Desarrollo Aeroespacial Argentino



  • Dejo esta noticia sobre el desarrollo y fabricación de cohetes por parte de la industria privada nacional que está bueno potenciar...

    https://www.serindustria.com.ar/lia-aerospace-la-startup-argentina-que-desarrolla-cohetes-espaciales/

    https://lia-aerospace.com/

    Si potenciamos esta industria junto con las turbinas labala, los helos Cicaré, etc... no nos para nadie.



  • Dejo una nota de la agencia TSS que pareció interesante.

    Pymes que no vuelan.

    La Fábrica Argentina de Aviones y la Cámara Argentina Aeronáutica y Espacial firmaron un acuerdo para desarrollar componentes nacionales para el avión Pampa III. Actualmente, solo el 13% de los componentes son fabricados localmente y con el aporte de pymes locales se podría sumar un 3% más en los próximos tres años. Se estima que hay alrededor de 400 pymes relacionadas con la actividad aeronáutica en el país.

    Por Matías Alonso
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    Agencia TSS – La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) y la Cámara Argentina Aeronáutica y Espacial (CArAE) firmaron un memorándum para desarrollar componentes nacionales para el avión Pampa III. Actualmente, solo el 13% de los componentes de ese avión son fabricados en el país, y se pretende sumar un 3% más en los próximos tres años.

    La CArAE fue constituida en el año 2014 por iniciativa del Centro Aeronáutico y Espacial del INTI y del Gobierno de Córdoba, que vieron la necesidad de aglutinar a las empresas del sector para la realización de trabajos con certificación internacional que permitan sustituir importaciones y realizar exportaciones de partes aeronáuticas. Sin embargo, el centro fue cerrado en el año 2018 y al día de hoy no hay nuevas empresas certificadas además de FAdeA y la Fábrica de Aleaciones Especiales (FAE). Durante la gestión del centro se censaron alrededor de 400 pymes relacionadas con la actividad aeronáutica en el país.

    El Centro Aeronáutico y Espacial INTI se había conformado en el año 2010 para dar apoyo a las empresas estatizadas en ese año: Aerolíneas Argentinas y FAdeA. El ingeniero Raúl Mingo, director e impulsor de la creación de este centro, le dijo a TSS: “La aeronáutica necesita ser respaldada con muchos dólares porque un 70% de los insumos son importados, entonces necesitamos analizar la cadena de valor y realizar una sustitución de materiales. Tenemos una base industrial como para hacer muchas piezas de repuestos en la Argentina y tendríamos la posibilidad de exportarlos. Cuando empezamos a formar el centro vimos que había muchos actores pero poco conectados entre sí, por eso aconsejamos que se formara una cámara aeronáutica. Es una lástima que se haya cerrado el Centro Aeronáutico y Espacial INTI porque la Argentina tiene cuatro universidades con la carrera de Aeronáutica y ahora se suma la parte espacial, es una industria que no se va a detener”.

    La actividad industrial aeronáutica tiene la particularidad de tener normativas específicas y muy estrictas. “La industria convencional se rige por normas ISO pero las industrias estratégicas tienen normas muy específicas (RTCA, AS9100, NADCAP, entre otras) y, la Argentina, FADEA y FAE son las únicas certificadas. Ni siquiera lo está el laboratorio CEATSA, en Bariloche. En México llevan certificadas 350 empresas e instituciones en los últimos 10 años, Colombia ya hizo el cuarto cluster aeronáutico y hace cuatro años que Costa Rica tiene un cluster con 30 empresas”, le dijo a TSS el ingeniero aeronáutico Pablo Aramayo, del INTI.

    Actualmente, solo el 13% de los componentes del Pampa III son fabricados en el país, y se pretende sumar un 3% más en los próximos tres años.
    Según Aramayo, “una empresa argentina con certificación aeronáutica podría hacer los asientos de los aviones de Aerolíneas Argentinas, o las alfombras. Acá no hay fabricantes de caños certificados, ni siquiera para llevar agua. Hay 130 empresas que son proveedoras de INVAP que podrían estar exportando en forma individual y no lo hacen”, lamentó el especialista.

    Con la creación del Centro INTI se había iniciado la discusión sobre una ley de offset, un mecanismo mediante el cual las compras de tecnología que el país haga en el exterior deban compensarse en la industria local mediante inversiones y así poder reemplazar esas compras en el futuro. Mingo explicó: “Por ejemplo, si se le va a comprar un avión a Embraer, en Brasil, se le podría pedir que dejen hacer algunas partes localmente, como, por ejemplo, los asientos. Nosotros tenemos un montón de industrias de base, como textiles, plásticos y demás que lo podrían hacer, lo que hace falta es que ellos den los requerimientos del asiento, y es ahí donde el INTI debe analizar si la sustitución de un componente aeronáutico cumple con los requisitos”.

    La extensión geográfica de la Argentina hace que se lo vea como un lugar muy propicio para impulsar la actividad aeronáutica pero, al estar ligada al valor del dólar, históricamente se han generado problemas con las cadenas de suministro de piezas en divisa extranjera.

    En el año 2015, con el inicio de la gestión de Cambiemos, las autoridades del INTI hicieron la evaluación del Centro Aeronáutico y Espacial, pero al ser tan reciente su formación se encontraron con que no facturaban trabajos a la industria, en parte por no tener el equipamiento necesario, y fue absorbido por la subgerencia de Energía y Movilidad del organismo. “El centro debía ser evaluado por su productividad y los trabajos que llegaban eran pocos porque necesitábamos equipamientos que no teníamos. Entonces, cuando llegó el gobierno de Macri se desarmó porque ellos no le vieron una función dentro del INTI”, dijo Mingo.

    http://www.unsam.edu.ar/tss/pymes-que-no-vuelan/

    Agencia TSS

    La Agencia TSS permite la reproducción total o parcial de sus notas citando la fuente.



  • «Es fundamental que se materialice el Proyecto Tronador III»
    17 septiembre 2020, 05:50

    https://agendarweb.com.ar/2020/09/17/es-fundamental-que-se-materialice-el-proyecto-tronador-iii/

    La senadora nacional por Río Negro, Silvina García Larraburu, sumó su voz a quienes, desde diferentes sectores del sistema de ciencia y de tecnología, comenzaron a requerir que el país avance con el proyecto de contar con un lanzador espacial propio.

    Larraburu preside la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Senado de la Nación, y es la autora, junto con la legisladora Silvia Sapag, de un proyecto de financiamiento escalonado del sistema de Ciencia (hoy existen tres), que pretende elevar, por ley, el presupuesto del sector al 2% del Presupuesto Nacional, en 2030.

    Pero, además, lo significativo es que sus palabras se dan en un contexto en el cual acaba de ingresar al Congreso el Proyecto de Ley de Presupuesto, en cuyo avance el Gobierno declaró «primordial» la inversión en ciencia y tecnología, para «revertir la tendencia a la disminución presupuestaria del sector».

