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Ciencia, investigación, descubrimientos

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    Una nueva expedición sufre la ‘maldición’ de Shackleton en la Antártida

    La misión internacional que se proponía encontrar el 'Endurance', el barco del célebre explorador, ha sido cancelada después de que los científicos quedaran atrapados por el hielo

    EL PAÍS - CRISTINA GALLARDO - Londres 14 FEB 2019 -


    El rompehielos 'S.A. Agulhas II', en la Antártida. - EXPEDICIÓN AL MAR DE WEDDELL


    Una expedición internacional a la Antártida que quería encontrar el buque hundido del célebre explorador británico Ernest Shackleton ha tenido que dar la vuelta y volver a casa. Tras dos semanas estudiando el efecto del calentamiento global sobre uno de los mayores glaciares antárticos, la expedición científica había puesto rumbo hacia el lugar en el que esperaban encontrar el Endurance, el bergantín-goleta de tres mástiles cuyo naufragio en noviembre de 1915 puso fin a la edad heroica de la exploración de la Antártida. Shackleton y su tripulación lograron sobrevivir, pero el navío se hundió unos 3.000 metros en las gélidas aguas del mar de Weddell.

    Los científicos alcanzaron el lugar del hundimiento a principios de esta semana, después de navegar centenares de kilómetros de mar helado a bordo del poderoso rompehielos sudafricano S.A. Agulhas II. Nada más llegar, los investigadores sumergieron un robot que tenía por misión trazar un mapa del suelo marino de 20 kilómetros cuadrados, y que sería la avanzadilla de un segundo vehículo autónomo sumergible con el que pensaban fotografiar los restos del buque.

    “Shackleton describió la tumba del Endurancecomo ‘la peor porción del peor mar del mundo’. El hielo y lo que Shackleton denominó ‘las condiciones infernales del mar de Weddell’ han vencido a nuestros bien trazados planes”, lamenta el director de la exploración

    Pero el mar que más de cien años atrás engulló al Endurance no se lo iba a poner tan fácil. La esperanza de los investigadores se desvaneció a medida que las condiciones meteorológicas y del hielo empeoraron. Tras treinta horas monitorizando el descenso del robot a las profundidades, los científicos perdieron su rastro. Poco después, el S.A. Agulhas II quedó atrapado en el hielo, forzando a los líderes de la expedición a abandonar su objetivo y retornar a Ciudad del Cabo.

    “Estamos profundamente decepcionados al ver que después de un esfuerzo tan grande y de superar varios contratiempos, no hemos podido encontrar el Endurance”, afirma desde el rompehielos John Shears, geógrafo polar y uno de los líderes de la expedición.



    Los tripulantes del 'Endevour' tratan de sacar el barco del hielo, el 14 y 15 de febrero de 195. (UNIVERSITDAD DE CAMBRIDGE / GETTY IMAGES)


    Según Mensun Bound, arqueólogo marítimo y director de las tareas de exploración de la expedición, la decisión de abandonar ha supuesto un duro golpe para el equipo. “Shackleton describió la tumba del Endurance como ‘la peor porción del peor mar del mundo’. El hielo y lo que Shackleton denominó ‘las condiciones infernales del mar de Weddell’ han vencido a nuestros bien trazados planes”.

    Pocos días antes del fracaso, otro de los investigadores que encabezan la expedición, Julian Dowdeswell, explicaba a EL PAÍS que esta era una oportunidad única para hallar el pecio. “No ha habido ningún otro intento de esta magnitud ni con la experiencia que nosotros tenemos, y nunca nadie se ha encontrado tan cerca del lugar en el que se cree que yacen los restos”, dijo el director Scott Polar Research Institute, un centro de investigación polar adscrito a la Universidad de Cambridge.

    Los investigadores creían que las bajas temperaturas del agua, que impiden la vida de numerosos organismos que habrían podido descomponer la madera del buque, habrían podido contribuir a preservar el buque.

    El Endurance era uno de los dos barcos de la expedición de Shackleton, quien se proponía atravesar la Antártida por tierra, el único reto antártico por alcanzar que aún le podría reportar fama mundial, después de que el noruego Roald Amundsen alcanzó el Polo Sur en 1911.



