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Industria Argentina aeroespacial

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  • Interesante propuesta de la UIA para los próximos años, para leerla con tiempo.

    https://uiaorgar-cmsdev.s3.amazonaws...046c55e006ca90

    Saludos.

    Comentario


    • Originalmente publicado por planeador Ver Mensaje
      Interesante propuesta de la UIA para los próximos años, para leerla con tiempo.

      https://uiaorgar-cmsdev.s3.amazonaws...046c55e006ca90

      Saludos.
      Aja,ja,ja..
      Creo que mi computadora es muy vieja y anticuada. Tampoco pude abrir este archivo, aunque tenía curiosidad. Saludos

      Comentario


      • Originalmente publicado por Tutankhamon Ver Mensaje

        Aja,ja,ja..
        Creo que mi computadora es muy vieja y anticuada. Tampoco pude abrir este archivo, aunque tenía curiosidad. Saludos
        Yo también tendría que reír, aunque en realidad debería llorar. Tu computadora será vieja pero aquí el problema es que yo soy el viejo e indudablemente, analfabeto en sistemas. Prueba aqui, al final tienes la posibilidad de acceder al documento:

        https://uia.org.ar/general/3448/una-...ropuestas-uia/

        Cordial saludos y disculpas.

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        • Keclon: el potencial de las enzimas al servicio de la industria


          Los investigadores del CONICET María Eugenia Castelli, Andrés Aguirre, Salvador Peirú y Hugo Menzella fundaron la empresa biotecnológica Keclon, que desarrolla y comercializa enzimas y está pronta a inaugurar su propia planta industrial.

          Para que una investigación en biotecnología llegue a convertirse en un proyecto de envergadura, como puede ser la creación de una empresa, se deben dar una serie de pasos complejos previos pero por sobre todo debe haber mucha fuerza de voluntad y un convencimiento pleno de que la idea puede funcionar y será sustentable. Con ese horizonte como premisa, Hugo Menzella llevó adelante su proyecto al regresar al país como investigador repatriado del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET): tenía en sus manos la posibilidad de generar la solución biotecnológica que varias empresas estaban necesitando.

          Fue así que se asoció junto a los investigadores María Eugenia Castelli, Andrés Aguirre y Salvador Peirú y, con el asesoramiento de colegas del exterior y el acompañamiento técnico de la Gerencia de Vinculación Tecnológica del Consejo, formaron la Empresa de Base Tecnológica (EBT) Keclon. La compañía se dedica al desarrollo y comercialización de enzimas con foco en las industrias de aceites comestibles, alimentos, biodiesel, nutrición animal tanto en Latinoamérica como en otros mercados emergentes.

          Hoy la empresa está a punto de inaugurar una planta de manufactura de enzimas en San Lorenzo (Santa Fe) y compañías reconocidas como Molinos Agro, Banco Santander de España, Grupo San Miguel, y otras del exterior, son algunas de las que brindan apoyo al proyecto de Keclon para agregar valor a sus productos y procesos.



          Infografia Caso keclon
          La trastienda de un proyecto superador

          El camino del equipo hasta llegar a conformar una EBT no fue nada fácil. ¿Cómo llegaron a fundar Keclon siendo investigadores? Precisamente hace nueve años, el Biodiesel se encontraba en pleno auge y se posicionaba como un recurso estratégico en Argentina, al punto de convertir al país en el primer exportador mundial de biodiesel a base de soja. Sin embargo, la industria atravesaba por un escollo: el biodiesel obtenido mediante los métodos tradicionales presentaba problemas de calidad debido a la formación de impurezas durante su proceso de producción, las que a su vez, causaban inconvenientes operativos en la producción y en el funcionamiento de los motores. En conocimiento de esa situación, los investigadores del CONICET, actualmente miembros del Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos Rosario (IPROBYQ, CONICET – UNR) -dedicaron sus esfuerzos de investigación a desarrollar un tratamiento enzimático de bajo costo y alta eficiencia para purificar biodiesel.

          “Sabíamos que había un problema e intentamos aportar una solución. Básicamente lo que hicimos fue crear un método para purificar biodiesel a través de la utilización de enzimas. Así caracterizamos la impureza y la degradamos a alta temperatura para finalmente, poder eliminarla”, explica Menzella acerca de su primera etapa como investigador en el CONICET dedicado a la industria del biodiesel.

          Esa experiencia fue el puntapié inicial para buscar el primer financiamiento, que llegó de la mano del fondo de inversión Pymar y luego del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC) a través de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT), y conformar la Empresa de Base Tecnológica.

