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    Predeterminado Estados Unidos concepto COIN

    La Guerra Irregular y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos
    El Camino a Seguir
    Coronel (USAF-Ret) Robyn Read*



    *Este artículo es el producto de muchos contribuyentes; agradezco especialmente a los facilitadores de talleres en el Simposio de la Fuerza Aérea sobre Contrainsurgencia en 2007, en Maxwell AFB, Alabama, entre el 24 y 26 de abril. Agradezco también a Stan Norris y Chris Cain por sus reiteradas revisiones y sugerencias. El autor es un analista de investigación del Centro de Desarrollo de Doctrina y Educación de la Fuerza Aérea, Maxwell AFB, Alabama.

    LA GUERRA IRREGULAR (IW) en general y la contrainsurgencia (COIN) en particular requieren una manera de pensar particular y talentos específicos que no son aplicables ni comunes en su totalidad a los estilos más tradicionales de guerra. Esto no sugiere que COIN represente una forma nueva o separada de guerra. Tal como Colin Gray afirmó durante el Simposio de la Fuerza Aérea sobre Contrainsurgencia llevado a cabo en la Universidad del Aire, Maxwell AFB, Alabama, en abril de 2007, "La guerra es la guerra", y COIN es parte de esa ecuación. Además, COIN no es nueva. Sin embargo, la falta relativa de previsibilidad en COIN y sus límites indiferentes en relación a lo que constituye cada combate en términos de objetivos y recursos son características problemáticas que exceden los números involucrados. Por definición, la insurgencia ofrece a un oponente más débil una opción contra uno más fuerte. De manera similar, no es por diseño una guerra donde el oponente más fuerte puede fácilmente hacer valer sus principales fortalezas contra un enemigo más débil—una condición que merece más énfasis si el oponente más fuerte es una potencia extranjera como Estados Unidos.

    Tratados publicados en una variedad de medios establecen de forma amplia la historia de IW así como los éxitos y fracasos de COIN.1 La literatura pertinente ha analizado igualmente la distancia entre los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y hoy. Por lo tanto, usando como fuente primaria el Simposio de la Fuerza Aérea sobre Contrainsurgencia en 2007, este artículo se proyecta al futuro y trata de esbozar un perfil del poderío aéreo para combatir el terrorismo y la insurgencia en la "guerra larga" irresoluta.

    Dos observaciones fundamentales concentraron gran parte de la discusión en la conferencia. Primero, la USAF ha operado anteriormente con algún éxito en entornos de COIN, pero ha perdido las capacidades peculiares asociadas con ésta a causa de las reducciones de personal o las conversiones después de cada conflicto. Éste es un resultado que no debe sorprender, dado que los presupuestos para herramientas no utilizadas son un lujo difícilmente asequible en cualquier era. La amplia anticipación requerida para volver a aprender COIN cada vez que se necesite ha afectado significativamente la capacidad de la USAF para contribuir de forma efectiva desde el comienzo de la lucha. Segundo, necesitamos cambiar la manera de pensar de la USAF de luchar COIN a la opción de habilitar al socio para que éste luche COIN.En ausencia de otras alternativas, la USAF puede convertirse en el combatiente de COIN, pero incluso en ese caso, el servicio debe hacerse a la idea de que llevará a cabo una acción sostenida mientras que el socio apoyado aumenta su propia capacidad. Como nota práctica, la USAF simplemente no tiene el tamaño suficiente para funcionar como el servicio aéreo de toda nación que apoye en la lucha, aunque parezca una buena idea (que no lo es). Las estrategias ganadoras son ejecutadas por, con y mediante el socio apoyado. Además, salvo las opciones de aniquilación, la historia no justifica la idea de que una potencia externa puede ganar una guerra interna. El Informe de Revisión Cuadrienal de la Defensa de 2006 proporciona un marco importante para esta discusión:

    Las operaciones complejas de larga duración que involucran a militares estadounidenses, otras agencias del gobierno y socios internacionales se lucharán simultáneamente en varios países, apoyándose en una combinación de métodos directos (visibles) e indirectos (clandestinos). . . . Será un requisito mantener una presencia prolongada de baja visibilidad en muchas áreas del mundo donde las fuerzas estadounidenses no operan tradicionalmente. Crear y apuntalar la capacidad del socio también será una parte absolutamente esencial de este enfoque, y el empleo de sustitutos será un método necesario para lograr muchas metas.2

    El uso de las fuerzas locales en COIN hace más que crear partes interesadas en el resultado. El conocimiento local se traduce en inteligencia muy práctica de formas que una imagen satelital no podría proporcionar. Además, en términos de entender los mecanismos de la victoria, COIN enfatiza la dinámica humana mucho mejor que los conflictos tradicionales. Las diferencias entre COIN y otros estilos de guerra (por ejemplo, reducción por desgaste de los recursos del enemigo en conflictos de gran escala, estado contra estado) provienen principalmente de las diferencias en el centro de gravedad y los medios necesarios para moverlo o controlarlo. Históricamente, en la guerra estado-contra-estado, un ejército desplegado podía servir como la amenaza y el escudo principal que le permitía al estado enemigo la libertad de acción. Al quitar ese escudo se elimina simultáneamente la amenaza y se deja al descubierto al estado enemigo. Sin embargo, en COIN, el liderazgo enemigo no proviene de la libertad de acción de su "ejército desplegado" en sí, sino de un entorno permisivo a menudo habilitado por la falta de credibilidad, legitimidad y apoyo del sistema gobernante en relación a su propia población "gobernada". Por último, en COIN, se debe ganar la voluntad de la población, eliminando así los santuarios y la libertad del enemigo para elegir dónde y cuándo combatir.

    Simposio de la Fuerza Aérea
    sobre Contrainsurgencia en el 2007
    Llevado a cabo en el Air War College y auspiciado por el Cuartel General de la Fuerza Aérea, el Comando de Combate Aéreo (ACC), y el Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea (AFSOC), este escenario ofreció un foro para discutir el uso del poderío aéreo en COIN; incluyó 11 talleres, ocho oradores en sesiones plenarias, y más de 170 participantes.3 Los participantes de las fuerzas conjuntas, inter-agencia, internacionales y civiles añadieron valor con sus claros entendimientos y perspectivas. Sin embargo, la conferencia no se centró en la interacción o interdependencia en los niveles más altos sino en lo que necesitaba hacer la USAF para mejorar su entendimiento de la lucha y sus contribuciones en la batalla. Buscando contestar estas preguntas, los 11 talleres generaron más de 220 sugerencias.

    La USAF es excelente en lo que hace, y décadas de servicio y excelencia han convertido la eficiencia en una característica altamente valorada y respetada del poderío aéreo estadounidense. Pero las suposiciones que ligan automáticamente la eficiencia con la eficacia pueden estar en completo contraste con las realidades de IW y COIN. Las eficiencias cinéticas y tácticas por las que se conoce a la USAF—un objetivo, una bomba, un acierto—pueden, en este entorno, tener que ceder a los medios decididamente menos eficientes que son, en última instancia, más efectivos en los niveles estratégico y operativo. Equilibrar eficacia y eficiencia no es un concepto nuevo; los planificadores de la USAF lo hacen todos los días.4 La diferencia reside en un entendimiento (y aceptación) más amplio de la idea que la eficiencia como impulsor principal en el nivel táctico tal vez no apoye (o incluso sea contraproducente) los efectos deseados en los niveles más altos.

    Los participantes de la conferencia sobre COIN destacaron que la solución para estas "dos clases de fuerzas" no estaba en elegir una sobre la otra sino en encontrar el equilibrio apropiado entre las dos. La USAF debe preservar sus capacidades actuales (o la misma capacidad o masa) a la vez que crea los mismos grados de excelencia para acciones características de IW y COIN que residen actualmente en sus áreas de superioridad aérea, ataque global, transporte global, conectividad global y visión global.