    El 'S.A. Agulhas II' se topa con un bloque de hielo. EXPEDICIÓN AL MAR DE WEDDELL.


    Esta era la tercera vez que Shackleton se aventuraba en el continente antártico. Su plan consistía en enviar a una tripulación principal a bordo del Endurance que navegaría por el mar de Weddell y desembarcaría cerca de la bahía Vahsel, desde donde comenzaría su travesía por tierra para atravesar el continente pasando por el Polo Sur. Un segundo navío, el Aurora, se encaminaría hacia el extremo opuesto de la Antártida, al estrecho de McMurdo, donde la tripulación secundaria prepararía material y suministros para la supervivencia de la tripulación principal liderada por Shackleton.

    El plan fracasó cuando los fuertes vientos empujaron al Endurance contra los peligrosos bloques de hielo afilado del mar de Weddell, el mismo al que ahora se enfrenta la expedición de Dowdeswell. La tripulación de Shackleton solo podía esperar que la dirección del viento diese un giro y les salvase de la ruina, o que el buque, uno de los más resistentes fabricados con madera hasta entonces, pudiera sobrevivir al persistente roce. Tras meses a la deriva, a merced del hielo y los vientos, el casco del Endurance se resquebrajó y el barco terminó hundiéndose, condenando a los náufragos a meses de sufrimiento y condiciones extremas. Después de un épico viaje de Shackleton y cinco de sus hombres a bordo de una de las lanchas del Endurance hasta una base ballenera en Georgia del Sur, el resto de los tripulantes pudo ser rescatado de la isla en la que habían encontrado refugio.

    Tras treinta horas monitorizando el descenso de un robot a las profundidades, los científicos perdieron su rastro

    “La aventura del Endurance tiene una gran relevancia histórica, además de un enorme interés humano”, comenta Dowdeswell, especialista en dinámica de glaciares. El instituto para el que trabaja posee una colección de objetos de varias expediciones británicas a los polos, incluidos los diarios originales de Shackleton y el sextante utilizado por Frank Worsley, el capitán del Endurance. Los investigadores se han servido de estos archivos para calcular el punto exacto en el que el barco debe encontrarse. La perspectiva de fotografiar los restos del Endurance a tres mil metros de profundidad de alguna manera completaba la colección, dice el científico.

    Dowdeswell espera ahora que el interés mundial generado por la expedición sirva para divulgar la importancia de la conservación de la Antártida. “Gracias a los datos científicos recabados durante la expedición, hemos profundizado nuestro conocimiento de la oceanografía y los ecosistemas antárticos, y nuestras observaciones de la glaciología y geología desempeñarán un papel fundamental en nuestra comprensión del hielo de la Antártida y, sobre todo, de los cambios que se están produciendo”, afirma.

    https://elpais.com/elpais/2019/02/12...66_087184.html
    Editado por última vez por Teodofredo; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/358-teodofredo en 19/02/2019, 05:13.

  • #2
    La noticia es vieja, ya tiene 5 meses, pero la lei ayer y me llenó de orgullo y me alegró la mañana.
    Es una bocanada de aire fresco que nos da la juventud argentina y que nos llena de esperanzas, porque seguramente ella no será la única que sigue por el buen camino... El de hacer grande nuestro país, justamente por el camino del estudio y la formación, la investigación y el esfuerzo anónimo que seguro harán muchos jóvenes como ella que no conocemos... Pero es bueno destacarlos, por eso subo la noticia aunque tenga ya 5 meses...


    __________________________________________________ ____________

    Laura Cruz, la primera salteña que egresará como ingeniera nuclear

    “El país necesita más mujeres ingenieras, yo busco los radioisótopos del futuro”, remarcó la jóven científica.

    ELTRIBUNO - Por Antonio Gaspar para El Tribuno.

    Fotografía: Javier Corbalán.

    Laura Cruz tiene 22 años y todo encaminado para ser la primera salteña que egresará como ingeniera nuclear el año que viene. Sí, en junio de 2019 tiene que egresar del Instituto Balseiro a como dé lugar. Pese a sus obligaciones, se da el tiempo para trabajar para la empresa que produce alta tecnología nuclear en Bariloche, el Invap.

