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  • #61
    Alberto Lamagna: “El enriquecimiento de uranio es el soporte de las exportaciones nucleares”

    El vicepresidente de la CNEA habló con TSS sobre lo que implica para la Argentina dominar el proceso de enriquecimiento de uranio, las pruebas para realizarlo con láser, el desafío de moverse en el terreno de las tecnologías sensibles y el potencial exportador de la mano del proyecto CAREM.

    Por Matías Alonso

    24 jul 2019, Agencia TSS — El uranio es un elemento químico metálico que se emplea como combustible para los reactores nucleares. Solo uno de sus tres isótopos, el menos abundante, tiene la capacidad de liberar energía durante la fisión nuclear: el uranio 235 (U235). Separarlo del U238 (que comprende más del 99% de la masa del uranio natural) es muy difícil, ya que son idénticos en casi todo menos en la cantidad de elementos en su núcleo, lo que implica una muy pequeña diferencia de masa. En el mundo suelen usarse tres tecnologías para hacer esta separación, llamada enriquecimiento de uranio: difusión gaseosa, ultracentrífuga y con láser.

    La primera consiste en mezclar el uranio natural con flúor (UF6) para manejarlo como un gas y luego comprimirlo contra una membrana que permite algún grado de separación, aunque con poca eficiencia. La Argentina cuenta con una planta de difusión gaseosa en Pilcaniyeu, Río Negro, que se construyó en los años 80. El solo hecho de tenerla le permitió al país entrar al grupo de proveedores de nucleares y tener voz y voto en decisiones geopolíticas del sector nuclear.

    El sistema que más se usa actualmente en el mundo es el de ultracentrífugas. Consiste en poner UF6 en una centrífuga de alta velocidad y, así, lograr que el uranio más denso (U238) quede en las paredes de la centrífuga y el menos denso (U235) en el centro. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) tiene un proyecto de laboratorio para desarrollar este sistema pero todavía no se ha probado con uranio.

    El método más nuevo consiste en expulsar el UF6 mezclado con gas argón a velocidades supersónicas por una tobera. A estas velocidades, las moléculas de uranio y las de argón tienden a unirse en dímeros (partículas de dos moléculas) y, mediante el uso de láseres muy específicos, se puede lograr que el U235 no quede asociado a ninguna molécula: al ser mucho más liviano que el resto de los elementos del chorro de gas, el U235 queda en las paredes exteriores. La CNEA tiene un proyecto de desarrollo de esta técnica liderado por Alberto Lamagna, vicepresidente del organismo nuclear que actualmente sufre, al igual que otras instituciones del sistema de ciencia y tecnología, un fuerte recorte en su presupuesto, la suspensión de proyectos y el cierre de líneas de producción como la de agua pesada.

    Lamagna, físico doctorado en Bologna y también docente de la UNSAM, previamente dirigió la unidad de Proyectos No Nucleares del organismo, en la que se desarrollaron micro sensores electrónicos y células solares para satélites. En una entrevista con TSS, el vicepresidente de la CNEA habló sobre lo que implica para la Argentina poder dominar estas técnicas, los desafíos de ingresar al terreno de las tecnologías sensibles, los pormenores del enriquecimiento de uranio con láser y su potencial exportador de la mano del proyecto CAREM.

    ¿Cuándo empezó el proyecto de enriquecimiento de uranio con láser?

    Norma Boero, ex presidenta de CNEA, nos convocó para desarrollar esta línea que faltaba en el país. Ya habían designado personal para las ultracentrífugas y en el año 2010 hubo una resolución para nombrarme jefe de proyecto. En el año 2011 empezamos a comprar equipos y empezamos con las pruebas para medir absorción de UF6.

    ¿Qué hace el láser?

    Primero se genera un flujo de gas de UF6 mezclado con argón, que sale por una tobera al que se le pega transversalmente con una luz láser infrarroja de 16 micrones de longitud de onda. Si se lo calibra bien, se excita nada más que al U235. En ese chorro, las moléculas tienden a pegarse entre sí, entonces algunas son más pesadas y tienden a quedarse en el centro del chorro. Si uno le pega al U235, queda solo y al ser más liviano queda en la parte exterior del flujo. La clave del proceso es lograr tener ese láser funcionando correctamente.

