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La Marina finlandesa en la Segunda Guerra Mundial

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro
Abogado – Mg en Defensa Escritor.

Introducción

Finlandia durante siglos estuvo bajo la férula extranjera. Desde el siglo XI hasta 1809 el país formó parte de los dominios del reino de Suecia. En 1809 en el marco de las guerras napoleónicas, el Gran Ducado de Finlandia – como así se denominaba desde el siglo XVI el país – fue ocupado por Rusia y tras la Paz de Hamina, Suecia cede el Gran Ducado al zar de Rusia. Durante el siglo XIX, el país disfrutó un estatuto especial dentro del Imperio, conservando una serie de instituciones y leyes de los tiempos del dominio sueco. El ascenso al trono del zar Nicolás II, significó una serie de cambios, con la finalidad de incrementar la influencia rusa en diversos aspectos de la vida e instituciones finlandesas, que generó resistencias. En 1906 como consecuencia de la revolución fallida de 1905, entre otros factores, se convoca una Dieta electa por sufragio universal. El nacionalismo finés, manifestado especialmente en ámbitos de defensa de la cultura y el idioma, adquiere un carácter político. El caos, resultado de la revolución de 1917, llevó al Senado (denominación del gobierno finlandés de ese entonces) a proclamar la independencia el 6 de diciembre, que fue reconocido rápidamente por el Congreso de los Soviets de la Rusia revolucionaria, además de los gobiernos alemán, británico y francés.

 

En enero de 1918, en el marco del caos generado por la revolución rusa, sectores comunistas intentaron imponer la revolución en Finlandia y estalló la guerra civil, entre los rojos, liderados por un comité revolucionario en Helsinki y los “blancos” o nacionalistas, liderados por el entonces general de caballería Mannerheim – y ex oficial imperial ruso – que con el apoyo de tropas alemanas, logra derrotar a las mas numerosas tropas de la Guardia Roja, pero peor organizadas que las fuerzas blancas o cuerpos de protección o suojeluskunta. Luego de un intento de establecer un monarca de origen alemán, tras la derrota del Imperio germano en la I GM, el príncipe Kart de Hesse, desiste de ser coronado rey de Finlandia y bajo las leyes del Gran Ducado del siglo XVIII, el general Mannerheim asume la regencia del nuevo estado.

 

En 1919 fue aprobada la Constitución, estableciendo una república parlamentaria, que tuvo por cierto un período agitado, especialmente por las divisiones resultantes de la guerra civil, los conflictos con la minoría sueco parlante, y el ascenso de grupos extremistas, como el llamado “Movimiento de Lapua”. En cuanto a su política exterior, Finlandia siguió los pasos de sus vecinos escandinavos de mantener una estricta política de neutralidad.

 

En 1920 es firmado el Tratado de Tartu, por el cual se fijaron las fronteras entre la Rusia soviética y la joven república de Finlandia. En dicho tratado fue garantizada la salida al Ártico de Finlandia, una parte del istmo de Carelia y la neutralización de un número determinado de islas del Golfo de Finlandia.

Los comienzos de la Marina finlandesa

La Marina (Lavaisto en finés) comenzó a existir a partir de 1919 empleando pequeñas embarcaciones que habían pertenecido a la Flota zarista. En los primeros días de la independencia la protección de los espacios marítimos corrieron por cuenta de buques de la Marina alemana y tras su retiro, de la Royal Navy hasta 1920, año en que se retiraron tras la derrota de los rusos Blancos frente al Ejército Rojo. En aquellos tiempos, la Marina finlandesa contó con los siguientes tipos de buques:
Dos cañoneras de 420 ton de empleados en su momento como escolta del yate del zar Nicolás II, construidos en Alemania antes de la IGM.
Dos cañoneras de 390 ton: Turunmaa y Kariala.
Las cañoneras Uusimaa y Hämeenmaa buques de 400 ton, empleados por los alemanes tras su captura en Turku como dragaminas. Devueltos en 1920.
Los torpederos S-1 a S-6 de 260 t y una velocidad de 29 nudos. Tras el Tratado de Tartu, tres fueron entregados a Rusia y el resto desarmados en 1925.
Los torpederos C1 a C4 eran buques de la clase Tsiklon, inspirados en un diseño francés de 150 ton y dotados de tubos de 381 mm. Estos barcos fueron perdidos en una operación de asistencia durante el invierno a la flota británica que operaba cerca de la isla de Koivisto. Solo sobrevivió un solo barco de su tipo.
El minador M1 era un buque de 776 t. Fue construido en 1916 como Voin, siendo rebautizado en 1936 como Louhi.
El Rauti y Vilpula eran un minador y un dragaminas respectivamente, puestos en servicio en 1917 con un desplazamiento de 240 t
Buques de la clase Sveaborg de 300 t destinados a la guerra de minas.

 

La Marina por otra parte contaba con una serie de buques de menor desplazamiento, todos ellos especializados en guerra de minas o para operar en aguas restringidas. En lenguaje naval argentino, “fuerzas sutiles”. Asimismo, la experiencia de las fuerzas navales británicas en las aguas del Golfo de Finlandia, durante la guerra civil rusa, llevó a contratar la construcción de dos torpederos en Italia, capaces de dar 25 nudos, denominados Isku y Hurja.

 

En síntesis, en los primeros años de independencia de Finlandia, sus fuerzas navales tenían capacidades para ejecutar acciones de minado y negar el uso de los accesos marítimos. Siendo incapaz de efectuar operaciones de defensa de los mismos con medios navales, recayendo esta responsabilidad en la Artillería de Costa, dependiente del Ejército. En este contexto, los responsables de la defensa militar iniciaron estudios para modernizar las fuerzas navales.

 

Los programas navales

El primer programa de modernización naval fue en la fecha temprana de 1919, propuesto por el entonces Jefe de la Marina, el comodoro Hjalmar von Bonsdorff. Este constituía un ambicioso plan destinado a la construcción de buques para la guerra de minas, defensa de costas y submarinos. El objetivo del mismo era contar con fuerzas navales capaces de contrarrestar un asalto anfibio soviético. La situación política del país y los escasos recursos económicos impidieron que este programa se llevara a cabo.

 

En 1920 el comodoro Von Schoulz. Lideró un comité para contar con medios adecuados para la defensa marítima y montar una estructura disuasiva ante una eventual ocupación sueca de las Islas Aland. (1). El punto débil del programa era la carencia de buques de mayor porte para establecer una defensa en profundidad.

 

El 1922 el gobierno creó dos nuevas comisiones para modernización naval, que fijaron dos programas:
Programa de construir una flota de 32.000 t con un costo de 4.600 millones de marcos finlandeses. Este consistía en el diseño de una fuerza, que era la que precisaba el país, para una defensa adecuada de sus espacios marítimos e insulares;
Programa de para construir una flota de 21.500 ton y de un costo 2.000 millones de marcos finlandeses, con una duración de diez años, que a diferencia del anterior, era factible desde el punto de vista técnico y presupuestario. Recién en 1925 el Parlamento, luego de superar la oposición de izquierda, es aprobado.

 

En 1927 por medio de una ley de modernización naval son fijadas las siguientes prioridades
a)Dos buques de defensa de costas(2);
b) Dos submarinos de 400 ton y uno de 100 ton (3);
c) Cuatro torpederos (de diseño británico – tipo Thornycroft – de 55 pies).

 

Las limitaciones en materia de inversiones en defensa, impidió la adquisición adquisición de un buque de entrenamiento, equipos de comunicaciones, municiones y torpedos para los buques establecidos en el programa de modernización de 1927. No obstante los obstáculos impuestos por los políticos, se llevaron a cabo el plan de construcciones:
el submarino Vesikko (hoy convertido en museo);
el velero escuela Suomen Joutsen (Cisne de Finlandia) de 96 metros (construido en Francia en 1902 y comprado en Alemania en 1931) y
seis barreminas del Tipo Ahven, comisionados entre 1937 y 1938.

