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Tema: Nanotecnologia Argentina "Unitec Blue"

  1. #1
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    Predeterminado Nanotecnologia Argentina "Unitec Blue"

    Traigo para presentarles una empresa incipiente que está dando sus primeros pasos, es una empresa 100 % Argentina y única en latinoamerica.

    Pagina oficial: UNITEC BLUE :: EVOLUCION DEL FUTURO


    Unitec Blue, la nueva joya que diseña Eurnekian



    En la vieja textil ubicada en Chascomús, el empresario invierte US$ 1000 millones en una fábrica de chips


    Varias veces por semana, un lujoso helicóptero despega de Aeroparque con un grupo de jóvenes. Bordean el Río de la Plata y, replicando la traza de la ruta 2, llegan a Chascomús. A pocos metros de la autovía más popular de la Argentina en verano, el helicóptero aterriza. Tardan poco más de media hora.

    La máquina es de Eduardo Eurnekian; los hombres son ejecutivos de confianza del hombre de Corporación América o técnicos que montan una de las empresas más avanzadas de la Argentina. Y el destino es Unitec Blue, la compañía que por estos días más entusiasma al empresario y a la que le destinó una inversión en tres años de nada menos que 1000 millones de dólares.

    ¿Qué hace Unitec Blue? "Es un proyecto tecnológico muy amplio. La primera etapa es la fabricación de chips. Vamos a ser la primer única empresa de este tipo de México para abajo", dice Matías Gainza Eurnekian, sobrino del poderoso empresario y responsable de este ambicioso proyecto.

    Cualquiera que haya ido a la costa bonaerense seguramente pasó por alto los edificios donde nació la fortuna de la familia: la textil Usal. En 1994 se cerró y en esas doce hectáreas jamás hubo actividad. En febrero, los automovilistas que pasen por ahí se toparán con la vieja torre de agua ahora recubierta con luces de LED. "La quisimos dejar como un símbolo de lo que fue la textil y de lo que es ahora", dice el sobrino. Eduardo, su tío, caminaba unos metros más adelante.

    La primera etapa, que ya está a punto de terminar, implicó una inversión de 250 millones de dólares. "Ya estamos a punto de finalizar esta fase, que estará en pleno funcionamiento en febrero", dice Gainza Eurnekian, el ejecutivo del grupo que tiene a su cargo también los proyectos de las bodegas patagónicas (NQN y Fin del Mundo), varios emprendimientos agropecuarios y un megaproyecto inmobiliario en Córdoba (ver recuadro).

    Esta primera etapa tiene cuatro líneas de producción que se pondrán en marcha. La primera son chips de trazabilidad, utilizados en la industria farmacéutica y en toda la actividad logística. "Nosotros ya los usamos en la Bodega del Fin del Mundo para todos nuestros productos. Tiene un pequeño costo, de 11 centavos de dólar por botella; pero los beneficios son enormes", dice.

    La segunda unidad de negocios es e-goverment . Claramente los diferentes niveles del Estado serán los clientes. El nuevo documento de identidad (DNI), los pasaportes o las licencias de conductor, por caso, utilizan chips como los que se fabricarán en Unitec Blue.

    Otra de las líneas de productos son los chips para teléfonos celulares. Los aparatos que se venden en la Argentina (GSM) tienen chips grandes, aunque los más modernos ya llevan microchips. Toda esta tecnología se producirá en Chascomús. Pero, además, la planta está apta para los nuevos chips "nano" que ya tiene, por ejemplo, el iPhone 5.

    La cuarta punta de negocios es la migración financiera. "La tecnología de las tarjetas con banda magnética está siendo reemplazada en todo el mundo por un chip. Eso se dará en la Argentina", dice el ejecutivo. Para estar preparados en la planta, que es un verdadero laboratorio, ya están avanzadas las certificaciones internacionales de Mastercard y Visa. Hay salas cofre con decenas de cámaras, sensores en el piso y techo y hormigón grueso en las paredes. "Hay mucha exigencia para poder ser proveedores de los bancos", cuenta Gainza Eurnekian a LA NACION, en medio de una enorme obra que avanza a velocidad de billetera mullida.
    Los planes que siguen

    Con 85 empleados y una producción de entre 80.000 y 150 millones de unidades por año en todas las líneas de producción -menos en trazabilidad, donde pueden terminar 1500 millones de chips-, Unitec Blue recién está en la primera etapa.

    "Este año vamos a avanzar en la fabricación de luces LED; será la primer planta de América latina. Otro paso es la producción de hologramas 3D para documentos -cuenta el ejecutivo-. Y la última será el tratamiento del silicio, la materia prima de los chips. Eso implica una inversión de 450 millones de euros."

    Eurnekian habló poco. Recorrió la planta y volvió a su helicóptero. No se notaron las nostalgias de la vieja textil.

    Unitec Blue, la nueva joya que diseña Eurnekian - 13.01.2013 - lanacion.com *
    Saludos

    "Juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre o morir con ellas como hombres de coraje"
    General D. Jose de San Martín, Mendoza, 1819

  2. #2
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    Predeterminado Re: Nanotecnologia Argentina "Unitec Blue"

    Dos entrevistas sin desperdicios:

    Entrevistamos a Matías Gainza Eurnekián, presidente de la compañía, quien nos adelantó los proyectos que tienen funcionando, la incursión en luces LED y baterías, y el sueño de fabricar la oblea de silicio en el país.

    Hace unas semanas, se inauguró la planta de Unitec Blue, un emprendimiento argentino de fabricación de nanotecnología en el cual se llevan invertidos US$ 300 millones de un total planeado de US$ 1.200 millones. La firma forma parte de Corporación América, el holding creado por Eduardo Eurnekian que también maneja la concesión de medio centenar de aeropuertos en la Argentina, Latinoamérica y Europa; además de negocios vinculados al agro, la vitivinicultura (Bodegas del Fin del Mundo) y los bienes raíces.

    Su sobrino, Matías Gainza Eurnekián, lleva el timón de Unitec Blue y el juego de palabras no es antojadizo: este hincha de Racing de 28 años fue campeón juvenil de Yatching en 2007. Pero de lunes a viernes, por la tarde, cambia la vela por un helicóptero Bell 429 que lo lleva en media hora desde el Aeroparque Jorge Newbery hasta la planta, ubicada en el predio de 10 mil metros cuadrados la ex textil Uzal, en la localidad bonaerense de Chascomús.

    ¿Cómo planean pasar de comprar el silicio a fabricarlo en el país?
    Nosotros abarcamos el proyecto desde la materia prima hasta el producto final. Para el desarrollo del silicio, debemos analizar qué tipo de materia prima tenemos en el país, qué tipo de mercado, qué diámetro de silicio utilizaremos según el producto final. Toda esa diagramación la hacemos junto con nuestros partners internacionales y cuando terminemos esta planta seremos una de las cinco o seis foundries a nivel mundial.

    Este es un proyecto que lleva desde el día cero hasta que está funcionando no menos de tres años. Pero todos los desarrollos a nivel mundial hacen esto como una migración de las foundries existentes y las van modernizando. Por ejemplo, tenían tecnologías de 380 nanómetros y fueron migrando a 180, a 90, 75, 30 y ahora están en 22, aunque IBM dice que está en 15.

    Si vas a hacer una migración tecnológica de una foundry ya existente, va cambiando el proceso litográfico hasta que podés desarrollar tu materia prima. Cuando uno arranca de cero, es más difícil saber a tres años qué tipo de tecnología necesitaremos para el mercado que intentamos abastecer. Nuestro objetivo fue armar una foundry que responda a todas las necesidades de tecnología de la Argentina de hoy que va un poco de la mano del desarrollo de Tierra del Fuego y el resto del país.

    ¿En cinco años podrían fabricar silicio en la Argentina?
    Sí. Vos tenés tres años para poder armar una foundry y tenés dos años para poder armar un backend. En 10 meses ya inauguramos el backend y con ese backend iremos migrando a una foundry. El proyecto arrancó el mismo día, pero es más rápido inaugurar el backend, el proceso litográfico, la sala limpia y la inserción en el producto final.

    Ya procesamos el wafer crudo en la Argentina, sólo nos falta crear el wafer desde una cantera de silicio. El único insumo que importamos es el wafer crudo. Después usamos la típica máquina pick and place, soldadura por ultrasonido, hornos, resinas. Y todo se manipula en sala limpia. Es único en Latinoamérica.

    ¿Cuáles son los productos que fabrican actualmente?
    Gran parte de las tarjetas SIM de la Argentina son nuestras, especialmente las de Personal, nuestro principal cliente. Personal el operador que tiene menos espectro, así que necesita un chip más complejo, con más potencia. También estamos exportando a Brasil y Uruguay, y estamos por hacer un acuerdo en México. Además, producimos las tarjetas de transporte de Rosario, Mar del Plata, San Pablo (Brasil) y El Salvador. Y trabajamos con todo lo que es Gobierno Electrónico, con pasaportes, documentos de identidad y licencias de conducir con chip.

