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Los problemas de Brasil

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  • Y acá va a pasar lo mismo, los ladrones no van a ser castigados, por mas que existan innumerables pruebas de sus delitos, "los inmorales nos han igualado", por mas que existan vídeos con gente sacando billetes de un bancco.....ya hace tiempo que la verdad ha muerto y la mentira y el latrocinio viven a la sombra de una ideología perversa..

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    • Definitivamente, China ejerce una fuerte influencia en la región:


      China ha puesto a disposición de Brasil más de $ 100 mil millones.

      China ha puesto a disposición del gobierno de Jair Bolsonaro más de $ 100 mil millones de al menos cinco fondos estatales para una nueva ronda de inversiones en Brasil.







      En las reuniones celebradas entre los dos países esta semana en Brasilia, Beijing también señaló una expansión del crédito a través de sus bancos en Brasil para competir principalmente por los clientes de la industria y los agronegocios. En el caso de los fondos de inversión, la mayoría de los fondos tendrán que financiar proyectos de infraestructura.

      El ministro de área de Brasil, Tarcísio de Freitas, firmó el miércoles (13) un acuerdo de cooperación con el Ministerio de Transporte de China y, durante cinco años, habrá una asociación en la elaboración de proyectos. Esta asociación podría desbloquear un fondo creado por ambos países en 2017 destinado principalmente a expandir la red logística en el país.

      Desde la inauguración de Bolsonaro, no se ha llevado a cabo una reunión para decidir qué emprendimientos se financiarán con este fondo binacional. Los chinos están esperando que la luz verde de Brasil deposite $ 15 mil millones. Según el acuerdo, Brasil tendrá que ingresar con $ 5 mil millones a cambio.

      La encuesta del CEBC (Consejo Empresarial Brasil-China) muestra que, en la última década, las inversiones chinas acumuladas en el país han sido de US $ 57 mil millones en 145 proyectos distribuidos en 21 estados y el Distrito Federal.

      http://www.osul.com.br/china-coloca-...cao-do-brasil/
      https://www1.folha.uol.com.br/mercad...o-brasil.shtml

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      • Hola Tutankhamón. Del artículo que citas del diario ( https://www1.folha.uol.com.br/mercad...o-brasil.shtml )
        rescato un párrafo muy interesante respecto a las expectativas de Bolsonaro que tenía con Trump que no se dieron al menos con la rapidez que pretendía. Ello de alguna manera lo decidió a vuestro Presidente a sacarse la foto con el Presidente chino, no se se para mostrarla a Trump o realmente se incentivan las inversiones chinas en Brasil.

        Esto seguramente debe estar siendo analizado por los equipos y el propio Presidente electo argentino, Alberto Fernández.

        La verdad, por mi parte siento una gran curiosidad sobre el futuro de nuestros países dentro de la actual situación mundial.

        Me pregunto: seguirá perdiendo terreno USA en el concierto mundial ? Tan fácil le resulta a China su espectacular avance mundial, cosa que no pudo hacer la URSS ?

        Cordial saludo.
        Editado por última vez por planeador; https://www.aviacionargentina.net/foros/member/4262-planeador en 15/11/19, 18:40:31.

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        • Hola don Planeador,
          .

          Por lo que el amigo señaló, sobre la foto con Xi Jinping no hay ningún mensaje que dar a Trump .
          .
          Esta es una foto de protocolo debido a la conferencia BRICS en Brasil.
          .
          Bolsonaro se reúne como hábito en estas reuniones con todos los presidentes, incluidas las reuniones bilaterales.
          .
          Hizo lo mismo con Putin (Russia) , Narendra Modi (India) , Cyril Ramaphosa ( Sudáfrica).

          Con respecto a la "inquietud" de que Brasil no fue nominado para unirse a la OCDE, esta fue otra conclusión inútil del periódico Folha de São Paulo.

          Este periódico (y su sitio UOL) tiene entre la mayoría de sus "reporteros" a personas de izquierda que buscan lo que llamamos en Brasil "pelo de huevo" a hacer titulares desfavorables para el gobierno de Bolsonaro.

          Es, con el debido cuidado, lo mismo que Página 12 en Argentina.
          .

          Siempre me complace escribir criticando las historias en el espacio de "comentarios" del sitio.

          Aquí hay un ejemplo reciente:

          "Según algunos expertos, puede haber habido un golpe de Estado en Bolivia"

          Respondí que este tipo de informes es inútil porque depende de qué expertos consulten si obtienen las respuestas que pretenden ser el tema del informe.

          Simplemente consulte a los "expertos" de la izquierda y la respuesta siempre será:
          Sí, hubo un golpe de estado.

          Argentina y Rumania habían estado mucho más tiempo en la cola para ingresar a la OCDE y también fueron apoyados por Trump (quien conoce a la familia Macri).

          Este apoyo (Trump) a Brasil se mantuvo en algunos pronunciamientos de lo mesmo.

          Hay muchos aspectos políticos involucrados porque Trump no tiene la misma influencia en la OCDE que, por ejemplo, en el FMI.

          De hecho, Argentina, según los parámetros de la OCDE, no tendría las condiciones actuales para unirse a la Organización.

          A modo de ejemplo, para Rumania, su inflación es de alrededor del 3,5% anual y la organización lo considera "desequilibrado".

          Les dejo un excelente artículo de "Gazeta do Povo" que explica este tema de la incorporación de Brasil a la OCDE:
          https://www.gazetadopovo.com.br/idei...omenia-brasil/


          Con respecto a su pregunta sobre la continua pérdida de influencia de Estados Unidos en el mundo, creo que llegó para quedarse.

          Estamos regresando a un mundo bipolar donde China reemplaza a Rusia en el papel dominante de superpotencia con los Estados Unidos.

          El tema de Rusia ya había discutido en otras ocasiones, pero el refuerzo:

          Rusia es un estado absolutamente disfuncional donde la mayoría de la población vive de alguna manera vinculada o recibiendo del estado.

          No tiene posibilidad de oponerse a China en influencia económica.

          Se basa en su herencia de la antigua URSS (no me disgustan los excelentes científicos e instituciones de investigación rusos) y los enormes recursos energéticos que garantizan sus presupuestos para defensa y armamento ,principalmente nuclear,para seguir siendo relevante en la escena internacional.

          En términos económicos (que es lo que cuenta) es un enano contra China y los Estados Unidos.


          Por lo tanto, no puede aspirar a la influencia de "perfil bajo" de las gigantescas inversiones en países del Tercer Mundo (incluidos Brasil y Argentina).


          Nuestros países gravitarán hacia estos dos gigantes y espero que se aprovechen de esto sin comprometer excesivamente su propia independencia.


