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Noticias y comentarios (Historia de conflictos munidales)

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    Muere el soldado japonés que siguió luchando 30 años después de la II Guerra Mundial

    Hiroo Onoda solo se rindió ante su superior, que tuvo que desplazarse hasta la isla de Lubang para convencerle de la capitulación de Japón

    «Victoria o derrota, yo he hecho todo lo que he podido» respondió el subteniente japonés Hiroo Onoda en 1974 al enterarse de la derrota de Japón casi 30 años después de que hubiera finalizado la II Guerra Mundial. El soldado del Ejército Imperial nipón vivió durante tres décadas escondido en la selva de Filipinas convencido de que se seguía luchando.

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    Onoda en 1974

    Onoda solo entregó sus armas cuando su comandante le ordenó abandonar su escondite en una montaña de la isla de Lubang, a 112 kilómetros al sur de Manila. Cuando fue hallado en una montaña de la isla de Lubang, a 112 kilómetros al sur de Manila, el soldado japonés conservaba en su poder una copia de la orden dada en 1945 por el emperador Hirohito para que los soldados japoneses se entregasen a los aliados, pero él insistía: «Sólo me rendiré ante mi superior».

    Onada había llegado a la isla de Lubang en 1944 a los 22 años con la misión de introducirse en las líneas enemigas, llevar a cabo operaciones de vigilancia y sobrevivir de manera independiente. Tenía una orden: no rendirse jamás y aguantar hasta la llegada de refuerzos. Con otros tres soldados obedeció estas instrucciones incluso después de la capitulación de Japón.

    Vivió de plátanos, mangos y el ganado que mataba en la selva, escondiéndose de la Policía filipina y de las expediciones de japoneses que fueron en su busca desde que en 1950 se supo de su existencia por uno de los soldados que le acompañaban, que decidió abandonar la selva y volver a Japón. Onoda los confundía con espías enemigos.

    Expediciones fallidas

    Tokio y Manila intentaron contactar con los otros dos soldados japoneses durante años hasta que en 1959 finalizaron su búsqueda, convencidos de que habían muerto. En 1972, Onoda perdió a su último hombre al hacer frente a las tropas filipinas y Tokio decidió entonces enviar a miembros de su propia familia para intentar convencerle de que depusiera las armas. Todos los esfuerzos fueron en vano y su pista se perdió de nuevo hasta que fue avistado por el estudiante japonés Norio Suzuki en marzo de 1974 cuando hacía camping en la selva de Lubang.

    Tuvo que desplazarse hasta la isla el entonces ya excomandante Yoshimi Taniguchi para entregarle las instrucciones de que quedaba liberado de todas sus responsabilidades. Solo así, Onada se rindió. Su madre, Tame Onoda, lloró de alegría.

    Los japoneses recibieron a Onada como a un héroe nacional a su regreso a Tokio por la abnegación con la que había servido al emperador. Tenía entonces 52 años. El exteniente contaría entonces que durante sus treinta años en la jungla filipina solo tuvo una cosa en la cabeza: «ejecutar las órdenes».

    Un año después se mudó a Brasil, donde se casó con Machle Onuki y gestionó con éxito una finca agrícola en Sao Paulo. En 1989 volvió a Japón y puso en marcha un campamento itinerante para jóvenes en el que impartía cursos de supervivencia en la naturaleza y escribió su increíble aventura en el libro «No rendición: mi guerra de 30 años».

    abc
    Editado por última vez por BND; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/1180-bnd en 31/07/2014, 09:52.

  • #2
    Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

    Deber y perseverancia, dos cualidades donde a veces es bueno detenerse.
    Despues que tuvieran que traer desde Japon a su excomandante para que le dijera que la guerra habia terminado, se puso a llorar como loco, se rindio ante Ferdinand Marcos entragandole su sable, Marcos se lo devolvio y lo mas importante, le perdono, lo indulto, digamos, por que en todo ese tiempo habia matado unos cuantos aldeanos creyendo que eran patrullas enemigas. Marcos lo indultó por que no sabia que la guerra habia terminado.
    Hay unas memorias, a escritor fantasma, publicadas.
    Cordiales saludos
    "No importa que un gato sea negro o gris, lo importante es que cace ratones" Deng Xiao-ping.

    Comentario


    • #3
      Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

      CARLOS DE HABSBURGO: NO ES CIERTO QUE MI FAMILIA SEA LA RESPONSABLE DE 1ª GUERRA MUNDIAL

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      Carlos de Habsburgo-Lorena, nieto del último emperador de Austria habla del papel de la monarquía y de su familia en la Primera Guerra Mundial. Sostiene que el imperio era "una entidad increíblemente moderna"
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      Francisco Fernando fue archiduque de Austria, príncipe imperial de Austria, príncipe real de Hungría y Bohemia y, desde 1896 hasta su muerte, el heredero al trono austrohúngaro.

      Su asesinato en Sarajevo precipitó la declaración de guerra de Austria contra Serbia que desencadenó la Primera Guerra Mundial. Perteneciente a la Casa de los Habsburgo tenía todos estos nobres y títulos: (Franz Ferdinand Karl Giuermo Anikò Strezpek Belschwitz Mòric Pinche Bálint Szilveszter Gömpi Maurice Bzoch János Frajkor Ludwig van Haverbeke Josef von Habsburg-Lothringen)
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      Pregunta. ¿Es frecuente que todavía se dirijan a usted llamándole "Alteza Imperial"?

      Respuesta. Ocurre a menudo, pero no corrijo a nadie porque casi siempre lo hacen por respeto hacia mi familia, no hacía mí personalmente. No soy un pedante.

      P. ¿Qué tienen que ver los Habsburgo de hoy día con la Primera Guerra Mundial?

      R. La mayoría de los miembros de mi familia consideran esa guerra no solo parte de la historia de un país, sino también parte de la historia de nuestra familia.

      P. ¿Cómo definiría usted ese concepto de familia? Porque estamos hablando de una integrada por más de 500 personas. ¿Los elementos determinantes serían, fundamentalmente, la relevancia política y la historia de un gran clan?

      R. Mi familia ha sido siempre una familia muy política y lo ha seguido siendo hasta ahora. Mi hermana fue durante mucho tiempo embajadora de Georgia en Berlín, otra hermana mía es diputada en Suecia. Entre los 500 miembros de mi familia hay de todo, hay secretarios de obispo y directores de museo. Pero no tiene ningún sentido centrarse en el pasado.

      P. ¿Los Habsburgo siguen casándose preferentemente con otros aristócratas?

      R. Es algo que ocurre muy a menudo porque las familias de la aristocracia europea nos conocemos y nos reunimos con motivo de actos sociales. Al fin y al cabo, la monarquía es una forma de Estado, como también lo es la república.

      P. ¿Por qué otros monarcas los invitan e integran en su entorno? En Austria se ha abolido la nobleza.

      R. Porque existen relaciones de parentesco.

      P. ¿Entonces lo que cuenta es el árbol genealógico?

      R. Sí, por supuesto.

      P. El lema de su padre era: “valor para asumir el deber”. Suena casi prusiano.

      R. Siempre sintió que tenía una obligación que cumplir para con los espacios históricos en los que éramos políticamente activos. Y eso es algo que nos inculcó a nosotros desde niños.


      P. ¿Hay en su familia revanchistas que, por ejemplo, pretendan recuperar el territorio lombardo-véneto o Dalmacia?

      R. No, eso sería ridículo.

      P. Su primo Ulrich ha intentado conseguir el derecho de voto pasivo para las elecciones presidenciales. Ha exigido que se retire la prohibición que establece que ni él ni sus parientes pueden presentarse como candidatos a presidente. Y lo ha conseguido. ¿Le parece correcto?