    ¿Qué particularidad tiene el láser?

    Los láseres que nos venden tienen una longitud de onda de diez micrones, son láseres infrarrojos de alta repetición. El primero que adquirimos era diez pulsos por segundo (Hz) y el láser que compramos ahora es de 300 Hz, es decir, de 300 pulsos por segundo. Cuantos más pulsos por segundo, más se le puede pegar al chorro de gas para enriquecer uranio. Son láseres que tienen muchas aplicaciones de tipo industrial, no se venden para enriquecer uranio. Así como vienen no sirven para enriquecer uranio sino para corte de materiales, por ejemplo, y se necesita otra longitud de onda para la excitación del UF6. Por eso desarrollamos, en conjunto con INVAP, un láser Raman de hidrógeno que aumenta la longitud de onda del láser original a 16 micrones. INVAP estuvo desde el comienzo del proyecto, en 2011, y tienen mucha experiencia en enriquecimiento de uranio por haber montado la planta de Pilcaniyeu. De esta manera, el láser de 10 micrones solo sirve como fuente del láser Raman que desarrollamos

    ¿Qué les permitirá hacer el nuevo láser que compraron?

    Nos da la posibilidad de sintonizarlo, mover ligeramente la frecuencia para poder maximizar la absorción por parte del UF6. Con este láser sintonizable vamos a poder ajustar y maximizar el proceso de enriquecimiento de uranio y por eso estamos muy entusiasmados. Ya llegó una parte del láser de 300 Hz y la otra llegará antes de fin de año, ya lo estamos montando. Para este nuevo láser diseñamos un nuevo Raman conversor para pasar a 16 micrones.

    ¿El Raman tiene que ser diferente?

    Hicimos un Raman más sofisticado aprovechando lo que aprendimos con el primero. Estamos esperando que lleguen las otras partes del láser para poder ensamblar todo. A fin de año ya empezaríamos con las pruebas.

    ¿El proceso de compra fue muy complejo?

    Sí, porque como se sabe que se puede usar un láser de 10 micrones para convertir el haz en uno de 16 micrones se hacen muchas preguntas y hay mucha normativa relacionada. Uno tiene que firmar muchas declaraciones explicando para qué lo va a usar y comprometerse a que no lo va a exportar a otros países. La Argentina puede comprarlo porque pertenece al grupo de proveedores nucleares, pero no podemos revenderlo ni tercerizarlo. Solemos tener visitas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en las que miden la cantidad de uranio enriquecido y lo comparan con lo que declaramos.

    ¿Hay varios países que producen este tipo de láseres?

    No muchos, debe haber tres en el mundo.

    ¿Entonces es un componente crítico del proyecto?

    El láser es un componente crítico de esta tecnología porque, por más que se puedan conseguir los láseres, hoy en día el problema es que no hay láseres continuos de 16 micrones. Además, son láseres con unas 10.000 horas de uso, en los que después hay que cambiar los electrodos de la cámara de disparo. Tienen una vida útil corta. Esta tecnología, si bien a escala de laboratorio es la mejor del mundo, a escala industrial no lo es tanto por los problemas de los láseres.

    En el desarrollo de tecnología muchas veces se intentan ocultar los avances para tener una ventaja comercial, pero en el área nuclear siempre hay que abrir toda la información a los organismos internacionales para dar seguridad de que se hará un uso pacífico. ¿Cuál es el límite entre lo que se muestra y lo que no?

    Lo que se muestra a los inspectores es todo lo que pidan salvo el láser Raman, que se cubre con una lona, el fotorreactor, las toberas, eso no se muestra, ni tampoco los planos. Ellos ven que tenemos los láseres, ven el tamaño de la instalación, miden la cantidad de uranio que procesamos y mostramos todo lo que quieran ver de las zonas controladas, ya que a las oficinas tampoco entran. Tampoco se publica con sumo detalle en trabajos científicos.

    ¿Hasta qué nivel se puede enriquecer?

