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Historias de la Segunda Guerra Mundial

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  • #16
    Respuesta: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

    Estimado Erich, quisiera preguntarte si tenes noticia de que el cuklpable de tu nick haya hecho comentarios, tal como los hizo Pierre Closterman, ó juicios, sobre los pilotos argentinos en Malvinas, ya que veo ha sobrevivido a la contienda.
    Desde ya gracias, y saludos de un "rosarino" por adopcion.

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    • #17
      Respuesta: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

      La Blitzkrieg




      Desde que Schlieffen estableció su célebre plan en 1906, ningún oficial alemán dudaba de la necesidad de batir a los enemigos, uno por uno, desplazando la masa de maniobra por los magníficos sistemas de comunicaciones alemanas. Por ello, en 1939, sólo unos cuantos regimientos se situaron en las fortificaciones de la inacabada línea Sigfrido de la frontera francesa. El grueso de la Wehrmacht y la Luftwaffe fue orientado hacia Polonia.



      A pesar de los éxitos de 1917 y 1918, los generales aliados desconfiaban de los carros de combate. En la Ecole Superiéure de Guerre eran considerados armas de acompañamiento o exploración, integrados, como un ingenio más, en la masa que se movía a pie o a caballo. Por su parte, dos militares británicos, J. F. C. Fuller y B. H. Liddell Hart, desarrollaron la idea de que serían el arma decisiva de la guerra futura.



      En Alemania, Guderian, entonces un desconocido general, vinculó la idea de la guerra de blindados con la de una aviación capaz de explorar el terreno y apoyarlos con el fuego. Cuando Hitler llegó al poder, Guderian consiguió su apoyo aunque los grandes generales consideraban su proyecto excesivamente revolucionario. Realmente lo era en los procedimientos pero no en las finalidades; la estrategia prusiana tradicional se apoyaba en rápidas ofensivas y, sin embargo, las batallas de desgaste de la Primera Guerra Mundial habían resultado desastrosas para los alemanes. Como país pequeño y sin colonias, no podía resistir guerras largas; Alemania necesitaba la victoria antes de agotar sus recursos humanos y materiales. La teoría de Guderian prometía vencer, combinando los tanques y los aviones, en una rápida ofensiva sin desgaste: la Blitzkrieg o guerra relámpago.
      En 1934, un año después de que Hitler llegara al poder, Alemania contó con la primera división panzer y en 1939 dispuso de seis, apoyadas por una magnífica aviación táctica, entrenada en la guerra civil española. Sin embargo, faltaba equipo militar. Hitler había prometido a los generales que no entraría en guerra hasta 1944 y, cuando en 1939, decidió invadir Polonia, Alemania no estaba militarmente preparada. La Luftwaffe contaba con 1.800 aparatos magníficos pero en la Wehrmacht, sólo estaban al día las seis divisiones panzer, mientras las 92 restantes constituían una masa de a pie con la artillería arrastrada por caballos; 46 de ellas encuadraban reservistas, en su mayoría mayores de 40 años, y las otras 10, muchachos recién incorporados. El material era escaso; a un total de 3.900 blindados franceses y 1.300 británicos, se oponían 2.400 alemanes menos armados y acorazados, aunque más maniobreros y rápidos. Ninguno de ellos podía, sin embargo, comparar su potencia a la del enorme Renault B-1 francés, armado con un cañón de 75 mm y otro de 47 mm.
      La llanura polaca, cubierta por numerosos bosques, lagos y arenales y surcada por escasas carreteras, se había secado durante el verano de 1939. Sus suelos duros y compactos a finales de agosto, previsiblemente, a mediados de octubre se enfangarían entre lluvias y nieblas. En septiembre un Ejército lanzado contra Polonia podría moverse bien en la llanada; un mes más tarde, chapotearía en el barro.



      La guerra comenzó una semana después de firmarse el pacto germano-soviético. Cerca de la frontera, los alemanes disfrazaron a un grupo de prisioneros de soldados polacos y los acribillaron, como si fueran una tropa sorprendida mientras invadía territorio alemán. Sin advertencias ni declaración de guerra, a las cinco de la madrugada del 1 de septiembre, la Luftwaffe atacó Polonia y, una hora más tarde, entraron las tropas. Hitler anunció por radio que sus fuerzas, en legítima defensa, estaban rechazando una invasión polaca.



      El mismo día 1, el presidente norteamericano Roosevelt pidió a Gran Bretaña, Francia, Alemania y Polonia que no bombardeasen ciudades abiertas ni poblaciones civiles. El 3, los Gobiernos de Londres y París presentaron un ultimátum a Berlín para que detuviera la invasión. No obtuvieron respuesta y declararon la guerra al Reich.
      Entre tanto, la Luftwaffe atacaba los puentes, cruces de carreteras, aeródromos y ferrocarriles polacos. Nuevos y pequeños bombarderos, los Ju-87 (Stuka), se lanzaban en picado sobre los objetivos reducidos, emitiendo un zumbido que helaba la sangre, hasta que, ya muy cerca del blanco, lanzaban una o dos bombas con precisión nunca vista. Las carreteras y vías férreas quedaron cortadas; las locomotoras y aviones, reventados; las estaciones, talleres y depósitos, derruidos.
      Dos grupos de ejército habían cruzado la frontera, uno por el norte (von Bock) y otro, más poderoso, por el sur (von Runsdstedt). En vanguardia, marchaban unidades de tanques y fusileros blindados, que se infiltraron entre las posiciones polacas, adentrándose hacia la retaguardia a gran velocidad. En el aire y en tierra, los alemanes parecían estar en todas partes, mientras las comunicaciones se colapsaban. El alto mando polaco quedó desorientado y el Ejército se movió con enorme confusión. La técnica pareció arrinconar los valores del espíritu y, cuando los escuadrones a caballo cargaron contra los tanques, fueron prosaicamente aniquilados. Las resistencias y contraataques resultaron inútiles, mientras los alemanes confluían en dirección a Varsovia, que fue cercada el 16 y resistió con encarnizada determinación.