      R. Por supuesto. La Ley Habsburgo es absurda, no se puede decir otra cosa. Después de la Primera Guerra Mundial en el país existían ciertos miedos y la preocupación de que la familia pudiera volver y plantear reclamaciones. Cuando mi abuelo, el emperador Carlos I, renunció, una de las condiciones fue que se debía votar qué posición ocuparía en el futuro. El canciller Karl Renner le prometió que así se haría; pero luego se canceló esa votación. Nos privaron de todos los derechos, nos expropiaron y nos mandaron al exilio. En aquel entonces nuestro patrimonio había ido a parar a un fondo; una vez disuelto este se nos debía devolver la propiedad, pero eso no ocurrió nunca. Yo, por ejemplo, he crecido con el absurdo de tener durante mi infancia un pasaporte austriaco expedido en Munich en el que ponía que podía viajar a cualquier país del mundo salvo a Austria. Esta regla no se anuló hasta finales de los años sesenta.

      P. La abdicación, la expropiación y el exilio fueron precedidos por una guerra que también causó un sufrimiento indecible, millones de muertos y hambrunas a los 50 millones de habitantes del imperio. ¿Tiene la sensación de que su abuelo también fue castigado por todo ese sufrimiento?

      R. Pero no se trata aquí de la culpa y la expiación. Y tampoco es cierto que la familia sea culpable de esa guerra mundial. Simplificando, se puede decir que los disparos de Sarajevo desencadenaron la Primera Guerra Mundial. Pero si no hubiesen sido los disparos de Sarajevo, tres semanas después habría comenzado en algún otro lugar. Es un error señalar con el dedo a los Estados. Y si se hace, habría que decir también que existían tensiones decisivas, sobre todo entre Alemania y Rusia, donde ya se había producido una movilización parcial junto a las fronteras. Eran muchos los que estaban preparados en la línea de salida, esperando el gran conflicto. Si vamos a explayarnos haciendo acusaciones, probablemente la culpa mayor fue del nacionalismo en sí mismo.

      P. ¿Qué papel activo desempeñó su abuelo, el último emperador?

      R. Un papel pequeño, porque había heredado la guerra. No tenía nada que ver con ello. Además, hizo muchos esfuerzos por mantener la paz, que también suscitaron reproches, y aprovechó sus contactos familiares para entablar negociaciones de paz. Tampoco creo que al comienzo de la Primera Guerra Mundial nadie pudiera imaginarse hasta qué extremos de crueldad y locura iba a degenerar el conflicto. Es cierto que existían algunas experiencias previas, sobre todo las dos guerras de los Balcanes, que podrían haber enseñado en qué clase de drama podía derivar aquello. Pero los austriacos pensaron, un tanto ofuscados, que sería una guerra pequeña, en la que tendríamos que poner algo de orden en Serbia. Así que todo el mundo se imaginó que estaríamos pronto de vuelta en casa.

      P. ¿Qué papel desempeñó el sucesor al trono Francisco Fernando?

      R. Francisco Fernando tenía muy claro que en aquel entonces la situación de los pueblos eslavos en el marco del imperio de los Habsburgo era un problema fundamental. También se daba cuenta de las tensiones que existían con Serbia. Y quizá también era consciente de que los serbios lo consideraban su principal enemigo porque quería equilibrar, en realidad minimizar, la preponderancia de los serbios dentro de la constelación de fuerzas de los pueblos eslavos. Por eso llevaban muchos años haciendo preparativos para atentar contra él, con veneno y armas que se introdujeron de contrabando en Sarajevo.

      P. En el ínterin se ha reavivado y reorientado el debate sobre los factores desencadenantes de la guerra como refleja el libro Los sonámbulos de Christopher Clark. Ahora se impone la tesis de que existía una especie de predisposición generalizada a entrar en guerra. ¿Le parece razonable este planteamiento?

      R. No debemos olvidar que antes habían tenido lugar esas dos guerras de los Balcanes. En ambas se produjo una movilización de Austria. En aquel entonces eso significaba también la movilización de todos los recursos financieros del país. Todos tenían claro que no se podían permitir una tercera movilización sin hacer una guerra. Simpatizo con la tesis de Clark de que todos los implicados caminaron sonámbulos hacia esa guerra y tenían sus respectivos intereses específicos en llevarla a cabo.

      P. ¿Dónde habría que situar entonces – según el debate interno de su familia – la corresponsabilidad de la casa de los Habsburgo?

      R. En Austria existía una falta de preparación militar, teníamos unos soldados apenas aptos para ir al frente y unos uniformes muy bonitos pero poco más; nos faltaban muchas cosas.

      P. ¿Tras la guerra se desató la cólera popular contra los Habsburgo?

      R. No hubo nada semejante, todo lo contrario: seguía existiendo una gran simpatía hacia el emperador, también porque la gente reconoció lo mucho que se había esforzado en lograr la paz, en abastecer a las víctimas de la hambruna.

      P. ¿No es ese básicamente un punto de vista “vienocéntrico”? En el imperio en desintegración también hubo otras reacciones.

      R. Por supuesto, el ambiente en el Tirol era diferente al que había en Bucovina.

      P. Lo que hizo después su padre, Otto de Habsburgo, ¿tiene algo que ver con una especie de reparación?

      R. No, porque eso significaría que creíamos que éramos culpables y que teníamos que ofrecer una compensación por ello. Más bien tenía que ver con el deber.

      P. Durante mucho tiempo su padre fue considerado un forastero, un paneuropeo algo pomposo. ¿Le produce una cierta satisfacción el hecho de que a la postre la historia haya ratificado su entusiasmo por una gran Europa?

      R. Satisfacción, no. Me alegra que Europa haya evolucionado en la dirección que él pensaba. Porque la UE era, con otros medios, la prosecución de la antigua idea imperial supranacional. Y justamente eso mismo vio y deseó Otto de Habsburgo en Europa. Las circunstancias han cambiado, qué duda cabe, pero seguimos trabajando en la idea de un ordenamiento jurídico supranacional y en el principio de subsidiariedad. Franz-Josef Strauss dijo en una ocasión que quien se casa con el espíritu de la época, enviuda pronto.

      P. Pero esa idea imperial supranacional también podría haberse convertido en una senda peligrosa. Las últimas décadas de la monarquía imperial y real estuvieron dominadas por fuerzas centrífugas, por una disgregación, por una desintegración. Pero se forzó la unidad de esa construcción mediante una idea supranacional. Y precisamente la monarquía de los Habsburgo fue castigada por eso.

      R. Es cierto pero, a pesar de todo, en el siglo XX era la senda correcta. En cierto modo aquella entidad “imperial y real” era increíblemente moderna. Cuando uno piensa que el himno nacional se cantaba oficialmente en 12 idiomas y extraoficialmente en más de 20… Si se reivindicara ahora algo semejante en Francia, si se dijese que una parte de la población del Estado quiere cantar la Marsellesa solo en bretón... Sería inimaginable.

      P. ¿Cuál es su concepto de Europa?

      R. Me siento muy enraizado en una pan-Europa. Debido a la actividad que llevo a cabo para Blue Shield, que es una asociación que se dedica a la protección del patrimonio cultural en zonas en guerra, he pasado mucho tiempo en África y veo cómo miran allí hacia Europa. Cómo los africanos ven a Europa orientada hacia el futuro y la admiración que despierta, por ejemplo, la idea de un tribunal de justicia europeo. La idea de Estado nacional es una idea del siglo pasado.

