en tareas de evacuación de personal herido y enfermos en todo el territorio de este país.

    Esta valiosísima adquisición hace parte del programa de modernización y avance tecnológico de las Fuerzas Armadas, estas nuevas aeronaves vienen con la intención de fortalecer y ayudar cumplir uno de los objetivos primordiales de la División de Asalto Aéreo del Ejercito como lo es el de garantizar la movilidad y maniobra aérea en profundidad y la efectividad de las operaciones especiales; así mismo fortalecer las capacidades estratégicas del Ejercito y de interoperatividad de las Fuerzas Armadas, convirtiéndose en un elemento decisivo para el apoyo del Plan Estratégico formulado por el Comandante General de las Fuerzas Militares de Colombia, el Plan Espada de Honor.

    Fuente: Ejercito de Colombia
    Fotos cortesía: YEINSON ARLEY GONZALEZ


    Debate sobre PRESIDENTE DE COLOMBIA HACE ENTREGA OFICIAL DE NUEVOS BLACKHAWK AL EJERCITO - Actualidad Militar en América Militar

  10. #30
    LAM
    Guest

    Predeterminado re: Ejercito de Colombia

    En días pasados, Sikorsky Aircraft Corp entregó cinco helicópteros S-70i Black Hawk de reciente fabricación al Ejército Nacional de Colombia. Los nuevos helicópteros fueron ensamblados y completados siguiendo las especificaciones del cliente y realizaron sus respectivas pruebas de vuelo en las instalaciones de la fábrica de Sikorsky ubicada en Stratford, Connecticut.


    webinfomil




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