      La sorpresa y la velocidad se habían revelado armas contundentes. Las tropas motorizadas alemanas se adelantaban hasta 150 kilómetros, abandonando al grueso que avanzaba a pie. Audazmente, los destacamentos de tanques y automóviles aparecían por sorpresa, desbaratando las previsiones. En la guerra clásica, tan largas incursiones, a flanco descubierto, eran cosa de locos. En la Blitzkrieg destrozaban la resistencia enemiga.
      Mientras los alemanes completaban el cerco del Vístula, el general polaco Soskowski concentró sus tropas en el sureste para organizar una resistencia prolongada, pero, el 17 de septiembre, también cruzó la frontera polaca el Ejército de la URSS. Al día siguiente, el Gobierno se refugió en Rumania y el Alto Mando recomendó la resistencia militar a toda costa. Varsovia, sometida a un bombardeo feroz, resistió hasta el 29; el resto del Ejército se mantuvo hasta que miles de soldados se refugiaron en los países vecinos. Las últimas resistencias cesaron el 5 de octubre, aunque algunos núcleos dispersos aguantaron hasta la llegada del invierno.
      A pesar de su declaración de guerra, las reacciones anglofrancesas fueron débiles. La Royal Navy no penetró en el Báltico y el Ejército francés atravesó la frontera alemana, avanzó unos kilómetros y luego regresó a sus bases de partida. Mussolini se declaró no beligerante y Franco, neutral.
      Los vencedores se repartieron los despojos de Polonia: el Reich se anexionó Danzig, Posnania y la Alta Silesia; la URSS se apoderó de territorios con minorías de bielorrusos y ucranianos, que habían pertenecido al Imperio zarista, la mitad oriental de Polonia, la región petrolera de Borislav-Drogodycz, Estonia, Letonia y Lituania e instaló guarniciones militares en Tallin, Riga y Kaunas. Polonia quedó reducida a un llamado Gobierno General, que comprendía Varsovia y Cracovia, regido por Hans Frank, un frío y culto católico de Franconia, amante de la música, la literatura y el arte, que implantó las prácticas nazis: control policial, exterminio de intelectuales, cierre de universidades y condenas a trabajos forzados. Sistema de terror que se completó con la Ausserorddentliche Befriedigungaktion, operación de asentamiento de la raza aria en su espacio natural. En un solo año, 1.200.000 polacos y 300.000 judíos fueron deportados al Este, en condiciones inhumanas, que resultaron mortales para muchos. En su lugar se asentaron alemanes y volksdeutsche -alemanes con nacionalidad extranjera- y en ciudades como Cracovia, Czestochowa y Lublín se establecieron guetos para confinar a los judíos.
      La invasión había resultado un éxito pero, una vez ocupado el territorio, las tropas de von Bock y von Runsdstedt sólo tenían municiones para cinco días de combate y los carros precisaban intensas operaciones de mantenimiento y reparación. Era necesario hacer un alto para reorganizar no sólo las fuerzas de Polonia, sino todo el sistema militar: el Reich se rearmaba rápidamente, con el problema de un déficit de acero de 600.000 toneladas mensuales.
      El reparto de Polonia se revalidó a finales de septiembre, cuando Ribbentrop, ministro de Exteriores del Reich, realizó su segunda visita a Moscú. Hitler pagaba un alto precio para establecer relaciones comerciales con la URSS, que compensaran el bloqueo británico, y para asegurarse que Stalin sería neutral cuando llegara el momento de atacar Francia. La esperanza francobritánica sobre un conflicto entre el Reich y la URSS quedó arruinada. En octubre, Hitler anunció una política de paz con Francia e Inglaterra, a cambio de reconocer la partición de Polonia, ofreció vagas reducciones de armamentos y una conferencia. Como el rechazo fue total, anunció que los aliados elegían deliberadamente la guerra. La propaganda nazi estaba servida.
      El 11 de febrero de 1940 se firmó un acuerdo comercial germano-soviético para intercambiar materias primas y material militar. Alemania recibiría cereales, petróleo, fosfatos, algodón y permiso de tránsito para la soja de Manchuria. A cambio, entregaría a la URSS el crucero Lützow, los planos del Bismarck, cañones, aviones, prototipos de diversas armas y máquinas-herramienta. El acuerdo resolvió los problemas alemanes de suministro y dejó a Stalin las manos libres en el Este.

      ARTEHISTORIA - Grandes Batallas
      Editado por última vez por CoronelChe; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/1301-coronelche en 04/05/2010, 22:01.
      "El supremo arte de la guerra consiste en doblegar a tu enemigo, sin luchar".

      Sun Tzu

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      • #18
        Respuesta: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

        La Orden del Dedo Extendido (Rigid Digit Order)
        La Orden del Dedo Extendido era uno de los símbolos distintivos del 91º Grupo de Bombardeo de la 8ª Fuerza Aérea.


        La medalla tiene una historia casi tan larga como la de la propia unidad, y se remonta al invierno de 1942, cuando su comandante, el Coronel Stanley T. Wray, tuvo la idea de crear la Orden del Dedo Extendido como una forma de incrementar la moral de los hombres bajo su mando en unos tiempos bastante difíciles. En aquellas fechas, apenas media docena de unidades llevaban todo el peso de la ofensiva de bombardeo diurno contra objetivos enemigos en Europa, el 91º entre ellas, y el índice de bajas era tan elevado que parecía imposible sostener el esfuerzo más allá de la primavera. Sin embargo no fue así, y el creciente número de reemplazos, suministros y materiales, logró mantener y después aumentar el peso de la ofensiva en los años siguientes.

        El coronel Wray pensó que una manera de elevar la moral era dar un toque de humor a los “paquetes” que pilotos y tripulaciones tenían que encarar cuando cometían fallos y meteduras de pata que no tuvieran consecuencias trágicas, pero que aún así figuraban en sus hojas de servicios. Para dar toda una pompa y circunstancia el evento, Wray diseñó la desde entonces conocida como Orden del Dedo Extendido.

        La medalla era de plata, con un diámetro de cuatro pulgadas, y colgaba prendida de una cinta de color azul celeste, símbolo de la inocencia infantil. En la parte superior figuraba la inscripción “Wray’s Ragged Irregulars” (Los Harapientos Irregulares de Wray), y justo debajo el lema de la medalla “My God, Am I Right?” (¿Dios mio, lo he hecho bien?). Este lema era un juego de palabras con el de la Casa Real de Inglaterra, “God and My Right” (Dios y Mi Derecho), y como tal contó con la aprobación de La Corona. Justo bajo el lema figuraba la imagen que todos supondréis, una mano cerrada extendiendo el dedo corazón, y bajo la insultante figura el título “Order of the Rigid Digit” (Orden del Dedo Extendido). Osea, tal que así:


        En el reverso estaba grabado el nombre del torpe condecorado y una breve descripción del motivo de su concesión.

        En una primera serie se realizaron diez copias en miniatura, que eran entregadas personalmente en una ceremonia a los merecedores de tan peculiar galardón, y todas ellas fueron pagadas por el propio coronel de su bolsillo. Durante el día de la entrega, el “distinguido” piloto o tripulante debía lucir la medalla original, y finalmente se le hacía entrega de su copia personal, que lucía inmediatamente debajo del resto de condecoraciones logradas. En el acto de imposición, se procedía entre bromas y burlas a la lectura de la proclamación que decía, “A la vista del gran desprecio hacia su propia seguridad y la de sus pasajeros, y para vergüenza y descrédito de su servicio como militar, esta medalla se concede a…”

        En un principio se pensó otorgar la primera medalla al capitán William Clancy, por una metedura de pata durante su periodo de instrucción de vuelo en los Estados Unidos. Según parece, el avión pilotado por Clancy, en el que el coronel Wray ejercía de copiloto, acabó aterrizando en un barranco por no frenar a tiempo. Sin embargo, alguien del CG de la unidad se enteró antes y se hizo con la medalla, inscribiendo en ella el nombre de Wray y culpándole en la “citación” por no haber impedido que Clancy acabara aterrizando en el barranco. Así que, finalmente, fue el autor de la idea quien tuvo el honor de recibir la primera medalla de la Orden del Dedo Extendido.


        El coronel Stanley Wray haciendo el saludo de la Rigid Digit.

        Pero no fue el coronel Wray el único oficial de alto rango que se ganó la medalla. El Tte. Coronel Baskin Lawrence se hizo merecedor de ella cuando subió el tren de aterrizaje en lugar de los flaps aterrizando un A-20, dejando el avión bastante perjudicado. Otro ganador de la medalla fue el General “Possum” Hansell, que “sólo” se quedó corto por 100 metros en una maniobra de aterrizaje. Lo que empezó siendo una broma para incrementar la moral de una baqueteada unidad, se convirtió en todo un signo de distinción, hasta el punto de que tres de los generales de mayor graduación de las Fuerzas Aéreas nortamericanas se vieron galardonados con ella; Ira Eaker, Carl Spaatz y James Doolittle.

