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    Thumbs up Batalla Navales II GM

    Batalla de Guadalcanal

    La Batalla de Guadalcanal fue una de las batallas más importantes de la Segunda Guerra Mundial. En la primera ofensiva estadounidense en la Guerra del Pacífico (1937-1945), la marina aliada y 16.000 soldados de Estados Unidos asaltaron el 7 de agosto de 1942 la isla de Guadalcanal, entonces ocupada por el imperio del Japón. El nombre en clave de la operación fue Watchtower ('Atalaya'). También fueron asaltadas simultáneamente las islas Florida, Tulagi, Gavutu y Tanambogo.
    Los japoneses estaban construyendo un aeropuerto en la isla, desde el cual podrían despegar aviones e interceptar las rutas marítimas entre EE.UU. y Australia. Los estadounidenses, australianos y neozelandeses decidieron atacar y tomar el aeropuerto antes de que estuviera terminado. Gracias al factor sorpresa, tomaron el aeropuerto casi sin oposición, finalizando las obras y bautizándolo con el nombre de Henderson Field. Pero lo que parecía una fácil victoria se complicó: los japoneses contraatacaron, y esta vez los sorprendidos fueron los aliados, que perdieron varios buques (de hecho, el 8 de agosto de 1942 los aliados sufrieron la mayor derrota naval de la guerra, después de Pearl Harbor, al perder cuatro cruceros pesados en la Batalla de la isla de Savo) y vieron interrumpidas sus rutas de suministros a la isla, aunque consiguieron conservar el aeropuerto, lo que, a la larga, acabaría siendo decisivo para su victoria.
    Unas 30.000 personas murieron en Guadalcanal. El infructuoso intento japonés de recuperar el aeropuerto acabó costándoles cerca de 24.000 muertos. Los 6.000 restantes fueron soldados aliados. No todos los muertos fueron de heridas de guerra: muchos de ellos murieron debido a la malaria y otras enfermedades tropicales. En este sentido, las tropas aliadas contaron con la ayuda de un mejor equipo médico.






    Batalla de la Isla de Savo

    Al recibir noticias del desembarco estadounidense en Guadalcanal, a 550 millas, en Rabaul, el Vicealmirante Gunichi Mikawa comandante de la 8va Flota reunió una potente armada compuesta por los cruceros pesados Chokai, Aoba, Kako, Kinusaga y Furutaka, más los cruceros ligeros Tenryu y Yubari, apoyados por el destructor Yunagi. Mikawa tenía la intención de asestar un golpe a la fuerza de invasión americana antes que pudieran consolidar posiciones completando la descarga de material en la isla.

    Inicio de la operación

    Mikawa se lanzó a toda velocidad por el Slot rumbo a Guadalcanal. Las fuerzas americanas cometieron graves errores de identificación, aparte de retrasar innecesariamente la comunicación del avistamiento de los buques de Mikawa. Las fuerzas Aliadas se encontraban dispersas entre Savo, Guadalcanal y Tulagi. Incluso los comandantes decidieron irse a dormir y pasar la noche cómodamente.

    Se desata el infierno

    Mikawa dispuso que sus barcos sus barcos navegaran en línea entre Savo y Guadalcanal con los aviones exploradores del Chokai, Aoba y Kako en el aire desde las 23:13. Los destructores americanos USS Blue y USS Ralph Talbot vigilaban la zona, pero no avistaron ni a los aviones ni a los buques. A la 01:30 la flota pasó la isla Savo y se dirigió a la flota de invasión. Mikawa destacó al Yunagi para proteger la retaguardia del posible ataque de los dos destructores americanos que dejaron atrás. Los vigías japoneses avistaron a los cruceros Canberra y Chicago con los destructores USS Patterson y USS Bagley. Se lanza el primer torpedo y se desata el infierno.

    La Sorpresa es total

    Los aviones de exploración lanzan bengalas de iluminación sobre la flota de invasión iluminando a los cruceros aliados que se interponían entre Mikawa y la flota de invasión. Los cruceros en el frente de la columna japonesa destrozan al Canberra con fuego de artillería de 5 y 8 pulgadas. El Chicago es horquillado por la artillería y torpedeado en la proa. Al ser tomado por sorpresa el comandante del Chicago perdió el panorama de la batalla y poniendo rumbo al oeste se alejó del combate.

    50 minutos de lucha

    Mikawa dividió su flota para encarar al grupo que daba cobertura al norte. El Tenryu, Yubari y Furutaka se acercaron a Savo mientras el resto se mantenía paralelo a la costa norte de Guadalcanal. Los cruceros Quincy y su gemelo Vincennes fueron iluminados, horquillados y hundidos y el Astoria resultó seriamente dañado. La flota de protección había sido eliminada en sólo 50 minutos.

    Fin de la batalla

    Mikawa decidió retirarse, pues al no saber que la flota de portaaviones de Fletcher había sido evacuada, pensó que el contraataque de día, por las fuerzas americanas podría ser muy peligroso para su escuadra. Se perdió la oportunidad de destrozar a la flota de invasión, pero su decisión fue prudente. A las 2:20 AM tomó rumbo al Slot, de regreso a 30 nudos. Se encontraron con el USS Talbot al que atacaron violentamente y a duras penas pudo regresar a Tulagi.

    Epílogo

    Como epílogo de la batalla, el día 10 de Agosto, el viejo submarino americano S-44 patrullando al oeste de las Salomón torpedeó y hundió al crucero Kako. La lección que sacaron los Aliados fue que no les iba ser tan fácil retener a Guadalcanal y que la Campaña de las Salomón iba a ser muy dura.


    La Batalla naval de Guadalcanal

    La Batalla naval de Guadalcanal, a veces llamada Tercera batalla de la Isla Savo o Tercera batalla del mar de Salomón según las fuentes japonesas, fue una batalla decisiva en la serie que enfrentó a las fuerzas Aliadas (principalmente estadounidenses) contra las fuerzas japonesas, en lo que tradicionalmente se ha denominado de manera conjunta como la Batalla de Guadalcanal.
    La batalla naval propiamente dicha consistió en una secuencia de ataques combinados por mar y aire que duró más de cuatro días (desde el 12 al 15 de noviembre de 1942), la mayor parte de ellos en los alrededores de la isla de Guadalcanal, en las islas Salomón, y fueron llevados a cabo para contrarrestar el esfuerzo japonés por reforzar sus fuerzas terrestres en la isla. Durante dos combates nocturnos entre buques de guerra, ambos adversarios perdieron numerosos barcos.
    También varios ataques aéreos estadounidenses diurnos hundieron o dañaron varios buques de guerra japoneses y barcos de transporte. Mediante estos ataques, EE.UU. intentaba hacer frente a la última tentativa del Japón de desalojar a las fuerzas Aliadas de sus posiciones sobre Guadalcanal y cerca de Tulagi. Así, la batalla provocó una victoria significativamente estratégica para EE.UU. y sus aliados.

    Antecedentes:

    El 7 de agosto de 1942, las fuerzas Aliadas (principalmente estadounidenses) se habían instalado en Guadalcanal, Tulagi y las Islas Florida, en las Islas Salomón. La instalación de bases militares en las islas se planteó como una forma de impedir su empleo por parte de los japoneses como bases para amenazar las rutas de suministro entre EE.UU. y Australia, y asegurarlas como punto de partida para una campaña con el objetivo de intentar aislar la principal base japonesa en Rabaul, apoyando de esta forma la campaña de Nueva Guinea de los Aliados. Tras instalarse las fuerzas aliadas, se inició la batalla de Guadalcanal, la cual duró seis meses.
    Debido a la amenaza constante de aviones japoneses y buques de guerra alrededor de las Islas Salomón, las fuerzas Aliadas eran incapaces de abastecer con regularidad a sus fuerzas establecidas en Guadalcanal, que eran a menudo objetivo de ataques terrestres y navales por parte del Japón. A principios de noviembre de 1942, informes de inteligencia de los Aliados indicaban que los japoneses preparaban otra ofensiva para tratar de recuperar las islas ocupadas por los Aliados. Por lo tanto, EE.UU. preparó un reabastecimiento general a sus tropas y un aumento de refuerzos, siendo enviado el 11 de noviembre un convoy de abastecimiento, protegido por la Task Force 67 (Fuerza de Tarea 67), al mando del almirante Richmond K. Turner, para apoyar a sus fuerzas en penjamo.

    Los barcos de suministro fueron protegidos por varias Task Force (Fuerzas de Tarea) al mando de los almirantes Daniel J. Callaghan y Norman Scott, así como por aviones que habían despegado del aeródromo provisional de Henderson Field, construido en Guadalcanal. Los japoneses realizaron varios ataques aéreos contra los barcos de suministro en Guadalcanal el 11 y el 12 de noviembre, empleando aviones emplazados en Buin, Bougainville, en las Islas Salomón. Sin embargo, la mayor parte de los barcos de suministro estadounidenses cumplieron su objetivo sin ningún daño serio, y doce de los aviones japoneses fueron derribados por la defensa antiaérea de los barcos estadounidenses o por aviones de combate despegados de Henderson Field.

    El principal intento de recuperar Guadalcanal y el aeródromo por parte del Ejército japonés se produjo entre el 20 y el 26 de octubre en la batalla por Henderson Field, en la cual fueron derrotados los japoneses sufriendo importantes pérdidas. Al mismo tiempo, el almirante Isoroku Yamamoto había intentado con la Armada Imperial Japonesa derrotar a las fuerzas navales estadounidenses en la Batalla de las islas de Santa Cruz. En aquella batalla, las fuerzas estadounidenses fueron derrotadas y expulsadas de la zona, con la pérdida de un portaaviones e importantes daños en otro. Sin embargo, durante la misma batalla también se forzó a los portaaviones japoneses a retirarse, debido a las pérdidas sufridas tanto en aviones como en pilotos entrenados. A partir de ese momento, los barcos al mando de Yamamoto fueron devueltos a sus bases principales en Chuuk, Micronesia, donde se albergaba su cuartel general, y Rabaul, en Nueva Bretaña, mientras que tres de los cuatro portaaviones japoneses eran trasladados al Japón para su reparación y puesta a punto. El ejército solicitó la ayuda de Yamamoto para entregar los refuerzos necesarios a la isla y apoyar la ofensiva planificada contra las fuerzas Aliadas que protegían Henderson Field. Para dar apoyo al esfuerzo que suponía reforzarlo, Yamamoto proporcionó 11 barcos de transporte de gran capacidad para llevar 7.000 soldados del ejército, sus municiones, alimentos y el equipo pesado a Guadalcanal. También proporcionó una fuerza de apoyo de buques de guerra que incluía dos acorazados, el Hiei y el Kirishima, ambos de la clase Kongo y equipados con obuses de fragmentación especiales. Su misión era bombardear Henderson Field y destruirlo, y con él, los aviones allí desplegados, para provocar una mayor lentitud en los transportes a realizar por los estadounidenses para alcanzar Guadalcanal. La armada era comandada por el buque Hiei, a las órdenes del recientemente ascendido a vicealmirante Hiroaki Abe.


    Primera batalla naval de Guadalcanal, 13 de noviembre.

    Preludio:

    La flotilla del vicealmirante Hiroaki Abe reaprovisionó a los barcos de transporte desplegados en las Islas Shortland y continuó por el Estrecho de Nueva Georgia hacia Guadalcanal el 12 de noviembre, con un tiempo de llegada estimado para los buques de guerra para primera hora de la mañana, el 13 de noviembre, mientras que los lentos barcos de transporte navegaban a una cierta distancia por detrás. Además de los dos acorazados, la fuerza japonesa incluía al crucero ligero Nagara, junto a otros once destructores: Samidare, Murasame, Asagumo, Teruzuki, Amatsukaze, Yukikaze, Ikazuchi, Inazuma, Akatsuki, Harusame y Yudachi. Tres destructores más (Shigure, Shiratsuyu y Yugure) proporcionarían seguridad en las islas Russell durante la incursión de Abe en "Ironbottom Sound", en la costa norte de Guadalcanal. Un avión de reconocimiento estadounidense descubrió el acercamiento de los barcos japoneses y transmitió una señal de advertencia al mando Aliado.

    Avisado, Turner separó todos los barcos de combate utilizables para proteger a las tropas en tierra del esperado ataque naval japonés, y los barcos de suministro en Guadalcanal marcharon la noche del 12 de noviembre. Callaghan era algo mayor y experimentado que Scott, por lo que se le entregó el mando principal, preparando su flota para enfrentarse con los japoneses esa noche en Sound. Su fuerza comprendía dos cruceros pesados (San Francisco y Portland), tres cruceros ligeros (Helena, Juneau y Atlanta), y ocho destructores (Cushing, Laffey, Sterett, O'Bannon, Aaron Sala Barton, Monssen y Fletcher). El almirante Callaghan transmitía sus órdenes desde el San Francisco.
    Ruta aproximada de la fuerza japonesa al mando de Abe (línea roja) y la fuerza estadounidense bajo el mando de Callaghan (línea negra); se dirigían el uno hacia el otro el 13 de noviembre en Ironbottom Sound entre la isla Savo, Cabo Esperance, y Lunga Point en Guadalcanal. El área verde cercana a Lunga Point señala el emplazamiento de Henderson Field.

