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Afganistan, un verdadero calvario

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  • Kabul propone un alto al fuego y reconocer a los talibán para buscar la paz


    Ashraf Ghani tras la ceremonia de apertura de la segunda ronda del Proceso de Kabul para impulsar un plan de paz en Afganistán. - JAWAD JALALI - EFE

    Dejar las armas y legitimar la Constitución, que podrá ser modificada, a cambio de partido político, liberación de prisioneros y oficina en la capital

    EL MUNDO - AMADOR GUALLAR - Kabul - 28 FEB. 2018
    "Podemos construir un nuevo Afganistán juntos". Con estas palabras dirigidas a los talibán liderados por el mulá Haibatullah Akhundzada, el presidente afgano, Ashraf Ghani, ha abierto la puerta hoy a un nuevo proceso de paz durante el conocido como Proceso de Kabul, la conferencia que durante dos días reúne a más de 20 países en la capital afgana para discutir "un plan de acción para negociar la paz en el país y salir de la guerra", según ha anunciado el Palacio Presidencial, y para la que Kabul se ha blindado a cal y canto hasta el punto de declarar dos días festivos por motivos de seguridad.

    El líder afgano ha ido más allá de lo que ninguno de los analistas y especialistas en seguridad esperaban, cuando ha ofrecido a los talibán un plan de paz por el que estaría dispuesto a discutir modificaciones en la Constitución afgana de 2004. El presidente no ha indicado qué modificaciones o qué artículos podrían estar sujetos a revisión, pero teniendo en cuanta la visión social y religiosa de los talibán, para los que, por ejemplo, las mujeres apenas tienen derechos, éste será un punto que, sin duda, despertará las iras de muchos activistas sociales afganos que llevan años luchando, y muriendo, por establecer una sociedad justa en Afganistán.

    Quizás, por este motivo, y esto es lo que más miedo da a los activistas sociales que demandan igualdad en el país, el líder afgano ha recalcado en su discurso que "nuestro sentido de la justicia está totalmente ligado a la fe, la cultura y la civilización islámica. En un país donde el 99,9% de los ciudadanos son musulmanes, nuestra fe siempre nos ha unido ante la adversidad, impulsándonos a lograr lo imposible". Pero ésta es también la misma fe que los talibán han convertido en su implacable Ley Sharia.

    El plan de Ghani para arrancar el nuevo proceso de paz incluye: "declarar un alto al fuego indefinido entre ambas partes, reconocer a los talibán como una formación política legítima y liberar a los prisioneros", a cambio de que los insurgentes "reconozcan la legitimidad de la Constitución afgana, a la que estamos abiertos ha modificar como parte de las negociaciones de paz, y que se comprometan a respetar el imperio de la ley así como ha dejar la lucha armada".

    Además, el líder afgano ha querido mostrar la fortaleza y seriedad de la oferta de paz ofreciendo también a los combatientes yihadistas "pasaportes y la eliminación de sanciones pasadas", un hecho muy controvertido porque los talibán, al igual que Kabul, han sido acusados de crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional. En cuanto al ofrecimiento político, cuyo objetivo final es que los insurgentes puedan hacer la transición de movimiento armado a fuerza política, el inquilino del Palacio Presidencial ha ido más allá y ha propuesto a los hombres del mulá Ajundzada "la apertura de una oficina en Kabul, o en otra localización acordada", para que se establezcan como una organización legítima.

    Seguidamente, Ghani se ha dirigido a "todos los líderes talibán y militantes en sus filas" para decirles que "ahora la decisión está en vuestras manos. Aceptad la paz, venid a la mesa de negociaciones y construyamos este país juntos". Por ello, "hacemos esta oferta sin ninguna precondición y con el único objetivo de llegar a un acuerdo de paz, por lo que consideraremos cualquier opinión de los talibán con respecto a la misma, y así acabar con el conflicto", que ya dura diecisiete años y ha causado más de 111.000 muertos desde la invasión internacional en 2001.
    .
    La respuesta talibán

    De momento, los terroristas del Emirato Islámico de Afganistán, con sede en Baluchistán, provincia al norte de Pakistán, no han respondido al ofrecimiento de Kabul. Es difícil predecir cuál será la respuesta del mulá Ajundzada, pero después de la última misiva hecha pública por el grupo el pasado lunes, es posible que los talibán consideren la oferta del Proceso de Kabul. Por otro lado, la negativa de los yihadistas a reconocer al Gobierno de Ghani será el primer gran escollo a superar.

    "Uno de los factores que ayudaría a la posibilidad de llevar a cabo negociaciones de paz es que Estados Unidos acepte las legítimas demandas del pueblo afgano, así como que reúna las suyas propias, y que las haga llegar al Emirato Islámico a través de un canal neutral y pacífico", según se lee en la carta abierta de los yihadistas. Es decir, que los talibán han vuelto a expresar que toda negociación debe ser liderada por Washington, ya que consideran que está detrás del "Gobierno de títeres de Kabul", según lo define el portavoz del grupo, Zabiullah Mujahid. Sin embargo, Estados Unidos sigue insistiendo en que "el Gobierno afgano debe ser parte de las negociaciones para que sean legítimas". Algo que se intentó en un proceso similar llevado a cabo en 2015, y que terminó con el mismo en tan solo unos días.