    Ahora incursionamos fuertemente en la trazabilidad de los medicamentos, del tabaco, del ganado, del vino (Bodegas del Fin del Mundo). También estamos con la migración financiera, comercializando tarjetas EMV (Europay Mastercard Visa), que es la nueva tecnología de tarjetas de crédito y de débito con chip incorporado. Esto permitirá evitar la posibilidad de fraudes y hacer más desarrollos, como incorporar el token, tener varias tarjetas en una sola y otras aplicaciones que la creatividad del mercado pondrá al alcance de los clientes.

    ¿Tienen pensado fabricar memorias microSD?
    Estamos estudiando la fabricación de las tarjetas de memoria, porque es una línea de producción que todavía que tiene sus complicaciones.

    Además de tarjetas chips, ¿fabricarán algún producto comercial de consumo masivo?
    Queremos hacer algo que en la Argentina todavía no existe: una vez que tenés desarrollada la matería prima podés llegar a armar el producto final, como tecnología LED, energía fotovoltálica y baterías. Con respecto a LED, se produce la placa o bulbo, donde apuntamos a la iluminación vial y hogareña para ahorrar el 80 de energía eléctrica en comparación con la iluminación tradicional.

    Dentro de la industria del LED, hay varios eslabones dentro de la cadena de producción, nosotros haremos todo el desarrollo de la materia prima hasta el producto final. Tenemos una alianza con Philips Internacional para ser los únicos proveedores de LED en toda la Sudamérica, desde la Argentina hasta Venezuela. Si el proyecto funciona, le venderemos nuestras lámparas a Philips; si no, serán un producto nuestro.

    Actualmente, el precio de las lámparas LED es demasiado alto, ¿la fabricación local permitirá un abaratamiento del producto?
    Sí. Pasó con las lámparas de bajo consumo, donde hubo un precio de posicionamiento, luego un precio inaccesible y rápidamente una fuerte caída. Con las LED pasará algo parecido: hoy arrancan en 20 dólares o no menos de 100 pesos, y llegan hasta 2.000 pesos. Esos precios no se pueden mantener más de 10 meses.

    Va a tender a llegar al precio de commodity que son 4,5 dólares, un poco más de 20 pesos. Como todo negocio es cadena de valor y escala de la demanda: hoy que se comercializan un millón de lámparas, no pasará nada; cuando se comercialicen 60 millones, la caída de valor y la escala productiva provocará que baje el precio del LED. Es una contradicción que solo las clases más altas puedan abastecerse de energía de bajo consumo. Hay que llegar a una escala tal para que la industria brinde esta tecnología a un precio más accesible.

    ¿Qué trabajos realizan en la división de Investigación y desarrollo?
    Por ejemplo, el software de lectura que necesita una tarjeta SIM es importado, pero estamos desarrollando uno acá, donde están participando las telefónicas y en base a las necesidades del gobierno para usar el espectro. También el sistema para modular el software financiero-bancario del gobierno argentino para poder migrar a EMV es un desarrollo nuestro. Y todo el software que necesitamos para crecer internamente es desarrollado acá.

    En nuestros productos de trazabilidad con etiquetas RFID desarrollamos el software para que el sistema no fracase y que pueda ser un beneficio para el cliente final. Por ejemplo, se puede seguir online la alimentación, desparasitación, vacunación. No podemos invertir en una industria tan agresiva como la del hardware sin producir el software, pues podríamos comprar uno que no sirva. Como ejemplo, podríamos desarrollar una Ferrari, pero si le cargamos alconafta quizás explote.

    ¿Cuáles son los desafíos que enfrentaron con el desarrollo de software?
    En una primera etapa, el hardware se adaptó al software que ya existía, pero ahora trabajamos en cómo acomodar la productora de hardware a un software más productivo: agarrar una maquinaria alemana como la que tenemos y adaptarla a un proceso de producción para el mercado local.

    Por ejemplo, en la Argentina se necesita que el chip para la traza de los medicamentos sea más pequeño y que no tenga alta frecuencia, porque aún no está regulada, y que tenga una línea de producción de tantos troqueles por mes. Ahí se necesita volumen, calidad y frecuencia, y hay que modular esas variables para que el producto funcione cuánto antes en el mercado argentino. Los mercados de Uruguay y Brasil son diferentes, por lo tanto son nuevos problemas que se resuelven aquí.

    ¿Están trabajando con instituciones educativas para desarrollar el software?
    Sí, trabajamos en conjunto con el Conicet, la UBA, la UTN, el INTI, la Universidad del Sur. Y también tenemos nuestro equipo de programadores, que me encanta llamarlos “micro-nerds”. Están todo el día diseñando, programando y probando, y viven en un mundo aparte, ni siquiera tienen la exigencia de objetivos a corto plazo.

    El INTI está diseñando lo que sería el primer chip 100% argentino, ¿hay posibilidades de que lo produzcan en Unitec Blue?
    Con el INTI tenemos una relación de día a día y una vez por semana vienen a trabajar a la planta de Chascomús. Ellos tienen una sala limpia muy chica y un pequeño laboratorio, y acá pueden probar sus diseños a un volumen más industrial. El INTI es un abastecedor de necesidades de políticas de Estado y Unitec Blue es mucho más que eso: tiene que abastecer a una industria latinoamericana, mundial. El INTI podrá ser una línea más de producción a la cual deberemos abastecer.

    ¿Ustedes podrían entonces producir un chip?
    Sí, pero lo principal para nosotros no es que sea el primer chip argentino, sino que sea el primer chip argentino capaz de ser instalado en un procesador argentino y que eso tenga una pata industrial. Debemos analizar si reemplaza algo, qué hay detrás de eso, qué futuro tiene. Ellos están muy avanzados con eso. Si bien podríamos completar parte del desarrollo de ese proyecto, ya está muy avanzado.

    ¿Cuántos chips pueden procesar?
    Unos 1.150 millones de chips al año.

    ¿Cuáles son los perfiles de recursos humanos usados en esta planta?
    Son ciento por ciento locales, de la zona de Chascomús y también algunos perfiles específicos de La Plata en lo que es ingeniería electrónica y de software. Algunos estudiantes avanzados que están dando la tesis trabajan con nosotros y quedan incorporados a la planta de Unitec Blue. Como es una industria totalmente nueva, se dio mucho soporte local en Chascomús, así que quienes ingresan tienen una fuerte capacitación de tres meses.

    Primero planificamos los RR.HH. en base a la necesidad. Por ejemplo, si tengo como cliente a las tarjetas Visa y Mastercard para crear las tarjetas de crédito y débito para toda Latinoamérica, necesito cierta cantidad de empleados. Y debo capacitarlos en la Argentina y en el exterior, capacitarlos en máquina, en seguridad e higiene. Una vez que tengo todas las capacitaciones homologadas, el postulante pasa el OK.

    El perfil es bastante amplio, ¿hay perfiles más técnicos trabajando en Unitec Blue?
    Sería un error suponer que el empleado de Unitec Blue es un ingeniero. Hay varios ingenieros, pero no es imprescindible, porque las máquinas que tenemos acá no existen en ninguna parte de la Argentina. El perfil que se requiere es material intelectual, con ganas de aprender y que esté a la altura de las circunstancias.

    ¿Cuánto es el piso salarial y beneficios que obtienen los empleados?
    Hablar de sueldos en la Argentina es complejo, porque hay una brecha muy grande en cuanto a las paritarias y el sistema gremial. Hoy, en julio, tenemos un piso de salario de 6.000 pesos en mano y de ahí para arriba. Ofrecemos una buena plataforma, con capacitaciones a pie de máquina, posgrados, capacitaciones en el exterior. No tenemos ningún empleado que no esté capacitado. Y es un grupo humano muy joven, con un promedio de edad menor a los 32 años.
    Unitec Blue en números:

    Inversión total: US$ 1.200 millones
    Inversión realizada hasta el momento: US$ 300 millones
    Empleados en su base corporativa: 42
    Empleados en la planta de Chascomús: 110
    Superficie de la sala limpia: 500 metros cuadrados
    Superficie total de la planta: 10 mil metros cuadrados
    Capacidad de la planta: 1.150 millones de chips anuales

    Entrevista con Unitec Blue: "Procesamos más de 1.150 millones de chips al año" - RedUSERS

    Matías Gainza Eurnekian, presidente de Unitec Blue: “Estamos armando una empresa única en Sudamérica”
    26-08-2013 - 12:26 -

    El número uno de la firma quiere ser el principal fabricante de chips en la región. Habla de los inicios del proyecto, su estrategia tecnológica y sobre cómo harán rentable un emprendimiento más que arriesgado.


