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Los problemas en Europa

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  • Teodofredo
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    Londres abonará entre 45.000 y 55.000 millones de euros como factura por el Brexit

    EL MUNDO - CARLOS FRESNEDA - Corresponsal Londres - 28 NOV. 2017

    El Gobierno británico y la Unión Europea han llegado a un acuerdo sobre la "factura" del Brexit que podrían rondar entre los 45.000 y los 55.000 millones de euros, según revelan varios medios británicos. El acuerdo podría servir para desbloquear las negociaciones entre Londres y Bruselas al cabo de seis meses

    Superados los obstáculos de la "factura" por el divorcio y los derechos de los inmigrantes de la UE, la auténtica espina de las negociaciones en la reunión decisiva del 14 y 15 de diciembre será el futuro de la frontera de Irlanda. El Gobierno británico confía en poder superar también ese escollo para abrir las puertas a la segunda fase de la negociación: la relación comercial del Reino Unido y la UE tras el Brexit.

    El acuerdo inicial sobre la factura del Brexit, aún no confirmado oficialmente,disparó la cotización de la libra al cierre de los mercados e infundió un cierto optimismo a una semana marcada por los nubarrones que se ciernen sobre la economía británica.

    El impulso dado a las negociaciones por la premier Theresa May, tras lograr el apoyo mayoritario de su Gobierno (incluidos los brexiteros Boris Johnson y Michael Gove) a una oferta de unos 40.000 millones de euros, ha sido fundamental para el cambio de dinámica en Bruselas. Aunque la UE barajaba inicialmente una cifra entre 60.000 y 75.000 millones (por las obligaciones, deudas y compromisos adquiridos en los próximos presupuestos comunitarios), la oferta británica dobló prácticamente la primera propuesta de May en su discurso de Florencia y sirvió para romper la baraja.

    La noticia del acuerdo, anticipada por el diario conservador The Daily Telegraph, llegó en una jornada marcada por las tensiones en Londres sobre los informes "secretos" sobre el impacto del Brexit y la amenaza (conjurada) de una crisis de Gobierno y elecciones anticipadas en Irlanda que habrían complicado en extremos las negociaciones.

    La viceprimera ministra irlandesa, Frances Fitzgerald, acusada de interferir en el escándalo de la corrupción policial, decidió presentar el martes su dimisión y evitó así la así la moción de censura contra el Gobierno de Leo Varadkar, al frente del partido democristiano Fine Gael.

    El principal partido de la oposición -el centrista Fianna Fáil- decidió a última horamantener el acuerdo de "apoyo y suministro" que permite gobernar en minoría a Varadkar, que prometió volcar sus energía en resolver el "problema irlandés" (la posible vuelta a una frontera "dura" en la isla) en las negociaciones del Brexit.

    ​​​​​​​http://www.elmundo.es/internacional/...03e8b462a.html

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  • Teodofredo
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    El problema no es técnico ni de falta de medios para realizar nuevas elecciones, sino de orden humano... Tiene que pactar y ponerse de acuerdo "el agua y el aceite" y eso va a ser dificil...¿Como poner de acuerdo entre aquellos que viven atacándose en el parlamento ??
    Por eso de volver a repetir elecciones en pocos días, serían las mismas personas al frente de los mismos partidos...O sea volver a repetir el resultado...

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  • Jhr cronos
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    Bah, esa gente se preocupa más de su estabilidad que de la intención del pueblo alemán.

    Solo una pregunta: ¿Por qué de convocarse otras elecciones "estás podrían ser en semana santa"? Alemania es organizado y tiene dinero. ¿Por qué no hacerlas en Febrero o hasta enero?

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  • Teodofredo
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    ALEMANIA

    Frank-Walter Steinmeier, el poderoso árbitro de la crisis alemana

    El presidente de la República de Alemania tendrá que decidir si permite la formación de un Gobierno en minoría o si disuelve el Parlamento y convoca nuevas elecciones

    EL MUNDO - PABLO LÓPEZ BARBERO - Berlín 27 NOV. 2017

    El día en que Frank-Walter Steinmeier fue nombrado candidato a la presidencia de Alemania empleó su habitual tono sobrio y aburrido para anunciar que, de ser elegido, abandonaría la gestión de las crisis extranjeras como ministro de Exteriores y pasaría a emplearse por completo a solventar las grandes divisiones que hay en su propio país. Nadie pareció tomar muy en serio aquella profecía expresada por el que meses más tarde se convertiría en jefe de Estado, una figura de carácter principalmente protocolario y representativo cuya actividad normalmente no acapara grandes titulares.

    Desde entonces, la situación política en Alemania ha cambiado por completo. Tras fracasar el intento de la canciller Angela Merkel de formar gobierno con liberales y verdes, la canciller ha pasado a segundo plano y es Steinmeier quien maneja la batuta en esta inédita encrucijada política en la que se halla el país. El pasado 19 de marzo asumió la jefatura de Estado, y si bien en sus primeros meses pasó bastante desapercibido, ahora los alemanes miran estos días hacia él en busca de respuestas. "Esta crisis convierte a Steinmeier en un nuevo presidente", recogía estos días el diario Süddeutsche Zeitung.

    Steinmeier venía de ejercer tanto en la primera como en la tercera legislatura de Merkel como ministro de Exteriores, un cargo que tradicionalmente confiere mucha popularidad a ojos del electorado alemán. Durante esos años, el político de 61 años dio la vuelta al mundo como jefe de la diplomacia alemana y al frente de misiones de gran relevancia. Fue el impulsor de un alto el fuego en el este de Ucrania e hizo grandes esfuerzos por la paz en Siria, con reuniones de alto nivel en Teherán, Riad, Moscú, Kiev, Ginebra o Nueva York. Pocos dudaban de su idoneidad en aquel cargo, y tras aquella etapa muchos le auguraban un amable retiro, quizá en el estado de Baja Sajonia, donde ocupó su primer cargo público.