    En una reciente columna de opinión, Larraburu consideró «la Ciencia y la Tecnología vuelve a posicionarse como política de Estado» y que en este marco, «el Plan Espacial Nacional ocupa un lugar preponderante». Por eso consideró que «a fin de completar el ciclo de la tecnología satelital, es fundamental que se materialice el Proyecto Tronador III y contar con un lanzador propio que garantice la soberanía plena en un área geoestratégica».

    De esta manera, la legisladora nacional se sumó a voces como la de Raúl Kulichevsky, Director Ejecutivo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, Marcos Actis, director del Centro Tecnológico Aeorespacial e integrante del directorio de la CONAE, el ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza y el Gerente de Proyectos Espaciales de INVAP, quienes afirmaron que es necesario avanzar con esta iniciativa.

    Reproducimos a continuación la columna de García Larraburu:

    «Estamos construyendo la Argentina del futuro. Un país en donde la Ciencia y la Tecnología vuelve a posicionarse como política de Estado, bajo la premisa que el crecimiento nacional sólo es posible si introducimos conocimiento y valor agregado local.

    En este marco, el Plan Espacial Nacional ocupa un lugar preponderante. Muestra de ello es la reciente puesta en órbita del SAOCOM 1B. Junto a Japón somos las únicas naciones que actualmente poseen satélites con un radar que opera en banda L, que brinda nueva información sobre nuestros recursos naturales y permite optimizar el desarrollo productivo nacional, como también aporta datos para la gestión de emergencias y el control de nuestras fronteras, entre muchas otras utilidades.

    A fin de completar el ciclo de la tecnología satelital, es fundamental que se materialice el Proyecto Tronador III y contar con un lanzador propio que garantice la soberanía plena en un área geoestratégica. De esta manera, el país dará un paso decisivo en el dominio de la tecnología espacial, y en particular dentro del programa Arquitectura Segmentada y se podrá poner en órbita desde Argentina a una nueva generación de satélites, de diferentes tamaños, que conformen asimismo constelaciones propias.

    Además, posibilitará un círculo virtuoso de crecimiento de las empresas del sector espacial argentino y de generación de nuevas empresas de base tecnológica que podrían ingresar en mercados internacionales espaciales y no espaciales con grandes capacidades competitivas. Esto implica, también, incrementar la sinergia entre nuestro sistema científico-tecnológico- con el productivo.

    El proyecto del lanzador ya se encontraba en la hoja de ruta del primer Plan Espacial Nacional. Hace 26 años, con ritmos divergentes, el país avanza en su capacidad de acceso al espacio. Un paso contundente se produjo en 2007 cuando se concretó la puesta en funciones de VENG S.A, una empresa que tiene hoy a la CONAE como su accionista principal, pero que cuenta con la posibilidad de incorporar accionistas del sector científico-tecnológico nacional, tanto públicos como privados. La misma fue concebida para la fabricación de vehículos lanzadores.

    Actualmente se está ejecutando el programa ISCUL (Inyector Satelital de Cargas Útiles Livianas), que comprende el desarrollo del Vehículo Lanzador Tronador III, con capacidad de situar en órbita a satélites de hasta 1000 kg. Además de VENG, en el proyecto están involucradas varias Universidades Nacionales, INVAP y distintas empresas privadas de tecnología.

    En los centros espaciales CETT y CEPI, se dispusieron un conjunto de facilidades con el objeto de fabricar prototipos y el equipamiento necesario. Además, se emplazaron bancos de ensayos para motores de propulsión de primer nivel.

    La CONAE nos informa que el desarrollo del vehículo se encuentra avanzado en un 55%. El equipamiento y facilidades para su producción en el 80%; la infraestructura de tierra que posibilitará el seguimiento, telemetría y control en un 85% y aquella que da soporte al lanzamiento en un 40%.

    Por otra parte, ya se está trabajando en otro vehículo lanzador de cargas livianas, el VLE. El mismo tiene un 40% de avance y cuando se concrete, le permitirá a Argentina posicionarse en el corto plazo en el segmento de los micro lanzadores.

    Como país debemos fijar prioridades, y en materia de Ciencia y Tecnología estos proyectos son urgentes. El mes pasado en el Senado recibimos al Doctor Conrado Franco Varotto, físico especializado en tecnología nuclear y espacial, fundador de INVAP y actual asesor de la CONAE. Él nos explicaba que en Naciones Unidas se está trabajando en la sustentabilidad del espacio exterior y esto podría derivar en un equivalente al Tratado de No Proliferación Nuclear. Corremos el riesgo de que en ese futuro “Tratado de No Proliferación Espacial” sólo queden incluidos, sin grandes limitaciones, los países con capacidad de lanzar. Con todos los esfuerzos realizados en la materia, Argentina no puede darse el lujo de perder el lugar geoestratégico que ha conseguido.»



  • Me quedo dando vueltas el último párrafo:

    Como país debemos fijar prioridades, y en materia de Ciencia y Tecnología estos proyectos son urgentes. El mes pasado en el Senado recibimos al "Doctor Conrado Franco Varotto, físico especializado en tecnología nuclear y espacial, fundador de INVAP y actual asesor de la CONAE. Él nos explicaba que en Naciones Unidas se está trabajando en la sustentabilidad del espacio exterior y esto podría derivar en un equivalente al Tratado de No Proliferación Nuclear. Corremos el riesgo de que en ese futuro “Tratado de No Proliferación Espacial” sólo queden incluidos, sin grandes limitaciones, los países con capacidad de lanzar. Con todos los esfuerzos realizados en la materia, Argentina no puede darse el lujo de perder el lugar geoestratégico que ha conseguido.»"



  • El nuevo satélite ARSAT llega "recargado": tecnología de punta para conectar 200.000 hogares

    17 septiembre 2020 - 08:14

    Se confirmó el desarrollo de la segunda generación de satélites de telecomunicaciones. El ARSAT-SG1 será lanzado en 2023 y conectará 200.000 hogares rurales. Ámbito dialogó con el presidente de Arsat, Pablo Tognetti.
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    El nuevo ARSAT-SG1 será más liviano y más potente.

    Estar incomunicado es una de las grandes maldiciones a las que podemos estar condenados en estos tiempos, es casi como habitar otra época. No se trata de 5G o Internet de las Cosas, sino algo más sencillo: poder hablar por un teléfono celular o navegar en la web. “En la Argentina hay mucha gente casi sin acceso, o con conexión 2G”, explica Pablo Tognetti, presidente de Arsat, tras el anuncio de que, luego de un largo sueño de cuatro años, la añorada segunda generación de satélites de telecomunicaciones comenzará a hacerse realidad, con la expectativa de conectar a 200.000 hogares rurales.

    El plan prevé la conectividad de millones de personas.
    Los ejes del plan "Conectar": satélite, banda ancha y TV digital con inversión de $38.000 millones

    El crédito internacional está en proceso, pero ya se trabaja con INVAP, la empresa estatal de alta tecnología rionegrina. “Se firmará el contrato antes de fin de mes. Teníamos buenos síntomas porque veníamos hablando el tema desde hace tiempo y preparando los alcances de la misión”, anticipó Tognetti en diálogo con Ámbito.

