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Colombia, la guerra, la paz y la corrupción

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  • #76
    En lo personal, creo que el mejor (no digo el único) instrumento para atacar el negocio de la comercializacion de la droga, es lograr que deje de ser un negocio.


    Ello se logra haciendole muy costoso y peligroso el traslado y distribución de la droga o directamente bajarle el precio a través de su comercialización legal.

    La primera forma ya se ha probado. Que generó ? Que la droga sea más cara para el consumidor y la escalada de delitos provocados por los consumidores de menores recursos.

    Porque no probar con su comercialización legal, bajo determinados parámetros ?

    Puede parecer escandaloso, pero al menos nadie sería inducido a su consumo.

    Saludos.

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    • #77
      La realidad luego de las polémicas declaraciones de Donald Trump

      "Un gran tipo… pero no ha hecho nada por nosotros"

      La política exterior de Iván Duque optó por tomar como único eje de acción obedecer a Estados Unidos

      EL PAÍS - ARIEL ÁVILA - 3 ABR 2019 -

      El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho una declaración a finales de la semana pasada. Refiriéndose a Colombia, y en particular al presidente Iván Duque, manifestó que el presidente colombiano era “un gran tipo”, que Duque le había dicho que iba a detener las drogas, pero “hay más drogas saliendo de Colombia ahora mismo que antes de que fuera presidente”. Un verdadero baldado de agua fría para el ejecutivo colombiano.

      La política exterior de la administración Duque optó por tomar como único eje de acción obedecer a los Estados Unidos, para ello llevó su agenda de relaciones al tema de narcotráfico y obviamente al tema de Venezuela. Incluso los expertos en política exterior colombiana manifiestan que, si bien esta situación de girar solo alrededor del Tío Sam es una práctica recurrente, nunca se había visto una domesticación tan rápida y voluntaria del ejecutivo colombiano como la que ha hecho Duque. Ahora, con las críticas de su aliado principal, quedan al menos dos cosas claras. Por un lado, que sin Venezuela las relaciones entre Colombia y Estados Unidos son totalmente narcotizadas. Pero tal vez lo otro que queda claro es que las soluciones del gobierno Duque, el diagnóstico sobre el fenómeno del incremento de los cultivos y su lógica para entender este mercado, son totalmente erróneas.

      Colombia llegó a su punto más bajo de cultivos de uso ilícito en 2012 con cerca de 48.000 hectáreas de hoja de coca sembradas, de ahí en adelante los cultivos comenzaron a incrementarse rápidamente, hasta llegar a cerca de 200.000 hectáreas sembradas entre 2017 y 2018. En su momento, cuando era oposición, el actual partido de gobierno, el Centro Democrático, manifestó que el incremento de los cultivos obedecía a tres razones. Por un lado, una “mano débil” del entonces gobierno Santos en la lucha contra las drogas, algo así como falta de enfoque en la seguridad y pocos niveles de represión. En segundo lugar, la ausencia de las fumigaciones con glifosato. No debe olvidarse que estas se detuvieron hace algunos años, como consecuencia de los posibles efectos secundarios. Para gran parte del mundo científico los efectos cancerígenos del glifosato son bastante visibles. Por último, acusaban al gobierno de un pacto por debajo de la mesa con las FARC para permitir mayores cultivos. Algo absurdo, pero fue un discurso que se propagó en campaña política.

      Ahora que el Centro Democrático esta en el poder se han dado cuenta de que sus recetas no parecen viables y sobre todo no resuelven el problema. Lo cierto es que el narcotráfico es un mercado complejo, que funciona como cualquier otro, es decir, bajo unas reglas básicas de demanda y oferta. Las causas del aumento de los cultivos de coca en Colombia son tres. Por un lado, la caída del precio del Oro. En Colombia cerca de 500.000 familias viven de las economías ilegales, las más importantes son la del narcotráfico y la minería ilegal. Así las cosas, estas familias se mueven bajo la lógica de las bonanzas. Desde 2006 hasta 2011 y parte de 2012 el precio del oro subió de forma sostenida, lo cual llevó a miles de familias a dejar de sembrar coca e irse a la minería. Cuando el precio del oro comenzó a caer entre 2012 y 2013 ocurrió el fenómeno contrario, y los cultivos de coca comenzaron a aumentar.

      La segunda explicación es el fortalecimiento del dólar o la devaluación del peso. Como en todo el mundo, se incrementó el precio del dólar y con ello, en Colombia, el pago de la pasta base de coca a campesinos mejoró. La última explicación y tal vez la más importante es el aumento del consumo de cocaína en el mundo. Europa aumentó el consumo, así como Brasil y los Estados Unidos. En este punto la regla es básica: a mayor demanda mayor oferta.