        Al día de hoy, los pocos veteranos supervivientes del 91º Grupo de Bombardeo que lucen la medalla lo hacen con orgullo y un punto irreprimible de sentido del humor, al igual que todos los miembros vitalicios honorarios de la Asociación de Veteranos del 91º Grupo de Bombardeo. Como muestra de la importancia que conceden a la condecoración, en la hoja de inscripción de la asociación figuraba siempre al final la misma críptica pregunta:

        “Are you a member of the Rigid Digit Order?” (¿Es usted miembro de la Orden del Dedo Extendido?)



        Fuentes:

        -“Are you a member of the Rigid Digit Order?” (¿Es usted miembro de la Orden del Dedo Extendido?)
        -www.zweiterweltkrieg.org



        Saludos.

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        • #19
          Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

          EEUU halla el diario perdido de Rosenberg, el confidente de Adolf Hitler


          El Gobierno estadounidense ha recuperado 400 páginas del diario perdido de Alfred Rosenberg, confidente de Adolf Hitler que desempeñó un papel clave en la exterminación de judíos y otros durante la Segunda Guerra Mundial. Las imágenes nunca vistas del búnker berlinés de Hitler

          Una evaluación preliminar del Gobierno de Estados Unidos revisada por Reuters afirma que el diario podría ofrecer un nuevo punto de vista sobre las reuniones de Rosenberg con Hitler y otros líderes nazis, como Heinrich Himmler y Herman Goering. También incluye detalles sobre la ocupación alemana de la Unión Soviética, incluidos los planes para el asesinato masivo de judíos y europeos del Este.

          "La documentación es de considerable importancia para el estudio de la época nazi, incluida la historia del Holocausto", según el informe, preparado por el Museo de Recuerdo del Holocausto en Washington.

          "Un análisis superficial del contenido indica que el material arroja nueva luz sobre una serie de temas importantes relacionados con la política del Tercer Reich. El diario será una fuente importante de información para los historiadores que cumplimenta, y en parte contradice, documentación ya conocida".

          No está claro cómo podría contradecir lo escrito por Rosenberg, ministro del Reich que fue condenado en Nuremberg y ahorcado en 1946, lo que dan por cierto los historiadores. No se pudieron conocer más detalles sobre el contenido del diario, y un responsable gubernamental estadounidense dijo que el análisis del museo seguía siendo preliminar.

          Pero el diario incluye detalles sobre las tensiones entre los altos mandos alemanes - en particular, la crisis causada por el vuelo de Rudolf Hess a Reino Unido en 1941, y el saqueo de arte en Europa, según los primeros análisis.

          Se espera que la recuperación se anuncie esta semana en una rueda de prensa en Delaware realizada por responsables del departamento de Inmigración, el de Justicia y el museo del Holocausto.

          El diario ofrece una colección de lo escrito por Rosenberg entre la primavera de 1936 y el invierno de 1944, según el análisis del museo. La mayoría de las entradas están escritas con la letra cursiva de Rosenberg, siendo algunas de las páginas cortadas de un libro de contabilidad y otras en la parte de atrás de una hoja oficial nazi, dijeron los analistas.

          Condenado en Nuremberg
          Rosenberg fue un poderoso ideólogo nazi, particularmente en cuestiones raciales. Dirigió el departamento de Asuntos Exteriores del partido nazi y editó el periódico nazi. Varios de sus memorandos para Hitler fueron citados como pruebas durante los juicios de Nuremberg.

          Rosenberg dirigió también el sistemático saqueo de propiedades artísticas, culturales y religiosas de los judíos en toda Europa.

          Fue condenado por crímenes contra la humanidad y fue uno de la docena de altos cargos nazis ejecutados en octubre de 1946. Su diario, que usaron como prueba los fiscales en Nuremberg, desapareció tras el juicio.

          Fuente: EEUU halla el diario perdido de Rosenberg, el confidente de Adolf Hitler - EcoDiario.es
          "No importa que un gato sea negro o gris, lo importante es que cace ratones" Deng Xiao-ping.

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          • #20
            Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

            Hannah Arendt, la mujer que no quiso ser filósofa
            Hoy se estrena la película de Margarethe von Trotta sobre la pensadora judía

            En enero de 1924, una joven estudiante judía llega a la Universidad de Marburgo. Viene de una familia acomodada de Königsberg. Tiene dieciocho años. Sus compañeros de curso hablan de su belleza y de su fulgurante talento. Lee con toda corrección en latín y en griego. La pequeña buhardilla en la cual se instala la recién llegada Hannah Arendt pasa muy pronto a ser el lugar que concita todas las tertulias.

            Apenas desembarcada, pide entrevista con el profesor Rudolf Bultmann, que se dedica al comentario de los clásicos griegos en su seminario. Lejos de pedir la venia para integrarse en él, la joven recién llegada pone condiciones: sólo se unirá al grupo de trabajo de Bultmann, si éste le garantiza que no se hará en él ningún tipo de «comentario antisemita».

            A Bultmann debió hacerle gracia la insolencia de la jovencita y le aseguró que ambos «saldrían bien de aquella situación». Por lo que sabemos de aquellas primeras semanas, la joven Arendt deslumbró casi instantáneamente al Marburgo universitario. La buhardilla que compartía con su doméstico ratón iba muy pronto a ver las furtivas visitas de un personaje muy distinto.

            Aprender a pensar
            Martin Heidegger impera ya en Marburgo. No es todavía el filósofo oficial del nazismo en que se convertirá antes de un decenio. Pero suscita en sus estudiantes algo que va mucho más allá del solo discipulado: un fervor. La joven Arendt ha oído hablar ya en Berlín de aquel fenómeno que auguraba un renacer frontal de la filosofía en torno a aquel profesor brillante y enrevesado. «El rumor -escribirá años más tarde- era muy sencillo: el pensamiento ha cobrado vida otra vez, los tesoros de la formación acerca del pasado, creídos en forma muerta, se convierten de nuevo en palabra viva, poniéndose de manifiesto que dicen cosas totalmente distintas de lo que con desconfianza se había supuesto. Hay un maestro; quizás es posible aprender a pensar…».

            Amor clandestino
            Y, a partir de febrero de 1924, el maestro hace de la buhardilla de la joven judía su segundo hogar. Estrictamente clandestino: es la blindada condición que impone a su amante. Porque la debilidad del maestro es la de ser respetable. El maestro tiene dos hijos y está casado con una tal Elfriede, que siempre irá mucho más lejos que él en entusiasmo hitleriano y en militancia nazi. Y que, a diferencia de él, profesará un antisemitismo fóbico, rayano en el delirio, hasta el final de sus días. El Martin Heidegger treintañero se sabe ya llamado a ser ese «maestro de Alemania» que resonará en los versos tenebrosos del Paul Celande Todesfuge («la muerte es un maestro de Alemania»). Ser y tiempo viene de camino. Un día habrá de ser -él no duda de su providencial destino- rector y espíritu de las universidades de una Alemania abocada al imperio y al crimen.

            Cualquier publicidad de sus debilidades con una joven judía -por talentosa que fuera- sería catastrófica para sus aspiraciones. En un vertiginoso bucle de ironía histórica, Elfriede, en el curso de una fiesta universitaria, propone a uno de los estudiantes de Martin Heidegger que acepte el carnet de las juventudes nacionalsocialistas. El joven -provocando su consternación- le explica que él es judío. Se llama Günther Stern (años más tarde, cambiará su apellido por el de Anders). Y será el primer marido de Hannah Arendt. Arendt dejará caer sobre el matrimonio Heidegger una observación desdeñosa y asesina: «Alianza entre chusma y élite», tal vez la definición más estricta de lo que es el nazismo.