 

La prioridad en el programa de modernización fue dada a los submarinos, que estaban a cargo de los astilleros Crichton – Vulcan de Turku, donde también se llevó a cabo la construcción de los buques de defensa de costas. También los astilleros de Helsinki y Porvoo participaron en el programa de modernización de la Marina. Vale la pena señalar que la construcción de submarinos finlandeses estuvo ligada a los planes secretos alemanes de construir submarinos, que para sortear las prohibiciones de Versailles, fueron realizadas a través de astilleros finlandeses y holandeses.

 

Las capacidades navales del plan de 1927 – concentradas en un núcleo formado por los buques de defensa de costas, submarinos Tipo Vesikko, buques de escolta, más los torpederos – solo cubrían el mínimo requerido para la defensa de los espacios marítimos, quedando como deuda el desarrollo de una capacidad de minado moderna.

 

La Defensa en el período de entreguerras

 

Desde la independencia existía un consenso en el liderazgo político – militar finlandés en considerar a la Unión Soviética como la principal hipótesis de conflicto, y eventualmente de guerra. Por lo tanto es esfuerzo se concentró en hacer frente a dicho problema. El impulsor de una serie de políticas activas en materia de defensa, fue el general Mannerheim, futuro mariscal y presidente de la República (4). En su retiro, luego de perder las elecciones presidenciales de 1919, impulsó muna serie de medidas para modernizar el sistema de defensa finlandés Entre ellas el envío de oficiales a formarse en academias francesas y alemanas, e insistir en la necesidad de invertir mayores recursos en la defensa del país.

 

En 1922 fue implantado el servicio militar obligatorio en las Fuerzas de Defensa (Puolustusvoimat) y la Guardia de Fronteras (aún vigente), bajo la siguiente modalidad: los reclutas recibían un período de instrucción de un año para luego ser pasados a la reserva activa durante siete años (Unidades de Defensa); las Unidades de Defensa mantenían sus cuadros y organización, sistema que permitía una posterior integración a unidades regulares duplicando los efectivos. Posteriormente el mariscal Mannerheim lo reemplazaría por un sistema de movilización territorial. Bajo este nuevo sistema las Unidades de Defensa, una vez que se incorporaban los cuadros permanentes podían enviarse completas al frente, permitiendo reforzar rápidamente el ejército de maniobra antes que el invasor pudiera penetrar profundamente en el dispositivo defensivo. A fines de los años 30 este sistema permitió llevar al ejército activo de 33.000 efectivos a 127.500. La capacidad de movilización llegó a 400.000 hombres (entre las fuerzas activas, reservas y la Guardia Cívica).

 

En el ámbito de la defensa funcionaban dos organizaciones peculiares: la Guardia Cívica y la Lotta Svärd. La primera era una especie de Guardia Nacional formada por 100.000 voluntarios, en cuanto a la segunda organización era un cuerpo auxiliar femenino voluntario que en un principio contó con 100.000 personas, llegando a 242.000 en 1944, responsable de ejecutar diversas funciones, desde cocineras, personal administrativo, observadores aéreos, enfermeras, etc. contribuyendo a liberar potencial humano para el frente (5).

 

En los años 30, Mannerheim, en su calidad de presidente del Consejo de Defensa, apremió al Parlamento para incrementar fondos para las Fuerzas de Defensa, pedidos que fueron en gran parte desatendidos. Este obstáculo no impidió que utilizara inteligentemente los escasos recursos destinados a la defensa para fortalecer la red de fortificaciones del istmo de Carelia(6), adquirir materiales y mejorar el adiestramiento.

 

La crisis del 29 también afectó a Finlandia, y las medidas de austeridad, llegaron al sector de defensa. En 1932 el presupuesto fue reducido en un diez por ciento, y otro tanto en 1933. Esto tuvo serias consecuencias, al impedir renovar medios de la Fuerza Aérea y terminar la fábrica de cartuchería. El ascenso de la Alemania del III Reich, el nivel de ilegalidad internacional, llevó a que el Parlamento autorizara algunos fondos adicionales, pero siempre insuficientes y de manera tardía. Si se hubieran hecho las inversiones necesarias, la situación de Finlandia al estallar la llamada Guerra de Invierno, hubiera sido muy distinta.

 

La situación de la Marina antes de la Guerra de Invierno

Finlandia al independizarse heredó el sistema de defensa naval de tiempos de los zares. La destrucción de la flota báltica en 1905, en la batalla de Tsushima, llevó a la construcción de una serie de baterías fijas, apoyadas por un sistema de minado. Durante años, los antiguos oficiales que sirvieron en las fuerzas de la Rusia zarista, mantuvieron este esquema de defensa naval, que tuvo importantes cambios con la llegada a los niveles de conducción de las fuerzas armadas, de personal formado en Alemania en la I GM.

 

En el período de entreguerras, la defensa naval se centraba en el empleo de artillería de costa y minado para negar el uso del mar por parte del enemigo, especialmente para impedir que realizara un asalto anfibio. En cuanto a los medios navales principales finlandeses quedaban reservados para destruir o rechazar el accionar de barreminas enemigos. En este esquema los submarinos tenían el papel para destruir los medios navales principales del adversario. La protección de las comunicaciones marítimas también imponía a la modesta marina finlandesa la necesidad de contar con medios adecuados. La escasez de recursos, motivó intensos debates sobre la necesidad de contar con una flota o simplemente artillería de costa. El debate quedó zanjado en los 30, cuando se llegó a la conclusión de contar con ambos recursos: Flota y Artillería de Costa.

 

En 1927, en el marco de cambios en la Defensa, los Comandos de la Marina y de la Artillería de Costa son unificadas bajo la denominación de Fuerzas Navales (Merivoimat), siendo designado para comandar la nueva fuerza, el mayor general Väinö Valve(7), un “jaeger”(8) y hombre de la artillería de costa, siendo secundado en la conducción de las Fuerzas Navales, por oficiales provenientes de la antigua Marina. En 1933 la nueva organización estaba compuesta por:
Cuartel General de las Fuerzas Navales;
1er Regimiento de Artillería de Costa (Helsinki);
2do Regimiento de Artillería de Costa (Viipuri, istmo de Carelia);
3er Regimiento de Artillería de Costa (Sortavala, Lago Ladoga);
Baterías independientes de Hankö y Hamina;
Flota Costera;
Base Naval de Helsinki; h)Base Naval de Turku (creada en 1939 para la defensa de las islas Aaland);
Buque escuela Suomen Joutsen; j)Academia Naval.

 

En 1939 al estallar la SGM la Flota Costera era una fuerza compuesta por una combinación de buques veteranos de la época zarista y de reciente construcción, que incluía buques de defensa de costas, torpederos, submarinos y barreminas, comparado con las fuerzas de la Flota Roja soviética, sin ninguna duda estaban en una clara desventaja.

 

Las deficiencias fueron compensadas en parte, por barcos provenientes del ámbito civil y gubernamental, adaptándolos para cumplir funciones de barreminas, minadores y escoltas. Fueron armados cuatro mercantes, utilizados para la protección de las líneas de tráfico marítimo, junto a rompehielos pertenecientes la Oficina de Navegación y la Ciudad de Helsinki, posteriormente uno de ellos fue modificado para brindar apoyo a la Flotilla de Submarinos. La Guardia Costera (dependiente del Ministerio del Interior) hizo su aporte para la defensa del país al integrar sus patrulleros para brindar protección al tráfico mercante, posteriormente dicho cuerpo sería integrado en las Fuerzas Navales durante la guerra.

 

En este marco de carencias, tanto las fuerzas navales, como el resto de las fuerzas militares finlandesas tendrían que enfrentar a las poderosas fuerzas armadas de la Unión Soviética, caracterizados por sus inmensos recursos materiales y humanos.

