Resultados 1 al 3 de 3
  1. #1
    Usuario registrado Avatar de Vita brevis
    Fecha de ingreso
    27 Jun, 09
    Ubicación
    Rosario
    Mensajes
    404

    Predeterminado Las Invasiones Inglesas

    Mucho hemos oído de este desembarco. Pero esta visión, acaso más real que la historia "depurada", no es muy conocida.

    Como dijo por ahí Félix Luna -"Los Caudillos"-: a los niños hay que darles fantasías hasta que puedan hacerse cargo de la dura realidad de las cosas. La Argentina ya no es un país niño, y queremos la historia con sus personajes reales, no acartonados ni idealizados; en su sangre y su cuero, con sus errores y miserias; como es la gente, tal cual.

    La historia real, de acuerdo a esta narración, parece una película. Liniers planeaba quedarse con el tesoro de Sobremonte. Pueyrredón y Alzaga pelearon sólo para evitar que los ingleses les robaran sus barcos y después fueron fusilados por sus abogados, Moreno y Rivadavia.
    Al tesoro se lo llevaron los ingleses.

    ¡Pobre Popham, le falló el plan para hacerse del tesoro !. Seguro se tuvo que arreglar con una pensión.





    Popham, el tesoro y el virrey


    http://www.lanacion .com.ar/opinion/...nota_id=817059

    Por Ricardo Garay
    Para LA NACION


    EL 25 de junio de 1806, el comodoro Popham desembarca en Quilmes con el fin de apropiarse del tesoro de la Compañía de Filipinas, depositado en el fuerte de Buenos Aires. Cumpliendo instrucciones del rey de España, el virrey Sobremonte huye hacia Córdoba con el tesoro. Popham se apodera de los navíos que entran y los que están anclados en el estuario, haciendo presión sobre Sobremonte. Alzaga, Pueyrredon y demás propietarios de barcos se rebelan. Los éxitos militares que protagonizan son conocidos, pero el contexto político y económico al que tuvieron que dar respuesta, lo es menos. El difícil contexto, que permite comprender los conflictos, se puede resumir así.

    En el siglo XVIII, la piratería del Caribe y el creciente poderío naval británico dificultan los envíos de oro y plata americanos hacia España. En 1776, el rey de España crea el virreinato del Río de la Plata, abriendo a los caudales americanos una ruta transatlántica alternativa. Rapaz, Napoleón Bonaparte impone a Carlos IV una contribución monetaria escandalosa (2.880.000 libras anuales), que convierte a España en mero país de tránsito para el oro y plata americanos (segundo Tratado de San Ildefonso, 1803). En efecto, al rey de España sólo le queda el papel de asegurar el tránsito de esos caudales a Napoleón.

    La situación económica del imperio español se degrada. En el Río de la Plata, los ejércitos del rey no son suficientes para asegurar los bienes de la población, en caso de invasión extranjera. Pero el rey sí intenta salvar el tesoro.
    Napoleón se prepara a invadir Inglaterra, y los ingleses ven con recelo a Hispanoamérica, cordón umbilical de las finanzas de Napoleón. El 5 de octubre d! e 1804, cuatro fragatas que llevan tesoros procedentes del Río de la P lata son interceptadas por la marina británica, cerca de Cádiz. En el combate, los ingleses hunden una fragata y las otras tres se rinden. Los británicos el fabuloso tesoro, de cerca de 2.000.000 de libras. Capturan también al futuro general Carlos de Alvear, que, años más tarde, volverá a Buenos Aires con José de San Martín, en un buque inglés.
    España declara la guerra a Inglaterra, que, a su vez, interrumpe el tráfico de barcos españoles. El comercio con el Río de la Plata sólo puede continuar con barcos portugueses (aliados tradicionales de Inglaterra) o norteamericanos (neutrales, bien que aliados tradicionales de Francia).