            Decisión mezquina
            El profesor de Marburgo da con una componenda confortable para no perturbar su estudioso sosiego: enviar a su discípula y amante a Heidelberg. Allí, el aún amigo Karl Jaspers podrá hacerse cargo de la dirección de su tesis sobre San Agustín. Y -mucho más importante- el maestro podrá seguir visitándola a escondidas, con menos riesgo de ser descubierto. Es una decisión mezquina. Como casi todas las decisiones personales de Martin Heidegger. Pero eso permite a Arendt abrir su horizonte de pensamiento. En Jaspers encontrará una inteligencia, quizá no tan poderosa como la del de Marburgo, pero incomparablemente más compasiva.

            En 1929, tiene lugar el matrimonio de Arendt y Stern. Defiende su tesis sobre el amor en San Agustín, prepara su libro sobre Rahel Varnhagen, lee a Marx y a Trotsky… El ascenso de la avalancha nazi la lleva a retornar sobre su condición judía. En el verano de 1933 es detenida brevemente por la Gestapo. Toma la decisión de huir. Y, desde París, contribuye a la defensa de los judíos perseguidos en Alemania: «Si te atacan como judío, debes defenderte como judío», escribe a Günther Gaus. Son los años del exilio militante alemán en París: los años últimos, en los cuales Walter Benjamin-con quien Hannah mantendrá una amistad entrañable- elabora sus notas para el inacabado Pasajes y da forma definitiva a sus póstumas Tesis de filosofía de la historia, puede que la más grande reflexión sobre el marxismo en el siglo veinte. Pero tampoco París era ya seguro. Es detenida en 1940. Emprende la huida nuevamente: Lisboa, primero; finalmente, Nueva York y un nuevo mundo. Benjamin perecerá en el camino.

            La gran Arendt
            Y allí, en los Estados Unidos comienza la gran Arendt. Librada del peso de la jerga heideggeriana -no del recuerdo del hombre al cual, de un modo paradójico y oscuro seguirá amando siempre-, liberada del academicismo muerto. Hannah Arendt rechaza, a partir de ese día, ser llamada «filósofa». Ella hace -cuenta a todos cuantos la entrevistan- «teoría política». Es otra cosa. Puede que en su memoria filosofía y nazismo estuvieran demasiado amalgamadas en el nombre de Heidegger, a quien sin embargo hizo lo que pudo por ayudar cuando todos, tras la caída de Hitler, lo abandonaron.

            Y llegan los trabajos descomunales. Los orígenes del totalitarismo, en primer lugar, que es hasta hoy la reflexión más rigurosa sobre los monstruos de entreguerras de los cuales surgió la más atroz matanza de la historia, La condición humana, de 1958, On Revolution en 1963… Su reportaje sobre el jucio en Israel del último verdugo del nazismo, Adolf Eichmann, la convertirá en objeto de polémica mayor: Eichmann en Jerusalén es un libro brillante y paradójico. Marcado por la grandeza de quien quiere mirar el horror sin que la lucidez se pierda. Aun cuando en esa lucidez puedan abrirse paso destellos ambiguos que, sobre todo, Gershom Scholem criticará amistosamente.

            Murió en 1975, en Nueva York. Dejó una obra grande. Vivió una vida generosa. Y libre.

            La bofetada de Margarethe von Trotta en «Hannah Arendt»

            El cine de la alemana Margarethe von Trotta es de pisada fuerte, plantígrada y tiene el rigor casi disuasorio de eso que se llamó el nuevo cine alemán, hoy tan nuevo como algunas de sus consignas. Retratista de la sociedad de su tiempo y de algunas de sus figuras, Von Trotta se fija aquí en la pensadora y escritora Hannah Arendt situándola en uno de los momentos más complejos y polémicos de su vida: en 1961 asistió al juicio en Israel del nazi Adolf Eichmann y escribió unas crónicas para el «New Yorker» que contenían, además del libro publicado posteriormente, «Eichmann en Jerusalén», el germen de una idea subversiva, inquietante y por la que le lloverían palos: la idea de la banalidad del mal, la extrema crueldad no por ser cruel sino por ser útil o eficaz. Adolf Eichmann tenía que ser un monstruo carnicero, y cualquier otra consideración fue un atentado a lo correcto, y las reflexiones al respecto de la filósofa sacudieron el clan como una alfombra de sinagoga. La película se esfuerza en ofrecer una imagen muy enfocada de la figura y el pensamiento de esa mujer pétrea, de su ida y vuelta al área de influencia de su maestro y amante Heidegger (al que Von Trotta clava en el corcho de la película para que lo miremos con una pinza en la nariz), aunque quizá no enfoque con tanta precisión el ambiente intelectual y político que rodeaba a la pensadora exiliada en ese Nueva York judeo-alemán al término de la Segunda Guerra Mundial. Y Margarethe von Trotta consigue un producto de máxima calidad, de imagen y estructura clásicas, profundamente reflexivo hasta el punto de que se pueden ver y mascar las ideas del personaje, magníficamente interpretado por Barbara Sukowa, santo y seña en la filmografía de esta directora. Pero lo que de verdad convierte la película en algo especial es la voluntad que pone su directora en (con)fundirse con su personaje, con Hannah Arendt, en compartir con ella la lluvia de palos, pues el bofetón que resuena de nuevo no va realmente contra un Eichmann culpable, sino contra el papel de los consejos judíos «en la destrucción de su propio pueblo, sin duda el capítulo más oscuro en toda su oscura historia», lo cual queda sórdidamente subrayado en la soledad de su protagonista. Lo que denuncia la película, o su personaje, no es el mal, sea trascendente o banal, del genocida, sino esas otras responsabilidades más cercanas y colectivas.

            Fuente:Hannah Arendt, la mujer que no quiso ser filsofa - ABC.es
            "No importa que un gato sea negro o gris, lo importante es que cace ratones" Deng Xiao-ping.

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            • #21
              Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

              HMS Seal, el submarino británico capturado por 2 hidroaviones nazis.



              Sembraba minas en el paso a Noruega y fue el único sumergible británico rendido a los alemanes en toda la Segunda Guerra Mundial
              La historia de la captura del HMS Seal es increíble. No solo fue laúnica nave sumergible de los británicos rendida a los nazis, sino que su captura no fue la obra de U-boats, destructores o cazasubmarinos, sino que fue realizada, aunque parezca increíble, por solo dos hidroaviones.



              Ya es casualidad de que el HMS Seal hubiera sido fotografiado en este documental de 1940 en su regreso a puerto tras una heroica misión en el Mar del Norte donde escoltaba convoyes. Justo después, comenzó su mala racha. Primero chocando con un carguero, lo que le llevó a puerto para arreglar los desperfectos. Pero ese solo era el principio.
              Su siguiente misión, en la primavera de 1940, sería la última. Le fue encomendado ir al estrecho entre Jutlandia y Suecia, el Categat, en castellano, o Kattegat, en inglés. Allí debía sembrar minas, en una maniobra para la que estaba perfectamente entrenado. Absolutamente inadvertido, navegaba por superficie o se deslizaba por el fondo, en los últimos días de abril en dirección al objetivo: debía desperdigar su mortífera carga junto a la isla de Vinga.


              Primer ataque aéreo


              Antes de empezar aquella misión, sufrió un primer ataque aéreo, poco después de la medianoche del 4 de mayo, un Heinkel He 115 le había detectado y le produjo un daño menor, pero el aeroplano debió abandonar la caza del HMS Seal al ser reclamado por otro objetivo en la zona. Sin embargo, haber sido localizado obligó al HMS Seal a navegar sumergido. Por la mañana se realizó con éxito la colocación de minas que días después hundirían una fragata alemana y varios cargueros. Pero al llegar la tarde de aquel 4 de mayo, la mala suerte se cebó con aquellos hombres.