          Un fuerte abrazo a todos

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          • Bolsonaro dice que la amenaza de aranceles de Trump es estrategia electoral

            El presidente de Brasil asegura que la medida anunciada por su homólogo de reactivar los impuestos a las importaciones de acero y aluminio no afectan las relaciones entre ambos países


            El Periódico - Brasilia - Martes, 03/12/2019 -



            Donald Trump y Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil. / REUTERS

            El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, afirmó que la amenaza de su homólogo estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio procedentes de Brasil no amenaza la buena relación entre ambos países.

            El líder ultraderechista, un confeso admirador de Trump, con quien dice tener muy buena relación, atribuyó la amenaza del presidente estadounidense a una estrategia electoral y aclaró que por ahora, mientras la restricción comercial no sea anunciada y aclarada, no considera necesario entrar en contacto directo con su homólogo para discutir el asunto.

            "No veo ese riesgo (de que el anuncio afecte las relaciones entre ambos países). Conversé con el equipo económico y (el ministro de Economía) Paulo Guedes ya entró en contacto con sus pares en el Gobierno estadounidense para tratar el asunto", afirmó Bolsonaro en una entrevista que concedió a la red de televisión Record. "En caso de que (Guedes) no tenga éxito, yo llamare personalmente al presidente Trump", agregó.

            Visiones diferentes

            Bolsonaro calificó el anuncio de Trump como una estrategia política de cara a las elecciones presidenciales del próximo año en los Estados Unidos y dijo que las buenas relaciones entre ambos países permitirán superar cualquier problema.

            "Sabemos que hay elecciones el próximo año. Eso forma parte de su estrategia política. Pero somos grandes socios. Consideramos que podemos solucionar ese asunto. Por eso no creo que afecte la relación. Es posible negociar", agregó el mandatario brasileño.

            Trump afirmó este lunes en un mensaje en su cuenta en Twitter que los Estados Unidos impondrán aranceles a las importaciones de acero y aluminio procedentes de Brasil y Argentina.

            Prejudican a los EEUU

            El líder estadounidense acusó a los dos países de haber promovido "una devaluación masiva de sus monedas", que estaría perjudicando a los agricultores de su país, y amenazó con represalias. "Por lo tanto, de manera inmediata, restauraré los aranceles sobre todas las importaciones de acero y aluminio enviadas a Estados Unidos desde estos países", indicó.

            Los EEUU impuso en marzo de 2018 aranceles del 25 % sobre las importaciones de acero de varios países y del 10 % sobre las de aluminio en el marco de su guerra comercial con China, pero flexibilizó poco después las restricciones a Brasil, que aceptó un acuerdo que establece un arancel del 10 % sobre las ventas de aluminio y cuotas para sus ventas de acero.

            https://www.elperiodico.com/es/inter...ctoral-7760279

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            • Multinacionales exportan a Brasil grandes cantidades de un pesticida prohibido en sus propios países


              En septiembre de 2020 el paraquat estará prohibido en Brasil por los riesgos para la salud, pero desde que se anunció la medida en 2017 se ha duplicado su importación y se han reducido las restricciones por la presión de las multinacionales

              EL DIARIO.ES - Agência Pública - Luana Rocha y Mariana Della Barba - 21/02/2020 -


              U
              Un cultivo fumigado con paraquat (AGÊNCIA PÚBLICA)


              "Comenzó a sufrir fiebre y picazón. Después tuvo sudores fríos, diarrea, y le bajó la presión. Corrimos hacia el hospital. Después se le quemó la piel y fue desprendiéndose. Apenas soy capaz de recordarlo", cuenta conmocionado el productor lechero José Quintino. Su hijo Júlio murió en 2016 con 22 años en el estado de Paraná. "Vinieron distintos médicos, pero ya no había nada que hacer. Al poco tiempo, dejó de respirar. Dijeron que tenía el pulmón completamente quemado".

              La insuficiencia pulmonar, confirmada como causa de la muerte, fue provocada por una intoxicación aguda por pesticida. "El paraquat le quemó el pulmón. Fue quemando la piel, las mucosas orales y nasales, alcanzando los alveolos pulmonares. "Es un pesticida de acción secante, seca y quema las hojas, y hace lo mismo con la piel, las mucosas, el pulmón", afirma la doctora epidemióloga Lilimar Mori, jefa de la División de Vigilancia en Salud de la Secretaría de Salud de Paraná y una de las responsables de confirmar que el pesticida fue la causa de la muerte de Júlio, contaminado al fumigar cáscaras de soja con paraquat.

              Debido a los riesgos de intoxicación aguda del producto que envenenó a Júlio, así como su relación con enfermedades como el Parkinson, mutaciones genéticas y depresión, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), ligada al Ministerio de Salud de Brasil, decidió en 2017 prohibir progresivamente el paraquat, usado en la desecación de plantaciones para adelantar la cosecha. A partir de septiembre de 2020, ningún litro de este agrotóxico debe ser usado en suelo brasileño.

              Sin embargo, a pesar de los evidentes riesgos, la resolución de la Anvisa no fijó metas de reducción de uso, de finalización de existencias y de importación de paraquat hasta su completa suspensión. Sin ese límite, el ritmo de importación del pesticida aumentó desde el inicio del proceso de prohibición, según averiguaron Repórter Brasil y Agência Pública. Esa brecha ha abierto el espacio para un proceso que los investigadores llaman "desove", porque casi la totalidad del paraquat usado en Brasil viene de países donde su uso ya está prohibido y lo envían allí para agotar existencias.

              "Lo ideal es que, iniciado el proceso de limitación, se prohíba la importación. Como no se tomó esa medida, las empresas terminan 'desovando' el material en Brasil porque, normalmente, el que está siendo vetado aquí ya ha sido prohibido en sus países de origen", afirma Luiz Cláudio Meirelles, investigador de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) y excoordinador general de toxicología de la Anvisa.

              Es el caso de la gigante suiza Syngenta (recientemente comprada por ChemChina), una de las mayores productoras de paraquat del mundo; de la alemana Helm; y de las chinas Sinon y Rainbow Defensivos. Suiza retiró el paraquat de las estanterías en los años 80. En Inglaterra (donde es fabricado el Gramoxone, la marca de paraquat de Syngenta) y en el resto de la Unión Europea fue prohibido en 2007. En China, que suele tener una legislación ambiental más permisiva, su uso está vetado desde hace cuatro años. A pesar de las restricciones, el paraquat producido por estos países continúa exportándose mayormente a países en vías de desarrollo donde la legislación es más flexible, siendo Brasil el principal consumidor.
              "Lo correcto sería la importación cero"


              Los datos de importación del Ministerio de Economía, Industria, Comercio Exterior y Servicios en el portal Comex Stat respaldan el fenómeno del "desove". En 2017, cuando se inició el proceso de prohibición del paraquat, 35.300 toneladas del herbicida –paraquat o dicloruro de paraquat– llegaron al Brasil. Al año siguiente, esa cantidad aumentó a 50.800 y continuó ascendiendo en 2019. En noviembre de 2019, ya habían sido importadas 65.300 toneladas de este agrotóxico.


