Tecnología e industria Nacional



  • La UNLP proyecta crear una mega impresora 3D para construir viviendas sociales

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    La Facultad de Ingeniería trabajará en el diseño y será fabricada por primera vez en el país por el Astillero Rio Santiago

    La Universidad Nacional de La Plata junto al Astillero Rio Santiago, desarrollará la primera impresora 3D de fabricación nacional para la construcción de casas a base de mortero, una mezcla de características cementicias que incluye componentes adicionales para garantizar un fraguado ultra rápido y resistente. Esta innovación tecnológica permitirá fabricar viviendas sociales de manera rápida, económica y con materiales reciclables.

    La iniciativa resulta de especial interés como solución a la problemática habitacional que existe en la Argentina desde hace décadas. Según datos oficiales, una de cada tres familias tiene problemas de vivienda. Son alrededor de cuatro millones de núcleos familiares, de los cuales más de una tercera parte requiere de la construcción de una vivienda. En tanto, el resto de los hogares padece condiciones de precariedad, falta de servicios básicos, o se desarrolla en condiciones de hacinamiento.

    El vicepresidente institucional de la Universidad Nacional de La Plata, Marcos Actis y el decano de la facultad de Ingeniería, Horacio Frene, junto al presidente del Astillero Rio Santiago, Ariel Basteiro, firmaron un convenio específico en las instalaciones de la planta naval, ubicada en la localidad de Ensenada, para el diseño y prototipeado de una impresora 3D para la construcción de casas a base de mortero.

    Actis destacó la importancia de trabajar en conjunto con el Astillero Rio Santiago y señaló que “gracias al impulso de la actual gestión podemos concretar este trabajo que realizaremos entre la Universidad y el Astillero, en proyectos de interés social y también en otros proyectos que puedan servir a la industria naviera.”.

    Por su parte Basteiro aseguró que “este acuerdo nos permite crear un prototipeado de esta máquina, para seguir innovando en tecnología y brindar soluciones habitacionales, de forma ágil, en un país que tiene una deuda fuerte en cuestiones de hábitat.”

    A su vez el decano de la facultad de Ingeniería, Horacio Frene, se refirió a los diferentes alcances del proyecto: “es importante generar una herramienta para dar respuesta habitacional a un sector de la sociedad relegada, pero también será de gran utilidad y aplicable a la industria y a las obras civiles, como apoyo en espacios para oficinas técnicas, baños y otras dependencias. Además –agregó- hay esta tecnología tiene un enorme potencial ya que puede adaptarse y dar respuesta en distintos suelos del país, desde Misiones hasta Santa Cruz. “

    Una mega impresora 3D

    A diferencia de las impresoras 3D convencionales, que en promedio tienen una dimensión de 50 por 50 centímetros, la tecnología que planea diseñar la UNLP es enormemente más grande. Se trata de una verdadera mega impresora ideal para construir barrios sociales de manera rápida y económica.

    Pablo Ringegni, director del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA-UNLP), que llevará adelante el proyecto, detalló que “el prototipeado parte de un pórtico de 10 metros de ancho montado sobre unos rieles que se ensamblan hasta lograr el largo del recorrido necesario para cada construcción”. Así, por ejemplo, si se ensamblan 5 metros de rieles, se podrá construir una vivienda de 10 por 5 metros.

    “Sobre el pórtico se monta un puente que une ambas columnas, con un carro que debe desplazarse hacia ambos lados. A su vez, todo el puente debe poder ascender y descender”, explicó Ringegni. El ingeniero aseguró además que “se podrían hacer de 40 metros y lograr varias casas sociales velozmente ya que la máquina, más allá de necesitar que se la supervise, funciona de manera autónoma. Todos los movimientos pueden ser diseñados con mecanismos comandados por una unidad digital de control programable, garantizando la practicidad y funcionalidad de la máquina”.

    Sobre el carro va montado el cabezal donde se ubican las “boquillas o dosificadores de mortero”, que irán vertiendo la mezcla cementicia con la consistencia adecuada para evitar desmoronamientos y aplastamientos del material durante el proceso de fabricación de la casa. A medida que el cabezal pasa una y otra vez, va vertiendo el material en capas formando las paredes que estructuran la casa.

    Según adelantaron los ingenieros de la UNLP, para definir el mortero a utilizar se evaluarán previamente diferentes mezclas hasta dar con la que mejor se adapte a las necesidades constructivas y que sea compatible con el método a utilizar.

    La impresora de casas cuenta además con una tolva de almacenamiento dotada con una bomba de mortero que enviará la mezcla por medio de un conducto telescópico a un depósito situado en el puente de la impresora. Desde allí se alimenta a un motor extrusor dimensionado para este fin, donde se incorpora a la mezcla el acelerador de fraguante. Todo ello se conecta a los cabezales o boquillas que vierten el material para la construcción (infoplatense.com.ar).



