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  • Hola a todos, como viene la mano en un par de dias aparece la "oferta rusa" de nuevo....
    un temita no menor, no sera que en vez de la version fa 50, vengan los ta 50, no se si me convence, aunque sean dos o tres.... y el resto fa.... no se no me cierra.... vamos a terminar teniendo una faa de entrenadores con esteroides.

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    • Originalmente publicado por Javi Ver Mensaje
      Hola a todos, como viene la mano en un par de dias aparece la "oferta rusa" de nuevo....
      un temita no menor, no sera que en vez de la version fa 50, vengan los ta 50, no se si me convence, aunque sean dos o tres.... y el resto fa.... no se no me cierra.... vamos a terminar teniendo una faa de entrenadores con esteroides.
      Para nada me cierran los TA-50, si es asi, ojalá se caiga el acuerdo. Creo que igualmente hay muchas cosas pendientes del resultado electoral, no me extrañaría que por ejemplo si Macri reelige Trump para mantener en linea la tropa caiga con alguna propuesta concreta. A pesar de que para mi siempre digo, el tema va por el lado de los Gripen, pero bueno, es lo que hay.

      https://www.cronista.com/columnistas...0711-0055.html
      Editado por última vez por romantur; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/8228-romantur en 12/07/2019, 09:10.

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      • No nos queda otra que esperar....

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        • El deterioro de los equipos militares, la mayor causa de muerte en las FF.AA.


















          Pese a los tiempos de paz, entre 20018 y 2018 murieron 112 militares en su trabajo o en camino a él, de los cuales 75 están relacionados directa o indirectamente con el estado del equipamiento. Con las víctimas del ARA San Juan, suman 156. Hay caídas de aviones, aplastamientos por tanques, explosion Fuente: ArchivoPablo Fernández BlancoRomina ColmanCatalina Bontempo

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          15 de julio de 2019



          Minutos antes de las 9 horas del 22 de noviembre de 2001 un Pampa IA-63 lanzó una bomba de 250 kilos en el marco de un entrenamiento. El artefacto debía explotar cuando tocara el piso, pero falló, por lo que un grupo compuesto por el capitán Eduardo Alberto Galetti, el cabo principal Héctor Nicolás Rocha, el suboficial principal Jorge Roberto Sosa y el suboficial auxiliar Héctor Oscar Barrios fue a atender la situación. Debían rodear la bomba con trotyl y hacerla detonar a distancia, para lo que estaban entrenados. El artefacto explotó antes y les costó la vida.

          En septiembre de 2015 ocurrió algo impensado para la aviación. En la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, en San Luis, un avión Douglas A4-AR Fightinghawk estaba en una revisión técnica en la plataforma (foto) cuando de forma inesperada comenzó a desplazarse hasta chocar contra el hangar, algo que terminó con la vida del suboficial principal Luis David Peñaloza, que trabajaba en la cabina de la nave.

          En 2008 el suboficial segundo buzo táctico Federico Alexis Cacciabue se lanzó en paracaídas desde un avión que sobrevolaba Miramar. El artefacto no se abrió. Cuando logró soltar el paracaídas auxiliar ya era tarde para moderar el impacto lo suficiente, algo que le costó la vida a los 37 años.






          Los casos anteriores forman parte de registros oficiales de la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército que enumeran decenas de muertes por motivos diversos, desde accidentes en la vía pública hasta descargas eléctricas, caídas de aviones, explosiones de armas de fuego, asesinatos, desprendimientos de montaña, ahogamientos, paros cardíacos en entrenamientos, un inesperado golpe con un hangar y la caída del techo de un casino.

          LA NACION investigó las muertes que se registraron en las Fuerzas Armadas entre 2001 y el año pasado a partir de pedidos de acceso a la información pública, documentos del Estado, averiguaciones judiciales y crónicas periodísticas. También se hicieron consultas a exfuncionarios, allegados a las víctimas y miembros de distinta jerarquía en la organización militar, que en todos los casos pidieron mantener en reserva su nombre.

          La conclusión más gruesa arroja que entre las tres instituciones murieron 112 personas mientras cumplían con sus obligaciones laborales o se aprestaban a hacerlo. Hay que destacar que en 23 casos se trató de los accidentes denominados initínere, como se conoce al traslado de la casa al trabajo y el retorno. En 75 casos se trató de problemas presumiblemente vinculados al estado del equipamiento de manera directa o indirecta. No se incluyen en esa cuenta, por ejemplo, el caso de un soldado asesinado, un suicidio y un desprendimiento de montaña.




          A las cifras anteriores hay que sumar a los 44 tripulantes del ARA San Juan, que se muestran por separado porque el hecho aún es investigado por la Justicia. En ese caso, el número de bajas llega hasta las 156 personas.

          El caso de la Armada tiene un barniz paradójico: hasta que ocurrió la tragedia del submarino, la fuerza parecía la más segura para trabajar, con tres muertes desde 2001, de las cuales una se debió a la caída de un avión y otras dos, a la falla de paracaídas.

          En ningún caso las muertes mencionadas se dieron en enfrentamientos bélicos. Los números parecen abonar la afirmación según la cual ser militar es un trabajo de riesgo pese a que la Argentina atraviesa tiempos de paz desde la finalización de la guerra de las Malvinas, en 1982. Es una idea extendida entre miembros y jefes de las fuerzas de seguridad, los familiares consultados y hasta los gestores políticos.

          Las causas de esa condición son, en cambio, más variadas. Algunos apuntan contra la precariedad del material militar derivada de malas gestiones administrativas en distintos gobiernos, como en los de Néstor y Cristina Kirchner , o las políticas de ajuste implementadas por el Estado, algo reconocido en informes de la gestión de Fernando De La Rúa y una bandera izada por Mauricio Macri.











          A los 34 años el capitán David Carabajal viajaba con tres compañeros en una camioneta del Ejército por la ruta 150 en la provincia de San Juan camino a Chile. El vehículo volcó al mediodía. Crédito: Diario de Cuyo


          Los registros oficiales muestran también que hay siniestros que van más allá del estado del equipamiento. El ministro de Defensa, Oscar Aguad, expuso ese punto de manera cruda en una entrevista con la FM bahiense La Brújula 24. "Tenemos Fuerzas Armadas que han tenido períodos largos sin adiestramiento y capacitación. Por ejemplo, la flota de submarinos estuvo cinco años sin navegar y esto no es gratis", dijo. LA NACION consultó a sus voceros, pero al cierre de esta nota no había una respuesta oficial.

          El año más trágico para los cuerpos de seguridad fue 2001. La Armada y el Ejército no tuvieron bajas, pero la Fuerza Aérea perdió 14 personas. Hasta 2018, en total son 34 los uniformados muertos por caídas de aeronaves -no sólo de esa fuerza, aunque principalmente-, que constituyen la mayor causa no natural de fallecimiento entre los militares. Se llevan el 30% de los casos, seguida por los accidentes initínere (21%) y los viales dentro del tiempo de trabajo.

          En los últimos 18 años la Fuerza Aérea perdió 38 personas por accidentes. En la mayoría de los casos se trató de caídas de aviones, pero aparecen más motivos.

          Las explosiones y las muertes a mano de armas de fuego se cobraron 12 víctimas. Completan la lista caídas, fallas en paracaídas, golpes y problemas de salud que terminan con la vida en las horas de servicio.

          Hay también casos que rozan lo imponderable. Un ejemplo: Santiago Zone, de 34 años y con dos hijos, era teniente del cuerpo de granaderos. Solía competir con los caballos Remonta Nunhil y Perdigón. Le había dedicado una vida a ese trabajo, según se corrobora en el perfil de Linkedin que todavía está disponible, aunque eso no le alcanzó para evitar que en una prueba a campo traviesa que se hizo en octubre de 2016 se cayera del animal. Los voluntarios de la Cruz Roja estaban cerca, pero el accidente fue con tanta mala fortuna que no pudieron hacer nada para evitar su muerte.

          Los escalafones inferiores corren la peor suerte. En 18 años murieron 25 soldados y 14 cabos, aunque también perdieron la vida 13 sargentos.

          Con 71 personas, el Ejército lidera las bajas, algo que parece lógico si se tiene en cuenta que es la organización más grande entre las tres con 51.309 personas, según una decisión administrativa publicada en el Boletín Oficial en 2018. Muertes inesperadas

          Para los especialistas y miembros de la fuerza, la cantidad de accidentes viales en vehículos militares le abre la puerta a la pregunta por el estado de las unidades. Hay vuelcos, choques y un aplastamiento por intentar reparar una falla mecánica que en 2012 le costó la vida al cabo Julio César Demarco, de 32 años, en Pigüé. Junto a su compañero conducía un camión Mercedes-Benz que llevaba un tanque en el acoplado. De Marco se metió debajo de él para enderezar una manguera que se había doblado y alteraba el sistema de frenos. El acoplado se movió, le aplastó el tórax y la cabeza.