          Ampliar la mirada y diversificar las propuestas

          Como toda industria, la del biodiesel no estuvo exenta de los vaivenes económicos del país. Cuando por la incertidumbre de los mercados y cambios en las tasas a la exportación, el interés comercial del combustible mermó, el proyecto de Keclon tuvo un giro en su estrategia.

          “Nos dimos cuenta que la empresa no iba a prosperar como esperábamos si sólo seguíamos dedicados al I+D del Biodiesel dado que en nuestro país no hay condiciones constantes. Entonces buscamos la manera de diversificarnos y probamos con enzimas para aumentar la eficiencia de extracción de aceite de soja. Tuvimos muy buenos resultados y el equipo de trabajo se amplió”, comenta Andrés Aguirre.

          El tratamiento enzimático de aceites vegetales que la empresa propone es una alternativa al desgomado acuoso convencional de aceites crudos y se basa en una combinación de enzimas exclusivas que proporcionan un incremento del rendimiento de aceite (superior al 2%), menores costos de refinación, y menor cantidad de subproductos, efluentes y residuos a disponer.

          El proceso de probada eficacia a escala piloto llegó a oídos del grupo Molinos Agro, uno de los mayores productores de aceite del mundo, que se interesó inmediatamente en poder articular una línea de trabajo en sus plantas industriales de aceite de soja. A partir de ahí la historia de Keclon cambió radicalmente.

          El interés del sector privado

          Keclon es una de las primeras empresas Argentinas de biotecnología formada por investigadores del CONICET que recibió por parte de capitales privados, inversiones significativas en dólares al punto de proyectar una planta industrial para procesar enzimas.

          “Desde su fundación en 2012, más del 90 % del financiamiento de Keclon ha sido aportado por inversores privados. En 2017 se sumaron Santa Fe aceites, Ganagrin y Molinos Agro lo que permitió que ocurrieran muchas cosas: conseguimos financiamiento privado para comprar el terreno, montar la fábrica y equiparnos”, explica la investigadora María Eugenia Castelli.

          Las obras de dicha planta están muy prontas a finalizar. En una primera etapa la planta contará con una capacidad de fermentación de 65 mil litros, y posee instalaciones para cuadriplicar esa capacidad.

          A la fecha, la empresa ha firmado contratos para suministrar enzimas a clientes tanto nacionales como extranjeros. Su primer cliente e inversor, Molinos Agro, utilizará enzimas para tratar un millón de toneladas de aceite por año. “Hoy tenemos montados los tanques de fermentación donde produciremos las enzimas, así como los equipos para purificarlas. Un ejemplo básico de lo que hacemos en ellos es la enzima que utilizamos para convertir desechos de la industria aceitera en alimento para animales. Esta enzima proviene de un microorganismo que crece en ambientes extremos como volcanes. Nosotros modificamos el gen de esa proteína y lo insertamos en bacterias que crecen rápidamente en fermentadores. De esta manera, esas bacterias aprenden a producir la enzima que sólo se puede encontrar de forma natural en volcanes. A ese organismo híbrido lo metemos en un reactor con medio de cultivo, en el que crece para producir la enzima a escala industrial”, explica Salvador Peirú, uno de los fundadores de la empresa y actual investigador del CONICET.

          Desafíos para los investigadores y la importancia de la Propiedad Intelectual

          Para cualquier científico “ponerse el saco” de empresario no es fácil: son dos áreas totalmente diferentes. Al respecto, Menzella opina: “Los investigadores generalmente preferimos investigar. Tener en nuestro equipo socios emprendedores con perfil gerencial desde el arranque hubiera sido clave ya que interrumpir las funciones de un científico en el momento que acaba de obtener un desarrollo significa para una empresa perder a quien genera su valor para ganar un gerente inexperto. Igualmente pudimos lograrlo y hoy Keclon tiene un management profesional que nos permitirá volver a la ciencia”.

          El equipo liderado por Menzella tuvo desde el inicio el apoyo técnico de la Dirección de Vinculación Tecnológica, hoy convertida en Gerencia. Al respecto Verónica Vaccalluzzo, Coordinadora de Ingenierías, Ambiente y Energía, expresa: “Keclon fue un proyecto que vimos nacer cuando era muy poco habitual que un científico quisiera apostar a la creación de una empresa de base tecnológica. Hoy se transformó en una empresa exitosa que cuenta con tecnología e investigadores de CONICET y estamos muy orgullosos de haberlos acompañado en su crecimiento”.