    Hasta hace poco más de un año, Matías Gainza Eurnekian tenía a su cargo una porción importante de las empresas del grupo liderado por su tío, Eduardo Eurnekian. Este ex campeón nacional y mundial de navegación a vela ocupaba por entonces la presidencia de Bodega Del Fin del Mundo, NQN y Armavir (Armenia), Unitec Agro, Unitec Bio y Tierras de Armenia. Pero un almuerzo casi fortuito lo puso a cargo de un desafío que poco tenía que ver con el mundo del vino y la producción agropecuaria y biotecnológica. Unitec Blue —el emprendimiento con el que Corporación América pretende ingresar en la producción vertical de semiconductores con una inversión de U$S 1.200 millones— apareció en su camino y dice que sintió que no podía dejar pasar la oportunidad.

    Un año después, tras varios viajes de capacitación y búsqueda de proveedores alrededor del mundo y con la primera fase del proyecto ya en marcha, el presidente de Unitec Blue habló con Information Technology sobre la estrategia para crecer en los mercados de tarjetas inteligentes, etiquetas de RFID (radio frecuencia), tarjetas SIM y lo que son sus proyectos más ambiciosos: producción vertical de circuitos integrados desde el silicio y su expansión a mercados como el de luminarias LED y energía fotovoltaica, entre otros.

    ¿Cómo fueron las primeras conversaciones en las que surgió la idea de Unitec Blue? ¿Estuvo involucrado en el proyecto desde entonces?

    Sí, fue algo que ocurrió un poco por casualidad, pero estaba ahí. Tenía que comer con Eduardo (Eurnekian) ese día, apareció esta reunión y le dije “te acompaño”. Yo por entonces estaba manejando otros negocios de Corporación América, como Bodega Del Fin del Mundo, NQN, Unitec Agro y biocombustibles, y no estaba dentro de mis planes sumar otra compañía en el corto plazo. Pero mientras estaba en la reunión tuve esa sensación de que hay cosas que no se pueden dejar pasar.

    ¿Qué cambió con respecto a la idea original que se planteó en esa primera reunión?

    Horacio Huergo y Gabriel Médula tenían una compañía que ya venía teniendo una cierta trayectoria en tarjetas inteligentes (Rial Sudamericana). Ellos estaban buscando financiamiento para hacer crecer el volumen de ese negocio, que dependía mucho de insumos importados. Después de escucharlos sobre el proyecto que tenían, hicimos un acuerdo con ellos y empezamos a ver la manera de hacer un desarrollo productivo. Multiplicamos varias veces lo que ellos nos proponían. Y fue cambiando mucho: me acuerdo que en la primera reunión una de las cosas sobre las que conversábamos era que el proyecto no encajaba en la escala de Corporación América y finalmente terminamos haciendo un tremendo desarrollo. La idea fue cambiar de un insumo de importación con una demanda que existía a tener un emprendimiento de volumen industrial, desarrollado a partir de la materia prima y de recursos locales y con eso generar una demanda nueva más allá de la existente.

    ¿Cuánto tiempo pasó desde esas primeras conversaciones?

    Hace poco cumplimos un año. Eso fue en abril del año pasado y en mayo empezó la obra. Arrancamos una semana después de estas primeras charlas, cuando yo me estaba yendo al exterior a capacitarme. Estuve en China, Alemania, Francia, Estados Unidos y Rusia, entre otros países. Mientras tanto íbamos dándole forma al proyecto, definiendo el “layout” y el tipo de infraestructura que necesitaba la planta.

    ¿Esos viajes se relacionaban con los proveedores que estaban necesitando?

    Busqué plantas similares, proyectos verticales como el que queríamos encarar y futuros socios para transferencia de tecnología. Queríamos saber cuál era la tecnología que mejor se aplicaba a la demanda de América latina. Estuve viendo plantas en Asia y casos como el de Mikron en Rusia, que hizo un proyecto vertical. Teníamos que estimar qué tecnología íbamos a tener a futuro cuando tuviésemos la “foundry” (como se llama a las plantas que producen chips), y ver en función de eso qué back end nos convenía para el tipo de tecnología que íbamos a utilizar. Así que ahí cerré la operación con la tecnología alemana que tenemos ahora, de Mühlbauer.

    ¿Por qué la Argentina lograría tener un proyecto industrial de semiconductores antes que Brasil, que tiene un mercado interno más relevante como para justificar una inversión de este tipo y una producción que necesita de grandes volúmenes para ser rentable?

    Bueno, Brasil trató de desarrollar el sector de semiconductores con Ceitec (Centro Nacional de Tecnologia Eletrônica Avançada). Arrancaron con una tecnología de 90 nanómetros, que era bastante avanzada para el mercado brasileño y nunca le pudieron dar el volumen necesario para hacer de eso un proceso industrial. Lo armaron más como un desarrollo de tecnología de punta y tal vez tenga que ver con que no quieren desarrollar industria en ese sector y no les preocupa la importación, porque no tienen la necesidad de compensar balanza comercial como tenemos nosotros. Pero mentiría si dijese que yo durante el principio del proyecto no analicé la posibilidad de instalarnos en Brasil. Pero me convencí por apostar a la Argentina, donde confío y conozco la capacidad de la mano de obra y de los centros de investigación. Estamos armando una planta única en Sudamérica. En ese contexto, el mercado brasileño es muy grande y por eso nosotros apuntamos mucho a ese país. No hay dudas de que, en demanda tecnológica, la relación Brasil-Argentina es de siete a uno.

    Ustedes enfatizaron que la inversión es totalmente propia y que no hubo subsidios del Estado. ¿Qué tipo de contactos hubo con el Gobierno y qué recepción tuvo el proyecto?

    Yo hice contactos con todos los ministerios y con todos los organismos que intervienen en la planta, que tiene que estar certificada por el INTI pero también por Casa de Moneda, ya que lo necesitábamos para ser proveedores de ellos. Sabemos que uno de nuestros potenciales clientes es el Gobierno, así que tuvimos que entrar en todos los procedimientos para ser proveedores. Esta gestión apoya mucho el desarrollo tecnológico, así que la repercusión fue muy buena.

    ¿Qué expectativas de crecimiento tienen?

    Crecer no significa solamente sumar negocios, sino que vamos a seguir invirtiendo en la misma maquinaria para darle más volumen al negocio actual y para llegar con más fuerza al mercado de América latina. Le apuntamos mucho ahora al mercado de RFID, a GSM, a la microelectrónica de plaquetas para hacer los circuitos integrados que permitan reemplazar componentes que hoy se importan en Tierra del Fuego. Y es fundamental que logremos exportar. También estamos avanzando con el desarrollo de la luminaria LED, que es primordial y que quiero tratar de tenerla funcionando este año. La línea de producción viene creciendo muy fuerte. Estamos arrancando con la foundry y eso implica 15-18 meses de obra una vez que tenga cerrado el proyecto, que será muy pronto. La idea es armar una planta que acompañe el crecimiento tecnológico y no que solamente desarrolle una tecnología determinada. Para eso hay que ver hacia dónde apunta el país y la región y evitar subirse a una tecnología obsoleta. Es un proyecto en el que tenía a tres desarrolladores internacionales de tecnología de los cuales cerré con uno y ahora debemos empezar a trabajar en conjunto. Para la foundry necesitamos 40.000 metros cuadrados aparte de lo que ya tenemos. Es una construcción nueva y separada del back end.

    ¿Quién será el proveedor de la tecnología?

    No puedo decirlo aún, porque tengo un contrato de confidencialidad. El partner para luminaria LED en América latina también lo tenemos cerrado y es Philips. En paneles solares tenemos un socio de transferencia tecnológica pero no productivo.

    Más allá de analizar Brasil, ¿desde un principio pensaron en Chascomús o evaluaron algún otro lugar?

    No, también pensamos en otras posibilidades. Desde Parque Patricios hasta Pilar, pero le dimos prioridad a Chascomús después de una negociación con el intendente. Queremos generar en Chascomús un nuevo polo tecnológico y la idea que tengo, aunque no depende solamente de mí, es sumar un campus de desarrollo local, donde puedan estar tanto los centros de investigación y desarrollo, como algunas universidades y la fase industrial. La idea es que el INTI forme parte del proyecto estable en Chascomús y que se puedan sumar algunas universidades y especializaciones en nanotecnología, en microelectrónica y desarrollo de software. La gente del Conicet ya estuvo un par de veces en la planta y la idea es potenciar desarrollos que hoy se hacen en los laboratorios. Nosotros tenemos la maquinaria para ver si algunos desarrollos son viables a nivel productivo o no.

    ¿Y Tierra del Fuego?

    No lo evalué, porque Tierra del Fuego depende de una importación para hacer un valor agregado y tiene una distribución con una logística contraproducente. Lo mío es un proceso industrial, no es exactamente lo que se hace allá. Sí somos un aliado y un proveedor importante para ellos.

    Lograr una integración vertical en la producción de chips es un proceso complejo, que nunca se hizo en la Argentina y que de hecho muy pocos hacen en el mundo. ¿Qué producción estiman para que el negocio sea rentable?