 

Antecedentes de la Guerra de Invierno

Finlandia se consideraba a salvo de las maquinaciones de las grandes potencias por sus relaciones pacíficas con los países escandinavos, su declarada postura de neutralidad y los tratados firmados con la Unión Soviética de 1920 y 1932 (pacto de No Agresión). Su posición geopolítica, señalaba otra cosa, circunstancia que quedaría reflejada en la década del 30.

 

Al final de la década citada, la Unión Soviética surgió de su aislamiento internacional con una política exterior muy activa en los asuntos europeos. A medida que aumentaban las crisis, la importancia de Moscú iba en aumento. En un principio el Kremlin comenzó a presionar a los países situados en su frontera occidental, en particular los países bálticos y Finlandia, por su temor creciente al surgimiento de Alemania como potencia y eventual competidor por los territorios del Este de Europa. En 1938 la Unión Soviética dio comienzo a una serie de conversaciones con Helsinki sobre el temor de Moscú, de una posible agresión alemana a Finlandia. Diplomáticos y políticos de ambos estados iniciaron una serie de discusiones sobre la situación de Europa, especialmente por la política agresiva de Berlín. El Kremlin pretendía antes de alcanzar cualquier acuerdo comercial (sobre el cual existía un claro interés finlandés), llegar a un arreglo político militar, lo que generaba discusiones en el gobierno finlandés, temerosos de una posible reacción alemana. Los soviéticos, además de un acuerdo político militar, pedían la entrega en régimen de arrendamiento algunas islas del Golfo de Finlandia, para establecer bases de observación y aeródromos para las fuerzas aéreas soviéticas.

 

En los primeros meses de 1939 no hubo grandes progresos, pero Moscú contraatacó proponiendo la cesión de determinadas islas del Golfo de Finlandia a cambio de tierras al norte del Lago Ladoga, sobre la base de un acuerdo secreto entre ambas partes. Esto fue rechazado, dado que era imposible constitucionalmente para los finlandeses, asimismo el temor de Helsinki, era que Alemania hiciera las mismas peticiones. Los temores del gobierno finlandés se hicieron realidad cuando Alemania, en abril de 1939, ofreció a los países escandinavos la firma de pactos de no agresión (Dinamarca lo firmó y fue invadida en 1940). En ese mismo mes se iniciaron las conversaciones entre Berlín y Moscú, cuyo resultado fue el Pacto de No Agresión germano soviético del 23 de agosto (conocido como Pacto Ribbentrop – Molotov) que entre sus cláusulas secretas incluía la entrega de los países ribereños al Báltico a la esfera de influencia de Moscú, y ello incluía a Finlandia.

 

El 1 de septiembre Alemania invadió Polonia, y la Unión Soviética intervino en el reparto de dicho país y pocos días después presionó a los países bálticos para que cedan bases militares en sus territorios. Estonia lo hace el 28 de septiembre, Letonia el 5 de octubre y Lituania el 11 de octubre. El derrumbe de Polonia, impactó a las dirigencias de dichos países, que consideraban a este país como militarmente fuerte, subestimando la renacida potencia militar germana.

 

El régimen soviético volvió a contraatacar en el plano diplomático y ofreció a Helsinki un tratado de asistencia mutua, la cesión de una base en la península de Hankö para 5.000 soldados, la porción occidental de la península de Petsamo, rectificaciones en la frontera en el istmo de Carelia, algunas islas en el golfo de Finlandia, incluyendo la estratégica isla de Suursaari. En otras palabras Stalin exigía 2.761 km2 del mejor territorio finlandés a cambio de 5.529 km2 de tierras inermes al norte del Lago Ladoga. La propuesta soviética abarcó la demolición de fortificaciones a ambos lados de la frontera. La delegación finlandesa en Moscú ante la propuesta soviética, hicieron una “contraoferta” que implicaba la cesión de algunas islas y llegado el caso, según las instrucciones del gobierno, si la presión de Moscú aumentaba, como máximo estaban autorizados a ofrecer la cesión total de la isla de Suursaari, ubicada estratégicamente en el Golfo de Finlandia.

 

Las negociaciones continuaron sin éxito y terminaron con el siniestro comentario de Molotov, Comisario para las Relaciones Exteriores soviético: “Nosotros los civiles no podemos ver más lejos en este asunto; ahora corresponde el turno a los militares para que manifiesten cuanto tengan que decir”. Tras recibir este comentario, el embajador finlandés, Juho Kusti Paasikivi y el Ministro de Interior Tänner, miembros de la delegación finlandesa se retiraron.

 

El mes de noviembre se caracterizó por los agravios de la prensa soviética a Finlandia y la constante violación del espacio aéreo por parte de aviones militares soviéticos. El 26 de noviembre ocurre el “incidente de Mainila”, por el cual Molotov acusó a los finlandeses de un bombardeo artillero en la frontera. La respuesta de Finlandia fue la realización de una investigación conjunta sobre el citado incidente. La investigación realizada en su momento, reveló que guardias fronterizos finlandeses observaron fuegos de artillería del lado soviético, siendo difícilmente culpa de los finlandeses pues el mariscal Mannerheim – Comandante en Jefe de las Fuerzas de Defensa – había dado la orden de retirar la artillería propia de la frontera. En otras palabras, Moscú buscaba una excusa para llevar a cabo una guerra de agresión.

 

El 29 de noviembre la Unión Soviética, rompió relaciones diplomática y ese mismo día tropas del Ejército Rojo capturaron a guardias fronterizos finlandeses en la zona de Petsamo. El 30 comenzaron los ataques aéreos a Helsinki. Dichas acciones trajeron aparejado la condena de la Liga de las Naciones que expulsó a la Unión Soviética. Mientras tanto, los soviéticos promovían la formación de un gobierno títere en el pueblo fronterizo de Terijöki encabezado por el comunista finlandés exiliado, Otto Kuusinen.

La Guerra de Invierno (1939 – 1940)

El 1 de diciembre con la invasión soviética comenzó la denominada Guerra de Invierno. Al estallar el conflicto las Fuerzas Navales (cuyo personal abarcaba 247 oficiales, 699 suboficiales y 2598 marineros, cifra que no incluía tropas anfibias y de la artillería de costa) tuvo modificaciones en su organización estableciéndose los siguientes agrupamientos:
Fuerzas dependientes del Comando de las Fuerzas Navales;
Flota Costera, cuyo núcleo lo conformaban los buques de defensa de costas bajo el comando del capitán de navío E.A Rahola(9), siendo su misión el prevenir desembarcos en la costa SW; Comando Naval del Sudoeste, con base en Turku, cuyo comandante era el capitán de navío Svante Sudman(10), teniendo bajo su dependencia rompehielos, barcos patrulleros y escoltas;
Medios asignados al Lago Ladoga; e)Comando Naval del Botnia, con sede en Vaasa, cuyo titular era el capitán de navío Wirta.

 

Los comandos navales del Sudoeste y del Botnia fueron creados para defender las líneas de comunicación marítima y las islas Aland. Dichos comandos tenían carácter de conjuntos al disponer bajo su mando fuerzas terrestres y aéreas.

 

El ataque por mar comenzó con una fuerza compuesta por el crucero Kirov escoltado por dos destructores que atacaron por sorpresa a las baterías de costa de la isla Russarö, el resultado del encuentro fue la pérdida de un destructor y el retiro del Kirov, rechazado por el fuego finlandés. Entre el 2 y el 3 de diciembre tropas finlandesas desembarcan en las islas Aland para evitar que sean ocupadas por el enemigo (11). Mientras tanto dos destructores soviéticos intercambiaron fuegos con la batería de costa de la isla Utö.