              Importación de paraquat en Brasil - BRUNO FONSECA


              "Esa es una actitud típica, que ya hemos visto en otros casos: el país no quiere más y las empresas necesitan 'desovar' sus existencias y aprovechan para hacerlo en países con un periodo de transición hasta la prohibición completa", explica el profesor de Economía de la Universidad Federal de Paraná e ingeniero de Alimentos, Victor Manoel Peláez Álvarez.

              Según el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama), en 2017 el paraquat ocupaba la octava posición en la lista de los diez ingredientes activos más vendidos en Brasil, con más de 11.000 toneladas vendidas. Ya en el boletín referente a 2018, el pesticida subió de posición y pasó a ocupar el sexto lugar con más de 13.000 toneladas vendidas en todo el territorio nacional.

              "Desde que se acumularon evidencias de los problemas causados por el paraquat, el consumo continuó creciendo incluso después de la prohibición de uso. Lo correcto sería la importación cero en 2019", señala el ingeniero agrónomo Leonardo Melgarejo, vicepresidente de la Asociación Brasileña Agroecológica en la región sur.

              En el otro extremo de este mercado todavía lucrativo está el productor rural. "Como no hubo imposición de límite para la importación, pueden almacenar el producto hasta, por ejemplo, 2023 y no habrá supervisión", afirma Meirelles, de Fundación Fiocruz. En la práctica, los riesgos para los trabajadores rurales pueden perdurar hasta 2023 o hasta que se acaben las existencias.

              Desde la oficina de prensa de Syngenta y otras 10 empresas que comercializan paraquat en Brasil (que forman el llamado 'Grupo de trabajo paraquat') afirman que "el abastecimiento y comercialización de productos a base de paraquat –como cualquier otro– está determinado por la demanda de los agricultores y la salud de los cultivos".

              La Anvisa apunta que no ve contradicción en el aumento de la venta de paraquat durante la transición, ya que "la resolución no fija un porcentaje de reducción o una tendencia esperada de disminución durante los tres años".

              Originalmente, el Gobierno brasileño estableció medidas transitorias durante tres años hasta la prohibición total en 2020. Entre ellas, la prohibición del uso del paraquat para fines desecantes –su principal uso en Brasil–. Según la Anvisa, la restricción serviría para proteger a los trabajadores que tienen contacto con el paraquat.

              Sin embrago, la Anvisa reculó dos meses después de establecer estas medidas. El cambió ocurrió bajo una fuerte presión de empresarios del sector de los pesticidas. Cinco días después de haber sido publicada la primera resolución, altos ejecutivos de Syngenta en Brasil y América Latina se reunieron con el directorio de la agencia gubernamental. Los encuentros se repitieron varias veces a lo largo de los meses siguientes para tratar justamente el veto al paraquat, como mostraba la agenda pública del órgano.

              Mientras, se creó un grupo de trabajo de empresas productoras y asociaciones de productores que solicitaron a la Anvisa la revisión de su posición, según los informes del propio Ministerio de Agricultura Pecuaria y Abastecimiento.

              La Anvisa nunca aclaró por qué se levantó el veto sobre el uso de paraquat como desecante, sino que sólo informó de que la segunda resolución mantenía las prohibiciones inmediatas, "responsables de asegurar la reducción de la exposición de los trabajadores", como la prohibición del uso de paraquat en envases de menos de cinco litros, lo que, según el organismo, impediría el uso del producto por parte pequeños productores. Eso significa que siguen utilizándose envases de más de cinco litros.

              Para Meirelles, de Fiocruz, esta permisividad implica un "mal comportamiento" por parte de quienes desean prohibir el paraquat, ya que en la práctica es como "mantener la liberación del producto". En Brasil, alrededor del 60% de la sustancia se utiliza en la desecación y se libera para los cultivos de algodón, arroz, patatas, caña de azúcar, maíz y soja, algunos de los principales productos cultivados en el país.

              *Este reportaje forma parte del proyecto Por Trás do Alimento (Detrás del Alimento), una colaboración de Agência Pública y Repórter Brasil para investigar el uso de pesticidas en Brasil.

              Traducido por Diajanida Hernández

              https://www.eldiario.es/internaciona...997401069.html

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              • https://www.lapoliticaonline.com/nota/124971-en-el-primer-ano-de-bolsonaro-el-pbi-de-brasil-anoto-la-menor-suba-desde-la-crisis-del-lavajato/

                Mas allá de lo macro, que claramente es coyuntural, la noticia positiva y seguramente es una tendencia, es que el gobierno ha logrado disminuir los gastos del Estado. Un punto a favor.

                Saludo.

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                • Este fue un disparo en el pie (o en la cabeza dependiendo de las consecuencias) de Bolsonaro.

                  Acabo de asistir a la conferencia de prensa de Sergio Moro y fue abrumador.

                  Lo único que sé es que Bolsonaro pierde una gran parte de su apoyo popular y permanece abierto a un juicio político contra las fuerzas retrógradas (STF, Congreso, etc.)

                  Cimbronazo en Brasil: el "superministro" Moro renunció con duras acusaciones contra Bolsonaro

                  RÍO DE JANEIRO.- En medio de la crisis desatada por la pandemia del coronavirus , el ministro de Justicia y Seguridad Pública brasileño, Sergio Moro, exjuez del Lava Jato, presentó hoy su renuncia con un discurso incendiario y dejó el gobierno de Jair Bolsonaro , luego de que el presidente ultraderechista decidiera despedir al director general de la Policía Federal (PF).


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                  "Estamos pasando por una pandemia. Ayer tuvimos la información lamentable de 407 muertos. Busqué al máximo evitar que esto sucediese, pero fue inevitable. No fue por mi opción", dijo Moro sobre su salida del gobierno en una conferencia de prensa. El ahora exministro disparó con munición gruesa contra el mandatario. Moro manifestó además que uno de los motivos por los cuales Bolsonaro quería cambiar al jefe de la policía es para influenciar investigaciones en curso en la Corte Suprema con el acceso privilegiado a informaciones "confidenciales" de la PF.

                  "El presidente me quiere afuera del cargo. La interferencia política en la PF tiene resultados imprevisibles", dijo.