    En nuestra instalación tenemos autorizado por la OIEA hasta 5%, pero en la Autoridad Regulatoria Nuclear de Argentina (ARN) hicimos la licencia de operación hasta el 1%. Empezamos desde más abajo porque es más fácil el trámite. Lo primero que tenemos que hacer es encontrar el proceso más adecuado. Todavía estamos en la fase de laboratorio, en la que el objetivo es demostrar la factibilidad del proceso y encontrar los parámetros para hacer una ingeniería conceptual y básica de una planta piloto. Una vez que lo tengamos optimizado es cuestión de comprar cinco o 10 láseres y sumar cantidad de kilogramos por mes de uranio enriquecido al porcentaje que querramos. Una vez que uno tiene desarrollado el proceso o el método con parámetros razonables para industrializarlo, para escalarlo, se pueden poner 100 toberas una al lado de la otra y varios láseres sincronizados para empezar a juntar material. Eso ya sería la fase de planta piloto, pero para eso faltan un par de años.

    ¿Qué importancia tiene este proyecto en el marco del reactor CAREM, que usa combustible con algún grado de enriquecimiento?

    Para la Argentina, el enriquecimiento de uranio implica tener el desarrollo autónomo de todo el ciclo de combustible y el soporte de las exportaciones nucleares que podemos hacer como país, tanto de reactores CAREM como de reactores multipropósito. Le da seguridad al comprador de que somos un proveedor confiable de suministros nucleares y que garantizamos todo el ciclo de combustible. Podemos vender los combustibles sin depender de otro país que nos venda uranio enriquecido.

    Eso sería en la teoría, porque en la práctica todavía les falta para producir combustibles enriquecido…

    Claro, hoy en día compramos el uranio enriquecido, pero tenemos la capacidad de enriquecer uranio por difusión gaseosa en Pilcaniyeu. Eso nos da la posibilidad de pertenecer a un club selecto de países que pueden enriquecer uranio en cualquier momento y por eso nos venden.

    La Argentina tiene tres tecnologías en desarrollo, difusión gaseosa, ultracentrífugas, y láser. ¿tiene sentido seguir con las tres?

    Tiene sentido manejar las tres tecnologías a escala de laboratorio pero no tendría sentido a escala industrial. Sería bueno tener a escala de laboratorio mini cascadas de centrífugas funcionando, plantearse alguna planta piloto de centrífugas y, si tenemos éxito en un par de años con el desarrollo de la tecnología láser, tener una planta piloto. Podríamos pensar en tener cinco láseres de alta frecuencia, como para juntar algunos kilogramos (de uranio enriquecido) por año y estudiar la escalabilidad futura. De ahí a una escala industrial es una decisión política. Son inversiones grandes y se lo puede pensar apalancado en un ambicioso plan de exportación de reactores CAREM.

    ¿Hoy hay demanda de uranio enriquecido en el mundo?

    Hoy hay más capacidad instalada de enriquecimiento de la que necesitan los reactores que hay en funcionamiento y de los que hay en construcción. Había tres escenarios posibles en un estudio de la World Nuclear Asociation que compramos y en el de mayor inversión haría falta que los países pongan en marcha nuevas plantas de enriquecimiento en 2025. Después del accidente de Fukuyima algunas inversiones se desestimaron, Alemania decidió no tener más energía nuclear y entonces eso cambió la demanda de enriquecimiento.

    ¿Este proceso en el que trabajan se puede usar también para separar isótopos de litio?

    Claro, se puede usar en separación isotópica de otros elementos que uno necesite, no solamente de uranio. Hay muchos elementos que se usan en la parte médica. El litio se puede separar por láser y se usa para generar neutrones en aceleradores de partículas, entre otras aplicaciones. De hecho, en la CNEA ya se empezó a separar litio con intereses académicos a escala muy pequeña.

    ¿Cómo se compone el grupo de investigación? ¿Tienen becas de formación para sumar personal?