  • Realmente esto seria un golazo de arco a arco, solo espero que el proyecto lo cree, lo desarrolle y lo ejecute el gobierno nacional y no que se termine privatizando......



  • *Esta nota marca dos cosas que he marcado hace tiempo:

    • FAdeA es un polo que fomenta la industria pyme aeronáutica nacional
    • Es necesario que FAdeA realice proyectos binacionales (se logra transferencia de tecnología, know-how de avanzada y proyectos con proyección de mercado).*

    Entrevista a los creadores de la firma argentina LA Aero Composites

    Entrevista de la Agensia TSS (Por Matías Alonso) - UNSAM

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    Dos ingenieros con pasado en la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) crearon LA Aero Composites, una empresa fabricante de partes con materiales compuestos para aviación y automovilismo. La firma, que también realiza actividades de capacitación en el área, trabaja en diversos proyectos para la industria aeronáutica y podría ser proveedora de la fábrica en la que se formaron.

    La nueva dirección de FAdeA ha manifestado su intención de que puedan ser proveedores externos para el avión IA100 Malvina que se construirá el próximo año. Orome y Medina hablaron con TSS sobre cómo se fueron dando los cambios en FAdeA que desembocaron en su salida y la creación de esta compañía, y sobre sus proyectos actuales.

    ¿Como fueron sus inicios en FAdeA?

    Medina: Yo entré en el año 2011, ya que la fábrica tenía un programa para incorporar nuevos ingenieros porque la planta era muy chica para los proyectos que se venían. Era un momento de recambio y ahí me tomaron para la parte de producto, adonde se hacen todos los diseños. Habrán tomado unos 25 ingenieros, en todas las áreas, en diseño, en cálculo de estructuras, en sistemas eléctricos y mecánicos. Se reforzaron todas las áreas. Ahí estuvimos un año en que nos entrenaron los compañeros que ya tenían más de 40 o 50 años en el diseño de aviones. Había gente que había trabajado en el rastrojero. Con Walter hicimos todo el proyecto de Embraer, yo estuve en el área de Calidad, trabajamos en certificaciones.

    Orome: Para nosotros eso fue un punto de quiebre positivo. Facundo terminó siendo coordinador de Ingeniería de Calidad y yo quedé como coordinador de Ingeniería de procesos. En ese momento trajeron a un brasileño que armó la estructura y nos enseñó a trabajar con la cultura Embraer, nos enseñó a hacernos grandes, tanto en la parte técnica como en gestión y comercial. Tuvimos que aprender desde cero cómo seleccionar las herramientas para material compuesto, cómo calificar los equipamientos para trabajar con estos materiales y cómo calificar una planta y las normativas.

    Medina: En ese momento FAdeA hizo una gran inversión en capital humano, nos sentimos privilegiados porque diez años antes vos podías estar ahí y no pasaba nada, y en ese momento especifico se invirtió mucho y nos tocó a nosotros, con lo que aprendimos mucho.

    ¿En qué consistían las partes que Embraer encargó a FAdeA?

    Orome: Para Brasil y para el resto de los países que estaban participando en la fabricación había un desafío muy grande que eran los spoilers de los KC-390. El único fabricante que hacía algo similar era Boeing y Embraer se largó con este desafío de hacer los spoilers de fibra de carbono y cónicos, algo que llevó seis meses de desarrollo y tuvimos a todos los brasileños de Ingeniería de Calidad, de Proceso y de Producto, que vinieron a ver cómo se hacía ese desarrollo porque era un hito muy importante para Brasil y un desafío en la fabricación de estas piezas en particular.

    Medina: Era un gran desafío que la fábrica pudo capitalizar para todos sus procesos. Con ese aprendizaje se mejoraron los procesos del Pampa porque los ingenieros que trabajaron en el KC después pasaron al Pampa. En la parte de remachado también se aprendió mucho. El desarrollo humano fue un punto clave y la fábrica lo tomó para ese lado, se contrató a gente que realmente sabía lo que hacía.

    ¿Cómo fueron las capacitaciones con Embraer?

    Orome: Tuvimos el privilegio de que FAdeA nos envió a Brasil a capacitarnos. En mi caso, me tocó durante un mes y medio para ver todo lo que es el universo de los procesos de materiales compuestos y complementar con todo el herramental necesario para estos materiales. A Facundo también le tocó ir a Brasil para la calificación del Laboratorio de Materiales Compuestos. Vimos muy de cerca y nos formamos en la cultura de Embraer, para desde ahí empezar a contagiarla y transmitirla en FAdeA. Nosotros trabajábamos en materiales compuestos pero habrán viajado otras 20 o 30 personas que aprendieron un montón para mejorar la fábrica.