              Bajo mucha presión por darle caza, se ocultaba sumergido. En plena maniobra entró en una zona de minas y una de ellas le golpeó, causándole un daño severo en la zona de popa. Además, quedó a 100 metros de profundidad con un ángulo de inclinación de 30 grados. No podía emerger, estaba averiado, medio inundado e ingobernable. El aire en su interior se consumía lentamente.

              Llevaban demasiadas horas en inmersión. Poco tiempo después, los marineros y oficiales mostraban signos de hipoxia. El aire en el interior contenía muy poco oxígeno. O lograban emerger o estaban perdidos. Muertos. Alguien tuvo una gran idea, además de rezar por la salvación de la tripulación, cosa que hicieron.

              Se quedan sin oxígeno

              Les costaba un enorme esfuerzo respirar, cada vez más, cada bocanada de aquel aire viciado, que casi podían ver, y que con cada resuello les empujaba lentamente hacia un letargo en el que dormirse podía ser fatal.

              Pasada la medianoche toda la tripulación, siguiendo las instrucciones del teniente Lonsdale, logró escalar hasta la proa, lo cual estabilizó el sumergible lo suficiente para intentar la maniobra que le permitió volver a la superficie. Tuvieron mucha suerte. Y finalmente abrieron las escotillas para renovar el aire.

              Los vómitos y un intenso dolor de cabeza fueron los síntomas generales de que el oxígeno volvía a circular por las venas de los valientes marineros que acababan de burlar la muerte. Después de un rato, trataron de encaminarse a aguas seguras: las de suecia con su submarino averiado. Pero antes del amanecer fueron otra vez detectados por un hidroavión tipo Ar 196, que comenzó a ametrallarlos y golpeó al submarino con un par de cargas.

              Para colmo de males, poco después llegó un segundo hidroavión, también tipo Arado.

              Resistieron hasta donde pudieron, hasta que las ametralladoras dejaron de funcionar. El ataque sufrido causó heridas a buena parte de la tripulación del HMS Seal, tal fue la intensidad de aquella lluvia de fuego. La indefensión era total con el sumergible averiado, bajo fuego intenso. Tuvieron que rendirse.

              Destruir los equipos secretos

              Blandieron un trapo blanco después de destruir todos los documentos confidenciales y los equipos secretos de sonar. Los alemanes exigieron a Lonsdale acudir nadando hasta el hidroavión para rendirse oficialmente. Él y todos pensaban que el submarino estaba a punto de hundirse.

              Pero no fue así. Lo siguiente era un capítulo de este guión nada deseado por los marinos británicos. El HMS Seal no se hundía. Un barco de arrastre se lo llevó hacia aguas enemigas, en este caso danesas. Y de ahí fue remolcado a Kiel para reparaciones en el dique seco. La visión del submarino en el dique seco de los nazis para repararlo minó la moral de la tripulación.

              Ahora es un U-Boat

              Desde entonces, desde aquel otoño de 1940, el submarino de su Majestad británica se convirtió en un submarino nazi. Rebautizado U-B sirvió enormemente a la propaganda, como se ve en el segundo vídeo, más que a las operaciones militares. Sin embargo hubo un detalle que sí valió tantos esfuerzos como los desatados por los alemanes en la captura: las espoletas de los torpedos británicos. Los U-Boat nazis veían fallar mucho sus torpedos debido a un diseño poco efectivo de las espoletas. Gracias a esta captura, su capacidad de ataque se incrementó notablemente, puesto que imitaron el diseño británico, mucho más eficaz.



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              elsnorkel

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              • #22
                Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

                Las mentiras sobre Pearl Harbor del aviador nipón que gritó: Tora! Tora! Tora!

                El cine consagró erróneamente la versión del teniente Fuchida, asesor en Hollywood para las películas sobre el ataque que ocurrió hoy hace 72 años



                El caso del teniente Mitsuo Fuchida bien merece una novela, ya que este héroe de guerra japonés, que comandaba la escuadra de aviones que atacó Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, tiene también muchos puntos oscuros aunque apasionantes, y es en buena parte responsable de lo que sabemos de aquel día. Pero se ha demostrado que faltó a la verdad en relevantes detalles de sus memorias de los hechos. ¿Por qué? La respuesta es compleja, como él, sin duda, debió serlo.

                Es cierto que Mitsuo Fuchida (1902-1976) era un aviador experimentado que dirigió desde el aire el ataque aéreo a Pearl Harbor hoy hace 72 años. Él fue, precisamente, el encargado de enviar el mensaje por radio: Tora! Tora! Tora! (Tigre, tigre, tigre, lo que significaba que habían pillado al enemigo por sorpresa). También es cierto que fue el estratega encargado de recontar los daños causados en el ataque a la flota estadounidense del Pacífico. De hecho, Fuchida consignó en un mapa dibujado a mano todos esos daños, un mapa fidedigno que ayer se subastó en Nueva York por 445.000 dólares.
                Un hombre y sus contradicciones

                Pero su figura está llena de contradicciones. Siempre ha escrito -y tiene publicadas varias obras sobre su participación en la guerra del Pacífico- que discutió violentamente ("fue una discusión amarga e iracunda") con el almirante Cuichi Nagumo cuando volvió desde Pearl Harbor al portaviones Akagi. Según su propio relato, tenía la convicción de que el golpe asestado a la Armada de EE.UU. no sería eficaz sin enviar una tercera oleada de aviones para destruir las inmensas provisiones de combustible que almacenaban en la isla estadounidense, y que aseguraban el mantenimiento de una flota durante el conflicto en el inmenso océano. Fuchida cuenta que lo pensó durante su viaje de regreso, después de sobrevolar la base para cerciorarse del daño causado.
                Mentiras made in Hollywood

                No parece muy probable que un almirante como Nagumo pudiera tolerar sin consecuencias una discusión tan desagradable con un oficial de grado tan inferior y encima el día en el que se brindaba por la victoria recién obtenida. Es más que improbable, y sin embargo todos hemos visto esa escena... en el cine. El problema es que Fuchida asesoró militarmente durante el rodaje de la célebre película "Tora! Tora! Tora!" (también en "La batalla de Midway") a los responsables de la producción, que necesitaban contar con un relato preciso de lo acontecido en las filas niponas.

                Pero más que preciso, Fuchida se demostro lleno de talento para el adorno, para añadir unas gotas de drama que, por poco, no pasaron a la historia como hechos ciertos. Quien acudió a las fuentes documentales japonesas para desmentirle fue Jonathan Pashall, un historiador que publicó "El cuento de los tres embustes" sobre Fuchida y era el autor junto a Anthonyu Tully del libro sobre la batalla de Midway que reveló todos estos fallos. De hecho, Pashall cuenta que el aviador más tarde elaboró otro relato según el cual no atacaron los depósitos de combustible de Pearl Harbor porque querían utilizarlos más adelante en la guerra después de la invasión de Oahu, en Hawaii. Los documentos desmienten la existencia de estos planes de invasión en 1941.

                Porque lo increíble es que incluso los historiadores navales americanos sucumbieron durante décadas ante el relato en primera persona de Fuchida en los varios libros publicados. La atención mediática y el impacto del cine bélico transformaron su versión en verdad incontestable y sus relatos pesaron más que la investigación histórica. La visión popular (y nacional) americana del conflicto pendía de esas películas, de esos relatos y, de hecho, una persona como Fuchida, con esa capacidad para influir, se convirtió en el amigo público y celebrado de Estados Unidos.