    Transformar el mineral en silicio no es algo muy complejo. Lo complejo es el proceso que viene después, el proceso litográfico. Ahí se requiere mucha inversión y calificación de los recursos humanos. Y cada día que pasa es una amortización muy fuerte de la maquinaria. Nosotros arrancamos con la mentalidad de aprovechar la materia prima de las canteras que tenemos y estamos analizando los niveles de pureza que tienen las distintas canteras en el país. Estoy pensando en una producción de 10.000 a 15.000 wafers por año, que nos permitiría atender la demanda y exportar wafer “crudo” a América latina. Pero eso es un pensamiento aún en desarrollo; luego veremos si conviene potenciar una producción de volumen de wafer de silicio o una de mayor valor agregado.

    ¿Van a buscar nichos desatendidos por los grandes jugadores del mercado de semiconductores?

    Si vas a menos de 70-50 nanómetros en América latina estás en el horno, porque no hay mercado. La idea es tener una foundry que fabrique en tecnologías de entre 180 y 90 nanómetros, con la posibilidad de que algunos módulos de investigación, antes de ser industriales, estén tocando en punta con una sala limpia con un laboratorio en 50-40 nanómetros, algo que se aproxime un poco a los 23 nanómetros que se están empezando a desarrollar comercialmente. Sería un error meternos en una tecnología de última generación, porque implicaría multiplicar la inversión para algo que no tendría viabilidad comercial.

    ¿Se puede competir con Asia?

    En todas las licitaciones que nos presentamos somos competitivos tanto en calidad como en precio. Obviamente, no puedo competir en desarrollos de bajo valor agregado con la masividad que tiene Malasia, Singapur, China y Tailandia. Pero hay otro tipo de procesos que no van de la mano del desarrollo industrial, sino de la mano de la ética y la moral del desarrollo sustentable. Si en algún lugar de Asia pueden tener una producción con jornadas de trabajo muy extensas y fundir con ácido las antenas para conseguir una antena de dos centavos de dólar, en otros países tenemos normativas industriales que no nos permiten hacer esas cosas.

    Hoy Unitec Blue tiene 100 empleados y dicen que crecerán a 700 dentro de un año. ¿No es un crecimiento demasiado ambicioso?

    Cuando tengamos la foundry me voy a quedar corto con esa cantidad. Porque esas plantas no se pueden parar cuando se inicia la producción, van a tener que estar funcionando 15-16 horas por día. Sumado a que este tipo de plantas tienen un 50 por ciento de empleados que no son productivos, entre seguridad, limpieza y desarrollo. Con los protocolos de seguridad que hay que cumplir, se va el 30 por ciento de la mano de obra. Una planta como la que estamos pensando va a ser muy demandante de recursos humanos. Como política de la empresa, el sector productivo tiene que ser de Chascomús o de la zona. También estamos capacitando a gente de La Plata.

    ¿Qué objetivos de facturación tienen?

    El objetivo es de U$S 150 millones y no habrá problema en alcanzarlo. En cuanto a los clientes, ahora salió lo del empadronamiento para el fútbol con AFA Plus y estamos metidos ahí con una oferta integral, ya que es una licitación abierta para parte del software, los lectores y las tarjetas. Estamos haciendo las nuevas tarjetas de crédito para Visa y MasterCard, donde estamos en plena homologación. Trabajamos con el sistema SUBE y con el proyecto de trazabilidad de ganado en Uruguay mediante RFID. Exportamos a Brasil, Chile, El Salvador, Ecuador y Perú. Somos una empresa nueva, pero estamos sumando clientes en la región.

    ¿Qué lugar ocupa Unitec Blue dentro de Corporación América?

    La corporación está liderada por una cabeza que es Eduardo y después hay muchos generadores de opinión y desarrollo interno, de los cuales hay tres principales y yo soy uno de ellos. Por eso puedo responder sólo por la parte que represento. Hoy Unitec Blue es mi prioridad, lo que no implica descuidar la evolución del resto de las empresas. Pero lo que pasa es que hay que cuidarla hasta que empiece a caminar sola. Hay que ver desde si funciona la barrera de ingreso a la planta hasta la calidad de los guardapolvos; si la planta produce como tiene que hacerlo y si cumple con los estándares de calidad. A Eduardo lo veo muy entusiasmado. Si no fuese así no sé cómo haría él para invertir tanto capital propio sin apoyo externo. Es una planta muy especial para él, porque ocupa el lugar donde estaba la empresa familiar.

    La edición original de este artículo se publicó por primera vez en la revista Information Technology N°190 (julio de 2013).
    Matías Gainza Eurnekian, presidente de Unitec Blue:
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    "Juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre o morir con ellas como hombres de coraje"
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  3. #3
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    Predeterminado Re: Nanotecnologia Argentina "Unitec Blue"

    Cita Iniciado por Aicke Ver mensaje
    Dos entrevistas sin desperdicios:

    Entrevistamos a Matías Gainza Eurnekián, presidente de la compañía, quien nos adelantó los proyectos que tienen funcionando, la incursión en luces LED y baterías, y el sueño de fabricar la oblea de silicio en el país.

    Hace unas semanas, se inauguró la planta de Unitec Blue, un emprendimiento argentino de fabricación de nanotecnología en el cual se llevan invertidos US$ 300 millones de un total planeado de US$ 1.200 millones. La firma forma parte de Corporación América, el holding creado por Eduardo Eurnekian que también maneja la concesión de medio centenar de aeropuertos en la Argentina, Latinoamérica y Europa; además de negocios vinculados al agro, la vitivinicultura (Bodegas del Fin del Mundo) y los bienes raíces.

    Su sobrino, Matías Gainza Eurnekián, lleva el timón de Unitec Blue y el juego de palabras no es antojadizo: este hincha de Racing de 28 años fue campeón juvenil de Yatching en 2007. Pero de lunes a viernes, por la tarde, cambia la vela por un helicóptero Bell 429 que lo lleva en media hora desde el Aeroparque Jorge Newbery hasta la planta, ubicada en el predio de 10 mil metros cuadrados la ex textil Uzal, en la localidad bonaerense de Chascomús.

    ¿Cómo planean pasar de comprar el silicio a fabricarlo en el país?
    Nosotros abarcamos el proyecto desde la materia prima hasta el producto final. Para el desarrollo del silicio, debemos analizar qué tipo de materia prima tenemos en el país, qué tipo de mercado, qué diámetro de silicio utilizaremos según el producto final. Toda esa diagramación la hacemos junto con nuestros partners internacionales y cuando terminemos esta planta seremos una de las cinco o seis foundries a nivel mundial.

    Este es un proyecto que lleva desde el día cero hasta que está funcionando no menos de tres años. Pero todos los desarrollos a nivel mundial hacen esto como una migración de las foundries existentes y las van modernizando. Por ejemplo, tenían tecnologías de 380 nanómetros y fueron migrando a 180, a 90, 75, 30 y ahora están en 22, aunque IBM dice que está en 15.

    Si vas a hacer una migración tecnológica de una foundry ya existente, va cambiando el proceso litográfico hasta que podés desarrollar tu materia prima. Cuando uno arranca de cero, es más difícil saber a tres años qué tipo de tecnología necesitaremos para el mercado que intentamos abastecer. Nuestro objetivo fue armar una foundry que responda a todas las necesidades de tecnología de la Argentina de hoy que va un poco de la mano del desarrollo de Tierra del Fuego y el resto del país.

    ¿En cinco años podrían fabricar silicio en la Argentina?
    Sí. Vos tenés tres años para poder armar una foundry y tenés dos años para poder armar un backend. En 10 meses ya inauguramos el backend y con ese backend iremos migrando a una foundry. El proyecto arrancó el mismo día, pero es más rápido inaugurar el backend, el proceso litográfico, la sala limpia y la inserción en el producto final.

    Ya procesamos el wafer crudo en la Argentina, sólo nos falta crear el wafer desde una cantera de silicio. El único insumo que importamos es el wafer crudo. Después usamos la típica máquina pick and place, soldadura por ultrasonido, hornos, resinas. Y todo se manipula en sala limpia. Es único en Latinoamérica.

    ¿Cuáles son los productos que fabrican actualmente?
    Gran parte de las tarjetas SIM de la Argentina son nuestras, especialmente las de Personal, nuestro principal cliente. Personal el operador que tiene menos espectro, así que necesita un chip más complejo, con más potencia. También estamos exportando a Brasil y Uruguay, y estamos por hacer un acuerdo en México. Además, producimos las tarjetas de transporte de Rosario, Mar del Plata, San Pablo (Brasil) y El Salvador. Y trabajamos con todo lo que es Gobierno Electrónico, con pasaportes, documentos de identidad y licencias de conducir con chip.