    ¿Qué pasó después?

    Medina: Después vino el IA-100, que lo empezamos en 2015 y fue un proyecto mucho más acotado, más rápido, con un año de desarrollo y fabricación. Se hizo, se voló el primero y hasta ahí llegamos nosotros, pero ya sentíamos que habíamos cumplido todas nuestra metas. Todo lo que aprendimos nos dio mucha inquietud para seguir haciendo cosas nuevas. En mi caso, me retiré a la actividad privada y a dar clases.

    Orome: En mi caso, finalizó el ciclo y, al ser muy inquietos, también se nos cruzaba por la cabeza con Facundo la idea de armar algo, de hacer un emprendimiento, algo desde donde poder trasmitir todos estos conocimientos, para que no se terminaran diluyendo. Dentro de FAdeA, si bien es cierto que estábamos trabajando con los últimos coletazos de los proyectos, también estábamos pensando en retirarnos para cosas nuevas y capitalizar todo lo que habíamos aprendido. En principio hubo otro ingeniero más, Julio Dentice, que se fue con nosotros. Éramos tres, pero después él se terminó yendo a Perú a trabajar en el sector aeronáutico.

    Medina: En el año 2018 alquilamos nuestros primer local y empezamos a trabajar con aviación experimental. Hicimos los capot de algunos aviones, los carenados de rueda, piezas simples que nos iban pidiendo. Para 2019 incluimos capacitaciones en materiales compuestos. Tuvimos la sorpresa de que vino gente no solo de la Argentina, sino también de Uruguay, Chile, Venezuela, Perú y hasta de México. Vemos que lo que damos es valioso y la gente de la región lo valora y eso nos dio mucho apoyo para seguir. Nos abrió la cabeza de forma distinta.

    ¿Qué están haciendo con Aerosun en el avión Waman?

    En 2019 empezamos a hablar con la gente de Aerosun, un avioncito que están haciendo en Sunchales en Santa Fe. El jefe de ingenieros es Gabriel Mosso, que también trabajó en FAdeA con el KC y con el IA100, y ha diseñado un avión que tiene una tecnología en la fabricación que no existe en el país, es increíble. Es uno de los mejores ingenieros aeronáuticos que tiene el país: eél los diseña, los arma y los vuela, es un fuera de serie. El diseño es muy bueno, muy estilizado, todo con chapas que cortan en una máquina y después se ensamblan con remache. Se animó a incorporar mucho material compuesto por su experiencia en la fábrica, por la relación que tenemos como colegas, como amigos, y nos mandó una gran cantidad de trabajo que hemos hecho, como parte de la cabina, la puntera de ala, el carenado ala-fuselaje, parte del interior de la cabina, los asientos y el panel de instrumentos.

    Orome: También fuimos a una incubadora de empresas para desarrollarnos, para aprender otras cuestiones que escapaban de la parte técnica. Nos incubó la Fundación Iniciativa, de Rosario, que nos mostró el camino y apostó por nosotros. Nos impulsó, sabían que lo que hacemos es muy difícil pero en todo momento nos alentaron y nos ayudaron para que nuestro emprendimiento funcione y así conseguimos un fondo semilla de esta incubadora. Esa fue otra etapa que marcó mucho el camino.
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    ¿Piensan que FAdeA debería haberles ofrecido un incentivo para que no renunciaran?

    Medina: FAdeA podría habernos ofrecido algo para que no nos fuéramos, pero igual creo que no es malo que nos hayamos ido. Embraer hace eso. Los técnicos más capacitados salen y hacen su propia empresa. Creo que es bueno para el desarrollo aeronáutico. Nosotros lo vemos como que extendimos el ámbito y ahora podríamos ser proveedores. Si hay algo en lo que podamos ayudar a la fábrica, lo haremos.

    ¿Serán proveedores del IA-100 Malvina?

    Medina: Podemos ser proveedores pero realmente no hemos tenido un contacto formal ni que nos pregunten si podemos hacer tal o cual cosa. Nosotros estaremos encantados de hacerlo. No tenemos nada pero sí escuchamos algo, supongo que se va a dar.
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    ¿Están con otros productos fuera de lo aeronáutico?

    Orome: Ahora estamos viendo de traer unos carenados que usan en la categoría de carrera de FIAT 600. También quedó el tema del proyecto con el que ganamos el fondo semilla, que fue hacer un kayak de fibra de carbono que pesa 22 kilos, se desarma y se hace mochila. Ese producto lo vimos en Alemania y creemos que es posible hacerlo acá. Todavía no hicimos la matricería pero en algún momento lo haremos porque estamos convencidos de que ese producto es muy bueno y no esta acá en la Argentina.