    Se hizo un llamado de becas para los egresados de los institutos Sábato, Balseiro y Dan Beninson, y en la última convocatoria hubo más becas que postulantes. Ahora tenemos dos puestos para becas y algunos becarios trabajando. Generalmente, los becarios trabajan en temas accesorios, no en el corazón del proyecto, pero hacen aportes importantes. En el grupo tenemos gente de todas las edades. En Bariloche hay un equipo de físicos, ingenieros, teóricos elementales, básicos y aplicados. Y contamos con la colaboración de INVAP, que tiene más ingenieros y personal de investigación aplicada. Entre los que están con dedicación plena y parcial, debemos ser unas 60 personas en el proyecto. Alrededor de 45 están en Bariloche y el resto en Buenos Aires. En estas disciplinas no hay mucha cultura de trabajo en grandes proyectos y se tiende más a la formación de grupos chiquitos. En cambio, este grupo es de mucha gente y hay muchas especialidades distintas: gente de caracterización, diseño y simulación de fluidodinámica, de toberas continuas, en proceso de fabricación de los elementos y de la óptica de los láseres. Para mí, la parte más exitosa del proyecto es que podemos trabajar juntos entre dos organizaciones como CNEA e INVAP, entre los investigadores más teóricos y aquellos que son más experimentales.

    http://www.unsam.edu.ar/tss/

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    • #62
      Acuerdo sobre medicina nuclear




      A través de un Memorandum de Entendimiento entre la CNEA y el KIRAMS, ambos países se comprometen a colaborar en materia de medicina nuclear, principalmente para la terapia por captura neutrónica en boro (BNCT, por sus siglas en inglés).

      La Comisión Nacional de Energía Atómica y el Korea Institute of Radiological and Medical Sciences (KIRAMS) firmaron un Memorándum de Entendimiento para colaborar en la investigación, el desarrollo y la innovación en el campo de la tecnología de aceleradores para terapia por captura neutrónica en boro (BNCT, por sus siglas en inglés) y otros tratamientos de medicina nuclear.

      Actualmente, la CNEA está desarrollando un acelerador para BNCT para tratamientos de cáncer, y KIRAMS declaró que está interesada en adquirir esta tecnología. En este sentido, la colaboración entre ambas partes se implementará sobre la base del desarrollo y el beneficio mutuo.

      BNCT es una novedosa técnica que apunta a depositar una dosis de radiación altamente localizada en células tumorales, produciendo un daño selectivo en ellas, al mismo tiempo que minimiza la dosis entregada al tejido normal que lo alberga.

      Esta capacidad de poder localizar el tratamiento a escala de células individuales es lo que diferencia a BNCT de todas las demás modalidades radioterapéuticas. Para ello, se utilizan compuestos de boro que demuestran acumulación selectiva en las estructuras del tumor.

      Info: u-238.com.ar

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      • #63
        Tecnología: se construye en Ezeiza el reactor multipropósito más moderno del mundo



        Permitirá cuadruplicar la producción de radioisótopos de uso médico para estudios funcionales y hacer investigación de punta; le dará al país un puesto de avanzada

        Dentro del gran predio que ocupa el centro atómico ubicado a 33 km de la Capital, enmarcado a lo lejos por la cortina verde de los bosques de Ezeiza, se oyen martillazos, se advierte la actividad de las grúas y crece un monumental enjambre de cemento, tubos y varillas de hierro.

        Se trata del esqueleto de un reactor nuclear multipropósito que se convertirá en el más moderno del mundo y, si todo se desarrolla como está planeado, ubicará al país en un puesto de avanzada en el mercado de radiofármacos y en la investigación con haces de neutrones, un área crítica para la producción, testeado y estudio de materiales.

        El RA-10, tal su nombre técnico, "tendría que haberse finalizado antes, si hubiéramos recibido los fondos presupuestados -cuenta Herman Blaumann, gerente del proyecto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)-, pero esperamos que esté completo en 2022. Estamos previendo que podrá producir el 20% del molibdeno que se consume en el mundo [un isótopo que se utiliza para los estudios de medicina nuclear, como obtener imágenes funcionales de distintos órganos, y que genera un mercado de unos 100 millones de dólares]. La idea es que la Argentina entre a ese partido como un jugador importante. Pero además nos permitirá ensayar materiales y combustibles que hasta ahora no teníamos facilidades para testear. Y tendrá herramientas para investigación y desarrollo basadas en 'técnicas neutrónicas', algo que abre un horizonte nuevo para el país. Es una instalación que sostiene la posición de referencia que tiene la Argentina en el escenario de la tecnología nuclear".


        https://www.lanacion.com.ar/ciencia/...ndo-nid2316006

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        • #64
          CNEA desarrolla un prototipo de acelerador de partículas que será exportado a Corea


          Podrá utilizarse para el control local de tumores cancerígenos, principalmente melanoma, a través de la técnica denominada BNCT.