    A propósito del otro gran escollo para encontrar la paz, la siempre tensa y beligerante relación con el vecino Pakistán, al que la Casa Blanca ha retirado la ayuda económica y militar hasta que se ocupe de los santuarios terroristas que proliferan en el país, según la misma, el presidente afgano ha llamado al Gobierno pakistaní a "olvidar el pasado desagradable y establecer nuevas vías de comunicación, para comenzar una nueva fase en las relaciones con Islamabad".

    Finalmente, Ghani ha querido recordar que durante el conflicto pakistaní de 1965 a 1971 el último rey de Afganistán, Mohammed Zahir Shah, "escogió la paz por encima del conflicto". Además, el presidente también ha recordado como "en el pasado cientos de miles de turistas viajaban libremente a través de las sendas que unen a Afganistán, Pakistán, India y Nepal", lo que en los años 60 se conocía como la ruta de los hippies. "El recuerdo de ese tiempo es el que tiene que conducir nuestra visión de la paz y la seguridad para que volvamos a ser una de las glorietas económicas del centro de Asia", ha concluido.

    http://www.elmundo.es/internacional/...6668b4607.html

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    • Los Talibán en Afganistán eran la fuerza dominante y con más apoyo. Y lo sigue siendo. El gobierno de Kabul cae a la semana si lo abandona la OTAN (y me estoy arriesgando).

      Y eso lo saben los gobiernos extranjeros. Tanto así que para un gran megaproyecto, un oleoducto desde Turkmenistán a la India, les han tenido que pedir permiso y negocian "su parte". Taliban Vows to Protect TAPI Gas Pipeline Project

      WASHINGTON —
      As leaders and representatives of countries involved in the Turkmenistan, Afghanistan, Pakistan and India (TAPI) gas pipeline celebrated the project’s inauguration, Afghan Taliban, in a rare announcement, vowed to support and protect the pipeline in areas under its control.

      In a statement emailed to media outlets, Qari Mohammad Yusuf Ahmadi, a purported Taliban spokesperson, claimed credit for the project, implying that it was initially planned during the Taliban regime, and said the group will ensure its security in areas under its control.

      “The Islamic Emirate views this project as an important element of the country’s economic infrastructure and believes its proper implementation will benefit the Afghan people. We announce our cooperation in providing security for the project in areas under our control,” the Taliban statement said.


      ...
      https://www.voanews.com/a/taliban-to...t/4268767.html
      Blog:
      El Tablero de Cronos

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      • Yo diría que muchos de estos problemas que van surgiendo con el tiempo alimentan las divisiones y el enfrentamiento, pero la “madre del borrego”, siempre estará en las caprichosas líneas divisorias que trazaron los imperios y el porque…
        Afganistan era hace 100 años un protectorado de Inglaterra y como ocurrió con Irak, Siria, Israel, Egipto, Sudan, etc, etc, siempre “la manito mágica” de los imperios trazando líneas caprichosas y dividiendo territorios sin tener en cuenta a su población y su origen…
        Las actuales divisiones territoriales en Afganistan, Pakistan y la India, nacen de las ideas de la corona británica (“divide y vencerás”), que encarga a sir Mortimer Durand (la línea Durand), trazar las fronteras occidentales (casi 3.000 kilómetros) del imperio británico de la India (Raj de la India) en 1890.
        La invasión de los británicos y sus guerras para someter a Afganistan empiezan en 1830 (por la misma época que ocuparon las Islas Malvinas), finalmente y luego de varias guerras con los nativos afganos, al mando de Dust Muhammad, llegan a un “acuerdo” (1842) de aceptar convertir el territorio en un protectorado británico, al que los ingleses llaman “Emir de Kabul”.
        Inglaterra mantuvo el país, en el mas grande atraso y sin ninguna mejora, alimentando, cuando no, siempre las confabulaciones internas los asesinatos y trifulcas entre herederos de esas dinastías de reyezuelos, puestos desde Londres…
        El problema volvió a aparecer en 1947 con la llegada de la independencia de la India inglesa (India y Pakistan), en la que el protectorado de Afganistan no estaba incluido, así empezaron las guerras y las pequeñas invasiones por el norte, tanto de China como de Pakistan.
        La estabilidad y el freno a las invasiones extranjeras las lograron los nativos pastunes y tadjicos, hasta que en 1964 se firmó la paz con Pakistan y China.
        Aunque el país se deshizo de todas las ataduras y la herencia de Inglaterra, Afganistan siguió siendo una monarquía… Su rey Zahir Shah, en el poder desde 1933, era la continuidad del Emirato de Kabul establecido por los británicos desde hacía mas de 100 años, aunque disimulado por reformas que desde 1964 la convertían en una monarquía parlamentaria, no disimulaban el atraso y el aislamiento a que estaba sometido el país… en 1970 una hambruna descomunal que dejaron como resultado la muerte de mas de 80.000 personas. En 1973 mientras el rey se encontraba en Italia, fue depuesto por el principal lider de la oposición Muhammed Daud y en su lugar se estableció una república, el Parlamento establecido desde 1964 organizó las primeras elecciones libres, de las cuales salió ganador Daud…Duró poco la democracia, ya que en 1978 un levantamiento militar apoyado por EE.UU. y que tenía como fin el regreso del rey, inició una nueva guerra civil. En ayuda del Gobierno de Daud acudió la URSS… EE.UU si bien no intervino oficialmente, en su lugar actuaron los talibanes brazo armado y asesorado por ellos… la guerra duró 10 años y significó la derrota de la URSS que tras la ocupación de país tuvo que retirarse…Los rusos se retiran pero los talibanes no… y se hicieron dueños del territorio dejado por los soviéticos… la historia que sigue con la intervención directa de EE.UU. en territorio afgano en 1990, lo demás es historia conocida…

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        • Al menos 26 muertos por un ataque suicida en Kabul

          Un hombre bomba se hizo explotar en plena celebración del año nuevo persa. Hay 18 heridos.
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          Las fuerzas policiales se acercaron a la zona afectada, después del ataque. (AP)

          Al menos 26 personas murieron y 18 resultaron heridas este martes a la mañana en un atentado suicida perpetrado cerca de una multitud que celebraba el primer día del año nuevo afgano en Kabul.