    Los tesoros, el contrabando y el tráfico de negros de Buenos Aires atraen a comerciantes y aventureros internacionales. Se destaca el conde Santiago Luis Enrique Liniers, hermano mayor de Santiago Liniers, que se instala en Buenos Aires en 1790. Poco después llegan, de la isla francesa de Mauricio -escala comercial obligada en el océano Indico- Armando Perichon y el norteamericano William Pio White. En ese comercio oriental, White conoce al futuro comodoro Home Popham, con quien trama negocios ilícitos, con pleitos sin fin.

    Además de los metales preciosos, la única producción del Virreinato que puede competir en el mercado internacional es la ganadería y la exportación de cueros. Esta actividad agrupa a los sectores más dinámicos de la población, que obtienen cada vez más concesiones del rey para exportar a nivel internacional. Se destacan los Alzaga y los Pueyrredón, dos casas comerciales aliadas.
    El grupo francés conspira en la corte española, lo que obliga a Martín de Alzaga a actuar políticamente desde el Cabildo. Tiene como secretario a Mariano Moreno, abogado brillante. A Liniers, White y el grupo francés los defiende Bernardino Rivadavia, abogado sin titulo universitario.

    Nacido de una familia aristocrática empobrecida y endeudada, Home Popham obtiene un rango militar que le ocasiona gastos enormes y que no alcanza a cubrir con su sueldo de m arino. Se encarga del transporte de tropas, lo que le procura algunas comisiones ocultas. El problema es que Inglaterra es un país comercial, que prefiere el dominio marítimo a las expediciones militares. Conspira entonces con el patriota aventurero Francisco Miranda, con quien elabora planes de independencia sudamericana con tutela comercial inglesa. Para América del Sur, los gastos de la administración publica, y a Inglaterra los beneficios del comercio. El gobierno inglés los escucha, pero no se decide a correr el riesgo de apoyarlos.

    Holanda, aliada de Napoleón, posee el cabo de Buena Esperanza, lo que amenaza el trafico británico con Oriente. El 29 de julio de 1805, el general Baird recibe orden de tomar el Cabo. El comodoro Home Popham es asignado a transportar las tropas. Llegan el 4 de enero de 1806, y Baird lo toma el 18.

    El 28 de marzo llega al Cabo, procedente de Buenos Aires, el capitán norteamericano T. Wayne, a bordo de su barco negrero Elizabeth, con un dato de White para Popham: el tesoro de la Compañía de Filipinas, depositado en el fuerte de Buenos Aires. En el hemisferio sur, un comandante de expedición británica puede decidir nuevas operaciones sin intervención del gobierno británico. Popham trata, entonces, de convencer a Baird de enviarlo al Río de la Plata. Le muestra los planes elaborados con Miranda y presentados ante el gobierno inglés, pero calla información sobre el tesoro. Dispone de un argumento de peso: a principios de 1806, Miranda conduce una expedición liberadora a Venezuela, con aventureros norteamericanos, embarcados en buques ingleses.

    Popham termina convenciendo a Baird y zarpa hacia Buenos Aires el 14 de abril, transportando tropas al comando del general Beresford. Llevan un pasajero francés, que conoce dónde está el tesoro. Durante el viaje, Popham trata de ganarse a Robert Fernyhough, un subalterno que le debe favores, poniéndolo al corriente del secreto. Pronto toda la tripulaci! ón, incluyendo a Beresford, sabe del tesoro.
    En Quilmes, emisarios de White ayudan al desembarco inglés, y guían a Beresford hacia Buenos Aires. Esa misma noche, el virrey Sobremonte hace sacar el tesoro de la ciudad, y finalmente huye con él hacia Luján. White actúa como intérprete de Beresford y convence al brigadier De la Quintana de capitular.

    A las 4 de la tarde del 27 de junio, White entra al fuerte de Buenos Aires con las tropas inglesas. Deciden la toma de los navíos como moneda de cambio para devolver el tesoro. El Cabildo, que representa a los propietarios de las naves, escribe al virrey para que devuelva el tesoro. Presionado, Sobremonte cede, pero con la promesa de la restitución de los barcos. White organiza una expedición a Luján y vuelve con tesoro. Sobremonte sigue hacia Córdoba, donde empieza a preparar una expedición militar destinada a reconquistar Buenos Aires.