    ARSAT-SG1 es el upgrade de lo que debió haber sido el ARSAT 3, un satélite “recargado” con tres avances fundamentales respecto de sus predecesores, el 1 y el 2, lanzados en 2014 y 2015: “La novedad más importante es la propulsión. Aquellos se valían de la propulsión química para ir de la órbita intermedia, donde normalmente los ubica el lanzador, hasta los 36.000 kilómetros de altura de su posición final, donde puede girar en forma sincronizada con la Tierra. En este caso, ese viaje lo cubrirá con propulsión eléctrica”.

    “Los satélites pesaban 3.000 kilos, porque la mitad de ese peso era el combustible. Este usará los paneles solares y un propulsor iónico. Es más lento para ubicarse en la órbita geostacionaria, demora meses, pero todo ese espacio libre se puede aprovechar con una mayor carga útil. Por eso el SG1, con solo 1.800 kilos de peso, tendrá más del doble de capacidad de transmisión”, explicó Tognetti.

    Otro punto a favor es la prestación de alto rendimiento, capaz de “reutilizar” la frecuencia. “Los satélites convencionales tienen un haz grande que abarca una gran superficie de territorio, un haz del ARSAT 2 cubre casi toda Sudamérica y otro América del Norte. Este es multihaz, tiene unos 30 que cubren unos 400 0 500 kilómetros de diámetro, como círculos que abarcan la Argentina y países limítrofes, y al reutilizar la frecuencia que usa multiplica su rendimiento”, detalló.
    Tognetti destacó la incidencia de la industria nacional en el nuevo satélite.
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    Tognetti destacó la incidencia de la industria nacional en el nuevo satélite.

    Tognetti destaca también que en la carga útil tendrá mayor incidencia la industria nacional: “Las partes más importantes, la propulsión, el sistema de control, electrónica y software se desarrollaran e integrarán acá. Calculo que tendrá el doble de componentes argentinos que los anteriores”.

    La inversión total del satélite se estima en unos $10.000 millones, la mitad de los fondos totales del programa, que contempla también la compra de los materiales importados y el costoso operativo de lanzamiento: “Nos planteamos llevar conectividad a precios asequibles a 200.000 hogares rurales. Conectividad implica internet de calidad y la combinación de diversas tecnologías, de acuerdo a cada comunidad. En algunos casos será compartida, en otros se podrá instalar un router de potencia para que se conecten bastantes personas simultáneamente y en otros casos se podrá disponer una torre”.

    “Debemos llegar con banda ancha satelital de alta calidad a esas zonas que no son atractivas desde el punto de visto económico, porque siempre es más negocio estar donde hay mucha densidad de clientes. Zonas donde la gente casi no tiene acceso. No pensamos en 5G, aunque llegado el caso, una torre con acceso a 4G podría llegar a reconvertirse a 5G, pero por ahora esa no es la necesidad”, avizoró.

    Otro tema preponderante será potenciar la venta de la capacidad satelital, una inestimable fuente para generar dólares, ya que “el hecho de tomar una tecnología emergente nos permite ir a la par del mundo, solo un poquito detrás de la cresta de la ola, y nos posibilitará competir a nivel internacional. Estamos planeando una buena propuesta de exportación”.
    El desarrollo del nuevo satélite fue anunciado junto al Plan Conectar.

    El desarrollo del nuevo satélite fue anunciado junto al Plan Conectar.
    Una ruta ya surcada: ARSAT-1 y ARSAT-2 se encuentran actualmente operando con un grado de ocupación de más de 85% y 88% respectivamente, y particularmente en el caso de ARSAT-2, exportando servicios de valor agregado a otros países.

    El desarrollo del nuevo satélite fue anunciado junto al Plan Conectar 2020-2023, que requerirá una inversión de $37.900 millones para potenciar la estructura de comunicaciones, y que incluye otras iniciativas lideradas por Arsat, como el avance de la Red Federal de Fibra Óptica, la Televisión Digital Abierta y un centro nacional de datos.

    https://www.ambito.com/informacion-general/arsat/el-nuevo-satelite-llega-recargado-tecnologia-punta-conectar-200000-hogares-n5133592



  •                                                                                               Entrevista a Gabriel Absi, Gerente del Área de Proyectos Espaciales de INVAP
    

    Pocos días después de que INVAP y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina hayan puesto en órbita el segundo satélite de la familia SAOCOM, dialogamos Gabriel Absi, Gerente del Área de Proyectos Espaciales de la empresa tecnológica, sobre éste y todos los demás proyectos satelitales que llevan a cabo.
    Por Santiago Rivas
    Entrevistamos a Gabriel Absi, Gerente del Área de Proyectos Espaciales de INVAP, sobre el logro alcanzado con la puesta en órbita del segundo satélite SAOCOM y también los demás proyectos que la empresa lleva adelante, tanto con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina (CONAE) como junto a otras organizaciones.

    Uno de los puntos fuertes de INVAP es la capacidad para poder realizar toda la cadena completa “desde un papel en blanco, interpretar los requerimientos que tiene un cliente, hacer todo lo que es la ingeniería conceptual, lo que se conoce como ingeniería básica, ingeniería de detalle, las compras de los componentes que se necesitan, la producción, los test funcionales y los test ambientales, transportarlo hasta el sitio de lanzamiento, hacer las operaciones necesarias de lanzamiento y desarrollar los procedimientos de puesta de operaciones que después utiliza el cliente para operar el satélite y darle soporte al cliente durante las operaciones, que generalmente es durante la vida del satélite” explica Absi para describir las capacidades de INVAP en el área de satélites. “Con esto lo que te explico es que estamos en toda la cadena de valor desde el momento que se arranca a ver cuál es la necesidad y los requerimientos que tiene el cliente hasta ponerlo en órbita y hacer los procedimientos de operación para el satélite y el posterior soporte en las operaciones. Por otro lado, tenemos una rama que está más orientada a las aplicaciones y a los productos. Por lo general los satélites de observación a la tierra generan imágenes o generan información. Y con esa información le acercamos una solución a los usuarios. Un caso en particular: estamos bastante enfocados en el agro hoy en día. Dándole soluciones al agro a través de una empresa que tenemos que se llama Frontec. Pero también estamos entrando en otras áreas de negocios como defensa y seguridad”.

    ¿Qué proyectos tienen actualmente?

    Los proyectos que tenemos hoy en día: el SAOCOM, que ya estamos en su etapa final, estamos haciendo el commisioning del satélite, la aceptación en vuelo del satélite.

    Hace un año y medio formamos una empresa nueva con socio de Turquía, que se llama GSATCOM, para hacer el desarrollo y la comercialización de satélites de comunicaciones de nueva generación, globalmente, no solo en Argentina. Y ese desarrollo se está haciendo en Argentina, armamos un equipo de argentinos y turcos. Antes de la pandemia estábamos trabajando todos acá, después con la pandemia los ingenieros turcos se fueron a su país y estamos haciendo el desarrollo de un satélite para entrar en un nicho de mercado que detectamos que es…en las jergas se conocen como SmallGEO, con ciertas características que los convierten en las plataformas que se vienen en el futuro. Están bastante cerca del estado del arte de los que son los satélites de comunicaciones. Por otro lado, estamos desarrollando para la CONAE, un satélite que se llama Sabiamar, a partir de un acuerdo que tiene la CONAE con la Agência Espacial Brasileira (AEB).