    La excelencia de la USAF, o su dominio, en estas áreas ha obligado a los enemigos a buscar otros medios de lograr sus objetivos estratégicos.5 Manteniendo estas ventajas significativas, vitales para la seguridad de nuestra nación, el servicio ha elegido dónde no luchará. Pero existe, y existirá una lucha en áreas periféricas a las fortalezas fundamentales de la USAF. Sus líderes deben considerar múltiples opciones para emplear la fuerza en estas áreas de IW. Las sugerencias de los participantes del simposio para hacer frente al desafío de IW/COIN recayeron generalmente en cuatro campos principales de consideración: política-estrategia-doctrina, desarrollo de fuerzas, comunicación estratégica y creación de capacidad de asociación (CCA)

    Política-Estrategia-Doctrina

    A pesar de la reciente publicación del Documento de Doctrina de la Fuerza Aérea (AFDD) 2-3, Guerra Irregular, y AFDD 2-3.1, Defensa Interna Extranjera (FID), la USAF aún no ha establecido los cambios institucionales y sistémicos necesarios para implementar estas visiones del arte operativo en la guerra larga. Con tal cambio pendiente, la USAF continúa viendo IW como un caso menor de conflictos entre similares o casi similares—un concepto fundamentalmente erróneo.6 Las soluciones en IW/COIN se basarán en las circunstancias locales únicas de cada conflicto y provendrán en gran medida de iniciativas políticas más que militares. El énfasis excesivo en la guerra de desgaste nos "arriesga a desviarnos indebidamente hacia un desfiladero militar, a expensas de tratar inadecuadamente las implicaciones de la verdad eterna de que la guerra es más que acciones bélicas".7 En resumen, ninguna historia—excluyendo la aniquilación total del enemigo—apoya la noción de que las potencias externas pueden ganar las guerras dentro de un estado. El Irak de hoy no es una anomalía ni una excepción a esta regla generalizada; más bien, la situación allí lo confirma. La victoria en Irak vendrá cuando los iraquíes la ganen. Por lo tanto, la función principal de las potencias externas no supone ganar sino habilitar a un lado para que obtenga los medios y la capacidad para ganar.

    Pero "hacer" y enseñar" tienen diferentes objetivos y requieren diferentes conjuntos de talentos, generando cada uno maneras de pensar y tácticas diferentes y a veces incompatibles (ni que decir los grupos de gente y equipos). Sin embargo, al elaborar estos conjuntos de misión, la USAF debe tener en cuenta que la legitimidad del gobierno socio sirve como el filtro o fondo global de la tutoría de una gran potencia. La legitimidad es el precursor de la victoria. Las acciones que parezcan socavar la credibilidad del gobierno anfitrión pueden alimentar la percepción de su incompetencia y así animar a los grupos hostiles a hacer demandas o atacar al gobierno central.8 Como principio general, debemos establecer la meta de trabajar por, con, o mediante la nación asociada más que para esa nación—o en nombre de o en lugar de esa nación. Debemos llevar a cabo buenas obras—incluso aquellas no disputadas por los grupos hostiles—en el marco de un plan de comunicaciones efectivo con el fin de maximizar el potencial para establecer, sostener o mejorar la autenticidad del gobierno central.

    Si la USAF desea ser eficaz en este estilo de participación "sentándose en la fila de atrás", deberá reconocer la necesidad de cubrir dos grupos de misión (a veces rivales). Primero, y en ausencia de alternativas, el servicio debe tener plena capacidad para enfrentar directamente al enemigo—para luchar en batallas de COIN o similares a COIN como componente clave del esfuerzo nacional. Esto ocurrirá inevitablemente en un contexto conjunto, inter-agencia y basado en coalición. Segundo, la USAF deberá tener la capacidad de crear dentro de la nación asociada los conjuntos de destrezas y disciplinas necesarios en el aire, el espacio y el ciberespacio que habiliten al socio a lograr sus metas nacionales sin presencia grande o pesada del poderío aéreo estadounidense.

    Este principio—buscar objetivos comunes y habilitar socios—proviene no sólo de las discusiones separadas anteriores concernientes a las guerras internas y la legitimidad del gobierno central, sino también de la misma comprensión práctica de que la USAF no es (y no será) suficientemente grande para luchar como el principal servicio aéreo de toda nación afectada por la guerra larga. La política de la USAF deberá enfatizar el enfrentamiento temprano (es decir, durante la fase cero—dar forma) con el fin de crear suficiente capacidad en el socio para mitigar e incluso eliminar la necesidad de la presencia posterior en grandes números de la USAF. La meta es enseñar, guiar y aconsejar al servicio aéreo anfitrión sin usurpar las prerrogativas del gobierno anfitrión, ni la percepción de hacerlo.9

    La planificación del estado final (el agregado de efectos en un nivel estratégico) requiere el desarrollo de esfuerzos conectados para producir el resultado político deseado. Además, supone que el enemigo es un sistema interactivo y adaptable que incluye elementos amigables y hostiles.10 Al centrarse en los conjuntos de problemas de esta manera, los métodos basados en efectos proporcionan el marco necesario para asegurar que las operaciones militares mantienen consonancia con las metas estratégicas de la nación más que desviarse a objetivos tácticos próximos. Las eficiencias tácticas no deben establecer la medida del gobierno para la estrategia global.11 Similarmente, en conflictos de COIN o similares a COIN, las técnicas características de un enfoque a operaciones basado en efectos deben asegurar que las soluciones militares no se convertirán en el centro de un problema fundamentalmente político.12 Hacer lo contrario concentraría esfuerzos en una parte relativamente pequeña del problema, trataría factores no causales y por último no resolvería nada. El diseño operacional en apoyo de un conjunto definido de condiciones de estado final ejerce una presión adicional para eficacia sobre eficiencia y minimiza el énfasis en las operaciones periféricas no vinculadas a los efectos necesarios para el estado final estratégico. Las experiencias recientes de la coalición en Irak y Afganistán son ejemplos de la futilidad de las operaciones militares que se desvían de las iniciativas complementarias políticas, de comunicaciones, económicas y socioculturales necesarias para sellar la victoria.

    AFDD 2-3 y AFDD 2-3.1 han añadido ímpetu y visibilidad al aumento de actividades de COIN y similares a COIN para la USAF, pero, como resaltaron los oradores y participantes en el simposio, COIN no es un fenómeno nuevo. Históricamente, las aptitudes de la USAF en COIN simplemente se atrofiaron tan pronto como lo permitieron las circunstancias. Fuera de AFSOC, ninguna protección sistémica de estas capacidades ha salvado de la extinción a los elementos centrales críticos, y resucitar capacidades profesionales que alguna vez existieron es una tarea difícil y que toma tiempo. AFDD 2-3 y 2-3.1 son un buen inicio de esa resurrección, aunque quizás insuficiente para afectar genuinamente al ámbito total de las actividades de la Fuerza Aérea necesarias en la guerra larga. Se podría hacer una declaración más contundente si el documento de doctrina principal de la USAF, ADFF-1, Doctrina Básica de la Fuerza Aérea, también reflejara la seriedad de este enfrentamiento irregular y la naturaleza de doble misión de la lucha (hacer y habilitar).13 Al igual que la estrategia, la doctrina debe asumir una dirección de arriba hacia abajo, y penetrar totalidad de la pirámide de manera que la USAF se pueda preparar y combata de forma rutinaria con fuerzas distintas a las fuerzas de operaciones especiales.

    Desarrollo de Fuerzas

    A medida que se transforma, la USAF puede estar orgullosa de su administración minuciosa de recursos y requisitos de personal. Sin embargo, hay un dilema en la administración de personal cuando un grupo de habilidades particulares pierde su contribución a la lucha. La pérdida de importancia puede ocurrir debido a avances tecnológicos que simplemente han omitido la metodología más antigua y, con ello, los grupos de habilidades necesarios. Algo más problemático, la pérdida de importancia puede derivarse de un cambio en circunstancias que hace que tal pérdida sea potencialmente más temporal por naturaleza. En el corto plazo, parecería razonable eliminar este requisito y usar recursos fungibles en otra área (que antes era de menor prioridad). Entonces el problema pasa a ser uno de tiempo de anticipación para recuperar aquellas habilidades si la necesidad surge nuevamente. Las destrezas de COIN (y otros servicios) de la USAF han visto este ciclo de ave fénix una y otra vez, y los vigorosos esfuerzos actuales de las Fuerzas Aéreas del Comando Central (CENTAF) de los Estados Unidos están liderando la reconstrucción de esta destreza dentro de las fuerzas de propósito general de la USAF.

    Se incurre en costos incalculables al aprender, olvidar y volver a aprender una y otra vez habilidades de IW/COIN. Nos preguntamos cuánto más adelantados estarían los iraquíes hoy si hubiéramos usado las habilidades actuales de CENTAF en 2003. Dada la naturaleza de la guerra larga, el desarrollo de fuerzas de IW en la USAF debe asumir una postura de largo plazo. Aunque la redacción de doctrina representa un paso crítico en la creación de una capacidad duradera para ganar esta guerra, la síntesis de adiestramiento, educación y experiencia crearán la actitud necesaria para esta lucha—y eso servirá como el habilitador crítico, no sólo para CENTAF, sino para todo el personal de la Fuerza Aérea, quienes necesitarán las herramientas para combatir a un enemigo altamente adaptable en un entorno en constante cambio.