                Es llamativo ver esta intervención suya en la televisión, en el programa de Merv Griffin en 1965, en el que se le pregunta por los días de la Guerra Mundial y sobre cómo se produjo su cambio en favor de la paz entre ambos pueblos. En el vídeo cuenta algunas de las peripecias, dignas de una novela, que le llevaron a vivir en EE.UU., a ese estudio televisivo y a convertirse en pastor evangelista y predicar por América, donde tuvo dos hijos. ¿Por qué sus invenciones tuvieron tanto éxito? Hay quien piensa que ofreció al inconsciente colectivo americano justo lo que necesitaba, conectó con esa visión mítica de sus batallas, muy arraigada en la nación: la de los desvalidos valientes que prevalecen contra todo pronóstico.

                Fuchida alimentó su presencia en la vida pública americana no solo con su asesoramiento bélico-cinematográfico y sus gotas de drama, también ofreció a su antiguo enemigo un sentido para tanto sacrificio: se convirtió al cristianismo y predicó por todo el país. Él contaba cómo se convirtió cuando vivía en Tokio y leyó un panfleto que relataba la vida de un piloto americano derribado, Jacob Daniel DeShazer, que fue apresado en 1940 y que odiaba con toda su alma a Japón por los largos meses de torturas y el maltrato recibido como prisionero. Después de la guerra, DeShazer se había convertido y se fue como misionero a Japón porque "la Biblia había transformado todo mi odio en amor".

                Fuchida le dió la réplica, a pesar de que siempre había sentido su papel en la guerra como parte de su deber de soldado, sin odio contra EE.UU. que alimentase una redencióncomparable. Pero su conversión y su prestigio como pastor le dieron relevancia pública, le convirtieron en ejemplar y le permitieron escibir libros como "Desde Pearl Harbor al Gólgota".
                Midway, a medio camino de la mentira

                La verdad y la mentira conviven también en el relato de la batalla de Midway que Fuchida dejó escrita y que se filmó poco después en una de las principales películas de aquellos años. Los historiadores han podido demostrar que el hundimiento del buque insignia de la flota nipona, el Akagi, no se produjo con los aviones en cubierta y a punto de despegar para el contraataque, como él indicó. Pero su relato estaba publicado en inglés, y los documentos originales fueron manuscritos en japonés y microfilmados. Da que pensar sobre la autenticidad de las fuentes y la relevancia de los testimonios personales.

                Y Fuchida se hizo gran amigo del gran historiador Gordon Prange, cuyo libro sobre la batalla de Midway fue un bestseller imbatible. Sus detalles, algunos falsos, que proceden del relato de Fuchida, se repitieron durante 50 años hasta que otra generación de historiadores fue a ver los microfilms. El resultado es que el conocimiento de esa batalla decisiva fue erróneo durante décadas de negligente práctica historiográfica.
                El día de la rendición... a la evidencia

                La tercera gran mentira de Fuchida es, tal vez la más llamativa: aseguró que estaba a bordo del USS Missouri el día de la firma de la rendición de Japón. Prange lo incluyó en uno de sus libros, como un hecho cierto. No era parte de la delegación de rendición nipona y además no existe documento que pruebe su presencia en el buque insignia de la US Navy. Ni hay motivo para pensar que un oficial de "enlace" de última hora fuera invitado a un espacio ocupado por la oficialidad americana y una pequeña delegación que fue muy fotografiada.

                Sea como fuere, Fuchida se mantuvo en primera línea durante muchos acontecimientos de la hsitoria. De hecho, en Midway resultó herido y la Armada nipona le retiró a un puesto en Tokio durante el resto de la guerra.

                Fuente: Las mentiras sobre Pearl Harbor del aviador nipn que grit: Tora! Tora! Tora! - ABC.es
                "No importa que un gato sea negro o gris, lo importante es que cace ratones" Deng Xiao-ping.

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                • #23
                  Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

                  HALLAN EN HAWAI EL I-400, EL ARMA SECRETA DE JAPÓN: UN PORTAVIONES SUBMARINO


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                  Construido al final de la II Guerra Mundial, Estados Unidos lo confiscó y lo hundió para no compartir su tecnología con los rusos en 1946.

                  Acaban de encontrar en el fondo del Pacífico uno de los pecios más buscados de los últimos años: el I-400, un submarino japonés que la Armada imperial construyó en los últimos años de la II Guerra Mundial como arma secreta. A más de 700 metros de profundidad junto a la isla de Oahu, investigadores de la agencia oceánica de Estados Unidos (NOAA) y del Hawaii Undersea Research Laboratory (HURL) han hallado, a principios de este mes, los restos del submarino, el doble de grande que un U-Boat alemán, de 120 metros de eslora, y que fue torpedeado por los propios norteamericanos después de la guerra para no compartir su tecnología con los rusos. Porque era muy avanzado. Lanzaba tres aviones sin previo aviso en pocos minutos -en un alarde de diseño muy avanzado para la época- con capacidad para bombardear unidades militares o ciudades, al estilo de Pearl Harbor. No hubo otro submarino tan grande hasta la construcción de los sumergibles nucleares.

                  abc

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                  • #24
                    Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

                    Originalmente publicado por BND Ver Mensaje
                    HALLAN EN HAWAI EL I-400, EL ARMA SECRETA DE JAPÓN: UN PORTAVIONES SUBMARINO


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                    Construido al final de la II Guerra Mundial, Estados Unidos lo confiscó y lo hundió para no compartir su tecnología con los rusos en 1946.

                    Acaban de encontrar en el fondo del Pacífico uno de los pecios más buscados de los últimos años: el I-400, un submarino japonés que la Armada imperial construyó en los últimos años de la II Guerra Mundial como arma secreta. A más de 700 metros de profundidad junto a la isla de Oahu, investigadores de la agencia oceánica de Estados Unidos (NOAA) y del Hawaii Undersea Research Laboratory (HURL) han hallado, a principios de este mes, los restos del submarino, el doble de grande que un U-Boat alemán, de 120 metros de eslora, y que fue torpedeado por los propios norteamericanos después de la guerra para no compartir su tecnología con los rusos. Porque era muy avanzado. Lanzaba tres aviones sin previo aviso en pocos minutos -en un alarde de diseño muy avanzado para la época- con capacidad para bombardear unidades militares o ciudades, al estilo de Pearl Harbor. No hubo otro submarino tan grande hasta la construcción de los sumergibles nucleares.

                    abc
                    Muy interesante este submarino, se le da el "status" de arma secreta de Japon para comparar "armas secretas" o " armas que podrian cambiar el curso de la guerra" junto a las V2 alemanes y la bomba atomica norteamericana.
                    Eran dos submarinos, digamos, unidos en paralelo y en el medio un tercer cilindro que hacia de hangar, donde estaban los aviones, que al salir los transformaba en hidroavion para que aterrize en el agua al volver.
                    Saludos
                    "No importa que un gato sea negro o gris, lo importante es que cace ratones" Deng Xiao-ping.

                    Comentario


                    • #25
                      Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

                      Documental muy ilustrativo sobre el submarino

                      El arma secreta de Japon - YouTube

                      Saludos
                      "No importa que un gato sea negro o gris, lo importante es que cace ratones" Deng Xiao-ping.

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                      • #26
                        Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

                        Una hazaña bélica entre números
                        El desciframiento de los códigos nazis fue vital para ganar la II Guerra Mundial
                        Turing, condenado por gay, recibe el perdón real 60 años después de su muerte


                        Un puñado de científicos, que podrían estar sacados de la serie The big bang theory, reunidos en Betchely Park, un conjunto de edificios en torno a una mansión histórica situado en la campiña de las afueras de Londres, fueron fundamentales para ganar la II Guerra Mundial. Alguna de las técnicas que utilizaron para descifrar los códigos de la máquina Enigma, que los nazis usaban para las comunicaciones cifradas con sus submarinos en el Atlántico Norte, se han mantenido secretas hasta tiempos muy recientes. Conocer las intenciones de los submarinos alemanes era crucial para lograr la victoria porque, con Europa ocupada los nazis casi en su totalidad, los suministros llegaban desde América. Alan Turing, rehabilitado este martes por el Reino Unido tras haber sido condenado por homosexual hace 60 años, fue fundamental en este proceso.

