Mediodía del 3 de abril de 1982, un grupo minúsculo de jóvenes soldados de la Infantería de Marina del Batallón Uno de la Compañía Alfa del Ejército Argentino, llega a las costas de las islas Georgias, cerca de una bahía en Grytviken. En pocos minutos, librarían una intensa batalla contra los 22 marines ingleses que custodiaban una base científica y que tras cinco horas, se rindieron ante las fuerzas patriotas.
Arrojadas las armas y con los brazos en alto en señal de rendición, los experimentados combatientes del Reino Unido vieron acercarse a sus vencedores y la sorpresa y la incredulidad se apoderó de ellos: habían caído ante un puñado de adolescentes. Lo que nunca se supo de esta histórica gesta, es que la mayoría de los soldados argentinos que recuperaron las Georgias en un encarnizado combate, eran conscriptos santiagueños.
“Cuando nos vieron, los ingleses se reían de nosotros, tenían en promedio 45 años y eran experimentados marines y no podían creer que unos chicos, algunos parecíamos de 12 años, los hayamos vencido”, reveló a EL LIBERAL, Abelardo Llanos, hoy empleado de la Municipalidad de la Capital y miembro del Centro de Ex Combatientes de Malvinas de Santiago del Estero.
Llanos y otros nueve comprovincianos, de capital y de distintas partes del interior, fueron mayoría en una avanzada de 25 soldados de distintas provincias y bajo el mando de un cabo y dos tenientes de navío, libraron una férrea lucha para recuperar territorio argentino.
Mañana se cumplirá el 32º aniversario de esta batalla. El paso de los años y el trauma que provocan haber participado de una guerra, no hicieron mella en la memoria del soldado Llanos que recuerda cada detalle de este combate cuando se tomaron las islas, y también, cuando tuvieron que rendirse ante toda una flota de los ingleses, a la que resistieron por cinco días con tan solo fusiles de asalto y ametralladoras.
Abelardo Llanos recuerda a casi todos los santiagueños que participaron de la recuperación de las Georgias. Junto con él lucharon Víctor Hugo Gramajo, Delfor Bravo, Néstor Villalba, Miguel Orlando Ávila, Fidel Alvarado, Carlos Juan Véliz. “También estaba un muchacho Barraza y José Oscar Ponce, un compañero de Campo Gallo que resultó herido cuando los ingleses desataron una terrible balacera contra los helicópteros que nos desembarcaban en la cabecera de playa”, rememora.
Recuperación de las islas
Llanos mencionó que un grupo de Infantería de Marina, donde la tonada santiagueña se imponía por sobre las demás, era transportada en la corbeta Guerrico. El 2 de abril, esta embarcación junto a otras de la Armada Argentina, ancló en Puerto Argentino, capital de la isla Soledad. “Estábamos cerca de la Gobernación, las órdenes que nos dieron era tomar la sede del gobierno inglés, pero no teníamos que hacer ningún disparo. Ese fue un gran error”, sostiene el veterano quien dijo que se había diagramado una estrategia para tomar la sede inglesa, y que solamente participarían los comandos.
“Entre ellos estaba el capitán Pedro Giachino, quien fue con una avanzada y debía esperar a otros grupos de comandos que debían rodear la sede. Pasó el tiempo y como vio que no aparecían, tomó la determinación de avanzar: los ingleses los estaban esperando y lo mataron”, mencionó.
Llanos y su grupo esperaba en la corbeta Guerrico, ante el inicio de las hostilidades y tras la toma de la isla Soledad, reciben la orden de recuperar las islas Georgias. “Tardamos casi un día y medio en llegar frente a una bahía en Grytviken; los jefes militares decidieron no desembarcar en ese lugar porque éramos un blanco fácil y nos apoyó el buque Bahía Paraíso”, relató el sobreviviente de la guerra.
Continuando con los detalles de ese enfrentamiento, dijo que el Bahía Paraíso tenía dos helicópteros desde los cuales se haría el traslado de los soldados argentinos hasta la cabecera de playa. “Los tomamos por sorpresa, creo que los ingleses estaban almorzando a esa hora, el primer helicóptero llegó sin inconvenientes. Bajamos 10 soldados y siete éramos santiagueños; cuando el segundo helicóptero intentó bajar a otro grupo de infantes de Marina, los ingleses abrieron fuego”, contó. “La nave fue seriamente averiada y quedó fuera de uso, además perdimos dos compañeros y a un muchacho de Campo Gallo, Juan José Ponce, lo hirieron”, describió Llanos.
Con un solo helicóptero para el traslado de los hombres, fueron arribando más soldados argentinos. La lucha cobraba mayor fiereza y comenzó a anochecer; ante la tenacidad de los conscriptos argentinos que comenzaban a avanzar y cada vez recibían más refuerzos, los veteranos ingleses cesaron el fuego y se rindieron.
A pesar de la satisfacción de haber recuperado suelo argentino, los soldados renegaban porque los dejaron solos para tal empresa. “Nos mandaron a nosotros y los comandos estaban en otra parte de las Giorgias con Alfredo Astiz”, cuestionó Llanos.
Cuando tomamos prisioneros a los ingleses los empezamos a revisar y ellos se reían porque nos venían chicos, había compañeros que parecían de 12 años. Recién ahí llegaron los comandos que nos apartaron y siguieron con la revisión a los prisioneros que también incluyó a un grupo de civiles”, apuntó el santiagueño.
La tensa espera y el final
Los días en las Georgias eran difíciles para los argentinos, con temperaturas de 30 grados bajo cero, mucho hielo y mucha humedad. Pasaron 19 días desde que habían hecho su base en las Georgias cuando toda la flota inglesa apareció frente a la bahía donde estaba apostada la guarnición. “Ellos querían tomar la isla a toda costa, porque estratégicamente les convenía como una base para el ataque final”, relató Llanos.
El cañoneo de las modernas embarcaciones británicas era respondido con rondas de ametralladoras y fusiles Fal. La lucha era desigual en cuanto a armamento; aún así, los argentinos lograban repeler el ataque pirata.
En medio, un hecho inesperado le puso mayor dramatismo a la contienda: el submarino argentino Santa Fe surge de las profundidades. Los soldados argentinos no se explicaban cómo la nave pudo sortear a toda la flota inglesa y aparecer entre ella y la guarnición patriota.
El submarino fue rápidamente localizado por helicópteros especiales de la Royal Navy que produjeron serios daños en la embarcación, dejándola fuera de combate.
Al quinto día de la batalla, el 27 de abril, terminaron las acciones y los argentinos ondearon la bandera blanca. Así finalizó la breve recuperación del estratégico archipiélago que fue recuperado por una avanzada integrada en su mayoría por jóvenes, pero bravos conscriptos santiagueños. Hoy cuando a las 9 se realice el acto central en plaza Sarmiento por el Día del Ex Combatiente y los Caídos en la Guerra de Malvinas, estarán algunos de estos héroes anónimos. Será una buena oportunidad para que la sociedad santiagueña les rinda un merecido homenaje a estos patriotas y los demás compañeros de armas que defendieron el suelo argentino más querido


Soldados santiagueños encabezaron la toma de las islas Georgias - El Liberal