    Durante su acercamiento a Guadalcanal, la fuerza japonesa atravesó una gran borrasca y unas lluvias intensas que, con una formación compleja, más algunas órdenes confusas de Abe, dividieron la formación en varios grupos. La fuerza estadounidense se colocó en una sola columna alrededor de Ironbottom Sound, con destructores en el frente y en el final de la columna, y cruceros en el centro. Cinco barcos tenían el radar del nuevo modelo, muy superior al SG Radar, pero el despliegue de Callaghan no colocó a ninguno de ellos en la parte avanzada de la columna, ni tampoco a su buque insignia.

    Acción:

    Aproximadamente a la 1:25 (GMT-11) del 13 de noviembre, en una oscuridad casi completa debido al mal tiempo y a la luna nueva, los barcos de la fuerza japonesa entraron en Sound, entre la Isla Savo y Guadalcanal, disponiéndose a bombardear Henderson Field. Varios de los barcos estadounidenses descubrieron a los navíos japoneses mediante el radar, que los detectó sobre la 01:24, pero tuvieron problemas para comunicárselo a Callaghan debido a dificultades con el equipo de radio de su barco y la falta de disciplina en sus procedimientos de comunicaciones.
    Posición de los barcos japoneses (flechas rojas) y estadounidenses (negras) a la 01:45 del 13 de noviembre. Ambos abrieron fuego a la 01:48, pero ambas formaciones se descoordinaron provocando un caos.
    Varios minutos más tarde, ambas fuerzas se vieron mutuamente al mismo tiempo, pero tanto Abe como Callaghan vacilaron al ordenar a sus barcos que pasaran a la acción. Abe al parecer se sorprendió de la proximidad de los barcos estadounidenses, y no podía decidir si retirarse momentáneamente para dar tiempo a sus barcos para cambiar de municiones de bombardeo a municiones antibarco, o si continuar hacia adelante, cosa que finalmene hizo. Callaghan, al parecer, tuvo la intención de intentar cruzar la T japonesa, como Scott había hecho en el Cabo Esperance, pero la confusión causada por las informaciones incompletas que recibía, junto al hecho de que la formación japonesa estaba constituida por varios grupos dispersos, le hicieron emitir órdenes para el desplazamiento de sus barcos que dieron resultados extraños. La formación estadounidense comenzó a deshacerse, retrasando al parecer la orden de Callaghan de abrir fuego como primera medida para intentar recomponer el orden de su flota. Mientras tanto, las formaciones de ambas fuerzas siguieron hacia adelante y comenzaron a entremezclarse entre sí.

    Al menos seis de los barcos estadounidenses, incluyendo Laffey, O'Bannon, Atlanta, San Francisco, Portland y Helena, dispararon al Akatsuki, que había llamado su atención con un reflector iluminado. El Akatsuki explotó y se hundió en pocos minutos, pero no antes de haber atacado al Atlanta con un torpedo tipo 93.
    Ante la presencia de un crucero pesado en la formación estadounidense, varios barcos japoneses pudieron quizá tener como objetivo al Atlanta, probablemente Nagara, Inazuma e Ikazuchi, además del Akatsuki. El fuego causó al Atlanta severos daños, y un torpedo destrozó su motor. El Atlanta fue a la deriva en la línea de fuego del San Francisco, que por casualidad disparó sobre él, causando un daño aún mayor, matando al almirante Scott y a la mayor parte de la tripulación del puente de mando. El Atlanta, sin poder ni capacidad para disparar sus armas, quedó a la deriva, sin control. El destructor pesado estadounidense Cushing también fue alcanzado por disparos simultáneos de varios destructores japoneses y quizás lo fue asimismo el Nagara, siendo impactado fuertemente y hundiéndose.

    El Hiei encendió sus nueve enormes luces de búsqueda en el curso de la penetración en la formación estadounidense, convirtiéndose en el objetivo de los disparos de muchos de los barcos estadounidenses. Laffey cruzó tan cerca del Hiei que estuvieron a punto de chocar, librándose sólo por apenas 6 metros. El Hiei era incapaz de bajar la posición de sus cañones principales, y los secundarios estaban lo suficientemente abajo como para disparar contra el Laffey, pero este último fue capaz de dañar la superestructura del Hiei con proyectiles de 5 pulgadas y fuego de ametralladora, causando fuertes daños al Hiei y al puente de mando, hiriendo al vicealmirante Abe y matando a su jefe de personal. A partir de ese momento, el vicealmirante Abe quedó limitado en su capacidad para dirigir sus barcos durante el resto de la batalla. Sterett y O'Bannon igualmente dirigieron varias ráfagas contra la superestructura del Hiei, y quizás uno o dos torpedos contra su casco, causándole daños más graves aún, antes de que ambos destructores se perdieran en la oscuridad.
    Incapaz de abrir fuego con sus baterías principales y secundarias contra los tres destructores que lo acosaban, el Hiei se concentró en el San Francisco, que pasaba a poco más de 2 km de distancia. Junto a Kirishima, Inazuma e Ikazuchi, los cuatro barcos dispararon repetidas veces sobre el San Francisco, inutilizando su control de dirección y matando al almirante Callaghan, al capitán Cassin Young y a la mayor parte del personal del puente de mando.

    Las escasas ráfagas iniciales del Hiei y el Kirishima consistieron en proyectiles de fragmentación especiales, que redujeron el daño en el interior del San Francisco y pudieron haberlo salvado de haber sido hundido completamente. Al no esperarse una confrontación barco a barco, la tripulación de los dos acorazados japoneses tardó varios minutos en cambiar sus municiones por municiones perforantes, que perforaran el blindaje. Sin embargo, el San Francisco, prácticamente incapaz de defenderse, logró salir momentáneamente de la confusión. Consiguió impactar al menos un proyectil en la sala de control de dirección del Hiei durante el intercambio de disparos, inundándolo de agua, destrozando sus generadores de dirección asistida y provocando la inhibición de la capacidad de dirección del Hiei. El Helena siguió al San Francisco para intentar protegerlo de posibles nuevos daños.

    Dos de los destructores estadounidenses tuvieron una vía de agua repentina. El Nagara y los destructores Teruzuki, y Yukikaze encontraron a la deriva por casualidad al Cushing y abrieron fuego contra él, inutilizando todos sus sistemas. Incapaz de aguantar, la tripulación del Cushing abandonó el barco, hundiéndose éste varias horas más tarde. El Laffey, que había evitado batirse con el Hiei, de pronto se encontró con el Asagumo, el Murasame, el Samidare y, quizás, el Teruzuki. Los destructores japoneses abrieron fuego contra el Laffey para luego lanzarle un torpedo que rompió su quilla. Unos minutos más tarde, sus municiones se incendiaron y voló por los aires para hundirse a continuación.
    El Portland, tras la ayuda prestada para hundir al Akatsuki, fue impactado por un torpedo procedente del Inazuma o el Ikazuchi, causándole un daño severo y forzándole a moverse en círculos. Después de completar su primera vuelta, fue capaz de lanzar cuatro ráfagas dirigidas contra el Hiei, pero aun así no participó apenas en la batalla.

    El Yudachi y el Amatsukaze se colocaron por separado a la zaga de cinco barcos de la formación estadounidense. Dos torpedos del Amatsukaze impactaron en el Barton, hundiéndolo inmediatamente con la consiguiente pérdida. El Yudachi lanzó un torpedo al Juneau, dejándolo semihundido, partiendo su quilla y dejando inutilizados la mayor parte de sus sistemas. El Juneau viró entonces al este y lenta y sigilosamente salió de la zona donde se desarrollaba la batalla.
    El Monssen evitó la ruina del Barton avanzando hacia adelante en busca de objetivos. Fue abordado por el Asagumo, el Murasame y el Samidare, que acababa de terminar de destrozar al Laffey. Éstos continuaron atacando al Monssen, dañándolo de seriedad y forzando a la tripulación a abandonar el barco. Éste se hundió algunos días más tarde.
    Ironbottom Sound. La mayor parte de la batalla naval del 13 de noviembre sucedió en el área situada entre la Isla Savo (centro) y Guadalcanal (izquierda).
    El Amatsukaze se acercó al San Francisco con la intención de terminar de hundirlo. Sin embargo, al concentrar sus esfuerzos en el San Francisco, el Amatsukaze no notó que se acercaba el Helena, que disparó varios proyectiles de corto alcance sobre los laterales del barco japonés. El Amatsukaze, con severos daños, consiguió huir gracias a una cortina de humo, mientras que el Helena fue distraído por un ataque del Asagumo, Murasame y Samidare.

    El Aaron Ward y el Sterett buscaron objetivos por separado, divisando ambos al Yudachi, que apareció sin percatarse del acercamiento de los dos destructores estadounidenses. Los barcos estadounidenses atacaron al Yudachi simultáneamente tanto con metralla como con torpedos, hundiéndolo prácticamente en el agua y forzando a su tripulación a abandonar el barco. Sin embargo, el barco no se fue a pique enseguida. De manera similar, el Sterett fue atacado de repente por el Teruzuki, siendo averiado gravemente y forzado a retirarse de la batalla por el este. El Aaron Ward terminó en un duelo con el Kirishima, que el destructor perdió con daños importantes. También trató de retirarse de la batalla por el este, pero pronto se detuvo porque los motores estaban dañados.
    Robert Leckie, un marine destinado a Guadalcanal, describió la batalla:
    Los proyectiles de un color rojo terribles. Trazadas gigantescas dirigidas a través de la noche en arcos de naranja... El mar parecía una hoja de obsidiana pulida sobre la cual los buques de guerra parecían haber sido dejados caer e inmovilizados, centrados entre círculos concéntricos como olas de choque que forman alrededor de una piedra en el fango.
    Después de casi 40 minutos de brutal combate, los dos bandos rompieron el contacto y cesaron el fuego a las 02:26, después de que Abe y el capitán del Helena, Gilbert Hoover (el oficial estadounidense de mayor rango que sobrevivió) ordenaran a su flota retirarse. El almirante Abe tenía una victoria decisiva en su mano. Tenía un acorazado (el Kirishima), un crucero ligero (el Nagara) y cuatro destructores (Asagumo, Teruzuki, Yukikaze y Harusame) con pequeños daños, por lo que podrían seguir luchando; mientras que los Inazuma, Ikazuchi, Murasame y Samidare resultaron bastante dañados, por lo que su capacidad de lucha estaba algo perjudicada. Los estadounidenses tenían únicamente un crucero ligero (el Helena) y un destructor (el Fletcher) que eran todavía capaces de luchar y resistir con eficacia. El camino estaba despejado para Abe en su misión de bombardear Henderson Field, y, quizás, terminar con las fuerzas navales estadounidenses presentes en la zona, limpiando el camino para la llegada de tropas y provisiones a Guadalcanal.

    Sin embargo, en esta coyuntura crucial, Abe decidió abandonar la misión y marcharse de la zona. Varios motivos se manejan en cuanto a por qué tomó esta decisión. Desde el inicio de la guerra, a los comandantes japoneses se les recordaba encarecidamente la crucial necesidad de conservar el combustible, las municiones, y el no arriesgar barcos innecesariamente. Así, el daño a su buque insignia, el Hiei, y a sus otros barcos, junto a los gastos de combustible y municiones durante la batalla, pudieron haber influido en Abe, así como sus propias heridas y la muerte de parte de su personal durante la batalla. Quizás él tampoco tuviera claro cuántos de sus barcos podrían tomar parte en el combate debido a problemas de comunicación con el Hiei dañado, además del desconocimiento del número de barcos enemigos que aún estaban en condiciones de seguir plantando cara. Por otra parte, sus propios barcos fueron dispersados y habrían necesitado algún tiempo para reagruparse de nuevo y reiniciar una acción coordinada para la misión de atacar Henderson Field y terminar con la fuerza naval estadounidense. Por cualquiera de estas razones, Abe ordenó la retirada y la marcha atrás general de sus buques de guerra, aunque el Yukikaze y el Teruzuki permanecieran detrás para ayudar al Hiei. Los supervivientes del Samidare fueron recogidos por el Yudachi a las 03:00 antes de encontrarse con otro barco japonés en la retirada hacia el norte.