          Un atacante suicida hizo detonar las bombas que portaba en su chaleco sobre las 12.00, hora local (4.30 de la Argentina), entre la Universidad de Kabul y el Hospital Aliabad, contra un grupo de personas que se dirigía a celebrar el año nuevo en un templo de la zona, indicó el portavoz del Ministerio de Interior afgano Nasrat Rahimi.

          "Por el momento tenemos 26 persona muertas y 18 heridas", apuntó la fuente.



          El grupo atacado, formado principalmente por jóvenes, iba camino del templo Kart-e-Sakhi, situado en las inmediaciones de donde tuvo lugar la explosión, para tomar parte en las festividades por Nawroz, el año nuevo.

          Ninguna formación insurgente ha reclamado por ahora la autoría de la acción.

          El pasado sábado, tres civiles murieron y otros cuatro resultaron heridos en un ataque suicida de los talibanes con coche bomba perpetrado en las inmediaciones de un parque industrial en Kabul.


          El de este martes, además, se suma a otros atentados en la capital afgana en 2018, el más importante el perpetrado a finales de enero por los talibanes con una ambulancia bomba que explotó en el medio de la calle de un céntrico barrio de Kabul, acabando con la vida de más de un centenar de personas.

          Tras ese ataque, las autoridades de la capital afgana han revisado todo el plan de seguridad de la ciudad y lo han sustituido por un nuevo esquema para evitar grandes atentados.

          El presidente afgano, Ashraf Gani, llamó a finales del mes pasado a los talibanes a sentarse en la mesa de negociación para encontrar una solución pactada al conflicto que vive el país desde la invasión estadounidense en 2001.


          Fuente: https://www.clarin.com/mundo/26-muer...BkktI5y9M.html

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          • La US Air Force y la 101 División Aerotransportada del Ejército llamadas para ayudar a defender la principal ciudad afgana

            Haga clic en la imagen para ver una versión más grande  Nombre:	USA_4PWLP2UND4PB77JS5UOQ6RNU.jpg Visitas:	1 Size:	213,7 KB ID:	674377

            A fines de la semana pasada, a menos de 160 kilómetros de la ciudad capital de Afganistán, Kabul, las fuerzas talibanas lanzaron un gran asalto que sobrepasó la importante ciudad de Ghazni y supuestamente capturó partes de la misma.

            Esa batalla en el este de Afganistán aún se libraba el lunes por la mañana cuando la US Air Force y elementos de la 101.ª División Aerotransportada del Ejército de los EE. UU. Fueron convocados para apoyar a las tropas del gobierno afgano.

            "La ciudad de Ghazni permanece bajo el control del gobierno afgano, y las aisladas y dispares fuerzas talibanes que permanecen en la ciudad no representan una amenaza para su colapso, como algunos han afirmado," el teniente coronel Martin O'Donnell, portavoz de las fuerzas estadounidenses en el país, dijo a Military Times.

            Las tropas estadounidenses que operan bajo el mando de las Fuerzas de EE. UU.-Afganistán han estado asesorando a las Fuerzas de Seguridad y Defensa Nacionales Afganas y realizando ataques aéreos desde el viernes.

            "Asesores de USA están ayudando a las fuerzas afganas, y el poderío aéreo de Estados Unidos ha asestado golpes decisivos a los talibanes, matando a más de 140 desde [el viernes] ", dijo O'Donnell." Además del ataque inicial y el apoyo aéreo el viernes, las fuerzas estadounidenses realizó cinco ataques aéreos el sábado, 16 ataqus el domingo y dos hasta ahora hoy ".

            El domingo, el sitio oficial de noticias Talibán, Voice of Jihad, afirmó que las fuerzas insurgentes se apoderaron de "una gran base con importancia estratégica cerca de la oficina del gobernador", y desmanteló tres puestos cerca del centro de Ghazni antes de tomar la principal prisión de Ghazni.

            El número de civiles y fuerzas del gobierno afgano muertas en los combates ha sido confuso, ya que los informes de noticias de la ciudad se desaceleraron durante el fin de semana cuando los combates destruyeron las torres de telecomunicaciones de la zona, según Reuters.

            Aún así, múltiples medios informativos informaron que los comandos afganos de élite fueron derrotados en su defensa de la ciudad.

            "El hecho de que una unidad de elite de este tipo haya sido invadida y haya tenido un alto índice de bajas puede ser una indicación de que los Comandos y las Fuerzas Especiales pueden estar sobrecargados y están perdiendo efectividad", escribió Long War Journal. "Estas unidades corren a un alto ritmo operativo, y han tenido bajas significativas en los últimos tiempos ".

            Sin embargo, O'Donnell negó que la prisión estuviera bajo el control de los talibanes. También se retractó de los informes de que la autopista 1, una antigua circunvalación que rodea Afganistán y conecta muchas ciudades, incluidas Ghazni y Kabul, estaba cerrada.