          Una mala suerte parecida corrió Sebastián Nahuel Rodríguez Camparín, aplastado en 2008 por el derrumbe de una pared, mientras que Héctor Diego Torres recibió en 2004 la descarga eléctrica de una aeronave, al sargento Fabio Héctor Vallejos la explotó una granada en 2007 en Puerto Santa Cruz y el cadete Maximiliano Sandoval sufrió una explosión durante una sesión de tiro. El desenlace fue fatal en los cuatro casos, al igual que en el de Luis Alberto Monzón, un sargento ayudante de 50 años que en marzo de 2013 se cayó del techo del Casino de Suboficiales en Paso De Los Libres (Corrientes) que intentaba reparar.




          A los 34 años el capitán David Carabajal viajaba con tres compañeros en una camioneta del Ejército por la ruta 150 en la provincia de San Juan camino a Chile. El vehículo volcó al mediodía. Crédito: Diario de Cuyo


          Llegaron tres ambulancias, policías y un helicóptero provincial. Tampoco pudieron salvarle la vida. Ocurrió en marzo del año pasado.

          El subteniente Juan Manuel Casuso tenía 25 años cuando murió aplastado por un tanque durante ejercicios militares en el campo de Azul, provincia de Buenos Aires. Al menos así lo recuerdan sus compañeros, si bien los documentos del Ejército describen más escuetamente que se trató de un accidente vial por vuelco del vehículo militar. Era septiembre de 2010. Los hechos similares se repiten.

          El 26 de agosto de 2006 ocurrió algo que todavía no se pudo dilucidar con precisión según los registros oficiales del Ejército que vio la LA NACION. Cerca de 30 cursantes con instructores realizaban un ejercicio de supervivencia en balsas de Tacuara en el Paraná. Uno de ellos era el cabo primero Gustavo Orlando Villalba, de 26 años. Chocaron contra la barcaza remolcadora Cavallier V. Su cuerpo nunca apareció.

          La naturaleza también jugó su partido. El suboficial principal Juan Gabriel Torres era el guía de la patrulla que en 2017 subía al volcán Lanín. Andinista avezado, no pudo con un desprendimiento que le costó la vida. Sus compañeros bajaron el cuerpo desde los 3200 metros de altura. Historia de desinversión

          Documentos revisados por LA NACION, elaborados en los gobiernos que administraron el Estado desde 2001 hasta el año pasado, muestran las dificultades presupuestarias y sus efectos sobre la operación cotidiana de las Fuerzas Armadas.

          La Cuenta de Inversión es una memoria del año anterior que el Poder Ejecutivo le envía al Legislativo en cada período. En la de 2001, el Estado Mayor General de la Fuerza Aérea sostiene que el cumplimiento del plan de actividad aérea (horas de vuelo) en aviones de combate, de transporte, de instrucción, de enlace y helicópteros alcanzó el 95,2% sobre lo programado. Si bien se incrementó en el cuarto trimestre el cumplimiento de la actividad "debido a la utilización de armas de menor costo operativo, no se alcanzó la totalidad de lo programado en virtud de las reducciones presupuestarias", reconoce.

          Eran tiempos de Fernando De La Rúa, una crisis económica que se acercaba a su desenlace y el frenesí político por recortar el gasto para evitar la salida de la convertibilidad.

          La conducción de la Fuerza Aérea lamentaba, por escrito, que unidades de mantenimiento se veían obligadas a intervenir a medida que el material fallaba, ya que era insuficiente el stock de intercambio. Dicho de otro modo, se le sacaban partes a ciertas naves para ponérselas a otras cuando se rompían. "Esto aumenta los trabajos no programados y por consiguiente la planificación de horas de mantenimiento está sujeta a factores aleatorios", sostienen las memorias del Estado en 2001.

          Las reducciones presupuestarias también obligaron a economizar en electricidad, gas, telefonía y días laborables. Tampoco fueron suplidas las bajas de personal superior por jubilaciones, retiros y renuncias.

          Problemas similares se repiten a lo largo del tiempo. En 2003, primer año de gestión de Néstor Kirchner, la Fuerza Aérea celebró por escrito que el cumplimiento del plan de actividad en aviones y helicópteros había permitido mantener habilitados a casi "el 45% de los aviadores militares" de la institución. Y ponderaba que a pesar de no llevarse a cabo un grado óptimo de adiestramiento las horas asignadas a la actividad de vuelo alcanzaron "los objetivos previstos con márgenes aceptables de seguridad".

          Otra vez, hubo que destinar más tiempo del previsto a tareas no programadas como el reproceso de aeronaves, motores y componentes, que aumentaron las jornadas laborales.

          En 2004, la fuerza documentó que las horas de trabajo para mantenimiento "se incrementaron debido a la insuficiencia de stock de repuestos y de equipos aeronáuticos en servicio, que obligó a desmontar aeronaves inspeccionadas con componentes de otras máquinas que se encuentran en inspección para permitir su rápido regreso al servicio".

          Las dificultades que relatan en el papel los expedientes de la Fuerza Aérea se repiten en el campo de las operaciones. A las 12.10 del 25 de agosto de 2005 un helicóptero Hughes 500 de la Escuela de Aviación Militar de Córdoba cayó a tierra cuando iba hacia la pista, en Córdoba. Murieron el piloto, capitán Federico Marta Barragán, el mecánico suboficial auxiliar José Luis Ramón Martínez y los cadetes de segundo año Roxana Soledad Martínez y Pablo Valente.

          En septiembre de 2015 ocurrió algo impensado para la aviación. En la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, en San Luis, un avión Douglas A4-AR Fightinghawk estaba en una revisión técnica en la plataforma cuando de forma inesperada comenzó desplazarse hasta chocar contra el hangar, algo que terminó con la vida del suboficial principal Luis David Peñaloza, que trabajaba en la cabina de la nave.

          También por un golpe del portón de un hangar que falló, pero en la base Marambio (Antártida), falleció el miércoles 8 de junio de 2016 por la mañana el cabo primero Gustavo Daniel Capuccino. Tenía 30 años.

          Los archivos oficiales son generosos en ejemplos de muertes en avión ocasionadas durante bautismos y actos conmemorativos. El adiestramiento, otra polémica

          Algunas pérdidas parecen producto de errores humanos y fueron parte de procesos judiciales. El 19 de septiembre de 2001 comenzó a las 9.04 un vuelo de bautismo para los cadetes del primer año. Eran tres aeronaves. La punta del ala izquierda de una de ellas golpeó el edificio de la torre de control y luego se estrelló. Murieron el vicecomodoro Ernesto Guillermo Cooke y el cadete Carlos Nicolás Díaz Berastegui. La Justicia determinó que la responsabilidad fue del brigadier Agustín Alfredo Míguez, director del Instituto y piloto del avión guía.

          El diagnóstico sobre los problemas que causan muertes en las fuerzas de seguridad es compartido tanto por la gestión política como por la militar. Un exfuncionario que participó de las decisiones sobre el equipamiento de las fuerzas lo puso en estos términos: "El origen del problema es presupuestario. Al no haber naves suficientes para volar o navegar, tampoco hay suficientes horas de vuelo ni de navegación, que a su vez genera problemas por parte de las tripulaciones para resolver situaciones de alto riesgo".

          Esa mirada común se tradujo en decisiones. Cuando promediaba la gestión, el gobierno de Macri compró aviones, pero priorizó la compra de naves de entrenamiento antes que de guerra. "En caso de conflicto bélico, se pueden comprar los aviones [de guerra], pero no los pilotos. Para tenerlos, tienen que entrenarse", explicó otra persona que talló en la decisión.

          Durante su paso por la Cámara de Diputados Julio Martínez, quien luego se convirtió en el primer ministro de Defensa de Mauricio Macri, hizo un informe en el que señalaba que "de los 230 pilotos que tenía la Fuerza Aérea a comienzos de 2007, unos 55 pidieron el retiro por falta de estímulo profesional debido a la carencia de medios para trabajar".

          El Ejército muestra también el subcumplimiento de metas, aunque lo describe con menos frontalidad. En 2008, por caso, no alcanzó a cumplir con los proyectos de inversión que preveía e hizo un tercio de los ejercicios tácticos previstos en el terreno en el ítem "Capacidad Operacional Contribución Conjunto y Combinado".

          Para 2011, por caso, se había propuesto avanzar con la transformación de un Helicóptero Bell UH-1H a Huey II, pero no dio casi pasos en esa dirección. En 2014, tenía que completar el 3,97% de esa tarea (según la meta de avance físico estipulada en la Cuenta de Inversión de ese año). Avanzó un 0,41 por ciento.

          Otro ejemplo es el de Fabricaciones Militares, que depende del Ministerio de Defensa, pero abastece a las fuerzas. En 2014 tuvo un presupuesto de $1.552 millones, que completó, pero casi incumplió con todas las metas físicas previstas por el Estado para ese año.

          Miembros de las Fuerzas Armadas con diverso rango consultados por LA NACION sostuvieron que la antipatía que les generaban al gobierno en las gestiones de Néstor y de Cristina Kirchner se tradujo en una desinversión llevada al límite.

          La falta de repuestos amplió el vocabulario de las fuerzas. Los militares llaman "canibalización" al hecho de "sacrificar" una unidad -puede ser un avión o un auto, por ejemplo- para sacarle las partes y ponérselas a otro. Un miembro de las fuerzas reconoció con molestia que debió "sacrificar" dos Hummer -un vehículo militar 4x4- para mantener en funcionamiento otros seis, algo similar a lo que ocurrió con los camiones habituales para los traslados. Los denominados Unimog datan de los años 60. La gestión de Macri impulsó su repotenciación, que tiene un avance de aproximadamente 40 por ciento.

