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Historias de la Segunda Guerra Mundial

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  • #76
    Re: Historias de la Segunda Guerra Mundial

    Salen a la luz imágenes inéditas de las esclavas sexuales de la Segunda Guerra Mundial

    Un grupo de investigadores cree que un vídeo de 18 segundos prueba por primera vez los abusos del Ejército japonés durante la ocupación de la península de Corea

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    Fotograma del vídeo hallado por investigadores surcoreanos. (EFE)

    EL PAÍS - EFE - Seúl 11 JUL 2017 - 00:12 CEST
    Investigadores surcoreanos han hallado imágenes de varias mujeres que se cree fueron explotadas sexualmente por el Ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, en el que puede ser el primer vídeo que documenta la existencia de las llamadas "esclavas sexuales". La película, muda, en blanco y negro y de apenas 18 segundos de duración, muestra a siete mujeres de etnia coreana frente a varios soldados estadounidenses y chinos que luchaban contra la ocupación japonesa.

    En las imágenes se ve a una de las mujeres hablando con un soldado chino mientras el resto mira a cámara o al suelo con gesto asustado. Se cree que fueron tomadas en septiembre de 1944 frente a una llamada "estación de confort". Ese eufemismo se utilizaba para denominar los prostíbulos usados por las tropas imperiales niponas. Fueron captadas en la localidad de Sonshan, en la provincia austral china de Yunnan.



    La grabación ha sido localizada por investigadores del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Seúl en los Archivos Nacionales de Estados Unidos. Los investigadores apuntan que las imágenes son similares a las que tomó el sargento estadounidense Edwards C. Fay, autor de unas fotos de esclavas sexuales que vieron la luz en 2000 y que parecen coincidir con lo capturado en la película. Las fotos, tomadas junto al burdel de Songshan, mostraban a varias mujeres, entre ellas Park Young-shim, que antes de fallecer en 2006 se reconoció en las imágenes, donde aparece embarazada.

    Los investigadores presumen que los nombres de las mujeres que aparecen en la película seguramente están en las listas oficiales de mujeres que el Ejército japonés obligó a prostituirse. Se estima que unas 200.000 mujeres, principalmente en China y la península de Corea, fueron forzadas a prestar servicios sexuales a soldados japoneses a partir de los años treinta y, especialmente, en el tramo final de la Segunda Guerra Mundial, concluida en 1945. Hoy solo quedan vivas 38 mujeres dentro de la lista oficial que maneja el Gobierno surcoreano.

    Japón, donde buena parte de la clase política aún cuestiona la existencia de las llamadas "mujeres de confort", acordó a finales de 2015 con el anterior Gobierno surcoreano aportar 1.000 millones de yenes (unos 7,6 millones de euros) para un fondo de compensación para las víctimas. Sin embargo, la asociación que agrupa a las supervivientes denunció que no se la tuvo en cuenta en las negociaciones mientras que el presidente Moon Jae-in, que llegó al poder en mayo, ha indicado que revisará el acuerdo.

    https://internacional.elpais.com/int...00_683762.html

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    • #77
      Re: Historias de la Segunda Guerra Mundial

      Dunkerque: La retirada más gloriosa

      Christopher Nolan reconstruye en 'Dunkerque' la evacuación de 330.000 soldados aliados de las costas francesas en mayo de 1940, al inicio de la Segunda Guerra Mundial


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      Christopher Nolan y sus actores explican 'Dunkerque

      EL PAÍS - ROCÍO AYUSO - Los Ángeles 17 JUL 2017 -
      Se llamó la Operación Dinamo, y consistió en la evacuación de 330.000 soldados aliados de las costas francesas en mayo de 1940, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, cuando Adolf Hitler parecía invencible. En las playas que rodean al tercer puerto mas importante de Francia se quedaron otros 35.000 soldados que acabaron como prisioneros de guerra, pocos para lo que podría haber sido la peor derrota, y que gracias a las escasas bajas acabó bautizándose como "el milagro de Dunkerque".

      De aquel mítico hecho bélico, el londinense Christopher Nolan, a sus 46 años, ha levantado acta en pantalla con Dunkerque, un filme íntimo, cercano e intenso, que sumerge al espectador en aquellos días de mayo y que se estrena en España el próximo viernes. No son palabras que de entrada describan un épico de guerra. Tampoco casan con su autor, un cineasta algo estirado y siempre abotonado hasta en el chaleco que, fiel a los estereotipos, es poco dado a mostrar su afecto. Menos en la pantalla. “Me dicen que Dunkerque es mi película más personal, pero yo prefiero definirlo como un épico intimista”, confiesa. Cada vez más recluido en su obra, no le gusta hablar en público (“Y me niego a dar ruedas de prensa”, apostilla) pero recibe a EL PAÍS en el aeropuerto de Santa Mónica, alejado en su tráiler del despliegue de prensa organizado por los estudios Warner. “Está claro que es mi filme más británico y de algún modo eso lo hace más personal. Sin embargo, siempre me siento íntimamente conectado con todos los que hago”.

      Memento, la saga de Batman, Origen, Interestelar... Nolan no es precisamente conocido por volar bajo. Con todo, en Dunkerque ha tirado la casa por la ventana. Narrada sin apenas diálogo, ha rodado casi el 75% de la película con una cámara para IMAX. Por supuesto, en celuloide. Y aunque se centra en un fragmento de la historia mundial, Nolan se permite jugar con el tiempo -algo habitual ensu estilo- narrando simultáneamente historias que transcurren en tierra a lo largo de una semana, en el mar a lo largo de un día y en el aire a lo largo de una hora. Influido por títulos tan diversos como, entre otros, Avaricia (1924), Alien: el octavo pasajero (1979), Enviado especial (1940), Speed (1994), Carros de fuego (1981) o La batalla de Argel (1966), el realizador niega cualquier ejercicio estilístico. “Nunca he intentado definir mis películas estilísticamente. No les impongo mis gustos”, se defiende. El estilo Nolan, dice, nace con cada guion. “La historia es la que me dice dónde poner la cámara. Y en ese aspecto, Dunkerque es la película más agresivamente subjetiva que he rodado nunca”.

      Nolan asegura que no prepara el rodaje más de lo necesario, tirando poco de storyboards o previsualizaciones. La cámara le dice dónde debe emplazar la siguiente toma, y él se pone justo al lado, así que la lente se siente como si fueran sus ojos. Y los del espectador. “La experiencia nos está enseñando el gran valor de lo analógico. El cine digital es como McDonald's. Siempre sabe igual. Te ofrece uniformidad. Juegas a lo seguro. Pero si quieres una experiencia culinaria, si quieres otra cosa, no te metes en un McDonald's”. Hablando de la calidad del cine analógico, de la increíble resolución de su color, de lo mucho que envuelve una fotografía que es “lo más cercano a cómo los ojos están acostumbrados a ver la realidad”, Nolan levita. Es la experiencia visual, cercana y a la vez épica que quería para una historia que nunca describe como bélica sino como de suspense. “Dunkerque no habla de heroísmo sino de humanidad. Lo único que quieres de estos chavales es que sobrevivan”.