 

El 5 de diciembre una flotilla compuesta por el crucero Minsk y dos destructores, bombardearon sin éxito las baterías de Saarenpää, en el marco de una operación de “ablandamiento” para poder llevar a cabo un asalto anfibio, que quedó frustrado. El día 10 la misma batería abrió fuego contra el acorazado Oktiabriskaya Revolutsia causándole diversos daños. Posteriormente entre los días 18 y 19 de diciembre el citado acorazado junto al buque del mismo tipo – el Marat – bombardearon las baterías de Saarenpää, en un nuevo intento de apoyar la realización de una acción anfibia en las costas meridionales de Finlandia, con la idea de caer sobre la retaguardia del Ejército Finlandés. Esta acción fué enérgicamente rechazada por la defensa finlandesa.

 

El 7 de diciembre la Unión Soviética declaró la guerra submarina al tráfico marítimo finlandés, cuyos resultados fueron el hundimiento de algunos buques mercantes (uno finlandés, uno estonio, uno sueco y dos alemanes). El desempeño de las tripulaciones de submarinos soviéticos fue tan deficiente que fueron objeto de críticas por el alto mando soviético reflejado en las memorias de Nikita Kruschev – entonces comisario político de la Marina Roja – donde señalaba el alto grado de ineptitud de dichas tripulaciones para atacar al tráfico mercante enemigo, además de poner de relieve falencias en el adiestramiento del personal naval soviético.

 

Los finlandeses pusieron en práctica su estrategia de defensa naval, acorde a los medios disponibles, desplegaron su flotilla de submarinos, para llevar a cabo el minado de las costas de Estonia, base del crucero Kirov y particularmente en la bahía de Paldiski, convertida en una importante base naval soviética. Las operaciones las llevó a cabo el submarino costero Vehiisi; el Vetehinen llevó a cabo tareas de minado en la ruta que conectaba el puerto estonio de Tallin con la base naval de Kronstadt, sede la poderosa Flota del Báltico. Las duras condiciones del invierno de 1940, impidieron que los submarinos Vesikko y Saukko atacaran las fuerzas de superficie soviéticas.

 

El esfuerzo naval finlandés tuvo sus frutos, una vez garantizado que los soviéticos no desembarcarían en las islas Aland y en la costa Sudoeste del país, las operaciones se concentraron en la protección del tráfico mercante, limpieza de minas y operaciones ASW (antisubmarinas) a cargo de fuerzas ligeras o sutiles.

 

Los buques de defensa de costa, Väinämöinen e Ilmarinen – los medios capitales de la Flota Costera finlandesa – tuvieron su papel en la Guerra de Invierno: la primera acción fue el intento frustrado de socorrer a la batería de Hankö que estaba bajo un fuerte ataque naval soviético el primer día de la guerra, que como indicamos, fue rechazado por los hábiles artilleros finlandeses. Posteriormente estos buques brindaron protección a los transportes que llevaban las fuerzas destinadas a las islas Aland. Su presencia en dichas islas atrajo la atención de las fuerzas aéreas soviéticas, que los atacó el 23 de diciembre con bombarderos SB-2, causando la muerte de un marinero y heridas a otros siete en el Ilmarinen. En este episodio se observaron defectos en la dirección de tiro de los buques, que luego fueron subsanadas.

 

En enero de 1940 por razones climáticas los buques de defensa de costas son trasladados a la Base Naval de Turku, donde contribuyeron a la defensa antiaérea de la ciudad, vital para salvarla de un ataque de 440 aviones de la aviación militar soviética (entre bombarderos y escoltas). La enorme presión que sufrían las fuerzas terrestres finlandesas en la zona del istmo de Carelia, llevó al alto mando naval a movilizar los buques de defensa de costa, hacia la bahía de Vyborg. La densidad del hielo, las condiciones climáticas y la amenaza aéreas, frustraron la idea y la operación fue cancelada.

 

A mediados de enero de 1940 la Marina perdió el patrullero ligero Aura II cuando sufrió una explosión al intentar atacar al submarino ruso Stsh 324. El 18 de ese mismo mes el rompehielos Turmo es alcanzado por una bomba lanzada desde el aire en la bahía de Kotka, que provocó la muerte a 39 tripulantes e hiriendo a otros 11.

 

El mes de febrero, los soviéticos, ahora liderados por el mariscal Timoshenko, lanzaron una furiosa ofensiva en el istmo de Carelia. Esto motivó al alto mando militar finlandés a movilizar todos los recursos humanos disponibles, incluido personal naval que formó dos regimientos para reforzar el Ejército de Istmo. A pesar de la inferioridad en materia de efectivos y armamento, resistió la embestida soviética. Pero los inmensos recursos soviéticos, se hicieron sentir sobre los agotados defensores. En la última etapa del conflicto, la STAVKA o Alto mando militar soviético, movilizó 1.200.000 frente a fuerzas finlandesas que no superaban los 400.000. Ello no impidió que las fuerzas finlandesas, bien entrenadas, motivadas y conducidas, llevaran a cabo batallas victoriosas como la de Suomussalmi, donde la 9ª División finlandesa aniquiló a dos divisiones soviéticas mucho mejor armadas, evitando que el país fuese partido en dos(12).

 

Finalmente el número se impuso a los finlandeses, la esperada ayuda de los Aliados, nunca se concretó. Los finlandeses firmaron la paz de Moscú de 1940, que significó la perdida de islas en el Golfo de Finlandia, el istmo de Carelia, los distritos adyacentes al Lago Ladoga, el sector oriental de la península de Petsamo, el arrendamiento por treinta años de la base naval de Hankö y el área de Salla en Laponia. A pesar de todo, Finlandia conservó la independencia, a diferencia de sus vecinos bálticos, que una vez que permitieron el ingreso de tropas soviéticas, Stalin no dudó en faltar a los compromisos y anexar dichos estados.

 

Las grandes perdidas, sufridas por los soviéticos en esta guerra, demostraron que el ataque a Finlandia distaba de la “blitzkrieg” que ellos pensaban. Las bajas del Ejército Rojo están estimadas en 200.000 entre muertos y heridos, 1.600 tanques (de 3.200 utilizando a lo largo del frente) y cientos de aviones. Por la parte finlandesa las perdidas llegaron a 24.923 muertos y 43.557 heridos. Cifras enormes para un país de apenas 3 millones de habitantes.

 

La Marina finlandesa cumplió con éxito las misiones encomendadas: la de evitar un desembarco enemigo y proteger las líneas de comunicación marítima. Durante la Guerra salieron de los puertos fineses 400 mercantes, siendo apenas hundidos diez (cinco de ellos de bandera finlandesa). Las perdidas se redujeron a un patrullero ligero y dos barcos en el puerto de Petsamo (uno de la Oficina de Navegación que fue hundido y otro de la Guardia Costera que fue incendiado).

La Guerra de la Continuación (1941 – 1944)

Finlandia había perdido 35.000km2, tenía a tiro de piedra de su capital la base soviética de Hankö, a este panorama se agregaba la anexión reciente de los Países Bálticos, y era muy probable que Finlandia corriera la misma suerte. Corría el año 1940 y Alemania cosechaba resonantes victorias. La situación se tornó sumamente delicada con la ocupación de Dinamarca y Noruega. En este período la Marina incorporó dos minadores Tipo Ruotsisalmi, seis barreminas Tipo Kuha y cuatro barcos Tipo SM también para la misma función.

 

Las dificultades de implementar el tratado de Moscú, y el nuevo panorama internacional, llevaron a muchos a pensar que la paz firmada recientemente, era algo transitorio. Mientras que en Helsinki se debate como salir de las duras condiciones impuestas por Stalin, en Berlín se gestaba la Operación Barbarroja, la invasión alemana a la Unión Soviética. Las tensas relaciones entre Helsinki y Moscú, y las intenciones veladas de los soviéticos, donde existían temores ciertos de que el país correría la misma suerte que los países bálticos, llevó a Berlín a promover un acercamiento con Finlandia. La difícil situación, donde el país se jugaba su existencia, llevó al gobierno a incrementar sustancialmente el presupuesto de defensa. A pesar de los tratados de 1940, los soviéticos siguieron con reclamos, especialmente en relación al mineral de níquel en la zona de Petsamo. Los finlandeses ofrecieron una participación del 50%, además de exigir garantías para que Moscú no apoyara agitaciones opositoras. El ofrecimiento fue rechazado por Moscú. El mariscal Mannerheim, comandante de las Fuerzas de Defensa, indicó que mayores concesiones, eran una amenaza directa a la seguridad del país. Entonces las conversaciones quedaron suspendidas.