    Consecuencias:

    El Hiei, perdiendo aceite, es bombardeado por los bombarderos B-17 estadounidenses cerca de la Isla de Savo el 13 de noviembre.
    A las 3:00 del 13 de noviembre, el Almirante Yamamoto aplazó los aterrizajes planificados de los transportes, que volvieron a Shortlands a la espera de nuevas órdenes. El alba reveló los daños más importantes de los japoneses (los del Hiei, Yudachi y Amatsukaze), y los de los estadounidenses (los del Portland, Atlanta y la Aaron Ward), que se encontraban en el cuartel general de la Isla Savo. El Amatsukaze fue atacado por bombarderos, pero conducido en su huida hacia Truk y devuelto a la acción varios meses más tarde. El Yudachi, abandonado, fue hundido por el Portland, cuyas armas todavía funcionaban a pesar de las averías sufridas por el barco. El remolcador USS Bobolink se desplazó a los alrededores de Ironbottom Sound a lo largo del día 13 de noviembre para ayudar a los barcos estadounidenses dañados, rescatando a supervivientes estadounidenses del agua y, según se informa, rematando a los supervivientes japoneses que se encontraban en el agua. El Hiei fue atacado repetidamente por aviones TBF Avenger de Henderson Field, bombarderos en picado SBD Dauntless del portaaviones estadounidense Enterprise y bombarderos Boeing B-17 de las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos, procedentes del 11º Grupo de Bombarderos Pesados, de Espíritu Santo. Abe y su personal fueron llevados al Yukikaze a las 8:15. El Kirishima recibió órdenes por parte de Abe de remolcar al Hiei, siendo escoltados por el Nagara y sus destructores, pero la tentativa fue cancelada debido a la amenaza de ataque submarino y la creciente incapacidad para navegar del Hiei. Después de soportar más daños por ataques aéreos, el Hiei se hundió al noroeste de la Isla de Savo, quizás tras ser abandonado por lo que quedaba de su tripulación, en la tarde del 13 de noviembre.

    Los Portland, San Francisco, Aaron Ward, Sterett y O'Bannon fueron eventualmente capaces de volver a puertos de la zona para su reparación. El Atlanta, sin embargo, se hundió cerca de Guadalcanal a las 20:00 del 13 de noviembre. Saliendo del área de las Islas Salomón con los San Francisco, Helena, Sterret y O'Bannon siendo ese mismo día hundido el Juneau por el submarino japonés I-26. Sólo sobrevivieron 100 de los 650 tripulantes totales del Juneau, que esperaron durante 8 días en el océano abierto hasta que llegó el avión de rescate con retraso. Mientras esperaban el rescate, todos, excepto diez miembros de la tripulación del Juneau, murieron a causa de las heridas, las condiciones climatológicas o por los ataques de los tiburones. Entre los muertos se incluían los cinco hermanos Sullivan.
    Debido a la naturaleza confusa de la batalla, EE.UU. llegó a pensar que habían hundido un total de ocho barcos japoneses. Esto, unido a la retirada japonesa, provocó que EE.UU. creyera que había conseguido una importante victoria. Fue sólo tras el final de la guerra cuando EE.UU. comprendió el alcance que hubiera tenido la derrota.

    Sin embargo, la mayor parte de los historiadores están de acuerdo en que la decisión de Abe de retirarse convirtió esta derrota táctica en una victoria estratégica. Henderson Field permaneció operativo con los aviones de ataque listos para disuadir a los transportes japoneses que pretendían acercarse a Guadalcanal con sus cargas. Los japoneses habían perdido una oportunidad de eliminar las fuerzas navales estadounidenses de la zona, un resultado que habría llevado a unos EE.UU. relativamente ricos en recursos algún tiempo para recuperarse. Tras ser informado, el almirante Yamamoto relevó a Abe del mando y más tarde provocó el retiro forzado de la Armada.
    No obstante, parece que Yamamoto pudo sentir mayor enfado por la pérdida de uno de sus acorazados (el Hiei) que por el abandono de la misión de suministro y el completo fracaso de la misión de destruir la fuerza estadounidense. Poco antes del mediodía, Yamamoto ordenó al vicealmirante Nobutake Kondo, que comandaba la Segunda Flota, formar una nueva unidad de bombardeo alrededor del Kirishima con nuevos navíos y atacar Henderson Field durante la noche del 14 al 15 de noviembre.
    Incluyendo el hundimiento del Juneau, las pérdidas totales estadounidenses en la batalla fueron de 1.439 bajas. Los japoneses perdieron de 550 a 800 hombres.

    Otras acciones:

    Aunque fue retrasada la intervención para el envío de refuerzos a Guadalcanal, el ejército japonés no pudo terminar la misión original, siendo pospuesta para el día siguiente. Por la tarde del 13 de noviembre, los once transportes reanudaron su viaje hacia Guadalcanal. A una fuerza japonesa formada por cruceros y destructores, que originalmente había sido destinada a cubrir las descargas de los transportes en la tarde del 13 de noviembre, le fue asignada la misión que la fuerza de Abe no había podido realizar: el bombardeo de Henderson Field. El acorazado Kirishima, después de abandonar sus esfuerzos para evitar el hundimiento definitivo del Hiei en la mañana del 13 de noviembre, se dirigió al norte, entre las islas Santa Isabel y Malaita, para formar la nueva unidad de bombardeo.
    La fuerza de cruceros, que estaba formada por ocho unidades bajo las órdenes del vicealmirante Gunichi Mikawa, incluía a los cruceros pesados Chōkai, Kinugasa, Maya y Suzuya, los cruceros ligeros Isuzu y Tenryū, y seis destructores. La presencia del Mikawa era alarmante para los aliados, ya que podía introducirse en el área de Guadalcanal sin ser capturado, puesto que las fuerzas estadounidenses se habían retirado a causa de sus grandes daños. El Suzuya y el Maya bombardearon Henderson Field mientras que el resto de la fuerza del Mikawa se movía alrededor de la isla de Savo. Un bombardeo de 35 minutos causó algunos daños a varios aviones e instalaciones del campo de aviación, pero no consiguió borrarlo de la operación. La flota de cruceros terminó el bombardeo alrededor de las 2:30 del 14 de noviembre y se alejó del área con destino a Rabaul, vía Shortlands.
    Al amanecer, el avión Espiritu Santo, de Henderson Field, y el USS Enterprise (situado a 300 km al sur de Guadalcanal) comenzaron sus ataques, primero sobre la fuerza del Mikawa, que se dirigía lejos de Guadalcanal, y luego sobre la fuerza de transporte que navegaba hacia Guadalcanal. Los ataques sobre la fuerza del Mikawa hundieron al crucero pesado Kinugasa, matando a sus 511 tripulantes, y dañaron el Maya, forzándolo a marcharse al Japón para ser reparado. Los constantes ataques aéreos sobre la fuerza de transporte hundieron a seis de ellos y forzaron a otro a regresar con daños graves. Los supervivientes de los transportes fueron rescatados por los destructores que escoltaban al convoy. Un total de 450 soldados del ejército perecieron. Los cuatro transportes restantes y los destructores intactos siguieron hacia Guadalcanal tras caer la noche del 14 de noviembre, pero se detuvieron al oeste de Guadalcanal para esperar el fin de la acción en superficie de los buques de guerra antes de continuar.
    La fuerza ad hoc de Kondo se encontraba en Ontong Java durante la tarde del 13 de noviembre, invirtiendo el curso y repostando combustible fuera del alcance de los bombarderos de Henderson Field durante la mañana del 14 de noviembre. El submarino USS Trout acechó, pero fue incapaz de atacar al Kirishima mientras repostaba combustible. La fuerza de bombardeo siguió al sur y fue sorprendida por un ataque aéreo en la tarde del 14 de noviembre, durante la cual fueron interceptados por el submarino USS Flying Fish que lanzó cinco torpedos, pero no consiguió hacer impactar ninguno contra sus objetivos, informando posteriormente de su contacto con fuerzas enemigas por radio.




    Segunda batalla naval de Guadalcanal:

    Preludio

    Para cubrir la descarga de los transportes en Guadalcanal, la flota japonesa hizo su tercera tentativa de neutralizar Henderson Field, enviando la fuerza de buques de guerra bajo las órdenes del almirante Kondo a través del Estrecho Indispensable, con la misión de bombardear Guadalcanal en la noche del 14 al 15 de noviembre. En la fuerza se incluía el Kirishima, los cruceros pesados Atago y Takao, los cruceros ligeros Nagara y Sendai, y nueve destructores, algunos de los cuales eran supervivientes (junto con el Kirishima y el Nagara) del primer contacto de la noche del 13 de noviembre. Kondo dirigió sus operaciones desde el crucero Atago. La flota se acercó a Guadalcanal cerca de la medianoche, aprovechando la mediana visibilidad.
    Al mando de los barcos, el Almirante William F. Halsey separó los nuevos acorazados Washington y South Dakota del grupo de apoyo del Enterprise, junto con cuatro destructores, como el Task Force 64 bajo el mando del Almirante Willis A. Lee para defender Guadalcanal y Henderson Field. Ésta era una fuerza improvisada; los acorazados sólo habían trabajado juntos durante unos días, y sus cuatro escoltas fueron escogidas de cuatro divisiones distintas, simplemente debido a que, de los destructores disponibles, éstos tenían la mayor carga de combustible. La fuerza estadounidense llegó a Ironbottom Sound la noche del 14 de noviembre y comenzó a patrullar alrededor de la Isla Savo. Los buques de guerra estadounidenses estaban en formación de columna con los cuatro destructores delante, seguidos del Washington, con el South Dakota detrás. A las 22:55 del 14 de noviembre, los radares del South Dakota y del Washington comenzaron a detectar a los barcos de la fuerza japonesa cerca de la Isla Savo en un entorno de 18 km.

    Acción:

    Kondo dividió su fuerza en varios grupos. El primero estaba formado por el Sendai y los destructores Shikinami y Uranami ("C" sobre el mapa), moviéndose a lo largo del lado este de la Isla Savo, y el destructor 'Ayanami (la "B" sobre el mapa) haciéndolo en sentido contrario a las agujas del reloj alrededor del lado sudoeste de la Isla Savo, comprobando la presencia de barcos aliados. La flota japonesa de Lee fue descubierta alrededor de las 23:00, aunque Kondo identificó erróneamente a los acorazados como cruceros. Kondo ordenó al grupo de barcos del Sendai, junto al Nagara y cuatro destructores (la "D" sobre el mapa) salir al encuentro y destruir la fuerza estadounidense antes de desplegar la fuerza de bombardeo del Kirishima y los cruceros pesados ("la E" sobre el mapa) en Ironbottom Sound. Usando la localización por radar, los dos acorazados estadounidenses abrieron fuego sobre el grupo del Sendai a las 23:17. El Almirante Lee ordenó detener el combate aproximadamente cinco minutos después de que el radar dejara de detectar al grupo del norte. Sin embargo, los Sendai, Uranami y Shikinami seguían intactos y continuaron dando vueltas por la zona.
    Mientras tanto, los cuatro destructores estadounidenses, a la vanguardia de la formación, comenzaron a atacar tanto al Ayanami como al grupo de barcos del Nagara a las 23:22. El Nagara y los destructores que lo escoltaban respondieron con eficacia, tanto con fuego preciso como con torpedos, y los destructores Walke y Preston fueron atacados y hundidos con una diferencia de 10 minutos con un gran número de bajas. El destructor Benham fue dañado por un torpedo y tuvo que retirarse (hundiéndose al día siguiente), y el destructor Gwin recibió un impacto en la sala de máquinas y tuvo que retirarse de la batalla. Sin embargo, los destructores estadounidenses habían completado su misión de hacer de pantallas para los acorazados, absorbiendo el impacto inicial de contacto con el enemigo, aunque a un alto precio. Lee ordenó la retirada del Benham y Gwin a las 23:48.

    El Washington pasó por el área todavía ocupada por los destructores estadounidenses dañados y semihundidos y disparó sobre el Ayanami con sus baterías secundarias, incendiándolo. El South Dakota de repente sufrió una serie de fallos eléctricos. Según se informa, durante la reparación, su ingeniero principal cerró un interruptor magnetotérmico, violando los procedimientos de seguridad, lo que provocó que sus circuitos funcionaran en serie. quedando el radar, la radio y las baterías de armas inoperativas. No obstante, el South Dakota continuó siguiendo al Washington hacia el lado occidental de la Isla Savo hasta las 23:35, cuando el Washington cambió el rumbo para dirigirse hacia el sur detrás de los destructores en llamas. El South Dakota trató de seguir, pero tuvo que dar la vuelta para evitar al Benham, lo que causó que el barco fuera identificado por el fuego que salía de los destructores en llamas, convirténdose en un blanco fácil para los japoneses.
    Tras recibir los informes de la destrucción de los destructores estadounidenses, del Ayanami y sus otros barcos, Kondo mandó a su fuerza de bombardeo hacia Guadalcanal, creyendo que la fuerza naval estadounidense había sido derrotada. Su flota y los dos acorazados estadounidenses ahora se dirigían los unos hacia los otros.
    Prácticamente inoperante e incapaz de disparar eficazmente su armamento principal y secundario, el South Dakota fue alcanzado y torpedeado por la mayor parte de los barcos de la fuerza japonesa, incluyendo el Kirishima, sobre las 0:00 del 15 de noviembre. Aunque capaz de atacar al Kirishima, el South Dakota logró 25 impactos del calibre medio y uno del calibre grande, algunos de los cuales no llegaron a explotar, pero esto dejó completamente destrozadas sus comunicaciones y los controladores de fuego restantes, prendiendo fuego a su cubierta superior y forzándolo a tratar de dirigirse lejos del combate. Ninguno de los torpedos japoneses acertaron en el blanco. Las víctimas de la tripulación del South Dakota fueron en total de 39 muertos y 58 heridos, dando la vuelta lejos de la batalla a las 00:17 sin informar al Almirante Lee, aunque observado por la vigilancia del Kondo.