    El desarrollo de fuerzas es un equilibrio de tres esfuerzos principales—educación, adiestramiento y experiencia—diseñados para garantizar que la USAF tenga personal calificado en el momento correcto para realizar las misiones establecidas. Tal como se indicó anteriormente, la guerra larga presenta un conjunto de necesidades y aptitudes que son diferentes a los de la guerra convencional o de adversarios comparables. Por lo tanto, si la USAF desea capacidad en este sentido, su sistema de desarrollo de fuerzas debe producir gente calificada para IW y para estilos más tradicionales de conflicto. La USAF no puede confinar IW en una sola especialidad o grupo de especialidades. Una estrategia ganadora en COIN demanda la capacidad de transferir a una nación asociada virtualmente toda destreza que necesita la USAF para la lucha de COIN. En resumen, IW afectará a todas las especialidades.

    Por ejemplo, los santuarios proporcionan un grado de seguridad o anonimato a un oponente débil. Por una variedad de razones políticas, físicas, culturales o de información, el enemigo puede permanecer fuera del alcance del gobierno central. Sobre esta base, un territorio sin gobierno o con poco gobierno es causa de preocupación en toda área de operaciones, ya que es una fuente potencial de iniciativas de inestabilidad y antigubernamentales. No siendo simplemente un fenómeno centrado en tierra, el espacio no gobernado se extiende a los tres medios indicados en la misión de la USAF. La soberanía aérea continúa siendo un problema real en África y gran parte de América Latina. El espacio es gobernado, si lo es, más por la ciencia, tecnología y costo de realizar actividades allí que por cualquier conjunto de reglas aplicables. Y sólo las tasas relativas de innovación entre los beligerantes (por ejemplo, piratas informáticos contra especialistas de seguridad) gobiernan el área cibernética. La Internet se ha convertido en mucho más que simplemente un canal para email de fanáticos. En efecto, funciona como un refugio—un santuario—para terroristas. Cada uno de estos tres medios representa un problema real y actual en IW. El punto es éste: el desarrollo de fuerzas debe preparar a toda especialidad (aunque quizás no a todo Aerotécnico) para IW. El espacio de batalla es global en todo sentido, y todo medio es afectado.

    Sin embargo, esta advertencia es más que nada un recordatorio. Los enemigos eligen IW, acciones bélicas no restringidas u otras tácticas asimétricas porque no tienen otra alternativa. La actual capacidad de la fuerza para "hacer cosas increíbles realmente bien" ha descartado toda opción de fuerza principal que pudiera haber existido, y esta fuerza de alta tecnología no podrá ser debilitada hasta el extremo de que los oponentes vean algún potencial en esa arena.14 Ésta sigue siendo la fuerza que defiende la soberanía de los Estados Unidos. Ésta es la lucha que no podemos perder. Algunos ajustes de fuerzas son prácticos, pero el desarrollo de una USAF capaz de IW/COIN debe ser concurrente con sus responsabilidades para defender la soberanía de la nación contra adversarios comparables.

    Para conflictos de IW y COIN en general, la función fundamental de la USAF es ayudar a establecer una fuerza aérea de nación anfitriona digna de crédito. En la actualidad esa capacidad existe en forma permanente sólo en un escuadrón relativamente pequeño en AFSOC. El Sexto Escuadrón de Operaciones Especiales ciertamente tiene el talento pero carece de la cantidad necesaria para participar en todo el ámbito de áreas afectadas por la guerra larga. Con una lógica similar, también carece de la persistencia necesaria para sostener sus propias buenas obras. Las fuerzas de propósito general de la USAF tienen la cantidad necesaria y, con un programa de desarrollo de fuerzas correcto, pueden adquirir el requisito de talento. La USAF debe asumir el desafío y preparar su fuerza para una estrategia ganadora en la guerra larga. Para tener éxito, el personal de la Fuerza Aérea debe ser capas de evaluar, organizar, adiestrar, equipar, asistir y asesorar a las fuerzas aéreas extranjeras.15 ¿Cuál es el meollo del asunto? En la Operación Libertad de Irak, el camino más rápido de regreso a casa para la USAF es que exista una Fuerza Aérea Iraquí digna de crédito.

    Uno de los problemas más difíciles en este ciclo de desarrollo futuro incluirá establecer una fuerza eficiente cultural y lingüisticamente. "Evaluar, organizar, adiestrar, equipar, asistir y asesorar" es bastante difícil como conjunto de misiones cuando todos hablan un idioma común. Es más difícil aún cuando además de nuevas tecnologías y procedimientos se introducen nuevos idiomas. Independientemente de las ventajas de enseñar inglés a los demás, las estrategias de salida de Estados Unidos deben aceptar que los sistemas operativos y de enseñanza dejados atrás con toda seguridad volverán casi de inmediato a los idiomas que se habla cotidianamente—sin el beneficio comparable de la infraestructura basada en inglés sobre la que se hizo el adiestramiento (por ejemplo, información técnica). La alternativa actual, avanzar con un enfoque justo-a-tiempo, es similarmente una estrategia quebrada. El idioma ofrece el camino para entender la cultura, sirviendo como primer paso crítico para entender el centro de gravedad de COIN, la gente. La USAF debe determinar activamente las necesidades principales en idiomas, y después planear de manera correspondiente. En una ruptura con la práctica del pasado, el planeamiento del desarrollo de fuerzas para idiomas y cultura debe incluir también un paquete de mantenimiento para asegurar la capacidad y disponibilidad de recursos en el futuro.16

    Comunicación Estratégica

    La comunicación estratégica, el apoyo militar a la diplomacia pública, los asuntos públicos (PA), las operaciones de información (IO), las operaciones de influencia, las operaciones sicológicas (sin mencionar las áreas relacionadas periféricamente de engaño militar, guerra electrónica y, ataque y defensa de red de computadoras) caen actualmente en la misma unidad—un plato demasiado lleno. Para precisar, la comunicación estratégica carece de foco en los niveles estratégico, operativo y táctico—una serie especialmente crítica de deficiencias, dado el uso altamente astuto y sofisticado que nuestros enemigos hacen de todos los medios de información. El problema para los Estados Unidos comienza en la cúpula por falta de consenso (a nivel de todo el gobierno) sobre el quién, el qué y el cómo de la comunicación estratégica. La comunicación estratégica estadounidense, con su énfasis en una narrativa de arriba hacia abajo, colisiona con la realidad de la implementación oportuna en el nivel operativo militar e inferior. La doctrina, el adiestramiento y la práctica actuales no apoyan, de forma sistemática, una participación proactiva en un contexto en rápido cambio. Cierto, hemos tenido éxitos—pero con demasiada frecuencia debidos a esfuerzo individual y de héroes individuales que han usado su consciencia de situación en estos entornos fluidos para aprovechar oportunidades fugaces.

    Debemos desarrollar IO en la misma medida que los demás sistemas de armas en el centro combinado de operaciones aéreas. Por ejemplo, los expertos en PA deberían estar presentes en toda discusión de selección de objetivos para asegurar que se establece el plan de comunicaciones correcto en torno a cada operación cinética y, donde sea apropiado, para que programemos operaciones cinéticas en apoyo de los esfuerzos de comunicaciones. Además, un arma de IO por sí sola puede constituir el mejor medio para atacar algunos objetivos. La clave está en entender que los efectos son los que impulsan la opción de selección de objetivos más que al contrario. Hasta la fecha, nuestros esfuerzos en IW/COIN han empleado IO de forma deficiente, y toda misión sufre como resultado.

    Como meta de largo plazo para el desarrollo de fuerzas, deberíamos asegurar que los expertos en IO antes mencionados realmente existen. Por ejemplo, los oficiales de PA a quienes hemos limitado como especialistas en su campo profesional deben ampliar su entendimiento de las áreas relacionadas. Una opción podría ser combinar los campos profesionales de PA e inteligencia con asignaciones alternativas. Otra opción, ante los cortes propuestos en el número de oficiales de PA, podría incluir recrear opciones de responsabilidad adicional para que los operadores sirvan como oficiales de PA. Estas misiones de 18 meses (con un curso de adiestramiento inicial de 40 horas) darían a los grupos individuales un oficial de PA elegido por los comandantes y, con el tiempo, incrementarían de manera significativa el número de oficiales de línea que entienden los medios. Existen otras opciones, pero el punto es éste: tenemos que utilizar IO para ganar la guerra larga, y la USAF debería adquirir y sostener los recursos necesarios para lograrlo.