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          Publicado el jueves 09 de enero de 2020
          Durante el mes de diciembre se envió el primer lote de piezas para la construcción e instalación de un prototipo de acelerador de partículas que funcionará en el KIRAMS, un instituto asociado a un hospital de Seúl en el que se hace investigación y desarrollo en medicina nuclear.

          Fruto de un Memorándum de Entendimiento entre CNEA y el Institute of Radiologic and Medical Science Korean (KIRAMS) se espera que los científicos coreanos avancen en el manejo de BNCT gracias a la experiencia de los investigadores argentinos. La exportación consiste en un prototipo pequeño (de menor energía que la final requerida para los tratamientos), que les permitirá conocer los principios del funcionamiento de la técnica.

          Actualmente, la Gerencia de Área Investigación y Aplicaciones no Nucleares tiene listo y probado el prototipo vendido a la República de Corea; mientras que la máquina definitiva tiene un avance de aproximadamente un 70%. Esta será instalada en el nuevo Laboratorio de Desarrollo de Aceleradores, en el Centro Atómico Constituyentes.

          ¿Qué es el BNCT?

          Investigadores del Departamento de Tecnologías y Aplicaciones de Aceleradores vienen trabajando en el desarrollo de este acelerador de partículas que podría utilizarse para tratar distintos tipos de cáncer a través de la Terapia por Captura Neutrónica en Boro, más conocida como BNCT.

          Hasta ahora este tipo de terapia se ha ensayado en reactores de investigación (por ejemplo, en el RA-6 del Centro Atómico Bariloche), los cuales se usan como fuente de neutrones. Sin embargo, estas instalaciones tienen un nivel de radioactividad que exige grandes blindajes y una operación muy compleja que dificulta su instalación en hospitales.

          Pensando en estas complicaciones, surgió el proyecto de armar en la CNEA un acelerador que sirviera para producir fuentes de neutrones utilizables para BNCT, y que además se pudiera instalar en centros de salud. De hecho, una gran ventaja de este acelerador de partículas es que una vez apagado no produce radiación ni tampoco genera radioactividad residual, por lo que tiene una operación más simple y segura.

          Sin embargo, este no es un acelerador como otros instalados en CNEA. Puntualmente, este tiene un voltaje mucho menor que el TANDAR (y por ende la energía de las partículas aceleradas es unas 10 veces menor). En cambio, tiene una intensidad de la corriente del haz acelerador más de 1000 veces mayor. En esto último reside el gran desafío.

          Los neutrones que se producen en este acelerador serán utilizados en BNCT, una forma de radioterapia que está indicada para el control local de tumores sólidos (aquellos que afectan tejidos del organismo, excluyendo los del sistema circulatorio). Puede usarse en caso de melanoma, que es el cáncer de piel más agresivo, y en otros tipos de cáncer (cerebro, cabeza y cuello, hígado y pulmón).

          A diferencia de otras modalidades radioterapéuticas, BNCT tiene capacidad de poder generar daño localizado a escala de células individuales, logrando minimizar la dosis entregada al tejido normal que está cercano al tumor. Para evaluar su potencialidad, un grupo de científicos de la CNEA –en colaboración con el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, la Universidad Maimonides, la Fundación Favaloro y el Hospital Austral– lleva adelante un Estudio Clínico Fase II en melanoma cutáneo ubicado a nivel de las extremidades.



          Un acelerador, múltiples aplicaciones

          Este tipo de aceleradores de alta corriente tiene muchas otras aplicaciones además de su prometedora aplicación en BNCT. Algunas de ellas son: producción de radioisótopos de usos médicos e industriales; estudios de daño por radiación inducido por neutrones; detección de materiales nucleares especiales, explosivos y drogas en cargamentos marítimos y aéreos.

          A nivel mundial, no hay aceleradores de este tipo funcionando ni atendiendo pacientes. Países como Finlandia, Rusia, Japón, China, Estados Unidos, Israel e Italia están desarrollando máquinas similares, aunque con tecnologías diferentes.

          https://www.argentina.gob.ar/noticia...xportado-corea

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          • #65
            Acelerando hacia Corea







            En la CNEA un equipo encabezado por el Dr. Andrés Kreiner desarrolló un prototipo de acelerador de partículas para el tratamiento del cáncer que se exportará a Corea del Sur. El contrato incluye la instalación y la capacitación a científicos de ese país. El proyecto, que lleva décadas y sufrió diversas interrupciones, continúa la tradición exportadora de la Argentina en el área nuclear.

