Este 25 de diciembre falleció un admirado piloto, del que yo llevo su imagen en mi avatar.




José María Bravo Fernández-Hermosa, Piloto de Caza de la República Española

El pasado 25 de diciembre José María Bravo, uno de los pilotos más distinguidos de la Aviación de la República, ha emprendido su último vuelo.Madrid, 08 de abril de 1917/26 de diciembre de 2009.


Bravo se crió en el seno de una familia burguesa liberal preocupada por la eduación, por lo que se formó en el ámbito académico-intelectual de la Institución Libre de Enseñanza y realizó un viaje de estudios a Alemania. Desde joven sintió pasión por los deportes como el alpinismo y la aviación, asistiendo a los cursos de vuelo sin motor que se hacían en Ocaña (Toledo). Antes del verano de 1936 preparaba el ingreso en la Escuela de Ingenieros de Caminos pero la guerra le sorprendió en Santander, presentándose como voluntario a Aviación en el campo de La Albericia. Poco tiempo después, realizó las pruebas selectivas para el curso de pilotos convocado por el gobierno de la República y en diciembre de 1936 partió hacia la URSS con la Primera Promoción de alumnos-pilotos que se formarán en la Escuela de Aviación de Kirovabad (actual Azerbaiyán). Regresó a España en el verano de 1937 con el grado de Sargento y especialidad de caza (Polikarpov I-16 Mosca). Bravo fue destinado a la 1ª Escuadrilla del Grupo 21 que se estaba organizando bajo mando ruso y en diciembre de 1937, cuando su compañero de promoción Eduardo Claudín pasa a mandar la 1ª Escuadrilla, Bravo se convierte en su segundo jefe.

Después de numerosos combates es propuesto para su ascenso a Teniente en febrero de 1938 y en la segunda quincena de abril de 1938, se le encarga la dirección de la 3ª Escuadrilla de Moscas que portaba como mascota la ficha de dominó del "Seis Doble". Bravo combate al frente de esta unidad en la batalla de Levante y el Ebro, donde asciende a Capitán y es promovido en agosto al puesto de subalterno de Manuel Zarauza en la Jefatura del Grupo 21 de la Aviación de la República. Después de la campaña de Cataluña, Bravo es uno de los aviadores más destacados de la caza republicana y cuenta con numerosos derribos de aviones enemigos.

En febrero de 1939, atraviesa la frontera de los Pirineos, trás la derrota de la República a manos del régimen de Franco y huye a Francia. Tras una estancia de cuatro meses en los campos de concentración de Argelés y Gurs aceptó la oferta de ir a la URSS en julio de 1939. Estudia en la Escuela de Ingenieros de Khárkov (Ucrania) pero al producirse la invasión alemana de la URSS (junio de 1941) ingresa, junto a otros refugiados españoles, en una unidad de guerrilleros con la que opera detrás de las líneas alemanas. A mediados de 1942, consigue ser admitido en las VVS (Aviación Soviética) donde combate en una unidad de PVO (Defensa Antiaérea) encuadrado en el 485 IAP y 961 IAP del VIII Cuerpo de Ejército Aéreo que defiende la región de Bakú. Siendo jefe de escuadrilla, su unidad escoltó el avión que trasladó a J. Stalin a la conferencia de Teherán (Irán). Bravo permaneció en aviación hasta 1948, año en que es desmovilizado con el grado de Teniente Coronel; comenzó a dar clases de español en el Instituto de Idiomas de Moscú, institución de la que se convirtió en Decano. Regresó a España en 1960 y en la democracia participó junto a sus compañeros de la Asociación de Aviadores de la República (ADAR) en el litigio por el reconocimiento de sus derechos como militares profesionales de la República, siéndole concedido el grado de Coronel del Ejército del Aire. Recientemente fue condecorado por el Embajador de Rusia con la Orden de Zhúkov por su participación en la II Guerra Mundial. Su azarosa vida la reflejó en un libro autobiográfico titulado "El Seis Doble" y, poco antes de su muerte, asistía con regularidad a las exhibiciones aeronáuticas de la Fundación Infante de Orleáns donde contemplaba el vuelo del I-16 decorado con el numeral y la insignia de su antigua escuadrilla, formada por hombres que, como Bravo, fueron testigos de una forma diferente de volar.
Fuentes: Carlos Lázaro / Aviación Digital