      A estas alturas de su carrera es difícil decirle que no a este realizador. Su acuerdo con los estudios Warner le pueden reportar un sueldo de unos 17,5 millones de euros y un 20% del bruto de una taquilla que según la revista Box Office podría superar los 200 millones de euros solo en EEUU y Canadá. Pero para Nolan su mayor premio es haber filmado la película que quiere ver. Y que solo podrán disfrutar por completo algunos elegidos, aquellos con acceso a las salas IMAX para las que está pensada. El director, en cambio, no se considera un elitista; prefiere describir su forma de hacer cine con el efecto goteo. “Cuando vi La guerra de las galaxias lo hice en un cine de barrio que estaba lejos de tener un sonido Dolby estéreo. Y qué. Me encantó por igual y me empujó a verla en un buen cine. Lo mismo ocurre ahora. No le quiero negar a nadie ver Dunkerque con la mayor calidad posible. Eso sí, estreno una experiencia de la que me gustaría que participara el mayor número posible de personas”, aclara. Aunque está preparado para lo peor. “Si alguien la ve en su teléfono, Dios no lo quiera, también me aseguraré de que tenga la mejor calidad. No todas las presentaciones tienen que ser idénticas”, dice un director que no tiene móvil. Su pasión por el cine, especialmente por Blade Runner, película que le abrió los ojos a este medio, le hace esperar con curiosidad de fan el estreno de Blade Runner 2049. Es un gran admirador de Denis Villeneuve, asegura. “Pero se adentra en terreno sagrado”, afirma, y por primera vez sonríe. “Claro que eso mismo he hecho yo con Dunkerque. Y no hay nada que más admire que la valentía”.



      https://elpais.com/cultura/2017/07/1...01_483647.html

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      • #78
        75 aniversario de la victoria de Stalingrado

        La batalla que decidió el futuro de Europa en la Segunda Guerra Mundial

        El Nacional - Barcelona. Viernes, 2 de febrero de 2018
        Cerca de 30.000 personas han acudido al desfile militar en la ciudad rusa de Volgogrado, antigua Stalingrado, para conmemorar el 75 aniversario de la victoria soviética en la mayor y más sangrienta batalla de la historia, que cambió la suerte de la Segunda Guerra Mundial. Más de 1.400 uniformados, decenas de blindados y sistemas de armamento pesado desfilaron por la plaza de los Combatientes Caídos, sobrevolada por más de 40 aviones y helicópteros de combate.

        También acudieron a la parada como invitados delegaciones de decenas de países, entre ellos Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica, Serbia y la República Checa. Está previsto que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, visite a lo largo del día el memorial de la batalla de Stalingrado, conocido por Mamáev Kurgán y que está presidido por la gigantesca estatua de la Madre Patria, donde hará una ofrenda floral en la Sala de la Gloria Militar.

        En julio de 1942, la ciudad que recibió su nombre del líder soviético, Iósif Stalin, estaba a punto de caer en manos de las tropas de Hitler, por lo que Moscú tuvo que movilizar a cientos de miles de reclutas sin experiencia en combate que apenas duraban en pie 24 horas bajo el infernal bombardeo alemán. Como resultado, los alemanes se vieron empujados a una batalla callejera, una lucha cuerpo a cuerpo entre las ruinas de la ciudad, para la que no estaban equipados y en la que su supremacía en tanques y aviones perdió todo valor.

        La consecuencia fue que la ciudad, de poco más de medio millón de habitantes en aquella época, prácticamente desapareció bajo los bombardeos alemanes, y en sus calles y en los alrededores perecieron más de dos millones de soldados soviéticos y alemanes. El 2 de febrero 1943, una veintena de generales alemanes con el mariscal de campo Friedrich von Paulus a la cabeza se rindieron con sus tropas al Ejército soviético tras 200 días y noches de lucha sin cuartel a orillas del Volga.

        https://www.elnacional.cat/es/cultur...35131_102.html

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        • #79
          Brillantes soldados del Ejército Rojo que tenían apellidos igual a jerarcas nazis



          Las tropas soviéticas atacando las defensas alemanas durante la Gran Guerra Patriótica. Todo el pueblo se levantó para derrotar a Hitler, incluso aquellos que compartían apellidos con líderes del III Reich.

          Hubo algunos soldados soviéticos que, no teniendo nada que ver con los nazis alemanes, tuvieron la gran desgracia de compartir apellidos con los malvados líderes del Tercer Reich. Incluyendo a Hitler

          En julio de 1941, los alemanes estaban en la ofensiva en el frente oriental. Avanzaban rápidamente, convirtiendo a su paso en cenizas aldeas enteras quemadas. Adolf Hitler se sentía satisfecho y esperaba la pronta victoria. El 4 de julio dijo: “El enemigo prácticamente ha perdido la guerra”.

          Al otro lado del frente, sin embargo, otro Hitler no estaba de acuerdo con su infame tocayo. Semión Hitler, un judío ucraniano que había servido en el Ejército Rojo como operador de ametralladora desde 1940, hizo todo lo que pudo para evitar que Alemania ganara, como muchos otros millones de soviéticos.

          EL CAMARADA HITLER



          Semión Hitler, un valiente soldado soviético que no escatimó esfuerzos para defender a la Patria de los soldados de Adolf Hitler.


          “El soldado del Ejército Rojo Hitler no era un fan del hombre con el mismo apellido”, ha descrito irónicamente Borís Akunin, escritor e historiador ruso. “¡Él solía disparar a los enemigos con su ametralladora gritando ‘Heil Hitler!’”.

          De hecho, Semión Hitler fue tan bueno en disparar a alemanes que incluso fue condecorado por su valentía, y eso que para premiar a un ‘Hitler’ en aquellos días, sus comandantes se necesitaron armar de coraje.

          Como se puede comprobar en los archivos, “durante ocho días el camarada Hitler eliminó al enemigo con el fuego de sus disparos” (desde una trinchera). La situación era más que nefastas: los alemanes habían atravesado las defensas soviéticas cerca de Tiráspol (ahora Moldavia/Transistria), habían rodeado la unidad de Semiónn Hitler y habían matado a casi todos los soldados. Herido, Hitler permaneció solo pero “continuó disparando hasta que se quedó sin munición”.

          Después de eso, se arrastró durante 10 kilómetros para regresar junto a sus compañeros soldados. Hitler ni siquiera tiró su ametralladora, aunque seguramente era pesada y carecía de munición; pero el soldado no quería que los alemanes se quedaran el arma.

          Condecorando por valentía


          El comandante del batallón de Semión Hitler, como se pudo leer en la web rusa EG.ru, estaba preocupado por la condecoración de este soldado. “Por un lado, su acto de valentía estaba fuera de toda duda; por el otro, podría ser peligroso firmar un documento que distinguiera a un hombre con ese apellido, especialmente en tiempos de guerra”. Pero prevaleció el sentido común: el general Gueorgui Sofrónov, que dirigía el Ejército Costero Separado, firmó personalmente el documento otorgándole a Semión Hitler una medalla, “Al Valor”.