          El investigador, a su vez, pondera el tratamiento de protección legal a la investigación y desarrollo. “Los equipos que desarrollan tecnologías necesitan un project manager y un agente de propiedad intelectual full time para explotar su potencial a máximo y capturar el valor que generan. Tenerlos es caro, pero no tenerlos es carísimo”, expresa y agrega: “Nuestro trabajo es a partir de “descubrimientos”, conocimiento generado por la ciencia básica, o sea lograr “inventar” una solución para un problema. Y la regla número uno es no gastar recursos en reinventar la rueda, lo cual no siempre es sencillo”.

          La forma de reducir riesgos al mínimo- explica Menzella- es realizar un análisis exhaustivo de patentes sobre el tema antes de iniciar cualquier proyecto, seguido de un monitoreo permanente del estado de la técnica durante el desarrollo del mismo, y en cada milestone redactar y presentar la aplicación de patente correspondiente para capturar el valor creado.

          “Para que una empresa como Keclon llegue al mercado se necesitan importantes inversiones privadas en dólares. Sin patentes hubiera sido imposible obtener ese financiamiento”, enfatiza al cerrar la nota.

          CONICET / Por Ingrid Lucero Parada





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          • Muy buena noticia para la industria aeronáutica nacional

            Petrel exporta ocho unidades a Colombia


            Proyecto Petrel es la única compañía local que produce aeronaves livianas multipropósito que se hallan certificadas.







            Le venderá a Colombia ocho unidades, de las cuales esperan entregar la primera en marzo. Ya recibieron consultas de otros países.

            Creada en 2005, Proyecto Petrel es la única fábrica privada de aviones certificados de la Argentina y la región, dedicada a la construcción de aeronaves livianas VLA (Very Light Aircraft) y LSA (Light Sport Aircraft) de hasta 750 kilos.

            Desde su planta de Gowland, ubicada en el partido de Mercedes (provincia de Buenos Aires), exportará por primera vez en 42 años un avión de producción nacional. Una empresa de Colombia adquirió ocho unidades de las cuales prevén entregar la primera en marzo, cuando finalice el proceso de certificación por parte de la Administración Nacional de Aviación Civil Argentina (ANAC) del modelo que se enviará, bajo normas de la European Aviation Safety Agency (EASA).

            La negociación arrancó a fines de 2018, pero la operación se concretó en diciembre del año pasado. "Estamos recibiendo consultas también de otros países de América latina, como Chile, Paraguay, Perú, Ecuador y México, que esperamos que se traduzcan en ventas próximamente", sostiene Carlos Antonietti, director comercial de Proyecto Petrel, mientras aclara que "este hecho significa un hito para la industria nacional".

            Las unidades que le comercializará a la empresa colombiana costarán entre u$s 110.000 y u$s 130.000 cada una. "El precio varía porque el producto es totalmente customizable de acuerdo a las necesidades del cliente y el equipamiento requerido", dice Antonietti.

            La pyme emplea a ocho trabajadores de forma directa y utiliza servicios tercerizados de 32 empresas. Una de ellas es Tenaris, que le provee tubos de acero sin costura especialmente elaborados para la fabricación de las aeronaves. Lleva producidos 16 aviones que acumulan más de 20.000 horas de vuelo sin ningún incidente, con un 70% de piezas de origen nacional. "Fundamentalmente, importamos los motores", comenta.





            En Colombia, el Petrel será utilizado en instrucción aérea y como aeroaplicador, donde será empleado en minifundios de entre 10 y 20 hectáreas que se encuentran en zonas de colinas, montañas, llanuras y selvas. Esta experiencia le aporta un gran valor a la empresa, ya que le permitirá exhibirlo como un avión multipropósito", afirma el director comercial, y menciona que no resulta rentable, en estos casos, usar un avión grande: "La principal ventaja de Petrel es que posee un motor más chico e insume menos combustible".

            En este sentido, el negocio de Proyecto Petrel es de escala y la apuesta es vender una alta cantidad de unidades para ser competitivo. "Es el avión más económico del mercado y con un bajo costo operativo, con un retorno de inversión rápido", destaca el representante de la empresa, y asegura que un avión importado de la misma categoría puede salir hasta un 150% más caro.

            El Petrel tiene una envergadura de 9,60 metros, cabina para dos pasajeros y viene con un motor Rotax de 100 caballos de potencia. Su velocidad de crucero es de 168 km/h y tiene una autonomía de casi cinco horas.