    Frank-Walter Steinmeier es doctor en derecho. Trabajó en la facultad de Derecho Público y Ciencias Políticas de la universidad de Giessen y escribió una tesis doctoral sobre el papel del estado para prevenir la indigencia. Está casado con la jurista Elke Büdenbender, con quien comparte la vida en el palacio presidencial de Bellevue, además de una hija y un riñón. La primera dama recibió éste órgano donado por su marido en 2010 cuando atravesaba por una grave enfermedad.

    Steinmeier ocupó altos cargos en el Gobierno de centroizquierda liderado por el socialdemócrata Gerhard Schröder, hasta ser jefe de despacho. Las elecciones de 2005 catapultaron a Merkel al poder gracias a una gran coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) y, tras su primera etapa como ministro de Exteriores, Steinmeier se presentó como candidato del SPD a la jefatura de gobierno en 2009.

    Con su derrota ante Merkel, a Frank-Walter Steinmeier se le negó la cancillería. Pero, ironías de la política, ahora es él y no la canciller quien tiene la llave para solucionar esta crisis. "Repentinamente Steinmeier es una especie de súper canciller", escribió Veit Medick, del semanario Der Spiegel.

    Steinmeier tiene actualmente un poder como pocas veces antes ha tenido un presidente de la república federal. Ello a pesar de que su cargo tiene un poder muy limitado. En la memoria de los redactores de la constitución alemana quedó marcado el papel de Hindenburg, cuya muerte en 1934 allanó el camino de Hitler hacia el control total de las instituciones. Ahora sólo en caso de crisis política el presidente puede hacer algo más que pronunciar discursos.

    Tras las elecciones del pasado mes de septiembre, el jefe de Estado deberá proponer al Parlamento un candidato para canciller. Tras una tercera ronda de votación, en la que basta contar con una mayoría simple, Steinmeier deberá decidir si nombra al elegido -previsiblemente Merkel- y permite la formación de un Gobierno en minoría, o si disuelve el Parlamento y convoca nuevas elecciones.

    La repetición de comicios depararía más incertidumbre en Alemania y en Europa. Lo sabe el jefe de Estado, que ya exigió a los partidos "diálogo y responsabilidad" el lunes en un discurso que lanzó con una contundencia pocas veces vista en la presidencia germana. "Estamos ante una situación que nunca se ha dado en la historia de Alemania, en casi 70 años", exclamó, y dijo que la responsabilidad formar Gobierno "no se puede descartar y no se puede simplemente devolver al electorado".

    Ayer se reunió con los socialdemócratas, a quienes intentó persuadir para reeditar una gran coalición. Lo hizo desde una posición de árbitro supremo, pues tiene por un lado la confianza de la canciller y, por el otro, es figura relevante del Partido Socialdemócrata. Sabe que de él depende en gran parte devolver a Alemania a la senda de la estabilidad política.

    ​​​​​​​http://www.elmundo.es/internacional/...b758b45f8.html

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  • Teodofredo
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    Crece la presión sobre Schulz para que apoye a Merkel y evite nuevas elecciones

    Los socialdemócratas dicen estar abiertos a negociar con los conservadores para buscar una salida a la crisis

    EL PAÍS - ANA CARBAJOSA - Berlín 24 NOV 2017
    Todas las miradas están puestas en la socialdemocracia alemana (SPD). Es el partido que tiene la llave para desbloquear la crisis política alemana, que mantiene en vilo a Europa tras el fracaso de las negociaciones para formar una coalición gobernante, y cuya onda expansiva impacta ahora de lleno en el SPD. Ellos solos se metieron en un callejón de difícil salida al negarse categóricamente a repetir una Gran Coalición con la canciller Angela Merkel, con la idea de reconstruirse en la oposición tras su histórica derrota electoral en septiembre. Pero según arrecia la presión, el Nein socialdemócrata se reblandece.

    El jefe de filas del SPD, Martin Schulz, se reunió la tarde del jueves con la ejecutiva de su partido en la Casa de Willy Brandt, el cuartel general socialdemócrata para acordar los pasos a seguir. A las dos de la mañana terminó por fin una reunión que no arrojó resultados claros pero que sí apuntó en una dirección clara: El SPD está ahora dispuesto a ceder y a sentarse a hablar con Merkel de posibles acuerdos de Gobierno. “El SPD está firmemente convencido de que debe haber conversaciones [con los otros partidos, incluido el de la canciller]. El SPD no está cerrado a hablar”, dijo Hertbus Heil, secretario general del partido en la madrugada del viernes, sin detallar qué tipo de colaboración tiene el SPD en la cabeza.

    La situación tras el fracaso del embrión de coalición Jamaica –conservadores, liberales y verdes- ha dado un vuelco y la presión ahora para el SPD es inmensa. Porque una cosa es decidir teniendo en cuenta el futuro del partido y los posibles réditos electorales y otra bien distinta tener a las espaldas la responsabilidad de la estabilidad del país y en buena medida el futuro de Europa.

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    Conscientes de esa responsabilidad, desde el miércoles, crecían las voces en el partido defendiendo flexibilizar el “no” con el fin de evitar unas nuevas elecciones se cuentan ya por decenas, según publicaba ayer la prensa alemana. Horas antes, Schulz se había reunido con el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, en el palacio de Bellevue.

    Desde principios de semana, el presidente se ha ido reuniendo con los partidos para tratar de evitar la temida repetición de unas elecciones que se calcula podrían celebrarse en Semana Santa. El nuevo Ejecutivo se formaría consecuentemente en verano. Teniendo en cuenta que las elecciones se celebraron en septiembre pasado, ir de nuevo a las urnas supondría un vacío político de casi un año en la capital que en buena medida rige el destino de Europa. La misión de Steinmeier es evitar ese escenario a toda costa.