      Carlos de Habsburgo-Lorena (nacido en 1961) es asesor de medios de comunicación y presidente de la Asociación de Comités Nacionales de Blue Shield, dedicada a la protección del patrimonio cultural en conflictos armados, y presidente del Movimiento Paneuropeo de Austria.

      El Pais y datos tomados de Internet
      Editado por última vez por BND; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/1180-bnd en 18/01/2014, 17:53.

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      • #4
        Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

        MINA MARINA ALEMANA DE LA SEGUNDA GUERRA DETONADA EN LA COSTA DE HOLANDA




        Una mina naval fue encontrada por una Compañía de Diseño holandesa mientras hacía excavaciones, en la playa de Katwijk.
        La mina de fabricación alemana de 300 kg fue detonada por la Dutch Explosive Ordnance Disposal, poco después de haber sido descubierta.

        The Telegraph

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        • #5
          Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

          EL ARMA SECRETA BACTERILÓGICA ALEMANA DE LA SEGUNDA GUERRA


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          Los nazis planeaban ataques con mosquitos infectados de malaria

          Un científico alemán asegura haber descubierto evidencia de que los nazis planeaban usar mosquitos como armas contra sus enemigos en la Segunda Guerra Mundial.


          Klaus Reinhardt, de la Universidad de Tübingen, examinó los archivos de una unidad de investigación ubicada en el campo de concentración de Dachau, al sur de Alemania, en 1944.

          Reinhardt sostiene que los científicos de esta unidad intentaban encontrar un mosquito que pudiese ser infectado con malaria e infiltrado detrás de las líneas enemigas para infectar a la mayor cantidad de gente posible.

          Se sabe que a los prisioneros del campo de Dachau los infectaban con enfermedades de forma deliberada.

          Guerra biológica

          Según asegura el diario The Guardian en un artículo en enero de 1942 el líder de las SS, Heinrich Himmler, ordenó la creación del instituto entomológico de Dachau. La misión del instituto era encontrar nuevos remedios contra enfermedades transmitidas por piojos y otros insectos.

          Pero Reinhardt opina que los protocolos que mantenía el líder del instituto sugieren nada menos que planes para una supuesta guerra biológica.

          En 1944 los científicos estudiaron a distintos tipos de mosquito para establecer si podían mantenerse con vida durante su transporte desde el laboratorio a un posible punto de liberación.

          Al final de las pruebas el director del centro recomendó un tipo particular, el anopheles mosquito, una especie bien conocida por su capacidad de transmitir la malaria en humanos

          La Nación

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          • #6
            Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

            LAS TROPAS JUDIAS DE HITLER

            MAS DE 300 FINLANDESES JUDÍOS LUCHARON EN LA FILAS NAZIS

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            Soldados finlandeses junto a una sinagoga en el frente.



            Esta alianza entre Hitler y el pueblo judío (al que se comprometió a exterminar) constituye uno de los capítulos más sombríos y extraordinarios de la Segunda Guerra Mundial.

            Paradójicamente, más de 300 soldados finlandeses de la raza repudiada por el dictador alemán integraron las filas nazis cuando Finlandia se unió a la gran contienda en junio de 1941, compartiendo enemigo común; la Unión Soviética.

            Aunque siempre se negó a referirse a sí mismo como aliado, escudándose en el papel de co-beligerante, Finlandia luchó en el bando alemán y sus hombres ayudaron a los alemanes a alcanzar algunos de sus objetivos. Poco se sabe de esta escalofriante unión de fuerzas.

            «He vivido en Finlandia 25 años sin haber oído nada de esta historia y soy judío. No es algo de lo que se hablara mucho», declara John Simon, un neoyorquino que se trasladó a Helsinki en 1982, al diario británico «Daily Thelegraph».

            Indagar en las razones por las que se ha condenado al olvido este parte de la historia reabre profundas cicatrices psicológicas, aunque los soldados judíos que lidiaron en esa guerra, muchos de ellos vivos hoy en día, insisten en que no se avergüenzan de lo que hicieron.

            Dos guerras paralelas

            Además de cumplir con su deber como soldados y demostrar su apoyo al país, insisten en que siempre se consolaron con la idea de que en realidad se estaban librando dos guerras paralelas. Una de autodefensa, la que concernía a Finlandia y otra de conquista, la de Alemania. «Yo no tenía nada que ver con los alemanes. No había alemanes, donde yo servía. Ellos estaban a 200 kilómetros al norte de mi regimiento», comenta al «Telegraph» Aron Livson a sus 97 años. Hijo de una modista de la ciudad de Vyborg, fue reclutado en el ejército a sus 23. A día de hoy su vivacidad y su orgullo permanecen impecables.

            Pero no todos disfrutaron de ese bálsamo que representaba el no tener que ver la cara de unos hombres que se habían propuesto extinguirles. En la frontera con Rusia, en la región de Karelia, tropas finlandesas y alemanas combatieron codo con codo. Los judíos lidiaron con dos enemigos; uno en el frente y otro dentro de sus propias filas.

            Casi sin excepción, los judíos originarios de Finlandia descendían de soldados rusos que habían sido enviados a la región durante su servicio militar. Bajo el gobierno de Rusia, los judíos debían enrolarse en el ejército a los 10 años de edad y estaban obligados a servir al país hasta los 25 años. Siempre fueron vistos con cierto recelo por el resto de Finlandia, bajo el poder del Zar Alejandro I, hasta su independencia en 1917.

            La guerra que estalló en 1939, conocido en Finlandia como la Guerra de Invierno, para repeler la invasión soviética, que anhelaba expandirse ocupando las repúblicas bálticas, representaba la ocasión idónea para que esa población judía, descendientes de rusos, pudieran demostrar su lealtad como ciudadanos finlandeses.

            abc
            Editado por última vez por BND; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/1180-bnd en 11/03/2014, 16:00.

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            • #7
              Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

              HEINZ HECK EL ÚNICO CAPITAN DE UN U-BOOT EJECUTADO COMO CRIMINAL DE GUERRA Y EL PRIMER DRONE EN UN SUBMARNO

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              De izquierda a derecha, el capitán Eck, August Hoffmann, Walter Weisspfennig, Hans Lenz, Wolfgang Schwender, acusados en el caso. Los tres primeros fueron sentenciados a muerte y ejecutados

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              Hace ahora exactamente 70 años: a las 19:40 horas del 13 de marzo de 1944, un submarino alemán cometía un atroz crimen de guerra en aguas internacionales frente a las costas de Liberia. Comandado por Heinz-Wilheim Eck, el submarino U-852 lanzó dos torpedos contra un carguero de bandera griega, el «Peleus». El transporte cubría una ruta entre Argelia y Sierra Leona. En muy pocos minutos el barco se hundió, dando apenas tiempo a sus 39 pasajeros a saltar por la borda y juntarse en dos balsas de salvamento.

              Uno de los náufragos fue llamado a bordo del submarino, e interrogado sobre la ruta y nombre del carguero. Ante la posibilidad de que las lanchas pudieran ser localizadas o los supervivientes hubieran podido avisar el desastre, el comandante tomó una horrible decisión, que a la postre le costaría la vida a él y a dos de sus hombres. Tratando de borrar las pruebas de su ataque antes de ser localizado, disparó contra los restos del buque hundido y también ametralló las balsas a conciencia. Incluso lanzaron granadas de mano para mayor seguridad de que ningún resto quedaría a flote y de que nadie quedaría con vida.