          Después de esta condecoración, Semión continuó sirviendo a su Patria. Desafortunadamente, no vivió para ver el final victorioso de la Gran Guerra Patria en Berlín. En junio de 1942, menos de un año después de su acto de valentía, Semión resultó muerto defendiendo la ciudad de Sebastopol. Después de la guerra, la familia de Semión cambió su apellido a Hitlev y pronto dejó la URSS para emigrar a Israel.

          Extrañas coincidencias

          La historia sólo conoce a un Hitler que luchase por la URSS en el campo de batalla, pero había muchos otros soldados con nombres nazis que se comportaron heroicamente y fueron condecorados por el Ejército Rojo. Por lo general, se trataron de personas de origen alemán o judío. Por ejemplo, en 1944, Nikolái Göring, el hombre que compartía apellido con el Mariscal alemán del Aire Hermann Göring, recibió la Orden de la Estrella Roja por capturar a un comandante de pelotón de la División Panzer de las SS, ‘Totenkopf’, y llevarlo a territorio soviético a pesar de los disparos de ametralladora.


          Soldados soviéticos luchan en el muelle de Grafskaia (Sebastopol).


          Otro Göring más, Yákov, que sirvió como médico en Bielorrusia en enero y febrero de 1945, logró su Orden de la Guerra Patriótica por evacuar a más de 1.500 soldados soviéticos heridos del campo de batalla, sin dejar a ningún hombre atrás, durmiendo o descansando apenas. Como muchos otros Görings soviéticos, Yákov era judío, a diferencia de su tocayo, que fue responsable del Holocausto en gran medida.

          Mientras que Rudolf Hess, el secuaz de Hitler que fue arrestado en Gran Bretaña en 1941, dedicó su vida a la causa nazi, Nikífor Hess, un oficial soviético, no escatimó esfuerzos en matar nazis. En septiembre de 1942, lideró su pelotón en una ofensiva, matando a solas a siete combatientes enemigos. Recibió la Orden de la Estrella Roja. La misma condecoración fue recibida por Alexánder Bormann, con el mismo apellido de Martin Bormann, jefe de la Cancillería del Partido Nazi y secretario de Hitler.

          El Bormann soviético lideró la fuerza aérea en un ataque soviético que destruyó más de 850 vehículos enemigos y 3.600 soldados durante varios meses. Como demuestra la historia, compartir apellidos con alemanes ciertamente no hizo a los ciudadanos soviéticos menos patrióticos y ansiosos de luchar por su tierra.


          Rusia Mas allá de los titulares
          Editado por última vez por BND; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/1180-bnd en 29/03/2018, 09:42.

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          • #80
            Hallan los restos de un rarísimo submarino nazi




            Submarino alemán Wilhelm Bauer, del Tipo XXI, similar al hallado hundido por investigadores del Museo Jutland. Foto: El Clarin.com

            Investigadores del Museo Jutland, especializado en guerra naval, ubicado en Thyboron, Dinamarca, hizo un notable descubrimiento durante su búsqueda continua de naufragios en el Mar del Norte y en el estrecho de Skagerrak: encontró los restos del muy particular submarino alemán U-3523, hundido sobre el final de la Segunda Guerra Mundial.

            El U-3523 fue hundido por bombas de profundidad en el estrecho de Skagerrak por un avión B24 Liberator británico el 6 de mayo de 1945. El día anterior, las fuerzas alemanas en Dinamarca, el noroeste de Alemania y los Países Bajos se habían rendido, y el submarino no estaba en una acción de guerra, aunque probablemente estaba huyendo.

            Detalla el Museo Jutland en un comunicado que esta embarcación era uno de los entonces nuevos y altamente avanzados submarinos Tipo XXI, que podrían haber revolucionado la guerra submarina si se hubieran fabricado suficientes a tiempo. Pero solo dos ingresaron al servicio activo, y ninguno de ellos llegó a participar de una batalla.

            Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se extendieron muchos rumores sobre altos jefes nazis que huyeron en submarinos y llevaron el oro nazi a un lugar seguro: el U-3523 alimentó esos rumores. Los Tipo XXI eran los primeros submarinos que podían navegar sumergidos durante un tiempo prolongado, y el U-3523 tenía un alcance que le habría permitido navegar sin emerger hasta Sudamérica. Sin embargo, nadie sabe si este era el destino del submarino, y nadie sabe tampoco si la embarcación llevaba objetos de valor o pasajeros a bordo además de los 58 tripulantes, todos los cuales murieron.

            Las señales que indicaron la presencia del U-3523 en las profundidades aparecieron en una pantalla durante una exploración del fondo marino que investigadores el Museo Jutland realizaban a diez millas náuticas (18,5 km) al norte de la ciudad danesa de Skagen.

            Lo más inusual del hallazgo es que toda la parte delantera del submarino está enterrada en el lecho marino. La nave se encuentra a 123 metros de profundidad, por lo que será muy difícil acceder a ella, detalla el museo.

            El U-3523 fue hallado a unas 9 millas náuticas (16,6 km) al oeste de la posición en que fue reportado por el bombardero británico que lo atacó.

            En la actualidad, solo hay un submarino tipo XXI preservado. Se encuentra como un barco museo en el puerto frente al Museo Marítimo Alemán en Bremerhaven.

            (Tomado de El Clarin.com)

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            • #81
              Por si cabía alguna duda de que los ingenieros alemanes estaban 5 páginas adelante del resto... la nave que marcó el camino a la siguiente generación de submarinos

              Desde el Sturmgewerh 44, pasando por los tanques, los primeros jets a reacción con alas en flecha, los submarinos "a turbina", hasta las V2 (padres de los ICBM), no les quedó nada por adelantar

              Menos mal que no tenían la capacidad industrial de Estados Unidos o la Unión Soviética. De otra manera no hubiera habido cómo pararlos (en el caso de la lacra del nazismo)

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              • #82
                Originalmente publicado por Tiburón Ver Mensaje
                Por si cabía alguna duda de que los ingenieros alemanes estaban 5 páginas adelante del resto... la nave que marcó el camino a la siguiente generación de submarinos

                Desde el Sturmgewerh 44, pasando por los tanques, los primeros jets a reacción con alas en flecha, los submarinos "a turbina", hasta las V2 (padres de los ICBM), no les quedó nada por adelantar

                Menos mal que no tenían la capacidad industrial de Estados Unidos o la Unión Soviética. De otra manera no hubiera habido cómo pararlos (en el caso de la lacra del nazismo)
                Indudablemente su límite estuvo ahí...sumado al limitado abastecimiento de materias primas...(algo que en los rusos y americanos era prácticamente inagotable dado sus riquezas y vastos territorios). Sin esos problemas y limitaciones, la historia de la IIº GM se hubiera escrito de otra manera indudablemente

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                • #83
                  Y también a que sus industrias eran bombardeadas mientras las de EEUU y Rusia que las habían mudado hacia los Urales no podían ser alcanzadas por los bombarderos nazis, que por otro lado carecía de suficientes bombarderos pesados cuatrimotores de largo alcance como el FW 200 Cóndor

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                  • #84
                    U-977



                    U-977, rendido en Argentina el 17 de agosto de 1945 - U-977: el misterio del submarino nazi en el que Hitler «pudo escapar» en secreto de Alemania