    La madrugada del lunes colapsó el proyecto de coalición de Gobierno tripartito capitaneado por el bloque conservador de Merkel y en el que participaban también liberales y Verdes. La pelota acabó de rebote en el tejado de los socialdemócratas, los únicos capaces de sumar con la CDU/CSU una mayoría suficiente para formar Gobierno y evitar, de esa forma, una temida repetición de comicios.

    “Esta es una cuestión existencial para nuestro partido. Nos jugamos desaparecer, como en Grecia, o como en Holanda; nos jugamos el futuro de un partido que tiene 144 años”, reconoce a EL PAIS el veterano diputado socialdemócrata Axel Schäfer. Se define como perteneciente al ala izquierda del partido y, como la mayoría de diputados del SPD, no quiere saber nada de una nueva Gran Coalición con el bloque conservador de la canciller, porque sostiene: “Hemos tenido muy malas experiencias con Merkel. Yo defendí la Gran Coalición en 2013, pero fue un error. Al final, ella siempre es la que gana las elecciones”.

    Pero sí defiende “tolerar” un Gobierno en minoría conservador con acuerdos en áreas de consenso como la política exterior. “Estoy en contra de unas nuevas elecciones. Nos han elegido para cuatro años, no para cuatro semanas”, añade Schäfer, quien reconoce que la situación es muy incierta. “Por primera vez en 40 años no sé qué quiere la mayoría de mi partido”.

    El problema es que hasta ahora Merkel se ha negado a contemplar la opción de un Ejecutivo en minoría, inédita en Alemania y que considera una fuente de inestabilidad. “Este es un país estable, con miles de personas trabajando para el Gobierno. Funciona. Esto no es la República de Weimar, no son los años veinte”, dice Schäfer, en alusión al periodo de fuerte inestabilidad política que precedió al nazismo.

    Dilema mayúsculo

    El dilema del SPD es mayúsculo en estas circunstancias. Si aceptan participar en una Gran Coalición su credibilidad podría quedar tocada, después de haber jurado en todos los idiomas posibles que no lo harían. Pero si rechazaran apoyar a Merkel, serían los culpables de que Alemania tenga que celebrar de nuevo unas costosas y dilatadas elecciones, cuyo resultado además se prevé en principio similar al actual y que, por tanto, situaría previsiblemente al SPD en idéntico dilema: Gran Coalición sí o no.

    En unos nuevos comicios, la posibilidad de que Schulz ya no sea el candidato va en aumento, según confirman fuentes del partido. Dentro de dos semanas, el SPD celebrará su congreso, en el que el expresidente del Parlamento Europeo debería ser reelegido. Lograr un acuerdo de Gobierno con Merkel podría ser paradójicamente una de las escasa vías de salvación de Schulz.

    Los socialdemócratas han salido escaldados de las grandes coaliciones que han mantenido con Merkel (de 2005 a 2009 y de 2013 hasta hoy), a la que consideran la canciller atrapalotodo. Dicen que acapara e invisibiliza al socio minoritario y se apunta los tantos ajenos. Pero sobre todo creen que la Gran Coalición ha contribuido a que el proyecto político socialdemócrata se desdibuje. Que los ciudadanos ya no sean capaces de distinguir entre conservadores y socialdemócratas porque los dos grandes partidos han venido actuando en bloque y han compartido programa.

    Sienten que solo en la oposición serán capaces de reconstruirse y emerger después de la derrota histórica (20,5% de los votos) de las últimas generales. Argumentan también que los votantes han emitido un mensaje claro: que no quieren más a la Gran Coalición que, ante la ausencia de una fuerza opositora al Gobierno, ha contribuido a oxigenar a la extrema derecha Alternativa por Alemania (AfD), de modo que esta ha logrado entrar en el Parlamento federal por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial con el 12,6% de los votos.

    “Después de las elecciones, Schulz dijo que no quería otra Gran Coalición. Si ahora acepta una, desatará un gran debate sobre si controla el partido y sobre su credibilidad”, interpretaba ayer el politólogo Thorsten Faas en un encuentro con periodistas.

    https://elpais.com/internacional/201...14_336003.html

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  • Jhr cronos
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    Me acuerdo de otro partido alemán que hacía eso de bloquear mayorías en el parlamento. Y le resultaba el asunto,porque se convocaban elecciones y sacaba cada vez más votos. Que nazis tan adelantados era esos...

    *************
    ¿Y ahora, estar contra la inmigración de mediooriente es "liberal"? La extrema derecha se llama "liberal" en europa. Hay que ver. Los nazis se hacían llamar nacionalsocialistas.

    *************
    ¿No van a decir que es un complot ruso?

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  • Teodofredo
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    ALEMANIA

    La noche más amarga de Angela Merkel

    Los liberales rompen las negociaciones de gobierno y abocan a Alemania a un Gobierno en minoría o a la convocatoria de nuevas elecciones

    EL MUNDO - PABLO LÓPEZ BARBERO - Berlín - 21 NOV. 2017
    El fracaso de las negociaciones para formar una coalición de gobierno en Alemania deja panorama político tan incierto como inédito en la política alemana. En la noche del domingo al lunes, el presidente del partido liberal FDP, Christian Lindner, líder de la cuarta formación más votada en los comicios de septiembre, rompía las negociaciones que desde hace casi una semana llevaban a cabo los conservadores de la CDU-CSU, Los Verdes y su partido para constituir la llamada coalición Jamaica, conocida así por integrar el negro, el verde y el amarillo, los colores de las tres formaciones.