    ¿El Sabiamar lo hacen ustedes solos o junto con los brasileños?

    No, en ese acuerdo Argentina hace un satélite, Brasil pone un satélite igual y después compartimos la información. Argentina y Brasil comparten la información que generan los dos satélites, los dos vuelan en la misma orbita, en tándem y la información se comparte. Ya estamos en la etapa en la que terminamos la ingeniería de detalle, estamos haciendo la compra de los componentes y a producir lo que se conoce como modelo de ingeniería y a su vez haciendo las compras de los componentes que vamos a usar en el satélite que vuela.

    Para completar el panorama, como ya salió en varios medios, estamos terminando de especificar junto con la gente de ARSAT lo que sería el tercer satélite de la flota, que es el ARSAT SG-1. Está en paralelo a todo ese trabajo técnico de definir bien el satélite a partir de las necesidades que tiene ARSAT. Se está trabajando en el contrato con ARSAT para ese satélite y la expectativa es firmarlo pronto.

    ¿La idea es que sea dentro de este año?

    Si, la idea es firmarlo de acá a fin de año seguro. Estamos bastante cerca de la firma.

    Por otro lado, hemos participado de un par de licitaciones internacionales, en una de ellas con buenas perspectivas, que todavía seguimos en carrera.

    Con la CONAE a su vez estamos empezando a hablar en las próximas misiones, más allá de que estemos haciendo el SABIAMAR ahora, darle continuidad al SAOCOM, con la misión SAOCOM 2.

    Argentina e Italia firmaron un convenio hace un año y medio para extender el acuerdo que había, para hacer la segunda generación de los satélites, tanto los argentinos que son los SAOCOM como los italianos que son los COSMO-SkyMed.

    ¿Cómo se fue posicionando INVAP en el área satelital?

    INVAP arranca en el área espacial por los años 90. La empresa tenía ciertas competencias y cierto conocimiento, que venían del área nuclear. INVAP hasta ese momento había desarrollado mayormente proyectos nucleares. Y había áreas de la ingeniería que eran bastante compatibles con el área espacial. La CONAE elige INVAP como contratista principal para su primer satélite, que fue el SAC-D. Hizo un acuerdo de cooperación con la NASA, expertos de la NASA nos ayudaron a generar las aptitudes que necesitábamos para poder llevar adelante ese satélite.

    Después hicimos, también con la NASA, el satélite SAC-A, el SAC-C y el SAC-B y ahí fuimos aprendiendo. Sobre los satélites, cada uno de ellos fue incrementando su complejidad.

    Y con todo ese conocimiento, cuando surge la necesidad de ARSAT de hacer los ARSAT 1 y 2, confían en nosotros. Los satélites anteriores también los habíamos hecho solos, no es que la NASA hizo el satélite con nosotros, pero de alguna forma hacía de consultor técnico.

    Los satélites de ARSAT los hicimos sin la consultoría de la NASA. ARSAT contrató a algunos consultores internacionales que eventualmente usamos para hacerles algunas consultas.

    Y si, los satélites ARSAT 1 y 2 fueron los que más prensa tuvieron. Pero, antes de hacer los ARSAT, yo diría que el SAC-D fue una misión muy relevante para la NASA, porque pusieron en manos de argentinos instrumentos que valían 180 millones de dólares. Ya INVAP empezaba a tener un renombre internacional en el mundo chico de los satélites de determinado porte.

    Yo diría que el ARSAT 1 y 2 fue la coronación de demostrar que no solo podíamos hacer satélites de observación de la tierra de orbita baja, sino también de comunicación. Y a partir de ahí fue que pudimos formar la sociedad con la empresa turca. Y de los ARSAT para acá ya empezamos a aparecer en los reportes internacionales del área espacial, como una de las siete u ocho empresas que tienen esta capacidad de arrancar desde un papel en blanco y poder poner en órbita, con algunas características que otras empresas no tienen, que todo el satélite lo hacemos en casa. Tenemos todas las disciplinas dentro de INVAP, cuando la mayor parte de las empresas no tienen todas dentro, sino que subcontratan a otras empresas.

    Claro porque incluso pueden hacer hasta las pruebas en CEATSA

    Claro, nosotros también tenemos CEATSA, es una asociación que formamos entre ARSAT e INVAP, cuando se hicieron los ARSAT y ahí se probaron los ARSAT, el SAC-A y el SAC-B. Así que, dentro de todas las empresas que hacen satélites, que son en el orden de siete u ocho, INVAP tiene todas las disciplinas dentro de la empresa y eso es algo bastante relevante en la industria.

    ¿Hoy como ves posicionada a INVAP a nivel latinoamericano? ¿Es la empresa que lidera el mercado en la región?

    Si, yo diría, no solo INVAP, Argentina tiene relevancia en el mercado latinoamericano. No hay otro país que tenga el desarrollo espacial que tiene la Argentina. Aún Brasil, que es de los países más poderosos de la región. E INVAP se destaca como la única empresa en Latinoamérica. En América tenés empresas que compiten con nosotros en Estados Unidos y Canadá, después el resto de los países están muy lejos de las capacidades que tenemos nosotros.

    ¿Qué podés contar del SAOCOM 1B que se lanzó hace unos días?

    El proyecto nace a partir de un acuerdo de la agencia espacial nuestra con la agencia espacial italiana donde Argentina tenía que poner dos satélites e Italia tenía que poner cuatro, los satélites italianos son COSMO 1 y Skymed y los argentinos SAOCOM. Y la característica que tiene esta constelación es que se diseñó para hacer la gestión de emergencias del planeta. Los seis satélites llevan radares de apertura sintética, los dos satélites que puso Argentina usan la banda L, porque tiene ciertas características que son muy buenas para la actividad agrícola y para el desarrollo socioeconómico del país. Italia elige la banda X, que son de frecuencia más alta, que simplifica un poco el satélite, sobre todo en lo que tiene que ver con su tamaño y su antena, los Skymed pesan la mitad de lo que pesa el SAOCOM. El SAOCOM pesa 3 toneladas y el Skyymed pesa casi una tonelada y media.

    Lo que hace el SAOCOM con el radar es tomar imágenes de la tierra, como si fueran las imágenes de Google Maps pero con características adicionales. Por empezar, en algunos modos de funcionamiento podes hacer fotos en 3D, no solo resolver las dos dimensiones, sino también resolver la altura y hacer mapas topográficos. Y algunos otros tipos de productos, podes medir la altimetría, determinar ciertas características del suelo, como medir la humedad, a partir de que la onda en banda L penetra el suelo, podes ver lo que está debajo del follaje de los bosques, si hubiera autos, casas, caminos, debajo de los árboles, los podrías ver. Podés ver a través de las nubes y esto es muy relevante, porque los satélites convencionales ópticos no pueden, y Argentina en la zona pampeana tiene muchas nubes.