    Crear Capacidad de Asociación (BPC)

    BPC no es una idea particularmente nueva. Muchas coaliciones y alianzas se han formado alrededor de conceptos similares; por ejemplo en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, las iniciativas de "interoperabilidad" proporcionaron esencialmente el mismo efecto. Con el filtro de IW/COIN correcto, BPC no sólo extiende la aptitud militar táctica y operativa, sino que también sirve para las metas estratégicas de legitimidad y credibilidad del gobierno central. Por último, también proporciona parte de la solución para una guerra larga muy grande y diversa en la que una USAF relativamente pequeña carece de los activos para estar en todas partes a la vez. Sin embargo, para enfatizar el punto de dar forma, BPC no tiene que restringirse a sí misma a los enfrentamientos activos; más bien, podemos verla como una estrategia de largo alcance. Crear una fuerza aérea, o incluso mejorar una, no es una aventura de un día para otro.

    El Grupo de Estudios Estratégicos de la Marina de los Estados Unidos publicó un informe en 2006 que mencionaba una Armada de 1.000 barcos—una proposición radicalmente diferente de la Armada de 600 barcos de la década de 1980, propugnada por John Lehman, secretario de la Marina en ese entonces. El nuevo concepto tiene en cuenta el tipo de nave requerida en la guerra larga (quizás más énfasis en río/agua turbia y menos énfasis en agua azul) y quién podría proporcionarla u operarla. Podría ocurrir un cambio o rebalanceo en los tipos de inventario de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, pero ciertamente no una quintuplicación de cascos—algo imposible de lograr y sostener en el entorno fiscal actual y probablemente no sea la solución más efectiva en IW/COIN. Bajo este concepto, la Marina incrementaría capacidades específicas buscando naciones socias en una estrategia amplia para el enfrentamiento. El personal de la Fuerza Aérea debería preguntarse si existe una versión de la USAF equivalente a una Marina de 1.000 barcos.

    El personal de la Fuerza Aérea ya participa en BPC en muchos lugares—evidentemente en Irak y Afganistán, pero también en programas de intercambio y educación así como en secciones de la USAF dentro de varias embajadas y grupos militares. Sin embargo, en demasiados ejemplos el proceso de selección y preparación para asignaciones en el extranjero apenas consiste de una verificación de disponibilidad. La USAF tiene personal inteligente, apto y motivado que ha mostrado una agilidad impresionante en su capacidad para adaptarse y aprender.17 Desafortunadamente, demasiado de este aprendizaje ocurre en el trabajo. Institucionalmente, la USAF tiene una oportunidad para configurar el espacio de batalla. Más que tratar BPC como una factura por pagar, la USAF debe adaptar su estructura para cumplir un compromiso de largo plazo para educar y adiestrar fuerzas aéreas extranjeras. Las alternativas a tal estrategia no son alentadoras.

    La naturaleza prolongada y compleja de la insurgencia es un reto a las instituciones de lucha de guerra, que se encuentran culturalmente fijadas a ciclos rápidos de búsqueda, arreglo, rastreo, selección de objetivo, ataque y evaluación.18 Este enfoque seudo-científico a causa y efecto establece falsamente restricciones de corto plazo para el éxito, y estas expectativas resultan exacerbadas por un medio de información omnipresente, muy veloz, que necesita reportar resultados de forma continua. Estas condiciones ambientales producen un ciclo de evaluación frecuentemente truncado, falta de paciencia para efectos de cascada o de largo plazo, y atención fija al informe táctico de corto plazo, en franco contraste con el progreso glacial en la mayoría de los recuentos históricos relacionados con la insurgencia.19 Por ejemplo, algunos expertos destacan la experiencia británica en Malasia como un "estándar de oro" sobre cómo conducir COIN. Pero el Teniente Coronel John Nagl del Ejército de Estados Unidos observa que si eso es verdad, entonces el "record olímpico y el de piscina" es de unos doce años.20 Irlanda del Norte tardó bastante más tiempo.21 Como institución, la USAF no ha demostrado históricamente una fuerte disposición para ver asuntos de combate en ciclos de 12 años.

    El reconocimiento de la distinción entre guerra convencional y COIN adquiere especial importancia para el personal de la Fuerza Aérea cuando evalúan cómo contribuir en las intervenciones COIN. En estas circunstancias, la decisión estratégica clave exige determinar si se debe luchar o habilitar COIN. Más directamente, la elección está entre forzar una plantilla militar convencional existente en un conjunto de circunstancias ampliamente incompatibles o crear una capacidad de nación socia para que gane por su propio mérito. Los oradores y participantes del simposio advirtieron, estando de acuerdo, que la historia no apoya la idea de que las potencias externas puedan ganar guerras internas. Por lo tanto, debemos elegir la opción de habilitar. Tan contraintuitivo como parezca a primera vista, este re-conceptualización de cómo enmarcar la contribución del poderío aéreo es fundamental para ganar en la guerra larga.

    Por lo tanto, la USAF opera más efectivamente en el nivel estratégico cuando participa en apoyo de COIN que cuando la lucha directamente. Idealmente, puede hacerlo con, y mediante, el gobierno apoyado y sus instituciones antes que la lucha comience. Estas acciones de la USAF de dar forma y disuasión incluyen evaluar, organizar, adiestrar, equipar, asistir y asesorar iniciativas dentro del contexto de otros esfuerzos políticos, de información, económicos, socioculturales y militares—ultimadamente diseñados para establecer y/o sostener un gobierno central legítimo. Bien planeadas, estas acciones también socavan la estructura de apoyo y la lógica de la disidencia o la rebelión. Estas actividades son esenciales para evitar conflictos o cuando menos para mitigar los reclamos y el reclutamiento contra el gobierno. Una afirmación repetida a menudo, pero subjetiva, en relación a la mezcla óptima de acciones establece que se invierte sólo aproximadamente 20 por ciento de un esfuerzo COIN exitoso en iniciativas militares; el 80 por ciento restante son contribuciones económicas, políticas y socioculturales a la estrategia global. La información sigue siendo el sustento de todo esfuerzo.

    Una perspectiva muy práctica de la participación de la USAF en actividades de IW/COIN en la guerra larga sostiene que, incluso si fuera una buena idea (pero no lo es), la USAF simplemente no es lo suficientemente grande como para servir de fuerza aérea de toda nación en disputa o región en riesgo. Las fuerzas de propósito general de la USAF deben tener la capacidad de crear lo que se hubiera creado a partir de los recursos de la nación anfitriona. Si en algunos casos, deben comenzar desde cero, necesitarán extraer un conjunto amplio de talentos de toda la gama de especialidades de la USAF. Para habilitar esfuerzos similares en la fuerza aérea apoyada, debemos reproducir los procesos, las disciplinas y los inventarios (personas y cosas) que habilitan los esfuerzos de la USAF (apropiados para las circunstancias y la cultura).

    El uso de una estrategia de habilitación produce el beneficio inmediato de reducir de manera significativa el perfil estadounidense en una nación en disputa. Tal como se ha visto recientemente en Irak, y muchas veces en la historia, la presencia de grandes fuerzas puede ser un gran factor de cohesión para grupos antigubernamentales tradicionalmente diferentes. Incluso grupos que nunca trabajarían juntos en circunstancias normales unen esfuerzos para expulsar a los intrusos. Más que ayudar al gobierno central, una presencia estadounidense grande puede ser un multiplicador de fuerzas para reclutamiento y propaganda de los insurgentes. Una estrategia habilitadora con el énfasis adecuado en por, con y a través del gobierno central reduce el riesgo de esta presencia.

    Según Dave Ochmanek, analista principal de RAND y orador del simposio, la insurgencia u otras actividades de IW amenazan (o lo han hecho recientemente, o lo harán en el futuro) a casi la mitad de las aproximadamente 190 naciones de la Naciones Unidas.22 Potencialmente ésta es una arena muy amplia para realizar CCA, pero los números por sí solos pueden ser engañosos sin una evaluación seria para establecer las condiciones actuales. Comúnmente erramos al asumir que la mejor solución exige una copia de nuestra fuerza—tal vez sea cierto en algunas circunstancias pero es una suposición deficiente sin una evaluación que la convalide. Por lo tanto, los planificadores no sólo deben entender las necesidades de la nación objetivo, sino que también deben entender claramente la capacidad de esa nación para aprender, operar y sostener programas desarrollados con nuestra asistencia. Muchas naciones en riesgo no son candidatos viables para realizar transferencias de alta tecnología y plataformas sofisticadas porque carecen de una amenaza justificatoria o las capacidades estructurales y demográficas para mantener y operar esos sistemas aéreos, espaciales y ciberespaciales. Suponer que sólo los sistemas antiguos son viables sería igualmente errado. En BPC la respuesta correcta involucra proporcionar la tecnología correcta más que baja o alta tecnología. El inventario actual de la USAF enfatiza la alta tecnología, restringiendo así las opciones disponibles para BPC mediante la transferencia técnica. Los aviones no constituyen el único elemento de BPC, pero típicamente han servido como la avanzada del poderío aéreo para el adiestramiento, doctrina y relaciones de largo plazo entre militares, que han hecho posibles los objetivos estadounidenses y la seguridad de la nación anfitriona.