          Hasta el ARA San Juan, ninguna de las muertes de la Armada entre 2001 y 2018 habían ocurrido en el agua, el entorno que le da nombre a la organización, sino por problemas con aeronaves o paracaídas.

          En octubre de 2007, un avión MC32 Aermacchi de la Primera Escuadrilla Aeronaval de Ataque tuvo un incidente en una misión de adiestramiento. El capitán de corbeta aviador Gustavo Alejandro Massazza y el teniente de fragata aviador Julio Agustín Alonso se eyectaron cuando vieron la emergencia, pero las heridas causaron la muerte de Alonso, más tarde, en un centro asistencial de Punta Indio.

          En 2017, el cabo principal buzo táctico Julio Martín Acosta falleció por un motivo similar. Hacía un ejercicio de adiestramiento en la Base Aeronaval Comandante Espora, cerca de Bahía Blanca. Saltó del helicóptero y, según los registros de la Armada, murió por una falla en el paracaídas.

          Al igual que el Ejército y la Fuerza Aérea, la Armada tuvo problemas para modernizar su equipamiento. Se ve, por caso, en la reconstrucción del rompehielos Almirante Irízar, un ícono de su flota. En 2011 dispuso de $82,14 millones para ese trabajo, según registros oficiales. Debía completar el 32% de la tarea y, si bien usó todos los fondos, le alcanzó para terminar con el 16%. Algo similar, pero más pronunciado, se repitió en 2014: estaban disponibles $76,14 millones y se usaron casi todos los fondos. Se completó un 4% de la reparación, cuando el objetivo era llegar al 12 por ciento.

          Los altos mandos de las Fuerzas Armadas hacen una mueca antes de responder a la pregunta sobre el estado del equipamiento. Sin ellos, se hace imposible el adiestramiento. Sostienen que, con una velocidad menor a la que esperaban al principio del mandato, la gestión de Macri avanzó sobre temas que llevaban años desatendidos. En mayo pasado llegaron cinco aviones Súper Étendard Modernizados (SEM) que el Gobierno le compró a Francia, se sumaron unidades Pampa 3 (producidas en Córdoba por Fadea). Se sumaron radares, ametralladoras, morteros, fusiles, cañones, cascos de vuelo, entre otras cosas.

          En perspectiva, las personas fallecidas en los últimos 18 años casi duplican a las víctimas que se cobró el ARA San Juan y más que las duplican si se cuentan la totalidad de muerte en el tiempo dedicado al trabajo. También son importantes en comparación con lo que ocurre en otros países. Por ejemplo, entre 2014 y 2016 la Argentina estuvo en niveles similares a los de España, según datos del Ministerio de Defensa de ese país. Aunque en ese último caso la mayoría de las muertes ocurrieron dentro de las fronteras, sus fuerzas también desarrollan tareas en países más riesgosos, como Iraq, el Líbano y Afganistán.

          Otras referencias muestran que vestir uniforme es peligroso no sólo en el país, sino también en la región. En Chile, por caso, murieron 17 militares en diciembre de 2006 porque el vehículo que los llevaba desbarrancó, y hay ejemplos de tragedias aéreas, pero entre los casos más recientes son más abundantes los que están relacionados con dificultades con la nieve, por caso, antes que con el equipamiento en sí, cómo se ve en la Argentina.

          LA NACION consultó sobre el tema a exministros de Defensa de distintas presidencias. Todos se excusaron de opinar, por diversos motivos. Horacio Jaunarena (Raúl Alfonsín y Fernando De La Rúa) explicó que estaba dedicado a hacerse estudios médicos para cuidar su salud y Nilda Garré (Néstor Kirchner), al cuidado de su madre. Martínez (Macri) se excusó porque es el antecesor de Aguad en el cargo y evitaba hacer comentarios sobre defensa.







          Por: Pablo Fernández Blanco, Romina Colman y Catalina Bontempo

          https://www.lanacion.com.ar/economia...faa-nid2259873

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          • La verdad que esta nota muestra el estado de las fffa, a la vez que dimensiona el aspecto humano de esta crisis, porque siempre decimos que tal buque no navega o tales aviones no vuelan y a veces se pierde el hecho de que miles de personas ponen todos los dias su vida en riesgo y finalmente muestra la desidia del estado en gral. Y de los ministros en particular.
            saludos

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            • Originalmente publicado por Javi Ver Mensaje
              Hola a todos, como viene la mano en un par de dias aparece la "oferta rusa" de nuevo....
              un temita no menor, no sera que en vez de la version fa 50, vengan los ta 50, no se si me convence, aunque sean dos o tres.... y el resto fa.... no se no me cierra.... vamos a terminar teniendo una faa de entrenadores con esteroides.
              Hola Javi, he leído últimamente varios comentarios tuyos cortitos y contundentes..., pero este que dice que en cualquier momento "aparece de nuevo la oferta rusa"me hizo cantar de risa...; es así -trístemente- estamos viviendo como en la película "El día de la marmota", con Bill Murray.

              Decí que por lo menos la novela del SEM ya terminó, sino sería el colmo...; nosotros estamos como el hámster ese que corre como loco y se agita en la ruedita, pero no va a ningún lado, mientras tanto Brasil avanza con el Gripen, la FACh ya lanza su segundo programa de actualización para toda su flota de F-16 y Colombia luego de recuperar sus Kfir modernizados y dotarlos de misiles BVR, lanza un RFI por Eurofighter Typhoon Tranche 3..., mamita hermano...; nosotros estamos como ese personaje de Francella, "Enrique el antiguo"..., el resto del mundo nos ve en blanco y negro...
              Image result for enrique el antiguo
              Editado por última vez por Kóshkil; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/8016-kóshkil en 15/07/2019, 15:39.

              Comentario


              • Hola Koshkill, es que como viene la mano, no me quiero explayar demasiado..... si lo de colombia se da, sería un desbalanceo del poder aéreo regional bastante acentuado.... habría que ver que opinan los que saben

                Comentario


                • Originalmente publicado por Javi Ver Mensaje
                  Hola Koshkill, es que como viene la mano, no me quiero explayar demasiado..... si lo de colombia se da, sería un desbalanceo del poder aéreo regional bastante acentuado.... habría que ver que opinan los que saben
                  Si bien Saab fue a ofrecer el Gripen, pero el F-16 nuevito, tiene todas las fichas con el apoyo del tio Sam

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                  • A nivel europeo se está produciendo un proceso de sustitución de importaciones de armamento norteamericano, por lo que sería una buena oportunidad lograr acuerdos de complementación para la Defensa científica e industrial con empresas de este origen.

                    Les invito leer estos artículos: http://www.infodefensa.com/es/2019/0...=edicion-mundo

                    https://www.infodefensa.com/mundo/20...=edicion-mundo

                    Saludos.
                    Editado por última vez por planeador; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/4262-planeador en 15/07/2019, 21:32.

                    Comentario


                    • Originalmente publicado por planeador Ver Mensaje
                      A nivel europeo se está produciendo un proceso de sustitución de importaciones de armamento norteamericano, por lo que sería una buena oportunidad lograr acuerdos de complementación para la Defensa científica e industrial con empresas de este origen.

                      Les invito leer estos artículos: http://www.infodefensa.com/es/2019/0...=edicion-mundo

                      https://www.infodefensa.com/mundo/20...=edicion-mundo

                      Saludos.
                      Comparto su punto Planeador..., aunque me pregunto: hasta qué punto sería los fabricantes de armas europeos más flexibles que los de EE.UU. para la firma de los mecionados convenios?

                      Algo en lo que Ud y yo coincidimos por ejemplo, es que se podría dotar a la FAA de una cantidad importante de F-16 (al menos 36), involucrar a FAdeA en el negocio y por supuesto a Lockheed, ofreciéndole como contraprestación (y a los fines de reducir el costo de adquisición de F-16 nuevos para la FAA) participar -nuevamente- en la comercialización del Pampa III o incluso del desarrollo y venta de un modelo evolucionado con mayor capacidades de combate; el mentado Pampa GT, que aún espera ver la luz.

                      Por supuesto, todo ello sólo se puede hacer bajo un gran paraguas de apoyo politico en ambos países a semejante transacción.

                      Pero bueno..., el escenario mundial se mueve a velocidad de vértigo en estos últimos años. Yo hace tiempo sostengo que Argentina debería buscar un acuerdo estratégico con una potencia o un bloque de potencias (estilo Brasil-Suecia; o lo que tan bien hace Chile con UK, Canadá y EE.UU.) para volver subirse al tren de la tecnología militar, pero siempre buscando fortalecer el involucramiento de nuestras industrias locales. De momento, sólo seguimos comprando sistemas de armas completos y terminados..., ojalá esa tendencia se revierta. No sé si tanto Europa o EE.UU. pueden adaptarse tanto a nuestras necesidades y ser propensos a transferir tecnología militar como por ejemplo Israel..., qué se yo, son cosas que se me ocurren.