    White, Popham y el grupo francés no pueden impedir que Beresford embarque el tesoro hacia Londres. Beresford empieza también a devolver los barcos, pero White lo convence de quedarse con parte de ellos. Pueyrredón y Alzaga son los grandes perjudicados. Ambos juntan entonces fuerzas contra los ingleses. Pueyrredón libra batalla en las afueras de la ciudad (Perdriel), donde pierde momentáneamente. En la ciudad, Alzaga arma a la población.

    No recibiendo nada de White, Santiago Liniers, hermano del conde y militar francés, se pone a las ordenes de Pueyrredón. Juntos, levantan un ejército y recuperan Buenos Aires con la ayuda de Alzaga y los suyos, antes de que las tropas de Sobremonte lleguen de Córdoba.

    El 17 de septiembre, el tesoro de Buenos Aires llega a Londres. Se carga en ocho carros, transportando cada uno cinco toneladas de pesos plata, arrastradas por seis caballos.

    Pueyrredón viaja a España a buscar ayuda militar, pero no recibe satisfacción. El 10 de febrero de 1807, Alzaga destituye a Sobremonte.
    En 1807, Liniers se hace virrey con el apoyo de Napoleón. Libera a White y o! rganiza un ejército para proteger a los comerciantes porteños, pero le s grava sus finanzas hasta limites insoportables.
    En 1808, Napoleón invade España.

    El 1º de enero de 1809, Alzaga y Moreno se levantan contra Liniers, pero son derrotados. El 25 de mayo de 1810 la fortuna le sonríe a Moreno, que ordena fusilar a Liniers el 26 de agosto. Otro cambio de fortuna, y el 6 de julio de 1812 Rivadavia condena a Alzaga a la horca.

    Libre de la tutela española, la Argentina desarrolla su capital agrícola y ganadero y, hacia fines del siglo XIX, atrae a 10 millones de inmigrantes europeos ("la tierra de la segunda esperanza"). En los albores de la Primera Guerra Mundial, la Argentina es la sexta potencia en el mundo. Y la opinión internacional polemiza sobre quién, de los Estados Unidos, Australia o la Argentina, dominará económicamente el siglo XX.

    © LA NACION
    El autor es director de Investigaciones del Consejo Nacional de Investigaciones (Francia).

  2. #2
    Usuario registrado Avatar de Vita brevis
    Fecha de ingreso
    27 Jun, 09
    Ubicación
    Rosario
    Mensajes
    404

    Predeterminado Re: Las Invasiones Inglesas

    Voy a seguir con mi post "unipersonal" Creo que describe bien la condiciòn de nuestros enemigos externos, ...e internos.

    Argentina británica, según Hudson


    El gran escritor argentino William Henry Hudson nació en Quilmes, en una pequeña estancia, en 1841. Al cumplir los cinco años, sus padres (de nacionalidad norteamericana) lo llevaron a Chascomús. . Tal vez porque aquella zona de las pampas era también, un poco, una parte de Inglaterra.