    "Es mejor no gobernar que gobernar mal", dijo Lindner ante las cámaras de televisión, en una decisión a última hora que levantó fuertes críticas. Las discrepancias en política fiscal y medioambiental y en la gestión de la inmigración, con la exigencia de Los Verdes de eliminar las restricciones a la reagrupación familiar de los solicitantes de asilo que hayan conseguido protección subsidiaria en Alemania, hicieron romper las escasas costuras que se habían tejido en la última semana de negociaciones. Las reuniones se alargaban cada día hasta altas horas de la madrugada en el edificio de la delegación del gobierno regional de Baden-Würtmberg en Berlín, hasta que la disparidad de posiciones se hizo insalvable.

    La coalición Jamaica era la única opción que le quedaba Angela Merkel para formar un Gobierno estable que le permitiera gobernar en su cuarta legislatura consecutiva, tras la reiterada negativa de los socialdemócratas del SPD de volver a formar una gran coalición liderada por la canciller. El partido no olvida el descalabro electoral del 24 de septiembre, cuando cosechó su peor resultado de la historia, motivado en parte por desgaste de cuatro años como socio minoritario de gobierno.

    El fracaso de las negociaciones complica enormemente el camino de Merkel a la Cancillería y abre un panorama de inestabilidad política sin precedentes en Alemania. Una situación crítica que se vio reflejada en el serio semblante de la mandataria ante las cámaras minutos después de que Lindner rompiera el diálogo. "Hoy es un día de profunda reflexión acerca de cómo seguir adelante", declaró. Y dijo que se emplearía a fondo como canciller en funciones de Alemania "para liderar de la mejor manera al país a través de estas semanas difíciles".
    Steinmeier, en busca de una solución

    Con la canciller fuera de juego, el lunes fue un día en que todas las miradas se dirigieron hacia el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, en busca de respuestas. Tras reunirse con la canciller, el jefe del Estado alemán salió ante las cámaras para exigir a los partidos responsabilidad y entendimiento."Estamos ante una situación que nunca se ha dado en la Historia de Alemania, en casi 70 años", declaró.

    La canciller alemana, Angela Merkel, en la reunión de la CDU y la CSU ayer en el Bundestag. AXEL SCHMIDTREUTERS

    Steinmeier apeló a las formaciones a superar las diferencias, pues no está entre sus planes convocar nuevas elecciones. "Formar Gobierno siempre fue un proceso difícil", recordó, y dijo que el electorado depositó en los partidos políticos la responsabilidad para formar Gobierno, "una responsabilidad que no se puede descartar y no se puede simplemente devolver al electorado".

    El presidente alemán anunció que mantendrá encuentros con todos los partidos políticos que han estado negociando hasta ahora -verdes, conservadores y liberales- en los próximos días en un intento por lograr encontrar una solución a la formación de Gobierno fallida. Pero también se reunirá con aquellos con los que matemáticamente también sería posible gobernar, es decir, los socialdemócratas.

    Este es precisamente el último cartucho del partido de la canciller. Varios miembros de la CDU confían en que la mediación de la principal autoridad nacional cale en el líder socialdemócrata Martin Schulz, que ayer volvió a descartar por enésima vez la posibilidad de entrar en un Gobierno liderado por Merkel. "No estamos disponibles para entrar en una gran coalición", manifestó Schulz tras reunirse con la dirección del partido. También agregó que el SPD no teme unas nuevas elecciones, en cuyo caso aspiraría a un Gobierno de marcado sello socialdemócrata, y se mostró convencido de que un Gobierno en minoría "no es practicable para Alemania".

    Merkel prefiere elecciones

    La pregunta que se hace Alemania tras el fracaso de las negociaciones es: ¿y ahora qué? El fracaso de Jamaica sólo deja otras dos posibilidades: o un Gobierno en minoría, algo que sería insólito y casi nadie desea por la inestabilidad que ello conlleva, o unas nuevas elecciones.

    A día de hoy, esta segunda opción suena con más fuerza. No habían pasado ni 24 horas y ya la propia canciller parecía empezar a tomar posiciones en una hipotética precampaña electoral. Merkel dijo que está dispuesta a volver a encabezar a su partido en unos supuestos comicios, y subrayó que resultaría mejor celebrar nuevas elecciones que formar un gobierno en minoría. La canciller no descartó absolutamente esta posibilidad, aunque se mostró "muy escéptica" con la opción alegando que "Alemania necesita estabilidad".

    Merkel explicó además que nunca se planteó dimitir, a pesar del fracaso de las negociaciones, y rechazó haber cometido errores en las negociaciones. "He hecho lo que podía y como dije, habíamos hecho también verdaderos avances", declaró en una entrevista en la cadena pública ZDF.

    En línea con lo apuntado por la canciller se sitúa también una mayoría de alemanes. Un 45% de los votantes prefiere la celebración de nuevas elecciones a cualquier otra opción, como la de un gobierno en minoría, según una encuesta de la empresa Forsa para la cadena RTL difundido ayer.

    Entretanto, en el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), tercera fuerza política del país, se alegran de una eventual convocatoria de elecciones, tal y como manifestó su líder parlamentaria Alice Weidel. Para ellos, "Merkel ha fracasado", afirmó el presidente de la fracción parlamentaria de AfD, Alexander Gauland. Como si de una premonición se tratase, la inestabilidad política en Alemania llegó apenas dos meses después de que la ultraderecha entrase por primera vez en el Bundestag.

    http://www.elmundo.es/internacional/...c058b4614.html
    Editado por última vez por Teodofredo; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/358-teodofredo en 21/11/2017, 04:42.

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  • Teodofredo
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    La nota tiene mas de un mes, pero sigue vigente la pregunta que se hace

    __________________________________________________ _______________________________
    ¿Por qué sube la ultraderecha en Europa mientras que la socialdemocracia se muere?