    Los barcos japoneses habían continuado concentrando su fuego contra el South Dakota y ninguno había descubierto al Washington que se acercaba, encontrándose a 8 km El Washington había estado rastreando un gran objetivo desde hacía tiempo, pero se había abstenido de atacar para no acabar como el South Dakota. El barco no había sido capaz de rastrear los movimientos del South Dakota porque éste se encontraba en un punto ciego del radar del Washington y no podían comunicarse por radio para confirmar su posición. Cuando los japoneses atacaron al South Dakota, se despejaron las dudas sobre si los barcos eran aliados o enemigos. Con las armas de corto alcance, el Washington de repente atacó al Kirishima con al menos nueve proyectiles de las baterías principales y casi cuarenta de las secundarias, causando severos daños e incendiándolo. El Kirishima fue golpeado debajo de la línea de flotación y sufrió daños en el timón, haciendo que diera vueltas de modo incontrolable para virar a babor.
    A las 00:25 Kondo ordenó a todos sus barcos que se agruparan y destruyeran cualquier buque estadounidense restante. Sin embargo, los barcos japoneses todavía no conocían la ubicación del Washington, y el resto de los navíos estadounidenses supervivientes ya habían abandonado la zona de batalla. El Washington orientó su rumbo al noroeste, hacia las Islas Russell, para alejarse de la fuerza japonesa de Guadalcanal y del South Dakota, que por lo visto estaba dañado. Finalmente, los barcos japoneses detectaron al Washington y lanzaron varios ataques con torpedos, pero gracias a la gran maniobra de su capitán, el Washington los evitó todos y también evitó encallar en zonas de poca profundidad. Finalmente, creyendo que el camino estaba despejado para el convoy de transporte en su objetivo de continuar hacia Guadalcanal, Kondo ordenó a sus barcos restantes romper el contacto y retroceder del área sobre la 1:04, cumpliéndolo los navíos japoneses hacia la 1:30.

    Consecuencias:

    Tanto el Kirishima como el Ayanami fueron barrenados y hundidos hacia las 3:25 del 15 de noviembre. El Uranami rescató a los supervivientes del Ayanami y los destructores Asagumo, Teruzuki y Samidare salvaron a la tripulación restante del Kirishima. La batalla se saldó con 242 marineros estadounidenses muertos y 249 japoneses. La batalla fue una de las dos acaecidas durante la campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, produciéndose la otra en el estrecho de Surigao, durante la batalla del Golfo de Leyte.
    Los cuatro transportes japoneses se vararon en Tassafaronga, Guadalcanal, hacia las 4:00 del 15 de noviembre. Los transportes comenzaron a ser atacados a las 5:55 por un avión estadounidense de Henderson Field, por un lado, y por la artillería de campaña de fuerzas de tierra estadounidenses sobre Guadalcanal. Más tarde, el destructor Meade abrió fuego sobre los transportes varados y el área circundante. Estos ataques incendiaron los transportes y destruyeron todos los equipos que aún se encontraban en ellos y que los japoneses no habían logrado descargar. Sólo entre 2.000 y 3.000 de los soldados embarcados en un principio llegaron a Guadalcanal, y se perdió la mayor parte de las municiones y víveres. Estas tropas y provisiones no eran suficientes para tener un efecto significativo sobre la defensa japonesa de Guadalcanal.
    La reacción de Yamamoto al fracaso de Kondo en su objetivo de lograr neutralizar Henderson Field y asegurar el aterrizaje de un gran despliegue de tropas y provisiones fue más suave que su reacción a la retirada de Abe, quizás debido a la Marina Imperial y la política. Kondo, que también mantuvo la posición de segundo en la jerarquía de la Flota Combinada, era un miembro del personal superior y del grupo de acorazados de la Marina Imperial, mientras que Abe era un especialista en destructores. El Almirante Kondo no fue reprendido o reasignado, pero en cambio fue puesto al mando de una de las grandes flotas de navíos basadas en Truk.

    Relevancia:

    La batalla naval de Guadalcanal fue la principal tentativa japonesa de hacerse con el control de los mares alrededor de Guadalcanal o de retomar el control de la isla. Las operaciones navales alrededor de Guadalcanal eran de carácter defensivo, ya fuera para proporcionar fuentes de subsistencia a las fuerzas japonesas en Guadalcanal, o para comenzar, en enero de 1943, tentativas de evacuación y repliegue hacia otra parte. En cambio, la marina de guerra de los EE.UU podía, después de eso, aprovisionar a su voluntad a las fuerzas estadounidenses de nuevo presentes en Guadalcanal, incluyendo el envío de dos divisiones de refresco en diciembre de 1942. La incapacidad de neutralizar Henderson Field condenó el esfuerzo japonés de combatir con éxito la conquista aliada de Guadalcanal. La resistencia japonesa en la campaña de Guadalcanal terminó el 9 de febrero de 1943, con la acertada evacuación de las tropas japonesas, que sobrevivían en la isla, por la marina de guerra japonesa aún operativa.


    Batalla de las Islas Santa Cruz

    Siguiendo con las acciones navales que se desarrollaron en el marco de la campa?a de Guadalcanal - Ver La Batalla de Savo- analizaremos la denominada Batalla de las islas Santa Cruz, el cuarto enfrentamiento naval entre portaaviones de la II GM, luego de Mar del Coral y Midway y Cabo Esperanza.

    Contrariamente a lo que generalmente se piensa, Midway no significo de manera alguna que de all? en adelante la campaña del Pacifico fuera para los norteamericanos un paseo militar. Por el contrario, los siguientes encuentros navales en las Salomon demostraran la enorme eficiencia de la Marina Imperial, la que solo fue vencida debido a la gran actuacion material y humana que este choque de colosos significo en definitiva.

    Es asi como entre octubre de 1942 y enero de 1943 se sucedieron los combates por el dominio de las aguas aledañas a Guadalcanal, y el fiel de la balanza oscilo constantemente hacia uno y otro bando.

    El 20 de octubre de 1942, en sincronizacion con una nueva ofensiva terrestre en la isla descubierta por Menda?a, zarpa una importante Flota Combinada de buques japoneses, al mando del vicealmirante Kondo, dividida en dos agrupaciones, una al mando del propio Kondo y otra, denominada Fuerza de Ataque, al mando de nuestro ya conocido Chuichi Nagumo. Una tercera formación de menor cantidad, formada por el crucero ligero Yura y ocho destructores, que debia servir de apoyo a la ofensiva, fue interceptada por los aviones procedentes de Henderson Field en Guadalcanal y tuvo que retroceder luego de perder al crucero.

    La formacion nipona fue detectada a 630 millas de Espiritu Santo, y el almirante Halsey resolvio enviar a su encuentro en aguas de Santa Cruz a todos los efectivos de que disponia.

    Compocicion de las flotas.

    Japoneses:

    Almirante Isoruku Yamamoto, comandante en jefe de la Flota Combinada, a bordo del acorazado Yamato anclado en Truk. Vicealmirante Nobutake Kondo, comandante en jefe de la " Flota Combinada, comandante de las fuerzas en combate.

    Fuerza de Apoyo (v.a. Kondo)

    - Fuerza de Avanzada (v.a. Kondo)
    4° y 5° Division de Cruceros :Atago, Takao, Myoko y Maya.
    2? Flotilla de destructores: 1 crucero ligero y 6 destructores

    Grupo Aereo (c.a Kakuta)
    Portaviones Junyo (55 aviones)
    6 destructores

    Grupo de apoyo (v.a. Kurita)
    3° Division de acorazados: Kongoy Haruna
    6 destructores

    Fuerza de Ataque (v.a. Nagumo)
    1° Division de portaaviones : Shokaku (61 aviones), Zuikaku (72 aviones, Zuiho (24 aviones)

    Grupo de Vanguardia (c.a. Abe)
    11° Division de acorazados: Hiei, Kirishima
    8° Division de cruceros: Tone, Chikuma.
    10 Flotilla de destructores- 1 crucero ligero y 7 destructores.

    Fuerzas Avanzadas de Exploracion (v.a. Komatsu)
    Fuerza A: 6 submarinos
    Fuerza B. 6 submarinos.

    Fuerza de los Mares del Sur (v.a. Mikawa)
    Grupo de Asalto - 3 destructores
    Grupo de bombardeo: Crucero ligero Yura y 5 destructores.

    Estadounidenses:

    Vicealmirante William F. Halsey, comandante en jefe del Pacifico Sur, en Noumea.

    Task Force 16 (C.a TC Kinkaid)
    Portaviones Enterprise (83 aviones)
    Acorazado South Dakota
    4° Division de cruceros: Portland, San Juan
    5° Escuadrilla de destructores (2)
    10° escuadrilla de destructores (6)

    Task Force 17 (c.a. Murray)
    Portaaviones Hornet (88 aviones)
    5° Division de cruceros. Northampton, Pensacola, San Diego Juneau.
    2° Escuadrilla de destructores (6)

    Task Force 66 (c.a. Lee)
    Acorazado Washington
    Cruceros San Francisco, Helena, Atlanta
    6 destructores.

    Task Force 63 (c.a Fitch)
    Hendenson Field (Guadalcanal): 60 aviones.
    Nueva Caledonia: 90 aviones

    Poco después del mediodía del 25 de octubre, un hidroavión Catalina descubrió? a los dos portaaviones que se hallaban al noroeste dela Task Force 16. Kinkaid orden? el despegue inmediato de 31 aviones, que sin embargo no lograron dar con los japoneses, ya que Nagumo, al saberse descubierto, habla ordenado invertir el rumbo hacia el norte.

    En la madrugada del 26 de octubre, el Shokaku fue bombardeado sin ?éxito por un par de Catalinas, al igual que el destructor Isokase.

    Hacia las 05, 00 hrs, 16 Dauntless del Enterprise descubrieron a las fuerzas del c.a. Abe y el Zuiho resulta? alcanzado a popa por dos bombas.

    Por su parte, Nagumo habla hecho enviar varios aviones de exploración hacia el este y oeste, y a las 06,30 uno de los aviones del Shokaku avista? al Hornet y otra 15 unidades. El ataque japonés dio comienzo a las 09,00, pero un retraso en el despegue de la pantalla de interceptores norteamericanos permitió? a los hábiles aviadores navales de Nagumo infiltrase en el dispositivo de defensa, realizando un breve pero brutalmente efectivo ataque.

    En efecto, a pesar de las perdidas, una nube de aviones semejante a un furioso enjambre de abejas cayo? sobre la Task Force 17 y las consecuencioas para los apurados marinos norteamericanos fueron desastrosas. Una bomba exploto? en la cubierta de vuelo del Hornet y otras dos que cayeron cerca de sus costados agrietaron el casco. Además, un llameante Aichi D3A Val se entrell? voluntariamente contra la chimenea. El portaaviones ya presa de grandes incendios, fue alcanzado todavía por dos torpedos, que al estallar en el sector de las salas de maquinas, provocaron su completa detención.

    Hacia las 09,10 y luego de esta demostración del virtuosismo profesional de los aviadores navales del Japón, los aparatos nipones desaparecieron sobre el horizonte.

    Sin embargo, 10 minutos después, los aviones estadounidenses ca?an sobre las unidades niponas y averiaban al Shokaku. Una segunda oelada procedente del Hornet se concentra? sobre el crucero pesado Chikuma que fue impactado por cuatro bombas pero que pudo ser salvado.

    La batalla "mas allá? del horizonte" se reanudo? con virulencia hacia las 10, 10 horas, cuando una segunda oleada japonesa se abatió? sobre la Task Force 16. Sin embargo esta vez los japoneses fueron violentamente rechazados, ya que el acorazado South Dakota, provisto de artillería antia? Ra cuyos proyectiles estaban dotados de las novedosas espoletas de proximidad, logra? derribar 26 aviones de la fuerza de ataque nipona. Peses a este asombroso logro, los pilotos de Nagumo no se amilanaron y el Enterprise encaja? algunos impactos que le averiaron la turbina principal.

    Gracias a los denodados esfuerzos de los equipos de control de datos, algo en lo que los norteamericanos alcanzaron una verdadera maestría en el curso de la II GM, se pudo reparar las averías por lo que el portaaviones pudo volver a maniobrar a tiempo para evitar los torpedos, uno de los cuales, sin embargo dio de lleno en el crucero Portland.

    Los eufóricos artilleros del South Dakota, que para ese entonces se habla transformado en una terrible amenaza para todo lo que volara en los alrededores, tomaron equivocadamente como blanco a un grupo de 6 Dauntless, en el momento junto en que una tercera oleada de aviones japoneses llegaba sobre la Task Force 16. Es por ello que no es de extrañar que con facilidad pudieran acertar una bomba contra el crucero San Juan y otra precisamente sobre una torre proel del mismísimo South Dakota.

    Por la tarde los japoneses iniciaron su labor de aniquilamiento y el Hornet se cosntituy? en el pato de la boda, siendo alcanzado por otras dos bombas y un torpedo que agravaron su ya precario estado.