                  Moro había amenazado ayer con su salida en caso de que el mandatario avanzara con la desvinculación de Mauricio Valeixo, mano derecha de Moro . Bolsonaro publicó hoy el despido de Valeixo en el Boletín Oficial y precipitó la salida de Moro.
                  ,

                  Fuente y materia completa:

                  https://www.lanacion.com.ar/el-mundo...oro-nid2357829

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                  • Tremenda tormenta politica se viene en el Brasil. Lo peor es que en medio de la pandemia y con una crisis económica global en marcha. Lo peor lo van a sufrir los de abajo, como siempre. Espero haya un desenlace positivo para el Brasil (en gran media de eso tambien depende nuestro pais)

                    Saludos

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                    • cronicas de una muerte anunciada...como dirian por hay, la clase dominante de brasil no tuvieron opcion entre bolsonaro o perder con el pt.......lo demas es historia, moro es por lejos una ficha importante en el gobierno de bolsonaro y visualizando el futuro inmediato sabe que la crisis de el covid-19 se saldra de las manos,creo que pocos politicos con ansias presidenciables quieran aparecer como miembros importantes de un gobierno como el que actualmente tiene Brasil, (moro les dice, no es nada personal son solo negocios).... a no ser que la crisis covid-19 (DIOS no lo quiera) tome tintes apocalipticos, no pasa nada, la elite metera a bolsonaro en cintura y calmaran a los militares,mandaran a los hijos de bolsonaro a seguir con los videos juegos e ytamarati se impondra y dictara las politicas "serias" de Brasil..... saben que tienen un enemigo en lula y estan enfocados en reducirlo a solo recuerdo, por otro lado creo que ahora si tomaran mas en serio el covid-19. estos tipos bolsonaro y familia son tan...... estupidos, que se les dio por insultar a su socio comercial mas importante como son los chinos solo por complasencia a trump o genuina estupidez, quien en su sano juicio insultaria a su mejor cliente de soja..en plena estancamiento economico mundial y ese mismo cliente a comenzado a mover su economia...es decir a consumir, solo bolsonaro y familia. y en politica esos errores se pagan caro.

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                      • BRASIL: De la “gripecita” a los mil muertos por día




                        WALTER C. MEDINA
                        NUEVATRIBUNA.ES07/05/20

                        Pocos días después de que la Organización Mundial de la Salud declara al Covid-19 como pandemia global, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, afirmó en un discurso televisivo que no había razón alguna para confinar a la población. “El virus llegó y en breve pasará”, sostuvo el 25 de marzo el líder de la ultraderecha brasileña. “La vida debe seguir, no nos vamos a detener por una gripecita”.

                        Las consecuencias de la irresponsabilidad de Bolsonaro frente a la crisis sanitaria fueron admitidas esta semana por Nelson Teich, el Ministro de Salud de la Nación. “Hay probabilidades de que Brasil alcance la cifra de mil muertos por día”, afirmó Teich.
                        La minimización que Bolsonaro hizo de la pandemia provocó un desastre que ahora está fuera de control

                        El menosprecio del presidente de Brasil a la pandemia del coronavirus hizo que fueran los gobernadores quienes decidieran las medidas de aislamiento social. Mientras tanto la voz de Bolsonaro, en sintonía con la de Donald Trump, irrumpía en cadena nacional para conminar a las provincias a levantar el confinamiento y poner en marcha a la economía. Cuando la cifra de fallecidos llegó a los 6.900, el primer mandatario salió al cruce de los cuestionamientos de la prensa no oficialista. "La gente se muere, ¿qué quieren que haga? Me llamo Mesias, pero no hago milagros...".

                        El pico de la pandemia está previsto que llegue la próxima semana. Ante el crecimiento exponencial de muertes y contagios, han colapsado los sistemas de salud pública en la mayoría de los estados. Los medios brasileños han comunicado que en el estado de Sao Paulo, el más rico y poblado de Brasil, es el más afectado por la pandemia, registrando 2.627 fallecidos y 31.772 infectados. Por detrás se sitúa el estado de Río de Janeiro, el tercero más poblado, con 17 millones de habitantes. Allí se contabilizan 1.019 muertes y 11.139 infectados.

                        Mientras tanto Bolsonaro redobla la apuesta y ejerce presión para el desconfinamiento, ignorando el pedido de su propio Ministro de Salud. El pasado domingo el mandatario ultraderechista volvió a participar de un acto de reivindicación de su gobierno ante cientos de seguidores.

                        El Congreso brasileño ya acumula varios pedidos de juicio político contra el presidente; entre ellos el gestionado por la jueza federal Ana Lucía Petri Betto, quien reclamó los resultados de los análisis de Covid-19 realizados a Bolsonaro y que éste nunca presentó, aduciendo que eran “negativos”. La jueza sostiene que, de no presentar los exámenes y de haber mentido, el presidente “ha puesto en peligro a quienes estuvieron cerca suyo, y esto representa un delito contra la salud pública”.

                        La minimización que Bolsonaro hizo de la pandemia provocó un desastre que ahora está fuera de control. En las últimas 24 horas el Ministerio de Salud reportó 600 nuevas muertes y el total se acerca a las 8000.

                        https://www.nuevatribuna.es/articulo...655174568.html



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                        • Se asoma un impeachmenten el horizonte... A medida que la pandemia del CCOVID-19 avanza en Brasil y las muertes se acumulan, la posición política de Bolsonaro es cada vez más endeble

                          Brasil: De un impeachment a otro

                          Desde Río de Janeiro.Brasil vivió el período más virtuoso de su historia desde 2003 hasta 2014. Desarrollo económico con democracia y distribución del ingreso, liderazgo popular, prestigio internacional, extensión de la red de educación pública, fortalecimiento de los servicios de salud pública. Un período especial, en el que la izquierda logró imponer su hegemonía a la sociedad en su conjunto, hasta el punto de que Lula dejó su segundo mandato con un 87 por ciento de apoyo. Un período en el que el modelo propuesto por el Partido de los Trabajadores (PT) fue aprobado cuatro veces en elecciones democráticas.

                          Derrotada a través de disputas democráticas, la derecha buscó el atajo del golpe a través de un juicio político sin ningún fundamento legal. La derecha realizó, por medios antidemocráticos, su sueño de sacar al PT del gobierno. Y el país se vio sumido en un período trágico, del cual aún no logra salir. El golpe, que cumple exactamente cuatro años en estos días, tuvo como objetivo restablecer el modelo neoliberal, vigente en los gobiernos de derecha de Collor y de Cardoso, desde 1990 hasta 2002. Su reanudación significó cortar el ciclo expansivo de la economía y la vuelta del desempleo después de que Brasil hubiera llegado, por primera vez, al desempleo cero en diciembre de 2014. Además del establecimiento de un gobierno ilegítimo, se reanudó el modelo económico derrotado en cuatro elecciones seguidas. Brasil entró en un período de retroceso político, económico y social, con recesión, desempleo y un gobierno sin legitimidad.