    Esto es por las características del radar ¿no?

    Eso por las características que tiene el radar, y eso te da una ventaja porque para hacer el seguimiento de las cosechas, determinados índices que tienen las plantas, que te permiten mirar el vigor de la planta, necesitás observarlo con una periodicidad menor a una semana. Y lo que pasa cuando usas satélites ópticos es que pasas y hay nubes, no podés ver lo que está debajo y te perdés esa información para hacer el seguimiento de las cosechas, con el SAOCOM eso no pasa. Así que para la actividad agropecuaria no solo es determinar la humedad del suelo, sino también el hecho de que podés observar el crecimiento de las plantas y determinar plagas o lo que la planta tenga.

    Otra gran característica que tiene es que te permite tomar imágenes de día y de noche y eso también es muy relevante para el país. Sobre todo, porque la Argentina tiene una plataforma marítima muy rica, que es muy codiciada y ha sido noticia en todos lados la cantidad de barcos pesqueros de todo el mundo que vienen a pescar a la plataforma nuestra. La Argentina pierde alrededor de 1500 millones de dólares al año, producto de que hasta ahora no ha estado controlando la pesca. Y el SAOCOM, como toma imágenes de día y de noche, permite ver los barcos pesqueros, que por lo general pescan de noche, utilizan luces para atraer a los camarones a las redes y eso con una cámara convencional, como llevan la mayor parte de los satélites, no lo podés ver y con el radar sí y tomar acción al respecto.

    Lo otro que hace poderosa a la constelación es que, los radares de banda L tienen ciertas características buenas y los de banda X tienen otras características, y a partir de ese acuerdo que tiene la Argentina con Italia, como estos seis satélites viajan en línea, uno atrás del otro, prácticamente mirás el mismo punto de la tierra con los dos radares al mismo tiempo. Y eso te permite combinar la información de ambos satélites y obtener productos o imágenes que no podrías obtener con cada uno de ellos de forma individual.

    Por otro lado, la Argentina es el único país que tiene en el espacio un satélite con las prestaciones que tiene el SAOCOM. El único país que tiene otro radar SAR en banda L es Japón, pero de un satélite que no es comercial, no tiene las prestaciones ni las características que tiene el SAOCOM. Y eso posiciona a la Argentina en un lugar geopolíticamente muy importante. Al punto tal que países del primer mundo están queriendo hacer acuerdos con para acceder a esas imágenes. Entre ellos te cito la NASA, Israel, que tecnológicamente está muy desarrollado.

    ¿Qué ventajas tiene que sea un radar de apertura sintética?

    Los radares comunes no hacen imágenes, vos lo que detectas es un blanco. El radar de apertura sintética lo que te permite es hacer una imagen como si fuera una cámara de fotos. Y eso lo hace muy complejo. Los radares que tenés en los aeropuertos para detectar tienen que girar, acá el radar no gira, lo que hace es un barrido electrónico con los haces del radar y eso lo convierte en algo muy complejo tecnológicamente. Tecnología que argentina no tenía, que se desarrolló de la mano del SAOCOM. Y eso genero otros spin off, o como nosotros lo llamamos: derrame.

    Cuando SAOCOM nace e INVAP firma el primer contrato, esa tecnología no se conocía en la Argentina. Nos pusimos a estudiar, tanto CONAE como nosotros, y a partir de haber hecho el SAOCOM adquirimos conocimiento que después nos permitió hacer los radares de defensa que hoy tiene la Argentina y de control de tráfico comercial y meteorológico.

    Si no, la Argentina tendría que haber comprado esos radares afuera y haber gastado divisas. Gracias al conocimiento que desarrollamos con el SAOCOM, INVAP hizo la provisión a un precio competitivo. No solo que gastó menos plata la Argentina en comprar los radares localmente, sino que además ese trabajo quedó acá, no solo en INVAP, sino alrededor de las más de sesenta empresas que trabajan para INVAP. Y, bueno a tal punto que hoy 23 aeropuertos de la Argentina tienen radares nuestros, hay 11 radares meteorológicos a lo largo y ancho de la Argentina y hay tres radares en el Escudo Norte para controlar el tráfico ilegal de aviones.
    Hoy en día también, no solo se está participando en licitaciones internacionales en el área espacial, sino que también para la provisión de radares.

    ¿Y cómo sigue ahora el proyecto SAOCOM?

    El proyecto casi está en su etapa final del contrato, lo que estamos haciendo ahora junto con la CONAE son los ensayos de aceptación del satélite en órbita, y una vez que se terminan esos ensayos, que CONAE acepta el satélite, el contrato queda finalizado, esto va a ocurrir dentro del próximo mes, y a partir de ahí, lo que tenemos es un contrato para darle soporte a las operaciones. La operación del satélite la hace la CONAE desde el centro espacial Teófilo Tabanera en Córdoba. Nosotros tenemos una línea 24/7 con todo un equipo de soporte en caso de que haya consultas, si hay algún problema con el satélite se ponen en contacto con nosotros.
    Estamos empezando a hablar con la CONAE de la segunda generación, de los SAOCOM 2.

    ¿Ya está definido o es solo una idea?

    En principio la idea es que tengan prestaciones parecidas a los que tienen los SAOCOM 1. Pero la tecnología desde que se empezó a hacer el SAOCOM ha evolucionado bastante, entonces, introducir todos esos cambios tecnológicos por la obsolescencia, incluso nacionalizar cosas que en el pasado no se pudieron nacionalizar, porque no estaban disponibles en Argentina.

    En cuanto al ARSAT SG1 ¿Qué cambios traería con respecto al 1 y 2?

    Los cambios más relevantes son tener un equipo de comunicaciones de última generación, es algo bastante nuevo que se llama sistema HTS por las siglas en ingles High-Throughput Screening, que da mayores prestaciones que los equipos convencionales, por tener un mayor ancho de banda. Eso, por un lado, por otro lado incorporaríamos lo que es la propulsión eléctrica y eso es una ventaja bastante grande en lo que hace al peso del satélite y el costo de lanzamiento del satélite, porque los lanzamientos de los satélites están directamente relacionados con el peso. Para que te hagas una idea, más o menos hoy está en el orden de entre 25 y 30 mil dólares el kilo.

    Para ponerlo en forma comparativa, un satélite como el ARSAT 1 o 2 pesa tres toneladas. Teniendo propulsión eléctrica y este sistema de comunicaciones, estaría en el orden de una tonelada y media, la mitad. Y eso serían 40 millones de dólares que te ahorrás en el lanzamiento. Por otro lado, en los ARSAT hubo muchos equipos que se compraron como provisiones externas. Hoy la mayor parte de esos equipos, por lo menos de la parte de la plataforma de servicios del satélite se están desarrollando en la Argentina en estos momentos.
    Lo mismo que con el SAOCOM dos, estamos apuntando a nacionalizar más, que eso genera trabajo nacional. No solo en Invap sino en las empresas que están alrededor de ella.
    Y estas dos características que convierten al satélite en un satélite del estado del arte, lo más cercano a la última generación.

    ¿Qué porcentaje de integración nacional se espera que llegue en este nuevo ARSAT?