    ¿Qué es el proyecto Indio?

    Medina: Es el último que presentamos, es un avión pequeño con materiales compuestos. Nosotros le pusimos Indio X01 Tigre, que es una avión de recreación muy similar al IA100, de ala baja, con un diseño innovador. Hemos presentado el proyecto en el Ministerio de Producción, está en evaluación y espera la resolución. Si nos dan el crédito lo vamos a construir el año que viene. Este año ya empezamos a construir algunas partes, como el estabilizador, y nuestra idea es hacerlo independientemente de si tenemos un crédito. También tenemos un par de inversores, gente que quiere invertir para que lo fabriquemos. Hay una persona que quiere ir desde Córdoba hasta la feria internacional Oshkosh, en Estados Unidos. Para nosotros sería un sueño que un producto nuestro llegue hasta Estados Unidos y a una feria tan reconocida.

    Orome: Para hacer este avión nos inspiramos en el Panthera, que es un avión muy moderno de Pipistrel, una compañía eslovaca. Es un diseño futurista muy similar al nuestro. A diferencia de Europa, en América Latina no hay un avión con este tipo de diseño, hecho íntegramente con materiales compuestos. Este avión lo estamos pensando en conjunto con las capacitaciones. Las personas que vengan a las capacitaciones nuestras van a ir haciendo parte de este proyecto con nuestra supervisión. No hay nada mejor que hacer algo genuino y que va a volar.



  • Los que tienen Instagram pueden seguir los trabajos en @la_aero_composites_sas



  • El INTI crea una herramienta clave para la Industria 4.0
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    Cualquier usuario o empresa podrá acceder de forma gratuita a la “hora INTI” generada por el conjunto de relojes atómicos del Instituto. Esto permitirá no sólo ajustar el horario de las computadoras sino también sincronizar equipos industriales a través de un servidor de tiempo —ntp.inti.gob.ar—, sin generar variaciones en casos que se produzcan retrasos en las comunicaciones.

    En los inicios de la agricultura, bastaba con conocer el día del calendario para decidir sobre la siembra. Con el correr del tiempo, la sociedad y la industria comenzaron a requerir coordinar tiempos en forma cada vez más exacta: desde las redes de ferrocarriles que llevaron a ajustar los relojes con una exactitud de minutos, hasta los mercados de valores que demandan estampas de tiempo con exactitudes mejores al milisegundo o experimentos científicos que utilizan niveles de sincronía del orden del nanosegundo.

    El término “Industria 4.0” hace referencia a una nueva revolución industrial, donde las comunicaciones, la internet de las cosas, la inteligencia artificial, la robótica colaborativa, entre otras tecnologías, están produciendo un cambio radical en las formas de producción. Para este tipo de escenarios una sincronización horaria distribuida y confiable entre los distintos procesos autónomos, juega un papel decisivo.

    “El desarrollo que alcanzamos desde el INTI facilitará la adopción de estas tecnologías por parte de la industria y es vital en el camino hacia la cuarta revolución industrial”, Karina Bastida, coordinadora del Departamento de Óptica y Dimensional del INTI

    La "hora INTI"

    Se genera en base a la operación de un conjunto de relojes atómicos mantenidos en el Laboratorio de Tiempo y Frecuencia del área de Física y Metrología del INTI. Al ser el Instituto Nacional de Metrología, sus relojes atómicos son comparados en forma permanente con el resto de los relojes que a nivel mundial contribuyen a la realización del Tiempo Universal Coordinado (UTC). Los resultados de estas comparaciones se publican mensualmente en el reporte elaborado por el Buró Internacional de Pesas y Medidas (BIPM), denominado Circular-T. De esta forma se asegura la exactitud de la referencia utilizada por el servidor NTP (Fuente: INTI).



  • Entrevista que deja muchas preguntas y pocas certezas

    Diego Hurtado: “El salto que queremos dar es importante”

    El secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación del MINCYT habló con TSS sobre cómo la pandemia irrumpió y se incorporó a la planificación del ministerio. Cuáles son los ejes del Plan 2030 que presentarán el año que viene, los aprendizajes en los que se apoyaron para el diseño de una agenda de producción de conocimiento y los desafíos socioambientales a los que deberán dar respuesta.

    Por Bruno Massare

    Agencia TSS – En octubre pasado se realizó el primer encuentro (virtual) de la Comisión Asesora para el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CAPLANCYT), con el objetivo de trazar los lineamientos para la elaboración del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, junto con la presentación de un documento prelimilar. Este nuevo plan, que reemplazaría al ya expirado Argentina Innovadora 2020, “tiene que servir de guía para esta Argentina que queremos construir”, dijo el titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT), Roberto Salvarezza.