 

El acercamiento germano finlandés, fue gradual, y no estuvo sujeta desde el primer momento a ningún documento formal. Sino a simples acuerdos, que incluyeron intercambios entre las fuerzas armadas de ambos Estados, incluido un programa de ayuda militar que significó la llegada de tropas alemanas y armamento moderno para las fuerzas finlandesas. Sin ninguna duda, Alemania precisaba tener presencia en Finlandia, de cara a la invasión a la Unión Soviética. Asimismo hubo intercambios de experiencia sobre guerra invernal, tema sobre el cual los finlandeses eran expertos.

 

El mismo día que comenzó de la Operación Barbarroja (invasión alemana a la Unión Soviética) fue puesto en marcha la operación secreta “Dortmund” con la llegada por la noche a Helsinki de seis minadores alemanes (Schennelboot), destinados a sembrar millares de minas en el Golfo de Finlandia. A las 0315 horas del 22 de junio minadores alemanes y finlandeses se dedicaron a sembrar miles de minas de diversos tipos llegando a 5.200 más 2.000 dispositivos especiales o trampas a los que se sumaron a estas tareas, los submarinos finlandeses en las aguas de Estonia.

 

En la mañana del 22 de junio de 1941 se iniciaron las hostilidades entre fuerzas finlandesas y las fuerzas soviéticas haciéndose presentes de manera masiva el día 26 con un ataque aéreo. Este hecho llevó al Parlamento finlandés a declarar el estado de guerra, y considerar que el Tratado de 1940 había sido abiertamente vulnerado, dando comienzo a la Guerra de la Continuación (13). La situación estratégica desde el punto de vista finlandés era claramente desfavorable al tener frente a sus costas un importante despliegue militar soviético con la anexión de los países bálticos, estando seriamente expuestas a un ataque anfibio las costas meridionales y las estratégicas islas Aland. En este delicado escenario se agregaba la presencia soviética en la base de Hankö, que obligaba a dividir las escasas fuerzas de la Marina.

 

La nueva realidad impulsó a una profunda reorganización de las Fuerzas Navales, dando forma a la siguiente estructura:
Fuerza Naval (comodoro Rahola) del cual dependían: Flota Costera formado por los buques de defensa de costa, la flotilla de barreminas tipo Ahven y flotilla de patrulleros, con la misión de realizar operaciones ASW entre Porkkala y la isla Suursaari; Grupo de Fuerzas Ligeras compuesto por barreminas Tipo Kuha, cañoneras y minadores; Grupo de Dragaminas; y Grupo de Torpederos destinado a atacar el tráfico marítimo enemigo al este del Golfo de Finlandia;
Flotillas de Submarinos y de Escoltas bajo control directo del Comandante de las Fuerzas Navales (teniente general Väinö Välve);
Siete brigadas de defensa de costas (infantería y artillería) dependientes del Comando de las Fuerzas Navales. De las cuáles fueron ubicadas dos al oeste de Hankö y cinco al este.

 

La ofensiva finlandesa en el mar tuvo su primer éxito con hundimiento del mercante enemigo Vyborg de 4.100 ton, por parte del submarino Vesikko cerca de la isla Suursaari el 3 de julio. Durante el transcurso de la guerra los submarinos contribuyeron a causar importantes pérdidas.

 

Los buques de defensa de costa al inicio de las hostilidades cumplieron en un primer momento la función de “flota en potencia” hasta que el mando determinó su participación en la operación Klipapurjehdus (Carrera de Veleros), operación que consistió en la ocupación de las islas Aland para evitar un desembarco soviético, donde sufrirán un ataque aéreo sin gran éxito el 22 de julio.

 

El 26 de julio se libró el combate del islote de Bengtskär(14) en el cual el comodoro Rahola ordenó movilizar los buques de defensa de costa en apoyo a las fuerzas ligeras, decisión basada en la información errónea de la Fuerza Aérea finlandesa sobre la presencia de destructores enemigos en la zona (los presuntos destructores resultaron ser un grupo de patrulleros y cañoneros). Cuando los buques salieron a al zona de Örö se encontraron bajo el ataque de bombarderos PE-2 soviéticos, impactando una bomba en el buque de defensa de costas Ilmarinen, causando la muerte de un marino y heridas a otros trece, y diversas averías que fueron reparadas en los astilleros de Turku. Otra de las operaciones donde se vieron involucrados los buques de defensa de costas, fue el ataque a la base de Hankö, causando diversos daños. En noviembre de 1941 en la frustrada operación Norwind la Marina sufrió la perdida del Ilmarinen, al chocar con una mina soviética (Su gemelo Väinämöinen bombardeó la base de Hankö hasta el 15 de noviembre de 1941).

 

La presión alemana sobre la Unión Soviética, su rápido avance hacia Leningrado (hoy San Petersburgo), obligó a ordenar la evacuación de la base de Hankö, sufriendo grandes pérdidas por parte del accionar del accionar combinado de artillería de costa, minas y submarinos (15).

 

La perdida de uno de los buques de defensa de costa, llevó a disolver la Flota Costera, promover una reestructuración de las Fuerzas Navales y la creación de una unidad de tareas conformada por el Väinämöinen, que durante los tres años subsiguientes sería destinado a operaciones ASW.

 

Al finalizar el año 1941 la ofensiva germano finlandesa tienen como corolario el repliegue soviético a Leningrado, reduciendo los ataques de la poderosa Flota Roja a acciones por medio de submarinos y fuerzas ligeras.

1942

En el mes de mayo de 1942, finlandeses y alemanes comenzaron a tender importantes barreras de minas para bloquear a la Flota Roja y en particular a sus submarinos. Los alemanes tendieron la línea “Nashorn” al este de Hankö (cubriendo la línea Porkkala – Naissari) inicialmente con 650 minas, posteriormente llevadas a 1200 y la línea “Seigel” ubicada al este de Suursaari hasta las islas Tytäsaari, que constituía el otro punto de la barrera con 3000 minas de diversos tipos, 244 minas de profundidad y 1.630 trampas. En cuanto a los finlandeses estos tendieron una línea defensiva bajo el nombre de “Rukajärvi” con un total de 619 minas, correspondiendo su defensa a fuerzas ligeras compuestas por patrulleros y torpederos, apoyados por una red de puestos de observación y alerta establecidos en las islas mencionadas, y la de Someri, responsables de vigilar las actividades soviéticas en la base de Kronstadt y las islas Lavansaari.

 

El Golfo de Finlandia, a lo largo de la guerra de la Continuación, fue escenario de diversos combates por el control de determinadas islas, claves para romper el bloqueo para los soviéticos, y para mantenerlo, para alemanes y finlandeses. La isla de Suursaari o Gogland (cedida a los soviéticos tras la paz de Moscú de 1940) fue tomada por medio de un asalto de infantería, desplazada a través del mar helado. Posteriormente los soviéticos, intentaron en diversas ocasiones controlar la isla de Someri, lo que desencadenó una dura batalla por tierra, aire y mar cuyo resultado fue la retirada soviética tras una tenaz resistencia ofrecida por los finlandeses.

 

En el verano de 1942 las operaciones navales se extendieron más allá del Mar Báltico, llegando al lago Ladoga, donde fueron desplegadas fuerzas ligeras italianas, finlandesas (representadas por un torpedero del año 1925) y alemanas, teniendo como objetivo el ataque a las líneas de abastecimiento de la ciudad de Leningrado, sitiada por las fuerzas del Eje. Estas operaciones siempre estaban condicionadas por cuestiones climáticas.