            Fruto de un Memorándum de Entendimiento entre CNEA y el Institute of Radiologic and Medical Science Korean (KIRAMS) se espera que los científicos coreanos avancen en el manejo de BNCT gracias a la experiencia de los investigadores argentinos. La exportación consiste en un prototipo pequeño (de menor energía que la final requerida para los tratamientos), que les permitirá conocer los principios del funcionamiento de la técnica.

            El contrato, firmado entre la CNEA y el KIRAMS (Korean Institute of Radiologic and Medical Science), es por un monto de 700.000 dólares y tiene una duración de dos años, e incluye la construcción e instalación de un prototipo en el KIRAMS, además de la capacitación a científicos de ese país.

            El KIRAMS es un instituto asociado a un hospital de Seúl en el que se hace investigación y desarrollo en medicina nuclear. Se espera que los científicos coreanos avancen en el manejo de la terapia de captura neutrónica en boro (BNCT) gracias a la experiencia de sus pares argentinos. La exportación consiste en un prototipo pequeño, que les permitirá conocer los principios del funcionamiento de la técnica.

            El acuerdo toma recaudos para proteger la propiedad intelectual de la CNEA y aclara que el equipo es para uso exclusivo del KIRAMS, y que no puede ser reubicado, vendido ni copiado. El dinero se usará para amortizar los sueldos del personal del proyecto y para contratar nuevo personal, además de adquirir los materiales necesarios para el desarrollo del prototipo en Corea del Sur.

            Durante el mes de diciembre se envió el primer lote de piezas para la construcción e instalación de un prototipo de acelerador de partículas que funcionará en el KIRAMS, un instituto asociado a un hospital de Seúl en el que se hace investigación y desarrollo en medicina nuclear. Actualmente CNEA tiene listo y probado el prototipo vendido a la República de Corea; mientras que la máquina definitiva tiene un avance de aproximadamente un 70%.

            Hasta ahora este tipo de terapia se ha ensayado usando reactores nucleares como fuente de neutrones, pero estas instalaciones tienen un radioactividad muy alta, lo que exige blindajes muy pesados y una operación muy compleja que dificulta su instalación en hospitales. Una gran ventaja de este acelerador de partículas es que una vez apagado no produce radiación ni tampoco genera radioactividad residual, por lo que tiene una operación más simple y segura.

            El acelerador está montado en forma vertical y debajo tiene un imán que desvía el haz a noventa grados. “También se podría hacer la sala de irradiación en un subsuelo, pero suele haber mucha presión de las napas y habría que impermeabilizar muy bien y sería más costoso. En esa desviación no se pierde energía”, explicó Andrés Kreiner, investigador superior del CONICET, docente de la UNSAM y director del proyecto.

            El equipo está construido de tal manera que puede quedar separado tanto de las paredes del edificio como del piso, con el fin de evitar las descargas, que pueden ser muy importantes si se considera que la parte superior del acelerador tiene una corriente de un millón y medio de voltios. Otros tipos de aceleradores, como el TANDAR, de la CNEA, están encerrados en un tanque con un gas aislante de alta presión, como hexafloruro de azufre, un gas muy pesado que desplaza el aire, por lo cual es peligroso para la salud de las personas. Además, en caso de tener que hacerle alguna modificación o tareas de mantenimiento al acelerador, es necesario vaciar el gas y luego volver a inyectarlo, lo que aumenta los costos, la complejidad y hace muy difícil que pueda ser instalado en un hospital.

            El haz es de iones que produce este acelerador es tan intenso que, aunque se usan bombas de vacío, cuando se excita ioniza las moléculas del gas residual y se puede ver la fluorescencia inducida en el gas, lo cual se usa como método de diagnóstico de problemas de la máquina y resulta mucho más simple que el método usado en otros aceleradores, en los que se usan dispositivos para interceptar el haz.