            "Las afirmaciones de que la carretera 1 está cerrada y los prisioneros liberados también son falsos. La carretera 1 está abierta y las fuerzas afganas están ocupando puestos clave para mantener la seguridad ", dijo O'Donnell." Las fuerzas afganas repelieron un ataque talibán ineficaz contra la prisión de la ciudad [el domingo], que permanece firmemente bajo control gubernamental.

            "Dicho esto, las operaciones de limpieza están en curso, y continúan los enfrentamientos esporádicos con los talibanes, particularmente fuera de la ciudad", agregó.

            Esa realidad quedó en evidencia en las imágenes difundidas por la cadena local de televisión TOLO News, que el lunes por la mañana filmaron supuestamente desde Ghazni mostrando a los combatientes talibanes deambulando por edificios en llamas dentro de la ciudad.

            El lento enfoque para expulsar a los talibanes de la ciudad de Ghazni surge del deseo del gobierno de evitar bajas civiles y la destrucción de la ciudad, dijo el teniente general Mohammed Sharif Yaftali, jefe del estado mayor general del Ministerio de Defensa afgano, durante una conferencia de prensa el domingo.

            Añadió que los talibanes locales no atacaron la ciudad. En cambio, los combatientes talibanes de las provincias de Helmand, Zabul, Paktia y Paktika fueron llevados para el asalto, según un comunicado de prensa del Ministerio de Defensa afgano.

            La publicación también indicó que todas las áreas estratégicas, como la oficina del gobernador, el jefe de policía provincial, la prisión y las bases del Ejército Nacional Afgano en Ghazni, ahora están en manos del gobierno.

            El asalto a la ciudad de Ghazni se produce después de otro asalto a la ciudad de Farah en la parte occidental del país en mayo. Durante ese ataque, se llamó a los A-10 Warthogs y MQ-9 Reapers de la US Air Force para detener a las fuerzas talibanes que habían penetrado en las defensas de la ciudad.

            Aunque el asalto de Farah City fue repelido, los talibanes afirmaron que fue un éxito, ya que demostraba su fuerza y ??unidad, y la incapacidad del gobierno afgano para defender las principales áreas urbanas. Mientras tanto, los funcionarios del gobierno de Estados Unidos y Afganistán siguen pidiendo un acuerdo negociado.

            "Claramente, los talibanes no han prestado atención a los llamados del pueblo afgano para que se reconcilien y se unan al proceso de paz", dijo O'Donnell (AirForceTime).
            Editado por última vez por DarwinII; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/6146-darwinii en 13/08/18, 16:31:27.

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            • Fuerzas afganas se moviliza en Ghazni mientras continúa la operación de limpieza dirigida por los afganos. La ciudad permanece bajo control. Asesores estadounidenses que ayudan a las fuerzas afganas y el poder aéreo ha asestado golpes decisivos a los talibanes, matando a más de 140 desde, 8/10.

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              • Grüezi mitenand!

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                Source:

                http://www.afcent.af.mil/

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                Uf Widerluege
                Solothurn
                Schweiz

                "Eccetera, perché la minestra si fredda": (Codice Arundel, fol. 245 recto)

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                • Miembro del servicio estadounidense asesinado en Afganistán: declaración

                  KABUL (Reuters) - Un miembro del servicio estadounidense (U.S. service) murió y otro resultó herido en un aparente ataque interno en el este de Afganistán el lunes, dijo la misión de Resolute Support, dirigida por la OTAN, en un comunicado.

                  El miembro del servicio, que no ha sido identificado, fue el sexto estadounidense asesinado en Afganistán este año.

                  El incidente ocurrió dos meses después de que un miembro de una unidad de entrenamiento del ejército estadounidense fuera abatido a tiros por un soldado afgano en la provincia sureña de Uruzgan.

                  "El sacrificio de nuestro miembro del servicio, que se ofreció como voluntario para una misión a Afganistán para proteger a su país, es una pérdida trágica para todos los que lo conocieron y para quienes nunca lo conocerán", dijo el general Scott Miller, que asumió el mando de las fuerzas de la OTAN. en Afganistán el domingo.

                  Los ataques internos, a menudo conocidos como ataques "verdes sobre azules" en los que los miembros del servicio afgano o atacantes con uniformes afganos disparan contra los EE. UU. O las tropas de la coalición, han sido una característica habitual del conflicto en Afganistán, aunque su frecuencia ha disminuido en los últimos años.

                  Las fuerzas de la coalición también han reforzado la seguridad y han añadido medidas de protección extra fuerza, incluidas unidades especiales de "Ángel de la Guarda" para acompañar a las unidades de entrenamiento.

                  La declaración Respaldo de Apoyo dijo que el miembro del servicio herido estaba en condición estable pero no dio más detalles, diciendo que su nombre sería retenido hasta que se haya notificado a los familiares.

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                  • Decenas de muertos en accidente de helicóptero en Afganistán, talibanes se responsabilizan

                    Un helicóptero del ejército afgano que transportaba a 25 personas se estrelló el miércoles en el oeste de Afganistán, matando a todos los que estaban a bordo, dijeron las autoridades.

                    El avión se estrelló debido al "mal tiempo" en el distrito de Anar Dara, que limita con Irán, dijo el portavoz del gobernador provincial de Farah, Nasir Mehri, que mató a dos pilotos y 23 pasajeros.

                    Sin embargo, los talibanes afirmaron que sus militantes lo derribaron.

                    Entre los muertos estaban el comandante adjunto del cuerpo de ejército para el oeste de Afganistán y el jefe del consejo provincial de Farah, dijo Mehri.