    Ahora incursionamos fuertemente en la trazabilidad de los medicamentos, del tabaco, del ganado, del vino (Bodegas del Fin del Mundo). También estamos con la migración financiera, comercializando tarjetas EMV (Europay Mastercard Visa), que es la nueva tecnología de tarjetas de crédito y de débito con chip incorporado. Esto permitirá evitar la posibilidad de fraudes y hacer más desarrollos, como incorporar el token, tener varias tarjetas en una sola y otras aplicaciones que la creatividad del mercado pondrá al alcance de los clientes.

    ¿Tienen pensado fabricar memorias microSD?
    Estamos estudiando la fabricación de las tarjetas de memoria, porque es una línea de producción que todavía que tiene sus complicaciones.

    Además de tarjetas chips, ¿fabricarán algún producto comercial de consumo masivo?
    Queremos hacer algo que en la Argentina todavía no existe: una vez que tenés desarrollada la matería prima podés llegar a armar el producto final, como tecnología LED, energía fotovoltálica y baterías. Con respecto a LED, se produce la placa o bulbo, donde apuntamos a la iluminación vial y hogareña para ahorrar el 80 de energía eléctrica en comparación con la iluminación tradicional.

    Dentro de la industria del LED, hay varios eslabones dentro de la cadena de producción, nosotros haremos todo el desarrollo de la materia prima hasta el producto final. Tenemos una alianza con Philips Internacional para ser los únicos proveedores de LED en toda la Sudamérica, desde la Argentina hasta Venezuela. Si el proyecto funciona, le venderemos nuestras lámparas a Philips; si no, serán un producto nuestro.

    Actualmente, el precio de las lámparas LED es demasiado alto, ¿la fabricación local permitirá un abaratamiento del producto?
    Sí. Pasó con las lámparas de bajo consumo, donde hubo un precio de posicionamiento, luego un precio inaccesible y rápidamente una fuerte caída. Con las LED pasará algo parecido: hoy arrancan en 20 dólares o no menos de 100 pesos, y llegan hasta 2.000 pesos. Esos precios no se pueden mantener más de 10 meses.

    Va a tender a llegar al precio de commodity que son 4,5 dólares, un poco más de 20 pesos. Como todo negocio es cadena de valor y escala de la demanda: hoy que se comercializan un millón de lámparas, no pasará nada; cuando se comercialicen 60 millones, la caída de valor y la escala productiva provocará que baje el precio del LED. Es una contradicción que solo las clases más altas puedan abastecerse de energía de bajo consumo. Hay que llegar a una escala tal para que la industria brinde esta tecnología a un precio más accesible.

    ¿Qué trabajos realizan en la división de Investigación y desarrollo?
    Por ejemplo, el software de lectura que necesita una tarjeta SIM es importado, pero estamos desarrollando uno acá, donde están participando las telefónicas y en base a las necesidades del gobierno para usar el espectro. También el sistema para modular el software financiero-bancario del gobierno argentino para poder migrar a EMV es un desarrollo nuestro. Y todo el software que necesitamos para crecer internamente es desarrollado acá.

    En nuestros productos de trazabilidad con etiquetas RFID desarrollamos el software para que el sistema no fracase y que pueda ser un beneficio para el cliente final. Por ejemplo, se puede seguir online la alimentación, desparasitación, vacunación. No podemos invertir en una industria tan agresiva como la del hardware sin producir el software, pues podríamos comprar uno que no sirva. Como ejemplo, podríamos desarrollar una Ferrari, pero si le cargamos alconafta quizás explote.

    ¿Cuáles son los desafíos que enfrentaron con el desarrollo de software?
    En una primera etapa, el hardware se adaptó al software que ya existía, pero ahora trabajamos en cómo acomodar la productora de hardware a un software más productivo: agarrar una maquinaria alemana como la que tenemos y adaptarla a un proceso de producción para el mercado local.

    Por ejemplo, en la Argentina se necesita que el chip para la traza de los medicamentos sea más pequeño y que no tenga alta frecuencia, porque aún no está regulada, y que tenga una línea de producción de tantos troqueles por mes. Ahí se necesita volumen, calidad y frecuencia, y hay que modular esas variables para que el producto funcione cuánto antes en el mercado argentino. Los mercados de Uruguay y Brasil son diferentes, por lo tanto son nuevos problemas que se resuelven aquí.

    ¿Están trabajando con instituciones educativas para desarrollar el software?
    Sí, trabajamos en conjunto con el Conicet, la UBA, la UTN, el INTI, la Universidad del Sur. Y también tenemos nuestro equipo de programadores, que me encanta llamarlos “micro-nerds”. Están todo el día diseñando, programando y probando, y viven en un mundo aparte, ni siquiera tienen la exigencia de objetivos a corto plazo.

    El INTI está diseñando lo que sería el primer chip 100% argentino, ¿hay posibilidades de que lo produzcan en Unitec Blue?
    Con el INTI tenemos una relación de día a día y una vez por semana vienen a trabajar a la planta de Chascomús. Ellos tienen una sala limpia muy chica y un pequeño laboratorio, y acá pueden probar sus diseños a un volumen más industrial. El INTI es un abastecedor de necesidades de políticas de Estado y Unitec Blue es mucho más que eso: tiene que abastecer a una industria latinoamericana, mundial. El INTI podrá ser una línea más de producción a la cual deberemos abastecer.

    ¿Ustedes podrían entonces producir un chip?
    Sí, pero lo principal para nosotros no es que sea el primer chip argentino, sino que sea el primer chip argentino capaz de ser instalado en un procesador argentino y que eso tenga una pata industrial. Debemos analizar si reemplaza algo, qué hay detrás de eso, qué futuro tiene. Ellos están muy avanzados con eso. Si bien podríamos completar parte del desarrollo de ese proyecto, ya está muy avanzado.

    ¿Cuántos chips pueden procesar?
    Unos 1.150 millones de chips al año.

    ¿Cuáles son los perfiles de recursos humanos usados en esta planta?
    Son ciento por ciento locales, de la zona de Chascomús y también algunos perfiles específicos de La Plata en lo que es ingeniería electrónica y de software. Algunos estudiantes avanzados que están dando la tesis trabajan con nosotros y quedan incorporados a la planta de Unitec Blue. Como es una industria totalmente nueva, se dio mucho soporte local en Chascomús, así que quienes ingresan tienen una fuerte capacitación de tres meses.

    Primero planificamos los RR.HH. en base a la necesidad. Por ejemplo, si tengo como cliente a las tarjetas Visa y Mastercard para crear las tarjetas de crédito y débito para toda Latinoamérica, necesito cierta cantidad de empleados. Y debo capacitarlos en la Argentina y en el exterior, capacitarlos en máquina, en seguridad e higiene. Una vez que tengo todas las capacitaciones homologadas, el postulante pasa el OK.

    El perfil es bastante amplio, ¿hay perfiles más técnicos trabajando en Unitec Blue?
    Sería un error suponer que el empleado de Unitec Blue es un ingeniero. Hay varios ingenieros, pero no es imprescindible, porque las máquinas que tenemos acá no existen en ninguna parte de la Argentina. El perfil que se requiere es material intelectual, con ganas de aprender y que esté a la altura de las circunstancias.

    ¿Cuánto es el piso salarial y beneficios que obtienen los empleados?
    Hablar de sueldos en la Argentina es complejo, porque hay una brecha muy grande en cuanto a las paritarias y el sistema gremial. Hoy, en julio, tenemos un piso de salario de 6.000 pesos en mano y de ahí para arriba. Ofrecemos una buena plataforma, con capacitaciones a pie de máquina, posgrados, capacitaciones en el exterior. No tenemos ningún empleado que no esté capacitado. Y es un grupo humano muy joven, con un promedio de edad menor a los 32 años.
    Unitec Blue en números:

    Inversión total: US$ 1.200 millones
    Inversión realizada hasta el momento: US$ 300 millones
    Empleados en su base corporativa: 42
    Empleados en la planta de Chascomús: 110
    Superficie de la sala limpia: 500 metros cuadrados
    Superficie total de la planta: 10 mil metros cuadrados
    Capacidad de la planta: 1.150 millones de chips anuales

    Entrevista con Unitec Blue: "Procesamos más de 1.150 millones de chips al año" - RedUSERS

    Matías Gainza Eurnekian, presidente de Unitec Blue: “Estamos armando una empresa única en Sudamérica”
    26-08-2013 - 12:26 -

    El número uno de la firma quiere ser el principal fabricante de chips en la región. Habla de los inicios del proyecto, su estrategia tecnológica y sobre cómo harán rentable un emprendimiento más que arriesgado.


    Hasta hace poco más de un año, Matías Gainza Eurnekian tenía a su cargo una porción importante de las empresas del grupo liderado por su tío, Eduardo Eurnekian. Este ex campeón nacional y mundial de navegación a vela ocupaba por entonces la presidencia de Bodega Del Fin del Mundo, NQN y Armavir (Armenia), Unitec Agro, Unitec Bio y Tierras de Armenia. Pero un almuerzo casi fortuito lo puso a cargo de un desafío que poco tenía que ver con el mundo del vino y la producción agropecuaria y biotecnológica. Unitec Blue —el emprendimiento con el que Corporación América pretende ingresar en la producción vertical de semiconductores con una inversión de U$S 1.200 millones— apareció en su camino y dice que sintió que no podía dejar pasar la oportunidad.