    En los ARSAT 1 y 2 estábamos en el orden del 10 por ciento y acá estamos llegando al 25 o 30.

    ¿Se está previendo un espacio para comunicaciones militares?

    En el SG1, siempre podés poner comunicaciones encriptadas. Por lo general defensa utiliza la banda X para hacer sus comunicaciones y el SG1 no va a tener banda X, por lo menos como esta especificado ahora. No sé si hubo charlas entre el Ministerio de Defensa y ARSAT, un viejo anhelo.

    ¿Qué capacidades que sumaría con respecto a los dos que ya están en el espacio?

    Bueno, los Arsat 1 y 2 estaban orientados a las comunicaciones, pero lo que tenía más que ver con televisión broadcast y telefonía. Este satélite está más orientado a la comunicación broadband. O sea, internet o datos, que por eso es la nueva generación de satélites. Como la tecnología ha cambiado mucho, la televisión va por streaming, la radio va por streaming, todo va por datos. Entonces este es un satélite orientado a dar conexión de internet. Es una necesidad de los argentinos que está desatendida. Porque de alguna forma los ARSAT 1 y 2 están usándose en más de un 90 por ciento de su capacidad, así que es necesario agregar otro satélite a la flota para poder cumplir la demanda.

    ¿Y hoy se piensa en un cuarto ARSAT?

    También se está hablando de un SG2, pero todavía estamos con la cabeza puesta, tanto ARSAT como nosotros, en terminar de definir el SG1, queda mucho trabajo, pero ARSAT ya está haciendo algunos trabajos en paralelo. No todavía con nosotros, pero si ellos para el Arsat SG2.

    ¿En la región hay otros países que estén demandando servicios del ARSAT?

    Si, para empezar, parte de las comunicaciones del Departamento de Defensa de Estados Unidos pasan por el ARSAT 2. Eso tiene que ver con la buena performance que tiene la banda C del ARSAT en Norteamérica y eso lo han contratado. Y además da servicio de comunicaciones en algunos países de la región.

    En defensa y seguridad, en la parte satelital ¿qué está ofreciendo INVAP?

    Las dos cosas que más piden en el mundo son los satélites ópticos de alta resolución, con cámaras de 50 y 60 centímetros, lo que se llama satélites submétricos, en múltiples bandas. Nosotros iniciamos hace algún tiempo el desarrollo de cámaras de alta resolución, una cámara con un telescopio bastante sofisticado. Y otra cosa que pide el mercado internacional son radares de apertura sintética de banda X, que es lo que tiene aplicaciones militares. En ese sentido nosotros estamos haciendo un desarrollo de radares de apertura sintética en banda X para volar en aviones que pueden ser utilizados. Ya desde su concepción en el diseño lo tenemos pensado para que pueda ser usado no solo en aviones sino también en satélites.

    La idea entonces es que INVAP pueda ofrecer satélites tanto con cámaras ópticas submétricas como también con radares de banda X.

    Si, esas cosas las tenemos en el portfolio de productos que ofrecemos cuando salimos al mundo y está armado de lo que vemos que es la demanda, versus la capacidad que nosotros tenemos. Y te diría que en el área militar y de defensa básicamente se centran en esos dos.

    ¿Cómo ves la demanda de productos de INVAP a nivel internacional?

    En lo que es el área espacial hay un mercado. El área espacial viene de un parate medio grande desde el año 2018. Lo que estamos viendo y los pronósticos que hay es que esa actividad está empezando a crecer de nuevo y estamos participando de un par de licitaciones. Así que para nosotros es muy bueno, algún mercado que podamos capturar con esta nueva empresa GSATCOM, el escenario es prometedor. Pero hay que empezar a transitar ese camino que nunca es fácil. Exportar desde Argentina no es fácil, porque nos ha pasado hacia fines del año pasado que no nos podíamos presentar para una licitación porque no podíamos conseguir las garantías bancarias, los clientes te piden financiación. Es muy difícil ofrecer financiación desde Argentina cuando competís con empresas que ofrecen tasa subsidiada o negativa.

    ¿Cuáles ves que son los desafíos más grandes que tienen para seguir creciendo en el mercado satelital?

    No tienen que ver con lo tecnológico sino con el volumen de trabajo. A medida que haya volumen de trabajo vamos a necesitar crecer en personal y capacitar más gente, así que el principal desafío diría que pasa por ese lado. En la situación de pandemia es muy difícil, si uno tuviera que crecer, traer gente a Bariloche, donde está la sede central de INVAP. Ese sería el primer desafío grande, que ya lo estamos haciendo, a partir de esta nueva realidad en la que nos sumerge la pandemia, tratando de hacer home office, que los ingenieros trabajen, ya sea desde Córdoba, Buenos Aires o alguna localidad.

    ¿Hay oferta de personal calificado en la Argentina?

    En líneas generales no hemos tenido problema, no hemos incorporado muchos, pero hemos incorporado una decena de personas y la verdad que no nos ha sido muy difícil.

    ¿Cómo ves el desarrollo hacia el futuro? Tanto nacional como internacional

    Yo lo veo prometedor, ese estudio de mercado que hicimos afuera plantea un escenario interesante para nosotros y el nacional también. La CONAE este año presentó su plan espacial nacional a once años y no solo están los SAOCOM 2, sino que están los satélites de arquitectura segmentada SAR y los satélites meteorológicos regionales, o sea, el escenario que se presenta es prometedor.

    El plan lo tiene que aprobar el poder ejecutivo. Está en revisión en estos momentos. El plan nacional anterior se venció en el 2015, así que desde 2015 hasta ahora estamos sin plan espacial. Desde 1994 hasta el 2015 hubo un plan espacial y en el gobierno anterior se presentó un plan que no se aprobó. Ahora está en revisión, la idea es que se apruebe bajo este gobierno.

    ¿En la región hay algún tipo de cooperación más allá de SABIAMAR?

    Cooperación a nivel agencia hay, por ejemplo, la Argentina con Perú, que tiene un satélite muy bueno, submétrico militar y a partir de un acuerdo que hay, Perú recibe las imágenes del SAOCOM y Argentina recibe las imágenes submétricas del PeruSat-1, que es un satélite muy interesante. Después, hay otras cooperaciones como Argentina y Brasil, Paraguay, hay algunas cosas con Chile, con México, Colombia…

    O sea, más bien a nivel interagencial entre la CONAE con las agencias de esos países, no a nivel de ustedes como empresa.

    No, nosotros a nivel de empresa tenemos acuerdos con agencias y con otras empresas. En Chile, Perú, Paraguay, Colombia y Brasil. Tenemos contacto y tenemos charlas, en concreto no tenemos nada hoy, pero sí hemos mantenido contacto con gobiernos, ministerios o empresas de esos países.
    https://www.pucara.org/post/entrevista-a-gabriel-absi-gerente-del-área-de-proyectos-espaciales-de-invap?fbclid=IwAR3L5zZkWhQ9vi46BYzPnZp3QKcaRzzpGv6YBXMpPSjk2IZp_6ECiblkcYs



  • Sencillamente, EXCELENTE.

