Para no abrir un nuevo tema, les dejo aquí una reflexión.... Ideas en tiempo de crisis...
El estado del componente aéreo de combate de la FAA pasa por una etapa de indefinición. Los Mirage requieren un reemplazo que nunca se concreta. Su tecnología ya supera las cuatro décadas y en consecuencia su potencial bélico está totalmente superado, por ende su disponibilidad para una hipotética situación de conflicto es muy limitada. Los A-4AR requieren de actualizaciones menores en sus componentes electrónicos, pero principalmente requieren de armamento lanzable de nueva generación. Su armamento principal y más moderno es el misil aire-aire AIM-9M Sidewinder, pero el A-4AR no es un caza sino un avión polivalente y carece de armamento aire-suelo moderno.
Por último un puñado de Pucará está recibiendo una recorrida mayor que los dejará en condiciones de permanecer en servicio al menos por una década, pero no cuentan con ninguna mejora sustancial –sólo los equipos del programa Delta- no hay avances en una modernización mayor ni en su remotorización, ni en la renovación de su armamento.
Inéditamente la FAA dispone del entrenador a reacción más avanzado de Iberoamérica, una aeronave con un equipamiento que ni siquiera poseen fuerzas aéreas mejor equipadas en la región, Europa ó Medio Oriente por ejemplo. Así hay una dupla de primer nivel para entrenar y calificar futuros pilotos de combate (Tucano + AT-63) pero no hay aeronaves de combate modernas. Algo inédito que roza la ironía.
Así la FAA deberá enfrentar al menos los próximos cinco años con una situación compleja en cuanto a disponibilidad, incremento de costos por mantener SdA obsoletos y con una pérdida permanente y contínua de capacidades. Para revertir la situación no hay muchas opciones, y aunque muchos pensamos que un escuadrón de F-16, M2000 o cualquier otro caza permitiría recomponer la situación, en la actualidad la FAA no está preparada estructuralmente para un cambio tan radical.
El armamento: el primer paso…??
En la actualidad es dificil determinar si importa más la plataforma aérea o el arma que dicha plataforma pueda lanzar. Se puede disponer de un “súper caza” con todas las capacidades imaginables pero si su armamento es obsoleto o limitado de nada vale disponer de semejante aeronave. Pero también se puede contar con una plataforma discreta con armamento de ultima generación que permita obtener excelentes resultados. En nuestro país hay un ejemplo de cada situación: los A-4AR con un excelente radar y aviónica pero sin armamento actualizado y los SUE donde la letalidad del AM-39 Exocet se impuso por encima de las modestas prestaciones de la aeronave.
Aplicar la lógica no siempre es posible. Para resolver la situación que afronta la FAA hay que ir de modo secuencial y quizás el camino que menos imaginamos es el que permita mejorar la situación de una forma más racional y menos traumática.
El único SdA que se encuentra con equipamiento adecuado para poder recibir armamento moderno es el A-4AR. Cuando se decidió su incorporación se contempló la compra de armamento, pero ello no se concretó en su totalidad. Hoy el primer paso para que la FAA pueda comenzar a reconstruir sus capacidades sería adquirir distintos modelos o tipos de armas para ésta aeronave que le permitirían explotar todo su potencial y convertirse en el principal SdA con capacidades reales para asumir la máxima responsabilidad por un tiempo determinado, hasta que una aeronave más moderna finalmente reemplace a los deltas.
Se trataría de una medida transitoria y que le permitiría tanto a la FAA como al A-4AR esplotar sus capacidades y disponer de un SdA creíble durante una etapa de transición que se extiende cada vez más en el tiempo.
Considerando que se active el 50% de la flota de A-4AR, con una inversión del orden de los 15 a 20 millones de dólares solamente, los Fightinghawk podrían incrementar su arsenal de misiles Sidewinder e incorporar misiles guiados del tipo Maverick y bombas guiadas de la clase Paveway o incluso JDAM, no descartándose la posibilidad de evaluar armamento de otro orígen tal como los últimos desarrollos de misiles aire-suelo de Brasil o de Israel que tambien ofrece múltiples opciones, además de potencias los desarrollos locales .
Tal inversión no sería estéril ni limitada al A-4AR, por cuanto dicho armamento podría posteriormente ser empleado por el reemplazante de los Mirage y le permitiría al país transitar la cada día más dilatada transición con un elemento capaz y creíble con suficientes capacidades como para no seguir exponiendo la cara de modo innecesario, más allá de la existencia o no de hipótesis de conflicto.
Es una idea no tan descabellada.