                    Laureano Clavero y Pere Cardona escriben «Segunda Guerra Mundial. 10 historias apasionantes», una obra en la que investigación y archivo se unen para desvelar hechos insólitos de la contienda

                    Entre las historias incluidas en la obra destaca la de dos sumergibles que se rindieron en Argentina y cuya carga, a día de hoy, sigue siendo un misterio. Uno de ellos, el comandado por Heinz Schäffer, se mantuvo durante años en el punto de mira acusado de haber llevado al «Führer» hasta Argentina


                    «German submarine». «Submarino alemán», vaya. Estas fueron las palabras que, el 10 de julio de 1945, recibieron las autoridades portuarias de Mar del Plata (en la costa norte de Argentina). A continuación, y en las aguas de la misma región en la que debía personarse el «ARA San Juan» hace aproximadamente una semana, se dejó ver la gigantesca silueta del U-530. Uno de los «lobos grises» del recientemente caído Tercer Reich. Con todo, esta mole de 76 metros de eslora no llegaba con la intención de plantar batalla, sino de rendirse. La razón era sencilla: el país había mantenido una buena relación con Alemania durante la contienda, y en él serían mejor considerados que en otras como la Francia de la «Resistance».

                    Por si aquella situación no fuera lo suficientemente llamativa, en poco más de un mes volvió a repetirse cuando se alzó desafiante sobre las aguas de Mar del Plata el U-977, un sumergible tipo VII-Ccomandado por Heinz Schaffër (de apenas 25 años cuando, a día de hoy y según la Comisión Europea, los españoles se independizan a los 29). En las jornadas posteriores, y al igual que su colega, el capitán germano (recordado por una característica foto en la que luce un bigotillo típico de la Primera Guerra Mundial) fue sometido a un severo interrogatorio en el que se le acusó, incluso, de haber ocultado al mismísimo «Führer» en las bodegas de su nave para salvarle del terror rojo de Stalin.

                    «Fui conducido ante un grupo de altos oficiales anglo-americanos que integraban una comisión investigadora especialmente enviada a Argentina para poner en claro el “misterioso caso del U-977”. Estos señores eran obstinados: “¡Usted ha ocultado a Hitler! ¡Díganos ya! ¿Dónde se encuentra?”», afirmó posteriormente el mismo Schäffer.
                    Nunca se demostró que el «Führer» hubiese arribado a Argentina en submarino. Sin embargo, fue una idea recurrente que el jovencísimo capitán ayudó -sin pretenderlo- a expandir con sus palabras. A pesar, no obstante, de que intentó acallarla después: «Como ya no podía decirles nada más de lo que ya había declarado a los argentinos, se pusieron impacientes, pues el viaje de mi submarino seguía suscitando vivos comentarios y grandes titulares».


                    Heinz Shäffer

                    Independientemente de que el «Führer» se escondiera o no en sus bodegas, la realidad sigue superando a la ficción. Y es que, tanto el U-530 como el U-977 pusieron de manifiesto cómo dos sumergibles tenían la capacidad de escapar de los aliados, recorrer más de 10.000 kilómetros y emerger en Argentina sin ser descubiertos. «Si ahora está siendo casi imposible para las autoridades encontrar al “ARA San Juan” con todos los medios tecnológicos de los que disponemos, solo hay que imaginar lo difícil que sería al final de la Segunda Guerra Mundial» explica, en declaraciones a ABC, Laureano Clavero (director de cine, autor y fundador de MIRASUD Producciones). Su colega, Pere Cardona (divulgador histórico, creador de la popular página «Historias Segunda Guerra Mundial» y coautor, junto al argentino, de «El diario de Peter Brill»), es de la misma opinión.

                    Estos dos fogueados autores saben de lo que hablan. No en vano la historia del U-530 y el U-977 es una de las han investigado pormenorizadamente para su nuevo libro: «Segunda Guerra Mundial. 10 historias apasionantes» (Ediciones Oblicuas, 2017). Una obra que recoge otros nueve hechos tan curiosos como la participación de la mafia del lado aliado en la contienda o los intentos de fuga del castillo de Colditz.

                    «Se ha especulado mucho sobre la carga que podía llevar el U-977. Se habla de piedras preciosas, jerarcas u obras de arte», añade Clavero. Lo cierto es que no sería extraño que hubiese portado desde cuadros hasta esculturas, pues -como bien señala Cardona- los germanos robaron cientos de estos objetos a partir de 1939.

                    Rendición alemana


                    Un 8 de mayo de 1945. Fue exactamente en ese punto en el que comenzó nuestra historia. Y es que, en esa fecha Karl Dönitz (sexto «gran almirante» y sucesor de Adolf Hitler) capituló definitivamente ante los aliados. Aquel día no solo ordenó a las tropas que combatían en tierra firme que cesaran las hostilidades, sino que también estableció que los escasos «lobos grises» que todavía permanecían bajo las aguas detuviesen su caza. Ya fuera por mandato del antiguo mandamás de la «Kriegsmarine», o porque a cada capitán le salió del periscopio, lo cierto es que, posteriormente, los capitanes de los submarinos germanos comenzaron la conocida como operación «Regenbogen» o «Arco iris».

                    ¿En qué consistía «Regenbogen»? Extraoficialmente, en que los capitanes de los «lobos grises» saliesen de sus bases, navegasen hasta aguas profundas y, finalmente, hundiesen sus propios «U-Boot» para mantener intacto el honor de la «Kriegsmarine». De esta guisa se marcharon al fondo del mar un total de 232 submarinos (según afirman Miguel del Rey y Carlos Canales en «Una jauría de lobos. Submarinos, 1918-1945»).

                    Karl Döenitz



                    Todo este operativo, no obstante, se llevó a cabo desoyendo a los aliados, que habían ordenado a los germanos -según aparece recogido en la revista de divulgación argentina «Todo es historia» (número de 1972)- «subir a la superficie», izar la «bandera o pendón negro», informar de su posición en un «lenguaje claro a la estación inalámbrica más cercana» y navegar hasta el puerto más cercano con los torpedos desarmados.

                    Con todo, «Arco iris» fue una operación clandestina. Y es que, oficialmente Dönitz se limitó a enviar el siguiente mensaje a las tripulaciones de los «U-Boote»: «La continuación de la lucha es imposible desde las bases que nos quedan. Hombres de los submarinos, sin quebrantar vuestro marcial coraje, deponéis las armas después de una lucha heroica sin igual». Hacia Argentina


                    Con esa orden se levantó el capitán Schäffer, un joven oficial que posteriormente se definió como «uno de los ignorados jóvenes sobrevivientes alemanes de la Segunda Guerra Mundial», en el U-977. Sin embargo, al «Oberleutnant» no le convenció lo de hundir su caballo de batalla submarino. Por ello, reunió a la tripulación y les explicó la idea que le rondaba la mollera: escapar hasta Argentina (a más de 10.000 kilómetros). ¿Por qué a esta región? Simplemente, por las buenas relaciones que el país había mantenido con Alemania.

                    En una extraña muestra de democracia no muy habitual en la «Kriegsmarine», el oficial llevó a cabo una votación entre sus compañeros para establecer el destino que debían correr tanto ellos, como el sumergible.