    Un ejemplo más de lo que puede realizar Argentina cuando decide crecer desde adentro. Con todas las limitaciones a nivel macro económico que tiene nuestro país (imposibilidad de financiamiento bancario a tasas internacionales para ofrecer, dólar fluctuante para operaciones de importación, inflación interna y enorme burocracia administrativa para cualquier gestión interna entre muchas otras deficiencias) lo que ha logrado INVAP es realmente extraordinario.

    Saludos.



  • Abandono de Arsat III perjudicó a Estado en u$s38 millones y sumó deudas
    ECONOMÍA
    28 Septiembre 2020 - 00:00
    Decisión del Gobierno de Macri de abandonar satélite debilitó a empresa y multiplicó gastos por incumplimientos que, entre 2016 y 2019, sumaron compromisos que dejaron vencer por otros $1.400 M. Balances nunca tratados en asamblea y se tercerizaron servicios a compañías alegando urgencias sin sustento. Provincias perdieron conectividad prevista por ley. Oficina anticorrupción analiza delitos.

    Por Estefania Pozzo y Sofía Caram
    Un escándalo de magnitud toca las puertas de los funcionarios que estuvieron al frente de Arsat durante el Gobierno de Mauricio Macri. Perjuicios multimillonarios para la empresa estatal a raíz de la suspensión de la construcción del tercer satélite argentino; contrataciones directas; beneficios a empresas allegadas; provincias que quedaron sin conectividad y balances poco claros forman parte del amplio menú de irregularidades que relevó Ámbito.

    Negociaciones incompatibles y fraude al Estado están entre los posibles delitos cometidos por la gestión que culminó en diciembre 2019. Bajo la excusa de la búsqueda de financiamiento externo y con el objetivo de un recorte en la inversión estatal, el expresidente de ARSAT durante el Gobierno de Macri, Rodrigo de Loredo -yerno del exministro de Telecomunicaciones, Oscar Aguad- justificó en marzo de 2016 la interrupción de la construcción del ARSAT III, que el kirchnerismo había proyectado para lanzar al espacio en 2019. Sin embargo, la lluvia de inversiones para el plan satelital nunca llegó y, según un relevamiento de las nuevas autoridades, causó un perjuicio para la firma estatal de u$s38 millones.

    El Gobierno incluyó quince nuevas actividades en el ATP de septiembre.
    Informate más
    El Gobierno declara 15 nuevos sectores como críticos y los incluye en el ATP: conocé cuáles son
    Tras la interrupción del proyecto en forma unilateral, ARSAT quedó con la obligación de enfrentar pagos de contratos pendientes en dólares y en euros. Uno de ellos es con la empresa Airanespace, a la que se le deben facturas por un total de u$s20.300.000. Otra de las deudas es con Ariane Group (ex Airbus) por €696.350. También se registra una mora con la firma Thales Alenia Space, por €308.057,38 más los intereses. A todo eso hay que sumar 14 millones de euros que el Estado argentino deberá destinar en total para conservar la posición orbital (POG 81°O), algo que no se debería costear aparte “si el proyecto no se hubiese interrumpido”, dice el documento oficial al que accedió Ámbito.

    Deudas
    Entre 2016 y 2019 no sólo se discontinuó el desarrollo planificado del plan satelital argentino, sino que las deudas en ARSAT se incrementaron y los balances no fueron tratados nunca en Asamblea General, como estipula la normativa. La evaluación debe hacerse cada cuatro meses, luego del cierre de cada ejercicio. Según estimó la nueva administración, distintos clientes del sector público nacional le deben a ARSAT más de $1.400 millones, de los cuales $1.300 difícilmente puedan recuperarse, ya que los cobros están vencidos.

    Provincias sin conectividad
    En noviembre de 2015 se sancionó la ley 27.208, que declaró el desarrollo de la industria satelital como parte de una política de Estado. La normativa aprobada por el Congreso instruyó al Poder Ejecutivo a través de ARSAT a ejecutar el Plan Satelital Geoestacionario Argentino 2015-2035, que incluía la construcción del ARSAT III. Las consecuencias del incumplimiento del proyecto por parte de las autoridades macristas no fueron sólo económicas. Ocurre que los ARSAT I y II no son suficientes para la cobertura de todo el territorio nacional. Con el tercer satélite que nunca se puso en órbita son muchas las provincias a las que hoy no se les puede brindar servicios de banda ancha satelital eficientes, lo que mantiene la brecha digital en las zonas del país sin cobertura terrestre.

    Pero, además, la suspensión del ARSAT III impidió a la empresa de capitales estatales posicionarse de lleno en el mercado de servicios satelitales, donde no había competencia alguna. La falta de impulso al plan establecido por ley condicionó el crecimiento de la compañía y obligó a la contratación de terceros. Hecho que, además, no solucionó la falta de cobertura en algunas regiones.

    Contratos bajo sospecha y fuga de cerebros
    En ARSAT ocurrió lo mismo que en otras reparticiones y empresas del Estado durante el Gobierno de Cambiemos: mientras se recortaban recursos con el argumento de la austeridad, bajo el mando de Loredo se pagaron cuantiosos honorarios a los cargos directivos y se realizaron contrataciones directas que hoy quedaron bajo sospecha. Un total de veinte de ellas fueron dadas de baja por la nueva gestión. Se trata de servicios de consultoría; mantenimiento y desarrollo de aplicaciones; “servicios de back office”; “asistencia en gestión de proyectos”; desarrollo de “software de Gestión Documental” y de “inteligencia artificial”.

    Según una auditoría interna de ARSAT a la que accedió Ámbito, una firma en particular fue adjudicataria directa una y otra vez. Se trata de Consensus Argentina S.A. a la que se le otorgaron cuatro órdenes de compra en siete meses, por más de 38 millones de pesos. El reporte de las nuevas autoridades habla de “contrataciones directas por urgencias injustificadas” y “hasta la contratación de una empresa para cobranza del servicio de internet satelital domiciliario, que es bonificado para los usuarios”.

    Como se ve, la administración macrista en ARSAT dejó un tendal de irregularidades y consecuencias. Entre ellas, además, la fuga del recurso humano que, ante la discontinuidad del proyecto, dejó la firma para emigrar al sector privado en el exterior.

    Lo mismo sucedió en el Invap, encargado del diseño y el desarrollo de los satélites que dejaron de construirse. Todas estas irregularidades fueron asentadas por la nueva gestión en una presentación ante la Oficina Anticorrupción, que está analizando la documentación presentada por las nuevas autoridades.
    Fuente: Ámbito Financiero (28\09\2020)



  • Que desastre de gestión...
    Mas que gestionar y sanear empresas, fue simplemente poner a cargo interventores en todas las empresas con el solo fin de achicarlas, quitarles los trabajos, echar sus empleados y de cerrarlas y acabar con todas ellas...Si hubieran seguido un periodo mas de gobierno (hasta 2024) Conae, Telam, FAdeA, Tandanor, ARS, Aerolíneas, Invap hubieran desaparecido inexorablemente...De esa manera los lobbys extranjeros a sus anchas y sin competencia alguna... Todo, desde una simple arandela o un tornillo hasta cualquier artefacto a comprarlo al extranjero... (asi nos hacemos "independientes"....)