    Es muy extraño pero parece lejano el pasado de su infancia en el barrio Miguel Ortiz, la primaria en la San Francisco y el secundario en el Padre Tommassini y luego la UNSa; pero es más cercano el Taller de Física al Alcance de Todos del profesor Daniel Córdoba que comenzó a los 15 años.

    Con una vida muy corta, con conocimientos incalculables y con un cerebro invaluable, habló sobre el rol de las mujeres salteñas en las ciencias duras.

    ¿Existen aún los prejuicios de las ciencias más duras respecto de las mujeres? Son pocas y en Salta vos vas a ser la primera ingeniera nuclear...

    Yo siento como una gran sorpresa. Yo pensaba que había más chicas egresadas en el (Instituto) Balseiro. Me sorprendió cuando el profe (Daniel) Córdoba me dijo que yo era la primera salteña que ingresaba a Ingeniería Nuclear. Ya había para (Ingeniería) Física, para Mecánica y yo pensé en cómo nadie se interesó en la Nuclear porque para mí es la más interesante de las que hay en el Balseiro. Me alegra también que luego hayan ingresado más chicas. Entró mi compañera de Ingeniería Química de la UNSa y ahora me enteré, cuando fui a visitar el taller, que hay dos chicas más que quieren postularse para el año que viene. Me gusta que se atrevan más, porque es algo difícil. Es difícil dejar tu familia, tu ciudad, tus amigos, las comodidades de tu casa; por eso se necesita mucha vocación.

    ¿La dificultad tuya estuvo más en afrontar lo cotidiano que lo académico?

    Lo académico es otro caso aparte. Yo creía que teníamos un buen nivel en la UNSa, lo cual es cierto, pero el Balseiro es otra cosa. Es aprender más rápido, aprender todo y bien. Y por último es muy riguroso porque las clases comienzan a las 8.30 y a veces las jornadas académicas terminan a las 7 de la noche. En el medio tenemos solo una hora y media de descanso, pero a veces tenés idiomas y solo te queda media hora para comer. Lo que yo amo del Balseiro es que es muy distinto. En las facultades de acá (UNSa) es todo muy formal en las relaciones entre estudiantes y profesor. Allá es todo más informal y los profesores no te tratan como estudiantes sino como futuros colegas y eso te hace sentir querido y como en casa.

    Es otro tipo de enseñanza en otro tipo de institución...

    Sí, los profesores te motivan. La materia que enseñan es a la que se dedican en su vida y entonces están motivados. Les encanta hablar de lo que enseñan porque es parte de su trabajo. Entonces con la ayuda te llevan a que te intereses más por sus materias, para que te guste más la carrera, y además se interesan más por vos. En la UNSa somos muchos y quizás sos un número y allá te tratan como colegas, saben tu nombre y tus progresos. Somos pocos y eso facilita el seguimiento de los profesores.

    Fotografía: Javier Corbalán.


    ¿Hay muchos varones?

    Son muchos. Hay como una mujer por cada diez varones.

    Entonces por eso es más difícil lo cotidiano porque no hay muchas mujeres...

    Eso cuesta mucho al principio. En Salta yo estaba con mis amigas todo el tiempo y allá me tuve que aprender a adaptar mucho a los hombres. Costó, pero pude y me di cuenta de que es muy bueno.

    ¿Son todos de la misma edad?

    Hay de diferentes edades, pero todos estamos casi en la misma. Hay algunos de 25 años, que ya son considerados como los más grandes.

    ¿Lo mismo tenés tiempo para trabajar para la empresa argentina que exporta tecnología nuclear?