                    El resultado fue (tal y como el propio Schäffer explicó en sus memorias) de 30 votos a favor de dirigirse hasta Argentina, 2 de poner proa hacia España y 16 de regresar junto a sus familias. La decisión estaba tomada. Con todo, Schäffer volvió a demostrar un sentido democrático inusitado al permitir a aquellos que lo deseasen desembarca en Bergen (Noruega) de forma clandestina el 10 de mayo. Posteriormente, el U-977 se dirigió a aguas de Gibraltar y, desde allí, inició camino hasta el Nuevo Mundo. No había sido el único. Al fin y al cabo, poco antes había hecho algo similar Otto Wermuth, a los mandos del U-530.
                    U-530 el otro submarino alemán que se rindió en Mar del Plata


                    Fue precisamente Wermuth quien arribó el 10 de julio de 1945 a la base del Mar del Plata para rendirse. Y todo ello, para el asombro de las autoridades portuarias argentinas, que no pudieron creerse el mensaje que, en mitad de la noche, les informó de aquella curiosa visita: «Submarino alemán, submarino alemán». La noticia pilló también por sorpresa al mundo, como bien quedó claro en una noticia publicada por el diario inglés «Star»: «El gobierno británico está perpelejo por el anuncio de que un submarino alemán se ha rendido a las autoridades argentinas en Mar del Plata, habiéndose solicitado una información detallada».

                    Otro tanto sucedió con Schäffer un mes después. Aunque hay que señalar que, para entonces, la armada argentina ya estaba sobre aviso de la llegada de un submarino gracias al teniente de fragata Héctor Migone, quien ya había detectado al sumergible durante una patrulla con su avión Cóndor. En todo caso, así narro el joven a los mandos del U-977 la rendición de su nave el 17 de agosto de 1945: «Ha amanecido. El sol radiante brilla en el cielo. Se puede distinguir la costa argentina a través de los prismáticos. […] La tripulación completa del submarino está reunida en el puente. Nadie tuvo la oportunidad de desembarcar secretamente durante la noche. […] Estando fue de la zona de tres millas, transmitimos señales luminosas». Interrogatorios


                    Para cuando los submarinos arribaron a la costa argentina, medio mundo se preguntaba si Hitler había fallecido o no en Berlín. Así quedó claro en multitud de documentos como una conversación transcrita posteriormente entre Stalin y Harry Hopkins, enviado especial del presidente Harry Truman.

                    Según explica Eric Frattini en «¿Murió Hitler en el búnker?», el líder soviético llegó a desvelar al político norteamericano que, según su parecer, «Hitler no está muerto, está oculto en algún lugar». De la misma opinión era el mariscal Zhukov quien, el 9 de junio de 1945, determinó que no se había «descubierto ningún cadáver que pueda ser definitivamente identificado como el de Hitler». Y lo mismo sucedió en los medios de comunicación como el «Star», que en verano de 1945 publicó: «Siembre se expresaron dudas acerca de la suerte corrida por Hitler y son muchas personas las que se resisten a creer la información sobre su muerte».

                    Con estos antecedentes, a ningún miembro de la tripulación del U-530le resultó extraño que, en el interrogatorio posterior a su llegada, las autoridades les preguntaran insistentemente por la posible llegada de Hitler a Argentina en su nave. Los marinos lo negaron. Para sustentar su respuesta señalaron que el «U-Boot» había salido de la base de Kiel el 19 de febrero, mucho antes de que el «Führer» y Eva Braun decidieran acabar con su vida en el búnker de la Cancillería. A pesar de todo, el submarino fue registrado, lo que permitió descubrir quefaltaba un bote salvavidas, un hecho que avivó de nuevo la teoría de la conspiración en los diarios internacionales.


                    Otro tanto ocurrió en agosto tras la llegada de Schäffer y el U-977. Con la diferencia de que, en este caso, el oficial germano dejó sobre blanco el cuestionario al que fue sometido: «Un día recibí una sorpresa. Fui conducido ante un grupo de altos oficiales anglo-americanos que integraban una comisión investigadora especialmente enviada a Argentina para poner en claro el “misterioso caso del U-977”. Estos señores eran obstinados: “¡Usted ha ocultado a Hitler! ¡Díganos ya! ¿Dónde se encuentra?”. Como yo no podía decirles nada más de lo que ya había declarado a los argentinos, se pusieron impacientes, pues el viaje de mi submarino seguía suscitando vivos comentarios y grandes titulares en los diarios».

                    A su vez, tanto los capitanes del U-530 como del U-977 afirmaron que no habían hecho ninguna parada en la costa argentina antes de arribar a Mar del Plata. De hecho, el mismo Schäffer destacó en su momento que le había resultado imposible.

                    «Nadie tuvo la oportunidad de desembarcar secretamente durante la noche. La distancia era demasiado grande. Algunos tripulantes rondaban con la idea de evadirse en el caso de llegar en horas de la noche. ¿Cómo podríamos demostrar que, aparte de los miembros de la tripulación, no bajaron a tierra, ciertos personajes buscados?». ¿Desembarcos clandestinos?


                    En este punto es en el que comienza la investigación de Clavero y Cardona. Y es que, en base a entrevistas llevadas a cabo en las cercanías de Mar del Plata, han llegado a la conclusión de que los oficiales del U-530 y el U-977 mintieron vilmente.

                    «A los dos capitanes se les hizo un interrogatorio que fue publicado. Y, tras analizarlo, se puede ver que tuvieron contradicciones. La realidad es que cuando se entregaron en ambas naves faltaban botes salvavidas, tripulación, libros de bitácora... Además, tras varios años de análisis y de buscar en la zona, hemos hallado a varios supervivientes que confirman que, en esos meses, algunos germanos llegaron a las costas bajo un total secretismo», señala el autor argentino a ABC. Con todo, ambos están de acuerdo es que es casi imposible que uno de ellos fuese Adolf Hitler.

                    Uno de los testigos a los que los autores se refieren es Osvaldo Aramendi, a quien entrevistaron en 2007 -cuando sumaba 86 años-. En palabras de Clavero, este anciano disponía de una casa en Mar del Sud (ciudad ubicada a 70 kilómetros de Mar del Plata y, por entonces, con una escasa población). Fue precisamente en ese punto en el que vislumbró algo que se quedó grabado en su memoria allá por 1945: «Tendría unos quince años y estaba en las dunas de la playa cuando, de repente, emergió una torreta en el mar, a unos 150 metros de la costa». Según les desveló este testigo, fueron muchos los que se acercaron a la playa para fijar sus ojos en aquella mole. Pero, para su desgracia, aquel gigante de metal no volvió a dejarse ver. «Días más tarde, nos enteramos de que dos submarinos alemanes se habían rendido», les añadió.


                    Declaración de Eickenberg

                    Sin embargo, los testimonios de los que más orgullosos se encuentran son los de las hijas y la nieta de Karl Gustav Einckenberg, un empresario germano afincado en Mar del Sud que, a finales de la contienda, se convirtió en una de las piedras angulares de la red que permitió hacer llegar hombres y diferentes materiales desde la Alemania nazi hasta Argentina mediante los «lobos grises».