    El éxito electoral del partido de extrema derecha AfD ha puesto a Alemania al mismo nivel que la mayoría de países europeos, ¿qué hay detrás de esta inquietante tendencia?

    Josef Joffe - 07/10/2017 -
    Alemania se ha mantenido durante 70 años como la única democracia europea sin un partido de derechas con peso. Nazis y neonazis lo intentaron, pero uno a uno fallaron. El país permanecía en el centro, con una tranquila alternancia de poder, e incluso compartiéndolo a veces, entre la derecha moderada de los Demócratas Cristianos (CDU) y la izquierda reformista de los Socialdemócratas (SPD).

    Alemania se ha vuelto convencional. Como el resto de Europa –desde Portugal a Polonia– los alemanes viven con un partido populista de derechas. Alternativa para Alemania (AfD) ha irrumpido en el parlamento como la tercera fuerza, dos generaciones después del fin del Tercer Reich.

    La analogía nazi es engañosa. Como sus equivalentes europeos, la AfD es un revoltijo ideológico, desafiando la categorización clásica de derecha o izquierda. Su rechazo contra los discursos políticamente correctos y la compasión hacia las minorías, aproximándose a un racismo hasta ahora tabú, es de derechas. El clamor por la protección de las clases sociales más bajas es de izquierdas. La ansiedad que le provoca la inmigración y la globalización, junto a hostilidad hacia Bruselas, es tanto de izquierdas como de derechas.

    Los denominadores comunes son el resentimiento y la protesta. Así piensan Marine Le Pen y su Frente Nacional, Geert Wilders y su Partido por la Libertad (PVV), Ukip, Donald Trump, y por supuesto en sitios como Hungría y Polonia, donde populistas autoritarios están al frente del gobierno.

    La ira vence a la agenda política. Sólo un 34% de los votantes de AfD se inclinaron por el partido por convicción. Más del doble votó por ellos por simple decepción con los partidos establecidos. La misma lógica es aplicable al resto de Europa. Esta actitud se puede resumir en una actitud de "nos sentimos traicionados y abandonados". Caída en picado de los partidos moderados


    Pero estos sentimientos configuran una escena mucho mayor: el precipitado declive de los grandes partidos de centro-izquierda y centro-derecha que desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora habían gobernado en Alemania y en Europa. La CDU de Angela Merkel se llevó la peor parte. En comparación con los resultados en 2013, los conservadores alemanes han perdido 8,5 puntos. Los socialdemócratas sólo perdieron 5, pero no es un gran consuelo. Haber perdido poco no compensa la tragedia del partido de Willy Brandt y Helmut Schmidt, que llegó a obtener un 46% del voto y ahora ha bajado al 20,5%.

    Los socialdemócratas están luchando contra un deterioro que viene desde de largo. Alemania tampoco está sola en esto; el declive de la socialdemocracia está presente en toda Europa.

    Al antes poderoso Partido Socialista Italiano (PSI) ya poco poder le queda. En Francia, el partido Socialista llegó a ser tan fuerte como para conseguir llevar al Elíseo a François Mitterrand y a François Hollande. En la primera ronda de la carrera presidencial de este año tan sólo han conseguido un 6,4% de los votos. En Escandinavia, la izquierda moderada se ha llevado un buen traspié. Conservadores y populistas gobiernan Noruega. La centroderecha, en Suecia.

    El partido Laborista de los Países Bajos (PvdA) ha caído en cinco años de un 19% a menos de un 6%. El Pasok griego ha corrido una suerte parecida. Imaginemos un mapa de Europa para entenderlo mejor. Hace 20 años, el mapa estaba cubierto casi al completo por rojo, el color asociado tradicionalmente con la socialdemocracia. Hoy, sólo quedan en rojo cinco países.

    Esperanza a primera vista, desesperación de cerca

    Ahora miremos todavía más allá. A primera vista, parece que el Reino Unido es una gran excepción porque el partido Laborista de Jeremy Corbyn casi echa a los conservadores en las elecciones de junio. Se puede discutir que el resultado fue más contra Theresa May que a favor del Partido Laborista.

    Parece que al Partido Demócrata estadounidense le va mucho mejor, teniendo en cuenta que se llevó el voto popular en las elecciones de 2016. Ahora vamos a observar los Estados Unidos no presidenciales. Desde la primera victoria de Barack Obama, los republicanos han ganado 1.000 asientos más en las elecciones estatales, y 34 de los 50 gobernadores son republicanos. Trump, que se ha mudado a la Casa Blanca, se sentiría como en casa con Le Pen, Wilders y la AfD alemana.

    En un escenario global donde antes cabalgaba a sus anchas un orgulloso socialismo internacional, ahora se extiende del Pacífico al mar Báltico un populismo internacional. ¿Qué ha pasado?

    El papel que juega la economía

    Históricamente, la socialdemocracia subió al poder de la mano del levantamiento de la clase trabajadora. Actualmente, la que antes fue una fuerza poderosa se está empequeñeciendo al mismo ritmo que cae la contribución al PIB del sector industrial. Esa aportación ha caído de un 35% a alrededor de un 15% a lo largo de los últimos 50 años en Occidente. Poniéndolo en términos extremos, la izquierda reformista está perdiendo su base de consumidores, y esto ha quedado plasmado en las elecciones más recientes.

    También está perdiendo su único argumento de venta, la redistribución y el Estado de bienestar. Fijémonos por ejemplo en Martin Schulz, el desafortunado candidato del SPD. Su mensaje era la "justicia social": ayudar a los pobres por medio de ayudas y de impuestos a los ricos. El problema es que los trabajadores alemanes de hoy en día son de clase media, y el primer tramo del impuesto sobre la renta empieza a partir de los 50.000 euros anuales, el suelo de un profesor de nivel superior o de un trabajador cualificado.