    Sí, trabajo para el Invap (Investigación Aplicada) que es una empresa de Bariloche que hace los satélites y reactores, y estoy haciendo mi trabajo final con el que me voy a recibir sobre producción de radioisótopos. ¿No sé si vieron las radioterapias que con los isótopos matan tumores? Mi trabajo es algo parecido. Entonces el Invap tiene mucho interés porque vendió unos reactores a Holanda que se llaman Pallas y mi trabajo es aplicar y decidir qué radioisótopos se pueden producir, porque ellos, los holandeses, no quieren los radioisótopos de ahora porque están pensados para 10 años y ya quedan viejos. Entonces quieren que investigue los radioisótopos del futuro o potenciales, como ellos le dicen. Entonces leo mucho los papers para saber cuáles quieren. Se puede decir entonces que busco los radioisótopos del futuro.

    ¿Y vos también pensas a 10 años?

    Y yo no sé si seguir trabajando para la empresa o continuar en una maestría o algún posgrado. Yo les pregunté a mis profesores y ellos me dijeron que haga lo que quiera, que haga lo que más me guste. Ellos me dicen que a los ingenieros nucleares no les va mal y que no tenemos que arrepentirnos ni aburrirnos de lo que hagamos, que tenemos que disfrutar.

    ¿Y qué le decís a las mujeres que ven las ingenierías como “carrera de hombres”?

    A las mujeres les digo que se tienen que animar porque este país necesita más ingenieras. Tenemos las mismas miradas que los hombres y esto se ve en los trabajos en equipos donde no hay diferencias. Lo bueno es trabajar en conjuntos porque nunca va a existir una persona que sepa todo de todo.

    ¿Cuál fue la influencia del taller del profe Córdoba?

    Siento que son fundamentales para los chicos que están en el secundario porque los cursos de Daniel son muy parecidos a los que dan en el Balseiro. Hay confianza entre el alumno y el profesor, en la manera que explica. Él no tiene el apuro de cumplir un horario, tiene todo el anfiteatro para él, dan los recreos cuando quiere, es más libre. Si vas al taller de Daniel y te gusta la Física es como que ya te orienta para que vayas definitivamente en ese camino. También trae a los chicos del Balseiro y hace que expliquen sus experiencias. Eso te hace ver lo que definitivamente querés.

    http://www.diarionorte.com/article/1...eniera-nuclear
    Editado por última vez por Teodofredo; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/358-teodofredo en 15/03/2019, 04:54.

    Comentario


    • #3
      Una explosión diez veces mayor que la de Hiroshima sobre el mar de Bering

      Un sistema de detección de infrasonidos desplegado durante la Guerra Fría para vigilar ensayos nucleares descubre el estallido de un meteoro que había pasado inadvertido

      EL PAÍS - DANIEL MEDIAVILLA - 19 MAR 2019 -


      Imagen de la bola de fuego que se vio sobre Cheliábinsk (Rusia), un objeto algo mayor que el que produjo el impacto sobre el mar de Bering. (UNIVERSIDAD DE VIRGINIA)


      Todos los días, entre 1.000 y 10.000 toneladas de material llegan a la Tierra desde el espacio. La cantidad es grande, pero cae muy repartida y la Tierra está prácticamente deshabitada. Solo el 1% del planeta está poblado, así que es normal que no percibamos que están lloviendo piedras. En nuestra experiencia, de toda esta materia solo quedan los destellos que producen cuando se desintegran contra la atmósfera en forma de estrellas fugaces.

      Pero de vez en cuando llega una roca mayor con potencial catastrófico. En 2013, un meteoro explotó sobre la región rusa de Cheliabinsk liberando 30 veces más energía que la bomba atómica de Hiroshima. Aquel fue el mayor impacto registrado del siglo y dejó cristales rotos y algunos heridos leves. Hace unos días, según informaba Newscientist, Peter Brown, de la Universidad de Ontario Occidental (EE UU), anunció que el pasado mes de diciembre otro gran impacto, provocado por un objeto de diez metros de diámetro, sacudió la Tierra, pero lo hizo en una región tan remota que nadie lo vio.



      El estallido del meteoro en la atmósfera se produjo sobre el mar de Bering, cerca de la península de Kamchatka, y liberó diez veces más energía que la bomba de Hiroshima. El descubrimiento de aquel estallido ha sido posible meses después gracias a un sistema de monitorización global de infrasonidos, indetectables para el oído humano, desplegado por todo el mundo durante la Guerra Fría para vigilar pruebas nucleares secretas.