    Las plataformas de la era de Vietnam que ofrecieron esta entrada a la USAF se han agotado o están desapareciendo rápidamente, y los socios potenciales con recursos limitados y poca justificación para aviones de alta tecnología típicos del inventario actual de la USAF buscan ahora proveedores extranjeros en lugar de estadounidenses para que les proporcionen plataformas capaces de COIN. Ciertamente podemos emplear otras capacidades de la USAF en BPC (por ejemplo, control de tráfico aéreo en África), pero el decreciente mercado para los aviones estadounidenses sigue siendo una preocupación. En forma realista, la nueva plataforma de alta tecnología puede ser un sistema aéreo no tripulado, pero para crear una apertura a un plan habilitador de largo plazo, la USAF debería primero desarrollar una estrategia para tecnologías de COIN exportables. Si los antiguos F-20 pueden aún servir, esto quiere decir que la USAF también tendría que operar estas plataformas en su propio inventario.23

    Recomendaciones
    Seleccionar alguna plataforma adecuada sería una provocadora primera opción para comenzar las discusiones de la contribución del poderío aéreo a COIN, pero la experiencia de la USAF y el potencial para enfrentamiento van mucho más lejos de la intervención técnica de línea de vuelo por personal de operación y mantenimiento. En realidad el control del espacio aéreo o el mantenimiento del control soberano de ese espacio, es un problema en la mayor parte de África fuera de las áreas de terminales. Junto con la Organización Internacional de Aviación Civil y la Administración Federal de Aviación, la USAF tiene el equipo para evaluar, asesorar y asistir en esta área. Garantizar el cumplimiento de las normas internacionales de aviación para movimiento aéreo claramente sería ventajoso en la guerra larga, y la USAF podría hacer contribuciones vitales para dar forma al espacio de batalla. Sin embargo, la USAF debe decidir primero que aspecto tendrá IW/COIN para la institución. Si el servicio elige habilitar a sus socios para luchar y ganar por su cuenta, entonces deberá invertir a corto plazo en ideas e iniciativas de desarrollo de fuerzas para abrir el camino.

    La estrategia deberá seguir siendo una función de arriba hacia abajo para proporcionar guía coherente en vías paralelas en cada nivel. No debemos ver la doctrina de la USAF de forma diferente; hay mucho trabajo por hacer en esta arena. AFDD 2-3 (y 2-3.1) representa un buen comienzo para restablecer las actividades de IW en el campo de visión de la USAF, pero los documentos de tercer nivel probablemente no tendrán suficiente influencia sobre la pirámide completa de doctrina para esta tarea. Típicamente aún vemos IW, FID, COIN y BPC como el ámbito de las fuerzas de operaciones especiales, y fuera de la misión total de la USAF. Pero como BPC es fundamental estratégicamente para ganar la guerra larga, debemos incluirla en la doctrina básica de la USAF—AFDD 1. Colocada allí, en el nivel superior de la doctrina de la USAF, la BPC puede filtrarse apropiadamente a través de la pirámide de doctrina, y así crecerá en todas las especialidades. De muchas formas, el establecimiento de una relación de largo plazo puede ser más importante que los cambios concretos de corto plazo. Culturalmente, los estadounidenses a menudo encuentran que es una decisión difícil porque las inversiones en tiempo o personal sin duda enfrentarán evaluaciones de costo-beneficio basadas en medidas tangibles más que intangibles. Tal como en los otros reconocimientos de la distinción de COIN con respecto a la guerra convencional, los planificadores estratégicos deben reconocer que BPC no es una inversión de corto plazo. Nuevamente, la estrategia global de la USAF definirá cómo se configurará a sí misma.

    Estructuralmente, el sistema de personal no está preparado en este momento para encontrar, educar, adiestrar y desarrollar a el personal de la Fuerza Aérea con experiencia para participación sostenida de largo plazo con naciones socias. No tenemos ningún método para identificar los requisitos de desarrollo y calificación; ni está el sistema de personal de la USAF preparado para localizar estas calificaciones y encontrar el personal apropiado para cada trabajo en la guerra larga. Además, la USAF ha adoptado un modelo funcional algo fracturado para IW/COIN. BPC aloja al Centro de Excelencia de la Coalición y Guerra Irregular de la USAF. El Estado Major de la USAF (A1D) se ha reorganizado recientemente para dedicarse a asuntos de desarrollo de fuerzas; A3/5 y A7 están considerando la creación de un grupo de IW. CENTAF ha establecido un grupo consultivo expedicionario. AFSOC está triplicando el tamaño del único "Escuadrón de FID" en la USAF. La Universidad del Aire fue anfitriona de un simposio sobre COIN para sus auspiciadores de la USAF. Todas éstas son buenas acciones, ¿pero tenemos una estrategia global? El vector arriba-abajo sigue siendo el punto de partida esencial para acelerar la preparación y contribución de la USAF en la participación sostenida.

    Tal como se discutió en varios informes de RAND, y en base a la experiencia del servicio en Libertad de Irak, el inventario actual de la USAF es bastante compatible con mucho del trabajo cinético que necesitamos hacer en COIN (por la USAF, no necesariamente por una nación socia).24 Sin embargo, el enfoque no cinético tiene varias brechas, y IO representa quizás el déficit singular más importante en el arsenal actual de Estados Unidos. Desechando un retorno a las estrategias de aniquilación, la principal diferencia entre éxito militar y victoria política parece estar en convencer al enemigo que ha perdido, o que tiene mejores opciones para el futuro si está de nuestro lado. Podemos lograr mejor esta dinámica humana, o efecto social y de ingeniería, mediante el uso de un programa de información integrado, persistente y amplio estrechamente sincronizado con las operaciones cinéticas tradicionales de los militares. Debemos incorporar totalmente la gama completa de capacidades de IO como sistema de armas en el centro de operaciones aéreas combinadas y considerarlas como opción igualitaria responsable, seleccionable y que produce efectos para el comandante. La USAF debe rediseñar el proceso de planeamiento pertinente para incorporar estas capacidades y después organizar y proporcionar adiestramiento para explotarlas. Finalmente, en todos los talleres del simposio se pusieron en consideración dos preguntas específicas sobre cómo podría la USAF posicionarse para la guerra larga.

    ¿Necesita la USAF un Concepto de Operaciones para la Contrainsurgencia?

    Un concepto de operaciones (CONOPS) específico para COIN que utiliza el modelo actual del Estado Mayor del Aire como referencia encontró muy poco eco en el simposio. Una vez que la USAF decida sobre su vector para IW/COIN, si el Estado Mayor del Aire necesita esta función para estrategias efectivas de adquisición e implementación, podría crear tal oficina y producto. Sin embargo, los participantes del taller vieron la función CONOPS como un subproducto mecánico, más que un precursor, de una estrategia de IW/COIN efectiva.

    ¿Necesita la USAF un Inventario Especializado para la Contrainsurgencia?

    Los participantes del simposio sobre COIN dieron fuerte respaldo a BPC como un elemento esencial para el futuro de la USAF. Considerando el hecho de que pocas de las más de 80 naciones en riesgo potencial podrían operar el inventario actual de alta tecnología de la USAF, las opciones de incorporar plataformas de tecnología correcta en el inventario de la USAF resultan el paso lógico. Hacerlo crearía la pericia necesaria y el menú de opciones pertinentes adecuado para una fuerza aérea exportable. Las plataformas por sí mismas no pueden crear un servicio aéreo adecuado en un país, pero al menos en el futuro predecible, abren una ruta efectiva para crear instituciones dignas de crédito.