    En el diseño del Plan 2030 juega un rol clave Diego Hurtado, secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación del MINCYT. Hurtado es doctor en Física, historiador, docente en la UNSAM y especialista en desarrollo tecnológico en países semiperiféricos. También fue presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y parte del directorio de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, hoy Agencia I+D+i.

    En esta entrevista con TSS, agencia de noticias que creó y dirigió, Hurtado se refirió a cómo la pandemia impactó en el diseño de políticas para el MINCYT, a la importancia de la coordinación interministerial, a la deuda que existe en términos socioambientales y a por qué considera que lograrán llevar a cabo un plan que contiene objetivos muy ambiciosos.

    ¿Cuáles eran los lineamientos de políticas que tenían pensados para el MINCYT y cómo los afectó la pandemia?

    Cuando llegamos teníamos algunas cosas bastante bien definidas. Teníamos un diagnóstico del plan Argentina Innovadora 2020 al menos hasta 2015, contábamos con trabajos específicos y tesis sobre los fondos de la Agencia y sobre el CONICET. Lo que hicimos entre 2016 y 2019 no fue solo resistir políticas del macrismo, sino también discutir lo que se había hecho antes. Con la recuperación del MINCYT, sabíamos que había que mejorar las capacidades de coordinación del ministerio, que se había encapsulado sobre sí mismo. La otra dimensión clave para nosotros es que debemos responder a la demanda, que no puede venir solo de otros ministerios, sino de la conexión entre lo que se defina en las políticas públicas y las agendas de las economías regionales. El concepto de demanda está en el ADN del plan Argentina Innovadora 2030, es lo que va a definir la agenda de producción de conocimiento. Queremos saldar el sesgo ofertista, que es una de las grandes debilidades de la región y tiene que ver con la dependencia cultural y económica. En la Argentina no tenemos ecosistemas preparados para procesar una parte importante del conocimiento básico y llevarlo a valor económico. Sobre esto nos ha dado un indicio el trabajo de Darío Codner. Entonces, ahí hay dos ejes para nosotros, casi hasta la obsesión: por un lado, el concepto de federalización, desagregado en las economías regionales, lo que a la vez supone el compromiso de los gobiernos provinciales. Y, por otro, las políticas públicas de los ministerios sectoriales que definan la primera demanda. Con esas ideas nos pusimos a trabajar en un documento preliminar y de repente apareció la pandemia. La reacción fue crear la Unidad Coronavirus y avanzar en la centralización de las capacidades científico-tecnológicas a nivel nacional, para ponerlas a disposición del Poder Ejecutivo.

    ¿Qué implicó eso?
    Supuso reuniones y acciones de todo tipo. Por ejemplo, que el Ministerio de Salud nos pidiera que nos pusiéramos en contacto con la principal empresa de respiradores del país, Tecme, para ver cómo podíamos ayudar. Fuimos a VENG, empresa del sector espacial que depende de la CONAE, y por lo tanto del MINCYT, que tiene capacidades en ingeniería que no abundan en nuestro país. Juntas, en solo dos meses, lograron duplicar la producción. Tecme producía algo más de 200 respiradores por mes y pasó a producir 400 con una planta de producción gemela. Más allá de este ejemplo, el nivel de coordinación con el que se logró responder a la pandemia nos hizo pensar que no debemos perder este esfuerzo logrado. El concepto de coordinación hoy es clave, creemos que puede ser la gran marca de esta gestión.

    ¿Qué cosas fueron postergadas por la pandemia?
    Durante tres o cuatro meses fue todo pandemia y algunos pocos recursos seguían con otras líneas, como transición energética, pero a media máquina. De a poco fuimos recuperando una agenda y podemos decir que la pandemia y lo que trajo de irreversible quedó incorporado al plan que estamos diseñando. El octubre logramos publicar el documento preliminar para empezar a trabajar en el proceso de construcción colectiva del Plan 2030. En ese documento plasmamos cuatro conceptos núcleo que lo articulan. El primero es el de Estado protector, que nos parece fundamental. El Estado tiene que ser emprendedor, coordinador tecnológico, pero también tiene que ser protector de los sectores más vulnerables. En segundo lugar, la sustentabilidad, entendida como socioambiental, porque donde hay impacto ambiental hay seres humanos. La tercera noción es la de territorialidad: la dimensión provincial y las economías regionales. Entendemos que la federalización no va a ser posible si no logramos el compromiso con la definición de las agendas de I+D de las provincias y regiones, de manera articulada. El cuarto núcleo, que está tomado de la CEPAL, de la economía del desarrollo, es el concepto de cambio estructural. Esto supone una agenda de producción de conocimiento que acompañe a un país que quiere salir del lugar de productor primario y que, para eso, debe cambiar su matriz productiva.