            Cuesta arriba

            El acelerador desarrollado por el grupo que dirige Kreiner también sirve para producir radioisótopos para radiodiagnóstico, lo que constituye un método alternativo a la producción de molibdeno con reactores, un sector en el que la empresa rionegrina INVAP se ha convertido en uno de los líderes a nivel mundial. “Nosotros desarrollamos el acelerador y para hacer los isótopos hay que desarrollar la parte radioquímica, hay que hacer el blanco, después extraer el molibdeno del blanco y demás. Esa parte no es nuestra especialidad pero es otra posibilidad que está abierta”, dijo Kreiner. Además, los neutrones que genera el acelerador tienen aplicaciones para, por ejemplo, testear componentes nucleares y detectar contrabando de materiales nucleares, explosivos y drogas.

            Este es el camino que tenemos que seguir para la CNEA y para el país: desarrollar nuestra tecnología y tratar de exportarla. También es una forma de mostrar que las investigaciones científicas ayudan a resolver los problemas relevantes de la sociedad”, afirmó Kreiner.

            La formulación inicial del proyecto había obtenido un financiamiento inicial a fines de los años noventa de la entonces Secretaría de Ciencia y Tecnología (SECYT), pero tras la crisis económica del año 2001 esos fondos nunca llegaron. Recién en 2008 volvió a tener fondos para avanzar en investigación y desarrollo.

            El recinto en el que está instalado el prototipo actualmente en el Centro Atómico Constituyentes no tiene las dimensiones necesarias y por eso hace algunos años se está construyendo un edificio nuevo en el mismo predio. “La construcción está bastante avanzada, aunque viene atrasada respecto del cronograma inicial. Creemos que en la primera mitad del año que viene lo tendríamos listo. En los años 2017 y 2018 muchos proyectos de la CNEA fueron puestos en cero, pero como acá había contratos ya firmados, como el de la constructora y otros más, no se pudo dar de baja porque implicaba posibles juicios y por eso pudimos seguir, aunque a un ritmo menor y con restricciones”, afirmó Kreiner.

            El proceso de exportación del prototipo demandó muchas presentaciones internacionales «El año pasado hubo un congreso mundial de BNCT en Taiwán, donde estuvimos a punto de no poder viajar porque la CNEA solo permitía viajar si lo hacía sin costo para el organismo, así que finalmente la organización del congreso ofreció pagar todo. Después vino el viaje a Corea del Sur y también uno a Rusia.

            En la iniciativa trabaja personal del Departamento de Tecnologías y Aplicaciones de Aceleradores de la CNEA, y además cuenta con con participación de científicos de la UNSAM y del CONICET. Kreiner lamenta que el desfinanciamiento de los últimos años generó la salida de especialistas: “Hemos perdido personal en estos dos últimos años, en particular tres ingenieros electrónicos. Fue una pérdida muy dolorosa porque es gente que entrenamos, que vinieron como estudiantes y se recibieron mientras estaban con nosotros, algunos con becas, otros con contratos, y se transformaron en profesionales de primera línea. Pero se han ido por los sueldos, que realmente son muy bajos, y las nulas perspectivas de acenso”. Y finalizó: “Tengo la esperanza de que el nuevo Gobierno retome la senda del desarrollo nuclear en serio”.

            ¿Qué es el BNCT?

            Investigadores del Departamento de Tecnologías y Aplicaciones de Aceleradores vienen trabajando en el desarrollo de este acelerador de partículas que podría utilizarse para tratar distintos tipos de cáncer a través de la Terapia por Captura Neutrónica en Boro, más conocida como BNCT.

            Hasta ahora este tipo de terapia se ha ensayado en reactores de investigación (por ejemplo, en el RA-6 del Centro Atómico Bariloche), los cuales se usan como fuente de neutrones. Sin embargo, estas instalaciones tienen un nivel de radioactividad que exige grandes blindajes y una operación muy compleja que dificulta su instalación en hospitales.

            Pensando en estas complicaciones, surgió el proyecto de armar en la CNEA un acelerador que sirviera para producir fuentes de neutrones utilizables para BNCT, y que además se pudiera instalar en centros de salud. De hecho, una gran ventaja de este acelerador de partículas es que una vez apagado no produce radiación ni tampoco genera radioactividad residual, por lo que tiene una operación más simple y segura.