    Conclusión
    En IW/COIN, nuestro objetivo estratégico principal requiere un gobierno de nación anfitriona legítimo, digno de crédito y que funcione. Desde una perspectiva de efectos, el esfuerzo militar principal deberá proporcionar un santuario donde las iniciativas políticas, de información, económicas y socioculturales de ese gobierno puedan madurar, y eliminar el entorno hostil desde el cual operan los insurgentes. Ésta no es una misión nueva. De hecho, la USAF contribuyó decisivamente en el éxito de una operación muy similar hace más de cinco décadas: el puente aéreo de Berlín. El poderío aéreo conjunto y de la coalición junto con un masivo esfuerzo logístico del Ejército en cada extremo del puente aéreo proporcionaron tal santuario. Durante casi un año, el puente aéreo sustentó plenamente las partes ocupadas de Berlín Occidental; sin embargo en última instancia el puente aéreo por sí mismo no abrió físicamente ninguna barricada. Los soviéticos sucumbieron a las realidades diplomáticas y económicas impuestas sobre ellos por Occidente. Si un puente aéreo inadecuado hubiera limitado los otros esfuerzos a sólo una semana o un mes, los resultados para Berlín y el Oeste hubieran sido muy diferentes. Enfatizando el poderío aéreo en este caso, los militares otorgaron a los diplomáticos un tiempo aparentemente ilimitado para trabajar, y ultimadamente la ecuación riesgo-ganancia funcionó contra los soviéticos—un fenómeno común en IW/COIN. Crear la capacidad del socio es la herramienta correcta para lograr ese objetivo.

    La Guerra Irregular y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos

  2. #2
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    Muy bueno el artículo Derruido.

  3. #3
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    Muy bueno el artículo Derruido.
    Gracias, pero el crédito se lo debemos al craneo que escribió semejante artículo.

    Yo, solamente tengo el mérito de haberlo choreado.

    Salute
    Derru

  4. #4
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    Predeterminado Respuesta: Estados Unidos concepto COIN

    Definiendo COIN
    Principios e Imperativos para Combatir la Insurgencia
    Dr. Conrad C. Crane*



    EL MUNDO SE DIO cuenta de la existencia de un cuerpo coherente de la teoría de la insurgencia como resultado de los trastornos revolucionarios que acompañaron al deterioro de los imperios después de la Segunda Guerra Mundial. Junto con la propagación de las ideas de Mao Tse-Tung, Ernesto "Che Guevara", Carlos Marighella y Vo Nguyen Giap se dio un intento de los insurgentes para desarrollar su propio conjunto de prácticas y principios. Los principios de estos escritores, mayormente británicos y franceses, fueron el producto de muchos años de lucha en teatros pasando por Argelia, Malaya y Vietnam, además de la observación de muchos estudios de casos. David Galula, Frank Kitson, Robert Thompson y Roger Trinquier ofrecen mucha información útil para los practicantes actuales de contrainsurgencia (COIN).1 Una nota reciente para quienes traten de entender COIN a partir de la historia es el trabajo amplio de Kalev Sepp, de la Escuela de Posgrado Naval, quien examina muchos casos históricos para desarrollar su propia lista de mejores y peores prácticas de COIN.2

    Principios Básicos para la
    Contrainsurgencia
    Cuando el equipo de redactores de la Infantería de Marina del Ejército encargado del Manual de Campo (FM) 3-24/Publicación sobre Lucha de Guerra de la Infantería de Marina (MCWP) 3-33.5, Contrainsurgencia, comenzó sus deliberaciones, revisó estas enseñanzas del pasado para desarrollar una lista básica de principios sobre los cuales crear el nuevo manual de doctrina. Aunque esta búsqueda resultó muy provechosa, los escritores que eran observadores y veteranos de conflictos recientes en Afganistán e Irak consideraron, basados en la naturaleza evolutiva del conflicto moderno, que algunos de los nuevos principios también merecían énfasis. Como resultado, la publicación enumera no sólo principios de COIN basados mayormente en la historia, sino también imperativos derivados de experiencias más contemporáneas. Juntos proporcionan un marco de referencia para discutir la búsqueda de una campaña exitosa de COIN. Con algunas variaciones, los principios e imperativos del nuevo FM/MCWP forman la base de este artículo. Este documento contiene explicaciones más detalladas.3 Aunque gran parte de la discusión se centra en aplicaciones a ejemplos estadounidenses, estos principios son ampliamente aplicables a la conducta operativa de cualquier COIN.

    La Importancia de la Legitimidad
    Por definición, los combatientes en lados opuestos de una guerra interna buscan el poder político. Según su propia definición de legitimidad, la población de la región disputada decidirá quién es el ganador. Eso no significa que los gobiernos ilegítimos no puedan gobernar. Todos gobiernan por una combinación de consentimiento y coacción, y aquellos que se definen como legítimos se apoyan principalmente en el consentimiento de los gobernados. La forma de gobierno que se apoya principalmente en la coacción es inestable; tan pronto como se interrumpe el poder del estado, la gente cesa de obedecerlo. Para el éxito de largo plazo, los contrainsurgentes deben fomentar el desarrollo de formas de gobierno efectivas mediante un gobierno legítimo.

    Sin embargo, la definición local de legitimidad puede diferir bastante de nuestra tradición liberal occidental. Algunas culturas pueden aceptar un gobierno teocrático o dar más valor a la seguridad más que a las libertades que consideramos esenciales. Los contrainsurgentes deben realizar un análisis sociocultural exhaustivo para determinar lo que la población local percibe como gobierno legítimo. Deben entender y reconciliar estándares diferentes, una tarea que puede ser difícil para los Estadounidenses, quienes dan alta importancia a las prácticas democráticas y a los valores liberales. Deben reconocer que las opiniones locales—y no las nuestras—determinarán la legitimidad. No obstante, en situaciones que presentan conflictos civiles intensos donde las definiciones locales de legitimidad se vuelven excluyentes o genocidas hacia los grupos rivales, los contrainsurgentes interventores tendrán que coaccionar a los beligerantes, incluyendo al gobierno apoyado, para crear la posibilidad de un compromiso político.

    La Primacía de los Factores Políticos
    Muy raramente tienen éxito los contrainsurgentes que utilizan acciones puramente militares. Usualmente, se restaura la paz con alguna clase de solución política que resuelve las causas raíces de la insurgencia o crea aceptación popular amplia para el gobierno. Los aspectos político y militar de las guerras internas están inseparablemente ligados y siempre se deben evaluar conjuntamente. A pesar del aforismo ampliamente citado del General Chang Ting-chen, popularizado por Galula, que la guerra revolucionaria es 80% política y 20% militar, esa relación cambia con el tiempo y el lugar.4 No obstante, las acciones militares realizadas sin evaluar sus resultados políticos tendrán en el mejor de los casos una efectividad reducida y en el peor caso serán tremendamente contraproducentes. Los contrainsurgentes deben mantener el foco en su visión del estado político final que establecerá un gobierno legítimo.

    Unidad de Esfuerzo
    El equipo de redacción debatió ampliamente sobre si la nueva doctrina de COIN debería procurar la unidad de comando o la unidad de esfuerzo. El consenso fue que aunque la unidad de comando es ideal y preferida, también es imposible lograrla en la mayoría de los esfuerzos COIN. Los comandantes militares encontrarán miles de jugadores en su área de operaciones, incluyendo agencias del gobierno de los Estados Unidos, las Naciones Unidas, las organizaciones no gubernamentales (NGO) (tales como Médicos sin Fronteras) hasta los representantes de la nación anfitriona. En los niveles más altos del teatro, el embajador estadounidense y el equipo del país anfitrión deben participar en todo el planeamiento, pero parece evidente que tanto en Afganistán como en Irak los elementos del Departamento de Estado y del Departamento de Defensa tienen cadenas de comando separadas. Muchas NGO se resisten a participar abiertamente con las fuerzas militares, a pesar de esto se debe realizar algún esfuerzo de coordinación. La cruda realidad es que los insurgentes que desean sembrar caos consideran a las agencias que prestan servicios como objetivos, y la mayoría de las NGO se dan cuenta de ese hecho. Sin embargo, aunque deseen seguridad, no aceptarán mucha guía. Lo más que se puede esperar en muchas situaciones es lo que el General Anthony Zinni, USMC, retirado, llama "HAND [SHAKE] CON (Handshake Control - Control de Coloquio)", un arreglo informal basado en contacto y entendimiento personal.5 También es esencial la participación de los contribuyentes de la nación anfitriona en todos los niveles para lograr metas políticas y establecer legitimidad crítica. Las unidades militares deben estar preparadas para dedicar recursos considerables a las obligaciones de coordinación con los varios actores. Todos tienen que contribuir a la restauración de la estabilidad y el mejoramiento de las condiciones.

    Comprender el Entorno
    El adiestramiento contemporáneo pre-despliegue de las unidades ha cambiado considerablemente en términos de orientación amplia en la sociedad y la cultura del área de operaciones. Los insurgentes comienzan con una gran ventaja en conocimiento local, y los contrainsurgentes deben compenetrarse rápidamente con la gente y sus vidas para ponerse a la par. Los contrainsurgentes deben entender las relaciones de poder, los valores y las ideologías dentro de la sociedad a fin de entender la naturaleza y las dificultades del conflicto existente. Por consiguiente, COIN requiere mayor énfasis en destrezas tales como idioma y conciencia cultural que la guerra convencional.