 

El Mar del Archipiélago (nombre que reciben las aguas que rodean a las islas Aland) también fue testigo de varias operaciones, esta vez ejecutadas por submarinos Tipo Vetehinen. En octubre de 1942 fue hundido el submarino soviético Stsh 320, y posteriormente del S7, siendo su comandante y tripulación tomados prisioneros. En el mes de noviembre las fuerzas navales soviéticas sufren nuevas pérdidas, que incluyeron un submarino y el cañonero Krasnoje Znamaja, siendo hundido este último por torpederos finlandeses con base en el Apostadero de Lavansaari

1943

En este año las barreras de minas se mostraron altamente efectivas frente a los intentos de los soviéticos de atacar el tráfico marítimo finlandés, circunstancia que llevó al Alto Mando naval a movilizar la Flotilla de Submarinos al oeste de las barreras de minas para defender los accesos al puerto de Turku y de las estratégicas Aland, de esta manera las vitales líneas de comunicación con Suecia – que jugaba un papel importante para el esfuerzo de guerra finlandés – y Alemania, se mantuvieron a salvo de la amenaza de las fuerzas navales soviéticas, encajonadas en la base de Kronstadt.

1944

El III Reich está retirándose del Frente Oriental, los días de conquistar Europa han terminado y ahora lucha por su propia existencia. La violenta ofensiva soviética en todos los frentes, llevó a la unidad de tareas formada por el buque de defensa de costas Väinämöinen a la zona de la bahía de Vyborg junto a submarinos y torpederos para apoyar a las fuerzas terrestres llevando a cabo tareas de minado, apoyo de fuego y transporte.

 

El gobierno finlandés y el alto mando, analizaban la difícil situación de Alemania y comenzaron a buscar la manera de salir de la guerra, llegar algún tipo de acuerdo con Moscú y salvar la independencia nacional. La guerra desde el punto de vista económico era inviable, el esfuerzao en recursos humanos era también insostenible, dado la escasa demografía que tenía el país y no podía darse el lujo de seguir perdiendo vidas humanas en el frente. Esto dio paso a una serie de negociaciones secretas, sobre las cuales Hitler tomó conocimiento y generó un hondo malestar. Berlín aplicó sanciones a Finlandia, aplicando embargos en materia de exportación de alimentos y material bélico.

 

El alto mando soviético a fin de restablecer las fronteras de 1940, planificó una importante ofensiva con 450.000 efectivos, 10.000 cañones de todos los calibres, 800 tanques y 2.000 aviones. Estas fuerzas deberían atacar a 270.000 finlandeses, que contaban con 1900 cañones, 110 tanques y 290 aviones. La guerra de posiciones, había mermado la capacidad combativa del Ejército finlandés, que seguía con serias limitaciones en materia de equipamiento, especialmente en materia de defensa antitanque. Las fortificaciones que estaban previstas construir estaban con serios retrasos, Asimismo el mariscal Mannerheim no creía que los soviéticos concentraran toda su potencia contra el istmo de Carelia, sino que se centrarían en los estados bálticos, donde todavía Alemania tenia una fuerte presencia.

 

La ofensiva soviética sorprendió a las tropas finlandesas estacionadas en Carela, esto generó escenas de pánico, y provocó un verdadero desastre en el frente. Esto requirió la urgente ayuda alemana en equipamiento y una reorganización del frente. Superado el pánico y luego tras no pocos esfuerzos, la batalla del istmo de Carelia se transformó en una victoria defensiva, dado que los soviéticos no lograron explotar los éxitos iniciales. Pero la superioridad numérica y material se hizo sentir en las tropas finlandesas (16). En otros puntos del frente en Carelia Oriental, los soviéticos lanzaron importantes ofensivas, a fin de lanzar a los finlandeses, por lo menos a la línea fronteriza impuesta en 1940. No obstante ello, los finlandeses tenían una defensa mejor organizada, y el general Raapana, logró contraatacar en los primeras días de agosto, derrotando a dos divisiones soviéticas completas.

 

En el Báltico, los ataques navales soviéticos se hacen sentir, la respuestas de las fuerzas navales ligeras se hizo sentir, pero ello no impidió la recuperación de algunas islas clave del Golfo de Finlandia, sobre las cuales se lanzarían ataques aéreos sobre objetivos estratégicos finlandeses. A pesar de la dura situación de Finlandia y el avance soviético, en materia naval, las acciones fueron limitadas a operaciones de fuerzas sutiles, no solo para recuperar islas claves, sino también para romper la barrera de minas montada por alemanes y finlandeses para bloquear las fuerzas navales principales soviéticas.

 

En atención que la destrucción de las fuerzas finlandesas esperado, por el ataque masivo de mayo, estaba lejos de la realidad, el STAVKA autorizó la realización de ataques aéreos masivos contra la ciudad de Helsinki, a fin de ablandar la moral de los finlandeses, pero estas acciones fueron rechazadas con éxito gracias a las llamadas “Barreras Antiaéreas”(17).

 

El esfuerzo de guerra finlandés fue titánico, al contar entre las filas de las Fuerzas de Defensa a nada menos que 600.000 hombres, un número excesivo para un país de 3.5 millones de habitantes. La nación estaba exhausta por años de guerras y su economía en ruinas, aunque eso no impide provocar serios contratiempos al atacante. El presidente Risto Ryti renuncia a su cargo en julio, reemplazado por Mannerheim. Este cambio en el gobierno alarmó a los alemanes, preocupados por la posición de Finlandia en la guerra, el mariscal Keitel voló a Helsinki, a fin de saber que decisión tomaría el nuevo gobierno Mannerheim fue categórico, la retirada de Ryti, implicaba que los acuerdos con Alemania terminaban. Cabe destacar que los acuerdos estaban sujetos mientras Ryti fuera presidente. No eran de carácter formal como dijimos anteriormente. Así se dieron comienzo a las negociaciones con Moscú.

 

Finalmente fue firmado el armisticio el 4 de septiembre de 1944(18). Las fuerzas finlandesas todavía estaban en territorios que habían sido recuperados en la ofensiva de 1941. El 19 de septiembre se instala una Comisión de Control Aliada en su mayoría compuesta por soviéticos presididos por el general Andrei Zdanov, quién unos años antes había sido responsable de suprimir la independencia de los países bálticos.

 

Los soviéticos exigieron el retiro del numeroso contingente de tropas alemanas concentrado en el norte donde están las fuerzas del 20° Ejército de Montaña (del cual forman parte tropas finlandesas y de las Waffen SS), provocando una nueva y breve guerra conocida como Guerra de Laponia, devastando todo el norte del país (20). El Mariscal Mannerheim recordaría esta situación en sus Memorias con las siguientes palabras: Por lo tanto, el paso que ahora nos veíamos a dar era muy penoso. Pero no teníamos otra solución.

 

La tensa relación con Alemania forzó a la Marina a desplazar el Grupo Naval Väinämöinen y a la Flotilla de Submarinos al oeste del Golfo de Finlandia para evitar la ocupación alemana de las islas Aaland (el Plan alemán “Tanne West”). La respuesta germana no se hace esperar y proceden a minar las aguas territoriales finlandesas para cubrir su repliegue y el 15 de septiembre de 1944 lanzan la operación “Tanne Ost” consistente en la ocupación de la estratégica isla de Suursaari (situada en el Golfo de Finlandia) en la cual se libra una dura batalla en la cual los finlandeses finalmente logran mantener el control de la isla, pero no por mucho tiempo, pues la paz provisional con Moscú obligó a cederla a los soviéticos.

 

Al término de la Guerra la nación estaba agotada por tantos años de lucha, el número de muertos en los dos conflictos librados por el país sumaban 55.000. Pero el sacrificio heroico de todo un pueblo junto con la valentía de sus soldados impidió la ocupación del país por parte de la Unión Soviética.