      Estos tres fenómenos no solo impactaron a Colombia. Generalmente cuando en Colombia aumentaban los cultivos de coca, estos caían en Perú y Bolivia y a la inversa. Pero desde 2015, aumentaron los cultivos de hoja de coca en los tres países.

      Así las cosas, nada tenía que ver este aumento de los cultivos de coca con el proceso de paz, o con la falta de mano dura de Santos. Es un fenómeno complejo, que no lo va a solucionar el glifosato o el encarcelamiento de campesinos pobres. Esperemos que el gobierno de Iván Duque y su partido entiendan la complejidad del problema.

      https://elpais.com/internacional/201...04_726943.html

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      • #78
        La masacre continuada

        Aquellos líderes sociales que reclaman verdad, tierra despojada o protección al medio ambiente están en la mira de los asesinos en Colombia


        EL PAÍS - ARIEL ÁVILA - 7 MAY 2019 -

        En Colombia, el asesinato simultáneo de tres o más personas se considera una masacre. Hace dos décadas, en los peores años de violencia, los paramilitares llegaron a masacrar 30 o más personas en un solo día y en un mismo lugar. Descuartizamientos con motosierras, empalamientos y tortura eran el común denominador. Hubo un caso, en una región del occidente del país conocida como El Naya, en el cual se produjo lo que se ha denominado una masacre continuada. Una figura que describe aquella situación en la que se van cometiendo homicidios en lo que sería una ruta de la muerte. Arrancan en alguna zona rural, asesinando una familia o persona, y en los días posteriores van siendo asesinadas personas en una misma zona geográfica.

        El concepto de masacre continuada ha sido debatido por las autoridades, pues esto elevaría las estadísticas dramáticamente. En todo caso, esta situación es lo que puede estar ocurriendo con el asesinato de líderes sociales en Colombia. Desde la firma del acuerdo de paz, en noviembre de 2016, hasta el 6 de mayo de 2019, han sido asesinados 262 líderes y lideresas sociales. Los lugares en los que se concentra el asesinato selectivo son los departamentos de Córdoba, Antioquia, la región del Catatumbo, Cauca, Valle del Cauca y Costa Pacífica nariñense. Los picos de violencia contra líderes sociales se han presentado, mayormente, en períodos prelectorales y en el mes de enero desde 2017 hasta 2019. En la gráfica se muestran los datos discriminados por fecha.




        Se podría decir que cada cuatro días asesinan a un líder social en Colombia. Una cifra que difícilmente se ha visto en otros países. Si a los homicidios se le suman los secuestros, atentados y amenazas, se podría llegar a la cifra de dos victimas diarias. El último hecho ocurrió el pasado sábado 4 de mayo en el municipio de Santander de Quilichao, ubicado en el departamento del Cauca.

        Fue un ataque donde se encontraban Carlos Rosero, Francia Márquez, Víctor Moreno, Clemencia Carabalí, Sofía Garzón, entre otros. Todos ellos, líderes sociales de importancia regional y nacional. El ataque se realizó con armas largas y una granada que fue lanzada al sitio donde se encontraban los líderes reunidos. Milagrosamente salieron con vida todos ellos.

        A pesar de múltiples acciones, de discursos y promesas, esta masacre no se ha logrado detener. El gobierno colombiano se defiende manifestando que no hay una conexión entre todos estos hechos, en cambio, dicen que se deben a temas locales e incluso problemas personales de los líderes. Su principal argumento es que el que mata o el victimario no es el mismo, por ende, no habría sistematicidad.

        Sin embargo, al mirar los perfiles de las víctimas, estos son bastante similares. Es decir, pareciera que desde la víctima sí hay una sistematicidad clara. Lo que estaría pasando es que agentes legales e ilegales estarían contratando pequeños grupos de sicarios para asesinar a estos líderes. Empresarios, políticos, narcos y la complicidad de agentes estatales estarían permitiendo esta masacre.

        Hay dos temas de fondo. Por un lado, habrá una jornada electoral el próximo mes de octubre. Se elegirán alcaldes y gobernadores y todo parece indicar que cuanto más cerca la fecha, mayores niveles de violencia contra los liderazgos que cumplan algún papel político en las regiones. Por otro lado, aquellos líderes que reclamen verdad, tierra despojada o protección al medioambiente, están en la mira de los asesinos.

        El Estado no tiene ningún plan de choque para proteger líderes con estos perfiles y nada indica que la masacre se vaya a detener. En varias regiones del país hay una lenta agonía de la democracia, es como si se estuviera desangrando.

        https://elpais.com/internacional/201...36_629347.html

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