                      Las oportunidades sin duda existen, no sólo para recuperar el complejo militar-industrial propio, sino para además hacerlo económicamente rentable. Pero demanda continuidad en el tiempo y ciertos montos mínimos de inversión...; la parte difícil es -en Argentina- conseguir éstas dos cosas de parte de nuestra dirigencia política.

                      Comentario


                      • Originalmente publicado por romantur Ver Mensaje
                        El deterioro de los equipos militares, la mayor causa de muerte en las FF.AA.




















                        Pese a los tiempos de paz, entre 20018 y 2018 murieron 112 militares en su trabajo o en camino a él, de los cuales 75 están relacionados directa o indirectamente con el estado del equipamiento. Con las víctimas del ARA San Juan, suman 156. Hay caídas de aviones, aplastamientos por tanques, explosion Fuente: ArchivoPablo Fernández BlancoRomina ColmanCatalina Bontempo

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                        15 de julio de 2019



                        Minutos antes de las 9 horas del 22 de noviembre de 2001 un Pampa IA-63 lanzó una bomba de 250 kilos en el marco de un entrenamiento. El artefacto debía explotar cuando tocara el piso, pero falló, por lo que un grupo compuesto por el capitán Eduardo Alberto Galetti, el cabo principal Héctor Nicolás Rocha, el suboficial principal Jorge Roberto Sosa y el suboficial auxiliar Héctor Oscar Barrios fue a atender la situación. Debían rodear la bomba con trotyl y hacerla detonar a distancia, para lo que estaban entrenados. El artefacto explotó antes y les costó la vida.

                        En septiembre de 2015 ocurrió algo impensado para la aviación. En la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, en San Luis, un avión Douglas A4-AR Fightinghawk estaba en una revisión técnica en la plataforma (foto) cuando de forma inesperada comenzó a desplazarse hasta chocar contra el hangar, algo que terminó con la vida del suboficial principal Luis David Peñaloza, que trabajaba en la cabina de la nave.

                        En 2008 el suboficial segundo buzo táctico Federico Alexis Cacciabue se lanzó en paracaídas desde un avión que sobrevolaba Miramar. El artefacto no se abrió. Cuando logró soltar el paracaídas auxiliar ya era tarde para moderar el impacto lo suficiente, algo que le costó la vida a los 37 años.






                        Los casos anteriores forman parte de registros oficiales de la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército que enumeran decenas de muertes por motivos diversos, desde accidentes en la vía pública hasta descargas eléctricas, caídas de aviones, explosiones de armas de fuego, asesinatos, desprendimientos de montaña, ahogamientos, paros cardíacos en entrenamientos, un inesperado golpe con un hangar y la caída del techo de un casino.

                        LA NACION investigó las muertes que se registraron en las Fuerzas Armadas entre 2001 y el año pasado a partir de pedidos de acceso a la información pública, documentos del Estado, averiguaciones judiciales y crónicas periodísticas. También se hicieron consultas a exfuncionarios, allegados a las víctimas y miembros de distinta jerarquía en la organización militar, que en todos los casos pidieron mantener en reserva su nombre.

                        La conclusión más gruesa arroja que entre las tres instituciones murieron 112 personas mientras cumplían con sus obligaciones laborales o se aprestaban a hacerlo. Hay que destacar que en 23 casos se trató de los accidentes denominados initínere, como se conoce al traslado de la casa al trabajo y el retorno. En 75 casos se trató de problemas presumiblemente vinculados al estado del equipamiento de manera directa o indirecta. No se incluyen en esa cuenta, por ejemplo, el caso de un soldado asesinado, un suicidio y un desprendimiento de montaña.




                        A las cifras anteriores hay que sumar a los 44 tripulantes del ARA San Juan, que se muestran por separado porque el hecho aún es investigado por la Justicia. En ese caso, el número de bajas llega hasta las 156 personas.

                        El caso de la Armada tiene un barniz paradójico: hasta que ocurrió la tragedia del submarino, la fuerza parecía la más segura para trabajar, con tres muertes desde 2001, de las cuales una se debió a la caída de un avión y otras dos, a la falla de paracaídas.

                        En ningún caso las muertes mencionadas se dieron en enfrentamientos bélicos. Los números parecen abonar la afirmación según la cual ser militar es un trabajo de riesgo pese a que la Argentina atraviesa tiempos de paz desde la finalización de la guerra de las Malvinas, en 1982. Es una idea extendida entre miembros y jefes de las fuerzas de seguridad, los familiares consultados y hasta los gestores políticos.

                        Las causas de esa condición son, en cambio, más variadas. Algunos apuntan contra la precariedad del material militar derivada de malas gestiones administrativas en distintos gobiernos, como en los de Néstor y Cristina Kirchner , o las políticas de ajuste implementadas por el Estado, algo reconocido en informes de la gestión de Fernando De La Rúa y una bandera izada por Mauricio Macri.











                        A los 34 años el capitán David Carabajal viajaba con tres compañeros en una camioneta del Ejército por la ruta 150 en la provincia de San Juan camino a Chile. El vehículo volcó al mediodía. Crédito: Diario de Cuyo


                        Los registros oficiales muestran también que hay siniestros que van más allá del estado del equipamiento. El ministro de Defensa, Oscar Aguad, expuso ese punto de manera cruda en una entrevista con la FM bahiense La Brújula 24. "Tenemos Fuerzas Armadas que han tenido períodos largos sin adiestramiento y capacitación. Por ejemplo, la flota de submarinos estuvo cinco años sin navegar y esto no es gratis", dijo. LA NACION consultó a sus voceros, pero al cierre de esta nota no había una respuesta oficial.

                        El año más trágico para los cuerpos de seguridad fue 2001. La Armada y el Ejército no tuvieron bajas, pero la Fuerza Aérea perdió 14 personas. Hasta 2018, en total son 34 los uniformados muertos por caídas de aeronaves -no sólo de esa fuerza, aunque principalmente-, que constituyen la mayor causa no natural de fallecimiento entre los militares. Se llevan el 30% de los casos, seguida por los accidentes initínere (21%) y los viales dentro del tiempo de trabajo.

                        En los últimos 18 años la Fuerza Aérea perdió 38 personas por accidentes. En la mayoría de los casos se trató de caídas de aviones, pero aparecen más motivos.

                        Las explosiones y las muertes a mano de armas de fuego se cobraron 12 víctimas. Completan la lista caídas, fallas en paracaídas, golpes y problemas de salud que terminan con la vida en las horas de servicio.

                        Hay también casos que rozan lo imponderable. Un ejemplo: Santiago Zone, de 34 años y con dos hijos, era teniente del cuerpo de granaderos. Solía competir con los caballos Remonta Nunhil y Perdigón. Le había dedicado una vida a ese trabajo, según se corrobora en el perfil de Linkedin que todavía está disponible, aunque eso no le alcanzó para evitar que en una prueba a campo traviesa que se hizo en octubre de 2016 se cayera del animal. Los voluntarios de la Cruz Roja estaban cerca, pero el accidente fue con tanta mala fortuna que no pudieron hacer nada para evitar su muerte.

                        Los escalafones inferiores corren la peor suerte. En 18 años murieron 25 soldados y 14 cabos, aunque también perdieron la vida 13 sargentos.

                        Con 71 personas, el Ejército lidera las bajas, algo que parece lógico si se tiene en cuenta que es la organización más grande entre las tres con 51.309 personas, según una decisión administrativa publicada en el Boletín Oficial en 2018. Muertes inesperadas


                        Para los especialistas y miembros de la fuerza, la cantidad de accidentes viales en vehículos militares le abre la puerta a la pregunta por el estado de las unidades. Hay vuelcos, choques y un aplastamiento por intentar reparar una falla mecánica que en 2012 le costó la vida al cabo Julio César Demarco, de 32 años, en Pigüé. Junto a su compañero conducía un camión Mercedes-Benz que llevaba un tanque en el acoplado. De Marco se metió debajo de él para enderezar una manguera que se había doblado y alteraba el sistema de frenos. El acoplado se movió, le aplastó el tórax y la cabeza.

                        Una mala suerte parecida corrió Sebastián Nahuel Rodríguez Camparín, aplastado en 2008 por el derrumbe de una pared, mientras que Héctor Diego Torres recibió en 2004 la descarga eléctrica de una aeronave, al sargento Fabio Héctor Vallejos la explotó una granada en 2007 en Puerto Santa Cruz y el cadete Maximiliano Sandoval sufrió una explosión durante una sesión de tiro. El desenlace fue fatal en los cuatro casos, al igual que en el de Luis Alberto Monzón, un sargento ayudante de 50 años que en marzo de 2013 se cayó del techo del Casino de Suboficiales en Paso De Los Libres (Corrientes) que intentaba reparar.




                        A los 34 años el capitán David Carabajal viajaba con tres compañeros en una camioneta del Ejército por la ruta 150 en la provincia de San Juan camino a Chile. El vehículo volcó al mediodía. Crédito: Diario de Cuyo


                        Llegaron tres ambulancias, policías y un helicóptero provincial. Tampoco pudieron salvarle la vida. Ocurrió en marzo del año pasado.