            Sin embargo, este no es un acelerador como otros instalados en CNEA. Puntualmente, este tiene un voltaje mucho menor que el TANDAR (y por ende la energía de las partículas aceleradas es unas 10 veces menor). En cambio, tiene una intensidad de la corriente del haz acelerador más de 1000 veces mayor. En esto último reside el gran desafío.

            Los neutrones que se producen en este acelerador serán utilizados en BNCT, una forma de radioterapia que está indicada para el control local de tumores sólidos (aquellos que afectan tejidos del organismo, excluyendo los del sistema circulatorio). Puede usarse en caso de melanoma, que es el cáncer de piel más agresivo, y en otros tipos de cáncer (cerebro, cabeza y cuello, hígado y pulmón).

            A diferencia de otras modalidades radioterapéuticas, BNCT tiene capacidad de poder generar daño localizado a escala de células individuales, logrando minimizar la dosis entregada al tejido normal que está cercano al tumor. Para evaluar su potencialidad, un grupo de científicos de la CNEA –en colaboración con el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, la Universidad Maimonides, la Fundación Favaloro y el Hospital Austral– lleva adelante un Estudio Clínico Fase II en melanoma cutáneo ubicado a nivel de las extremidades.

            Info: u-238.com.a

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            • #66
              Novedades del ámbito nuclear:

              Nucleoeléctrica proyecta nuevas centrales


              Los adelantó el nuevo Directorio en su presentación ante los trabajadores de la empresa Estatal.

              El flamante Directorio de Nucleoeléctrica Argentina recorrió, dentro de la primera semana de su asunción, el Complejo Nuclear Atucha, la Central Nuclear Embalse y la sede central de la empresa en donde se encuentra el área corporativa.

              El presidente del Directorio, Eduardo Nies, el vicepresidente, Rubén Quintana y el director, Lucas Castiglioni saludaron al personal de la compañía y expresaron sus intenciones al frente de la empresa que opera las centrales nucleares argentinas.

              “No concebimos a Nucleoeléctrica sin proyectos de nuevas centrales nucleares”, dijo Nies en los discursos que brindó en las tres sedes de la empresa, y aseguró que el modelo chino PWR – Hualong One es el proyecto que más posibilidades tiene de concretarse en el corto plazo.

              Los miembros del Directorio hicieron su primera recorrida en la que saludaron a los trabajadores de la sede central de la empresa, oficinas situadas en Vicente López, provincia de Buenos Aires.

              El jueves 23 fueron al Sitio Atucha, lugar en la que los tres directivos forjaron su experiencia. En este sentido, Nies quiso iniciar la recorrida por el taller de Instrumentación y Control, galpón que fue su primer lugar de trabajo cuando ingresó a la planta en 1974.

              Luego de saludar a los operadores de las salas de control de Atucha I y II, el Directorio almorzó en el comedor con el resto de los trabajadores de la planta.

              Por último, la semana pasad los directivos recorrieron la Central Nuclear Embalse, situada en la provincia de Córdoba, y saludaron al personal de planta de distintos sectores como Ingeniería, la sala de control, sala de máquinas y talleres.

              NUEVAS AUTORIDADES DE NUCLEOELÉCTRICA ARGENTINA

              El día 21 de enero de 2020 asumieron, tras un acuerdo de unanimidad de las partes, las nuevas autoridades de la empresa Nucleoeléctrica Argentina S. A. de la que el Estado Nacional es socio mayoritario.

              El acto se realizó a través de la Asamblea General Ordinaria de Accionistas compuesta por el directorio de la empresa.

              Como representante del Estado Nacional participo el Secretario de Energía, Sergio Lanziani quien manifestó que “la línea de pensamiento estratégico del sector nuclear va más allá del cambio de autoridades. Vamos a trabajar para que el sector nuclear siga creciendo y desarrollándose” a su vez, aclaró que “estamos pensando en la Argentina de los próximos 20 años”.

              Las nuevas autoridades designadas son Juan Eduardo Nies (Presidente), Rubén Héctor Quintana (Vicepresidente), Juan Pablo Ordoñez, Lucas Martín Castiglioni y Osvaldo Calzetta Larrieu (Directores).

              U-238 Noticias

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