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    27 Mar, 09
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    Predeterminado La historia del submarino Sovietico B-130.

    El dia en que la flota del atlantico Norteamericana casi desaparece


    El día que Kennedy y Kruschev acordaron el final de la crisis de los misiles, el mundo respiró tranquilo. Pero el héroe anónimo de aquella «batalla» no ha pasado a la Historia. Nikolai Shumkov, capitán de uno de los submarinos que la URSS envió a Cuba para romper el bloqueo de EEUU, evitó la tercera guerra mundial cuando decidió no atacar a los destructores norteamericanos que lo acorralaban. Al regresar a la URSS le recriminaron por ello.

    Intruduccion

    El 14 de octubre de 1962, hace 40 años, un avión espía estadounidense detectaba la presencia de misiles nucleares rusos en Cuba. En los 13 días que siguieron, conocidos como la crisis de los misiles, la suerte de la Humanidad pendió de un hilo. Poco faltó para que se desencadenara la tercera guerra mundial y la primera termonuclear.

    Los hechos





    Mientras el entonces presidente de EEUU, John F. Kennedy, ordenaba un bloqueo naval a Cuba para evitar la llegada de nuevos cohetes atómicos y pedía a la URSS la inmediata retirada de las armas de la isla, el mando soviético enviaba cuatro submarinos con motor diesel provistos de torpedos con carga atómica en dirección a Cuba. Los B-4, B-36, B-59 y B-130, bajo el mando del capitán Vitali Agafonov, iban en misión secreta para romper el bloqueo y dejar vía libre a los navíos soviéticos que se dirigían a la isla.

    Submarino sovietico SSK clase Foxtrot



    Antes de partir, según relata Yurik Kietov, capitán del B-4, el jefe del Estado Mayor de la Flota, el almirante Rasojo les dijo: «Chicos, apunten en sus cuadernos: utilicen el armamento especial sólo en los siguientes casos: 1º, cuando les bombardeen y agujereen su casco. 2º, cuando se levanten a superficie, les disparen y, de nuevo, le abran un agujero en el casco. Y 3º, por orden directa de Moscú».



    Llevarlos hasta Cuba fue como trasladar pingüinos a vivir a África.Ningún submarino soviético había removido antes con sus hélices las profundidades del Triángulo de las Bermudas o surcado el mar de los Sargazos plagado de misteriosas leyendas. El servicio de espionaje militar ruso no sabía qué trampas de defensa antisubmarina había preparado EEUU. Ni cuántos barcos iba a lanzar el Pentágono en su búsqueda. «Los antiguos navegantes», comenta Agafonov, «pensaban que el mar de los Sargazos era intransitable a causa de las algas gigantescas que se aferraban a la panza barco. Los norteamericanos hicieron este mito realidad cuando cablearon el fondo del mar para detectarnos».

    El destino de todo el planeta parecía estar en manos de John Kennedy y Nikita Kruschev, los hombres que podían ordenar el golpe atómico. Pero hubo una tercera persona, desconocida por todos, que también evitó la tercera guerra mundial: Nikolai Alexandrovich Shumkov, capitán del B-130. En el tránsito de los submarinos rusos bajo el mar de los Sargazos, vigilados por los norteamericanos, el B-130 protagonizó el episodio más peligroso de la crisis de los misiles.

    «Cuando recibí de Moscú la orden "pasar al régimen de comunicación ininterrumpida" comprendí que no faltaban horas, sino minutos para el comienzo de una guerra termonuclear», relata Nikolai Shumkov, capitán del B-130. «El régimen de comunicación ininterrumpida significaba que de un momento a otro podía llegar la orden de usar el armamento nuclear contra los barcos enemigos, las fragatas y destructores que maniobraban directamente sobre nuestras cabezas.El objetivo principal, el barco Essex, portador de helicópteros, tampoco estaba lejos, dentro de los límites de alcance del torpedo.El régimen ininterrumpido significa que el submarino debe estar constantemente con la antena y periscopio sobre el agua. Y eso, en las aguas cristalinas del mar de los Sargazos, donde había un montón de barcos norteamericanos que no dejarían escapar la oportunidad de pasar casualmente por encima de nuestro periscopio cuando vieran la espuma blanca a su alrededor. Pero una orden es una orden y yo me mantenía a una profundidad de 12 metros cortando las olas con la antena y con ambos periscopios, el del capitán y el antiaéreo».