                          La estrategia de guerra híbrida, que distorsiona la democracia liberal desde adentro, supone el mantenimiento del proceso electoral. De ahí las nuevas operaciones golpistas, contra la candidatura de Lula y Fernando Haddad, que condujeron, a través de monstruosas manipulaciones, a la elección de Bolsonaro. El impeachment en contra de Dilma Rousseff (foto), de hecho un golpe de estado, dio origen al gobierno ilegítimo y la restauración neoliberal de Temer, y al gobierno trágico de Bolsonaro, que profundiza este modelo, además de otras políticas desastrosas. Brasil pasó del momento más virtuoso de su historia al más catastrófico, con el golpe de estado de hace cuatro años.

                          Desde hace varios meses el tema del juicio político de Bolsonaro ha estado en el centro de la política y es tema en los medios de los grandes empresarios. La presentación de la grabación de la reunión del 22 de abril agrega algo que todos sabían, pero que ni siquiera Moro había mencionado. Se sabía que a Bolsonaro le preocupaba por controlar a la Policia Federal en Río de Janeiro para proteger a su familia de todos los procesos que corren en su contra y comprometen al propio presidente. La grabación de la reunion gubernamental va más lejos: es una prueba evidente de que Bolsonaro aprovechó su posición como presidente para pedir renuncias y hacer nombramientos con la intención de desviar procesos en contra de sus hijos. Bolsonaro quería destruir la grabación, no pudo y hoy se conoció el contenido de su conversación con Moro. Ademas de otras partes donde él y algunos ministros suyos profieren malas palabras en contra de China, del Poder Judicial, de gobernadores y de alcaldes, basta ese tramo con Moro para dejar al presidente en una situacion muy dificil.

                          ¿Qué puede pasar a partir de ahora? La difusión del video, con voz e imagen, será devastadora para la imagen de Bolsonaro. Agréguese a eso la situación completamente descontrolada de la pandemia, con la ausencia total de medidas de gobierno para enfrentar los sufrimientos de los brasileños. Además del desastre económico que existió antes de la pandemia, agravado por la imagen de Brasil como el nuevo epicentro de la epidemia en el mundo, que hará que cualquier tipo de llegada de inversiones sea aún menos posible, pese a las vanas palabras de Paulo Guedes.

                          Una tormenta perfecta para un impeachment. Bolsonaro tiene la intención de protegerse con el Fiscal General de la República, para no caer directamente en manos del Supremo Tribunal Federal. Pero habrá que ver en qué medida estas nuevas circunstancias acelerarán la pérdida de apoyo del Bolsonaoro, que aún goza de un apoyo significativo, aun que ya descendió por debajo del 30 por ciento. Pero estas declaraciones en la grabación podrían ser el desencadenante de todo lo que se ha estado acumulando contra Bolsonaro, haciendo que una nueva acusación, exactamente cuatro años después de la otra, sirva para cerrar este terrible período de la historia brasileña (Página12).

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                          • Creo que utilizar una desgracia a nivel mundial y con efectos devastadores para todos los países del mundo, dependiendo de que en algunas zonas se ensañó mas con la población que en otras (caso de Inglaterra , España o Italia), si es cierto que algunos países parte del desastres (y el que haya causado aún mas daño del que lleva la enfermedad en si...) es por culpa de sus gobernantes y por la desidia y negligencia de sus decisiones, fuera de tiempo y en algunos casos equivocadas...Claro esta, quien paga luego sus errores es el pueblo... Y es el caso en especial de Bolsonaro, quien tomo esta verdadera catástrofe como una broma (la gripecita) y otros casos como Rusia, Inglaterra y EE.UU. por tener presidentes verdaderamente demagogos e inoperantes (y hoy sus pueblos lo pagan caro)

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                            • Bolsonaro pidió a la población que deje de "hibernar" y presentó sus test de coronavirus


                              El presidente brasileño volvió a dominar la escena política y la discusión judicial en el país mientras gobernadores e intendentes debaten medidas a la espera del pico de la pandemia.

                              Por Corresponsal - 13/05/2020 - BRASIL




                              El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, presentó este miércoles como propios tres análisis con resultado negativo de coronavirus ante la máxima corte del país y pidió a la población que deje de "hibernar" y salga de las cuarentenas que impusieron los gobernadores para evitar "morir de hambre dentro de las casas".

                              Tras el pedido del mandatario se conoció que Brasil sumó 749 nuevas muertes y 11.385 nuevos infectados en las últimas 24 horas, lo que elevó el total a 13.149 fallecidosy 188.974 enfermos, según el Ministerio de Salud, que volvió a ubicar al estado de San Pablo como el epicentro del brote con más de 51.000 contagiados y de 4.100 víctimas fatales.

                              Mientras tanto, el gobierno revisó sus proyecciones económicas y estimó que 2020 cerrará con una caída de 4,7% del producto bruto interno (PBI) y el dólar a 5,90 reales, un récord histórico que refleja una devaluación que en lo que va del año alcanza a 47,6%.

                              El mandatario volvió a dominar la escena política y la discusión judicial en el país mientras gobernadores e intendentes debaten medidas a la espera del pico de la pandemia de coronavirus.

                              Folha de S.Paulo@folha
                              NEGATIVOS: Exames de Bolsonaro deram negativo para Covid-19. Presidente passou quase 2 meses sem mostrá-los e só o fez após determinação judicial, atendendo a uma ação do jornal O Estado de S. Paulo. Bolsonaro usou pseudônimos 'Airton', 'Rafael' e '05'https://www1.folha.uol.com.br/poder/2020/05/exames-entregues-por-bolsonaro-a-justica-apontam-resultado-negativo-para-coronavirus.shtml?utm_source=twitter&utm_medium=so cial&utm_campaign=twfolha …

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                              2:30 AM - May 14, 2020
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                              Los exámenes, hechos en marzo con seudónimo pero con el número de documento del presidente, fueron divulgados por orden del juez del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) Ricardo Lewandowski.

                              La primera de las pruebas fue realizada el 12 de marzo luego de que Bolsonaro regresara de un viaje a Florida, Estados Unidos, en el cual se contagiaron 23 funcionarios de la comitiva brasileña y algunos estadounidenses que estuvieron en el grupo del mandatario Donald Trump.

                              Ese primer análisis fue hecho bajo el nombre de Airton Guedes en el laboratorio privado Sabin, que trabaja con el Hospital de las Fuerzas Armadas de Brasilia. El número fiscal y el documento son los del presidente.

                              Un segundo test fue realizado el 17 de marzo, en medio de especulaciones públicas sobre el estado de salud del mandatario. El seudónimo elegido fue Rafael Ausgusto Alves da Costa Ferraz.

                              El tercer examen fue realizado en forma anónima, apenas con el número "05" en el instituto público Fiocruz, la Fundación Oswaldo Cruz, el principal centro de referencia epidemiológico.