    Encontrándose con sus dos portaaviones tocados y no sintiéndose capaz de afrontar con ?éxito un encuentro nocturno con la flota combinada que se le echaba encima, Halsey orden? la retirada. se intenta? remolcar al lisiado Hornet, pero dado su lamentable estado ello no se considera? viable, Entonces se orden? su hundimiento, pero ni los torpedos que se le lanzaron ni los cerca de 200 proyectiles que un destructor tir? contra su línea de flotación produjeron efectos.

    Con gran pesar, se tuvo que abandonar al enemigo el humeante casco y esa medianoche, la escuadra de Ave lo hall? aun a flote. Inicialmente se di? ?drenes de remolcarlo como trofeo de guerra hasta el Japón, sin embargo en vista de la imposibilidad de ejecutar tal operación, un destructor japonés recibió? ?drenes de rematarlo con torpedos, y esta vez los long lance enviaron al abismo al baqueteado casco del buque que lleva? a Doolittle hasta Tokio.

    La batalla de Santa Cruz habla terminado con un innegable ?éxito táctico japonés, pero la perdida de 90 aviones y mas de un centenar de sus irreemplazables pilotos, constituían un dato que imposibilitaría nuevas acciones de sus portaaviones para el desenlace de la batalla por la posesión de Guadalcanal.




















    Batalla de Cabo Esperanza

    La derrota japonesa en la Batalla de Sierra Sangrienta causó un gran efecto en la estrategia japonesa. Para entonces, Tokio tuvo la sensación que perdería la isla de Guadalcanal, aunque insistió en que se siguiera intentando su recaptura.

    El Expreso de Tokio continua operando

    El Expreso de Tokio se mantuvo en operaciones trasladando unos 900 soldados diarios a la Isla de Guadalcanal. Mientras una división llegada de las Shortlands se preparaba a desembarcar también en la isla.

    Los americanos se refuerzan

    El almirante Ghormley ordenó el traslado de 3000 soldados del ejército apostados en Nueva Caledonia para reforzar a los infantes de Vandegrift. El Hornet y el Washington despejaron el camino al convoy con una fuerza de cuatro cruceros y cinco destructores al mando del contralmirante Norman Scout. Su misión era enfrentar y destruir al Tokio Express.

    Bombardeos japoneses

    Los japoneses prepararon una serie de bombardeos navales sobre Guadalcanal concentrados en Henderson Field. Sin embargo la escuadra japonesa compuesta de tres cruceros, Aoba, Furutaka y Chitose escoltados por los destructores hatsuyuki y Fubuki al mando del contralmirante Aritomo Goto, se tropezó con las naves de Scott la medianoche del día 11 de Octubre de 1942 al norte de Cabo Esperanza.

    Se encuentran las fuerzas

    A las 23:30 la fuerza de Goto bajaba por el Slot en tres columnas. Recién habían cambiado de rumbo los americanos en formación en columna, cuando cruzaron la T de la escuadra japonesa, tal como dicta el libro de entrenamiento naval. A las 23:55 el Helena abre el fuego antes que Scott diera la orden y se desató el caos que rompió la perfecta formación americana. Una mala maniobra de Scott pone a sus destructores de cola delante de los cruceros interponiéndose entre éstos y los buques japoneses.

    Los japoneses llevan la peor parte

    Los cruceros siguen el ejemplo del Helena y abren fuego. El Fubuki fue hundido, el Aoba y el Furutaka quedaron averiados mientras el Kinugasa y el Hatsuyuki se echaron encima del Duncan quien se había separado del grupo. El Duncan pago cara su temeridad yéndose a pique poco después.

    Las pérdidas

    Scott ordenó una cacería al noroeste pero se encontró en la línea de fuego de sus propios cruceros. Eso obligó a Scott a ordenar el alto al fuego, pero su orden no llegó a los otros buques quienes continuaron disparando. El Caoba y el Kinugasa se encontraron con el Boise y lo echaron a pique. Finalmente Scott logró reunir su flota rompiendo el contacto a las 00:20. Para satisfacción de Scott, nuevamente los americanos pensaron que habían hundido cuatro cruceros y cuatro destructores, cuando en realidad solo hundieron al Furutaka y al Fubuki, quedando el Aoba averiado solamente. El único barco americano perdido fue el Duncan, aunque el Farenholt y el Boise quedaron averiados.

    Continúan los bombardeos

    A pesar de las pérdidas, las noches subsiguientes continuaron los bombardeos navales contra Campo Henderson. El Kongo y el Haruna apareció el 13 de Octubre destrozando la pista y destruyendo la mitad de los aviones, cuando los refuerzos de Nueva Caledonia llegaban a la isla. El Chokai y lo Kinugasa el 14 de Octubre y el Mioko y el Maya el día 15 de Octubre, cuando desembarcaron 4500 soldados japoneses para reforzar a la guarnición que alcanzo la cifra de 22 mil hombres. Para entonces, las fuerzas americanas contaban con 23 mil efectivos.

    Buques hundidos

    EEUU:
    USS Duncan 12 Oct 1942

    Japón:
    Crucero pesado Furutaka, 12 Oct 1942
    Destructor Fubuki, 12 Oct 1942






    Batalla de las Salomón Orientales

    Con 17 mil infantes protegiendo el Campo Herdenson en Guadalcanal, los japoneses debían intentar recuperarlo, pues era un peligro para todo el archipiélago que podía fácilmente ser cubierto por las operaciones aéreas aliadas procedentes de esa base.

    El Tokio Express

    El General Hyakutake del 17 Ejército basado en Rabaul comenzó a preparar las tropas que debían desalojar a los americanos de Guadalcanal. Las primeras tropas fueron desembarcadas en Tassafaronga el 17 de Agosto y el día 8, seis destructores al mando del Contralmirante Raizo Tanaka se deslizaron por el Slot con un contingente de 1000 soldados procedentes de Truk. Se iniciaba así el primero de los transportes denominado Tokio Express que a lo largo del
    Slot entre las islas Salomón abastecieron a las tropas japonesas que intentaron desalojar a los americanos de Guadalcanal.

    Los planes de Yamamoto

    El Almirante Yamamoto planificó un siguiente ataque camuflado con el desembarco por el Tokio Express de 1500 soldados en Guadalcanal. Aparte de los destructores de Tanaka, dispuso a los cuatro cruceros de Mikawa y los portaaviones de Nagumo, el Shokaku y el Zuikaku se encargarían de los portaaviones americanos de Fletcher. El contralmirante Abe, contaría además con los acorazados Hiei y Kirishima y tres cruceros pesados para intentar destruir a la flota americana. El Almirante Kondo al frente de la operación contaba además con seis cruceros y el portahidroaviones Chitose. Una unidad compuesta por el portaaviones Ryujo, un crucero y dos destructores sería sacrificada utilizándola como cebo para atraer a la flota americana. Completaba la flota una línea de 6 submarinos que marcharían delante de los buques de superficie.

    La trampa funcionó, pero no fue suficiente

    El 24 de Agosto, los americanos cayeron en la trampa y se concentraron en el Ryujo. Pero 70 aviones japoneses fueron derribados, demostrando los americanos que algo habían aprendido. Los portaaviones americanos se las arreglaron para soportar los ataques japoneses y evitaron ser hundidos a pesar de ser gravemente averiados. Los exploradores americanos descubrieron la flota principal y Fletcher dirigióhacia ellos todo el poder aéreo de que disponía. Nagumo optó por retirarse dejando a Tanaka indefenso e imposibilitado de pasar al Tokio Express por el Slot, al ser atacado fuertemente por los aviones del Campo Henderson en Guasdalcanal y los B-17 de Espíritu Santo.

    Se cancela la operación

    Kondo perdió un portaaviones y 90 aparatos, retirándose a Truk. La operación se canceló, pero los japoneses optaron por mantener las operaciones nocturnas del Tokio Express, utilizando desde entonces únicamente destructores, pues los americanos mantuvieron la superioridad aérea en todo momento con las fuerzas del campo Henderson y la aviación embarcada en portaaviones.

    Cambio de dueño de día y de noche

    Los americanos evitaban el Slot de noche tanto como los japoneses lo evitaban de día. Pero Tanaka logró poner 6000 hombres en Guadalcanal que estaban dispuestos ante el perímetro norteamericano que protegía Campo Henderson.

    Batalla de la Sierra Sangrienta

    El 10 de setiembre, la fuerza de Kondo zarpa de Truk para dar apoyo al ataque terrestre japonés. El día 12 se inició el ataque desde el sur por la Sierra Sangrienta donde, las fuerzas del Mayor General Kiyotaki Kawaguchi fueron esperadas por los americanos con fuego graneado de morteros y Howitzers de 105 mm. Las fuerzas japonesas no poseían artillería, pero soportaron hasta el día siguiente cuando hicieron el último intento de asaltar el Campo Henderson. En la madrugada comenzaron a retirarse en desorden dejando 1500 hombres muertos en la Sierra Sangrienta. Kondo se retiró a Truk. Loa americanos perdieron 40 hombres y 103 resultaron heridos.

    Pérdidas estadounidenses

    El primer portaaviones de la US Navy puesto fuera de combate fue el USS Saratoga que fue torpedeado el 31 de Agosto por el submarino I-26. El Enterprise resultó averiado seriamente. El 6 de setiembre el I-11 disparó una salva contra el Hornet y el North Carolina, pero falló. El 15 de Setiembre el I-19 hundió al portaaviones USS Wasp y otros submarinos averiaron al USS North Carolina y al destructor USS O'Brian.


    FUENTE: Historia de la SGM y Armamento General. - "Batalla de Guadalcanal" - Aspectos Militares, Estrategicos y Batallas
    "DONDE QUIERA QUE LA MUERTE NOS SORPRENDA, SERA BIEN RECIBIDA MIENTRAS NUESTRO GRITO DE GUERRA SEA BIEN ESCUCHADO" Ernesto "Che" Guevara.

  2. #2
    LAM
    Guest

    Predeterminado Respuesta: Batalla Navales II GM

    Muy buen post. No lo había visto.

    Hago un aporte.

    Segunda Guerra Mundial: El fin del Yamato

    Mi última guardia en el “Yamato”
    por el Oficial Mitsuru Yoshida




    El acorazado «Yamato» comenzó a construirse en 1937. Fue botado el 8 de Agosto de 1940. Sus dimensiones eran de 263 metros de eslora; 36,90 metros de manga y 10,90 metros de calado. Tenía una dotación de 2.750 hombres aproximadamente. Su armamento consistía en 9 cañones de 460 mm.; 12 de 155 mm.; 12 de 127 mm.; 24 de 25 mm. antiaéreos; 4 de 13 mm. antiaéreos y 150 ametralladoras. Contaba con 12 calderas Kampon que le proporcionaban una potencia de unos 150.000 HP. Su motor era de turbina con 4 hélices. Su velocidad máxima era de 26 nudos y tenía una autonomía de 7.200 millas a una media de 16 nudos. Su desplazamiento estándar era de unas 63.700 toneladas y con plena carga de unas 73.000 toneladas. Este acorazado era, con mucho, más grande que los dos acorazados alemanes más famosos: el «Tirpitz» y el «Bismarck». Podía disparar un proyectil a 41 km. de distancia y realizar dos disparos por minuto.

    El Yamato durante su construcción


    El 1º de Abril de 1945 el superacorazado «Yamato», de la Armada Imperial Japonesa, se hallaba anclado en el puerto naval de Kure, aguardando reparaciones y mejoras. El gigante buque de guerra, pintado de plata y gris, surgía del mar como una inmensa roca, dominando todo lo que le rodeaba. Yo era el oficial de radar, el de menor graduación a bordo.
    Súbitamente, el altavoz rompió la calma matinal: -«Comenzar operaciones de navegación a partir de las 8,15 hs.; levamos anclas a las 10,00 hs.»- ¡Tropas norteamericanas habían desembarcado en Okinawa! ¿Iríamos a atacarlas, en lo que acaso pudiera resultar la batalla decisiva del área del Mar del Sur? A las 10,00 hs. en punto, el «Yamato» partió. Al caer la noche anclamos en la playa Mitajiri, lugar de reunión de la flota.
    Todo el personal fue llamado a cubierta. Metidos en nuestros uniformes caquis de batalla, y en posición de firmes, 3.000 marinos escuchamos una breve arenga del Capitán Kosaku Ariga, en la que expresaba la ardiente esperanza de que todos nos comportáramos ejemplarmente. Luego, el segundo oficial, Capitán Nomura, gritó: -«¡Qué el “Yamato” (“Japón”, nombre sentimental), como el “Kamikaze” (“Viento Divino”), honren debidamente su nombre!»-







    A la mañana siguiente, divisamos un bombardero norteamericano B-29. Nos lanzó una bomba mediana que no causó daños, pero que desvaneció toda esperanza de guardar el secreto de nuestra navegación. Alcancé a oír decir a mis superiores, que nuestro ataque estaría combinado con ataques de aviones kamikaze contra el enemigo, en el área de Okinawa. Los contraataques de cazas enemigos superiores, contra nuestra pobre aviación suicida, sobrecargada de explosivos, habrían sido paralizantes. Ahora se hacía necesario atraer con engaño a los aviones enemigos, de suerte que nuestros kamikaze pudieran operar con mayor efectividad.