    Operaciones Guiadas por Inteligencia
    Los contrainsurgentes necesitan un mayor entendimiento cultural para recopilar, comprender y aplicar inteligencia esencial para el éxito de COIN. Sin inteligencia oportuna y precisa, las acciones militares pueden ser inefectivas en el mejor de los casos—contraproducentes en el peor. Las operaciones efectivas deben configurarse mediante inteligencia oportuna, específica y fiable que se recopila, analiza y aplica en el nivel más bajo posible—y se difunde a través de la fuerza. Las actividades COIN realizadas adecuadamente generan más inteligencia importante. Se desarrolla un ciclo mediante el cual las operaciones producen inteligencia para generar y dar forma a operaciones subsiguientes. Todo contrainsurgente representa un posible recopilador de inteligencia, y toda persona una posible fuente de información importante. Los informes recopilados por las patrullas de la unidad, los miembros del equipo del país, y las agencias civiles asociadas con los esfuerzos COIN a menudo son más importantes que los provenientes de activos de inteligencia especializados.

    Aislar a los Insurgentes de su Causa y Apoyo
    El aislamiento es un tema común entre los teóricos de COIN: es mucho más fácil desconectar una insurgencia de su apoyo y dejarla que se desvanezca, que matar o capturar a todos los insurgentes. Para lograr el éxito de largo plazo, los contrainsurgentes hábiles deben eliminar la fuente del poder de recuperación de una insurgencia. Hay que abordar las quejas sociales, políticas y económicas que estimulan el descontento. El control de la población y la seguridad de fronteras pueden desconectar el apoyo físico. En el mundo interconectado de hoy, el apoyo financiero de una insurgencia puede provenir de una variedad de fuentes. Quizás sea necesario realizar acciones legales internacionales o locales para secar esas actividades. A medida que aumenta la legitimidad del gobierno de la nación anfitriona, aumenta la participación de la población para limitar el apoyo a la insurgencia. La victoria en COIN se vuelve permanente cuando la gente apoya activamente el aislamiento de las fuerzas insurgentes derrotadas.

    Seguridad Bajo el Imperio de la Ley
    Con respecto a los desafíos que encontró mientras realizaba operaciones de COIN en Vietnam, John Paul Vann comentó, "La seguridad puede ser el diez por ciento del problema, o puede ser el noventa por ciento, pero sea lo que sea, es el primer diez por ciento o el primer noventa por ciento. Si no hay seguridad, nada de lo que hagamos durará."6 Los contrainsurgentes deben despejar las áreas de interferencia insurgente y mantenerlas así para construir instalaciones e instituciones que mejoren la vida de la población y resuelvan sus quejas. La aptitud para lograr seguridad sirve como la base para la legitimidad del gobierno.

    Sin embargo, el cómo se logre esa seguridad puede ser tan importante como instituirla. Actuar de acuerdo con un sistema legal establecido alineado con la cultura y prácticas locales aumenta la legitimidad del gobierno. Pero los actos ilegítimos de los oficiales del gobierno o las fuerzas de seguridad pueden socavar todo progreso y estimular la insurgencia. Estas acciones incluyen el uso injustificado o excesivo de la fuerza, la detención ilegal, la tortura y el castigo sin juicio. Los insurgentes a menudo aprovechan los abusos de la policía o los soldados de la nación anfitriona para convertirlos en una herramienta de movilización clave. La participación de las fuerzas estadounidenses en las operaciones COIN debe cumplir con nuestros tratados y leyes. Cualquier abuso de los derechos humanos o las violaciones cometidas por estadounidenses son rápidamente conocidos por la población local y, con el tiempo, por el mundo—por ejemplo, la reacción local e internacional a los abusos en Abu Ghraib. Los actos ilegítimos socavan los esfuerzos COIN de corto y largo plazo.

    Compromiso de Largo Plazo
    La nueva doctrina de COIN está diseñada para aplicarse en una campaña de teatro, pero el último principio se orienta a los elementos de decisión en todos los niveles. Con su característica de demandar muchos recursos, COIN requiere dinero, personal y tiempo considerables. Por naturaleza las insurgencias son prolongadas y diseñadas para desgastar a los oponentes, quienes tienen mayores activos materiales. En el núcleo de muchas críticas del desempeño de Estados Unidos en COIN hay una suposición de que los estadounidenses no tienen ni la paciencia ni la voluntad necesarias para el éxito en los conflictos prolongados. Las poblaciones insurgentes y locales a menudo creen que unos cuantos años o unas cuantas bajas harán que Estados Unidos abandone COIN. Para reforzar la fe en la firmeza del apoyo estadounidense es necesario que los líderes a nivel nacional y del teatro reafirmen constantemente el compromiso, respaldando tales reafirmaciones con hechos.

    La actividad política de mantener el apoyo público nacional recae fuera de la esfera de los comandantes militares de las fuerzas de intervención que realizan la campaña de COIN. Sin embargo, los comandantes deben garantizar que la conducción de las operaciones no dificulte la labor de los líderes elegidos para mantener el apoyo público ni socave la confianza del público. Asimismo, los contrainsurgentes deben preparar estructuras de apoyo diseñadas para operaciones de largo plazo. El planeamiento y los compromisos deben basarse en límites sostenibles de ritmo de operaciones y ritmo de personal. También debemos prestar atención a ampliar los requisitos a fin de mantener el apoyo de las instituciones de la nación anfitriona, incluso después de la reducción de los niveles de nuestras fuerzas.

    Imperativos del Entorno
    de la Contrainsurgencia Contemporánea
    Aunque todos los teóricos de COIN de la era de la Guerra Fría antes mencionados reconocerían estos principios, el entorno contemporáneo no es el mismo que el suyo. Las insurgencias de hoy son raramente monolíticas. Más usualmente, las contrainsurgencias encaran una matriz compleja y cambiante de enemigos con diferentes motivaciones y métodos. A menudo los insurgentes se vinculan a través de redes dispersas, aprovechando la Internet y los nuevos medios de comunicaciones que también utilizan para generar apoyo y difundir propaganda. Estas mismas tecnologías no sólo han incrementado la capacidad de respuesta y las demandas de los medios de comunicación mundiales sino que también han creado miles de bloggers a quienes nadie controla. Además, el fin de la Guerra Fría desató muchos odios y conflictos antiguos, que los combatientes pueden ahora perseguir utilizando armamentos ampliamente disponibles. Por lo que, además de los principios de base histórica enumerados anteriormente, COIN contemporánea debe considerar un conjunto de imperativos adicionales.

    Gestión de la Información
    Toda acción conlleva una reacción de información. El viejo dicho "percepción es realidad" tiene importancia especial para COIN, ya que las actitudes de la población tienen mucha importancia en la determinación de la victoria. La línea de operación lógica "información-operaciones"—tal vez la decisiva para una campaña de COIN—empalma y encapsula a todas las demás.7 Los insurgentes poseen una ventaja importante en el área de la información ya que pueden hacer promesas desmesuradas de lo que lograrían si estuvieran en el poder, mientras que los contrainsurgentes tienen que producir resultados reales, con las palabras igualando los hechos.

    Los contrainsurgentes deben considerar el impacto de la información de sus acciones sobre muchas audiencias, incluyendo las poblaciones internacional, regional y local. Además, deben mantener informadas a las fuerzas militares amigas, y dirigir una campaña de información al enemigo. Especialmente para los estadounidenses, mantener el apoyo en el frente doméstico es también importante. Pero los mensajes a todas estas audiencias deben ser coherentes. En el entorno de información globalizado actual, la población local puede usar Internet o la televisión por satélite para monitorear mensajes transmitidos a la comunidad internacional y al público estadounidense. Cualquier incoherencia percibida reduce la credibilidad y socava los esfuerzos de COIN.

    Gestión de Expectativas
    Las expectativas no satisfechas pueden aumentar el descontento popular. Algunas culturas interpretan el fallo en mantener una promesa sumamente ambiciosa de mejoramiento como una decepción intencional—no como buenas intenciones que salieron mal. Para limitar el descontento y fomentar el apoyo, los contrainsurgentes deben fijar y mantener un conjunto realista de expectativas entre la población, la comunidad internacional e incluso las unidades militares amigas. Los contrainsurgentes efectivos entienden las normas locales y adaptan los métodos para controlar las expectativas. Las fuerzas estadounidenses enfrentan un desafío en esa área debido a su reputación en materia de logros. Algunos llaman a esto el "Síndrome del hombre en la luna", refiriéndose a la incredulidad expresada por los habitantes de una villa castigada que una nación capaz de poner una nave espacial en la luna no pueda restaurar rápidamente los servicios básicos o conseguir trabajo para todos.