                        La historia ficción es una ciencia tan entretenida como absurda. Es imposible prever qué hubiese ocurrido si no se llega a romper el código nazi. Harry Hinsley, un veterano de Betchley Park y el historiador oficial de los servicios de inteligencia británicos, relató a la BBC que la II Guerra Mundial se hubiese prologado durante dos años más y que, incluso, su resultado hubiese sido incierto. Antony Beevor, uno de los grandes historiadores del conflicto, en cambio, relató en una entrevista con este diario con motivo de la publicación de su monumental La segunda Guerra Mundial (Editorial Pasado y Presente), que Bletchley Park no fue tan importante en el gigantesco conflicto. “Jugó un papel crucial en la Batalla del Atlántico, pero su influencia en otros aspectos de la guerra ha sido muchas veces exagerada”, aseguró. “Las innovaciones tecnológicas en general sí jugaron un papel fundamental en la victoria de los aliados. Los británicos eran muy buenos en algunos aspectos —el radar, el primer ordenador utilizado para los análisis criptográficos—, pero los estadounidenses mostraron una inventiva enorme. Aprendieron y se adaptaron muy rápidamente.

                        Por ejemplo, comenzaron el conflicto con aviones muy anticuados con respecto a los Zero japoneses, pero rápidamente los mejoraron y fueron capaces de producir, uno tras otro, aparatos muy sofisticados”.La gigantesca injusticia cometida con Turing no fue la única de la inteligencia de la II Guerra Mundial. En el Pacífico, los estadounidenses utilizaron un código para sus comunicaciones tan sencillo como indescifrable: el idioma de los indios navajo, los famosos Code Talkers. En parte porque el código nunca fue descifrado —se utilizó también la Guerra de Corea entre 1950 y 1953—, pero sobre todo porque eran indios su papel en el conflicto continuó siendo secreto y, por lo tanto ignorado durante décadas. Solo recibieron la medalla del honor del Congreso el pasado 20 de noviembre. Un poco antes que el perdón a Turing.

                        Fuente: Una hazaña bélica entre números | Internacional | EL PAÍS
                        "No importa que un gato sea negro o gris, lo importante es que cace ratones" Deng Xiao-ping.

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                        • #27
                          Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

                          Murió Chester Nez, el último guardián del código navajo de la II Guerra Mundial


                          "CODE TALKER". Chester Nez, uno de los 29 creadores del código navajo.

                          Junto a otros 28 miembros de la tribu Navajo, elaboró un código para la transmisión de mensajes militares que los japoneses nunca lograron descifrar.

                          Chester Nez, el último de los indígenas navajos reclutados por la Marina de EE.UU. para transmitir mensajes cifrados durante la Segunda Guerra Mundial, falleció el miércoles a los 93 años de edad en Alburquerque (Nuevo México) como consecuencia de un fallo renal, informó el diario Arizona Central.

                          En 1942, poco después del ataque japonés a Pearl Harbor (Hawai), Nez fue llamado a filas junto con otros 28 compañeros navajos cuando estudiaban en un instituto de Flagstaff (Arizona). Fueron trasladados a San Diego (California), donde conformaron el Pelotón 382 de los Marines, los "Code Talkers", antes de ser desplegados en batalla.



                          Los oficiales estadounidenses estaban tratando de desarrollar un sistema de mensajes en clave que fuesen indescifrables para transmitir información secreta a sus tropas en el Pacífico, ya que los códigos empleados hasta el momento habían sido rápidamente interpretados por los japoneses.

                          A uno de ellos, que había vivido en una reserva de navajos, se le ocurrió utilizar el idioma, que contaba con escasos registros escritos, su sintaxis y gramática eran elaboradas y utiliza tonos difíciles de asimilar por los que no lo conocen. Y así fue como la lengua por la cual fue castigado alguna vez por hablarla en la escuela se convirtió en el arma principal de Chester Nez en la Segunda Guerra Mundial.



                          Durante la guerra, los japoneses nunca lograron descifrar el código, basado en un glosario de más de 200 términos usando palabras en navajo y un alfabeto. Por ejemplo, la palabra que significaba pájaro servía para describir a los aviones. También una palabra podía ser utilizada para representar una letra en inglés.

                          Nez y sus compañeros se mantuvieron como guardianes del código secreto y hasta 1968 no pudieron contar su papel vital en el enfrentamiento bélico, por tratarse de información clasificada. En total, unos 400 navajos, tomaron parte en los combates en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial como "Code Talkers." Otras tribus indígenas como los Choctaw, Comanches o Seminoles también participaron en los combates contra los alemanes y los japoneses.



                          En 1974, después de trabajar 25 años como pintor en un hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos en Albuquerque, Nez se retiró a su casa en una reserva en Nuevo México.

                          En julio de 2001 el presidente George W. Bush les entregó las Medallas de Oro del Congreso a los cinco supervivientes del pelotón de navajos.
                          Posteriormente, su historia saltó a la fama después de que Hollywood hiciese una película sobre su historia, "Windtalkers" (2002), protagonizada por el actor Nicolas Cage.



                          El presidente navajo Ben Shelly ordenó dejar las banderas a media asta en todo el territorio de la Nación Navajo en honor a Nez desde el amanecer del jueves al anochecer del domingo.

                          Fuente: Increíblemente TN!
                          Murió Chester Nez, el último guardián del código navajo de la II Guerra Mundial - TN.com.ar

                          Saludos.
                          Guille.
                          "Para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada..."

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                          • #28
                            Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

                            LAS BRUJAS DE LA NOCHE

                            En 1941, la Unión Soviética aprobó la creación de tres «regimientos de aviación» formados casi exclusivamente por mujeres.

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                            Durante la Segunda Guerra Mundial, los principales contendientes emplearon pilotos femeninos. EEUU estableció una organización paramilitar denominada «Women Airforce Service Pilots» (WASP), constituída por casi mil mujeres, encargada de trasladar aviones desde las factorías a las bases militares o puertos de embarque, transportar carga o remolcar blancos para las prácticas de la artillería antiaérea. También el «Air Transport Auxiliary» (ATA) británico, destinado a tareas similares, aceptó a más de 160 mujeres que sirvieron junto a sus compañeros varones. En Alemania, la piloto de pruebas Hanna Reitsch se hizo famosa por aterrizar y despegar desde una pista improvisada en el Tiergarten berlinés durante el asedio a la capital del Tercer Reich. Pero sólo la URSS admitió mujeres en unidades de combate.

                            Ya en 1917, el gobierno provisional de Kerenski había autorizado la formación de varios batallones femeninos con la intención de revitalizar al desmoralizado ejército ruso. Uno llegó a combatir en el frente con buenos resultados y otro participó en la defensa del Palacio de Invierno contra los bolcheviques durante la revolución de octubre que les llevó al poder.

                            Con las tropas alemanas aproximándose a Moscú, Stalin ordenó, el 8 de octubre de 1941, la creación del 122 Grupo de Aviación, una unidad temporal organizada para equipar y entrenar tres regimientos de aviación, dotándolos con personal exclusivamente femenino, desde las pilotos a todo el personal de tierra (aunque, a lo largo de la guerra, los dos primeros acabarían incorporando a algunos varones). Además de la insistencia de la célebre piloto Marina Raskova, la escasez de pilotos y razones propagandísticas influyeron en su creación.