    Esto requería algo que atrajera al mayor número de aviones y resistiera sus ataques el mayor tiempo posible. El «Yamato», con su escolta, resultaba la mejor carnada. Y así, mientras nuestra flota atraía sobre sí el peso de la presión de las fuerzas aéreas enemigas, quedaría despejado el camino para que nuestros aviones suicidas se apuntaran grandes éxitos en sus ataques. Si sobrevivíamos a esta fase de la operación, nuestro objetivo sería avanzar por el centro de las posiciones del adversario y realizar el máximo de destrucción posible. A este fin el «Yamato» estaba cargado a plena capacidad de municiones, para todas las armas que llevaba. ¡Sus tanques, sin embargo, sólo llevaban el combustible necesario para el viaje de ida a Okinawa! Lo que era un suicidio, dictado por la desesperación. Bien entrada la tarde del 5 de Abril, el altavoz anunció: -«Listos para una ración de sake... ¡Cantina abierta!»- Se invitó a los guardiamarinas para el brindis final. Pero cuando el oficial navegante levantó su copa, esta se le escapó de su mano temblorosa y se rompió contra la cubierta: todos comprendimos que la muerte era el destino inevitable y probablemente cercano. Y que, cuando llegara, cada uno de nosotros tendría que saludarla con valor y corazón resuelto.
    A la tarde siguiente la insignia de combate del «Yamato» batía el aire. Armas y equipos estaban listos. A las 16,00 hs., el resto de lo que fue la gran flota japonesa, navegaba hacia Okinawa. El crucero ligero «Yahagi» y ocho destructores servían de escolta. A las 18,00 hs. tocaron a asamblea y el segundo oficial leyó las solemnes palabras que nos dirigía el comandante en jefe de la flota unida: -«¡Haced de esta operación el punto decisivo de la guerra!»- Seguidamente se tocaron el himno nacional del Japón y otros aires marciales. Por último, se dieron tres vivas a Su Majestad Imperial. Yo tenía el encargo, en el puente, de recoger los informes de los vigías y retransmitirlos al Capitán Ariga y sus ayudantes. A mi izquierda estaba el vicealmirante Seiichi Ito, comandante de las fuerzas navales; su jefe de estado mayor, el contralmirante Nobuei Morishita, se hallaba a mi derecha. Yo me sentía afortunado y muy orgulloso. Al romper el alba del 7 de Abril, interceptamos mensajes enemigos que daban nuestro rumbo y velocidad con exactitud. Seguían nuestra posición minuto a minuto. A poco aparecieron dos aviones Martin de patrullaje. Volaron en círculo fuera del alcance de nuestros antiaéreos y continuaron siguiéndonos. El almuerzo fue simple y mísero: arroz acompañado de un té negro caliente, que bebimos hasta llenar el estómago.

    A las 12,20 hs. el radar advirtió la presencia de una formación aérea. La tensión aumentó, y cada vigía forzó la vista buscando los aviones que se anunciaban. Súbitamente, una gran formación irrumpió estrepitosamente de entre las nubes y giró en amplio círculo de izquierda a derecha. -«¡Más de cien aviones!»- gritó el oficial navegante. La orden de «¡Fuego»! dada por el capitán, fue seguida de un vivo estruendo producido por 24 cañones antiaéreos y 150 ametralladoras, a las cuales se sumaron las principales baterías de los buques de escolta. Un hombre que estaba cerca de mí, cayó abatido por un fragmento de bomba. En nuestro flanco derecho, el destructor «Hamakaze» había sido alcanzado y empezaba a hundirse. Su popa sobresalía, alta, en el aire. En treinta segundos desapareció bajo las aguas, dejando solamente un círculo de arremolinada espuma. Sobre nosotros, convergían torpedos desde todas las direcciones. Marchando a la velocidad máxima de 26 nudos, zigzagueábamos desesperadamente. El balanceo y la vibración eran terribles. Balas de ametralladoras, disparadas por los aviones, barrían el puente. Una y otra vez escapamos de los torpedos, a menudo por milímetros, pero al fin, a las 12,45 hs., nos alcanzó uno por la parte delantera, a babor. Luego recibimos dos impactos de bombas a popa. En ese momento, la primera oleada enemiga se retiró.

    El Yamato evadiendo el destino




    Se me entregó una orden: «El cuarto de radar a popa dañado por las bombas. Inspecciónelo inmediatamente». Penetré la cortina de humo hacia la cubierta de popa. A pesar de los fuertes mamparos de acero, el cuarto de radar había sido partido en dos y su mitad superior volada en pedazos. ¡Restos de lo que habían sido ocho seres humanos se hallaban esparcidos aquí y allá! Y habría estado entre ellos, de no haber sido por mi turno de guardia en el puente. Un ruido estremecedor se nos iba acercando. Miré hacia arriba y vi aparecer la segunda oleada de aviones enemigos. En ese instante, pensé: «No es este el lugar donde debo morir». Corrí a mi puesto en el puente. Y cuando ya iba a trepar la escalera, una explosión me obligó a entrecerrar los ojos. Cuando los abrí, una nube de humo blanco se alzaba del sitio donde había estado la torre de control de incendios. Trepé la escalera oyendo rebotar las balas de las ametralladoras sobre las planchas de acero, cerca de mí.
    En este segundo ataque, tres torpedos alcanzaron el costado de babor, cerca de la arboladura de popa. Aún el poderoso «Yamato» resultaba incapaz de resistir golpes tan duros, y nuestra tremenda capacidad de fuego parecía inútil. Tan pronto lanzaban sus mortales cargas, los aviones giraban evitando nuestro fuego y barrían nuevamente el puente con sus ametralladoras. De vez en cuando, caía al mar un avión incendiado, pero ya su misión había sido cumplida. La precisión y serenidad con que esos pilotos repetían sus ataques, eran buena prueba de la fortaleza del enemigo. Una tras otra las torres de los cañones del «Yamato» fueron volando por el aire, bajo el impacto de las bombas. Las que erraban el blanco, estallaban elevando grandes columnas de agua a través de las cuales pasábamos lentamente. La segunda oleada de ataque se retiró; pero en cuestión de segundos ya estaba encima la tercera que hizo cinco impactos en el costado de babor. El clinómetro comenzó a registrar una leve inclinación a la banda. -«¡Todo el mundo a equilibrar el buque!»-, ordenó el capitán por el altavoz. Teníamos que corregir la escora a cualquier precio, y se ordenó bombear agua del mar en los cuartos de máquinas y calderas de estribor. Telefoneé apresuradamente para prevenir a estos compartimientos, pero ya era demasiado tarde. Por las brechas que abrieron los torpedos y las válvulas de inundación, el agua penetró impetuosamente, segando la vida de los hombres que estaban en sus puestos, cientos de ellos en total. A unos 3.000 metros adelante, el crucero «Yahagi» yacía inerte en el agua. Un grupo de aviones que se preparaban para picar sobre el «Yamato», invirtieron la marcha y acribillaron al «Yahagi» con más de diez torpedos. Un torbellino de espumas grises giró en torno suyo al hundirse. El destructor «Isokaze», también detenido, emitía bocanadas de humo negro. Lo único que quedaba intacto de la escolta de nueve buques eran los destructores «Fuyutzuki» y «Yukikaze». Los otro siete yacían escorados o hundidos.
    La cuarta oleada de ataque venía ahora por la proa, a babor. ¡Y eran más de 150 aviones! Los torpedos abrieron nuevas brechas en la banda de babor, mientras que las bombas caían sobre el palo de mesana y el alcázar. Los grandes cañones quedaron reducidos a silencio y sólo unas pocas ametralladoras permanecían intactas. Un grupo de hombres trataba desesperadamente de extinguir un violento incendio en el alcázar. Súbitamente el teléfono transmitió un alarmante informe: «¡Inundación inminente!» Una detonación que se produjo a popa reverberó a través del buque: terminaron los informes. Dejando escapar columnas de llamas, la popa pareció elevarse considerablemente en el aire durante un momento. Grandes nubes de humo negro emergían de un punto próximo a la chimenea. Hubo un repentino aumento de 35 grados en nuestra inclinación y la velocidad se redujo a sólo siete nudos. El enemigo surgió de las nubes para darnos el golpe de gracia. Tendido sobre la cubierta, me aseguré para resistir los efectos del estallido de las bombas. La aguja del clinómetro seguramente continuaba avanzando, porque oí que el segundo oficial informaba: -«Es imposible corregir la escora»- Los hombres se mezclaban desordenadamente en la cubierta inclinada, pero un grupo de oficiales de estado mayor salieron del tumulto y treparon hasta donde se hallaba el comandante en jefe. El jefe de estado mayor los saludó. Luego el comandante cambió significativamente apretones de mano con los oficiales y entró en su camarote. Fue esta la última vez que vimos al comandante de la segunda flota, el vicealmirante Seiichi Ito. Del personal del puente quedábamos menos de tres supervivientes. Vimos al oficial navegante y a su ayudante atarse a la bitácora para evitar la vergüenza de sobrevivir cuando el buque se hundiera. Nosotros comenzamos a hacer lo mismo. Pero el jefe de estado mayor nos ordenó que nos lanzáramos al agua, y acompañó la orden con un buen puñetazo a cada uno para obligarnos a obedecer. Yo me escurrí por la portañola del vigía, cuando el barco herido alcanzaba una increíble inclinación de 80 grados.
    El «Yamato» comenzaba a hundirse. Boqueando en busca de aire yo era succionado hacia abajo, lanzado hacia arriba, sacudido de un lado a otro, restregado contra todo. Sofocado y tirando puntapiés, me abrí paso hacia la única luz que podía ver: un resplandor gris verdoso hacia arriba. Luego, de modo sorprendente, me hallé en la luz del día. Cuando el buque se sumergió, enormes columnas de llamas se alzaron relampagueantes y se oyó el ruido terrible de municiones que estallaban y de compartimientos que reventaban por presión de aire. El aceite derramado me produjo escozor en los ojos. Me enjuagué la cara y tragué aire. Cerca de mí había grupos de nadadores, cuerpos inertes flotando, residuos astillados y carbonizados: era todo lo que quedaba del buque de guerra más poderoso del mundo. Caía una lluvia densa. La batalla contra el «Yamato» había terminado, pero comenzaba otra: esta vez contra las heridas, el aire y el agua fría. Algunos enloquecieron y se ahogaron. Otros, con heridas profundas, gemían de dolor, aunque el aceite negro derramado servía para evitar que se desangrasen.

    De pronto, el «Fuyutzuki» se dirigió hacia nosotros; viró de popa hacia la izquierda y se quedó inerte, como a 200 metros de distancia, mientras sus cañones continuaban disparando inútilmente contra los aviones enemigos. En el esfuerzo prolongado por llegar al buque, el aceite se hacía sentir por lo espeso como caramelo derretido. Pocos llegaron hasta el barco. Desde la cubierta gritaban algunas voces: «¡Apresúrense!» Yo me abalancé sobre una escala de cuerdas. Chorreando sangre y aceite, me bamboleaba precariamente mientras izaban con lentitud la escala. Dos hombres de a bordo me tomaron por las manos. Me eché sobre la cubierta, extenuado. Me quitaron el uniforme y me metieron los dedos hasta la garganta para hacerme vomitar el aceite que había ingerido. Alguien dijo: -«Está herido en la cabeza, señor»- No me había dado cuenta de que tenía un corte en el cuero cabelludo. Tambaleándome, me abrí paso hasta la enfermería, llena de cadáveres.



    El «Yamato» hundiéndose por popa:


    Cuando desperté, en la mañana del 8 de Abril, el sueño me había restaurado las fuerzas. Sobre cubierta, el sol de primavera me inundó los ojos. La inútil salida del «Yamato» había terminado. Íbamos de regreso al hogar. Pronto estuvieron a la vista las montañas del Japón. Su belleza me hizo contener el aliento y, por fin, suspiré de alegría. Después de todo, ¡qué maravilla es vivir!

    Fuente: Historias Secretas de la Última Guerra ("Actas del Instituto Naval de los Estados Unidos")
    Transcripción: Psicólogo Eduardo Macri
    fdra




  3. #3
    LAM
    Guest

    Predeterminado Respuesta: Batalla Navales II GM

    Segunda Guerra Mundial: El fin del Roma

    El primer ataque antibuque con bombas guiadas
    Klaus Deumling y el hundimiento del Roma
    (KG 100 Wiking, Dornier Do 217 y la Fritz X en la edición de la revista Flugzeug de 01 2011)

    Acorazado Roma



    A principios de septiembre de 1943 los italianos proclamaron el armisticio con los aliados occidentales. Una de las cláusulas del armisticio llamaba a "la transferencia inmediata de la flota italiana y los aviones italianos a los lugares que serán designados por el Mando Aliado". El 9 de septiembre de 1943 - el mismo día del desembarco aliado en Salerno - un grupo de batalla de la marina de guerra italiano, bajo el mando del almirante Carlo Bergamini, que se dirigían a Malta para "rendirse" fue atacado en las aguas del Golfo de Asinara por bombarderos del de KG 100 de la Luftwaffe. Durante el ataque, el Roma, uno de los buques de guerra más poderoso que en el mar en el Mediterráneo, fue golpeado, se partió en dos y se hundió. El almirante, junto con un gran número de oficiales, suboficiales y marineros perecieron - más de 1.250 hombres.