              Cuando el submarino dio por zanjado el "borrado de pruebas" y abandonó la zona, sólo cuatro de los miembros de la tripulación quedaban con vida, flotando en un mar ensangrentado entre los astillas y cuerpos destrozados. Tan maltrechos estaban que uno de ellos no llegaría con vida a la costa. Solo tres quedaron, pues: el primer oficial griego y dos marinos, uno griego y otro británico, que serían recogidos con vida 25 días después por un barco portugués, el mercante «Alexander Silva». Llegaron a puerto el 20 de abril.

              El submarino que llevaba un helicóptero

              El 3 de mayo, frente a las costas de Somalia, en el Mar Arábigo, seis aviones Wellington de los escuadrones 621 y 8 acecharon al U-852 y lo hicieron encallar. Había seguido ruta hasta esas latitudes y de su tripulación de 66 hombres, 7 murieron en el combate.
              Al inspeciconar el submarino los aliados encontraron la bitácora que consignaba el ataque a un buque el día que se hundió el «Peleus» en la misma zona de África occidental y por eso pudieron llevar a juicio al capitán y otros tres miembros de la tripulación. Algunos marinos declararon haber visto a los acusados ametrallar a los náufragos y lanzarles las granadas.

              Pero además, en aquella inspección de los aliados al U-852, también se encontró algo inesperado: un arma secreta, una máquina que asombró a los servicios de inteligencia, el antecesor de los actuales drones: el Focke Achgelis Fa-330 Bachstelze. Era un helicóptero de bolsillo, pilotado, que el submarino podía lanzar en minutos y mantener a más de 120 metros de altura para localizar objetivos desde el aire a una distancia de hasta 25 millas gracias a unos potentes binoculares. El piloto informaba a su capitán por teléfono.

              Durante el juicio al capitán Eck y a sus dos tripulantes nunca se mencionó la suerte del marinero del «Peleus» que había sido llamado a bordo del submarino. Se cree que, bien fue ejecutado, bien sería invitado a volver a las lanchas de salvamento con sus compañeros, antes de ametrallarlas. Los disparos se prolongaron durante 5 horas. Eck estaba seguro, según confesó, de que su decisión era legal, porque era una "necesidad operativa", y creyó imposible que ninguno de los náufragos sobreviviera cuando se alejó de allí.

              Cuando el submarino abandonó la zona del ataque, el capitán encontró a su tripulación deprimida (él mismo confesó en el juicio que se había deprimido un poco) después de lo sucedido y les arengó: «Si el exceso de simpatía les nubla el ánimo podríamos pensar también en nuestras esposas y niños que mueren en la patria víctimas de los bombardeos».

              Después del juicio, el comandante y sus dos tripulantes murieron frente al pelotón de fusilamiento, cumpliendo una sentencia que el tribunal tardó solo 45 minutos en adoptar, después de atender a todos los testimonios, incluida la declaración jurada de los supervivientes y la deposición de los marineros del U-852. Fue el único capitán de un U-boat de la Kriegsmarine que acabó ejecutado por crímenes de guerra.

              ABC

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              • #8
                Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

                LOS MILES DE JUDÍOS SALVADOS POR FRANCO

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                Franco con Hitler en Hendaya en 1940


                «Franco fue muy bueno con los judíos». Esta declaración sorprendería a cualquiera, sobre todo si proviene de un judío. La periodista Yolanda Villaluenga se lo escuchó a un amigo sefardí de París, a cuyo tío le había salvado el Gobierno del dictador.

                Villaluenga dirige el programa de documentales «Archivos», de Televisión Española, y quedó prendada de una historia difícil de explicar: la España de Franco durante la Segunda Guerra Mundial era la de la lucha contra «el contubernio judeo masónico comunista», pero también el país al que Golda Meir y el presidente del Congreso Mundial Judío, Israel Singer, agradecieron su ayuda durante el Holocausto.

                «Franco no fue filosemita ni antisemita», explica Villaluenga en Nueva York, a donde ha venido para presentar su documental «¿Documentos robados? Franco y el Holocausto» en el Festival de Cine Sefardí. «Lo que aplicó fue una política dubitativa y utilitaria de la causa judía».

                Durante la guerra, y una vez acabado el conflicto, el discurso del régimen sobre los judíos se adaptó a las circunstancias, cambió de registro en función del interlocutor y fue tan inconsistente que permitió que se salvaran vidas, o lo contrario. Entre 1939 y 1941, 30.000 judíos cruzaron los Pirineos huyendo de Alemania. Se les permitió ir a España por ser un país afín. Con el avance de la guerra, Alemania endureció su postura respecto a los judíos hasta diseñar el Holocausto y no permitir su salida.

                Cuatro políticas distintas

                Mientras tanto, la dictadura en España aplicaba hasta cuatro políticas diferentes respecto a los judíos, explica Villaluenga, dependiendo de si estaban en la península o en el protectorado de Marruecos, o de si eran sefardíes o ashkenazis.

                Tras ganar la Guerra Civil, Franco cerró las sinagogas en España y prohibió su confesión religiosa, pero fue más permisivo con los judíos del protectorado, que colaboraron en el levantamiento militar de 1936. Por otro lado, los sefardíes tenían la ventaja de que Primo de Rivera les había concedido conseguir la nacionalidad por carta de naturaleza. Esta fue la estructura legal en la que se apoyaron muchos miembros del cuerpo diplomático español en territorio ocupado por los nazis para defender que miles de judíos en peligro eran ciudadanos españoles. Así salvó cinco mil judíos húngaros Ángel Sanz Briz, el llamado «Ángel de Budapest», pero también otros diplomáticos españoles en Grecia o Francia.

                También hubo funcionarios en las fronteras que dejaron entrar a judíos cuando en teoría ya estaba prohibido, explica Villaluenga, quien ha contado para su película con las investigaciones de historiadores como Bernd Rother («Franco y el Holocausto») o Josep Calvet («Las montañas de la libertad»). Franco ni persiguió ni aplaudió estas actuaciones. Con la guerra inclinada hacia el bando aliado, el dictador permitió que ocurriera y, con una España destrozada por la Guerra Civil y aislada de la comunidad internacional, «fue capaz de presentarse como el salvador de los judíos, ante los ojos del mundo», explica Villaluenga. Franco mantuvo ese doble discurso: en España, los judíos estaban bajo sospecha dentro del territorio nacional –por España pasarían «como la luz por el cristal», dijo Serrano Suñer–; en el extranjero, «lo vendió muy bien», asegura Villaluenga, «aunque en muchas ocasiones la salvación de judíos se basara en actuaciones individuales» a las que el régimen no se opuso.

                El cambio de actitud de Franco se ve en el avance de la guerra. Al comienzo de la misma, llegó a realizar listados de judíos en España para compartirlos con la Gestapo. Esos son algunos de los «documentos robados» de los que habla la película.

                A pesar de los claroscuros sobre la postura y las actuaciones del régimen franquista en este asunto, lo que queda claro es que, de puertas para afuera, el balance para España es positivo. «España fue, probablemente, el único país de Europa que no devolvió a los judíos», llegó a asegurar el premio Nobel de la Paz Elie Wiesel.

                En la proyección de la película, Villaluenga pudo confirmar que esa percepción de un Franco que salvó a muchos judíos «sigue presente» en la comunidad sefardí. Y más allá de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, «es muy emocionante ver cómo permanece su fuerte vínculo con España después de tantos siglos».

                También esta semana visitó Nueva York el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, para explicar la iniciativa legislativa de nacionalizar a los descendientes de los sefardíes expulsados en 1492 al American Jewish Committee, uno de los grupos judíos más influyentes del país. El interés por los sefardíes se disparó en España tras los viajes del senador Ángel Pulido por las comunidades judías de los Balcanes a principios del siglo XX, de las que recogió películas y documentación en el libro «Españoles sin patria» (1905). La ley tiene un precedente en 1924, bajo la dictadura de Primo de Rivera.