    Esta gente no tiene muchas ganas de que suban los impuestos –no en un país en el que el gobierno se lleva casi la mitad del PIB–. La desigualdad salarial, medida por el índice Gini, es menor que en Francia, Italia o Reino Unido. El SPD tiene que encontrar otro argumento de venta. Pero por otro lado, las tradiciones del SPD lo atrapan. No pueden virar al nacionalismo de Trump, al proteccionismo o al cierre de fronteras, no cuando Alemania vive de las exportaciones más que ningún otro país occidental. Tampoco puede dejar de lado la defensa de las minorías y la igualdad de género, que forman parte de su ADN moderno. La misma suerte se puede aplicar a sus equivalentes occidentales.

    Dicho esto, hay que mirar el lado positivo. La AfD se llevó el 13% del voto en las elecciones alemanas. Esto significa que un 87% está a favor de partidos democráticos. Esto es mucho más tranquilizador que los resultados electorales en Estados Unidos, Holanda o Francia, sin tan siquiera mencionar los de Polonia y Hungría.

    Josef Joffe es director del semanario alemán Die Zeit.

    http://www.eldiario.es/theguardian/E...691881581.html

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  • Jhr cronos
    respondió
    Ultraderecha y nacionalistas marchan en Varsovia, Polonia

    Haga clic en la imagen para ver una versión más grande  Nombre:	protestas-polonia-1920-3.jpg Visitas:	1 Size:	641,0 KB ID:	661655

    Miles de activistas de ultraderecha y nacionalistas salieron a las calles de Varsovia este sábado en el día de la independencia nacional, mientras que paralelamente se desarrolló una marcha antifascista. Decenas de miles de activistas de la ultraderecha y nacionalistas marcharon este sábado en Varsovia en el día de la Independencia de Polonia, mientras paralelamente se desarrollaba una movilización antifascista.
    Con el lema "Queremos a Dios" se manifestaron contra una Polonia abierta que dé entrada a los inmigrantes. El evento estuvo liderado por el partido nacional conservador Ley y Justicia.

    Jaroslav Kaczynski, líder de la formación, aseguró que su deseo es una Polonia "queremos una nación orgullosa, independiente y fuerte" por lo que rechazan cualquier tipo de "sometimiento".

    >> La derecha gana elección parlamentaria checa

    De acuerdo con los nacionalistas y ultraderechistas que recorrieron la capital polaca, se trata de una país "bastión de la fe y la religiosidad" en Europa, por eso reivindican el catolicismo frente a otras religiones.

    Entretanto, los antifascistas también celebraron la independencia del país, mientras el Gobierno reclama un mayor sentimiento patriota.

    Las autoridades de seguridad acompañaron las movilizaciones para evitar enfrentamientos.

    En esta fecha se conmemora la recuperación de la soberanía a finales de la Primera Guerra Mundial.
    https://www.telesurtv.net/news/Ultra...1112-0025.html
    Haga clic en la imagen para ver una versión más grande  Nombre:	protestas-polonia-1920-1.jpg Visitas:	1 Size:	642,3 KB ID:	661656

    Edificios interesantes en Varsovia.

    Los ultraderechistas y fascistas saben hacer sus cosas llamativas.

    La ultraderecha y fascistas avanzan mucho en europa. Más de lo que sale en los emdios masivos habituales. Yo no subertimaría a esa gente que ya anda por el 30% de votantes europeos.

    Nada de esconderse, a las claras y dando el pecho. Ya me salió un argentino bien instruido en el fascismo. Al menos por suramérica andan en bajitas, pero en europa, ahí están las imágenes.

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  • Teodofredo
    respondió
    La IATA preocupada por el “brexit”

    Pide a Londres claridad sobre la salida de la UE y la futura expansión de Heathrow



    LONDRES (EXTRACREW.COM/Agencias)-
    La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha pedido al gobierno británico “claridad” sobre las condiciones de salida del Reino Unido de la Unión Europea y sobre la futura expansión del aeropuerto londinense de Heathrow.

    Cuando el Reino Unido abandone el mercado único europeo, dejará también el Espacio Aéreo Común Europeo,y todos los derechos de tráfico en el resto del mundo asociados con Europea quedarán asimismo puestos en cuestión”, alertó el director general de la IATA, Alexandre de Juniac en un discurso en el Club de Aviación del Reino Unido, recogido en un comunicado emitido por la organización.

    El responsable del organismo subrayó que el sector de la aviación no cuenta con regulaciones estándar a las que el Reino Unido se pueda acoger si no llega a acuerdos con terceros países, como sí ocurre con las relaciones económicas internacionales, amparadas en cualquier caso por las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

    “El tiempo es precioso y el reloj del ‘brexit’ avanza hacia la fecha límite de marzo de 2019″, afirmó Juniac, en referencia al plazo que marca el Tratado de Lisboa para que el Reino Unido abandone de forma oficial la Unión Europea.

    El responsable de la IATA alertó además de que el sector de la aviación requiere certidumbres sobre el futuro del Reino Unido antes de esa fecha.

    La IATA urgió asimismo al Gobierno británico a fijar un plan para ampliar Heathrow ante las “severas restricciones” de tráfico a las que se enfrenta la zona del sur de Inglaterra si no incrementa su capacidad aeroportuaria.

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  • Teodofredo
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    Ultimátum de Bruselas a Theresa May: "Dos semanas para hacer concesiones"

    Barnier pone un plazo a Londres para constatar avances suficientes y que el próximo Consejo Europeo apruebe en diciembre el paso a la segunda fase

    May fija la hora exacta en que se producirá el Brexit




    EL MUNDO - PABLO R. SUANZES - Corresponsal Bruselas - 10 NOV. 2017
    Dos semanas. Ése es el plazo que el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, ha dado hoy a Reino Unido para que haga las "concesiones necesarias" si quiere que el próximo 15 de diciembre, en el último Consejo Europeo del año, los líderes de los 27 consideren que ha habido los avances suficientes exigidos desde hace meses para empezar a negociar el futuro acuerdo comercial entre ambas partes.