    Algunas de esas ideas estaban en el Plan Argentina Innovadora 2020. ¿Por qué si no se logró antes deberían funcionar ahora?
    Porque tenemos la experiencia y el diagnóstico. ¿Dónde hubo debilidades en el Plan Argentina Innovadora 2020? Antes hablábamos de los problemas de coordinación. Otro aspecto fue la capacidad para llegar a las pymes, por ejemplo, a través de instrumentos de política científica y tecnológica. Los instrumentos estuvieron en la Agencia I+D+i, como el FONTAR, y esto lo hemos hablado mucho con Fernando Peirano, su presidente, pero los instrumentos de financiamiento con los que se contó fueron escasos y el mundo de las pymes es muy heterogéneo. Claro que es fácil criticar con el diario del lunes, había que estar gestionando en un país que había salido del 2001. Yo prefiero hablar de aprendizajes y me parece que ahora estamos mejor equipados para hacerlo. Un ejemplo es lo que estamos empezando a hacer con la economía social. Estamos hablando de cuatro millones de personas que hoy están en la economía informal y que el proceso de industrialización más virtuoso que pueda generar nuestro país tendría grandes dificultades para incorporar a la economía formal. Entonces, hay que incorporar a la producción popular, o a la economía social, cualquiera sea el concepto que utilicemos. Por eso, estamos explorando el formato de lo que llamamos parques de producción social, junto con el Instituto de Producción Popular, que dirige Enrique Martínez, que serían el equivalente de los parques industriales pero para albergar empresas sociales. Entendemos que eso no se soluciona con un subsidio y después arreglate. La idea de un parque de producción social supone un espacio físico común, enclave territorial, infraestructura, organización interna, capacitación, una intervención mucho más sistémica sobre este sector.

    ¿Hay algún modelo que estén mirando?
    Eso es lo que estamos explorando, qué características deberían tener en la Argentina estos parques. Es un modelo que aquí no tiene tradición pero sí la tiene en países anglosajones. Estamos trabajando en un documento para entender aspectos como qué funcionamiento tienen y cuáles son los compromisos del Estado, para ver cómo se podrían adaptar a nuestra realidad. Para eso también estamos en interacción con el Ministerio de Desarrollo Productivo, con Desarrollo Nacional y con el ANSES.

    Alguien podría preguntar qué tiene que ver el Ministerio de Ciencia con la economía social.
    Exacto. Tiene que ver con la idea de que el MINCYT debe poder generar agendas de producción de conocimiento y extensión, en este caso para la economía social. El MINCYT puede apuntalar e incorporar conocimiento en los parques de producción social. Esto mismo lo estamos trabajando para la economía formal, en el mundo de las pymes, junto con Desarrollo Productivo.

    En el plan anterior había grandes metas cuantitativas, que no fueron alcanzadas, en aspectos como cantidad de investigadores por miles de habitantes e inversión en en el sector de ciencia y tecnología como porcentaje del PBI. ¿Esas metas estarán proyectadas?
    El plan va a tener otra lógica, va a estar orientado por problemas, no por metas. Se parte de cuáles son los grandes desafíos que se propone nuestro país para el año 2030. A partir de ahí, se definen agendas nacionales, provinciales y regionales. Transición energética o la mejora de nuestro sistema de salud, por ejemplo, son problemas que tendremos que atender. En cada uno de esos problemas se pueden poner metas cuantitativas. En energía, metas de emisión y de transición, por ejemplo. Pero una pregunta elemental es cómo va a ser la política energética argentina, qué tipo de tecnologías pueden producirse en el país. La política energética tiene que ser una política industrial y tecnológica, y entonces hay que entender dónde la Argentina puede ser competitiva con industria nacional. Entonces, partimos de definir problemas y los desagregamos en agendas nacionales y provinciales. En paralelo, aparecen las tecnologías transversales que nos ayudan a resolver esos problemas. A eso se suman los proyectos orientados por misión, un concepto que fue muy desarrollado por (Mariana) Mazzucato, pero que viene de los años ochenta y que tiene que ser adaptado a nuestra realidad. En la Argentina, la orientación por misión permite estabilizar instituciones, lo que se puede ver con claridad, por ejemplo, en el sector nuclear. Las metas ambiciosas ayudan a darle continuidad a las instituciones, a generar capacidades de coordinación, a trascender gobiernos y a garantizar la inversión pública.