    De diecinueve años de edad, el teniente Klaus Deumling del 7./KG 100 estaba volando su primera salida de combate ese día a los mandos de un Dornier Do 217 K, y participó en el hundimiento del Roma, el lanzamiento de una bomba voladora radio-guiada Fritz X. Su historia es relatada por Peter Cronauer en el último número de la revista Flugzeug Classic (enero 2011) - aunque por desgracia no del todo en sus propias palabras. De acuerdo con Cronauer no fue hasta Deumling relacionados con su cuenta del ataque al Roma en sus memorias '41 Sekunden bis zum Einschlag "(41 segundos para el impacto - el tiempo de vuelo de la Fritz X) que su participación en la acción contra la la flota italiana y, de hecho todos los hechos de este ataque se hicieron más conocidos. La posguerra de Deumling tuvo poco contacto con los miembros de vuelo o anteriores del KG 100. Al final de ese día - un acorazado italiano hundido y más de 1.200 vidas italiano perdidas, pocos días antes de los aliados pusieran manos sobre los alemanes - no habría decoraciones para Deumling o su compañeros tripulantes del KG 100. Ulf Balke en su historia del KG 100 acredita al Kommandeur Jope y al OFW. Kurt Steinborn como el equipo que exitosamente provocó el hundimiento del Roma. La visión de Deumling de esta acción es ligeramente diferente.

    Dornier Do 217 K del III. / KG 100 visto en Istres, el verano de 1943 (colección de Dabrowski, Griehl, Flugzeug Classic)




    Klaus Deumling (derecha, abajo) había sido enviado a 7./KG 100 en Schwäbisch-Hall Hessenthal después de lograr su habilitación en vuelo por instrumentos de la Luftwaffe en la escuela de vuelo en Belgrado a principios del verano de 1943. Aquí no sólo se reunió con su nuevo equipo por primera vez - todos los cuales eran mayores que Deumling, sino que se encontró con un nuevo tipo de aeronave, los Dornier Do 217 K-2 y uno de las primeras 'Wunderwaffen' de la Luftwaffe, se encontró con las bombas stand-off Fritz X.



    La bomba Fritz X o FX-1400 (o más exactamente según su constructor, la Ruhrstahl X-1) había sido diseñado en 1939 por el Dr. Max Kramer y era una bomba de gran penetración de 1400 kg, un desarrollo de la bomba PC 1400, ahora equipado con cuatro pequeñas alas o 'spoilers' y controles de la cola para estabilizar y modificar su trayectoria en vuelo. Era un arma que era controlado de forma remota desde la aeronave de lanzamiento por el sistema de radio de onda muy corta FuG 203/230 Kehl-Strassburg que constaba de cuatro frecuencias que transmitían órdenes de picado, elevación y maniobras a izquierda y derecha a través de una pequeña palanca de control operado por el observador del Dornier. Estos "comandos" se traducían en movimientos de los 'spoilers' a través de pequeños servo motores. Los comandos de radio-se podría enviar hasta 15 segundos desde el punto de lanzamiento, lo que explicaba en parte el lanzamiento muy grandes altitudes de la bomba. A diferencia de los Hs 293, no tenían ningún medio de propulsión. Sin embargo, eran muy precisas y por lo tanto podría ser lanzadas fuera del alcance del enemigo de fuego anti-aéreo, teniendo 41 segundos para alcanzar y penetrar en un objetivo identificados como de un mínimo de solo 5 metros cuadrados en su velocidad terminal aproximada a los 1000 km/h desde el lanzamiento de un altitud de 7.000 metros. Fue tanto su velocidad y su carcasa blindada que le permitió penetrar en la placa de acero de algunos de los mayores barcos capitales a flote en esos momentos. Pero sin embargo requería de una plataforma de lanzamiento estable y condiciones claras para que el observador pudiese guiar el arma en su objetivo.

    Fritz X o FX-1400



    La preparación de una bomba Fritz X para su embarque en el portador


    Mientras tanto en el norte de Alemania Deumling y su equipo entrenaron duro durante un período de dos meses en el lanzamiento de la Fritz X contra un buque objetivo de 5.000 toneladas anclado en Peenemünde. A continuación, se trasladaron a Istres, cerca de Marsella en la Costa Azul para el ataque contra el Roma. Con los principales elementos de la marina italiana en La Spezia en esperaba de la confirmación de la orden de zarpada hacia Malta, el Kommandeur Jope ya había recibido instrucciones altamente secretas de jefes de la Luftflotte 2 en la ciudad de Roma que se prepararan para un ataque a los italianos apenas iniciaran la navegación. Poco antes de las 14:00 del 09 de septiembre de 1943 Do 217s individuales de una primera "ola" se lanzaron a la pista de aterrizaje en Istres.

    OFW. Kurt Steinborn en la historia de Ulf Balke de Kampfgeschwader Wiking 100 reportaa;

    "Fue el Gruppenkommandeur Jope mismo quien nos informó sobre los detalles del ataque. Nuestros objetivos estaban a unos 300 kilómetros de distancia. Estricto silencio de radio se ordenó. Una máquina de reconocimiento mantuvo contacto visual en todo momento con los objetivos y transmitía su posición a nosotros. La visibilidad era excelente, ya que alcanzaba una altitud de 7.000 metros. Desde lejos se podía ver la enorme estelas de los barcos iban dejando, lo que indicaba que estaban navegando a toda velocidad. Nos recibió un fuerte fuego antiaéreo, pero a esa altura no había ningún riesgo de ser golpeado y hemos visto como sus artillería explotaba debajo de nosotros .. busqué el mayor buque y bajé la velocidad a 180 km/h. El aire estaba en calma y aún así, nuestra confiable Do 217 estaba perfectamente estable. Mi observador Uffz. Degan puso en marcha la Fritz X con su mano derecha, encendió la cámara automática y guió la bomba hacia el objetivo. En tan solo 42 segundos desde el lanzamiento hasta el impacto directamente en medio del barco ... no fue hasta más tarde esa noche que sabíamos que habíamos dado en el Roma y que se había hundido .. "

    Deumling y su equipo también había llegado a la zona de destino después de una hora de vuelo y fueron a la altura óptima para el lanzamiento de la Fritz X, a unos 7.000 metros. Sin interferencia de los cazas enemigos y con cielos despejados condiciones de lanzamiento eran ideales - el grupo de batalla italiano por debajo debe haber presentado un cuadro imponente;

    Deumling,... ".. No estábamos pensando en los marineros a bordo de los buques de 7.000 metros que parecían barcos de juguete en la bañadera. No pude distinguir ningún detalle de las naves individuales. Habiendo practicado el lanzamiento de nuestro 'Fritz X "sin descanso estábamos bajo una cierta presión de hacerlo bien y fue con cierta ansiedad que hemos sido capaces de situarnos justo encima de la flota fuera del alcance de los proyectiles antiaéreos que explotaban debajo de nosotros ..."


    Una bomba radioguiada Fritz-X bajo la panza de un bombardero Do-217 del III/KG 100. Las pruebas de esta bomba fueron hechas con el He-111, pero el avión se reveló insuficiente para poder portarlas por lo que desde entonces los aviones utilizados fueron los Do-217 y el He-177.







    El hecho de que la Fritz X se pusieron en marcha con el avión más o menos recto y nivelado había creado probablemente la confusión entre los italianos, confiadamente haciéndoles creer que las intenciones alemanas no eran ofensivas. Este error fue fatal, teniendo en cuenta que los italianos estaban bajo las órdenes de luchar sólo si eran atacados. A las 15.45 de la Roma recibió un golpe en el costado de estribor. La bomba estalló en el mar después de pasar por el casco de la Roma de 33 metros de ancho y la velocidad del barco se redujo a sólo 10 nudos. A las 15.50 de la Roma fue golpeada nuevamente por una segunda bomba hiriendo fatalmente a la enorme buque de guerra. Una columna de llamas y de humo en espiral hacia arriba de los mil metros de altura. La Torreta n. 2 (1.500 toneladas), junto con todos sus ocupantes y la torre de mando se proyecta en el aire y se inclinó hacia el lado derecho. Era el final de Bergamini y su personal. El barco comenzó a inclinarse a estribor. Fue un espectáculo horrible de muerte y destrucción. La mayoría de los hombres fueron quemados vivos. A las 16,12hs, el Roma se volvió al revés, se rompió en dos partes, y se hundió. Con ella, no menos de dos almirantes, 86 oficiales y 1264 marineros se perdieron.

    Deumling, "a medida que hacíamos nuestro camino a casa nos dimos cuenta que habíamos logrado un buen golpe y había salido sin un rasguño En el momento que no tenía pensamientos de las víctimas - es por eso que sesenta años después, viendo de nuevo las fotos tomadas ese día me resultó tan inquietante .. que yo y mi equipo no se hayamos lanzado la segunda y fatal bomba para golpear el barco, dio poco consuelo ...." (Cubierta de portada del libro de Deumling de abajo representa la Roma después del primer golpe de la Fritz X ..)

    Acaba de producirse la voladura del pañol de proa del Roma, el buque se hundirá en breves instantes.



    Fuente: FalkeEins - the Luftwaffe blog: Klaus Deumling and the sinking of the Roma (KG 100 Wiking, Dornier Do 217 and Fritz X in Flugzeug Classic magazine January 2011 issue)
    FDRA

  4. #4
    LAM
    Guest

    Predeterminado Respuesta: Batalla Navales II GM

    Segunda Guerra Mundial: El fin del Roma

    El primer ataque antibuque con bombas guiadas
    Klaus Deumling y el hundimiento del Roma
    (KG 100 Wiking, Dornier Do 217 y la Fritz X en la edición de la revista Flugzeug de 01 2011)

    Acorazado Roma



    A principios de septiembre de 1943 los italianos proclamaron el armisticio con los aliados occidentales. Una de las cláusulas del armisticio llamaba a "la transferencia inmediata de la flota italiana y los aviones italianos a los lugares que serán designados por el Mando Aliado". El 9 de septiembre de 1943 - el mismo día del desembarco aliado en Salerno - un grupo de batalla de la marina de guerra italiano, bajo el mando del almirante Carlo Bergamini, que se dirigían a Malta para "rendirse" fue atacado en las aguas del Golfo de Asinara por bombarderos del de KG 100 de la Luftwaffe. Durante el ataque, el Roma, uno de los buques de guerra más poderoso que en el mar en el Mediterráneo, fue golpeado, se partió en dos y se hundió. El almirante, junto con un gran número de oficiales, suboficiales y marineros perecieron - más de 1.250 hombres.

    De diecinueve años de edad, el teniente Klaus Deumling del 7./KG 100 estaba volando su primera salida de combate ese día a los mandos de un Dornier Do 217 K, y participó en el hundimiento del Roma, el lanzamiento de una bomba voladora radio-guiada Fritz X. Su historia es relatada por Peter Cronauer en el último número de la revista Flugzeug Classic (enero 2011) - aunque por desgracia no del todo en sus propias palabras. De acuerdo con Cronauer no fue hasta Deumling relacionados con su cuenta del ataque al Roma en sus memorias '41 Sekunden bis zum Einschlag "(41 segundos para el impacto - el tiempo de vuelo de la Fritz X) que su participación en la acción contra la la flota italiana y, de hecho todos los hechos de este ataque se hicieron más conocidos. La posguerra de Deumling tuvo poco contacto con los miembros de vuelo o anteriores del KG 100. Al final de ese día - un acorazado italiano hundido y más de 1.200 vidas italiano perdidas, pocos días antes de los aliados pusieran manos sobre los alemanes - no habría decoraciones para Deumling o su compañeros tripulantes del KG 100. Ulf Balke en su historia del KG 100 acredita al Kommandeur Jope y al OFW. Kurt Steinborn como el equipo que exitosamente provocó el hundimiento del Roma. La visión de Deumling de esta acción es ligeramente diferente.

    Dornier Do 217 K del III. / KG 100 visto en Istres, el verano de 1943 (colección de Dabrowski, Griehl, Flugzeug Classic)




    Klaus Deumling (derecha, abajo) había sido enviado a 7./KG 100 en Schwäbisch-Hall Hessenthal después de lograr su habilitación en vuelo por instrumentos de la Luftwaffe en la escuela de vuelo en Belgrado a principios del verano de 1943. Aquí no sólo se reunió con su nuevo equipo por primera vez - todos los cuales eran mayores que Deumling, sino que se encontró con un nuevo tipo de aeronave, los Dornier Do 217 K-2 y uno de las primeras 'Wunderwaffen' de la Luftwaffe, se encontró con las bombas stand-off Fritz X.