                    El miembro del consejo provincial Dadullah Qaneh dijo que el helicóptero golpeó un pico de montaña con mal tiempo en ruta a la provincia vecina de Herat.

                    Los altos funcionarios gubernamentales y militares a menudo viajan en helicóptero en regiones donde los talibanes tienen una gran presencia.

                    Los accidentes de helicópteros no son infrecuentes en el país montañoso y devastado por la guerra.

                    En septiembre, un helicóptero militar afgano que transportaba armas y municiones estalló en llamas durante un "aterrizaje de emergencia" en Farah, matando al menos a cuatro personas.

                    A principios de ese mes, al menos 12 personas murieron, incluidos dos ucranianos, cuando un helicóptero de propiedad de una empresa moldava se estrelló en la provincia norteña de Balkh.

                    El avión también llevaba municiones y explotó en el impacto, dijeron funcionarios afganos.

                    Las fuerzas occidentales han estado reconstruyendo la fuerza aérea de Afganistán, que fue diezmada por la guerra civil de la década de 1990 y el período turbulento del gobierno talibán que terminó en 2001.

                    La misión Resolute Support de la OTAN en Afganistán ha estado capacitando a pilotos y controladores de tierra en todo el país como parte de un esfuerzo de modernización.

                    Los oficiales de las fuerzas estadounidenses dijeron a AFP en febrero que la fuerza aérea de Afganistán incluye cuatro aviones de transporte C-130, 24 aviones de suministro C-208, 24 helicópteros rusos Mi-17 que serán reemplazados por 159 UH-60 Black Hawks, 12 A-29 Super Aviones de ataque de Tacano, y 25 helicópteros de ataque MD-530 (site web TheNewArab).

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                    • Grüezi mitenand!
                      Panel: el final político de la guerra de Afganistán es arriesgado pero necesario
                      By: John Grady
                      April 22, 2019 4:01 PM • Updated: April 22, 2019 4:42 PM
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                      Las conversaciones entre los Estados Unidos y los talibanes sobre el futuro de Afganistán siguen siendo arriesgadas pero necesarias para llegar a un acuerdo político para poner fin a décadas de guerra, dijo el lunes un destacado experto en asuntos de seguridad del sur de Asia.

                      "La guerra va de mal en peor" para los estadounidenses y una coalición de fuerzas principalmente de la OTAN y el gobierno afgano, dijo Michael Kugelman, subdirector de la región en el Centro Wilson, en el foro del Consejo del Atlántico en Washington, DC

                      Incluso antes de las recientes cancelaciones de conversaciones en Qatar, Washington "está negociando desde una posición de debilidad" en sus reuniones con los talibanes. Además, la producción de drogas está aumentando, y los talibanes disputan o controlan más territorio del que tienen en años.
                      El Departamento de Estado y el representante especial para la reconstrucción de Afganistán, Zalmay Khalilzad, tienen el visto bueno del presidente Donald Trump "para llegar a un acuerdo" en conversaciones que no involucran directamente al gobierno del presidente Ashraf Ghani.

                      Las primeras conversaciones entre el gobierno de Ghani y los talibanes, que también se celebran en Qatar, se interrumpieron en una serie de disputas sobre el tamaño y la composición de la delegación afgana.

                      El panel acordó que el futuro político inmediato de Afganistán permanece nublado, ya que las elecciones presidenciales ya se han pospuesto hasta el 28 de septiembre debido a preocupaciones de seguridad y podrían ser empujadas hacia el futuro.

                      Los afganos "están enfermos y cansados de lo que está pasando", incluida la guerra continua, la corrupción y un sistema judicial distorsionado, dijo Omar Samad, un ex embajador afgano en Canadá y Francia que ahora trabaja en el Consejo del Atlántico. "Necesitamos encontrar una solución para la mayor cantidad de partes interesadas en Afganistán y fuera de Afganistán [como sea posible]".

                      En resumen, si eso significa incorporar algunos elementos de los talibanes a un nuevo gobierno, como sucedió con los señores de la guerra como Gulbuddin Hekmatyar, entonces hazlo para atraer a los interesados nacionales, sugirió.

                      Los afganos "necesitan formar una jirga para la paz", dijo Samad. Los jirgas son asambleas tradicionales de líderes pashtunes y afganos que se utilizan para llegar a un consenso sobre temas de división.

                      Pero fuera de sus fronteras, los vecinos de Afganistán, desde India hasta Rusia e Irán, también son partes interesadas en su estabilidad futura. Pakistán sigue siendo el más importante, especialmente con su larga relación con los talibanes.

                      "El problema es que Estados Unidos no se lleva bien con los vecinos", con la excepción de India, agregó Kugleman. Calificó a Pakistán como un "frenemy" estadounidense y a Rusia e Irán como enemigos.

                      Pero los vecinos no están esperando las conversaciones entre Estados Unidos y los talibanes para producir una hoja de ruta hacia la reconciliación. Treinta años después de que la Unión Soviética retirara sus tropas de Afganistán, Moscú organizó una ronda de conversaciones entre los talibanes y los políticos afganos, pero no incluyó al gobierno de Ghani, e invitó a India e Irán a reuniones para poner fin a la guerra.

                      Otro vecino, Uzbekistán, ha ofrecido su capital para una nueva ronda de conversaciones entre el gobierno talibán y el Afganistán.

                      Pero para el oeste inmediato de Afganistán, Irán es una nación con un nuevo conjunto de preocupaciones sobre sus vecinos en el Medio Oriente y Asia Central y en sí misma, dijo Samad.