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                • #9
                  Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

                  La historia desentierra Treblinka

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                  La estimación de muertos en el campo de exterminio fluctúa entre 700.000 y 900.000

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                  El simbólico recuerdo de las vías que llevaban a Treblinka

                  Treblinka era uno de los argumentos preferidos de los negacionistas del Holocausto. Los testimonios de los supervivientes y los documentos hablaban de un campo de exterminio a hora y media de Varsovia, pero en el punto indicado solo había una loma verde, una granja, un bosque.

                  Nada que ver con los barracones y con las duchas de Auschwitz. Nunca se habían hallado evidencias de la maquinaria del mal que acabó con entre 700.000 y 900.000 judíos y un número indeterminado de gitanos. Nunca... hasta ahora. Un equipo de la Universidad de Staffordshire (Reino Unido), comandado por la arqueóloga forense Caroline Sturdy Colls, ha encontrado la primera evidencia física de las cámaras de gas, cimientos y losas, además de varias fosas comunes.

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                  Su investigación no solo es importante porque aporta la única prueba tangible de que Treblinka no es un mito, sino por los medios empleados para dar con ella. Durante seis años, explicaba ayer a EL PAÍS la doctora, se hicieron mapas computarizados y fotografías aéreas, se usaron sofisticados GPS y georradares, incluso un escaneo láser —denominado Lidar—, todo para hallar muestras de que había tierra removida y algún indicio de obra pasada. Es un proceso que, en la base, se asemeja al empleado en España para buscar algunas fosas de la Guerra Civil, incluyendo la del poeta y dramaturgo Federico García Lorca en Granada.



                  Aunque los nazis hicieron un buen trabajo escondiendo el campo, ocultándolo en una inocente zona de labranza a base de tirar los muros, rellenar los huecos y nivelar el suelo, los expertos lograron detectar tres zonas, bastante distantes entre sí, en las que comenzaron a cavar y encontraron los primeros huesos humanos, muchos en un nivel muy superficial y con extraños cortes. Aún no está claro el número de cuerpos localizados.

                  Luego vinieron los cimientos, oquedades tapadas a conciencia con todo tipo de materiales que fueron la base de las cámaras de gas. Y también el descubrimiento más macabro: unas losas de cerámica, finas, entre rojizas y mostaza, con la estrella de David en relieve. Muchos supervivientes habían hablado ya de esos dibujos, como se ve en sus relatos en el Museo Yad Yashem de Jerusalén: la cámara de gas, contaban, estaba disfrazada de mikvé, el baño ritual judío, por lo que los hombres y mujeres que llegaban a Treblinka pensaban que iban sencillamente a lavarse. El símbolo sagrado del judaísmo en la fachada de ese edificio al que los arrastraban les hacía sentirse seguros, confiados... y engañados hasta el último momento. Así durante los 24 meses que funcionó el campo, entre 1942 y 1943.

                  Gracias a las excavaciones, se ha podido diseñar además un mapa del recinto, desde la vía de tren a la que llegaban los judíos y gitanos —a los que se prometía que Treblinka solo era una zona de paso, antes de ser deportados al Este, como recuerda el profesor Gideon Greif— hasta las dos cámaras de las que hay restos, una con capacidad para 600 personas y otra para 5.000, y el pasillo al aire libre por el que los llevaban. Hay testimonios, no obstante, que hablaban de hasta una decena de cámaras repartidas por la zona. En 60 minutos, los vivos pasaban del tren a la desnudez y a la muerte, según indican los arqueólogos en el documental Treblinka: la máquina de matar de Hitler, emitido por el Smithsonian Channel, donde se ha dado a conocer este descubrimiento y que incluye una recreación del espacio.

                  La profesora Sturdy Colls explica que su mayor afán era el de ser respetuosa con la zona, convertida en lugar de homenaje a las víctimas tras la Segunda Guerra Mundial y donde se habían vetado las excavaciones, por respeto.


                  Vía correo electrónico, Sturdy Colls sostiene que convenció a los responsables del museo e incluso al Gran Rabinato de Polonia de que su técnica no invasiva iba a respetar a los muertos y, a la vez, a dar respuestas a los vivos. “La primera vez que fui allí me quedó claro que había una abundancia de evidencias que habían sobrevivido en el terreno y probaban que Treblinka fue un campo de exterminio, no de paso. Ser capaz de confirmarlo ha sido un honor para mí. Había que hacerlo para que aprendan las generaciones futuras”, indica la doctora, especializada en usar sus conocimientos forenses con fines históricos, más allá de sus clases universitarias y de sus colaboraciones con la Policía británica. La zona, remarca, ha quedado luego tal y como la encontraron, con los monolitos de piedra que recuerdan a las innumerables víctimas.

                  Su técnica, abunda, abre “nuevas posibilidades para el examen del Holocausto o de otros sitios de conflicto”, por lo que planea continuar indagando en otros escenarios. Ya lo ha hecho, usando estos mismos medios, en Staro Sajmiste (Belgrado) y en las islas del Canal del Reino Unido, con resultados positivos. Pero Treblinka es diferente, “especial”, por lo que supone para las víctimas, que ahora pueden enseñar al mundo las piedras que vieron y tocaron. Para dar a conocer los descubrimientos y los métodos empleados, se preparan ya una exposición y un libro con la tarea del equipo de Staffordshire.


                  El país.

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                  • #10
                    Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

                    EL MITO DEL JABON DE LOS NAZIS

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                    Prisioneros en Auschwitz

                    Tras la II GM, los hombres de Hitler fueron acusados de hervir cadáveres humanos para extraerles el sebo y usarlo en la industria de la limpieza.

                    Son decenas las leyendas que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, hablan de las sanguinarias prácticas realizadas por los nazis con los presos de los campos de concentración. Desde fabricar lámparas con piel humana hasta llevar a cabo crueles ensayos con seres humanos, es imposible desligar a los hombres de Hitler de la brutalidad y la barbarie. Sin embargo, hay un mito especialmente recurrente por su capacidad para poner los pelos de punta: el que afirma que, en 1943, los científicos alemanes comercializaron una pastilla de jabón elaborada con grasa de prisioneros judíos previamente asesinados y hervidos. ¿Realidad o ficción? Ni una cosa ni la otra ya que, aunque es falso que se vendiera, este experimento sí vio la luz a pequeña escala.

                    Corría por entonces el año 1943 en una Alemania inmersa hasta la ingle en la Segunda Guerra Mundial y abrumada por la ingente cantidad de prisioneros que copaban los campos de concentración. En aquella época, los hornos crematorios de los nazis funcionaban a pleno rendimiento con un único objetivo: evitar la acumulación de cadáveres judíos que generaba la denominada «Solución final» (o exterminio) ordenado por Hitler. La única premisa era la muerte indiscriminada de hombres, mujeres, niños y ancianos para orgullo del Führer.

                    No obstante, siempre es posible generar más maldad de la ya existente y, en ese contexto de muerte sin razón, alguien tuvo una idea: ¿Por qué no usar los restos de los cadáveres en provecho de Hitler? Increíble pero cierto. Así pues, se generó una gran industria en torno a los cadáveres de los prisioneros judíos. Entre los diferentes «productos» vendidos por los líderes nacionalsocialistas de entonces se destacó, por ejemplo, el pelo humano, el cual era usado para elaborar pelucas femeninas. Había comenzado, en definitiva, la época más cruel del Tercer Reich. Un tiempo que haría correr ríos de sangre y que motivaría la extensión de la leyenda más macabra de la época, la del jabón que se fabricaba con grasa humana.