    Un año después, tras varios viajes de capacitación y búsqueda de proveedores alrededor del mundo y con la primera fase del proyecto ya en marcha, el presidente de Unitec Blue habló con Information Technology sobre la estrategia para crecer en los mercados de tarjetas inteligentes, etiquetas de RFID (radio frecuencia), tarjetas SIM y lo que son sus proyectos más ambiciosos: producción vertical de circuitos integrados desde el silicio y su expansión a mercados como el de luminarias LED y energía fotovoltaica, entre otros.

    ¿Cómo fueron las primeras conversaciones en las que surgió la idea de Unitec Blue? ¿Estuvo involucrado en el proyecto desde entonces?

    Sí, fue algo que ocurrió un poco por casualidad, pero estaba ahí. Tenía que comer con Eduardo (Eurnekian) ese día, apareció esta reunión y le dije “te acompaño”. Yo por entonces estaba manejando otros negocios de Corporación América, como Bodega Del Fin del Mundo, NQN, Unitec Agro y biocombustibles, y no estaba dentro de mis planes sumar otra compañía en el corto plazo. Pero mientras estaba en la reunión tuve esa sensación de que hay cosas que no se pueden dejar pasar.

    ¿Qué cambió con respecto a la idea original que se planteó en esa primera reunión?

    Horacio Huergo y Gabriel Médula tenían una compañía que ya venía teniendo una cierta trayectoria en tarjetas inteligentes (Rial Sudamericana). Ellos estaban buscando financiamiento para hacer crecer el volumen de ese negocio, que dependía mucho de insumos importados. Después de escucharlos sobre el proyecto que tenían, hicimos un acuerdo con ellos y empezamos a ver la manera de hacer un desarrollo productivo. Multiplicamos varias veces lo que ellos nos proponían. Y fue cambiando mucho: me acuerdo que en la primera reunión una de las cosas sobre las que conversábamos era que el proyecto no encajaba en la escala de Corporación América y finalmente terminamos haciendo un tremendo desarrollo. La idea fue cambiar de un insumo de importación con una demanda que existía a tener un emprendimiento de volumen industrial, desarrollado a partir de la materia prima y de recursos locales y con eso generar una demanda nueva más allá de la existente.

    ¿Cuánto tiempo pasó desde esas primeras conversaciones?

    Hace poco cumplimos un año. Eso fue en abril del año pasado y en mayo empezó la obra. Arrancamos una semana después de estas primeras charlas, cuando yo me estaba yendo al exterior a capacitarme. Estuve en China, Alemania, Francia, Estados Unidos y Rusia, entre otros países. Mientras tanto íbamos dándole forma al proyecto, definiendo el “layout” y el tipo de infraestructura que necesitaba la planta.

    ¿Esos viajes se relacionaban con los proveedores que estaban necesitando?

    Busqué plantas similares, proyectos verticales como el que queríamos encarar y futuros socios para transferencia de tecnología. Queríamos saber cuál era la tecnología que mejor se aplicaba a la demanda de América latina. Estuve viendo plantas en Asia y casos como el de Mikron en Rusia, que hizo un proyecto vertical. Teníamos que estimar qué tecnología íbamos a tener a futuro cuando tuviésemos la “foundry” (como se llama a las plantas que producen chips), y ver en función de eso qué back end nos convenía para el tipo de tecnología que íbamos a utilizar. Así que ahí cerré la operación con la tecnología alemana que tenemos ahora, de Mühlbauer.

    ¿Por qué la Argentina lograría tener un proyecto industrial de semiconductores antes que Brasil, que tiene un mercado interno más relevante como para justificar una inversión de este tipo y una producción que necesita de grandes volúmenes para ser rentable?

    Bueno, Brasil trató de desarrollar el sector de semiconductores con Ceitec (Centro Nacional de Tecnologia Eletrônica Avançada). Arrancaron con una tecnología de 90 nanómetros, que era bastante avanzada para el mercado brasileño y nunca le pudieron dar el volumen necesario para hacer de eso un proceso industrial. Lo armaron más como un desarrollo de tecnología de punta y tal vez tenga que ver con que no quieren desarrollar industria en ese sector y no les preocupa la importación, porque no tienen la necesidad de compensar balanza comercial como tenemos nosotros. Pero mentiría si dijese que yo durante el principio del proyecto no analicé la posibilidad de instalarnos en Brasil. Pero me convencí por apostar a la Argentina, donde confío y conozco la capacidad de la mano de obra y de los centros de investigación. Estamos armando una planta única en Sudamérica. En ese contexto, el mercado brasileño es muy grande y por eso nosotros apuntamos mucho a ese país. No hay dudas de que, en demanda tecnológica, la relación Brasil-Argentina es de siete a uno.

    Ustedes enfatizaron que la inversión es totalmente propia y que no hubo subsidios del Estado. ¿Qué tipo de contactos hubo con el Gobierno y qué recepción tuvo el proyecto?

    Yo hice contactos con todos los ministerios y con todos los organismos que intervienen en la planta, que tiene que estar certificada por el INTI pero también por Casa de Moneda, ya que lo necesitábamos para ser proveedores de ellos. Sabemos que uno de nuestros potenciales clientes es el Gobierno, así que tuvimos que entrar en todos los procedimientos para ser proveedores. Esta gestión apoya mucho el desarrollo tecnológico, así que la repercusión fue muy buena.

    ¿Qué expectativas de crecimiento tienen?

    Crecer no significa solamente sumar negocios, sino que vamos a seguir invirtiendo en la misma maquinaria para darle más volumen al negocio actual y para llegar con más fuerza al mercado de América latina. Le apuntamos mucho ahora al mercado de RFID, a GSM, a la microelectrónica de plaquetas para hacer los circuitos integrados que permitan reemplazar componentes que hoy se importan en Tierra del Fuego. Y es fundamental que logremos exportar. También estamos avanzando con el desarrollo de la luminaria LED, que es primordial y que quiero tratar de tenerla funcionando este año. La línea de producción viene creciendo muy fuerte. Estamos arrancando con la foundry y eso implica 15-18 meses de obra una vez que tenga cerrado el proyecto, que será muy pronto. La idea es armar una planta que acompañe el crecimiento tecnológico y no que solamente desarrolle una tecnología determinada. Para eso hay que ver hacia dónde apunta el país y la región y evitar subirse a una tecnología obsoleta. Es un proyecto en el que tenía a tres desarrolladores internacionales de tecnología de los cuales cerré con uno y ahora debemos empezar a trabajar en conjunto. Para la foundry necesitamos 40.000 metros cuadrados aparte de lo que ya tenemos. Es una construcción nueva y separada del back end.

    ¿Quién será el proveedor de la tecnología?

    No puedo decirlo aún, porque tengo un contrato de confidencialidad. El partner para luminaria LED en América latina también lo tenemos cerrado y es Philips. En paneles solares tenemos un socio de transferencia tecnológica pero no productivo.

    Más allá de analizar Brasil, ¿desde un principio pensaron en Chascomús o evaluaron algún otro lugar?

    No, también pensamos en otras posibilidades. Desde Parque Patricios hasta Pilar, pero le dimos prioridad a Chascomús después de una negociación con el intendente. Queremos generar en Chascomús un nuevo polo tecnológico y la idea que tengo, aunque no depende solamente de mí, es sumar un campus de desarrollo local, donde puedan estar tanto los centros de investigación y desarrollo, como algunas universidades y la fase industrial. La idea es que el INTI forme parte del proyecto estable en Chascomús y que se puedan sumar algunas universidades y especializaciones en nanotecnología, en microelectrónica y desarrollo de software. La gente del Conicet ya estuvo un par de veces en la planta y la idea es potenciar desarrollos que hoy se hacen en los laboratorios. Nosotros tenemos la maquinaria para ver si algunos desarrollos son viables a nivel productivo o no.

    ¿Y Tierra del Fuego?

    No lo evalué, porque Tierra del Fuego depende de una importación para hacer un valor agregado y tiene una distribución con una logística contraproducente. Lo mío es un proceso industrial, no es exactamente lo que se hace allá. Sí somos un aliado y un proveedor importante para ellos.

    Lograr una integración vertical en la producción de chips es un proceso complejo, que nunca se hizo en la Argentina y que de hecho muy pocos hacen en el mundo. ¿Qué producción estiman para que el negocio sea rentable?