                      "Irán es un caso de preocupación cuando trata de navegar por nuevas aguas". Enumeró las nuevas sanciones de Estados Unidos a las empresas iraníes y la designación del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní como una organización terrorista que afecta económicamente a Teherán. Al mismo tiempo, enfrenta nuevas tensiones de seguridad con potencias árabes como Arabia Saudita sobre Yemen e Israel sobre el papel de Irán en Siria y el Líbano.
                      Todo esto tiene un impacto en "qué papel, constructivo o no constructivo, puede jugar Irán" en Afganistán.

                      "Hay muchos indicios en este momento", dijo Samad, refiriéndose específicamente a las conversaciones del gobierno talibán-afgano, aunque dio a entender que lo mismo ocurría entre los estados vecinos, Estados Unidos y la Unión Europea.
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                      "A menudo vemos ahora la E.U. y los EE. UU. no están de acuerdo en trabajar juntos por el futuro político de Afganistán.
                      Pero históricamente, las relaciones entre Pakistán y Afganistán se han hecho más grandes que otras.

                      Pakistán, que tiene sus propios problemas de terror con sus talibanes, "quiere un gobierno en Afganistán que sea amistoso con Pakistán" y uno que mantenga a la India a distancia.

                      Sin embargo, el fracaso de Pakistán para reprimir a los talibanes afganos, que viven abiertamente dentro de sus fronteras, "ha creado" un déficit de confianza que ha existido durante años ", agregó Samad.

                      A pesar de esa falta de confianza, Daud Khattak, editor senior de Radio Free Europe, dijo que con el cambio de gobierno en Islamabad y la renovada disposición de Ghani para discutir formas de mejorar las relaciones, esa situación podría cambiar.

                      En el pasado se habían realizado esfuerzos para salvar esas diferencias, tan recientemente como en 2014.

                      "Pero entonces sucede algo, una explosión de bomba [en Afganistán o Pakistán], y todo cambia".

                      El "mensaje de esperanza" para el futuro de Afganistán está en su juventud, dijo Khattak. La mayoría de quienes "están preocupados por los derechos humanos, preocupados por los derechos de las mujeres" y quieren que continúen los proyectos de reconstrucción que ofrecen oportunidades educacionales y educativas como parte integral de las negociaciones con los talibanes.

                      Traducido para AA.net

                      https://johngradynowandthen.com/about/

                      https://news.usni.org/

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                      Uf Widerluege
                      Solothurn
                      Schweiz

                      "Eccetera, perché la minestra si fredda": (Codice Arundel, fol. 245 recto)




                       

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                      • La historia secreta de la guerra de Afganistán

                        Responsables políticos y militares de los gobiernos de EEUU sabían que no podían ganar la guerra de Afganistán, mientras en público se afirmaba que la victoria era posible

                        The Washington Post publica los resultados de un estudio con testimonios que revelan que eran muy conscientes del fracaso de la ocupación


                        Casi 50 años después de la difusión de los Papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam, The Washington Post ofrece ahora una serie de documentos que dejan patente el fracaso de la ocupación militar de Afganistán y la dramática diferencia entre la realidad y las declaraciones públicas de los responsables políticos y militares de las Administraciones de George Bush y Barack Obama.

                        Lo que se ha escrito en muchos artículos periodísticos desde hace 18 años aparece ahora confirmado por quienes tenían como misión ganar esa guerra, aunque ni siquiera tenían claro qué significaba la idea de ganar ni contaban con una estrategia viable.

                        Mientras políticos y generales afirmaban que se estaban haciendo "progresos constantes" en la guerra, en ocasiones con la intención de justificar el envío de más tropas, los que sabían qué estaba sucediendo en ese país sabían que sólo estaban ocultando fracaso tras fracaso.

                        Se trata de 2.000 páginas con transcripciones y notas de las entrevistas con más de 600 personas con conocimiento de lo ocurrido. Revelan que "se ha mentido de forma constante al pueblo norteamericano", en palabras de John Sopko, la persona que dirigió el proyecto de revisión de la guerra a través de un organismo llamado Oficina del Inspector General para la Reconstrucción de Afganistán, conocido por las siglas SIGAR. El proyecto se llamó 'Lecciones aprendidas' y su principal objetivo era descubrir qué había fracasado. Esa oficina ha publicado varios informes, pero sin incluir los comentarios más críticos ni la mayoría de los nombres de los entrevistados. El periódico ha conseguido tener acceso a esos documentos, no a todos, gracias a la Ley de Libertad de Información.

                        Algunas frases son tan gráficas como sarcásticas, el tipo de comentarios que no aparecen en los informes oficiales. "Después de la muerte de Osama bin Laden, dije que Osama estaba probablemente riéndose en su tumba submarina al ver cuánto dinero nos estábamos gastando en Afganistán", dijo Jeffrey Eggers, exmilitar con experiencia en los SEAL y asesor en la Casa Blanca con Bush y Obama.

                        Más grave es la confirmación de las mentiras ofrecidas a la opinión pública para dar una imagen falsa y benévola de la ocupación. En definitiva, para sostener que se estaba ganando la guerra y que los actos violentos de los talibanes sólo reflejaban su nivel de "desesperación". En un reflejo casi idéntico a lo que ocurrió en Vietnam, las estadísticas se distorsionaban por razones políticas. "Cada dato era alterado para presentar la mejor imagen posible", dijo Bob Crowley, teniente coronel del Ejército y asesor de operaciones de contrainsurgencia.

