Cita:
Iniciado por Growler Gracias Aicke por recordarlo...!!!
Me gustaría reencausar el tema y debatir sobre cómo fue posible que casi 30 aeronaves volarán desde Espora y Punta Indio sin que el radar de Morón los detectara en su aproximación sobre Capital, mucho más cuando hicieron una larga espera sobre el Río de La Plata previo al ataque.
No fue hasta que comenzaron a caer las bombas que la FAA reaccionó, el grueso de las formaciones eran aeronaves a pistón y literalmente "se les escaparon" todas excepto dos Texan, uno que hábilmente se puso en rasante por las vías de un tren hasta esconderse en una nube y el otro que fue deribado no sin antes zafar de dos corridas de Meteor. |
En febrero de 1955, el plan rebelde de operaciones estaba trazado de la siguiente manera:
1) la aviación naval y la aeronáutica militar bombardearían
en forma combinada la Casa de Gobierno, para eliminar a Perón.
2) tres minutos después de caer la última bomba atacarían los civiles ubicados estratégicamente alrededor de la Plaza de Mayo, mientras un comando dirigido por Viader tomaría una emisora para difundir la proclama revolucionaria.
3) los infantes de marina marcharían desde su Ministerio a tomar la Casa de Gobierno.
4) la tercera división de Ejército (con asiento en Paraná) marcharía sobre Buenos Aires a través de un puente aéreo, de la flota de río y de un tren vacío especialmente fletado por un grupo de ferroviarios socialistas
4) la flota de mar zarparía hacia Buenos Aires para apoyar las operaciones en tierra. Si la sublevación triunfaba, el Gobierno sería entregado a una junta integrada por militares, marinos, aviadores y tres civiles: Zavala Ortiz, Vicchi y Américo Ghioldi, este último exilado en Montevideo.
La mañana del 16 de junio, según las informaciones oficiales, iba a ser propicia para efectuar un acto de homenaje al Presidente, que sirviera, también, "para desagraviar la memoria del general José de San Martín, agraviado durante la procesión de Corpus Christi". "Para rendir homenaje —decía el comunicado oficial aparecido en los matutinos del 16—, a las 12, una formación de aviones Gloster Meteor de las unidades caza-interceptoras de las FAA, con asiento en la VII brigada aérea, volarán sobre la Catedral."
También en las primeras horas de la mañana se produjo la deserción más importante en las filas rebeldes. Bengoa, quien debía viajar a Paraná a sublevar la tercera división de Ejército, no pudo partir porque se lo impidió la guardia militar del Aeroparque. Simultáneamente, la Escuela de Mecánica de la Armada, que debía plegarse al golpe, no logró movilizar sus efectivos porque su edificio fue rodeado por soldados leales al Gobierno. De ese modo, los rebeldes quedaron sin apoyo terrestre, fundamental para el triunfo de su revolución, cuando ya era imposible echarse atrás.
A las 8 y media llegó al edificio del Ministerio de Marina una compañía de infantes completamente equipada, al mando del capitán Argerich, la que fue alojada en los sótanos. Con escasos minutos de diferencia también entraron dos civiles: Luis María de Pablo Pardo y un obrero telefónico que fue llamado para reparar las líneas. Una hora después, a las 9 y 35, la fuerza aeronaval estaba operando sobre el estuario. Se componía de 20 aviones NA (North American) de entrenamiento avanzado, comandados por el capitán de corbeta Santiago Sabarots, y 6 aparatos Beechcraft AT 11, de bombardeo liviano, al mando del capitán de corbeta Enrique García Mansilla. Por otra parte, nueve máquinas C-47, de carga, a las órdenes del capitán de corbeta Carlos Celestino Pérez, transportaron de Punta Indio a Ezeiza un contingente de infantes de marina, con la misión de tomar las instalaciones y de proveer a los aviadores de bombas y proyectiles listos para ser empleados.
Todo eso era parte del operativo rebelde, planeado por los opositores: convertir el supuesto "acto de homenaje" en un bombardeo a la Casa de Gobierno.
Se suponía que Perón iba a presenciar desde la azotea el desfile de aviones en honor suyo, lo que facilitaría su eliminación física.
Luego de descargar sus bombas, los aviones navales volaron a Ezeiza a reabastecerse de combustible y de proyectiles, y en esa operación fue perseguido sobre la Avenida Costanera un N. A., al que le dio alcance un Gloster Meteor y lo derribó. El teniente de corbeta Román alcanzó a saltar en paracaídas y luego fue detenido por una lancha de la Prefectura Marítima. Lo mismo le ocurrió al N. A. piloteado por el teniente de corbeta Bisso, quien al pasar sobre el Regimiento Nº 3 de Infantería, en La Tablada, fue alcanzado por el fuego antiaéreo y debió arrojarse al aire. Pero Bisso logró caer en Ezeiza, donde estaban sus compañeros. Los cuatro aviones Gloster, leales al Gobierno, hicieron poco después una pasada sobre ese aeropuerto y ametrallaron a los aparatos navales que estaban acondicionándose para proseguir el bombardeo, y lograron inutilizar algunos de ellos. El más averiado resultó ser el Catalina de García Mansilla, que quedó totalmente inutilizado.
Este ataque de los leales sería el último, pues, en la base aérea de Morón, el comandante Agustín de la Vega pudo tomar el comando de represión, pistola en mano, en un audaz golpe. A partir de ese momento, los Gloster dejaron de ser leales y volaron también a la Casa de Gobierno para atacarla con sus ametralladoras.
Growler, tal vez eso tenga relación con tu duda. La Fuerza Aérea se ganó el apodo de "panqueques", después de ese día, por su característica de "darse vuelta en el aire".
Saludos
Rob
Fuente: revista primera plana 07/01/1969