                        El subteniente Juan Manuel Casuso tenía 25 años cuando murió aplastado por un tanque durante ejercicios militares en el campo de Azul, provincia de Buenos Aires. Al menos así lo recuerdan sus compañeros, si bien los documentos del Ejército describen más escuetamente que se trató de un accidente vial por vuelco del vehículo militar. Era septiembre de 2010. Los hechos similares se repiten.

                        El 26 de agosto de 2006 ocurrió algo que todavía no se pudo dilucidar con precisión según los registros oficiales del Ejército que vio la LA NACION. Cerca de 30 cursantes con instructores realizaban un ejercicio de supervivencia en balsas de Tacuara en el Paraná. Uno de ellos era el cabo primero Gustavo Orlando Villalba, de 26 años. Chocaron contra la barcaza remolcadora Cavallier V. Su cuerpo nunca apareció.

                        La naturaleza también jugó su partido. El suboficial principal Juan Gabriel Torres era el guía de la patrulla que en 2017 subía al volcán Lanín. Andinista avezado, no pudo con un desprendimiento que le costó la vida. Sus compañeros bajaron el cuerpo desde los 3200 metros de altura. Historia de desinversión


                        Documentos revisados por LA NACION, elaborados en los gobiernos que administraron el Estado desde 2001 hasta el año pasado, muestran las dificultades presupuestarias y sus efectos sobre la operación cotidiana de las Fuerzas Armadas.

                        La Cuenta de Inversión es una memoria del año anterior que el Poder Ejecutivo le envía al Legislativo en cada período. En la de 2001, el Estado Mayor General de la Fuerza Aérea sostiene que el cumplimiento del plan de actividad aérea (horas de vuelo) en aviones de combate, de transporte, de instrucción, de enlace y helicópteros alcanzó el 95,2% sobre lo programado. Si bien se incrementó en el cuarto trimestre el cumplimiento de la actividad "debido a la utilización de armas de menor costo operativo, no se alcanzó la totalidad de lo programado en virtud de las reducciones presupuestarias", reconoce.

                        Eran tiempos de Fernando De La Rúa, una crisis económica que se acercaba a su desenlace y el frenesí político por recortar el gasto para evitar la salida de la convertibilidad.

                        La conducción de la Fuerza Aérea lamentaba, por escrito, que unidades de mantenimiento se veían obligadas a intervenir a medida que el material fallaba, ya que era insuficiente el stock de intercambio. Dicho de otro modo, se le sacaban partes a ciertas naves para ponérselas a otras cuando se rompían. "Esto aumenta los trabajos no programados y por consiguiente la planificación de horas de mantenimiento está sujeta a factores aleatorios", sostienen las memorias del Estado en 2001.

                        Las reducciones presupuestarias también obligaron a economizar en electricidad, gas, telefonía y días laborables. Tampoco fueron suplidas las bajas de personal superior por jubilaciones, retiros y renuncias.

                        Problemas similares se repiten a lo largo del tiempo. En 2003, primer año de gestión de Néstor Kirchner, la Fuerza Aérea celebró por escrito que el cumplimiento del plan de actividad en aviones y helicópteros había permitido mantener habilitados a casi "el 45% de los aviadores militares" de la institución. Y ponderaba que a pesar de no llevarse a cabo un grado óptimo de adiestramiento las horas asignadas a la actividad de vuelo alcanzaron "los objetivos previstos con márgenes aceptables de seguridad".

                        Otra vez, hubo que destinar más tiempo del previsto a tareas no programadas como el reproceso de aeronaves, motores y componentes, que aumentaron las jornadas laborales.

                        En 2004, la fuerza documentó que las horas de trabajo para mantenimiento "se incrementaron debido a la insuficiencia de stock de repuestos y de equipos aeronáuticos en servicio, que obligó a desmontar aeronaves inspeccionadas con componentes de otras máquinas que se encuentran en inspección para permitir su rápido regreso al servicio".

                        Las dificultades que relatan en el papel los expedientes de la Fuerza Aérea se repiten en el campo de las operaciones. A las 12.10 del 25 de agosto de 2005 un helicóptero Hughes 500 de la Escuela de Aviación Militar de Córdoba cayó a tierra cuando iba hacia la pista, en Córdoba. Murieron el piloto, capitán Federico Marta Barragán, el mecánico suboficial auxiliar José Luis Ramón Martínez y los cadetes de segundo año Roxana Soledad Martínez y Pablo Valente.

                        En septiembre de 2015 ocurrió algo impensado para la aviación. En la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, en San Luis, un avión Douglas A4-AR Fightinghawk estaba en una revisión técnica en la plataforma cuando de forma inesperada comenzó desplazarse hasta chocar contra el hangar, algo que terminó con la vida del suboficial principal Luis David Peñaloza, que trabajaba en la cabina de la nave.

                        También por un golpe del portón de un hangar que falló, pero en la base Marambio (Antártida), falleció el miércoles 8 de junio de 2016 por la mañana el cabo primero Gustavo Daniel Capuccino. Tenía 30 años.

                        Los archivos oficiales son generosos en ejemplos de muertes en avión ocasionadas durante bautismos y actos conmemorativos. El adiestramiento, otra polémica


                        Algunas pérdidas parecen producto de errores humanos y fueron parte de procesos judiciales. El 19 de septiembre de 2001 comenzó a las 9.04 un vuelo de bautismo para los cadetes del primer año. Eran tres aeronaves. La punta del ala izquierda de una de ellas golpeó el edificio de la torre de control y luego se estrelló. Murieron el vicecomodoro Ernesto Guillermo Cooke y el cadete Carlos Nicolás Díaz Berastegui. La Justicia determinó que la responsabilidad fue del brigadier Agustín Alfredo Míguez, director del Instituto y piloto del avión guía.

                        El diagnóstico sobre los problemas que causan muertes en las fuerzas de seguridad es compartido tanto por la gestión política como por la militar. Un exfuncionario que participó de las decisiones sobre el equipamiento de las fuerzas lo puso en estos términos: "El origen del problema es presupuestario. Al no haber naves suficientes para volar o navegar, tampoco hay suficientes horas de vuelo ni de navegación, que a su vez genera problemas por parte de las tripulaciones para resolver situaciones de alto riesgo".

                        Esa mirada común se tradujo en decisiones. Cuando promediaba la gestión, el gobierno de Macri compró aviones, pero priorizó la compra de naves de entrenamiento antes que de guerra. "En caso de conflicto bélico, se pueden comprar los aviones [de guerra], pero no los pilotos. Para tenerlos, tienen que entrenarse", explicó otra persona que talló en la decisión.

                        Durante su paso por la Cámara de Diputados Julio Martínez, quien luego se convirtió en el primer ministro de Defensa de Mauricio Macri, hizo un informe en el que señalaba que "de los 230 pilotos que tenía la Fuerza Aérea a comienzos de 2007, unos 55 pidieron el retiro por falta de estímulo profesional debido a la carencia de medios para trabajar".

                        El Ejército muestra también el subcumplimiento de metas, aunque lo describe con menos frontalidad. En 2008, por caso, no alcanzó a cumplir con los proyectos de inversión que preveía e hizo un tercio de los ejercicios tácticos previstos en el terreno en el ítem "Capacidad Operacional Contribución Conjunto y Combinado".

                        Para 2011, por caso, se había propuesto avanzar con la transformación de un Helicóptero Bell UH-1H a Huey II, pero no dio casi pasos en esa dirección. En 2014, tenía que completar el 3,97% de esa tarea (según la meta de avance físico estipulada en la Cuenta de Inversión de ese año). Avanzó un 0,41 por ciento.

                        Otro ejemplo es el de Fabricaciones Militares, que depende del Ministerio de Defensa, pero abastece a las fuerzas. En 2014 tuvo un presupuesto de $1.552 millones, que completó, pero casi incumplió con todas las metas físicas previstas por el Estado para ese año.

                        Miembros de las Fuerzas Armadas con diverso rango consultados por LA NACION sostuvieron que la antipatía que les generaban al gobierno en las gestiones de Néstor y de Cristina Kirchner se tradujo en una desinversión llevada al límite.

                        La falta de repuestos amplió el vocabulario de las fuerzas. Los militares llaman "canibalización" al hecho de "sacrificar" una unidad -puede ser un avión o un auto, por ejemplo- para sacarle las partes y ponérselas a otro. Un miembro de las fuerzas reconoció con molestia que debió "sacrificar" dos Hummer -un vehículo militar 4x4- para mantener en funcionamiento otros seis, algo similar a lo que ocurrió con los camiones habituales para los traslados. Los denominados Unimog datan de los años 60. La gestión de Macri impulsó su repotenciación, que tiene un avance de aproximadamente 40 por ciento.

                        Hasta el ARA San Juan, ninguna de las muertes de la Armada entre 2001 y 2018 habían ocurrido en el agua, el entorno que le da nombre a la organización, sino por problemas con aeronaves o paracaídas.

                        En octubre de 2007, un avión MC32 Aermacchi de la Primera Escuadrilla Aeronaval de Ataque tuvo un incidente en una misión de adiestramiento. El capitán de corbeta aviador Gustavo Alejandro Massazza y el teniente de fragata aviador Julio Agustín Alonso se eyectaron cuando vieron la emergencia, pero las heridas causaron la muerte de Alonso, más tarde, en un centro asistencial de Punta Indio.