                        "Era imposible crear buenas métricas. Intentamos usar el número de tropas (afganas) entrenadas, niveles de violencia, control del territorio, y ninguna ofrecía una imagen precisa", dijo en 2016 un alto cargo del Consejo de Seguridad Nacional no identificado. "Los datos fueron siempre manipulados durante toda la duración de la guerra".

                        La prioridad era justificar la presencia –a veces, aumento– de las tropas en Afganistán y que ese despliegue estaba dando los resultados deseados. Eso era especialmente acuciante en los años de Obama cuando el presidente fue convencido de aumentar el número de soldados a pesar de que se mostraba al principio reticente sobre la utilidad de la medida y había prometido sacar a todas las tropas antes del final de su presidencia. Una vez adoptada esa política, la Administración no podía reconocer en público que los resultados eran ínfimos o contraproducentes.

                        Un helicóptero toma tierra para evacuar a unos soldados norteamericanos en la provincia afgana de Paktika en 2009. ANDRYA HILL CC


                        Ni siquiera con una total superioridad de medios, es posible ganar una guerra que se prolonga con la ocupación posterior sin una estrategia definida. Los testimonios recogidos en el estudio inciden en la falta de un conocimiento real de la realidad política de Afganistán, por no hablar de su historia, así como del objetivo general de la misión y de las consecuencias de las acciones propias.

                        "Carecíamos de una comprensión básica sobre lo que es Afganistán. No sabíamos lo que estábamos haciendo", dijo en 2015 el general Douglas Lute, que dirigió el programa antidrogas en ese país en las dos administraciones. "¿Qué estamos intentando hacer aquí? No teníamos ni la más ligera idea de lo que nos estábamos proponiendo hacer".

                        "Los extranjeros leen en el avión 'Cometas en el cielo' (la novela de Khaled Hosseini que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo) y creen que son expertos en Afganistán. Nunca escuchan. Lo único en que son expertos es en burocracia", dijo el exministro Mohamed Essan Zia, uno de los pocos afganos interrogados para este estudio.

                        "Estamos intentando hacer lo imposible en vez de conseguir lo posible", opinó Richard Boucher, responsable del Sur de Asia en el Departamento de Estado entre 2006 y 2009.

                        Ni siquiera había una idea clara sobre quién era el enemigo –cómo había surgido y cuáles eran sus puntos vulnerables– sin la cual era imposible derrotarle. "¿Por qué convertimos a los talibanes en el enemigo cuando habíamos sido atacados por Al Qaeda?", se preguntaba Eggers.

                        Después de que Al Qaeda fuera eliminada en ese país, EEUU, con el apoyo de la OTAN, tuvo como prioridad la formación de un Gobierno estable, la celebración de elecciones y la protección de los derechos de las minorías, entre otros asuntos. Se vendió la ocupación como un intento de impedir que en el futuro otro grupo yihadista volviera a utilizar el país como base para lanzar atentados terroristas contra EEUU y Europa. El primer ministro británico, Gordon Brown, llegó a decir que se estaba combatiendo contra los terroristas en Afganistán para no tener que hacerlo en las calles de las ciudades europeas.

                        Sin embargo, los talibanes afganos nunca tuvieron una idea de yihad global, a diferencia por ejemplo de algunos grupos talibanes paquistaníes, y enfocaron su lucha de la misma forma que lo habían hecho las tribus afganas contra los británicos en el siglo XIX y los muyahidines contra los soviéticos en el siglo XX: expulsar a las tropas extranjeras que querían imponer ideas ajenas a las tradiciones locales.

                        Si bien su Gobierno había sido dictatorial, cruel y caótico, los talibanes se habían convertido en la principal fuerza política y militar de los pastunes afganos, el grupo étnico más numeroso del país. Representaban a una parte de la sociedad afgana de la que no se podría prescindir si se pretendía diseñar desde fuera su futuro.

                        "Un gran error que cometimos fue tratar a los talibanes igual que a Al Qaeda", dijo Barnett Rubin, quizá el único auténtico experto en Afganistán que trabajó en el Departamento de Estado. "Los principales líderes talibanes estaban interesados en dar una oportunidad al nuevo sistema, pero nosotros no les dimos esa oportunidad".

                        El periódico recuerda que Zalmay Khalilzad, que fue embajador de EEUU en Afganistán, está dirigiendo las negociaciones con los talibanes, hasta ahora sin éxito. En el estudio, aparece su opinión en 2016 sobre el error en no reconocer a sus dirigentes como interlocutores. "Quizá no fuimos lo bastante ágiles o inteligentes en contactar con los talibanes al principio, al pensar que estaban derrotados y que debían ser llevados ante la justicia, en vez de alcanzar algún acuerdo o reconciliación con ellos".

                        Entre 2002 y 2004, la actividad militar de los talibanes fue relativamente escasa por haber sido arrollados por el poder del Ejército norteamericano y la mayoría de sus líderes, obligados a huir a Pakistán o a zonas aisladas del país. Después, todo cambió, Washington pasó a centrarse en la ocupación de Irak y los talibanes recuperaron su fuerza. Su objetivo era hacer imposible la reconstrucción del país y lo consiguieron. Los norteamericanos comprobaron demasiado tarde que sus enemigos no podían ser derrotados militarmente.

                        Un soldado británico mira a unas niñas en una patrulla en Lashkar Gah, Afganistán, en 2008.