    ¿Qué plazos manejan para la presentación del plan?
    La primera versión tiene que estar para fines de 2021. Pero eso no significa que ahí se terminó el plan, sino que recién empieza, porque después vendrá una segunda versión con metas cuantitativas. Eso no podemos hacerlo ahora porque queremos hacer un proceso de construcción colectiva en el que primero los ministerios marquen los lineamientos de políticas públicas y después entren a tallar las provincias. Eso no significa que no estemos definiendo líneas, sectores y financiamiento. Por ejemplo, estamos destinando 5 millones de dólares del PICT 5, programa que viene del BID, a la producción pública de medicamentos. Nos sentamos con la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP) y con la Agencia, y les dijimos que queríamos apoyarlos en líneas de producción pública. Ellos hicieron durante meses un trabajo de rastrillaje y las definieron. Sin embargo, hay casos que encontró la ANLAP que no podemos financiar con fondos del BID porque son de modernización tecnológica. Así que fuimos al Ministerio de Desarrollo Productivo y coordinamos con la Dirección de Compre Nacional, que puede financiar modernización tecnológica en medicamentos. Entonces, acá hay algo que va a ser inédito: vamos a financiar con fondos sectoriales y con modernización tecnológica, con dos instrumentos que vienen de ministerios diferentes pero hacen foco en la misma meta, que es generar capacidades nacionales para producir la vacuna BCG, que la podemos producir en el país pero la importamos porque no alcanza con lo que se fabrica. Entonces, aumentamos capacidades de I+D para producirla, para cubrir el calendario nacional, dejamos de importarla y ahorramos divisas.

    Para ejecutar un plan hace falta inversión. ¿Están esperando la aprobación del proyecto de ley en el Congreso para establecer un aumento progresivo de la inversión en ciencia y tecnología?
    Para nosotros es una bendición la ley de financiamiento porque nos daría previsión presupuestaria y sabemos que iría en aumento. Entendemos que hay un consenso importante y que se va a aprobar, casi que diría que estamos contando con esa ley. Tener previsibilidad de incrementos puede ser crucial en la planificación. Pero eso es inversión pública, tenemos el desafío de traccionar la inversión privada.

    Si se miran las curvas de inversión en el sector en las últimas décadas, la curva de inversión privada no sigue a la de inversión pública. ¿Cómo se cambia eso si no se logró en los años de mayor crecimiento?
    Es una situación compleja. En la Argentina gobierna el Gobierno nacional y también los poderes fácticos. Hay un proyecto de país que no necesita de ciencia y tecnología, y que además reproduce conductas y culturas empresariales predatorias y cortoplacistas, que fugan en lugar de inverti. Todo esto en el marco de una economía extranjerizada. Por eso, necesitamos culturas empresariales que jueguen al proyecto de país que votó la gente y que sostiene la democracia argentina, que las hay. Necesitamos instrumentos y capacidades para generar metas comunes. Vamos a tener que hacer un esfuerzo muy grande, mucho trabajo interministerial, para poder avanzar en este sentido, es un problema multidimensional.

    En cuanto a la inversión prevista en ciencia y tecnología en el Presupuesto 2021, si bien en términos nominales es un 40% superior, si se la mide en dólares es bastante exigua con respecto al gasto asignado años atrás. ¿En qué medida condiciona la planificación?
    Lo primero que quisimos mostrar es un rebote en la curva. El Gobierno está haciendo un esfuerzo enorme. Es una limitación, obviamente, ya que con mayor inversión podríamos ponernos objetivos más ambiciosos. Lo que sí está claro es que con el aumento presupuestario, más las señales que da el Gobierno y la capacidad de reordenarnos y volver a poner metas, alcanza para dar un salto en 2021. El plan espacial se está relanzando con una inversión de 18 millones de dólares, que para la NASA no es nada, pero para nosotros es algo que sirve para recuperar lo que estaba frenado. Reorientar, poner foco y relanzar instrumentos de financiamiento nos ayuda a volver a poner los motores en marcha.

    ¿Cómo van a enfrentar los desafíos ambientales desde el MINCYT? Hubo críticas al acuerdo porcino con China y al trigo genéticamente modificado, y también tendrán que dar respuesta a los cuestionamientos al impacto de la minería y los agrotóxicos.
    Cuando llegamos no nos imaginábamos la relevancia que iba a tener el tema ambiental, que es otra de las asignaturas pendientes al año 2015. Tenemos una economía extranjerizada en la que el impacto de la producción primaria es tremendo. De ahí también la idea de Estado protector, porque el impacto ambiental se socializa sobre los sectores más vulnerables. El tema ambiental nos irrumpió como un tsunami que teníamos que poder enfrentar. Hoy en el gabinete está Carolina Vera, que es una referente del cambio climático, lo que no es algo menor. Lo ambiental es una variable fundamental y conflictiva, no solo para nosotros, sino para la mesa interministerial. ¿El Ministerio de Agricultura puede trazar una salida gradual de las peores prácticas ambientales del agronegocio? Agricultura se puede poner esa meta y diseñar incentivos, pero aparece toda una agenda de producción de conocimiento que debería poder garantizar capacidades de producción y regulación, y ahí juega el MINCYT. El Observatorio de Agroquímicos que impulsó el ministro Salvarezza es un ejemplo. Si hablamos de carne porcina, es un tema que viene evolucionando. Hubo una primera aproximación y ahí apareció el problema de qué tipo de granjas son sustentables en la Argentina y cuáles son los límites. Nosotros fuimos interpelados y tratamos de dar respuestas, es un debate que se está dando en el plano de las agendas de producción de conocimiento. Nos estamos sentando con Ambiente, con Agricultura, y saltan chispas, porque hoy la agenda ambiental relacionada con las formas de producción es problemática. Hay que pensar cómo se genera sustentabilidad en estas áreas y eso exige negociaciones. Muchos encuentran que esto va en contra del clima de negocios, ya que la sustentabilidad exige inversiones.