    Ahora bien. El libro The purple land that England Lost (La tierra purpúrea) ha perdido, en la traducción, la mitad del título. ¿Qué es eso de una tierra... que Inglaterra perdió? En la solapa del libro (edición 1999 de Elefante Blanco, aunque la primera fue de 1885) se habla del título como "enigmático", pero en realidad -a nuestro juicio- no hay ningún misterio. La tierra purpúrea o rojiza es la Argentina, y podemos considerar también al Uruguay, sobre todo teniendo en cuenta que The purple land transcurre íntegramente en la Banda Oriental. Y esta tierra (el Río de la Plata)... ¿Cuándo fue perdida por Inglaterra? Es bastante obvio. En 1805, con la batalla de Trafalgar, Inglaterra destruye a la flota unida franco española. De esta forma, la Corona española queda aislada de todas sus colonias americanas, desde México hasta la Argentina y Chile. Gran Bretaña se convierte en reina de los mares. Comienzan a circular planes para arrebatar esos territorios hispanos de ultramar, ahora desguarnecidos. En 1806 se produce la primera Invasión Inglesa, que toma Buenos Aires con facilidad, a pesar de contar sólo con 1800 soldados, embarcados en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Sin problemas se instala el gobernador inglés, General William Carr Beresford, y obtiene el juramento de fidelidad a su Majestad Británica por parte de numerosos comerciantes, funcionarios, militares y sacerdotes. Al cabo de 38 días se produce la Reconquista y Beresford es confinado en Luján, con su ayudante Dennis Pack. Cuando llegan versiones sobre una nueva invasión, las autoridades españolas ordenan que Beresford sea retenido más lejos, en Catamarca. Y en el camino, dos amigos argentinos de Beresford (los señores Saturnino Rodríguez Peña y Aniceto Padilla, que habrían de participar en la revolución de mayo dentro de tres años) interceptan a la comitiva diciendo que tienen órdenes de acompañar al prisionero Beresford a Buenos Aires. Los oficiales hispanoargentinos les creen y Beresford es conducido al Río de la Plata, donde aborda un buque de guerra inglés. La historia confidencial de aquellos días asegura que Beresford había hecho grandes amigos en Buenos Aires, comprometiéndose a trabajar en la idea de que Inglaterra debía apoyar la Independencia de las Indias, pero sin intentar gobernarlas. Sólo le quedaría reservado el papel de gran proveedor industrial para esos inmensos mercados: México, Perú, Colombia, el Río de la Plata... ¡Brasil!


    En 1807 se produce la segunda invasión, encabezada por John Whitelocke, mucho mejor armada y pertrechada, pero fracasa miserablemente. Cuando se preparaba una tercera invasión, con las tropas ya embarcadas en el puerto irlandés de Cork (1808) la corona británica decide desviar estos efectivos hacia España, donde se están iniciando las guerras peninsulares contra Napoleón, enemigo principal.

    Según el estudioso inglés H.S. Ferns (Inglaterra y la Argentina en el Siglo XIX) estas dos naciones formaron, en ese período, la alianza más estrecha que registra la historia entre dos países que no fueran colonia y metrópoli. Así lo cuenta el propio Hudson en La tierra rojiza que Inglaterra perdió: "¡Y pensar que fue conquistada para Inglaterra, no a traición, ni comprada con oro, sino a la vieja usanza sajona, a fuertes golpes y pasando por encima de los cadáveres de sus defensores! ¡Y luego de ganarla de este modo, pensar que se la entregó sin luchar por cobardes miserables, indignos de llamarse británicos! Aquí sentado, solo en este cerro, me sonrojo al pensar en esa gloriosa oportunidad perdida para siempre. ´Ofrecemos a ustedes mantener sus leyes, su religión y propiedades bajo la protección del gobierno británico', proclamaron pomposamente los invasores, generales Beresford, Auchmuty y Whitelocke, y poco después, por una derrota, perdieron los bríos y canjearon el país que habían empapado en sangre y conquistado, por dos mil prisioneros británicos que habían quedado en Buenos Aires; izaron las velas y se alejaron para siempre del Plata. Esta transacción estremeció de indignación los huesos de nuestros antepasados vikingos. Más tarde lo compensamos, tomando las ricas Islas Malvinas. Abandonamos el continente asoleado para capturar la desolada guarida de focas y pingüinos".

    Sorpresa: Hudson era también un nacionalista inglés..

    Rolando Hanglin | Para LA NACION

  3. #3
    BND
    BND está desconectado
    Colaborador Avatar de BND
    Fecha de ingreso
    15 Jan, 10
    Ubicación
    Villa Luro
    Mensajes
    6,544

    Predeterminado Re: Las Invasiones Inglesas

    Mientras tropas inglesas estaban luchando a favor España en contra de Napoleón en la península, también trataban de quedarse con el Virreynato del Rio de la Plata.

    Beresford, que fue derrotado por tropas españolas (Argentina no existía), luego de ser liberado o escapar, en su viaje de regreso se le ordenó dirigirse a España para luchar junto a los españoles contra Napoleón con el Duque de Wellington.

Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 1 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 1 visitantes)

Marcadores

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •  
Desarrollado por Devonix
Programador PHP Yii Framework

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30