                              Finalmente, los resultados de estas pruebas se hicieron públicos porque O Estado de Sao Paulo, el tercer diario más influyente del país, hizo un pedido formal ante la Justicia.

                              Sus abogados dijeron que fue una victoria de la "libertad de información" ante la negativa del presidente a dar a conocer los resultados.
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                              El presidente redobló hoy la apuesta pese a los más de 13.149 muertos en Brasil por coronavirus y pidió a la población que salga a la calle a trabajar "y dejar de hibernar" para evitar "morir de hambre dentro de las casas", mientras se atrasan las compensaciones en dinero a la población que trabaja informalmente y carece de ingresos en la pandemia.

                              "El que no quiera trabajar que se quede en casa, mierda; que se quede en casa y punto final", dijo Bolsonaro al hablar en la puerta del Palacio de la Alvorada ante militantes de un movimiento llamado Brasil 300 que acampa en Brasilia y fue definido como una milicia civil para defender al gobierno.

                              En el marco de un torbellino judicial a raíz de la investigación del STF sobre Bolsonaro por obstrucción de la justicia e intento de manipulación de las investigaciones de la Policía Federal, el jefe del Estado volvió a defender el fin de la cuarentena y a chocar con gobernadores e intendentes que defienden el distanciamiento social.

                              "Hay millones de personas que no pueden trabajar en Brasil, el que puede que se quede, pero hay gente con cuatro hijos muertos de hambre, con la heladera vacía, es inhumano, hay que trabajar, no podemos quedarnos hibernando en casa", afirmó Bolsonaro.

                              En ese sentido alertó sobre un caos social a raíz del "hambre".

                              "Llegará un punto en el que el pueblo con hambre saldrá a la calle, hay un pueblo pobre que quiere vender comida en la calle, en la playa, está desesperado", afirmó.



                              El presidente desautorizó a su ministro de Salud, Nelson Teich, y volvió a proponer el uso de cloroquina, remedio para lupus y malaria, como esperanza para los enfermos con Covid-19.

                              También Bolsonaro se mostró irritado con la investigación que le sigue la corte suprema: un video de una reunión de gabinete el 22 de abril confirmaría que Bolsonaro le dice a su entonces ministro de Justicia, Sérgio Moro, que debe cambiar a la jefatura policial para proteger a su familia y amigos de investigaciones en Río de Janeiro.

                              Bolsonaro niega haber citado nominalmente a la Policía Federal en ese pedido.

                              El presidente dijo hoy que dejará de haber reuniones de gabinete y que tiene pruebas de que no quiso afectar las investigaciones de la policía federal, como Moro denunció al renunciar al cargo a finales de abril pasado.

                              El caso puede llevarlo a un proceso de destitución en la corte, que debe pasar por una votación en la Cámara de Diputados.

                              El sábado, Bolsonaro, cuando el país superaba los 10.000 muertos por coronavirus, salió a andar en jet-ski por el lago Paranoá, en Brasilia.

                              El presidente también tuvo tiempo para culpar a "errores de la población" y a los "morosos sin los papeles en regla" de los atrasos para cobrar los subsidios de 120 reales aprobado por el Congreso.

                              Mientras, más de 30 millones de personas hacen colas todos los días para regularizar su CPF (el CUIT o número fiscal brasileño) y poder cobrar el subsidio.

                              https://www.telam.com.ar/notas/20200...ronavirus.html

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                              • La politización de la pandemia, los féretros vacíos y el abismo brasileño

                                Por : Federico Neiburg


                                A diferencia de Donald Trump y sus vaivenes, Jair Messias Bolsonaro avanza con su negacionismo del coronavirus. Mientras el país sigue contando muertos, la crisis institucional deteriora aún más la democracia y hace que el futuro próximo sea aún más incierto. Quizás basta un botón de muestra: mientras las bandas ligadas al delito disponen el toque de queda y la cuarentena, las milicias próximas al gobierno convocan a seguir la vida «normal» y romper el distanciamiento social.





                                Manaos, capital del estado de Amazonas, se convirtió en uno de los más graves focos de la actual pandemia en Brasil, lo que desmiente, entre tantas otras «teorías» que algunos repiten con obstinada irresponsabilidad, que el nuevo coronavirus que asola el planeta pierda agresividad en los climas calurosos. La ciudad está a tal punto desbordada por la enfermedad y la muerte que el alcalde apareció en la televisión llorando y pidiendo ayuda, mientras mandaba cavar fosas comunes para descargar centenas de víctimas. El día 23 de abril, cuando ya se contaban oficialmente más de 5.000 contagiados y 500 fallecidos y las unidades de terapia intensiva y los hospitales estaban desbordados, comenzó a correr en las redes sociales la versión de que se trataba de una mentira: estarían enterrando cajones vacíos para aterrorizar a la población, como parte de una conspiración que impide reabrir la economía. La noticia repercutió en los medios. Familias sumergidas en el dolor por no saber nada de sus seres queridos una vez ingresados en los hospitales corrieron a los cementerios; algunas llegaron a abrir cajones donde encontraron cadáveres infectados. ¿Algún día alguien será denunciado y responsabilizado penalmente por la crueldad y el contagio que provocó esa ola asesina que alimenta día a día el negacionismo?

                                La politización de la pandemia, como se sabe, está lejos de ser un fenómeno brasileño. Es tan global como la propia presencia del virus. Algunos mandatarios, como Viktor Orbán en Hungría, Recep Tayyip Erdoğan en Turquía, Rodrigo Duterte en Filipinas, Nayib Bukele en El Salvador o Daniel Ortega en Nicaragua, dan rienda suelta a sus ya visibles impulsos autoritarios. Otros hacen equilibrio ensayando más o menos seguras o erráticas políticas de contención de la emergencia, entre el comportamiento de un virus que se desconoce y el fuego cruzado de las oposiciones, como es el caso de las democracias europeas y de varios países de América Latina, entre ellos Argentina, donde rumores de la misma naturaleza acechan al gobierno en cada cacerolazo alimentado por mentiras, como el más reciente que denunciaba un inexistente plan de liberación general de presos. Dos espacios nacionales se destacan, sin embargo. Uno es Estados Unidos, donde solo en las últimas semanas la realidad de decenas de miles de muertos y más de un millón de contagiados (y la correlación de fuerzas con los gobernadores) parece haber mitigado el negacionismo trumpista, a pesar del apoyo explícito y persistente del presidente a los grupos «libertarios» que, exhibiendo armamento pesado, reclaman a cada semana por su «derecho a trabajar», contrariando las disposiciones sanitarias. El otro es Brasil, donde el presidente, el ex-capitán Jair Messias Bolsonaro, parece haber atado como ningún otro su futuro político al del propio negacionismo. Como desde su ascenso al primer plano de la política brasileña, pero de una forma aún más radical dada la dinámica trituradora de vidas biológicas y sociales de la pandemia, el destino de Brasil pasa por el debate público acerca de la verdad y la mentira. Y también por el desarrollo en espiral de una crisis institucional que no muestra límites, creciendo de forma exponencial al mismo ritmo que la pandemia y el drama social que la acompaña.