    Barnier y el ministro británico para la salida, David Davis, han explicado este mediodía en qué punto se encuentra el proceso. Lo de esta semana no se considera si quiera una ronda de negociaciones. Las cinco anteriores empezaron un lunes y acabaron jueves y ésta apenas ha durado 24 horas. Ha sido un lavado de cara, un intento de transmitir que la cuestión está bajo control y que se siguen los canales habituales a pesar de que haya pasado mucho más tiempo del normal entre rondas. Y no ha salido demasiado bien. Una vez más, Barnier ha terminado con un tono más que serio y pocas ganas de bromear. Y el británico, habitualmente más optimista, ha estado también frío.

    "No esperen grandes novedades o anuncios. La discusión está donde está, entre dos Consejos, es momento de profundizar, de aclarar y de trabajos técnicos. Mi estado de ánimo es voluntarista. Es la prioridad absoluta mía y de mi equipo, desde la perspectiva del Consejo del 14 y1 5 de diciembre", ha dicho el galo. "Seguimos trabajando, viendo progresos desde junio y explorando opciones para un acuerdo. Hacen falta flexibilidad, imaginación y buena voluntad por ambos lados", replico el ministro. Pero es prácticamente imposible arreglar en un día lo que no se ha hecho en más de un mes.

    Crisis en el gobierno de May

    En el último Consejo Europeo, a mediados de octubre, los 17 hicieron un regalo a Theresa May. Admitiendo que no lo merecía y que no había ninguna base cuantificable para ello, aceptaron introducir en las conclusiones firmadas por todos la idea de que si en diciembre se habían registrado avances suficientes, se pasaría a la segunda fase, la de negociar el futuro acuerdo comercial. Y se abría la puerta a que el equipo de Barnier empezara los trabajos internos necesarios para que eso fuera posible.

    En las semanas transcurridas, el ánimo en Bruselas ha caído en picado. No sólo no hay avances considerables, sino que Reino Unido parece al borde de la implosión.Dos ministros han dimitido en poco más de una semana, Boris Johnson está en la diana y en Londres están a todo menos a lo que deberían. Así que llega el primer ultimátum concreto: dos semanas, de aquí a finales de mes para que haya progresos técnicos suficientes y los jefes de Estado y de gobierno de la UE puedan dar luz verde.

    Ahora mismo una de las cuestiones esenciales es el dinero. De la ronda anterior se sacó una cosa en claro: había aproximaciones en la cuestión de los derechos de los ciudadanos, modestos avances en lo que respecta a Irlanda del Norte y ninguno sobre la factura de salida. Los 27, informalmente, han puesto sobre la mesa una cifra que va desde los 60.000 a los 100.000 millones de euros, incluyendo todo tipo de compromisos adquiridos a corto y medio plazo. May había replicado con una cantidad en torno a los 20.000 millones de libras, algo del todo insuficiente para sus todavía socios. Tras lidiar con el núcleo duro de su propio partido, parece que la primera ministra está lista para mejorar su oferta.

    La UE se agarró a un clavo ardiendo con el discurso de Florencia de May el 22 de septiembre. Objetivamente nada cambió, pero se consensuó que el tono era diferente, menos combativo y más colaborativo, y a partir de ahí se construyó un castillo de naipes sobre el que defender que el acuerdo no está descartado.

    En el último Consejo Europeos los diplomáticos eran bastante pesimistas. Y según sus cálculos era imposible o casi lograr un decente acuerdo de salida si ya en diciembre no se 'aprobaba oficialmente' los avances mínimos exigidos desde hace medio año. Estos no han llegados, pero algunos países ya apuntan oficialmente a una nueva fecha. Primero fue octubre, luego diciembre y ahora las esperanzas están en marzo. "Si no hay avances en diciembre, se retrasará" simplemente, quiso quitar hierro el ministro.

    La cuestión norirlandesa

    El último punto de fricción, y no es baladí, es la cuestión de Irlanda del Norte. Medios británicos e irlandeses informan hoy desde la capital de que la Comisión ha puesto la mesa algo que los socios de May, el Partido Unionista Democrático, no puede ni contemplar: la necesidad de que Irlanda del Norte siga dentro de la Unión Aduanera después de la consumación del divorcio como única forma de impedir lo que se denomina "hard borders" en el argot del Brexit, una frontera de verdad, a la antigua usanza, en las islas.

    Esta misma semana, en un comunicado emitido precisamente sobre este tema desde Bruselas, James Brokenshire, ministro británico para Irlanda del Norte, insistía en la necesidad de que "no debe haber infraestructura física en la frontera" pero al tiempo advertía de que "necesitamos asegurar de que no se haga nada que pueda socavar la integridad del mercado único británico". Y afirmaba tajantemente que no se contemplaba ningún escenario en el que Reino Unido salga y parte del territorio quede dentro de cualquier manera.

    Y Davis ha abordado la cuestión, siendo el punto en el que ha sido más contundente. "No nos hagamos ilusiones. Respetamos el deseo de la UE de mantener el orden legal, pero no puede ser a costa de la integridad constitucional de Reino Unido. No se puede crear una nueva frontera dentro de Reino Unido", ha zanjado.