                    Este germano contrató, en palabras de los autores, un velero que recibía a los submarinos en las cercanías de la costa, recogía la carga destinada a los nazis ubicados en la zona y, finalmente, volvía a su hogar. Posteriormente, y gracias a una serie de camiones, los soldados y las mercancías eran llevadas hasta la hacienda de nuestro protagonista, llamada «El Porvenir».

                    Según el investigador, las hijas y la nieta de Einckenberg les corroboraron las andanzas del colaboracionista. «La leyenda siempre existió. Pensamos que tenía que haber algo de verdad en ella y nos dedicamos a entrevistar a testigos directos o indirectos de la llegada de submarinos. El investigador Julio Mutti también nos ofreció muchísima documentación de primera mano sobre ello», añade.

                    A su vez, han tenido acceso a antiguos trabajadores de la hacienda que les han señalado que, en ella, se escondieron germanos al final de la Segunda Guerra Mundial. «Hemos podido entrevistar a un testigo que entonces tenía diez años. Nos ha desvelado que, en varias ocasiones, su prima Charra llevó comida a unas dependencias de la hacienda en la que había unos “hombres extranjeros” que no le permitieron ver. Solo pudo saber que eran alemanes», añade Clavero a ABC.

                    En palabras de Clavero y Cardona, este testigo les contó que uno de esos extraños viajes a la hacienda se sucedió en los días previos a que el U-530 y el U-977 arribaran a las costas argentinas. «Está claro que hubo desembarcos, pero a día de hoy todavía no se sabe qué, o a quién, llevaron a tierra. Posteriormente Einckenberg fue traicionado por uno de sus colaboradores y estuvo un año en prisión. Según los testimonios, para encubrir una gran operación... ¿Cuál era? De momento, es imposible saberlo», completa el argentino a este diario.

                    Con todo, el también director de documentales es tajante: «Si me preguntas mi opinión personal, te diré que no creo que trajeran a Hitler. Pero sí pudieron llevar a algún jerarca. Según nos han desvelado, se cree que su cargamento pudo ser hasta de piedras preciosas». ¿Arte?


                    ¿Qué diantres llevaban el U-530 y el U-977 en su interior? Si es que portaban algo... Las respuestas se acumulan por decenas. De hecho, Clavero afirma que los comandantes incluso podían atesorar obras de arte. Algo que no resultaría raro pues, como bien explica Cardona a ABC, los nazis se hicieron con cientos de ellas en su avance inexorable a través de Europa.

                    «Aunque compraron algunas con la venta de objetos como sellos con la efigie de Hitler, la mayoría las saquearon directamente. El mayor ladrón fue Hermann Göring, que engrosó su colección personal durante la Segunda Guerra Mundial siguiendo al ejército y dando indicaciones a los nazis de qué museos debían robar», completa el fundador de «Historias Segunda Guerra Mundial».

                    Después de que los aliados iniciasen su avance a través de Europa, los alemanes se encontraron de golpe con dos problemas: cubrir aquellos tesoros de los bombardeos enemigos y llevarlos de vuelta a Alemania para que no fuesen recuperados. «Al final, terminaron escondiéndolas en emplazamiento como las minas de sal de Altaussee. Allí se hallaron, tras la contienda, cuadros de pintores como Picasso, Miguel Ángel... Sucedió lo mismo en otros emplazamientos como el castillo de Neuschwanstein», completa el divulgador histórico.


                    ABC















                    Comentario


                    • #85
                      La verdad sobre el mito de la Resistencia francesa: un relato para tapar las vergüenzas de la guerra

                      «La Résistance» fue equiparada de forma poco precisa al incansable coraje del Armia Krajowa en Polonia, a la tenacidad de los guerrilleros griegos o a la audaz actividad de los partisanos yugoslavos


                      ABC - César Cervera - 10 - 07 - 2018

                      Junto a los descamisados revolucionarios asaltando la fortaleza de la Bastilla, en 1789, o las barricadas atravesadas en las calles de París en 1848, la imagen de los miembros de «La Résistance», ataviados con boinas y brazaletes combatiendo a los nazis por los bosques bretones, ocupa un lugar preferente en la vinculación histórica de los franceses como pueblo centinela de la libertad. No obstante, la realidad de Francia durante la II Guerra Mundial fue otra muy distinta al mito que hoy pervive. La Resistencia francesa se antojó escasa frente a un régimen que contó con gran respaldo por parte de los grupos dirigentes franceses, ya fuera por miedo o por interés político.

                      El Gobierno de Francia, humillado por Hitler

                      A diferencia de lo ocurrido en la Primera Guerra Mundial, la red de fortificaciones y trincheras sirvió de poco frente al implacable avance de los tanques nazis en 1940. Desde el final del periodo conocido como «guerra de broma», el 10 de mayo de 1940, los alemanes invadieron Luxemburgo, Bélgica, los Países Bajos y Francia en cuestión de mes y medio. Tras fracasar la operación conjunta de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) y el Ejército Francés en el norte de Bélgica, que precipitó una de las mayores evacuaciones de la Historia en Dunkerque, Francia se vio obligada a firmar un armisticio con Alemania el 22 de junio de 1940 que condujo a la ocupación directa alemana de París y de dos tercios de Francia.

                      Como muestra de humillación, Adolf Hitler impuso que el documento se firmara cerca de Compiègne, ya que allí se había firmado el armisticio con Alemania en la Primera Guerra Mundial. Ordenó, además, que se trajera el mismo vagón de ferrocarril donde se había firmado aquel armisticio y se colocó en el mismo lugar donde había estado en 1918.

                      La zona libre se presentaba como un estado independiente al poder alemán, pero en realidad la estrecha colaboración entre el gobierno de Pétain y la Alemania nazi reducía a mínimos su autonomía

                      El mariscal Philippe Pétain, el gran héroe nacional en la Primera Guerra Mundial, asumió el gobierno de la supuesta zona libre francesa, con sede en el sudeste de Francia, conocida como la Francia de Vichy. Además de héroes militares del calibre de Pétain, políticos franceses como Pierre Laval –antiguo miembro del partido socialista francés–, numerosos intelectuales y artistas, y una buena parte de los poderes franceses apoyaron la presencia nazi no solo en el sudeste, sino en la zona directamente ocupada. La derecha ultraconservadora vislumbró la ocasión perfecta para emprender una revolución nacionalista que impugnara los principios ilustrados de la acontecida en 1789.

                      En apariencia, la zona libre se presentaba como un estado independiente al poder alemán, pero en realidad la estrecha colaboración entre el gobierno de Pétain y la Alemania nazi reducía a mínimos su autonomía. Así y todo, Vichy perdió la poca independencia de la que disponía después de que la «zona no ocupada» fuera invadida por tropas alemanas e italianas el 11 de noviembre de 1942, con lo cual las tropas de la Wehrmachtdesplazaron del mando a la administración civil francesa.

                      Mientras el país era gobernado desde Berlín, se organizaron dispersos núcleos clandestinos contra la invasión extranjera. El sabotaje de las líneas de suministro militar, las operaciones militares de bajo impacto contra las tropas de ocupación y las fuerzas del régimen de Vichyy la difusión de una amplia prensa clandestina fueron las principales actividades de «La Résistance», que, a través de los conocidos como maquis, afianzaron su área de acción sobre las zonas montañosas de Bretaña y del sur de Francia.