                        En 2017, el cabo principal buzo táctico Julio Martín Acosta falleció por un motivo similar. Hacía un ejercicio de adiestramiento en la Base Aeronaval Comandante Espora, cerca de Bahía Blanca. Saltó del helicóptero y, según los registros de la Armada, murió por una falla en el paracaídas.

                        Al igual que el Ejército y la Fuerza Aérea, la Armada tuvo problemas para modernizar su equipamiento. Se ve, por caso, en la reconstrucción del rompehielos Almirante Irízar, un ícono de su flota. En 2011 dispuso de $82,14 millones para ese trabajo, según registros oficiales. Debía completar el 32% de la tarea y, si bien usó todos los fondos, le alcanzó para terminar con el 16%. Algo similar, pero más pronunciado, se repitió en 2014: estaban disponibles $76,14 millones y se usaron casi todos los fondos. Se completó un 4% de la reparación, cuando el objetivo era llegar al 12 por ciento.

                        Los altos mandos de las Fuerzas Armadas hacen una mueca antes de responder a la pregunta sobre el estado del equipamiento. Sin ellos, se hace imposible el adiestramiento. Sostienen que, con una velocidad menor a la que esperaban al principio del mandato, la gestión de Macri avanzó sobre temas que llevaban años desatendidos. En mayo pasado llegaron cinco aviones Súper Étendard Modernizados (SEM) que el Gobierno le compró a Francia, se sumaron unidades Pampa 3 (producidas en Córdoba por Fadea). Se sumaron radares, ametralladoras, morteros, fusiles, cañones, cascos de vuelo, entre otras cosas.

                        En perspectiva, las personas fallecidas en los últimos 18 años casi duplican a las víctimas que se cobró el ARA San Juan y más que las duplican si se cuentan la totalidad de muerte en el tiempo dedicado al trabajo. También son importantes en comparación con lo que ocurre en otros países. Por ejemplo, entre 2014 y 2016 la Argentina estuvo en niveles similares a los de España, según datos del Ministerio de Defensa de ese país. Aunque en ese último caso la mayoría de las muertes ocurrieron dentro de las fronteras, sus fuerzas también desarrollan tareas en países más riesgosos, como Iraq, el Líbano y Afganistán.

                        Otras referencias muestran que vestir uniforme es peligroso no sólo en el país, sino también en la región. En Chile, por caso, murieron 17 militares en diciembre de 2006 porque el vehículo que los llevaba desbarrancó, y hay ejemplos de tragedias aéreas, pero entre los casos más recientes son más abundantes los que están relacionados con dificultades con la nieve, por caso, antes que con el equipamiento en sí, cómo se ve en la Argentina.

                        LA NACION consultó sobre el tema a exministros de Defensa de distintas presidencias. Todos se excusaron de opinar, por diversos motivos. Horacio Jaunarena (Raúl Alfonsín y Fernando De La Rúa) explicó que estaba dedicado a hacerse estudios médicos para cuidar su salud y Nilda Garré (Néstor Kirchner), al cuidado de su madre. Martínez (Macri) se excusó porque es el antecesor de Aguad en el cargo y evitaba hacer comentarios sobre defensa.







                        Por: Pablo Fernández Blanco, Romina Colman y Catalina Bontempo

                        https://www.lanacion.com.ar/economia...faa-nid2259873
                        Esta nota es realmente dura. En lo personal me resultó bastante difícil de digerir porque viví situaciones parecidas a las relatadas..., por eso me tomé unos días antes de postear algo al respecto.

                        Si bien las cuestiones del estado operativo de los equipos y SdA militares son confidenciales, a éstas alturas el número de muertos por accidentes en las FF.AA. es lo suficientemente considerable como para captar la atención de un diario como La Nación..., y de algunos políticos. (Aleluya, hermanos!)

                        Como tanto hemos repetido, no se trata de comprar este o aquel avión, tanque o barco..., lo que hace falta acá es que los 3 poderes del Estado se pongan a trabajar en serio para recuperar el sistema de defensa nacional.

                        Mucho se dice del desastre presupuestario que fueron para las FF.AA. los años de gobierno de NK y CFK, pero la gestión de MM ha continuado reduciendo el presupuesto para adiestramiento y la compra de repuestos se hace con cuenta gotas.

                        Por eso repito, se debe incrementar el presupuesto de defensa, pero en 1er lugar para poner a estándares internacionales el mantenimiento y el adiestramiento de lo que hoy tenemos; modernizando los SdA que tenga sentido modernizar y descartando los equipos obsoletos.

                        Mantener chatarra es perder tiempo y tirar el dinero..., hay que comprender eso también. Tener poco equipo militar, pero moderno y operado por soldados altamente adiestrados es mucho más disuasivo en tiempos de paz y efectivo a la hora de combatir que tener decenas de unidades obsoletas que 1ero no disuaden a nadie, al contrario, son una invitación a la "mojada de oreja", y luego caerán eventualmente en la 1era hora de combate con un adversario tecnológicamente superior.

                        Quieren un ejemplo de esto que digo: el desempeño del combo Neptune-SUE-AM 39 en Malvinas..., poco pero bueno.
                        Los SUE le quitaban el sueño al Almirante Woddward, sin embargo los ataques de aviones con "bombas tontas" eran una amenza manejable y a la cual le resultaba -a la Task Force de la Royal Navy- un riesgo aceptable a exponerse en pos de sus objetivos militares, ya que la efectividad de los Dagger y A-4 con bombas "de fierro" no era ni por asomo la efectividad de un misl Exocet, y además comprendía para la FAA y el COAN (*) exponerse a pérdidas de aviones y pilotos de las que hasta el día de hoy, no ha logrado recuperarse..., más claro -que esto que nuestras FF.AA. vivieron en carne propia- imposible.
                        (*) (recordemos, la 3era Esc Aeronaval de Caza y Ataque - EA33- fue disuelta con de la salida de servicio de los A-4Q que quedaron luego de la guerra)

                        Lo mismo en lo que hace a las bases e instalaciones militares, el equipo individual, etc., es decir, las cuestiones básicas del día a dia. Y salarios dignos para profesionales con dedicación exclusiva y con capacitación constante.

                        Sólo después que se logre eso tendrá sentido -en mi opinión- incrementar las cantidades de medios militares de nuestras FF.AA.

                        Tema aparte: cuando menciono -más arriba- que los 3 poderes del Estado deben ponerse a trabajar..., yo me pregunto, qué hace la Comisión de Defensa del Congreso?..., cómo es que no interpela a los mandos de la FF.AA. (no para levantar un dedo acusador, ni sancionar, sino para informarse de 1era mano) y a su vez los mandos militares deben poner el peso de realidad de las FF.AA. sobre los hombros del Legislativo y del Ejecutivo.

                        No hablo de hacer huelga de brazos caídos, pero ya no se puede exponer al personal a operar con equipos obsoletos o pasados de horas. Y lo difícil aquí es cambiar el "switch interno"de las FF.AA., porque el soldado se forma para aguntar lo que sea y salir adelante, eso en tiempos de guerra es perfecto, pero en tiempos de paz se debe obrar exactamente al revés, al 1er indicio de falla de equipos hay que parar todo, porque justamente, el equipo debe estar perfecto para emplearlo cuando llegue el momento del combate.

                        Una solución es quizá crear la figura de un Ombusdman para las FF.AA. y una comisión auditora independiente, que reúna especilistas civiles y militares (en retiro, obviamente) para que se hagan auditorías externas periódicas y evaluación constante del estado operativo de los equipos y del adiestramiento de las unidades militares.
                        Pero no hablo de un sello de goma y una oficina donde se vaya a tomar mate, sino una comisión con gente de accíon y que sea realmente independiente...; y si, ya sé..., el día que eso suceda será "Argentina, año verde"..., puede ser...; pero justamente por eso he dicho varias veces -con dolorosa ironía - que quizá es hora que vengan Draken o ATAC a auditar el Edificio Cóndor y le expliquen a nuestros políticos cómo se arma una Fuerza Aérea que funcione...; que es lo mismo que tardar 12 años en decidir qué tipo de OPV necesitamos, sólo para que después los hagan en Francia porque es imposible lograr que nuestro Ministerio de Defensa forje un proyecto serio de construcción de 4 buques auxiliares y ponga a trabajar en serio al Astillero Río Santiago..., lo cual nos lleva de nuevo, como una elipse a un punto que manifesté anteriormente..., la administración de Cambiemos, ha hecho más por aparentar un cambio - sobre todo en Defensa- que por lograr un cambio concreto..., y no me mal interpreten..., todos los gobiernos anteriores fueron igual de malos o manifiestamente peores en este aspecto, pero, los muertos de las FF.AA. en tiempos de paz reclaman del Estado una solución de fondo, o bien, lisa y llanamente disolver las FF.AA.

                        A modo de corolario - y parafraseando a un sabio - diría que la defensa nacional es un asunto demasiado serio para -en Argentina- dejarla en manos de los políticos que tenemos...
                        Editado por última vez por Kóshkil; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/8016-kóshkil en 16/07/2019, 09:36.

