Historias curiosas de la guerra fría



  • EL VERDADERO JAMES BOND

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    En los años sesenta los británicos enviaron a Varsovia un espía con igual nombre que el agente 007

    LA VANGUARDIA - RAFAEL RAMOS, LONDRES. CORRESPONSAL 26/10/2020 01:53 | Actualizado a 26/10/2020 03:23
    Hay un Donald Trump que es oncólogo en Virginia en vez de presidente de Estados Unidos, hay un Mike Pence que desarrolla programas de software en Florida en vez de ser el vicepresidente norteamericano, hay en Londres una Kate Middleton que no tiene nada que ver con la princesa, hay un Taylor Swift (hombre) que es fotógrafo de Seattle en vez de cantante, y en la capital inglesa hay un Ben Cumberbatch que es agente inmobiliario en vez del Sherlock de la serie de televisión. Casualidades hasta cierto punto normales. No tan normal es que haya habido en la vida real un espía inglés llamado Bond, James Bond.

    El otro Bond, fallecido en el 2005, fue un capitán del ejército británico que en 1964 fue asignado a la embajada del Reino Unido en Varsovia como secretario y responsable del archivo, pero con la misión de penetrar las instalaciones militares secretas polacas. Su cobertura no debió de ser demasiado buena, porque en seguida llamó la atención de las autoridades locales, que no sabían si el nombre era una casualidad, una broma o una provocación.

    Documentos recién desclasificados del Instituto Polaco de la Memoria Histórica han sacado a la luz la ficha de este James Albert Bond nacido en Devon en 1928 (veinte años antes que Ian Fleming, el creador del personaje de 007), con algún kilo de más, entradas en un pelo engominado al estilo del joven Sean Connery de Desde Rusia con amor o Casino Royale , a quien también le gustaba el gin and tonic y que tenía cierta reputación de mujeriego.

    Su misión era penetrar en las instalaciones militares polacas, pero fracasó y al cabo de un año regresó a casa

    La ficha que las autoridades polacas elaboraron de “su” James Bond se refieren a un tipo “hablador pero prudente e interesado en el sexo opuesto”, a pesar de que en febrero de 1964 se instaló en Varsovia con 36 años acompañado por su mujer (ahora su viuda), que ha confirmado en declaraciones a la prensa que efectivamente fue un espía. “No sé exactamente lo que hacía, pero sí que se trataba de cosas que supuestamente no debía hacer –explica–. Sospechábamos que había micrófonos ocultos en el apartamento, de modo que si queríamos decirnos algo importante nos dejábamos mensajes”. Su hijo (que tenía nueve años y se llama igual) descorría las cortinas para observar desde la ventana si había coches que los siguieran.

    La primera película de 007, Dr No , se había estrenado dos años antes de la llegada a Varsovia del Bond de la vida real, hijo de un modesto trabajador del campo del oeste inglés, que salvo su etapa como “diplomático” durante la guerra fría se pasó toda la carrera en el ejército hasta jubilarse ya cumplidos los sesenta años. Los documentos ahora publicados señalan que los servicios de contraespionaje polacos sospecharon inmediatamente de él y lo pusieron bajo estricta vigilancia, y que gracias a ello no pudo realizar su misión de informar a su gobierno sobre instalaciones militares en la Europa del Este (aunque en realidad es imposible saber si tuvo éxito o fracasó). Fue retirado bruscamente del puesto en enero de 1965, once meses después de haber llegado. Ian Fleming acababa de morir, y su última novela se publicaría poco después.

    Llevar el nombre de alguien famoso puede ser una ayuda a la hora de conseguir una mesa en un restaurante o una hipoteca en el banco, pero también puede acarrear situaciones incómodas, como relata la otra Kate Middleton, la que no es la esposa del príncipe Guillermo. “Una vez fui a un hotel, y la recepcionista, cuando me vio la cara, escribió en mayúsculas en la ficha: NO PRINCESA”.

    Igual que el personaje de Ian Fleming, tenía cierta reputación de mujeriego, y le gustaban los ‘gin and tonic’

    En Alemania no hay Adolf Hitlers, pero el entrenador del Eintracht de Frankfurt es un austriaco llamado Adolf Hütter (el sonido fonético es parecido) que para evitar malentendidos se hace llamar Adi; en Italia, hace una década larga, un partido de extrema derecha ofreció dinero a padres de apellido Mussolini para que bautizaran a sus hijos Benito; en España hay tanta gente con nombres de personajes asociados con la dictadura que, si fueran prohibidos, el país se quedaría despoblado; el Donald Trump que es oncólogo fue contactado por el presidente (cuando era candidato), y dice que le cayó muy bien.

    En Francia está prohibido llamarse Nocilla o Fresa; en Alemania, Manzana o Pera; en Suecia, Ikea o Elvis; en Dinamarca, Pluto; en México, Rambo o Batman; en Suiza, Cha nel o Mercedes; en Nueva Zelanda, tener un nombre de más de cien caracteres, y en Islandia, cualquiera que no encaje con la ortografía nativa y lleve letras como la W, la Q y la C. En Malasia, a uno no le pueden poner de nombre 007. Pero James Bond es otra cosa...

    https://www.lavanguardia.com/internacional/20201026/495040515/james-bond-espia-polonia-reino-unido-007.html


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