    El plan que están diseñando parece más un plan de desarrollo que uno de ciencia y tecnología. ¿Tendrá capacidad el MINCYT para poner en marcha lo que se propone? Sin el compromiso de otros ministerios y de los gobiernos provinciales podría quedar plasmado solo en intenciones.
    Es el riesgo de tomar agendas y compromisos vinculados con un proyecto de país. Nosotros podríamos ponernos como meta la publicación de papers. Es un trabajo político y es el principal desafío que enfrenta este ministerio. La pregunta supone la idea de que nosotros estamos jugando con un riesgo altísimo de no acompañamiento. Yo digo que no es tan alto el riesgo o, en realidad, nosotros estamos teniendo la percepción de que todo lo que va surgiendo como compromisos de agenda son cosas que se vienen trabajando, otras son diagnósticos y otras son deudas históricas. No minimizo el planteo, ya que las metas son muy ambiciosas en lo que supone de coordinación y acompañamiento de los gobiernos provinciales. Pero, por otro lado, hay una demanda muy fuerte de federalización, por ejemplo. Ahí es donde se conectan las dos cuestiones. Es un desafío que está abierto y dependerá de poder generar consensos y construcciones. El salto que queremos dar es importante.

    Dr. Diego Hurtado
    Doctor en Física por la Universidad de Buenos Aires, y especialista en innovación y gestión de la tecnología, e historia de la ciencia y la tecnología en América Latina. Se desempeñó como miembro del Directorio de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (2014 - 2017), y fue presidente del Directorio de la Autoridad Regulatoria Nuclear (2015) de la Secretaría General de Presidencia. Es profesor titular en la Universidad Nacional de San Martín dirige el Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y la Técnica.



  • Que se este pensando en diseñar un plan a largo plazo para el desarrollo de la ciencia ya es importante. Me trae dudas de que lo van a terminar dos años después de haber comenzado del gobierno (fines de 2021). Habla de copiar un modelo anglosajon, aunque no de muchas precisiones del modelo. El plan parece mas enfocado en proyectos productivos de baja incidencia cientifica que en areas de la ciencia a desarrollar. Me extraña la respuesta de parte de un cientifico "el tema ambiental nos irrumpió como un tsunami", el tema medio ambiente esta insatalado hace mas de una decada y los debates sobre la contaminación ambiental, la reconversion de la economía hacia una "economia verde" es un debate que se viene dando de hace tiempo. Otro tema es la falta de financiamiento que se ve claro aqui que no ha mejorado, esto es entendible por la crisis economica en la que estamos inmersos y la irrupción de la pandemia



  • con la oferta de mano de obra que hay aquí dedicar recursos a una impresora 3d para hacer casas me parece una reverenda bol....
    El ejercito tienen impresoras 3d ? para no importar piezas o armas al extranjero?
    Basteiro es un muy buen administrador que se fije como optimizar los recursos de gigante astillero



  • @caballito dijo en Tecnología e industria Nacional:

    con la oferta de mano de obra que hay aquí dedicar recursos a una impresora 3d para hacer casas me parece una reverenda bol....
    El ejercito tienen impresoras 3d ? para no importar piezas o armas al extranjero?
    Basteiro es un muy buen administrador que se fije como optimizar los recursos de gigante astillero

    Si son tan económicas las casas porqué ningún laburante se puede comprar una? El ultimo promedio de salario era de $36.695. La mayoria gana menos que eso. Es importante que se pueda realizar construcciones economicas, al menos para borrar las villas miserias de este pais



  • @Darwin correcto lo que decís pero no lo vas a solucionar con una impresora 3d gigante, además la casa individual es mucho mas costosa y tiene mas impacto ambiental, por eso siempre prevalecieron los complejos habitacionales, sin duda un plan estatal, como los que hubo en el viejo mundo podrían ser la solución y un dinamizador de la economía, pero bueno es otro tema


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