                                La escena de los cajones vacíos es una más entre muchas otras. En los últimos tiempos se ha visto a Bolsonaro repetidas veces negando la importancia de la pandemia, abrazando y tosiendo en la cara de sus propios seguidores, contrariando todas las recomendaciones sanitarias, aun las de su propio gobierno –negándose incluso a respetar la disposición judicial que lo obliga a hacer público el resultado de su propio examen de coronavirus–.

                                Esto ha servido de estímulo a sus partidarios y ha lanzado al país a situaciones nunca vistas, como la que presenciamos días atrás en Brasilia, cuando enfermeras que participaban en un homenaje a sus 55 colegas hasta ahora fallecidas por causa del Covid-19 fueron agredidas por una banda de desaforados envueltos en la bandera nacional, que las acusaron de mentir y de vivir de los favores del Estado (para muchos, la función pública es hoy un anatema). Pero más que eso, Bolsonaro, montado en el negacionismo, amenaza cada día más explícitamente la continuidad de una democracia que ya se encuentra en ruinas. Mientras escribo estas líneas, el domingo 3 de mayo, se sabe que después de participar de una reunión con el Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas, nuevamente ha encabezado manifestaciones en Brasilia para pedir el cierre del Supremo Tribunal Federal (STF) y del Congreso Nacional. Ha pedido la ayuda de Dios porque ha «llegado a su límite», dice que a partir de ahora pretende «gobernar sin interferencias» y declara que cuenta con «el apoyo de las Fuerzas Armadas, que están más que nunca al lado del pueblo». En las manifestaciones se vocifera contra los otros poderes de la república y también contra los medios de comunicación, incluyendo los grandes conglomerados como O Globo, O Estado de S. Paulo e Folha de S. Paulo, que tanto hicieron para que se lo eligiera. A cada semana la violencia crece, periodistas son golpeados y heridos. Por cierto, el 3 de mayo es el día de la libertad de prensa. Hace poco más de una semana Jair Messias declaró: «La Constitución soy yo». Sus partidarios responden gritando «Mito! Mito!».

                                El ritmo de la crisis puede hacer que cualquier análisis pierda rápidamente vigencia, pero lo cierto es que el deterioro institucional brasileño alcanza un nuevo nivel a cada día, en una espiral de conflictos que se multiplican. A la emergencia sanitaria y social provocada por la pandemia se ha sumado el recambio de dos ministros claves. Primero fue el de Salud: Luiz Henrique Mandetta, médico de formación, fue un diputado que se desempeñó como figura oscura en el Congreso durante años y que asumió como ministro con el compromiso explícito de velar por los intereses de la medicina privada. Su único pecado frente a su jefe y sus seguidores fue creer en la existencia del virus y proponer las más elementales medidas que recomienda la epidemiología, como el aislamiento. Segundo, y más importante aún, fue el titular de Justicia: el ex-juez Sérgio Moro fue uno de los protagonistas centrales de la actual deriva desde el momento en que juzgó y condenó al ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva (principal adversario de Bolsonaro en las elecciones de 2018), en un proceso que se encuentra aún sujeto a innumerables cuestionamientos legales. La naturalización de la transformación de Moro en ministro de justicia de un gobierno que solo existe como resultado de su propio accionar anterior como juez ha sido, sin duda, uno de los pasos más graves hacia el actual abismo brasileño.





                                La ruptura entre Moro y Bolsonaro posee un enorme significado. Ha tenido el efecto de aislar al presidente de sectores de las clases medias urbanas y de los grandes medios de comunicación que lo apoyaron en su supuesto combate contra la corrupción, el populismo chavista, el comunismo chino y todos los epítetos que la derecha radical ha venido usando en su cruzada antiliberal y antidemocrática a escala global y con epicentro en Estados Unidos. Tras dimitir, el 24 de abril, Moro llamó a una conferencia de prensa en la que formuló denuncias de extrema gravedad, infinitamente más comprometedoras que las que llevaron al impeachment de dos de los presidentes electos desde el restablecimiento de la democracia: Fernando Collor de Mello en 1992 y Dilma Rousseff en 2016. La más delicada: interferir en investigaciones conducidas por la Policía Federal (Policía Judicial en Brasil) que involucran al círculo íntimo de Bolsonaro, incluyendo a sus hijos, en prácticas de corrupción y en una vasta red de criminalidad que incluye a grupos paramilitares (conocidos como «milicias»), entre los cuales se cuentan los asesinos de la concejala Marielle Franco. El STF ordenó la apertura de investigaciones. Moro pasó el sábado 2 de mayo más de ocho horas prestando declaración en la sede de la Policía Federal en Curitiba, en el mismo edificio donde Lula da Silva cumplió pena por casi dos años. El ex-juez y ex-ministro se encuentra frente a un dilema: si no confirma sus acusaciones, podrá ser incriminado por calumnias e injurias contra Bolsonaro; si las confirma y ofrece pruebas, llevará la crisis a niveles hasta ahora no imaginados, amenazando con el impeachment del presidente, al tiempo que él mismo corre riesgo de quedar imputado por encubrimiento, pues se trata de delitos cometidos durante el año y medio que sirvió a su jefe. No obstante, mas allá de toda especulación, parece difícil que algo decisivo surja de ese imbroglio que moviliza al Poder Judicial, al Ministerio Público y a la Policía Federal, embarrados hasta el cuello en la desintegración institucional que ha llevado al país al dramático presente.

                                Al contrario de lo que cierto optimismo progresista anuncia a cada semana en que la crisis se agrava, y a pesar de que cualquier predicción puede caer en el vacío, cuesta creer que estemos cerca del fin del gobierno de Bolsonaro. Según las últimas encuestas, cuenta con el apoyo de algo más de 30% del electorado, y alrededor de 50% no cree que deba renunciar ni ser destituido. Luego de la ruptura con Moro, el ex-capitán se ha apresurado a negociar cargos a cambio de apoyo en el Congreso con los diputados del llamado centrão, representantes de lo que él denunciaba como «vieja política». Nombró como sustituto de Moro al abogado André Mendonça, fuerte candidato a integrar la Corte Suprema (en noviembre se abrirá un lugar por la jubilación del decano de sus miembros). Mendonça es pastor de la Iglesia Presbiteriana Esperanza, una figura reconocida en la articulación del poderoso «evangelismo jurídico» que ha actuado tan efectivamente en los últimos largos años en Brasil. Al asumir, Mendonça se refirió a Jair Messias como «profeta». A su vez, el ex-capitán no ha dudado en referirse a Moro como «un nuevo Judas».