El Tratado de París de 1947

El tratado de paz definitivo entre la Unión Soviética y Finlandia fue firmado en 1947. En sus cláusulas fueron fijadas restricciones militares (supresión del arma submarina, entrega del buque de defensa de costas, limitación en materia de tonelaje a 10.000 ton para el total de la Flota; restricciones para disponer de aviones de bombardeo; tiempo de entrenamiento de reservistas; efectivos de la Fuerzas Aérea y de la Armada que deberían conformar no más de una división en conjunto)(21), una pesada indemnización, concesiones territoriales (pérdida definitiva de los territorios del este, la salida al Ártico) y la instalación de una base naval en Porkkala (1947-1956). Fueron condiciones duras, pero la nación finlandesa pudo conservar su independencia y la forma de gobierno democrático.

La posguerra

En la Guerra de Invierno la Marina perdió solo dos barcos, un patrullero ligero y un rompehielos. En la siguiente guerra la Fuerza perdió 17 buques estando entre ellos un buque de defensa de costas y el minador Riilahti. En cuanto a las perdidas en materia de personal estas llegaron al 25 % de los 4.000 – 4.500 efectivos que conformaban la Flota incluyendo los voluntarios estonios (de los cuáles murieron 20). (22)

 

Al finalizar la contienda la Marina contaba con un buque de defensa de costas, cinco submarinos, algunas viejas cañoneras y una moderna flotilla de torpederos, además de buques destinados para la guerra de minas. Las primeras bajas fueron los veteranos dragaminas de madera tipo A en 1945, a los que le siguieron por exigencias de los acuerdos de paz el buque de defensa de costas superviviente (cedido a la Unión Soviética), los torpederos, los submarinos y los barcos capturados en la Guerra de la Continuación.

 

La fuerza remanente fue empleada para limpiar las barreras de minas. Las bajas por edad comenzaron a partir de 1952-53 incluyeron los patrulleros y posteriormente le siguieron algunos torpederos pequeños entre los años 1956-62. Los últimos veteranos de la Segunda Guerra Mundial en darse de baja, fueron el minador Ruotsisalmi en los ´70 y el rompehielos Sisu (después Louhi) en los 80.

Bibliografía

ARBOTT, Peter, CHAPPELL Mike y THOMAS Nigel: Aliados de Alemania en el Frente del Este, 1941-45. Osprey 1999.
CONDON, Richard: Guerra de Invierno. Rusia contra Finlandia.. Madrid, Editorial San Martín. 1976
KLINGE, Matti: Breve Historia de Finlandia. Helsinki, Editorial Otava, 1994.
KIRBY, David. Historia de Finlandia. Madrid, Akal, 2006.
MANNERHEMIN, Carl Gustav Eemil: Las Memorias del Mariscal Mannerheim. Biblioteca del Oficial. Círculo Militar. 1960
La Segunda Guerra Mundial. Tomo 6.Ediciones Iberoamericanas Quorum.1986.
TALON, Vicente, y PEKKI, Erkki: “De las Barreras Antiaéreas al Mar de Fuego” revista Defensa nro. 320 Madrid, diciembre de 2004.

