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El oro de "N.S. de las Mercedes"

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  • El oro de "N.S. de las Mercedes"

    El oro de N.S. de las Mercedes. Trafalgar. Alvear y San Martín


    Doscientos años después de que un barco inglés la hundiese a cañonazos, la fragata Nuestra Señora de las Mercedes ha cumplido su objetivo. Las 595.000 monedas de plata y oro han llegado hoy a España tras una larga batalla legal con la compañía estadounidense Odyssey. Esta es la historia de la pérdida, rescate y vuelta a España del tesoro


    Moneda de oro, con la efigie del rey Carlos IV, procedente del tesoro que llevaba en sus bodegas la fragata Nuestra Señora de las Mercedes


    La historia del Nuestra Señora de Las Mercedes tenía todos los elementos para ocupar muchas páginas en los libros de historia. El hundimiento de la fragata en la batalla del cabo de Santa María, el 5 de octubre de 1804, tras un cañonazo de los barcos ingleses significó el fin de la paz entre España y Reino Unido y la mecha que acabaría por explotar toda la pólvora de Trafalgar un año después. Pero no ha sido ese hecho histórico lo que la ha sacado de los archivos y las crónicas militares, sino el tesoro que llevaba el barco en sus tripas. Doscientos años después de naufragar, La Mercedes ha resurgido del fondo del océano para concluir la misión de su viaje. Las 595.000 monedas de plata y oro han llegado esta semana a España para cambiar para siempre la arqueología submarina y las leyes que protegen el patrimonio de los países perdido en los naufragios.

    Vayamos al principio, o mejor, unos días después, a la mañana del 20 de octubre de 1804, cuando el jefe de la escuadra, débil y amarillo por las fiebres y con tres cuartos de vida en el mar, redacta el parte del desastre ocurrido el 5 de octubre. Don José de Bustamante y Guerra tiene entonces 45 años y se encuentra en el camarote de la fragata La Medea, atracada en el puerto de Plymouth, bajo la custodia de los ingleses. Acaba de arbolarse la bandera de cuarentena en todas las fragatas que participaron en el combate, incluidas las inglesas, y el general se entera por una gaceta de Londres que el número de muertos es mayor de lo que él pensaba. Así que coge la pluma y escribe los detalles del ataque inglés con la intención de despejar las posibles dudas que pudieran tener sus mandos sobre su buen hacer en el combate. "En esta ocasión como en cuantas me han ocurrido en 34 años que tengo la honra de servir a S.M. he procurado siempre proceder en todo con aquella actividad, celo y amor del real servicio que es propio de hombres de honor".


    LA BATALLA

    Bustamante tenía a su cargo una división de cuatro fragatas: La Medea, en la que él viajaba, La Fama, La Clara y La Mercedes. Su misión era llevarlas a Cádiz con los "caudales y frutos" de Lima y Buenos Aires. Habían salido el 9 de agosto de Montevideo (Uruguay) y el viaje había transcurrido sin más problemas que las "calenturas epidémicas", que habían dejado mermada a la tripulación. El 5 de octubre, cuando Bustamante tenía enfrente el cabo de Santa María y estaba pensando en llegar al día siguiente a Cádiz, aparecen cuatro fragatas inglesas a lo lejos. Las noticias que han llegado de otros barcos que Bustamante se ha encontrado a su paso confirman que España sigue siendo neutral en la guerra que enfrenta a Inglaterra y Francia, pero por si acaso, el militar ordena zafarrancho y coloca a las fragatas en línea de combate con la mura a babor. Los ingleses se acercan y se colocan también en línea abarloándose con cada una de las españolas. El comodoro Graham Moore, a bordo de La Indefatigable, envía un bote con un oficial y un traductor para comunicar sus intenciones: retener las embarcaciones, llevarlas a puerto inglés y quedarse con todo el cargamento. Bustamante consulta con la oficialidad y de su boca sale la única respuesta posible: "Defender con honor las armas de Su Majestad en caso de ser atacado". Antes de que el bote regrese con el mensaje, se oye el primer cañonazo. Minutos después, se produce un estallido a la popa de La Medea. Es La Mercedes, que ha saltado por los aires. Mueren 249 personas. El mar se traga el barco y miles de monedas de plata y oro.

    Toda la nota:
    Oro para España | Cultura | EL PAÍS



    Tragedia del General Diego de Alvear

    El segundo comandante de la escuadra era el Mayor General Diego de Alvear y Ponce de León, que regresaba a la península con su esposa María Balbastro (porteña) y sus ocho hijos, después de cumplir su misión en el establecimiento del trazado de los límites en Paraguay, Diego de Alvear viajaba con su hijo mayor Carlos, cadete del Regimiento de Dragones de Buenos Aires, en la fragata del Comandante, la Medea, y su familia y enseres iban en la fragata Mercedes. En un momento de la refriega, la Amphion alcanzó la santabárbara y la Mercedes saltó por los aires, pereciendo a su vista la esposa de Don Diego y sus 7 hijos, salvo el primogénito (Carlos María del Santo Guardián Alvear)

    Bueno, sobre la historia de San Martín y Carlos María de Alvear y si el padre era el mismo de ambos, hay para escribir........ todo un tema.

  • #2
    Respuesta: El oro de "N.S. de las Mercedes"

    Don Diego de Alvear y Ponce de León

    Diego de Alvear y Ponce de León (1749-1830) nació en Montilla (Córdoba, España) el 13 de noviembre de 1749, fue un importante militar y político español perteneciente a la saga hispano-argentina de los Alvear.

    Era nieto del fundador de las bodegas “Alvear” de Montilla, padre del político argentino Carlos María de Alvear, abuelo del también político argentino Torcuato de Alvear y bisabuelo de Marcelo Torcuato de Alvear, presidente de Argentina entre 1922 y 1928.

    Tomó el nombre de su abuelo, Diego de Alvear y Escalera, fundador en ésta localidad cordobesa de la bodega “Alvear” (1729). Pertenecía, por tanto, a una importante familia dedicada al negocio vitivinícola en la Andalucía del XVIII.

    de Wikipedia

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