    Las agencias involucradas en la reconstrucción pueden ser victimas de promesas exageradas. Los contrainsurgentes tienen que recordar que sus palabras deben coincidir con los hechos. La gestión correcta de las expectativas para generar legitimidad requiere demostrar progreso político y económico para que la población vea cómo está mejorando la vida. Las operaciones COIN exitosas incrementan el número de personas que se interesan en el éxito del estado y su gobierno. La eventual victoria resulta en gran medida de convencer a una sólida mayoría de la población que sus vidas serán mejores bajo el gobierno que bajo un régimen insurgente. Aparentemente Estados Unidos ha tenido más éxito en mantener el apoyo local en Afganistán que en Irak, porque las expectativas iniciales en el primer país eran mucho menores que en el segundo, y porque los afganos han sido más agradecidos de las pequeñas mejoras.

    Uso del Nivel de Fuerza Apropiado
    En los muchos documentos preliminares de la nueva doctrina, el imperativo relacionado al uso de la fuerza pasó de "uso de fuerza mínima" a "uso de fuerza medida", hasta su redacción final. Muchos escritos contemporáneos de COIN resaltan el uso de la mínima fuerza posible en cualquier situación. No es eficiente ni efectivo realizar una operación militar que, por sus efectos involuntarios, cree más insurgentes de los que elimina. Sin embargo, a veces hace falta una muestra de fuerza para demostrar el compromiso o intimidar a los enemigos. Además, es necesario eliminar o capturar a algunos enemigos implacables. Pero los contrainsurgentes deben analizar cuidadosamente el tipo y la cantidad de fuerza a utilizar en cualquier operación. Los comandantes deben adoptar niveles de fuerza medidos, apropiados y aplicar esa fortaleza con precisión para cumplir la misión sin causar pérdida de vida o sufrimiento innecesarios.

    También es importante el que maneje esa fuerza. Es más probable que la población considere las incursiones urbanas como legítimas si son realizadas por la policía en lugar de soldados extranjeros, siempre y cuando la policía tenga reputación de competencia e imparcialidad. Si la población considera a la policía más bien como parte de un grupo sectario opresivo, su uso puede ser contraproducente. Los contrainsurgentes efectivos deben entender el carácter de la policía local y las percepciones populares de la policía y las unidades militares. Estos factores son parte del proceso de determinar la forma más apropiada de aplicar la fuerza.

    Aprender y Adaptarse
    El verdadero tema unificador de FM 3-24 / MCWP 3-33.5 involucra aprender y adaptarse. La nueva doctrina es sólo parte de un proceso más amplio para cambiar el modo de pensar de los militares. Hay nuevos escenarios en los centros de adiestramiento, nuevos programas de estudio en las escuelas y nuevos programas para preparar las unidades para el despliegue. Los insurgentes contemporáneos están conectados en red para adaptación, tal como nuestras propias fuerzas tratan de hacerlo. Las tácticas exitosas con dispositivos explosivos improvisados en Irak pronto aparecen en Afganistán. Las tácticas de contrainsurgencia que funcionan una vez en un lugar serán anuladas en otro lugar en otro momento. Los contrainsurgentes hábiles deben adaptarse con tanta rapidez como sus oponentes. Cada unidad debe hacer observaciones, sacar y aplicar lecciones, y evaluar los resultados. Los comandantes deben tener un proceso para distribuir las mejores prácticas a través de sus comandos y para intercambiarlas con otras unidades. Debido a que los insurgentes cambiarán sus operaciones, buscando puntos débiles, una fuerza contrainsurgente debe disfrutar de competencia generalizada.

    Autorizar Poderes en los Niveles más Bajos
    COIN contemporáneo es una guerra de mosaicos. Comúnmente, en los seminarios dictados en las escuelas de guerra, dos ex comandantes de batallón en Irak y Afganistán discreparán profundamente en el curso de la guerra que ellos observaron. Esto es entendible porque no vieron la misma guerra. Diferentes zonas tienen diferentes conjuntos de condiciones y los enemigos emplean una combinación diferente de métodos. Los comandantes locales deben tener la autoridad y los recursos para manejar sus propias situaciones. Deben tener acceso a los recursos necesarios, o su control, para producir inteligencia oportuna, llevar a cabo operaciones tácticas efectivas y administrar información y operaciones civiles-militares. Una atmósfera de confianza y entendimiento debe impregnar la fuerza—algo que permita operaciones descentralizadas esenciales para COIN efectiva. Los comandantes de alto grado tienen el deber de delegar tantas capacidades como sea posible hasta el nivel de sus subordinados y, animar y habilitar la iniciativa. Ésta es una característica destacada de cualquier fuerza de COIN que puede adaptarse y reaccionar al menos tan rápido como los insurgentes que combate.

    Apoyo a la Nación Anfitriona
    No importa la efectividad de una fuerza de contrainsurgencia interventora, la nación anfitriona deberá consolidar y mantener el éxito final. El objetivo de largo plazo de cualquier esfuerzo estadounidense de COIN implicará dejar instalado un gobierno legítimo capaz de sostenerse por sí mismo. Esto requiere desarrollar líderes e instituciones locales viables. Aunque puede ser más fácil que las fuerzas estadounidenses realicen las operaciones militares ellos mismos o que las agencias civiles internacionales lleven a cabo los programas de desarrollo por su cuenta, es mejor trabajar para reforzar las fuerzas e instituciones locales y después asistirlos. Al final, los gobiernos de la nación anfitriona tendrán la responsabilidad última de resolver sus propios problemas. Eventualmente, la población local verá a los ejércitos extranjeros de liberación o asistencia como ocupantes o intrusos, por lo que será mejor transferir lo más pronto posible y sin degradación inaceptable el esfuerzo principal a las instituciones de la nación anfitriona.

    Conclusión
    La nueva doctrina refleja los principios e imperativos descritos anteriormente. En un intento de dar forma al futuro, los miembros del equipo de redacción hicieron todo lo posible para combinar la sabiduría del pasado con una valoración de las realidades actuales. Sin embargo, de acuerdo con los imperativos de aprender y adaptarse, estas ideas no pueden ser fijas. En tanto que continúe la guerra, debemos continuar perfeccionándolas.

    Algunos críticos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos consideran que la nueva doctrina está "centrada en tierra". Aunque se podría esperar razonablemente ese enfoque en una publicación de la Infantería de Marina o del Ejército, esa etiqueta es realmente una equivocación. Más bien, la doctrina debe ser caracterizada como "centrada en la población". Una reunión reciente de los redactores de doctrina de la OTAN en París manifestó acuerdo general en que esto representaba la forma correcta para que los militares lleven a cabo COIN—dentro de un enfoque amplio que utilice todos los elementos del poder nacional y con la participación de una amplia gama de agencias de gobierno, internacionales y de la nación anfitriona.8 Aún queda una función para lograr la seguridad de poner "las bombas exactamente en el objetivo", usando un término de John Nagl, pero el éxito de largo plazo depende de un grupo mucho más amplio de actividades que las de los enfoques "centrados en el enemigo". El desafío para la fuerza aérea más poderosa del mundo está en cómo adaptar mejor su impresionante conjunto de capacidades para trabajar con las miles de agencias participantes en el enfoque amplio que requiere COIN. Todos reconocen y valoran ya las ventajas de la movilidad aérea. Hay mucha oportunidad para aplicaciones innovadoras de los activos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento con vistas a hacer importantes contribuciones en COIN. La Fuerza Aérea puede también ejercer gran influencia en el ciberespacio. Ningún servicio tiene un mejor historial de aprendizaje y adaptación en tiempo de guerra. Y nuevamente necesitamos esa capacidad hoy.

  5. #5
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    Predeterminado Respuesta: Estados Unidos concepto COIN

    Cita Iniciado por DERRUIDO Ver mensaje
    Gracias, pero el crédito se lo debemos al craneo que escribió semejante artículo.

    Yo, solamente tengo el mérito de haberlo choreado.

    Salute
    Derru
    Lo se amigo Derru. Leí bastante los artículos antes de que los postearas. son muy interesantes y muestran que las doctrinas pueden cambiar, y de hecho se propone el cambio a la luz de lo que son las operaciones modernas, y los ámbitos en donde se llevan a cabo.

    Salutes.

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