Notas

El archipiélago de Aland (Ahvenanmaa) ubicado en la entrada del Golfo de Botnia, tiene 6.784 km2 y su población actual alcanzan los 25.000 habitantes (90% de origen y habla sueca) y constituye hoy día una provincia con régimen autónomo especial. Las islas fueron colonizadas por suecos a partir del siglo XII y formaron parte de Suecia junto a Finlandia hasta 1809, cuando Rusia conquista dichos territorios. Entre 1809 y 1917 las islas fueron parte del Gran Ducado de Finlandia que era parte del Imperio Ruso. Más tarde fueron ocupadas transitoriamente por Suecia durante la guerra civil finlandesa entre comunistas y nacionalistas. A pesar de los reclamos suecos y de la población isleña, la Liga de las Naciones reconoció la soberanía a Finlandia estableciéndose que las islas fueran neutralizadas y desmilitarizadas (situación que aun está vigente), además del actual régimen de autonomía reconocida constitucionalmente por Finlandia.
Los buques de defensa de costa Väinämöinen e Ilmarinen fueron puestos en servicio entre 1932 y 1934 cuya función era actuar como baterías móviles en áreas donde no existía artillería de costa fija. Desplazamiento: 3.900 ton, Eslora: 93 m. Propulsión: Cuatro motores diesel de 875 CV cada uno. Armamento Principal: dos torres cada una con dos piezas Bofors 254/45 (36 km de alcance). Armamento secundario: ocho cañones Bofors de 105 mm en cuatro montajes gemelos, cañones AA Bofors 40/60 (contaron en algún momento con piezas Vickcers de prestaciones inferiores) y ametralladoras Madsen de 20 mm. Velocidad máxima: 14.5 nudos.
Los submarinos de la clase Vetehinen eran tres buques de 493/716 ton, construidos con asistencia técnica alemana. Una de las características era la pobre habitabilidad de dichos buques por la gran cantidad de armamento a bordo (20 minas y 6 torpedos de 530 mm), para su autodefensa contaban en cubierta con un cañón Bofors 76 mm, ametralladoras Madsen de 20 mm y 12.7mm. El submarino Saukko era un buque pequeño de 99/136 ton destinado a tareas de minado(15 minas y dos torpedos de 450mm) destacándose los problemas de la planta motriz que era prototipo alemán. El submarino Vesikko, había sido un subterfugio de los alemanes para evadir las cláusulas del Tratado de Versailles, siendo prototipo de los futuros submarinos Tipo IIA. Tenía un desplazamiento de 250 ton y su armamento consistía en torpedos de 530mm (tres tubos) y ametralladoras de 20 mm y 7.62 mm para autodefensa. Estos buques entraron en servicio en el período que abarcó los años 1930 a 1932. El Vesikko fue incorporado oficialmente recién en 1936.
El Mariscal de Campo Carl Gustav Mannerheim nació en 1867. Miembro del Ejército zarista, combatió en la guerra ruso japonesa de 1905 en el arma de Caballería. En la IGM como oficial general es distinguido con diversas condecoraciones por su accionar en batalla. En 1917 con el estallido de la revolución bolchevique vuelve a Finlandia y se hace cargo de las fuerzas que apoyan la independencia. En 1918 vence a los comunistas en Tampere y se constituye en Regente del nuevo estado, obteniendo el reconocimiento de la independencia por parte de los aliados. Durante su retiro mantiene una activa participación en la defensa del país y en 1931 ocupa el cargo de presidente del Consejo de Defensa. En 1939 como Comandante en Jefe conduce brillantemente la defensa del país ante el ataque soviético. En 1941 es ascendido a Mariscal de Campo y por espacio de tres años conduce las operaciones de las fuerzas finlandesas contra la URSS. En 1944 asume la presidencia en reemplazo de Risto Ryti que había renunciado y firma la paz con los soviéticos. En 1946 renuncia a la Presidencia para ser sucedido por Juho Kusti Paasikivi y se retira a Suiza donde muere en 1951. El Mariscal es considerado héroe nacional, siendo el aniversario de su cumpleaños (4 de junio) motivo de desfiles y distintas conmemoraciones.
Las Lotta Svärd – que desde 1929 estuvieron conducidas por la figura de Fanni Luukkonen – constituyeron una organización voluntaria femenina de suma importancia al liberar a miles de hombres para funciones bélicas. Apoyaron el esfuerzo de guerra en hospitales de campaña, buques sanitarios, como observadores antiaéreas, transmisiones, abastecimiento, servicios meteorológicos, evacuación de niños hacia Suecia hasta inclusive la entrega de los caídos en el frente a sus familias. Al cese de las hostilidades esta excepcional organización contaba con 242.000 miembros y 302 bajas mortales. Los soviéticos impulsaron a su disolución de manera arbitraria acusándola de fascista (Vale la pena recordar que Finlandia era una democracia parlamentaria).
El conjunto de fortificaciones del Istmo de Carelia, conocida por Línea Mannerheim (de 140 km) era un conjunto de obstáculos y alambradas, apoyadas por sesenta y seis nidos de ametralladoras (la mayoría eran de los años 20). Según el propio mariscal Mannerheim, la verdadera Línea Mannerheim lo constituían los soldados finlandeses resistiendo en la nieve.
El General Väinö Välve nacido en 1896 se formó militarmente en Alemania en el célebre Batallón de Cazadores 27. Su carrera estuvo vinculada a la Artillería de Costa, alcanzando su comando, para ser nombrado en 1927, Comandante de las Fuerzas Navales (Merivoimat) con el grado de Mayor General. En 1941 es ascendido a Teniente General, para posteriormente llegar al grado de General. Murió en 1995 a los 99 años, siendo el último sobreviviente del legendario Batallón 27 creado en Alemania en 1914.
Jaeger, voz alemana que significa cazador. Con este nombre se designa a todos los oficiales formados en Alemania en la IGM en el Batallón de Cazadores 27 de Lockstedt. Esta unidad (que llegó a tener 2.000 integrantes) tenía como finalidad la formación de los líderes del futuro ejército finlandés. Su bautismo de fuego llegaría en Letonia, frente a los rusos. En 1918 retornaron a su país para apoyar a las fuerzas del Gobierno provisional en su lucha contra los comunistas. 400 veteranos del Batallón de Cazadores 27 participaron en la Guerra de Invierno, llegando 49 de ellos al grado de general (entre ellos el General Erik Heinrichs, importante jefe militar finlandés) y 80 a coronel. Su prestigio era tal que se permitía conectar el título de cazador al del grado militar, por ejemplo Jääkärieversti (cazador coronel).
Contraalmirante Eero Rahola. Nacido en 1897, estudió en la Universidad de Helsinki en los años 1916 a 1919. Participó en las guerras de independencia de Finlandia y Estonia. Cursó estudios en la Escuela Naval Militar italiana entre los años 1921 a 1925. Tripuló submarinos italianos en los años 1927 a 1928 y posteriormente estuvo destinado a submarinos finlandeses hasta 1932. Nombrado jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Navales entre 1932 y 1936. Comandante de la Flota Costera entre 1936 y 1940. Entre 1940 a 1945 fue jefe de la Fuerza Naval o Lavaisto, donde alcanzaría el grado de Contraalmirante en 1944; jerarquía con la que pasaría a retiro.
Contraalmirante Svante Sudman. Nacido en 1895, curso estudios en la Academia Naval de Suecia. Prestó servicios en varias unidades de la Marina. De 1935 a 1936 fue comandante del buque Ilmarinen, posteriormente es designado Jefe del Estado Mayor de la Flota Costera entre los años 1936 a 1938. Pasó a retiro en 1938 como capitán de navío, pero con el estallido de la guerra fue llamado a servicio activo como responsable de la defensa de la costa Sudoeste y las islas Aaland, para despúes ser designado Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Navales con el grado de Comodoro. En 1943 es ascendido a contraalmirante. En 1945 pasó a retiro definitivo.
Las islas Aaland tenían (y aún rige) un régimen especial de territorio desmilitarizado, lo que impedía en tiempos de paz la existencia de guarniciones militares de manera permanente. Al estallar las Guerras de Invierno y de la Continuación obligó al Gobierno finlandés el despliegue de fuerzas en la zona.
El 5 de diciembre los soviéticos atacan el poblado de Suomussalmi, el contraataque le correspondió a la 9a División, en especial al Regimiento 25 al mando del coronel Siilasvuo. Las tácticas finlandesas de guerra irregular e infiltraciones tras las líneas enemigas, terminó con la destrucción de dos potentes divisiones soviéticas n° 163 y 44. Fue una victoria épica por las importantes ventajas de los soviéticos al contar artillería, tanques y apoyo aéreo, frente a un enemigo dotado solo de material ligero y desplazado por esquís, pero excelentemente conducido y adiestrado para el combate en los bosques del norte.
La historia militar finlandesa denomina Guerra de la Continuación, al conflicto que hubo con la URSS entre 1941 y 1944 cuyo objetivo consistió en la recuperación de los territorios perdidos en la Guerra de Invierno. Vale aclarar respecto a la relación con Alemania en este conflicto, Finlandia no fue miembro del Eje, sino simplemente cobeligerante, sin existir un tratado formal de alianza.
Batallas similares, con acciones navales, aéreas y terrestres, se libraron en cientos de islas e islotes del Mar Báltico durante la Operación Barabarroja. Bengtskär es solo un ejemplo de lo ocurrido en esos meses. El faro de dicha isla, tenía importancia vital, pues podía ser empleado para dirigir los fuegos de las baterías de costa finlandesas. La ocupación por parte de los soviéticos desencadenó un duro combate cuyo resultado fue el desalojo de los intrusos.
La península de Hankö tenía en 1941 acantonados nada menos que 28.000 soldados. La situación en Leningrado llevó a al Alto Mando soviético a planear su evacuación. Esta comienza el 24 de octubre con perdidas a raíz de las minas, submarinos y baterías de costa finlandeses. En un convoy los soviéticos pierden un transporte, un barreminas, dos destructores y dos submarinos. Pero en el último convoy – que se logra evacuar a 12.000 soldados – las baterías de costa con base en Makiluotö abren fuego y hunden un transporte provocando la muerte de 4.000 soldados.
En junio de 1944 comienza la ofensiva del Ejército Rojo a lo largo del istmo de Carelia y al norte del lago Ladoga. Los soviéticos pusieron seis veces más hombres que los defensores. La respuesta fue el Mar de Fuego, diseñado por matemáticos, que consistía en métodos de tiro por los cuales con muchas menos piezas, que el enemigo, se realizaba la misma cantidad de disparos y de gran eficacia. A esto se unieron tácticas especiales de lucha antitanque con apoyo de la Luftwaffe que permitió destruir en pocas semanas a 950 blindados enemigos.
Las barreras Antiaéreas era un sistema desarrollado para la defensa de Helsinki, que combinaba artillería AA, aviones, radares y reflectores. Tenía su faceta psicológica al ser empleados proyectiles de magnesio y aluminio que al deflagrar generaban una llamarada, provocando el pánico de las tripulaciones soviéticas.
Los finlandeses a pesar de su inferioridad numérica y material, provocaron serios reveses en las batallas de Tali-Ihantala e Ilomantsi en el turbulento verano de 1944.
El apoyo alemán se materializó con el envío de una brigada de artillería de asalto, cazas Fw190, Me109 y aviones Stuka, además de armamento antitanque moderno.
El entonces presidente Risto Ryti, se había comprometido con los alemanes a mantener la alianza con el III Reich mientras él fuera Jefe de Estado y que no firmaría la paz con Moscú. Ante la feroz ofensiva soviética y el agotamiento del país, Ryti renunció, lo que significaba que los acuerdos con Berlín quedaban sin efecto. En aquellos momentos tan dramáticos, el Parlamento eligió como Presidente al Mariscal Mannerheim. El nuevo presidente firmó la paz con Moscú y solicitó el retiro de las tropas alemanas, el temor de una invasión soviética desencadenó una nueva guerra, esta vez con los alemanes en el norte, dejando al país devastado.
Las limitaciones en materia de personal para la Marina impuestas por el tratado de París llevaron a transferir la Artillería de Costa e Infantería Anfibia al Ejército en 1952. El tratado estableció la imposibilidad de contar con Infantería de Marina, función que cumplió extraoficialmente la Brigada “Nylands” (unidad de lengua sueca). En 1998 las fuerzas anfibias y la artillería de costa volvieron a estar integradas en la Marina.
El personal total de las Fuerzas Navales, entidad que englobaba a la Flota, Artillería de Costa, Infantería Anfibia y Guardia Costera, sumaban en su conjunto en 1944 el número de 31.480 efectivos.

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