  • @Teodofredo A modo de referencia cuento la experiencia de Télam, voy a hacer un resumen histórico para que se entiendan algunas de las mentiras impuestas por el gobierno anterior:

    Cómo ya saben Télam nació en Abril de 1945 cuando el gobierno argentino decidió que las noticias sobre la argentina que se publicaban en los diarios de todo el mundo no viniesen sólo de los correponsales en Buenos Aires de las estadounidenses AP y UPI, o la británica Reuters.

    La redacción, que al principio era de cables sobre economía y política luego se fue diversificando a espectáculos, cultura, deportes, policiales, sociedad, ciencia, etc.

    Luego se sumó el servicio de fotografía.

    Más tarde se centralizó en Télam la administración del contralor y pago de la publicidad oficial (quizá su faceta menos conocida pero que requiere mucho trabajo administrativo calificado).

    Así llegamos a finales del gobierno de Menem con más o menos 500 trabajadores...

    Cuando asume De La Rúa nombra de presidente en Télam a un tal Rodolfo Pousá (retengan el nombre) que empieza una feroz campaña de retiros voluntarios compulsivos bajo el pretexto del cierre de la agencia. Incluso en el Boletín Oficial se publica el decreto de cierre de Télam, pero la lucha de los trabajadores logra que el Congreso lo impida. Aún así logran desprenderse de más de la mitad del personal.

    Viene el helicóptero, la crisis de 2002, y para 2003, cuando se empieza a calmar el despelote y el nuevo gobierno tiene que empezar a ver que quedó entre las ruinas, y ahí estaba una agencia de noticias con apenas la mitad del personal y una situación legal confusa.

    Mientras la CNN muestra en tiempo real como EEUU invade Irak bajo el pretexto de las armas químicas (que en ese momento según CNN era muy cierto), el gobierno decide que Télam tiene que entrar al siglo XXI.

    Entonces, primero hubo que recomponer la planta de personal, después armar un área para construir y administrar el portal web de Télam, después un área de audiovisuales que proveyera de contenido a los canales del interior, después un área de radio, después los traductores para lanzar los servicios en inglés y portugués, después el área de infografías, después se decidió digitalizar los 75 años de periodismo de Télam que estaban en papel para que estén a disposición de investigadores en formato digital...

    En fin... en 2003 Télam tenía menos de 400 trabajadores, y a finales de 2015 algo más de 900...

    Acá es importante entender el volumen de información que produce y procesa Telam... son más de 300 despachos diarios solo en el formato de texto para abonados... Y si el domingo hay 10 partidos hay que estar con un cronista y un fotógrafo en cada uno, y hay un equipo que se ocupa de la casa rosada, y otro del congreso, etc, etc...

    Porque además también es una manera de que los medios de las provincias puedan competir con los diarios de tirada nacional... cómo hace un diario de Córdoba o Santa Fe para tener la foto del gol de domingo en la tapa? o para contar lo que pasa en el congreso o en la casa rosada? si no estuviese Télam tiene que copiar y pegar de los diarios nacionales, y para eso los lectores compran directamente los diarios nacionales.

    Bueno, la cosa es que en 2015 gana Macri y pone de secretario de medios a Lombardi (que fue funcionario de De La Rúa) y nombran presidente de Télam... Si! adivinaron! a Rodolfo Pousá...

    Pousá que había dejado una agencia minimizada a gacetillas ministeriales y con 250 sobrevivientes de repente se encontró con la agencia de más importante de América Latina y que administraba el que hasta ese momento era el cuarto prtal de noticias más consultado de Argentina detrás de Clarin, Infobae y La Nación (y hubo veces que les pegamos unos sustos que no podían entender, je).

    Pousá lo primero que dijo es "como puede haber casi mil personas acá? si andaba con 250! llenaron esto de ñoquis!" y arrancó:

    -Para que queremos servicio en inglés si no vamos a competir con las estadounidenses y la BBC.
    -Para que queremos portugués si ahora todos se manejan con el traductor de google.
    -Para que queremos digitalizar el archivo si ahora está todo en internet.
    -Para que queremos ser contralor de la pauta oficial, mejor que se maneje todo en jefatura de gabinete (Y Marcos Peña con una mano emitía la orden de publicidad y con la otra la pagaba sin registros públicos).
    -Para que mandamos periodistas a tantos lugares si las notas se pueden hacer por teléfono...
    -Para que queremos tanto servicio para los canales is pueden bajar de Youtube.
    -El servicio de Radio lo cerró sin poner justificaciones.

    En fin... empezó a dejar trabajadores sin funciones hasta que a mediados de 2018 por fin vio que había mucha sin tareas y en pleno mundial (el día que le ganamos a nigeria) nos mandó telegramas de despido a 357 de nosotros (yo fui uno).

    Nosotros lo sospechábamos porque unos días antes habían desaparecido todos los jefes, no atendían ni los teléfonos.
    De hecho no volvieron nunca más a la agencia, y desde la clandestinidad le mandaban mails a los no despedidos pidiéndoles que trabajen.

    Arrancó un paro reclamando diálogo que empezó ese 22 de junio y terminó más de cuatro meses después cuando la justicia nos dió la razón.

    En el medio, Pousá y su gente armaron una redacción paralela en el predio de tecnópolis desde donde emitían un servicio muy malo y muy poco.

    En Enero de 2020 asumieron las nuevas autoridades de la agencia y se encontraron con la necesidad de volver a reconstruir todas las capacidades diezmadas y resolver las reincorporaciones definitivas de aquellos que hoy sostenemos nuestro trabajo por un fallo judicial... y a los dos meses de gestión... pandemia (si, Télam está como el resto del país, je).

    Además, los trabajadores de Télam venimos de dos años consecutivos sin paritaria con lo cuál imaginense como están de atrasados nuestros sueldos.

    Capitulo aparte es todas las trapisondas, aprietes y operaciones judiciales del gobierno de Macri para que los jueces laborales fallen contra los 357 y nos dejen en la calle. La próxima vez que escuchen un macrista defendiendo la independencia judicial les cuento una historia que no me van a poder creer.

    Sólo un dato para que entiendan el valor estratégico de Télam para el Estado Argentino... no sólo los diarios de las provincias, hay centenares de medios importantes de todo el mundo que usan el servicio de Télam para contar la realidad no sólo de Argentina, sino también muchas veces regional... adivinen durante los meses que Télam estuvo de paro de donde sacaban esos medios las noticias sobre Argentina?

    De agencias extrajeras con corresponales en Buenos Aires (AP, ANSA, EFE, DPA, FP o Xinhua)... o sino directamente de medios como Clarin, La Nación o Infobae.

    Y yo tengo el orgullo de decir que con todos mis compañeros, a los que nos llegó el telegrama de despido y a los que no, todo entendimos que no (solo) estábamos defendiendo el sustento de 357 familias, sino una herramienta primordial del estado argentino para la soberanía comunicacional.


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