                        Como ejemplo de la falta de interés de Bush en Afganistán, el Post ofrece un breve texto no conocido de su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sobre el día en que propuso al presidente que se reuniera con el jefe de las Fuerzas Armadas y con el general Dan McNeill, jefe de las tropas en Afganistán. "Él (Bush) dijo: '¿Quién es el general McNeill?'. Le dije que era el general al mando en Afganistán. Dijo: 'Bueno, no necesito reunirme con él'", escribió Rumsfeld.

                        El periódico recuerda que el mismo día del discurso de Bush en un barco de guerra con la gran pancarta "Misión cumplida" en Irak –1 de mayo de 2003–, Rumsfeld anunció en Kabul "el fin de las principales operaciones de combate" en Afganistán.

                        Cuando en 2009 Al Qaeda ya no era una amenaza en el país, los responsables de la Casa Blanca obligaron a incluir el nombre del grupo terrorista en los planes estratégicos, porque era la única forma de vender a los norteamericanos la necesidad de mantener allí a miles de soldados. En uno de esos documentos, se dijo que "no se trataba de una guerra en el sentido convencional" con el fin de obviar las dudas legales sobre la ocupación que existían dentro del propio Gobierno estadounidense. Un Estado corrupto desde su cúpula


                        Todos los soldados del mundo no iban a conseguir levantar un Estado sobre las cenizas de una guerra que había acabado con un régimen que en realidad tampoco estaba al frente de un Estado moderno. Los norteamericanos optaron por inundarlo de dinero con proyectos muy alejados de la realidad económica del país y que sólo contribuyeron a extender la corrupción a todos los niveles.

                        "Afganistán no es un país volcado en la agricultura", explicó Rubin. "La mayor industria es la guerra. Luego, la droga. Luego, los servicios. La agricultura está abajo, en el cuarto o quinto puesto".

                        El cultivo de opio era la principal fuente de ingresos de amplias zonas del país. Pagar a los agricultores para que quemaran esas cosechas sólo servía para que al año siguiente aumentaran su producción. Destruirlas sin darles los recursos para cultivar otros productos que tuvieran una salida comercial hacía que los habitantes de esas zonas se entregaran a los talibanes, que permitían esos cultivos a cambio de un impuesto.

                        EEUU se ha gastado 9.000 millones de dólares en solucionar ese problema desde 2001. Afganistán fue el origen en 2018 del 82% de la producción global de opio, según datos de la ONU. La extensión cultivada es cuatro veces superior a la de 2002.

                        Washington puso en el poder a Hamid Karzai, un dirigente pastún que había tenido un cargo menor durante un tiempo en el gobierno de los talibanes y al que trajeron del exilio. Vendido como un moderado, sus modales suaves y declaraciones pragmáticas hicieron que la mayoría de los medios de comunicación occidentales lo considerara la gran esperanza.

                        "Nuestra política consistía en crear un fuerte Gobierno central, lo que era idiota porque Afganistán no se caracteriza por tener una historia de gobiernos centrales fuertes", dijo en 2015 una fuente no identificada del Departamento de Estado.

                        El resultado terminó siendo la creación de una estructura central corrupta, cuyo poder se basaba fuera de la capital en el apoyo a señores de la guerra, algunos elegidos en elecciones amañadas, que también reclamaban para ellos y sus partidarios una parte del botín.

                        Según el testimonio del coronel Christopher Kolenda, destinado en Afganistán en varias ocasiones, Karzai acabó formando una cleptocracia pocos años después de llegar al poder. "Me gusta usar una analogía con el cáncer. La pequeña corrupción es como el cáncer de piel. Hay formas de tratarlo y puedes acabar bien. La corrupción dentro de los ministerios, al más alto nivel, es como el cáncer de colon. Es peor, pero si lo pillas a tiempo, quizá salgas bien. La cleptocracia, sin embargo, es como un tumor cerebral. Es fatal".

                        Al permitir ese escandaloso nivel de corrupción, los norteamericanos destruyeron la legitimidad que pudiera tener el Gobierno. Todos los puestos importantes en la Administración –incluidos el Ejército y la Policía– podían comprarse con dinero. Y más tarde, los beneficiados necesitaban compensar con los sobornos los fondos invertidos.

                        Una de las consecuencias fue la existencia de miles de "soldados fantasma", un hecho conocido, y que también se produjo en Irak. Los mandos militares recibían fondos para mantener un regimiento o una división. Una buena parte de sus soldados sólo existían sobre el papel. Eran números por los que recibían dinero que coroneles y generales se embolsaban para pagar a tropas imaginarias.

                        La lectura de los testimonios sorprende a veces por lo mucho que recuerdan a experiencias históricas anteriores en las que otros imperios pensaron que un país tan atrasado como Afganistán sería fácil de someter.

                        En 2009, el periodista Steve Coll trazó las similitudes entre la invasión soviética de Afganistán en 1979 y la norteamericana en 2001. Los soviéticos fueron incapaces de convertir sus logros tácticos gracias a su inmensa superioridad militar en una estrategia exitosa a largo plazo porque no pudieron detener la ayuda que los muyahidines recibían desde Pakistán, y a través de ese país de Estados Unidos. Nunca pudieron imponer su ideología en un país marcado por el peso de la religión y las instituciones tribales. No lograron establecer la unidad política del país. Les fue imposible poner en práctica una estrategia de reconciliación nacional que terminara provocando la división entre las fuerzas de sus enemigos.

                        Es un resumen que se ajusta bastante bien a los problemas de EEUU en ese país décadas después.

                        Actualmente, 13.000 soldados norteamericanos permanecen en Afganistán.

                        https://www.eldiario.es/internaciona...972203319.html

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