    En esta situación, el radiocomunicador del B-130 interceptó un mensaje estadounidense que inmediatamente llegó a manos de Shumkov: «Capitán, el avión Neptun ha partido de la base aérea Roosevelt con la orden de tener listo el armamento para darle uso». Al capitán Shumkov le entró un sudor frío. Decidió esperar la llegada del avión que supuestamente iba a atacar y ordenó emerger a la superficie. «Los norteamericanos detectaron nuestro submarino», continúa Shumkov. «Y sus barcos se acercaron con clara intención de embestirnos. Nos salvaron los 20 metros de profundidad que ganamos en los 40 segundos que tardó el barco en llegar. Teníamos el ruido de sus hélices sobre nuestras cabezas. Si hubieran destruido nuestro submarino, el fondo del mar, a cinco kilómetros de profundidad, hubiera sido un lugar seguro para ocultar la fosa común de 75 marinos. El barco podría haber desaparecido en el Triángulo de las Bermudas sin dejar rastro, como desapareció el S-80 en el mar de Barents o el portador de misiles K-129 en la región de las islas Hawai».

    Fuera del submarino detonaban ya las bombas de profundidad. Explosión a la derecha y a la izquierda Shumkov recordaba bien la orden del jefe del Estado Mayor de la Flota del Norte: «Usar el armamento sólo si Moscú lo ordena. Pero si te golpean en la mejilla derecha, no pongas la otra». La siguiente explosión fue tan fuerte que se apagaron las luces del techo.

    -¡Capitán!, explosión en la parte de proa, informó el jefe del primer sector.

    - Nos bombardean, verificó alguien.

    Conectamos la luz de avería. Yo sentía sobre mí una multitud de miradas que me impedían concentrarme. Y entonces se me ocurrió: "Esto no es un bombardeo. Los norteamericanos lanzan al agua las granadas de señal. Tres explosiones por el código internacional es la orden de subir a superficie inmediatamente". Con mi torpedo nuclear podría haber aniquilado al portaaviones norteamericano, ¿pero qué habría pasado después con la URSS, con EEUU, con todo el mundo?

    Mi submarino descendía muy rápidamente. La tercera granada cayó directamente sobre el casco y su explosión paralizó los timones de seguridad. El medidor de profundidad marcaba 160 metros. Hasta el fondo del mar había 5,5 kilómetros.

    -¡Capitán! ¡Vía de agua en el sexto!, gritaron del sector .

    Allí estaban los electromotores. Verter sobre ellos agua salada era lo mismo que echar gasolina sobre unos rescoldos. Sólo nos faltaba un incendio para completar todas nuestras desgracias.«Dios nos salve y guarde», afloró el rezó de mi abuela cosaca de Siberia

    -¡Capitán! Vía de agua liquidada

    De mi frente desapareció el sudor frío, y eso bajo un calor de 40 grados. El cuerpo del submarino resonaba como si le golpearan con látigos debido al impulso de los radares acústicos estadounidenses.Los destructores norteamericanos nos tenían encajonados. Yo trataba de escapar: a la derecha, a la izquierda, cambiaba la profundidad.En vano. Los norteamericanos tienen una electrónica perfecta.En esto llegó al puesto central el alférez de navío de radioespionaje.

    -Camarada capitán. Pido perdón. Hubo un error. El radiotelegrama interceptado [norteamericano] no decía preparar el armamento, sino los aparatos de búsqueda.

    En ese momento no tenía fuerzas ni para mandarlo al carajo

    Lejos de respirar aliviado los problemas continuaron. Se había agotado la batería y sin el motor del movimiento económico no sería posible mantener el submarino en la profundidad. Comenzaría a hundirse. ¿Subir? Miré las caras oscuras sin afeitar de mi gente. Llevaban cuatro días sin respirar aire, sólo el terrible aerosol de los vapores, de la acidez, y de otros gases de acumuladores.

    -Todos a sus puestos. Subimos.