                      Estos grupos clandestinos, sin embargo, solo llegaron a movilizar al 2 o 3% de la población francesa en su periodo de mayor actividad. Una cifra escasa frente al colaboracionismo reinante y el sorprendente silencio de muchos grupos políticos como los comunistas. Antes de entrar en la resistencia contra la ocupación nazi, el PCF prefirió adoptar la línea oficial del pacto germano-soviético entre Stalin y Hitler. Solo cuando Hitler ordenó atacar la URSS, el Partido Comunista Francés sumó sus fuerzas a la Resistencia.


                      Charles de Gaulle, en Londres


                      Además de implicar a un porcentaje bajo de la población, que se elevó solo cuando el balance de fuerzas europeas empezó a perjudicar a los alemanes, el impacto militar de las acciones de la Resistencia francesa ha sido estimado por los expertos en el conflicto mundial como muy limitado, más allá de que obligara a los germanos a movilizar a la Gestapo en persecución de estos grupos disidentes. «Qué valientes eran los chicos de la Resistencia Francesa. Los pobrecillos se hincharon a oír canciones de Maurice Chevalier», resumió con humor el cómico Woody Allen sobre la escasa incidencia de estas milicias.

                      En esta misma línea, el periodista Alan Riding en su ensayo «Y siguió la fiesta» y el historiador Robert Paxton en su libro «Vichy France: Old Guard and New Order», entre otros autores, han evidenciado que la Resistencia Francesa apenas fue una brisa comparada con la ventisca kamikaze del levantamiento del gueto de Varsovia, el incansable coraje del Armia Krajowa en Polonia, la tenacidad de los guerrilleros griegos y soviéticos o la efectiva audacia de los partisanos yugoslavos. Fue, de hecho, la actividad propagandística del carismático Charles de Gaulle la que equiparó la oposición de su país a la mostrada en otros rincones de Europa.

                      Charles de Gaulle busca tapar el oprobio

                      En paralelo a la tímida resistencia surgida en el interior de Francia, el general Charles de Gaulle fundó en su exilio en Londres el movimiento «Francia Libre» en contra del gobierno de Vichy. Tras una rápida campaña militar dirigida por el general Georges Catroux, la Francia Libre se adueñó del África Ecuatorial Francesa a finales de 1940. Este golpe de mano extendió pronto su influencia a la colonia francesa del Camerún, que también se unió a la Francia Libre. Como hábil propagandista, Charles de Gaulle unió sus fuerzas con la Resistencia interior y llamó desde el territorio conquistado en África a la población de Francia a sumarse a la lucha.

                      La resistencia interna no fue apenas relevante desde el punto de vista militar hasta los últimos compases del conflicto, pero su progresiva implantación en las masas populares, rurales y urbanas contribuyó a crear un ambiente hostil contra las tropas germanas que, con cada acción de sabotaje, iba minando un poco más la moral alemana. Al final del conflicto, las fuerzas de la Resistencia pudieron desempeñar un papel activo en la liberación de su país. Tras el desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944, liberaron, sin intervención del Ejército aliado, toda la parte de Francia situada al sur y oeste del Loira y del Ródano, después de haber reconquistado Córcega en 1943. Participaron, asimismo, en otros frentes junto a los ejércitos angloamericanos para liquidar los últimos rescoldos controlados por los alemanes.

                      El astuto movimiento de De Gaulle emplazó a la mayor parte de la población del lado de la Resistencia durante la guerra y sirvió para neutralizar el peligroso cariz comunista que había adquirido el movimiento en su último año

                      Al finalizar la guerra, De Gaulle regresó convertido en un héroe nacional para presidir el Gobierno Provisional de Francia. Pese a que aprobó la ejecución de destacados colaboracionistas, como el primer ministro Laval o el escritor Robert Brasillach, las prioridades del líder galo pasaron por correr un tupido velo sobre la actuación de su país en la guerra. El líder francés usó para ello el mito de la fiera Resistencia francesa, que bajo ningún concepto claudicó frente a las malvadas fuerzas extranjeras. Desde el punto de vista político, esta decisión alineó definitivamente a Francia entre las potencias vencedoras cuando, en realidad, había sido derrotada junto a Alemania.

                      Asimismo, el astuto movimiento de De Gaulle emplazó a la mayor parte de la población del lado de la Resistencia durante la guerra y sirvió para neutralizar el peligroso cariz comunista que había adquirido el movimiento en su último año, precisamente cuando más había crecido en tamaño. Evitó de una tacada que la minoría de franceses que se comprometió con la Resistencia reclamase derechos de vencedor, como podía ocurrir en el caso de los que militaban en el Partido Comunista, frente la mayoría de franceses que colaboró o se mantuvo en un segundo plano durante la ocupación.

                      https://www.abc.es/historia/abci-ver...5_noticia.html

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                      • #86
                        Heroica leyenda de Spitfire fallece a los 96 años: Geoffrey Wellum




                        Líder de escuadrón de la Royal Air Force de la Segunda Guerra Mundial, piloto de Spitfire el conocido Geoffrey Harris Augustus Wellum, murió. Tenía 96 años y 11 meses.

                        Geoffrey Wellum era un tesoro venerado de la historia británica y un vivo ejemplo del ideal heroico de la nación. Voló el Supermarine Spitfire durante la crucial Batalla de Inglaterra en 1940, cuando Inglaterra estaba en riesgo de ser invadida por Alemania a través del Canal de la Mancha y bajo una brutal sucesión de ataques aéreos de la Luftwaffe.

                        La ilustre carrera de Wellum fue una de tantas historias de heroísmo y coraje extraordinarios entre jóvenes británicos, muchos de menos de 20 años, que fueron los pilares ​​de la defensa aérea de Inglaterra en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Como uno de los pocos supervivientes recientes de esa ilustre era, Wellum ha alcanzado una adoración considerable. Su carrera de vuelo durante la Batalla de Inglaterra recibió nueva notoriedad, ya que la RAF celebró recientemente su centenario.


                        https://theaviationist.com/2018/07/2...s-passed-away/

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                        • #87
                          Comienzan en Rusia las excavaciones para encontrar a un piloto de la mítica Normandíe-Niemen




                          El historiador francés Pierre Malinowski inició recientemente excavaciones en territorio ruso con la intención de localizar el cuerpo del capitán Paul de Forges, derribado el 31 de agosto de 1943 a bordo de su avión de combate Yak-9.

                          El legendario regimiento de caza Normandíe-Niemen es sin duda uno de los símbolos más brillantes de la amistad franco-rusa. Sin embargo, hasta la fecha siguen sin haberse localizado los cadáveres de 26 de sus miembros. Con el fin de ofrecer a uno de ellos un entierro, digno de las hazañas de estos héroes de la Segunda Guerra Mundial, el historiador francés Pierre Malinowski inició recientemente excavaciones en territorio ruso, informa la agencia de prensa TASS.