    Transformar el mineral en silicio no es algo muy complejo. Lo complejo es el proceso que viene después, el proceso litográfico. Ahí se requiere mucha inversión y calificación de los recursos humanos. Y cada día que pasa es una amortización muy fuerte de la maquinaria. Nosotros arrancamos con la mentalidad de aprovechar la materia prima de las canteras que tenemos y estamos analizando los niveles de pureza que tienen las distintas canteras en el país. Estoy pensando en una producción de 10.000 a 15.000 wafers por año, que nos permitiría atender la demanda y exportar wafer “crudo” a América latina. Pero eso es un pensamiento aún en desarrollo; luego veremos si conviene potenciar una producción de volumen de wafer de silicio o una de mayor valor agregado.

    ¿Van a buscar nichos desatendidos por los grandes jugadores del mercado de semiconductores?

    Si vas a menos de 70-50 nanómetros en América latina estás en el horno, porque no hay mercado. La idea es tener una foundry que fabrique en tecnologías de entre 180 y 90 nanómetros, con la posibilidad de que algunos módulos de investigación, antes de ser industriales, estén tocando en punta con una sala limpia con un laboratorio en 50-40 nanómetros, algo que se aproxime un poco a los 23 nanómetros que se están empezando a desarrollar comercialmente. Sería un error meternos en una tecnología de última generación, porque implicaría multiplicar la inversión para algo que no tendría viabilidad comercial.

    ¿Se puede competir con Asia?

    En todas las licitaciones que nos presentamos somos competitivos tanto en calidad como en precio. Obviamente, no puedo competir en desarrollos de bajo valor agregado con la masividad que tiene Malasia, Singapur, China y Tailandia. Pero hay otro tipo de procesos que no van de la mano del desarrollo industrial, sino de la mano de la ética y la moral del desarrollo sustentable. Si en algún lugar de Asia pueden tener una producción con jornadas de trabajo muy extensas y fundir con ácido las antenas para conseguir una antena de dos centavos de dólar, en otros países tenemos normativas industriales que no nos permiten hacer esas cosas.

    Hoy Unitec Blue tiene 100 empleados y dicen que crecerán a 700 dentro de un año. ¿No es un crecimiento demasiado ambicioso?

    Cuando tengamos la foundry me voy a quedar corto con esa cantidad. Porque esas plantas no se pueden parar cuando se inicia la producción, van a tener que estar funcionando 15-16 horas por día. Sumado a que este tipo de plantas tienen un 50 por ciento de empleados que no son productivos, entre seguridad, limpieza y desarrollo. Con los protocolos de seguridad que hay que cumplir, se va el 30 por ciento de la mano de obra. Una planta como la que estamos pensando va a ser muy demandante de recursos humanos. Como política de la empresa, el sector productivo tiene que ser de Chascomús o de la zona. También estamos capacitando a gente de La Plata.

    ¿Qué objetivos de facturación tienen?

    El objetivo es de U$S 150 millones y no habrá problema en alcanzarlo. En cuanto a los clientes, ahora salió lo del empadronamiento para el fútbol con AFA Plus y estamos metidos ahí con una oferta integral, ya que es una licitación abierta para parte del software, los lectores y las tarjetas. Estamos haciendo las nuevas tarjetas de crédito para Visa y MasterCard, donde estamos en plena homologación. Trabajamos con el sistema SUBE y con el proyecto de trazabilidad de ganado en Uruguay mediante RFID. Exportamos a Brasil, Chile, El Salvador, Ecuador y Perú. Somos una empresa nueva, pero estamos sumando clientes en la región.

    ¿Qué lugar ocupa Unitec Blue dentro de Corporación América?

    La corporación está liderada por una cabeza que es Eduardo y después hay muchos generadores de opinión y desarrollo interno, de los cuales hay tres principales y yo soy uno de ellos. Por eso puedo responder sólo por la parte que represento. Hoy Unitec Blue es mi prioridad, lo que no implica descuidar la evolución del resto de las empresas. Pero lo que pasa es que hay que cuidarla hasta que empiece a caminar sola. Hay que ver desde si funciona la barrera de ingreso a la planta hasta la calidad de los guardapolvos; si la planta produce como tiene que hacerlo y si cumple con los estándares de calidad. A Eduardo lo veo muy entusiasmado. Si no fuese así no sé cómo haría él para invertir tanto capital propio sin apoyo externo. Es una planta muy especial para él, porque ocupa el lugar donde estaba la empresa familiar.

    La edición original de este artículo se publicó por primera vez en la revista Information Technology N°190 (julio de 2013).
    Matías Gainza Eurnekian, presidente de Unitec Blue:
    Muy buena info, aunque se pueda llegar a dudar de si es un emprendimiento 100 % Argentino, me parece que con esto nos posicionamos a nivel regional incluso por sobre Brasil, no solo para empezar sustituir importaciones en lo que es componentes electrónicos, sino que nos permitira en un futuro fabricar placas para todo tipo de artefactos....

  5. #5
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    Predeterminado Re: Nanotecnologia Argentina "Unitec Blue"

    Este es el tipo de inversiones que mas valor dan. Porque hoy podemos producir todo tipo de vehiculos, o de electrodomesticos, computadoras, hasta aviones, etc... pero sin este tipo de inversiones en lo que son los componentes basicos, solo estariamos hablando de los que en general sucede hoy en dia, y es que lo que llamamos "fabricacion nacional" en realidad es mas que nada un ensamble local de piezas que son producidas en el exterior. Este tipo de inversiones integra la produccion desde los componentes hasta el producto terminado, y es lo que hay que hacer para poder desarrollarse de manera independiente.
    Esperemos que avance con exito...
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  6. #6
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    Predeterminado Re: Nanotecnologia Argentina "Unitec Blue"

    Me parece que confundis la microelectronica con la nanoelectronica....Segun lo poco que se lee de los link que pusiste, se refiere a microelectronica...
    Saludos

    "Juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre o morir con ellas como hombres de coraje"
    General D. Jose de San Martín, Mendoza, 1819

  7. #7
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    Predeterminado Re: Nanotecnologia Argentina "Unitec Blue"

    Cita Iniciado por Diego Martinez Ver mensaje
    Muy buena info, aunque se pueda llegar a dudar de si es un emprendimiento 100 % Argentino, me parece que con esto nos posicionamos a nivel regional incluso por sobre Brasil, no solo para empezar sustituir importaciones en lo que es componentes electrónicos, sino que nos permitira en un futuro fabricar placas para todo tipo de artefactos....
    Por lo que lei no quieren competir con producciones en masa de paises donde la etica ambientalista no se cumple.
    Se vuelcan mas a productos seleccionados...

    Y a mi modo de ver, no seria raro que los chips del receptor del futuro GPSR (GPS Regional) sea 100 % Argentino...
    Tambien creo que la instalacion de esta industria esta directamente relacionada con los microsatelites modulares que hay proyectados a nivel Nacional.
    Saludos

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  8. #8
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    Predeterminado Re: Nanotecnologia Argentina "Unitec Blue"

    La primera planta de micro y nanotecnología de la Argentina



    El empresario argentino Eduardo Eurnekián inauguró hace poco más de un año Unitec Blue, la primera planta de producción de microchips y semiconductores del país y de la región. Su objetivo es alcanzar la integración vertical de toda la cadena de producción, desde la materia prima y el tratamiento de silicio, hasta el ensamblado del producto final. Conozcamos un poco más sobre esta joven firma que ya tiene, en su breve historia, importantes contratos nacionales e internacionales.

    En el medio de un llano paisaje, en la localidad bonaerense de Chascomús, una altísima torre plateada da la bienvenida a una de las plantas más tecnológicas del país y de la región. Se trata de Unitec Blue, una empresa argentina de nanotecnología, cuya principal actividad es la elaboración de circuitos integrados, etiquetas y tarjetas inteligentes.

    Tal como lo describe la Gerencia de Comunicaciones de la empresa, “nos dedicamos, principalmente, a la fabricación de chips. Los procesos industriales comprenden diferentes etapas, desde la separación, el encapsulamiento y la prueba de los chips en las obleas de silicio, hasta el ensamblado en el producto final”.

    Joven, tecnológica y de primer nivel

    Si hay algo que distingue a Unitec Blue, además de su capacidad productiva de alta tecnología, es su corta edad. “En mayo de 2012 nació la idea de crear Unitec Blue, y en febrero de 2013 ya estábamos produciendo, gracias al esfuerzo conjunto tanto de Corporación América (el holding al que pertenece la firma) como de quienes íbamos a conformar esta empresa. Ese gran esfuerzo nos permitió emplazar una planta que es única en Sudamérica”, recuerdan desde la empresa.

    En un tiempo récord de tan sólo ocho meses, la compañía realizó las inversiones necesarias para adecuar y acondicionar la planta e instalar más 200 equipos de alta complejidad procedentes de fabricantes líderes en el mundo. Hoy en día, su capacidad productiva es 1150 millones de chips anuales.