                        Comentario


                        • Hablando del F16, el top block 70

                          https://www.infodefensa.com/latam/20...-colombia.html

                          Saludos.

                          Comentario


                          • La Argentina está en peligro: es necesario recuperar las Fuerzas Armadas

                            Jorge García Mantel
                            22 de julio de 2019Imagen del desfile militar del 9 de julio (Gustavo Gavotti)
                            El terminal estado de nuestras Fuerzas Armadas en cuanto a equipamiento, adiestramiento y salarios, descripto con mucho detalle por el fiscal Di Lello en su lapidario informe de septiembre de 2018, "El problema de la defensa nacional" (que sorprendentemente no encontró responsables políticos), elevado al Comandante en Jefe de las FFAA y Presidente de la Nación, al Ministro de Defensa, al Jefe de Gabinete de Ministros y a los Presidentes de las Comisiones de Defensa del Congreso, no ha logrado preocupar a nuestros dirigentes políticos oficialistas u opositores.

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                            inRead invented by Teads
                            Tampoco logró preocuparlos la tragedia del ARA San Juan (producto del deterioro expuesto por el fiscal) ni la realización de la Cumbre de Líderes G20, donde la Argentina tercerizó su defensa soberana por carecer de medios aptos. Tampoco la presencia de una base espacial china en Neuquén de uso dual (civil-militar), que sí preocupa a Estados Unidos y a otros países.

                            Tengamos en cuenta también, como antecedentes lejanos y recientes, que la ley de reestructuración de las FFAA de 1998 nunca se puso en práctica porque significaba "invertir", que del Plan de Capacidades Militares del año 2011 que preveía equipar por 8.000 millones de dólares en 20 años sólo se cumplió en un 3,5% y que la actual administración no ha logrado desarrollar en casi 4 años ni siquiera otro Plan de Capacidades Militares para revertir la situación de indefensión.

                            El porcentaje del PBI asignado a Defensa ha oscilado en los últimos 20 años entre el 0,8 y el 0,9%, uno de los bajos del mundo entre el 88% de los países que tienen FFAA. Este año incluso está por debajo de esos niveles, y es el peor de la historia en materia presupuestaria. Los países de la región promedian el 1,6/1,7% en el período considerado. En este sentido, es importante resaltar que Estados Unidos "castigó" a Japón luego de la Segunda Guerra Mundial, imponiéndole como límite de gastos en defensa el 1% del PBI.


                            Lo antes expresado no hace más que reafirmar la nula importancia y/o el "castigo" que la clase dirigente argentina le da al sistema de defensa, muy especialmente desde el año 2003, y cuya columna vertebral son las FFAA.

                            Para dar una idea numérica concreta de las necesidades de la defensa nacional, debo decir que debería otorgarse como mínimo el 1,5% del PBI a partir del año 2021 y que para un plan de equipamiento de mediano plazo que recupere las innumerables capacidades perdidas, se necesitan 10 mil millones de dólares en un lapso de 10 o 12 años. ¿Resulta una cifra inalcanzable invertir entre 800 y 1.000 millones de dólares en los próximos años? En este sentido, la clase dirigente de todos los signos insiste en repetir como "dogmas de fe intocables" tres falacias:

                            -Hay que reforzar el control civil de las FFAA.

                            -Hay otras prioridades económicas más acuciantes que la defensa nacional.

                            -Las FFAA están sobredimensionadas.

                            Esto demuestra dos cosas. Por un lado, y yo diría en una proporción menor, una supina miopía e ignorancia geopolítica. Por otro lado, y de manera mayoritaria, encierra una enorme carga política-ideológica, que a través del interminable ahogo presupuestario quiere mantener a las FFAA de la Nación débiles "por las dudas", como a los prisioneros de guerra. No existe un destrato igual de la clase dirigente con su brazo armado, durante tantos años, en ningún otro lugar del mundo. Una antipolítica de Estado.

                            La primera falacia cae por su propio peso: no hay FFAA en el continente americano más subordinadas al poder político. El Partido Militar se terminó hace varias décadas.

                            La segunda falacia no tiene fundamentos creíbles. El Estado tiene dinero. No lo tiene para la Defensa Nacional. El dinero de la corrupción, sólo en obras públicas, entre 2003-2015, fue de 36 mil millones de dólares. Las obras faraónicas nacionales sin demasiada fundamentación, como el soterramiento del Sarmiento o la proyectada Red de Expreso Regional (RER), cuestan 10 mil millones de dólares cada una, según estudios privados. Con lo expuesto, ya estamos hablando de casi cinco planes de reequipamiento de las FFAA. Le podemos agregar a esto que cobrar el 5% de impuesto al juego significarían 800 millones de dólares anuales aproximadamente, y que equiparar los presupuestos destinados a los parlamentarios nacionales argentinos con los españoles supondría un ahorro anual de 370 millones de dólares. Sólo son algunos ejemplos.

                            La última falacia es casi infantil. ¿Puede un país que debe defender por mandato constitucional y legal una superficie terrestre y marítima de aproximadamente 10,5 millones de kilómetros cuadrados seguir achicando sus FFAA? Un espacio que nos ubica entre los siete países más grandes del mundo y del cual sólo ejercemos soberanía plena del 41%: tenemos usurpados por el Reino Unido de Gran Bretaña el 23% y pretendemos disponer de derechos soberanos en nuestro sector antártico (fuente de recursos del mundo en el futuro), que equivalen al 36% del total antes mencionado. ¿Debe la Argentina, que es además uno de los ocho primeros países del mundo por el valor presente y futuro de sus recursos naturales (agua dulce, litio, tierras raras, gas, petróleo, alimentos y energías eólica, solar y marítimas, entre muchos otros) seguir debilitando su brazo armado? El mundo que se viene en el 2050 pasará de los actuales 7.700 millones de habitantes a 9.700, faltarán recursos naturales, energía y agua dulce, el inevitable cambio climático y el incremento de la pobreza hará estragos en muchos países obligando a migraciones masivas hacia territorios "vivibles" y semi vacíos.

                            El auge de los nacionalismos, sin dudas, consolidará su tendencia actual. En definitiva, las amenazas y los riesgos a los intereses nacionales serán cada vez mayores. Para terminar con esta tercera falacia, ¿son tantos los 50.000 efectivos del Ejército, los 18.000 de la Armada y los 14.000 de la Fuerza Aérea, con el agravante de que no tienen prácticamente reservas instruidas, frente a los 90.000 de la Policía de Buenos Aires, los 40.000 de la Gendarmería, los 32.000 de la Policía Federal y los 23.000 de la Prefectura, para defender a la Nación de ataques externos y colaborar con las Fuerzas de Seguridad contra el crimen transnacional?

                            En definitiva, hoy la Argentina es una "joya" mundial enorme, plena de recursos que faltarán en un futuro próximo y está indefensa. No tiene preparada a sus FFAA, la "última ratio" de cualquier país serio del mundo, para garantizar la existencia del Estado en el corto, mediano y largo plazo. Esto significa que no puede garantizar la soberanía e independencia de la Nación, su integridad territorial soberana, pretendida y usurpada, legada por nuestros antepasados, su capacidad de autodeterminación y tampoco la protección de la vida y libertad de sus habitantes. La irresponsable y premeditada asignación de recursos de nuestra clase dirigente de todos los signos políticos durante tantos años lo hicieron posible.

                            Ex director nacional de Planeamiento y Estrategia del Ministerio de Defensa de la Nación (enero 2016-mayo 2019) y actual integrante de la Mesa de Conducción Nacional del Frente NOS


                            https://www.infobae.com/opinion/2019...erzas-armadas/

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                            • Originalmente publicado por romantur Ver Mensaje
                              La Argentina está en peligro: es necesario recuperar las Fuerzas Armadas

                              Jorge García Mantel
                              22 de julio de 2019Imagen del desfile militar del 9 de julio (Gustavo Gavotti)
                              El terminal estado de nuestras Fuerzas Armadas en cuanto a equipamiento, adiestramiento y salarios, descripto con mucho detalle por el fiscal Di Lello en su lapidario informe de septiembre de 2018, "El problema de la defensa nacional" (que sorprendentemente no encontró responsables políticos), elevado al Comandante en Jefe de las FFAA y Presidente de la Nación, al Ministro de Defensa, al Jefe de Gabinete de Ministros y a los Presidentes de las Comisiones de Defensa del Congreso, no ha logrado preocupar a nuestros dirigentes políticos oficialistas u opositores.

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                              Tampoco logró preocuparlos la tragedia del ARA San Juan (producto del deterioro expuesto por el fiscal) ni la realización de la Cumbre de Líderes G20, donde la Argentina tercerizó su defensa soberana por carecer de medios aptos. Tampoco la presencia de una base espacial china en Neuquén de uso dual (civil-militar), que sí preocupa a Estados Unidos y a otros países.

                              Tengamos en cuenta también, como antecedentes lejanos y recientes, que la ley de reestructuración de las FFAA de 1998 nunca se puso en práctica porque significaba "invertir", que del Plan de Capacidades Militares del año 2011 que preveía equipar por 8.000 millones de dólares en 20 años sólo se cumplió en un 3,5% y que la actual administración no ha logrado desarrollar en casi 4 años ni siquiera otro Plan de Capacidades Militares para revertir la situación de indefensión.