      El descubrimiento de este gran impacto vuelve a llamar la atención sobre la dificultad para detectar objetos de pocos metros de diámetro que, si caen o estallan sobre una población, pueden tener consecuencias catastróficas. La NASA tiene un mandato del Congreso para identificar el 90% de los asteroides con órbitas cercanas a la Tierra de 140 metros de diámetro o más. Hace 15 años se estimaba que sería posible tener listo ese catálogo para 2020, pero con la tecnología actual es probable que sean necesarias tres décadas más.

      Josep María Trigo, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y del Institut d'Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), explica que pese a que la mayoría de objetos de ese tamaño son todavía desconocidos, para esas dimensiones de 10 metros ya existen diversos proyectos de seguimiento que pueden localizarlos con unos pocos días de antelación”. El telescopio Joan Oró del Observatori Astronòmic del Montsec, que contribuye a diversos programas internacionales de monitorización de asteroides, colabora en este tipo de búsquedas internacionales. Trigo recuerda cómo en 2008 “el asteroide 2008TC3 fue, con 4 metros de diámetro, el primer asteroide de ese tamaño en ruta de colisión directa con la Tierra detectado con una margen de unas veinte horas”.

      Salvador Sánchez, director del Observatorio Astronómico de Mallorca y miembro de uno de los equipos que más objetos con órbitas cercanas a la Tierra ha descubierto en el mundo, plantea que este tipo de impactos son relativamente frecuentes. “Son metralla ligera que la Tierra recibe cada mes. En EE UU registran gran cantidad de estos objetos en el momento, pero no dicen nada porque caen en el mar o en los polos y los rusos, aunque igual no con tanta precisión, también los detectan, pero no dicen nada”, señala. “La Tierra es un planeta hostil y los asteroides que llegan se desintegran al entrar en la atmósfera o rebotan”, continúa. Después de muchos años detectando objetos de mayor tamaño, Sánchez explica que ahora cuentan con un sistema de telescopios que observa de forma continua un sector del cielo 24 horas al día (sistema ojo de dios) para captar la llegada de objetos de menor tamaño y poder calcular sus órbitas en el momento.

      Además de este tipo de proyectos terrestres, en EE UU ya se está analizando la posibilidad de construir un telescopio bautizado como NeoCam que sería lanzado al espacio para completar con precisión el catálogo de los asteroides de más de 140 metros. Entre los más pequeños ya ha sido posible detectar con solo ocho horas de margen el impacto de un asteroide de poco más de tres metros de diámetro. La proeza fue posible gracias al observatorio Catalina Sky Survey situado en Arizona el 7 de octubre de 2008. Poco después, el centro para el estudio de NEO (objetos cercanos a la Tierra, de sus siglas en inglés) del Jet Propulsion Laboratory de la NASA calculó su órbita y el lugar probable donde caería. Con esos datos, fue posible encontrar fragmentos del objeto en Botsuana, justo donde los científicos habían predicho.

      INFRASONIDOS PARA CAZAR ASTEROIDES

      D. M.
      Nadie presenció el estallido del último gran meteoro en el extremo oriental ruso, pero meses después ha sido posible reconstruir cómo ocurrió gracias a una red de vigilancia instalada por la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés) para hacer cumplir los acuerdos de no proliferación nuclear durante la Guerra Fría. Se trata de 45 estaciones distribuidas por el mundo capaces de detectar ondas sonoras demasiado débiles para que el oído humano las capte y que viajan mucho más lejos y mucho más rápido que las frecuencias habituales.

      En ocasiones, estas ondas pueden dar varias vueltas al mundo y eso hace que sean tan interesantes para saber si se ha producido un suceso de gran intensidad energética en algún lugar del mundo por escondido que esté. A partir de los sonidos registrados, los científicos son capaces de saber si es una explosión en un lugar fijo, como un test nuclear, o una en movimiento, como la que produce un meteoro. También se puede calcular la energía liberada, el tamaño del asteroide o su velocidad.

      https://elpais.com/elpais/2019/03/18...88_916451.html

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