    Donde Barnier sí ha visto algo esperanzador es en la parte de los derechos futuros de los europeos en Reino Unido. "Estamos haciendo algunos progresos. Reino Unido quiere procedimientos administrativos para que los ciudadanos puedan tener estatus de residentes. La UE quiere garantías de que será simple, de bajo coste y funcionará. Queremos confianza de que si alguien es rechazado podrá apelar. Reino Unido ha dado aclaraciones útiles que son una buena base para futuras discusiones. Pero hay puntos importantes pendientes: la reunificación familiar, derecho de exportar beneficios sociales y el papel de la Corte Europea de Justicia para garantizar la aplicación consiste", explicó el ex comisario.

    "Esta semana hemos publicado una nota con los procedimientos, tal y como comprometimos en la última ronda. Hemos escuchado atentamente y respondido. El nuevo procedimiento será todo lo directo posible y con criterios simples y transparentes. Compartimos objetivos, pero es prioridad preservar la soberanía de nuestros tribunales", respondió rápidamente el negociador inglés.

    http://www.elmundo.es/internacional/...c368b458e.html

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  • Jhr cronos
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    Sea lo que sea que resulte, hicieron un referendo pactado. Que es lo que deberían hacer en cataluña, la solución obvia a la que muchos se niegan quien sabe por qué (y no es por "lo legal").

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  • Teodofredo
    respondió
    Francia sella un pacto que facilita la celebración de una consulta de independencia en Nueva Caledonia

    El acuerdo permite fijar el censo para una consulta que estaba prevista en los acuerdos de 1998

    EL PAÍS - ÁLEX VICENTE - París 3 NOV 2017 -
    El Gobierno francés alcanzó este viernes un “acuerdo político” con representantes de Nueva Caledonia, territorio de ultramar dependiente de París desde 1853, que permitirá la celebración de un referéndum de autodeterminación antes de que llegue noviembre de 2018. El acuerdo fue alcanzado durante la madrugada de jueves a viernes, tras una reunión de diez horas entre el primer ministro francés, Édouard Philippe, y distintos líderes caledonios, entre los que se encontraban partidarios del y del no.

    Ese encuentro permite fijar el perímetro del censo electoral que tendrá derecho a participar en la consulta, principal escollo entre los independentistas y los partidarios de seguir formando parte de Francia. En la reunión se acordó sumar a 11.000 nativos de Nueva Caledonia que no figuraban en el censo vigente, compuesto por 160.000 residentes en este archipiélago situado en el suroeste del Pacífico, cuya economía depende de sus grandes reservas de níquel. Los independentistas aspiraban a añadir a 22.000 nuevos votantes, pero terminaron conformándose con la mitad. Además, se concertó el número de colegios electorales, la posibilidad de votar por poderes y la presencia de observadores externos. La pregunta formulada en el referéndum de 2018 será decidida en una próxima reunión, que se celebrará durante la primavera. “Es un punto de partida para una consulta que deseamos que sea leal e incontestable”, explicó Philippe tras la reunión.

    El acuerdo firmado el viernes permite superar los últimos obstáculos que paralizaban la celebración del referéndum, previsto por los acuerdos de Numea en mayo de 1998, que preveían un traspaso de poderes hacia este territorio francés entre 2014 y 2018. El archipiélago pone fin así a varias décadas de bloqueo entre ambos bandos, que llegaron a un punto álgido en una serie de enfrentamientos violentos entre 1984 y 1988, calificados por algunos de guerra civil, que provocaron 80 muertos y forzaron la intervención de París para abrir un proceso de transición hacia la descolonización.

    Hoy la autonomía de Nueva Caledonia es incomparable respecto a cualquier otro territorio francés, aunque una parte considerable de la población sigue aspirando a una desconexión total. Pese a todo, los sondeos indican que los contrarios a la independencia son mayoría. Según un sondeo publicado en mayo, el 54% de los caledonios se oponen a la independencia, frente a un 24% de partidarios de la separación y un 21% de indecisos. En cualquier caso, si el resultado del referéndum de 2018 fuera negativo, los acuerdos de Numea prevén la celebración de otras dos consultas antes de 2022.

    Los representantes políticos de la antigua colonia temen que el referéndum termine pronunciando la fractura entre los kanaks, de origen melanesio (un 40% de la población, según datos de 2009), y los descendientes de europeos (un 30%, contando también a los caldoches o mestizos). “¿Para qué sirve ganar un referéndum si luego perdemos la vida en común que hemos construido desde hace 30 años?”, denuncia Philippe Gomès, jefe de filas del centroderecha local y contrario a la separación. “Francia tiene intereses que no son necesariamente los mismos que los nuestros. Independentistas y no independentistas debemos poder discutir con Francia sobre esos intereses. Hay que hacer emerger un nacionalismo caledonio”, ha rebatido el líder de los separatistas, Roch Wamytan

    https://elpais.com/internacional/201...76_216866.html

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  • Teodofredo
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    La gente permanece adormecida por la inmediatez y por los acontecimientos recientes que enlutan a Europa...Todo el mundo en mayor o menor medida esta estremecida por tantos atentados...geralmente tenemos todos la tendencia a culpar a los extranjeros de todos lo males...pocos se detienen a analizar el fondo de la cuestion y que muchos caminos adoptados, pueden significar vover a la Europa de los años 30... ¿eran todos nazis en la Alemania de los años 30??

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  • Jhr cronos
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    Originalmente publicado por Teodofredo Ver Mensaje
    En el fondo les molesta compartir, ser o pertenecer a un conjunto...les molesta compartir la "misma casa" con bulgaros, polacos o rumanos...Cuando eso ocurre es porque ellos se consideran "diferentes" y no quieren compartir una vida comun con alfuien de inferior condicion o categoria...y eso tambien es racismo o clasismo
    Si es solo eso, es racismo. Pero creo que en muchos sitios, no debe ser solo eso. Teo, si fuera como dices... me estarías diciendo que el 30% promedio de los europeos es gente racista aborrecible, por no hablar del 50% d elos ingleses. ¿Qué continente es ese?

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