                          Fue la búsqueda del capitán Paul de Forges, derribado el 31 de agosto de 1943 a bordo de su avión de combate Yak-9, la que dio inicio a la las tareas de este arqueólogo aficionado.

                          “Estudié archivos militares durante dos años, hablé con veteranos, ahora conozco el lugar exacto. Hace tres meses me encontré con el investigador Serguéi Nóvikov, y me dijo que en un pantano entre Smolensk (368 kilómetros al oeste de Moscú) y Kaluga (163 kilómetros al suroeste de Moscú), a una profundidad de 7 metros hay un avión con un piloto francés en la cabina. Los habitantes de la aldea fueron testigos de su caída cuando eran niños”, explicó en mayo, entrevistado por el canal de televisión NTV.

                          Aunque los preparativos de este proyecto duraron ocho meses, Malinowski logró contar con apoyo bilateral, en particular del Ministerio de Defensa ruso. Así pues, el trabajo comenzó el lunes de la semana pasada y debería extenderse a lo largo de varias semanas.

                          Tras su identificación, el cuerpo del combatiente será trasladado a Francia, donde le espera su familia. “Sabemos el nombre del piloto, en Francia todavía viven sus hijos. Tienen más de 90 años”, dijo el historiador a NTV.

                          Malinowski, que trabaja desde hace más de 20 años en el hallazgo de restos de la Segunda Guerra Mundial, pretende restaurar la memoria histórica y hacer justicia, pero también consolidar los lazos franco-rusos.

                          RBTH

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                          • #88
                            Graf Zeppelin, el "casi" barco-aeródromo de Hitler en la Kriegsmarine (Historia).








                            El buque-aeródromo Graf Zeppelin (estándar de 19.000 toneladas) fue lanzado con mucha fanfarria en 1938 en Kiel, anunciando una nueva era potencial de la Kriegsmarine (Marina de Guerra) incluyendo un componente aéreo embarcado capaz de ser comparado a los patrones de las marinas con mentalidad de empleo del poder aéreo, algo nuevo en todo el mundo.


                            El segundo en la línea sucesoria de Alemania, Hermann Göring, fue el arquitecto de la Fuerza Aérea más poderosa y avanzada del mundo, la Luftwaffe, pero deliberadamente descuidó su brazo naval, pues no quería dividir su poder (y glorias) con la Kriegsmarine, con quien nunca tuvo realmente una relación mínimamente decente.
                            El Graf Zeppelin se debilitaba con esfuerzo desinteresado para construirlo, y nunca fue completado.


                            Si hubiese sido terminado a tiempo, tal vez pudiera haber actuado eficazmente en la protección aérea de los acorazados Bismarck y Prinz Eugen, evitando así el crucial ataque aéreo que azotó al Bismarck y llevó al gran barco a su muerte.


                            A pesar de ser útil, el Graf Zeppelin solo habría añadido poco a la frágil marina del Tercer Reich.


                            Otra crítica común al Graff Zepellin, las aeronaves seleccionadas para el ala aérea no eran proyectos de punta, sino meras conversiones mediocres de aviones terrestres, y muy pocas podían ser transportadas, mantenidas, armadas y municipales adecuadamente, resultando en número muy pequeño para ser realmente efectiva.

                            En el proyecto, el NAe sería capaz de lanzar 30 cazas BF-109 navalizados, y sólo 12 bombarderos de buceo Stuka Junkers JU-87, una vez más de una versión navalizada.





                            En la dirección opuesta, los británicos habían hecho maravillas con aeronaves biplanas aparentemente anticuadas operando embarcadas desde la antigua Primera Guerra Mundial. El ataque a la Base Naval de Taranto, que desmanteló la flota italiana en 1940, es su mayor momento.

                            La Royal Navy sabiamente decidió convertir cascos de grandes cruceros como el Furious (ex Courageous), que dio nombre a la Clase, y especialmente los más grandes y más modernos buques provistos de blindaje como el Ilustrado, que dio nombre a la clase.


                            La clase Illustrious fue proyectada dentro de las restricciones del Segundo Tratado Naval de Londres, que limitaba el tamaño de los NA a 23.000 toneladas. Ellos eran diferentes en la concepción del único portaaviones en servicio en la Marina Real en aquella época, su antecesor HMS Ark Royal, acercándose mucho más a sus contemporáneos americanos de la clase Yorktown y Essex.


                            La clase Illustrious siguió el Yorktown, pero precedió al Essex, siendo este último proyectado tras el abandono del Segundo Tratado Naval de Londres por EEUU y sus limitaciones de tonelaje.

                            Sin embargo, realistamente, el Graf Zeppelin original palidecía en comparación con el USS Enterprise, otro buque de 1938 de tonelaje similar (aproximadamente 19.000), que lo superaba en todo menos velocidad.

                            Un fin de semana


                            En abril de 1943, el Graf Zeppelin fue remolcado de su posición original en Kiel hacia el este, primero hacia Gotenhafen, luego hacia la ensenada de Swinemünde y finalmente anclado en un muelle de aguas paradas en el río Parnitz, a 3 km de Stettin, donde ella había sido brevemente atrapada en 1941.


                            Allí el barco permaneció durante los próximos dos años con sólo un equipo de custodia de 40 hombres.

                            Cuando las fuerzas del Ejército Rojo se acercaron a la ciudad en abril de 1945, las válvulas Kingston de la nave fueron abiertas, inundando sus espacios más bajos y estableciendo firmemente en el fango en aguas poco profundas.


                            Un escuadrón de ingeniería de diez hombres, a continuación, equipó el interior de la embarcación con cargas de demolición y profundidad, a fin de perforar el casco y destruir la maquinaria vital.


                            A las 18h del día 25 de abril de 1945, cuando los soviéticos entraron en Stettin, el comandante Wolfgang Kähler envió una radio al escuadrón para detonar los explosivos, haciendo inútil el buque para los nuevos propietarios durante muchos meses.


                            La historia y el destino del Graf Zepellin tras la rendición de Alemania eran desconocidos fuera de la Unión Soviética por décadas después de la guerra.

                            Los soviéticos no pudieron reparar el buque en el período de tiempo especificado por los términos de la Comisión Tripartita Aliada, por lo que fue designada como un buque "Categoría C".

                            Esta clasificación exigía que se hundiera en aguas profundas hasta el 15 de agosto de 1946. En vez de eso, los soviéticos decidieron salvar el barco dañado y fue reformado en marzo de 1946.

                            Una serie de especulaciones de historiadores occidentales sobre el destino del barco surgió en las décadas después del fin de la guerra.

                            Según el historiador alemán Erich Gröner, después de que los soviéticos lo recolocaron para flotar, remolcaron el cansado barco hacia Leningrado.

                            Los historiadores navales Robert Gardiner y Roger Chesneau afirman que el Graff Zepellin fue remolcado de Stettin en septiembre de 1947, pero nunca llegó a Leningrado: una mina hundió el barco mientras estaba siendo remolcado, y se perdió.

                            Fuente:

                            http://tecnodefesa.com.br/graf-zeppe...rine-historia/
                            Editado por última vez por Tutankhamon; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/8549-tutankhamon en 07/11/2018, 10:53.

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