    Por seguridad, un submarino sólo puede emerger en horas nocturnas y yo, en contra de las instrucciones, me disponía a hacerlo al amanecer. ¿Por qué? En la oscuridad, los norteamericanos podrían fácilmente ocultar un golpe contra el submarino. De día, quizás no. Lo primero que vi al subir fue el destructor Berry (con el número de abordo DD933). Se dirigió directamente hacia nosotros.No podíamos movernos ni desviarnos. A 30 metros del submarino, el barco se desvió bruscamente y una ola nos cubrió. Inmediatamente contacté por señales con los norteamericanos: «Ordene al capitán del destructor número DD933 que termine con la gamberrada».
    El Berry se paró a 50 metros. Yo estaba sobre el submarino y pude ver perfectamente a su capitán, pelirrojo, con la camisa blanca bien planchada y la pipa en mano. No muy lejos de él, un marino negro nos mostraba el lanzagranadas de proa. Los destructores inmediatamente nos cercaron. Sobre sus cubiertas, los marinos norteamericanos comían palomitas observaban a los hombres semidesnudos de color azul que, con ansiedad, tragaban el aire fresco. Saliendo de sus camarotes con aire acondicionado, ¿cómo podían imaginar el infierno en el que dormían los míos?
    A Moscú llegó un radiotelegrama cifrado: «He sido obligado a emerger rodeado por cuatro destructores de los EEUU. Tengo el diesel inactivo y las baterías completamente descargadas. Trato de reparar un motor. Espero sus órdenes. El capitán del B-130».Los telegrafistas tuvieron que enviar el mensaje 17 veces porque los norteamericanos saboteaban el canal con interferencias. Moscú tardó seis horas en conocer la desgracia del B-130.
    Nos ordenaron dar media vuelta y acudir a un punto de encuentro con un remolcador. Los norteamericanos nos acompañaron hasta el meridiano 60, que Kennedy había definido como la línea para despachar a los submarinos soviéticos. Desde el Berry nos hicieron señales semafóricas, no sabemos por qué en ucraniano: «¡dopovachennia!» [hasta la vista]. La Guerra Fría sólo acababa de empezar.
    A Poliarni llegaron en víspera de Año Nuevo. Los recibieron sin alegría. Lo cuenta el capitán Kietov: «Los mariscales del Ministerio de Defensa y los líderes del comité central del PCUS no entendían por qué los submarinos habían emergido. A los capitanes nos invitaron a aclararlo ante el primer viceministro de Defensa, el mariscal Andrei Grechko. Las preguntas que nos hacían eran a cada cual más sorprendente. Cuando Shumkov explicó que tuvo que salir para cargar las baterías, le replicaron:

    "¿Cómo que cargar? ¿Qué baterías?"».
    -¿A qué distancia de usted estuvieron los barcos norteamericanos?
    -A 50 metros.
    -¿Qué? ¿Y por qué no dispararon?, preguntaba irritado Grechko.
    -No recibimos la orden.
    -¿Y no pudieron tomar la decisión?

    Explicamos una vez más que navegamos a Cuba en submarinos diesel y no en nucleares. «¿Cómo?, ¿no eran atómicos?», gritó el mariscal.Se quitó las gafas, golpeó la mesa y los cristales salieron disparados en todas direcciones. La jefatura políticomilitar pensaba que al Caribe habían sido enviados submarinos atómicos. Más tarde supe que, antes que a nosotros, como avanzadilla, habían enviado uno que tuvo que regresar tras sufrir una grave avería en su reactor. Los funcionarios decidieron no informar a Kruschev sobre qué naves habían sido enviadas a Cuba.

    Gracias a que Agafonov y sus capitanes no atacaron a los norteamericanos, el mundo escapó de un apocalipsis nuclear. Comentan que en su círculo íntimo Grechko declaró: «Yo no habría emergido».

    Submarinos sovieticos clase Foxtrot en Cuba.










    Armamento:Cada uno de ellos, portaba un Torpedo nuclear de 15 kilotones de potencia bélica capaces de exterminar cualquier embarcación norteamericana en un radio de 10 millas.

    Mision: Romper el bloqueo estadounidense sobre Cuba.

    Fuentes:Secretos de Cuba, los 4 submarinos en Cuba.
    Liceo digital, 1962 - Misiles soviéticos en Cuba.
    Última edición por tomis26; 13/03/2011 a las 01:37

  2. #2
    Usuario registrado Avatar de Tincho
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    Predeterminado Respuesta: La historia del submarino Sovietico B-130.

    Muy buen informe Tomis ... cómo me gusta la historia de la Guerra Fría.

    Hay un documental sobre esto, que dieron hace un tiempito en History Channel:

    YouTube - Operation Kama Trailer

    Voy a ver si consigo algún link en donde este completo.

    Abrazo

    Tincho

  3. #3
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    Predeterminado Respuesta: La historia del submarino Sovietico B-130.

    Muy buena historia Tomis! ideal para un domingo con lluvia, me hiciste pasar un lindo rato leyendo la increible historia de los subs en la guerra fria un lujo lo suyo que se repita!

  4. #4
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    27 Mar, 09
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    Predeterminado Respuesta: La historia del submarino Sovietico B-130.

    Gracias chicos!! me alegro que les guste

    Lo que me motivo buscar sobre este hecho, fue una peli que vi que se llama "13 Dias" es bastante parcial, solo muestra la vición norteamericana de la crisis de los misiles en Cuba, entonces me puse a buscar para ver o escuchar la otra campana de los hechos..

  5. #5
    Usuario registrado Avatar de Curioso
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    Predeterminado Respuesta: La historia del submarino Sovietico B-130.

    Muyyy bueeeno!
    Saludos

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