                                Hay varios otros pastores en el actual gobierno. Tal vez la más destacada (y extremadamente popular) sea la ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, Damares Alves, una figura fuerte del campo pentecostal, integrante de la Iglesia Baptista de Lagoinha. Esa presencia da continuidad a una de las principales fuentes de sustentación del actual régimen: el movimiento político y cultural que ha venido gestándose hace décadas en torno de las constelaciones evangélicas. En la actual emergencia, esas redes se han revelado cruciales para mantener conectividad con las poblaciones más pobres, sobre todo de las grandes ciudades, conteniendo emocionalmente y materialmente a sus fieles y vecinos, inclusive repartiendo canastas de alimentos básicos. Son estas redes también las que nutren el discurso negacionista con argumentos que hasta el momento se muestran impenetrables para las fuerzas progresistas: a pesar de la enorme subnotificación, se sabe que la pandemia ha provocado hasta ahora más de 7.000 muertes y más de 100.000 infectados, mientras que solo el año pasado se perdieron más de 50.000 vidas por armas de fuego. La convivencia con la muerte posee una profundidad histórica aterradora en Brasil, último país del planeta en abolir la esclavitud a finales del siglo XIX y acostumbrado a convivir con enormes indicadores de miseria y desigualdad. Para los habitantes de las periferias, de las favelas y del interior rural, así como para los indígenas de la Amazonía, la relación con la muerte, la convivencia próxima con cadáveres, es algo natural que nada tiene que ver con la indiferencia sino con la necesidad de dar sentido a la vida que es preciso seguir viviendo a pesar del dolor de las pérdidas queridas.

                                Bolsonaro cuenta aún con su ministro de Economía, Paulo Guedes, quien le ha servido hasta ahora como canal de legitimación frente a los sectores más concentrados del capital financiero. Guedes, un Chicago boy de segunda categoría, asesor secundario del gobierno de Augusto Pinochet en Chile, ha visto frustrada su agenda de reformas con el advenimiento de la pandemia. Hoy se ha transformado en un espectro de sí mismo; algunos apuestan a su próxima caída. El presidente ya amenazó con relegarlo a un segundo lugar, anunciando que el comando del nuevo «Plan Marshall» estaría a cargo del general Walter Souza Braga Netto, actual jefe de gabinete. El plan Pró Brasil, anunciado con bombos y platillos dos días antes de la caída de Moro, es hasta ahora un instrumento vacío, pero podrá ser reactivado por la fuerza de la crisis, la inmovilidad y la inviabilidad de la agenda de Guedes.

                                De todos modos, lo cierto es que otro de los principales apoyos de Bolsonaro continúa siendo, y cada vez con más fuerza, el de los generales y oficiales de las Fuerzas Armadas. Una buena parte de su gabinete está formado por militares retirados y en actividad; en el segundo escalón (directores, secretarios, gerentes de empresas públicas), los miembros castrenses se cuentan por centenas. Un general fue nombrado en una función hasta entonces inexistente: la de asesor especial del presidente del STF, con el que ahora, paradójicamente, Bolsonaro parece estar en guerra abierta. El ex-capitán construyó buena parte de su carrera política con apoyo de la masa de suboficiales y de miembros de las fuerzas de seguridad. Los generales no se han pronunciado en contra de sus declaraciones a favor de disolver los demás poderes de la república, o cuando lo han hecho es para manifestar un genérico credo democrático. El recientemente fallecido filósofo Ruy Fausto sostuvo con razón que no se trata de predecir cuando ocurrirá la quiebra institucional en el Brasil, pues esta ya ha sucedido.

                                Antes de la pandemia (hoy parece hace un siglo), Brasil ya vivía en la emergencia: años de devastación económica, millones de desempleados, incendios criminales en la Amazonía, una política ambiental de apertura total al extractivismo y el agronegocio, asesinatos de líderes indígenas y de movimientos sociales, desmantelamiento de la salud pública, de la educación y de la ciencia, ausencia del Estado en zonas enteras de las grandes ciudades, con consecuencias directas en las condiciones de hacinamiento y de falta de higiene que hoy se ven en carne viva en el descontrol del nuevo coronavirus. Las favelas y las periferias viven a merced de bandas armadas, traficantes, milicianos, policías. Sus conflictos ganan hoy nuevos contornos: en Río de Janeiro, por ejemplo, las gangs ligadas a los comercios ilegales disponen el toque de queda y la cuarentena; las milicias próximas al gobierno, por el contrario, mandan a salir de casa y a seguir la vida «normal».

                                La lógica de guerra que la pandemia refuerza (incluso metonímicamente, ya que se declara que estamos en guerra contra un virus) alimenta la que siempre fue la forma de hacer política de Bolsonaro y sus adeptos, y refuerza sus propias posiciones en el enfrentamiento contra enemigos irreconciliables, no adversarios. No es casualidad que parezcan resonar aires enrarecidos de la Europa de los años 1930 en este siglo XXI pandémico y tropical. Eso tiene consecuencias enormes para los progresistas, ya que todas sus banderas parecen secuestradas: el 1º de Mayo, por ejemplo, se terminó transformando, en Brasil, en una jornada en la que se reivindicó el derecho al trabajo… contra la cuarentena.

                                Las fuerzas democráticas, hasta ahora dispersas y mareadas por la vorágine de una sucesión de derrotas, se encuentran frente a una encrucijada de dimensiones enormes si quieren poner freno al actual proceso autoritario que genera aún más desigualdad, exclusión y pobreza: mientras trabajan febrilmente en el Parlamento y en algunos gobiernos provinciales para minimizar los efectos trágicos de la emergencia sanitaria y económica, deben descubrir formas de crear una suerte de frente amplio antifascista y, sobre todo, fundar nuevas formas de hacer política, disputar los límites entre la verdad y la mentira e implementar maneras de intervenir en espacios públicos que necesariamente deben aún ser organizados. Es difícil prever cómo el campo progresista podrá salir del actual embrollo. Todo indica que será una tarea para los más jóvenes. Allí, en la acción de las nuevas generaciones, se pondrá a prueba la profundidad de las transformaciones que hicieron creer que Brasil, después de 1988, se encontraba en un camino de democratización social y política que ahora ha demostrado toda su dramática precariedad. Mientras tanto, Bolsonaro y la crisis política que él mismo alimenta parecen lograr la proeza de relegar a segundo plano del debate público el drama de la actual pandemia, que acumula en una curva casi vertical muerte y pobreza.

                                https://nuso.org/articulo/Brasil-Bolsonaro-coronavirus/

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