                              El porcentaje del PBI asignado a Defensa ha oscilado en los últimos 20 años entre el 0,8 y el 0,9%, uno de los bajos del mundo entre el 88% de los países que tienen FFAA. Este año incluso está por debajo de esos niveles, y es el peor de la historia en materia presupuestaria. Los países de la región promedian el 1,6/1,7% en el período considerado. En este sentido, es importante resaltar que Estados Unidos "castigó" a Japón luego de la Segunda Guerra Mundial, imponiéndole como límite de gastos en defensa el 1% del PBI.


                              Lo antes expresado no hace más que reafirmar la nula importancia y/o el "castigo" que la clase dirigente argentina le da al sistema de defensa, muy especialmente desde el año 2003, y cuya columna vertebral son las FFAA.

                              Para dar una idea numérica concreta de las necesidades de la defensa nacional, debo decir que debería otorgarse como mínimo el 1,5% del PBI a partir del año 2021 y que para un plan de equipamiento de mediano plazo que recupere las innumerables capacidades perdidas, se necesitan 10 mil millones de dólares en un lapso de 10 o 12 años. ¿Resulta una cifra inalcanzable invertir entre 800 y 1.000 millones de dólares en los próximos años? En este sentido, la clase dirigente de todos los signos insiste en repetir como "dogmas de fe intocables" tres falacias:

                              -Hay que reforzar el control civil de las FFAA.

                              -Hay otras prioridades económicas más acuciantes que la defensa nacional.

                              -Las FFAA están sobredimensionadas.

                              Esto demuestra dos cosas. Por un lado, y yo diría en una proporción menor, una supina miopía e ignorancia geopolítica. Por otro lado, y de manera mayoritaria, encierra una enorme carga política-ideológica, que a través del interminable ahogo presupuestario quiere mantener a las FFAA de la Nación débiles "por las dudas", como a los prisioneros de guerra. No existe un destrato igual de la clase dirigente con su brazo armado, durante tantos años, en ningún otro lugar del mundo. Una antipolítica de Estado.

                              La primera falacia cae por su propio peso: no hay FFAA en el continente americano más subordinadas al poder político. El Partido Militar se terminó hace varias décadas.

                              La segunda falacia no tiene fundamentos creíbles. El Estado tiene dinero. No lo tiene para la Defensa Nacional. El dinero de la corrupción, sólo en obras públicas, entre 2003-2015, fue de 36 mil millones de dólares. Las obras faraónicas nacionales sin demasiada fundamentación, como el soterramiento del Sarmiento o la proyectada Red de Expreso Regional (RER), cuestan 10 mil millones de dólares cada una, según estudios privados. Con lo expuesto, ya estamos hablando de casi cinco planes de reequipamiento de las FFAA. Le podemos agregar a esto que cobrar el 5% de impuesto al juego significarían 800 millones de dólares anuales aproximadamente, y que equiparar los presupuestos destinados a los parlamentarios nacionales argentinos con los españoles supondría un ahorro anual de 370 millones de dólares. Sólo son algunos ejemplos.

                              La última falacia es casi infantil. ¿Puede un país que debe defender por mandato constitucional y legal una superficie terrestre y marítima de aproximadamente 10,5 millones de kilómetros cuadrados seguir achicando sus FFAA? Un espacio que nos ubica entre los siete países más grandes del mundo y del cual sólo ejercemos soberanía plena del 41%: tenemos usurpados por el Reino Unido de Gran Bretaña el 23% y pretendemos disponer de derechos soberanos en nuestro sector antártico (fuente de recursos del mundo en el futuro), que equivalen al 36% del total antes mencionado. ¿Debe la Argentina, que es además uno de los ocho primeros países del mundo por el valor presente y futuro de sus recursos naturales (agua dulce, litio, tierras raras, gas, petróleo, alimentos y energías eólica, solar y marítimas, entre muchos otros) seguir debilitando su brazo armado? El mundo que se viene en el 2050 pasará de los actuales 7.700 millones de habitantes a 9.700, faltarán recursos naturales, energía y agua dulce, el inevitable cambio climático y el incremento de la pobreza hará estragos en muchos países obligando a migraciones masivas hacia territorios "vivibles" y semi vacíos.

                              El auge de los nacionalismos, sin dudas, consolidará su tendencia actual. En definitiva, las amenazas y los riesgos a los intereses nacionales serán cada vez mayores. Para terminar con esta tercera falacia, ¿son tantos los 50.000 efectivos del Ejército, los 18.000 de la Armada y los 14.000 de la Fuerza Aérea, con el agravante de que no tienen prácticamente reservas instruidas, frente a los 90.000 de la Policía de Buenos Aires, los 40.000 de la Gendarmería, los 32.000 de la Policía Federal y los 23.000 de la Prefectura, para defender a la Nación de ataques externos y colaborar con las Fuerzas de Seguridad contra el crimen transnacional?

                              En definitiva, hoy la Argentina es una "joya" mundial enorme, plena de recursos que faltarán en un futuro próximo y está indefensa. No tiene preparada a sus FFAA, la "última ratio" de cualquier país serio del mundo, para garantizar la existencia del Estado en el corto, mediano y largo plazo. Esto significa que no puede garantizar la soberanía e independencia de la Nación, su integridad territorial soberana, pretendida y usurpada, legada por nuestros antepasados, su capacidad de autodeterminación y tampoco la protección de la vida y libertad de sus habitantes. La irresponsable y premeditada asignación de recursos de nuestra clase dirigente de todos los signos políticos durante tantos años lo hicieron posible.

                              Ex director nacional de Planeamiento y Estrategia del Ministerio de Defensa de la Nación (enero 2016-mayo 2019) y actual integrante de la Mesa de Conducción Nacional del Frente NOS


                              https://www.infobae.com/opinion/2019...erzas-armadas/

                              Quien firma la nota estuvo por mas de 3 años en el ministerio de defensa y ahora expresa las quejas...

                              Ahora bien, un punto importante es la dimensión del territorio nacional, sus intereses e hipótesis de conflicto, con estos datos podemos tener conocimiento de las Fuerzas Armadas que necesitamos. En la Actualidad la organización de las mismas atrasa 30 años, debido a que están organizadas (Valga la redundancia) teniendo en cuenta posibles conflictos con Países limítrofes como Chile y Brasil.

                              Hoy la posibilidad de conflicto con estas naciones es entre NULAS Y MUY POCO POSIBLES en un largo futuro. No se puede justificar esta organización de nuestras Fuerzas Militares por un evento tan poco probable de suceder. Con esto quiero decir, que DEBEMOS constituir unas FFAA modernas, bien equipadas, acordes a las nuevas hipótesis de conflicto y con CAPACIDAD a ser proyectada para lo que la nación demande.

                              Es importante aclarar que si bien no tomo a Chile y Brasil como hipótesis de conflicto, si considero necesario que debe haber cierto nivel armamentístico en la región, con esto quiero decir que como nación debemos ponernos a la par de nuestro vecinos.

                              Sino constituimos esta herramienta Nuestras Fuerzas Armadas desaparecerán en un futuro próximo y se convertirán en unas simples fuerzas de seguridad. SIN FUERZAS ARMADAS NO HAY NACIÓN.

                              Necesitamos avanzar a un ejército moderno, no diseminado por todo el territorio y con capacidad de proyección. Una Fuerza Aérea con capacidad de proyectarse a lo largo y ancho del país como así también fuera de nuestras fronteras, con aeronaves multirrol capaces de cumplir un sinfín de misiones aéreas y una Armada con una Flota de Mar con capacidad oceánica, de proyección y submarina.

                              Así como Chile controla su Frontera Norte y el Pacífico, Brasil debe controlar su amazonia verde y celeste (El Atlántico), ARGENTINA DEBE CONTROLAR SU FRONTERA NORTE, EL ATLÁNTICO, NUESTRA ZONA ECONÓMICA EXCLUSIVA Y EL TERRORISMO INTERNACIONAL.

                              Saludos.
                              Editado por última vez por LV-ASA; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/7772-lv-asa en 23/07/2019, 17:58.

                              Comentario


                              • Si el Director de Planeamiento y Estrategia del MinDef está diciendo lo que evidentemente no pudo hacer, demuestra cómo está enraizado en la política el castigo a las Fuerzas Armadas y lo difícil que es cambiar el estatus.

                                Por otro lado coincido con el articulista. El Poder Legislativo de Argentina este año 2019 consumirá del presupuesto nacional unos 23.500 millones de pesos (casi 600 millones de dólares) por lo que reducir el gasto un 50 % realmente no sé notaría, ya que es un Poder del Estado completamente sobredimensionado y de escasos resultados sobre la materia que trata.

                                Las provincias y municipios deberían hacer lo mismo y recién veríamos actos concretos de reducción de los gastos de la política.

                                La pregunta del millón es: Que político se anima hacerlo a través de la modificación de la Constitución Nacional, dado que la Iniciativa Popular (instrumento constitucional) está expresamente prohibido utilizar por la propia Constitución ??

                                Saludos.
                                Editado por última vez por planeador; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/4262-planeador en 23/07/2019, 18:35.

                                Comentario

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