    En este sentido, destacan desde Unitec Blue que “una de las ventajas de ser innovadores es la rapidez con que se montó y comenzó a producir el proyecto tecnológico. A ello hay que agregarle que la capacidad instalada es muy significativa para el sector, lo que le proporciona a la empresa agilidad en la gestión de negocios. Unitec Blue da respuesta efectiva y ágil frente a los rápidos cambios en la demanda nacional e internacional”.

    Una de las joyas de la planta productiva es la sala limpia: tiene una superficie de 500 metros cuadrados y cuenta con un sistema de filtrado de aire que mantiene a este segmento con menos de 10 mil partículas de polvo por metro cúbico. En esta sala se inicia el proceso de producción, se manipulan los wafers de silicio que luego egresan en formato de bobinas para ser destinados a las subsiguientes salas, donde se configuran teniendo en cuenta las aplicaciones del producto.

    Otro valor a destacar de la infraestructura de la planta es el piso antiestático que se encuentra montado sobre una capa de hormigón para no recibir ni generar la vibración que provoca el proceso productivo. Consta de una capa conductiva de cobre con descarga a tierra que está cubierta con otra capa de material epoxi microperforado, lo que permite que las cargas estáticas sean absorbidas por la capa de cobre.

    En materia de recursos humanos, la empresa cuenta con más de 200 profesionales en planta. La mayoría de ellos proviene de la localidad de Chascomús y fueron capacitados y entrenados tanto en la fábrica como en instituciones reconocidas internacionalmente.

    Por otra parte, la empresa cuenta con elevados estándares de calidad y protocolos de seguridad requeridos a nivel internacional por entidades bancarias y organismos estatales, necesarios para planificar y desarrollar líneas de productos acordes a los requerimientos de estos clientes.

    Con estas instalaciones y recursos humanos de primer nivel, el desafío de Unitec Blue hacia el futuro es planificar y gestionar un desarrollo vertical en la industria de los chips que permita iniciar el proceso con un mineral para finalizar en un producto de microelectrónica terminado y, de este modo, concretar la producción completa de los chips a partir del tratamiento del silicio. Este avance podría instalar a la Argentina entre los principales productores de tecnología a nivel global. Actualmente, son sólo seis los países que llevan adelante el proceso completo de fabricación de chips.

    Con presencia en el mercado nacional e internacional

    Con el objetivo de transformarse en una plataforma de progreso de las capacidades tecnológicas de Argentina y de la región, Unitec Blue apunta a abastecer los mercados nacional, regional e internacional. En el ámbito latinoamericano, esto es más sencillo, ya que Unitec Blue es la única fábrica de este tipo al sur de México. Pero, entre sus principales competidores a nivel mundial, podemos mencionar a las francesas Gemalto —que en la actualidad es líder global—, Safran Morpho y Oberthur Technologies, sumadas a la empresa alemana G&D (Giesecke & Devrient).

    En el mercado regional, la firma comercializa diversas líneas de productos. Por ejemplo, en el segmento de tarjetas SIM, exportan a empresas de telefonía en Brasil y Uruguay. También son proveedores de tarjetas inteligentes para diversos sistemas de transporte en varios países, como Perú, Brasil, Venezuela, El Salvador, Ecuador, Honduras y Colombia.

    A su vez, la empresa está trabajando con diversos organismos internacionales en el proceso de planificación de e-goverment. Esto les permitirá confeccionar documentos, pasaportes y licencias de conducir con chip.

    También están desarrollando tarjetas de crédito con chips dentro de la migración financiera, que se comercializan a través deTarjetas EMV (Europay Mastercard Visa). Esta nuevatecnología para las tarjetas de crédito y de débito evita la posibilidad de fraudes. Dentro de esta línea de negocios se despliegan, además, múltiples soluciones tecnológicas al alcance de gobiernos y bancos.

    Trabajos más destacados

    A poco más de un año de comenzar a producir en serie, Unitec Blue ya ha realizado varios trabajos importantes. Uno de ellos fue la provisión para el sistema SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico) de transporte público de la Ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana. Además, han planificado y desarrollado soluciones similares con tarjetas inteligentes implementadas en ciudades del interior del país, como Rosario (Tarjeta sin Contacto, TsC), Córdoba (Tarjeta Red Bus), Santa Fe (Tarjeta Transporte Urbano Ciudad de Santa Fe), Mendoza (Tarjeta Red Bus Mendoza), Mar del Plata (Tarjeta El Libertador), Caleta Olivia y Ushuaia, San Martín de los Andes (Tarjeta Colonia Express).

    En esta misma línea, pero en el ámbito internacional, Unitec Blue es proveedora de las tarjetas de transporte descartable (Paper Ticket) para numerosos municipios de Brasil.

    Otro de los principales contratosfue el desarrollo del ingreso biométrico a los estadios de fútbol en Argentina denominado AFA PLUS. Dicho sistema permite registrar el ingreso de personas a través de controles biométricos con la premisa de identificar a los concurrentes que participan del evento deportivo en todos los estadios nacionales.

    Asimismo, y desde hace varios meses, Unitec Blue es el principal proveedor deTarjetas GSMpara telefonía móvil de la empresa Personal. “En el transcurso del año participaremos de los procesos licitatorios para las demás empresas de telefonía en el país y en la región”, auguran desde la empresa.

    Por último, la firma también es productora y exportadora de pre-laminados (estructura compuesta por distintas láminas de PVC que contiene circuitos integrados conectados) que sirven como eslabón en la cadena de fabricación para dispositivos de transporte, tarjetas bancarias, telefónicas, entre otras.

    Proyectos en el sector energético

    Tras dar los primeros pasos en el negocio de la nanotecnología a través de la puesta en marcha del back-end y de la sala limpia, Unitec Blue está comenzando a transitar una segunda etapa, con la premisa de profundizar su know how en otras líneas de productos, como energía fotovoltaica (paneles solares) y luminarias LED.

    “Estamos avanzando con la planificación de luminarias LED —cuentan desde la firma—, pero para el desarrollo de estas líneas son necesarias nuevas construcciones y equipos que se encuentren separados del back-end. Confiamos en que durante el período 2014-2015 podremos presentar estos y otros productos dirigidos al sector energético de nuestro país y de la región”.

    Con respecto a la producción para la industria de la energía nuclear, desde Unitec Blue aclaran que no tienen planificado en el corto plazo incursionar en el sector, aunque no descartan la posibilidad de que existan proyectos a futuro.

    INTI, CONICET y Unitec Blue: Convenio para fabricar microchips

    En el marco de los convenios de colaboración iniciados por la empresa Unitec Blue, se firmó recientemente un acta de intención para la creación de ARgenium, una empresa de base tecnológica y capitales mixtos que se realiza con la participación del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

    Su objetivo es investigar, desarrollar e innovar en tecnologías de micro y nanoelectrónica con vistas a transformarse en una empresa líder en el diseño de circuitos integrados y software embebido para proyectos estratégicos de alta complejidad en estas áreas.

    Foto: Gentileza Unitec Blue

    La primera planta de micro ynanotecnología de la Argentina | U-238 | Tecnología Nuclear para el desarrollo
    "Antes sacrificaría mi existencia que echar una mancha sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición".José de San Martín

  9. #9
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    Predeterminado Re: Nanotecnologia Argentina "Unitec Blue"

    Cita Iniciado por Aicke Ver mensaje
    Por lo que lei no quieren competir con producciones en masa de paises donde la etica ambientalista no se cumple.
    Se vuelcan mas a productos seleccionados...

    Y a mi modo de ver, no seria raro que los chips del receptor del futuro GPSR (GPS Regional) sea 100 % Argentino...
    Tambien creo que la instalacion de esta industria esta directamente relacionada con los microsatelites modulares que hay proyectados a nivel Nacional.
    A propósito, hoy salió en La Nación esta información: Nanosatélites: una empresa local hace punta en el espacio - 20.06.2014 - lanacion.com *
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  10. #10
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    Predeterminado Re: Nanotecnologia Argentina "Unitec Blue"

    Viendo que Unitec Blue incursionara en la fabricacion de Leds, creo que podria ser en conjunto con LedAr.
    LedAr es una empresa Argentina, tecnologica, que la pueden consultar en ::LEDAR - HOME y se dedica a la fabricacion en el pais de lamparas a base de leds. Inicialmente y a modo de prueba piloto importaron las lamparas que ellos diseñaron desde china y ahora se encuentran importando los componentes desde alli y las ensamblan aca. El ultimo paso es la fabricacion 100 % a nivel nacional de las mismas. Aca es donde entraria (supongo yo) Unitec en el proceso de suministro de los chip de leds (ya que es como una industria aparte) y ledar ensamblaria la lampara.

    Casualmente el miercoles me comunique con ledar, y hoy estan fabricando (con componentes importados) lamparas led de 7 W y el costo es de 7,5 U$S+IVA, a futuro tienen proyecto de hacerlas en 9 y 12 W.
    Saludos

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    General D. Jose de San Martín, Mendoza, 1819

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