                    La leyenda

                    Esta leyenda no brotó, curiosamente, con la llegada del nazismo, sino que fue creada por los británicos en 1917 durante los años de la Primera Guerra Mundial. Por entonces, el diario «The Times» difundió en un reportaje que los alemanes elaboraban jabón con la grasa de los prisiones ingleses tras hervirlos. Aquella mentira causó tanto revuelo que, ocho años después, tuvo que ser desmentida por el mismo Austen Chamberlain –el secretario de asuntos exteriores del Reino Unido-. Pero ya era tarde, pues la semilla de la desconfianza había sido sembrada y había provocado una leyenda que resistiría el paso de los tiempos.

                    La llegada de la Segunda Guerra Mundial -en 1939- hizo que este mito volviera a salir a la luz acompañado, a su vez, por una nueva mentira: la que decía que los nazis no sólo estaban fabricando jabón a partir de prisioneros, sino que lo habían comercializado a gran escala. «La acusación (…) fue creída por muchos hasta hoy. Al parecer, el único sustento real de esta creencia era que la principal marca de jabones a la venta en la época se llamaba RIF, palabra que era interpretada como las siglas de “Reines Jüdisches Fett” (“Grasa pura de judío”), cuando en realidad lo era de “Reichsstelle für industrielle Fettversorgung” (“Centro Nacional para la Provisión Industrial de Grasa”)», señala Justino Balboa en su libro «Los grandes enigmas de la Segunda Guerra Mundial».

                    Una dura realidad

                    Sin embargo, la desgracia quiso que, años después, esta falacia se convirtiera en realidad por obra y (des)gracia de un científico nazi llamado Rudolf Spanner, director del Instituto Anatómico de Danzig. Todo comenzó cuando este investigador alemán solicitó al Reich que le enviara decenas de prisioneros del hospital psiquiátrico de Konradstein y del campo de concentración de Struthof-Natzweiler para que le «ayudaran» en un nuevo experimento. Dicho y hecho, pues era 1943 y Hitler andaba sobrado de reos. Una vez en el laboratorio, el doctor ordenó asesinarlos y hervirlos para que su grasa se desprendiera del cuerpo y pudiera usarse para fabricar jabón.

                    Así recordaba Sigmund Mazur, asistente de Spanner, aquellos crueles asesinatos en el juicio que se llevó a cabo en Núremberg contra los líderes nazis tras la contienda: «Los cadáveres llegaban en un promedio de siete y ocho por día. Todos habían sido decapitados y estaban desnudos. A veces llegaban en un carro de la Cruz Roja y otras en un camión que podía contener hasta cuatro cuerpos (…) Luego se cocían de 3 a 7 días y se recogía su grasa (…). Esto se hacía desde 1943, cuando Spanner nos dijo que recolectáramos toda la grasa que pudiéramos».

                    Mediante esta repulsiva técnica, el doctor consiguió elaborar entre 10 y 100 kilos de jabón que utilizó de manera personal y regaló a sus más allegados. «De acuerdo con los testimonios de Spanner tras la guerra, el jabón fue usado terapéuticamente inyectándolo en ligamentos de articulaciones. Salvo en este caso aislado, no existen pruebas de que se haya usado grasa humana, judía o no, de forma continua o no, durante el período nazi. De hecho, los experimentos de Spanner se interrumpieron inmediatamente en cuanto el jefe de las SS escuchó el rumor», finaliza el autor español en su obra.

                    Comentario


                    • #11
                      Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

                      El ejército secreto nazi que trató de reconquistar Alemania tras la muerte de Hitler

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                      Soldados alemanes en 1939

                      Su líder había muerto, el nazismo también, pero ellos no estaban dispuestos a darse por vencidos ni a renunciar al «Tercer Reich» que tanto les había costado construir. Concretamente, estamos hablando de los más de 2.000 soldados de la Wehrmacht que, tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la conquista de Alemania por los aliados, formaron un ejército secreto con el que pretendían restaurar el nacionalsocialismo en el país germano -un hecho que han dejado patente los documentos desclasificados por la agencia de inteligencia alemana hace pocas jornadas-.

                      Corría por entonces una época de felicidad para Europa pues, tras años de sacrificios y fusilazos, se había conseguido acabar con Adolf Hitler y su reino de la esvástica. Sin embargo, no eran tiempos de júbilo para los retazos de las unidades nazis que, por aquí y por allá, se habían quedado aislados tras la toma del búnker de la cancillería en el que se habían suicidado el Führer y Eva Braun. Con todo perdido para los partidarios del Tercer Reich, en 1949 nació de soldados olvidados una sociedad secreta con un claro objetivo: recuperar Alemania.

                      En principio, este grupo se formó con más de 2.000 soldados de la Wehrmacht (las fuerzas armadas alemanas durante la II Guerra Mundial), aunque pronto se unieron a él multitud de oficiales de las SS dispuestos a restaurar, fuera como fuese, el honor que los aliados les habían arrebatado durante la guerra. Para ello, este «ejército fantasma» se dedicó a almacenar miles de cajas de armas, munición y granadas con la intención de dar un golpe de mano en el momento más inesperado.

                      A su vez, esta sociedad secreta decidió espiar a todo aquel político o activista que pudiera ser peligroso durante una futura invasión e, incluso, iniciaron una recluta clandestina de combatientes. Según sus cálculos, necesitarían más de 40.000 soldados para recuperar el control de la zona occidental de Alemania (primero) y el resto del país después. Sin duda, una operación digna de protagonizar una película de la factoría «Hollywood».

                      Según los documentos desclasificados, la organización estaba regida por Albert Schnez y contaba con el patrocinio de hombres de gran poder económico y una considerable influencia. De hecho, dentro del grupo había militares que, a la postre, subieron en el escalafón del ejército alemán durante los años 50 y 60. En cambio, con el paso de los años quedó claro que su capacidad de acción era reducida y, al final, terminaron por abandonar sus ideas de reconquista. Este fue el destino del último ejército del Führer.

                      NAZIS ALEMANES: crearon un ejército secreto años después de finalizada la guerra

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                      Durante años en Alemania Occidental existió un ejército clandestino liderado por exoficiales del III Reich y veteranos de las SS. Sus objetivos eran realizar tareas de espionaje y movilizar a la población en caso de una eventual agresión del Este.

                      Los miembros de la organización, llamada Espada Germana, espiaban a aquellos que consideraban políticamente sospechosos, especialmente a jóvenes de izquierdas. Así, fue sometido a una constante vigilancia el entonces estudiante universitario y futuro diplomático Joachim Peckert. El joven trabajó posteriormente en la embajada de Alemania en Moscú.

                      El colectivo se formó en 1949, cuatro años después de que el Ejército Rojo y sus aliados occidentales derrotaran a los países del Eje. No todos sus integrantes eran seguidores intransigentes de Adolf Hitler: lo que los unía a todos era la ideología anticomunista.

                      Tanto el síndrome de 'los perros de la guerra' como la simple sed de aventuras aseguraban el aflujo de 'combatientes' al 'ejército'. Lo integraban en los años 1950 al menos unas 2.000 personas. Entre ellas había comerciantes, mineros, abogados, profesores e incluso alcaldes de varias ciudades. En conjunto contaban con el apoyo de algunos patrocinadores bastante influyentes.

                      Disponían de un plan para acceder a los depósitos de municiones de la Policía federal en caso de conflicto con el bloque socialista o de una sublevación de la izquierda dentro del país, dado que la organización siempre mantuvo contactos con responsables policiales y militares. Las autoridades de la República Federal de Alemania, incluso el canciller Konrad Adenauer, tenían constancia de que la Espada existía, pero nunca emprendieron ninguna acción en su contra.