    La bomba Fritz X o FX-1400 (o más exactamente según su constructor, la Ruhrstahl X-1) había sido diseñado en 1939 por el Dr. Max Kramer y era una bomba de gran penetración de 1400 kg, un desarrollo de la bomba PC 1400, ahora equipado con cuatro pequeñas alas o 'spoilers' y controles de la cola para estabilizar y modificar su trayectoria en vuelo. Era un arma que era controlado de forma remota desde la aeronave de lanzamiento por el sistema de radio de onda muy corta FuG 203/230 Kehl-Strassburg que constaba de cuatro frecuencias que transmitían órdenes de picado, elevación y maniobras a izquierda y derecha a través de una pequeña palanca de control operado por el observador del Dornier. Estos "comandos" se traducían en movimientos de los 'spoilers' a través de pequeños servo motores. Los comandos de radio-se podría enviar hasta 15 segundos desde el punto de lanzamiento, lo que explicaba en parte el lanzamiento muy grandes altitudes de la bomba. A diferencia de los Hs 293, no tenían ningún medio de propulsión. Sin embargo, eran muy precisas y por lo tanto podría ser lanzadas fuera del alcance del enemigo de fuego anti-aéreo, teniendo 41 segundos para alcanzar y penetrar en un objetivo identificados como de un mínimo de solo 5 metros cuadrados en su velocidad terminal aproximada a los 1000 km/h desde el lanzamiento de un altitud de 7.000 metros. Fue tanto su velocidad y su carcasa blindada que le permitió penetrar en la placa de acero de algunos de los mayores barcos capitales a flote en esos momentos. Pero sin embargo requería de una plataforma de lanzamiento estable y condiciones claras para que el observador pudiese guiar el arma en su objetivo.

    Fritz X o FX-1400



    La preparación de una bomba Fritz X para su embarque en el portador


    Mientras tanto en el norte de Alemania Deumling y su equipo entrenaron duro durante un período de dos meses en el lanzamiento de la Fritz X contra un buque objetivo de 5.000 toneladas anclado en Peenemünde. A continuación, se trasladaron a Istres, cerca de Marsella en la Costa Azul para el ataque contra el Roma. Con los principales elementos de la marina italiana en La Spezia en esperaba de la confirmación de la orden de zarpada hacia Malta, el Kommandeur Jope ya había recibido instrucciones altamente secretas de jefes de la Luftflotte 2 en la ciudad de Roma que se prepararan para un ataque a los italianos apenas iniciaran la navegación. Poco antes de las 14:00 del 09 de septiembre de 1943 Do 217s individuales de una primera "ola" se lanzaron a la pista de aterrizaje en Istres.

    OFW. Kurt Steinborn en la historia de Ulf Balke de Kampfgeschwader Wiking 100 reportaa;

    "Fue el Gruppenkommandeur Jope mismo quien nos informó sobre los detalles del ataque. Nuestros objetivos estaban a unos 300 kilómetros de distancia. Estricto silencio de radio se ordenó. Una máquina de reconocimiento mantuvo contacto visual en todo momento con los objetivos y transmitía su posición a nosotros. La visibilidad era excelente, ya que alcanzaba una altitud de 7.000 metros. Desde lejos se podía ver la enorme estelas de los barcos iban dejando, lo que indicaba que estaban navegando a toda velocidad. Nos recibió un fuerte fuego antiaéreo, pero a esa altura no había ningún riesgo de ser golpeado y hemos visto como sus artillería explotaba debajo de nosotros .. busqué el mayor buque y bajé la velocidad a 180 km/h. El aire estaba en calma y aún así, nuestra confiable Do 217 estaba perfectamente estable. Mi observador Uffz. Degan puso en marcha la Fritz X con su mano derecha, encendió la cámara automática y guió la bomba hacia el objetivo. En tan solo 42 segundos desde el lanzamiento hasta el impacto directamente en medio del barco ... no fue hasta más tarde esa noche que sabíamos que habíamos dado en el Roma y que se había hundido .. "

    Deumling y su equipo también había llegado a la zona de destino después de una hora de vuelo y fueron a la altura óptima para el lanzamiento de la Fritz X, a unos 7.000 metros. Sin interferencia de los cazas enemigos y con cielos despejados condiciones de lanzamiento eran ideales - el grupo de batalla italiano por debajo debe haber presentado un cuadro imponente;

    Deumling,... ".. No estábamos pensando en los marineros a bordo de los buques de 7.000 metros que parecían barcos de juguete en la bañadera. No pude distinguir ningún detalle de las naves individuales. Habiendo practicado el lanzamiento de nuestro 'Fritz X "sin descanso estábamos bajo una cierta presión de hacerlo bien y fue con cierta ansiedad que hemos sido capaces de situarnos justo encima de la flota fuera del alcance de los proyectiles antiaéreos que explotaban debajo de nosotros ..."


    Una bomba radioguiada Fritz-X bajo la panza de un bombardero Do-217 del III/KG 100. Las pruebas de esta bomba fueron hechas con el He-111, pero el avión se reveló insuficiente para poder portarlas por lo que desde entonces los aviones utilizados fueron los Do-217 y el He-177.







    El hecho de que la Fritz X se pusieron en marcha con el avión más o menos recto y nivelado había creado probablemente la confusión entre los italianos, confiadamente haciéndoles creer que las intenciones alemanas no eran ofensivas. Este error fue fatal, teniendo en cuenta que los italianos estaban bajo las órdenes de luchar sólo si eran atacados. A las 15.45 de la Roma recibió un golpe en el costado de estribor. La bomba estalló en el mar después de pasar por el casco de la Roma de 33 metros de ancho y la velocidad del barco se redujo a sólo 10 nudos. A las 15.50 de la Roma fue golpeada nuevamente por una segunda bomba hiriendo fatalmente a la enorme buque de guerra. Una columna de llamas y de humo en espiral hacia arriba de los mil metros de altura. La Torreta n. 2 (1.500 toneladas), junto con todos sus ocupantes y la torre de mando se proyecta en el aire y se inclinó hacia el lado derecho. Era el final de Bergamini y su personal. El barco comenzó a inclinarse a estribor. Fue un espectáculo horrible de muerte y destrucción. La mayoría de los hombres fueron quemados vivos. A las 16,12hs, el Roma se volvió al revés, se rompió en dos partes, y se hundió. Con ella, no menos de dos almirantes, 86 oficiales y 1264 marineros se perdieron.

    Deumling, "a medida que hacíamos nuestro camino a casa nos dimos cuenta que habíamos logrado un buen golpe y había salido sin un rasguño En el momento que no tenía pensamientos de las víctimas - es por eso que sesenta años después, viendo de nuevo las fotos tomadas ese día me resultó tan inquietante .. que yo y mi equipo no se hayamos lanzado la segunda y fatal bomba para golpear el barco, dio poco consuelo ...." (Cubierta de portada del libro de Deumling de abajo representa la Roma después del primer golpe de la Fritz X ..)

    Acaba de producirse la voladura del pañol de proa del Roma, el buque se hundirá en breves instantes.



    Fuente: FalkeEins - the Luftwaffe blog: Klaus Deumling and the sinking of the Roma (KG 100 Wiking, Dornier Do 217 and Fritz X in Flugzeug Classic magazine January 2011 issue)
    FDRA

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    Predeterminado Respuesta: Batalla Navales II GM

    Aca les dejo un articulo que habia armado hace años.


    Pirmero vamos a conocer a los tres protagonistas de esta historia:



    Gunther Prien





    Günther Prien (1908-1941). Nacido en Osterfeld (Alemania) el 16 de enero de 1908, en 1923, con 15 años, ingresó en la academia naval de Hamburgo, donde se graduó en náutica, comenzando seguidamente a trabajar en la marina mercante. Las prácticas navales las había realizado en un buque escuela de vela, el “Hamburg”.

    En 1929 superó el examen de piloto naval y tres años después obtenía el preciado diploma de capitán de buque. Con los años de la depresión, tuvo que abandonar la marina mercante, ingresando en enero de 1931 en la Reichsmarine como simple marinero, sirviendo durante un año en el crucero ligero Königsberg.

    En el mes de octubre de 1935 fue transferido a la nueva fuerza submarina (Ubootwaffe).

    El 1 de enero de 1937 es promovido al grado de Oberleutnant zur See mientras servía en el U-26 al mando del comandante Hartmann, el mismo sumergible que patrullaría las aguas españolas durante la Guerra Civil Española en el año 1938.

    El 17 de diciembre de 1938 tomó el mando del U-47, un U-Boot de la clase VII-B.

    El 1 de 1 Febrero de 1939 es promovido al grado de Kapitänleutnant.

    El 25 de septiembre de 1939 recibió la Cruz de Hierro de 2ª Clase, una de las más preciadas condecoraciones.



    U-47 / U-Boot VII - B





    El submarino que lucia la numeral U 47 en la vela era del tipo VII B, y fue construido en los astilleros Germaniawerft de Kiel, dicho sumergible fue acabado en febrero de 1937 y finalmente entregado a la marina el día 17 de diciembre de 1938, los submarinos de este tipo eran ligeramente más alargados que los del tipo VII A y disponían de varias mejoras técnicas que le permitían desarrollar una velocidad más alta en superficie, y al ser de mayor tamaño también disponían de unos tanques de combustible de mayor capacidad con el consiguiente aumento de autonomía facilitando así la labor de patrullas de más tiempo y más alejadas de la base.



    FICHA TÉCNICA

    TAMAÑO: 66,50 m de eslora, 6,20 m de manga y 4, 80 m de calado

    MATERIAL: Acero.

    TRIPULACIÓN: 44 miembros.

    ARMAMENTO: 1 cañón de 88 mm. Y un cañón antiaéreo de 20 mm.

    5 Tubos lanzatorpedos 4 a proa y uno a popa.

    MOTOR

    Diesel de 2.800 cv.

    Eléctrico de 750 cv.

    VELOCIDAD MÁX.

    17,25 nudos en superficie y 8 nudos sumergido.

    DESPLASAMIENTO

    SUPERFICIE : 753 tn

    SUMERGIDO : 857 tn

    AUTONOMÍA

    8.700 millas a 10 nudos. 90 millas a 4 nudos sumergido.



    Acorazado Royal Oak





    El HMS Royal Oak tenía un desplazamiento de 31.200 t y pertenecía a la Clase Sovereing. Construido en 1912 y botado en 1914, era el séptimo buque inglés en llevar este nombre. Durante su existencia no participó en ningún hecho de relevancia, su triste fama se debe a su hundimiento.



    Operacion "Baldur"



    El almirante Doenitz planifico, a principios de 1939, llevar a cabo un audaz ataque submarino contra la base principal de la flota britanica, situada en las islas Orcadas, en la bahia de Scapa Flow. Doenitz realizo cuidadosos estudios, valiendose de fotografias aereas tomadas por la Luftwaffe. Sobre la base de estas fotografias se determino que la entrada menos defendida era el estrecho de Kirk. El submarino elegido para esta tarea fue el Tipo VII, capaz de permanecer 24horas sumergido. Dicho sumergible deberia navegar a traves del canal de una milla de largo y de apenas 10 mt de profundidad sorteando los obstaculos (barcos hundidos y, cadenas antisubmarinas) ademas de las fuertes corrientes.
    Para la dificil mision fue elegido el U-47, capitaneado por nuestro heroe el teniente Gunther Prien.

    A las 10 de la noche del 13 de octubre de 1939, el U-47 dio principio a la operacion. La noche era calma y sin luna, Prien con gran pericia, goberno el U-47 navegando en superficie y se deslizo a traves del estrecho hacia el interior de Scapa Flow.

    A su vista se extendia el vasto fondeadero de la flota britanica. Prien puso rumbo al sudoeste, donde, de acuerdo con los informes, se hallaba anclada la mayor parte de las naves britanicas. Sin embargo, no avisto a ningun barco, con excecion de algunos destructores que se hallaban patrullando. La flota inglesa se habia hecho a la mar el dia anterior. Entonces, decidio dirigirse hacia el norte de la bahia y alli avisto, en la oscuridad, la negra silueta de dos grandes navios de guerra.





    Rapidamente selecciono como blanco a uno de ellos, al que identifico como el acorazado "Royal Oak". Coloco al submarino en posicion de tiro y en una sola salva, lanzo 4 torpedos. Solo uno de los poyectiles estallo sobre la proa del acorazado. Sucedio algo increible, el capitan del barco y sus oficiales, convencidos de la inexpugnabilidad de la base para los submarinos, atribuyeron el estampido a una explosion interna. Prien, sorprendido ante la falta de reaccion britanica, tomo una desicion temeraria, llevaria adelante un nuevo ataque. Dirigio el submarino al centro de la bahia y alli sus hombre en un esfuerzo sobre humano recargaron en veinte minutos los cuatro tubos lanzatorpedos. El U-47 volvio entonces al ataque, dispara nuevamente sus torpedos, impactando los cuatro esta vez. La columna de agua probacada por los impactos cayo en cascada sobre el submarino y el eco de la explosion sacudio peligrosamente al U-47. Luego acelerando al maximo el submarino volviendo por donde entro a la base, el estrecho de Kirk, logro escapar sin ser avistado por los destructores. Hazaña, y que hazaña, cumplida.

    Con el "Royal Oak" perecieron el contraalmirante Blagrove y 786 oficiales y marineros.



    Saludos.

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