            La actividad de Proyecto Petrel se lleva adelante con fondos propios, ya que nunca obtuvo financiación para el desarrollo de sus aviones. "Pero como en los últimos años no hubo líneas de crédito en el país y las tasas son demasiado elevadas, estuvimos flacos de producción", describe Antonietti.

            Asimismo, apunta que la empresa recibió interesados en adquirir 21 aviones. "Por ahora, son potenciales compradores. Muy poca gente abona al contado. Para comprar una avioneta, se necesitan financiación. La demanda nacional e internacional existe. Si no fuera por esta situación, podríamos vender tranquilamente 25 aviones al año" (El Cronista).

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            • Muy buenas noticias Dawin II,

              Mis felicitaciones a los creadores y colaboradores de la compañía por el logro y la tenacidad.
              Esperemos que el ejemplo de la empresa sea seguido por otros empresarios.
              Como curiosidad, ya que he seguido el tema durante algunos años, nunca pude identificar por qué el nombre "Petrel" (sé que es un pájaro) es tan utilizado y, afortunadamente, exitoso en nuestras industrias aeronáuticas.
              Hay una empresa aeronáutica en Brasil (Scoda Aeronautica) que diseñó y fabrica el Super Petrel LS durante años (ya se exportó a unos 20 países).

              Creo que es un nombre kármico (Rs ..)

              Un gran abrazo.

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              • Bariloche despidió al Saocom 1B, que partió hacia EE.UU. para su lanzamiento

                El satélite de observación Saocom 1B fue embarcado esta tarde en el avion An-124 que lo trasladará desde el aeropuerto de Bariloche hacia el centro espacial de Cabo Cañaveral, en los EEUU, desde donde un cohete Falcon 9 lo pondrá en órbita a finales de marzo.




                Los trabajadores de Invap, la empresa rionegrina que fue contratista principal del proyecto, acompañaron el traslado hacia el aeropuerto local, donde la despedida del satélite estuvo encabezada por la gobernadora Arabela Carreras; el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza; el ministro de Interior, Eduardo “Wado" de Pedro y el embajador italiano en Argentina, Giuseppe Manzo.

                Una vez que el satélite estuvo a bordo del avión, el gerente general de Invap, Vicente Campenni, hizo entrega formal del Saocom 1B al director ejecutivo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), Raúl Kulichevsky.

                Además, destacó el trabajo de la jefa de proyecto en la Conae, Josefina Peres; y la investigadora principal de la misión, Laura Frulla; a quienes ponderó: “Acá tenemos el ejemplo de dos mujeres científicas que se pusieron al hombro este proyecto y lo sacaron adelante; ejemplos como este son la demostración de que entre todos vamos a poner a la Argentina de pie”.

                “Nuestro país en todos estos años cambió mucho y tuvo muchos vaivenes, y hay veces que se pudo avanzar más rápido y hay veces que las crisis ralentizaron el proyecto, pero siempre avanzó, y eso fue posible por los científicos que son los motores del proyecto y lo defendieron en cualquier instancia que fue necesario”, agradeció el jefe de Gabinete.




                El funcionario recordó que “esta historia empezó hace muchos años y recibió un impulso fuerte en el año 2007 en el gobierno de Néstor Kirchner cuando se decidió avanzar fuertemente con este proyecto, se retoma la articulación con el gobierno italiano y se comienza la construcción del primer satélite durante el gobierno de Cristina”.

                “Estos satélites van a brindar capacidades para el desarrollo agropecuario y para mitigar el cambio climático entre otros insumos importantes para construir políticas públicas más eficaces”, completó.

                Por su parte, Salvarezza afirmó que “es un enorme orgullo como argentino y como científico estar acá, emociona participar del embarque de un satélite que forma parte de nuestro plan espacial nacional; es una demostración bien clara de lo que los argentinos podemos hacer”.

                “Argentina se ha destacado en muchas materias científicas, pero también en tecnología, en materia nuclear y en materia espacial; hoy asistimos aquí en Río Negro a la salida del Saocom 1B construido por Invap, pero también por 80 empresas y 900 trabajadores que constituyen este ecosistema que permite que Argentina disponga de altísima tecnología”, agregó.

                El ministro apuntó que “el lunes pasado en una universidad nacional pusimos de manifiesto un desarrollo de investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional de San Martín para detectar dengue, ayer con el presidente Alberto Fernández se puso en marcha una planta de anticuerpos monoclonales, y hoy vemos la salida de este satélite; un cambió enorme en cuanto a que ahora las ciencia y la tecnología se convierten en bases fundamentales de desarrollo para este país”.




                https://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/...su-lanzamiento


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