                      Estos y muchos más hechos históricos relacionados con la clandestinidad durante la posguerra se han hecho públicos debido a un hallazgo eventual en los archivos del Servicio Federal de Inteligencia (BND por sus siglas en alemán). El historiador Agiloff Kesselring, nieto del famoso mariscal de campo del III Reich, consiguió la desclasificación de varias carpetas. Él mismo presentó una serie de conclusiones en una publicación de la revista 'Der Spiegel'.

                      Entre los fundadores e integrantes más importantes de la Espada Germana, el investigador destaca a varios jefes militares de la época nazi que siguieron subiendo en el escalafón en los años 50 y 60 del siglo pasado.

                      Así, Albert Schnez, que mantenía contactos con el famoso experto en acciones de espionaje y sabotaje Otto Skorzeny y recibió el fin de la Segunda Guerra Mundial con el grado militar de coronel, después de 1955 formó parte del Bundeswehr (el mando político-militar de las Fuerzas Armadas). El noticiero fotográfico de la época siempre lo colocaba en el séquito del entonces ministro de Defensa alemán occidental, Franz Josef Strauss.

                      Las declaraciones de Schnez, citadas en varios documentos del archivo, evidencian que en el proyecto del ejército clandestino participó el futuro inspector general del Bundeswehr, Adolf Heusinger, y el futuro inspector mayor del Ministerio del Interior, Anton Grasser. Otro protagonista, el general Hans Speidel, llegaría a ser entre 1957 y 1963 el comandante en jefe del Ejército Aliado de la OTAN en Europa central.

                      De momento se desconoce si los integrantes del ejército clandestino cometieron algún delito más allá de la vigilancia ilegítima contra la supuesta 'quinta columna'. Y esta no es la única incógnita en la historia de la Espada. Kesselring no pudo encontrar ninguna mención de que la organización paramilitar fuera disuelta y las circunstancias de esa disolución.

                      Der Spiegel-ABC

                      Esa mención de BND no tiene nada que ver conmigo.
                      Editado por última vez por BND; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/1180-bnd en 18/05/2014, 20:00.

                      Comentario


                      • #12
                        Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

                        BND
                        Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

                        Esa mención de BND no tiene nada que ver conmigo.
                        Bundesnachrichtendienst

                        Bundesnachrichtendienst - Startseite

                        Sehr geehrter Herr BND

                        Le saludo por su gran sentido del humor.

                        No se preocupe, aquí entendemos la sigla BND muy bien.

                        Buena jornada por sus nobles tierras.

                        Atentamente
                        Solothurn
                        Schweiz

                        Comentario


                        • #13
                          Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

                          ANTES DE YALTA, RUSOS Y SAJONES MASACRABAN A SUS SOLDADOS Y REPRESENTANTES EN EL EXILIO...;





                          sacados de los tristemente célebres campos de Kozelsk, Starobelsk y Ostashkov, entre los ejecutados se encontraban un almirante, 14 generales, 24 coroneles, 79 tenientes coroneles, 258 mayores, 654 capitanes, 17 capitanes navales; 3,420 sargentos, 7 capellanes, 3 terratenientes, un príncipe, 43 oficiales, 85 soldados, 131 refugiados, 20 profesores universitarios, 300 médicos, varios cientos de abogados, ingenieros y maestros así como escritores, periodistas y pilotos.

                          Los experto forenses descubrieron que los cadáveres no habían sido removidos desde que fueron encontrados y que llevaban por lo menos tres años enterrados (1940) por lo que los únicos que pudieron haber ejecutado a los polacos fueron los soviets. La gran mayoría recibieron estaban atados con las manos en la espalda y recibieron un tiro en la nuca, una de las tácticas preferidas por la N.K.V.D. para realizar sus ejecuciones. La munición era de fabricación alemana, vendida a los Soviets en los años 20´s según se descubrió por lo seriales.



                          lo importante, que los polacos no tenga un lider, al cese de las hostilidades los marinos polacos con base en Inglaterra, fueron cordialmente invitados a abandonar sus armas y embarcados a sus paises "de donde vinieron para recuperar la independencia de su pais".... muchos de ellos rechazaron la jubilacion de veteranos de guerra, por considerarlo una ofensa y sentian que fueron tratados como mercenarios, para beneficio de USA, U.R.S.S. e Inglaterra...
                          Editado por última vez por FENCER; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/1940-fencer en 30/05/2014, 15:53.

                          Comentario


                          • #14
                            Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

                            España trató de auxiliar a los marinos del Bismarck

                            El crucero "Canarias" de 10.000 tn. trató de recoger a algunos de los 2.206 tripulantes del barco. Una de las naves más poderosas de Europa estaba averiada y luchaba contra fuerzas muy superiores.

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                            El crucero «Canarias» en el puerto de El Ferrol, 1939

                            Puerto de El Ferrol, 11.40 de la mañana del 27 de mayo de 1941. Bajo el cielo plomizo, el viento agita el pelo de un niño que observa la mole grisácea de un barco de guerra a punto de partir. Las ocho calderas rugen en las entrañas del «Canarias» y los alrededor de 1.000 tripulantes están listos para hacerse a la mar a la orden del capitán, Benigno González-Aller y Acebal.

                            Apenas una hora antes, a unas 700 millas al noroeste, la quilla del acorazado «Bismarck» se sumerge bajo el agua gélida del Atlántico, ante la emocionada mirada de varios centenares de naúfragos embadurnados de petróleo y que se debaten en el agua. Junto a los marineros que se ahogan, se hunde el emblema de la Kriegsmarine (Marina de Guerra de Alemania), el acorazado más poderoso y moderno de Europa y el barco que hizo saltar por los aires al «Hood», una de las nave de batalla más pesadas de la Royal Navy.

                            El almirantazgo británico se propuso entonces «hundir al "Bismarck"» a toda costa, y para ello movilizó a 64 buques de guerra, entre ellos 2 portaaviones y 5 acorazados. En ese momento, comienza la misión del crucero español «Canarias»: rescatar a los supervivientes del «Bismarck».

                            «Mi padre me lo contó. Y aunque era pequeño, entendí que había sido muy emocionante. Y peligroso. El "Canarias" podría haber sido torpedeado», cuenta José Ignacio González-Aller. Es hijo del comandante del «Canarias» en 1941 y contraalmirante retirado que ha escrito la historia del rescate. «Se había dado aviso a los británicos, y el barco iba perfectamente iluminado, con la bandera nacional pintada en las amuras y en las aletas, pero aún así cualquiera podía atacarle». Tenía seis años cuando fue al puerto de El Ferrol acompañado del repostero de su padre para ver zarpar al crucero. «Era un día muy nublado, con mucho viento y muy desagradable. [...] Aquella historia se comentó muchísimo en El Ferrol».

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                            El «Bismarck» abre fuego contra el «Hood» en el estrecho de Dinamarca

                            El crucero español enfila la ría de El Ferrol bajo la lluvia y el granizo. A las 12.12 h., con fuerte marejada y un viento del oeste de fuerza 3 a 4, la nave aumenta su velocidad a 22 nudos. La mayoría de los de a bordo no sabe cuál es su misión, pero se rumorea que España le va a declarar la guerra a la Gran Bretaña y que se va a interceptar el tráfico de mercantes aliado en el Atlántico.