                            El 586 Regimiento de Aviación de Caza fue el primero en entrar en combate en abril de 1942, mandado por Tamara Kazarinova primero y Aleksandr Gridnev después. Dotado sucesivamente con Yakovlev Yak-1, Yak-7 y Yak-9, logró derribar 38 aparatos enemigos en 4.419 salidas de combate.

                            El 587 Regimiento de Aviación de Bombardeo, equipado con Petlyakov Pe-2, inició sus operaciones en diciembre de 1942. Tuvo por comandante a la propia Marina Raskova hasta su muerte en accidente aéreo en enero de 1943, cuando la sustituyó Valentin Markov. En septiembre de ese año, como premio a su destacada actuación, pasó a denominarse 125 Regimiento de Guardias de Aviación de Bombardeo. Efectuó 1.134 misiones y cinco de sus pilotos recibieron la más alta condecoración de su pais: Héroe de la Unión Soviética.

                            La unidad más distinguida fue el 588 Regimiento de Aviación de Bombardeo Nocturno, la única compuesta hasta el final exclusivamente por mujeres. Entró en acción por vez primera en junio de 1942, realizando más de 24.000 misiones de combate, con Evdokiia Bershanskaia como comandante. En febrero de 1943, su valía fue reconocida con una nueva designación: 46 Regimiento de Guardias de Aviación de Bombardeo Nocturno. Perdió 31 tripulantes durante la guerra (el 27 por ciento del total asignado) y 24 se convirtieron en Héroes de la Unión Soviética.

                            Volando en los lentos biplanos Polikarpov Po-2 ―cuya maniobrabilidad a baja altura, escasa velocidad y gran robustez les hacía difíciles de derribar por oponentes más rápidos y modernos―, apodados Nähmaschine (máquinas de coser) por las tropas alemanas debido al peculiar ruido de su motor, mantenían en vilo al enemigo en cuanto oscurecía. Las tripulaciones, que hasta 1944 volaron sin paracaídas para aumentar la cantidad de bombas que podían transportar, llegaban a efectuar hasta quince salidas por noche orientándose por la brújula y el resplandor de las bengalas que lanzaban para iluminar el objetivo. Sus ataques, aproximándose al blanco planeando con el motor apagado para lanzar su pequeña carga de bombas, producían efectos más psicológicos que reales. El único ruido perceptible desde tierra que advertía del inminente ataque era un extraño silbido producido por el viento al rozar con la estructura de tela y cables del avión. Los alemanes, comparándolo con el de una escoba voladora, las apodaron Nachthexen (las brujas de la noche).


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                            • #29
                              Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

                              Ex guardia de Auschwitz es acusado de haber sido cómplice de 300 mil asesinatos



                              Tiene 93 años, sirvió como guardia de la SS en el campo de exterminio nazi y "apoyó la matanza sistemática".

                              Un hombre de 93 años llamado Oskar Groening fue acusado de haber sido cómplice de 300 mil asesinatos durante los años en los que sirvió como guardia de la SS en un campo de exterminio en Polonia.

                              Todo sucedió entre mayo y junio de 1944, mientras estuvo ocupado el campo de concentración. Allí fueron llevados unos 425.000 judíos húngaros y al menos 300.000 fueron asesinados en la cámara de gas.

                              Fox News informó que el trabajo del guardia era juntar las pertenencias robadas y el dinero de las víctimas.

                              "Ayudó al régimen nazi a beneficiarse económicamente y apoyó las matanzas sistemáticas", explicó uno de los fiscales estatales de la ciudad de Hannover, Alemania, a través de un comunicado.

                              El acusado habló de la época en la que sucedió todo, pero si bien explicó que fue testigo de lo que hacían otros oficiales, asegura que él no hizo nada.

                              Ex guardia de Auschwitz es acusado de haber sido cómplice de 300 mil asesinatos | minutouno.com
                              "Antes sacrificaría mi existencia que echar una mancha sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición".José de San Martín

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                              • #30
                                Re: Relatos de la Segunda Guerra Mundial

                                FRANZ HALDER: LEAL SOLO A ALEMANIA FUE CRITICO PERMANENTE DE LA POLÍTICA DE HITLER

                                Estuvo al frente del Estado Mayor del Ejército germano en los mejores años de la ‘Wehrmacht’ (1938-42)

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                                Halder/Franz /Jefe del Estado Mayor alemán/Wurzburg, 30 de junio de 1884-Aschau, 2 de abril de 1972.

                                Como Jefe del Estado Mayor del Ejército entre 1938-42, la figura de Halder va unida a la preparación y estudio de los planes operativos que dieron las más brillantes victorias a los ejércitos de Hitler al principio de la contienda. Veterano de la Primera Guerra Mundial, había destacado como un oficial competente del Estado Mayor y fue ascendiendo en el escalafón militar tanto en el Ejército Imperial alemán como en el de la República de Weimar y también en el del Tercer Reich, hasta sustituir al frente del Estado Mayor a Ludwick Beeck por la oposición de éste a los planes de anexión de los Sudetes.

                                Monárquico y cristiano practicante, leal sólo a Alemania, Halder constituye un buen ejemplo de la facción de militares alemanes que, si bien opuestos a Hitler y al nazismo, le dieron un voto de confianza al ver el papel tan preponderante que le asignaba a la Wehrmacht dentro de su Reich de los Mil Años. Sin embargo, Halder fue parte activa de los primeros intentos del generalato germano para derrocar a Hitler antes de la guerra, aprovechando la crisis de los Sudetes. Al final, los preparativos para el planeado golpe de estado, quedaron suspendidos en el último momento. Hitler, con la aquiescencia de los gobiernos de Francia y Reino Unido, en el marco de la política de apaciguamiento, logró otra victoria incruenta, aumentando su prestigio entre el ejército y sobre todo entre la población.

                                Como oficial de Estado Mayor, Halder es responsable de buena parte de los planes operativos alemanes hasta 1942, cuando fue relevado, por sus profundas desavenencias con la dirección de guerra de Hitler, que cada vez restringía más la autonomía de su Estado Mayor. Los estudios previos y los planes de las operaciones en Polonia, Holanda, Países Bajos, Francia, Balcanes y Barbarroja llevan su sello.

                                A partir de septiembre de 1942, Halder no volvió a tener ningún mando activo, pasando a la reserva. Si bien no estaba relacionado con los conspiradores de la Operación Walkiria, fue detenido, expulsado del ejército e ingresado en prisión, hasta su puesta en libertad por los soldados de EEUU.

                                A pesar de ser un inteligente y capaz oficial de estado mayor, la labor de Halder no estuvo exenta de errores: son bien conocidas sus dudas y desavenencias con el plan de Von Manstein para la invasión de Francia, si bien, una vez aprobado, volcó todos sus recursos y toda su inteligencia en que el plan prosperara, como así fue. Pero, a diferencia de otros oficiales cegados por las deslumbrantes victorias de la Wehrmacht, fue capaz de comprender la inmensa capacidad de aguante del Ejército Rojo tanto al principio de la Operación Barbarroja como durante la ofensiva del verano de 1942 que culminaría en el desastre de Stalingrado.

                                A pesar de que existen dudas sobre su conocimiento de la Solución Final, Halder fue siempre considerado crítico con Hitler, incluso pensó en acabar con el Führer personalmente con su pistola, si bien nunca llevó a cabo sus planes.

                                Tras su puesta en libertad colaboró con las autoridades americanas de ocupación, trabajó en la reconstrucción del ejército alemán de la República Federal Alemana y como historiador militar.

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