                            ¿Por qué si no internarse en la galerna y en un océano envuelto en una guerra sin cuartel? Podría ser que Franco finalmente hubiera accedido a entrar en la contienda. Al fin y al cabo, en 1941 Hitler es el dueño de Europa. Sus ejércitos han derrotado a Francia, sus aviones acosan a Gran Bretaña y sus barcos y submarinos estrangulan el talón de Aquiles de «Commonwealth»: el tráfico de mercantes.

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                            El «Canarias» se dirigió a la zona del hundimiento del «Bismarck»

                            Pero la verdad era otra. Mientras que el «Bismarck» aún luchaba en medio del temporal con el timón atascado y los británicos acercándose para cañonearle desde una distancia de tan solo 4.000 metros, el jefe del Estado Mayor del «Seekriegsleitung», almirante Otto Schniewind, le hizo a la Armada española, una petición de auxilio en previsión del fatal desenlace.

                            Por eso la proa del «Canarias» cabalga a duras penas la cresta de las olas. A pesar de sus 13.230 toneladas de desplazamiento y su eslora de 193,9 metros, sufre los embates del mar. Los dos destructores que iban a acompañarele, el «Gravina» y el «Alcalá Galiano», no le siguen, probablemente a causa del mal tiempo. El barco cruje, el viento de través le lleva a dar bandazos, y se producen daños en el pallete de colisión y en el tangón de babor. Así que su comandante, el capitán González-Aller, se ve obligado a aminorar la marcha hasta los 18 nudos en medio de una mar cada vez más gruesa.

                            Muchas millas al noroeste,los barcos británicos abandonan la operación de rescate de los náufragos del acorazado, por temor a la presencia de submarinos alemanes prestos a vengar al «Bismarck» e ignorando los gritos «angustiosos» de centenares de hombres que aún quedan en el agua. En total, han rescatado a 110 supervivientes, de una dotación de 2.206 personas. Las heridas, el agotamiento y el agua, a 13ºC, van acabando con los que aún viven.

                            Comienza la búsqueda de supervivientes

                            El día 28 a las 13.10, un día después de su salida y del hundimiento del «Bismarck», el «Canarias» llega a la zona de rescate en medio de una mar muy gruesa. El jefe del Estado Mayor de la Escuadra formada únicamente por el crucero radia el siguiente mensaje: «Situación al medio día 48ºN y 14º30ŽW, rumbo 290, velocidad 15 nudos, mar muy (...), viento NW fresco, achubascado. Mar dificulta extraordinariamente exploración. Dudo ver náufragos a no ser que casualidad nos lleve a ellos. Considero imposible operaciones salvamento si hubiera lugar. A 1100 avisté avión a través estribor. Desapareció rápido sin hacer señal.



                            Sobrevivieron 114 de los 2.206 tripulantes



                            A las 13.50 el crucero avista un salvavidas rojo. A las 14.17 el «Canarias» establece contacto de radio con el submarino alemán U-74, capitaneado por Eitel-Friedrich Kentrat, que le indica las coordenadas de «numerosos cadáveres y restos "Bismarck"». Ya a las 22.45, el crucero contacta con el barco meteorológico alemán «Sachsenwald», que le comunica que ha rescatado a dos supervivientes. En total, los alemanes rescatarían a 5 náufragos.

                            El mar se calma. La exploración continúa durante la noche y el día siguiente. A medida que se avistan objetos flotando (maderos, una verga, palletes, enjaretados, cajones, etc) y manchas de aceite, el barco maniobraba para reconocer su naturaleza, pero sin rastro de supervivientes. A las 12.19 del 29 de mayo, un Focke-Wulf-200C alemán da dos vueltas sobre el Canarias antes de alejarse hacia la Francia ocupada. A las 19.40 se avista otro submarino alemán (probablemente el U-74) y el «Canarias» se aproxima a él. El sumergible le comunica por medio de señales luminosas: «El comandante pregunta si tiene algún "sobrevivo" a bordo».

                            Dos marineros del «Bismarck»

                            El crucero contesta negativamente y continúa la búsqueda. A las 20.10 se avista otro submarino, quizás el U-48, y poco después, a las 21.21, al U-556. El día siguiente amanece con buena visibilidad y mar tendida. Se avistan otros dos submarinos (quizás el U-48 y el U-73) y entre las 8.20 y las 10.00 el «Canarias» encuentra dos cadáveres flotando. Los iza a bordo por medio de rezones, después de una complicada maniobra de aproximación que se realiza gobernando las máquinas a la voz del comandante.

                            Una vez a bordo los cadáveres, se da por cumplida la búsqueda de supervivientes. A las 10.15 el Canarias pone proa a La Coruña y manda este mensaje al Ministro de Marina: «A 9 horas, en 47 grados 45 minutos Norte y 15º 50 minutos Oeste, recogiendo cadáveres, tengo dos a bordo. Avisté 3 submarinos y un avión».

                            El capitán médico Rodríguez Gutiérrez examina los cuerpos y las placas de identificación de los dos marineros del «Bismarck. Se trata de un músico, Walter Grasczak, y de un señalero, Heinrich Neushwander. Los dos presentan heridas, pero el médico concluye que han muerto por «inhibición-asfixia», es decir, ahogados.

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                            Al parecer para evitar «manifestaciones progermanas», el Mando le ordena al comandante que los cadáveres sean devueltos al mar con honores militares. Los cuerpos son amortajados en dos cois, lastrados y amarrados entre sí. Después, los colocan sobre un tablero y los cubren con la bandera alemana.

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                            • #15
                              Re: Noticias y comentarios: Historia de conflictos munidales

                              Erigen un monumento al autor del asesinato que causó la Primera Guerra Mundial

                              En Sarajevo, descubrieron una estatua de en memoria a Gavrilo Princip, el serbobosnio que asesinó en 1914 al heredero del trono austro-húngaro Francisco Fernando en un atentado porque anexó Bosnia a su imperio.

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                              SARAJEVO (EFE).- Un monumento en memoria a Gavrilo Princip, el serbobosnio que asesinó en 1914 al heredero del trono austro-húngaro en un atentado que desencadenó la Primera Guerra Mundial, fue inaugurado hoy en el barrio serbio de Sarajevo.

                              La figura en bronce, de dos metros de altura, situada en un nuevo parque, se descubrió en presencia de la cúpula del ente serbio de Bosnia, en víspera de la conmemoración, mañana, del centenario del magnicidio.

                              Los serbobosnios por un lado, y los musulmanes y croatas, por el otro, conmemoran el centenario por separado y con conceptos diferentes.

                              Princip mató a tiros el 28 de junio de 1914 en Sarajevo al archiduque Francisco Fernando, como protesta por la anexión de Bosnia por parte del Imperio Austro-Húngaro, en 1908. Un mes después del atentado, comenzó la Primera Guerra Mundial, que dejó diez millones de muertos.

                              "El disparo de Princip fue un disparo por la libertad", declaró en la inauguración del monumento Nebojsa Radmanovic, miembro serbio de la terna presidencial bosnia. Princip, que murió en una cárcel en 1918 a los 24 años de edad, es una de las figuras que divide a los pueblos que conforman la actual Bosnia.

                              Mientras en Sarajevo y en otras partes del ente musulmano-croata han eliminado cualquier rastro de su memoria al considerarle un terrorista, entre los serbios es concebido como un héroe luchador por la libertad.

                              Sarajevo preparó para mañana una serie de actos culturales para conmemorar el centenario del magnicidio en presencia de invitados de varios países, pero sin participación serbia. Estos tendrán una manifestación propia en el ente serbobosnio, con la inauguración en Visegrad de Andricgrad, un pueblo ideado por el cineasta Emir Kusturica.

                              La Nación

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